Nana y ninguno de sus personajes me pertenecen, son obra de Ai Yazawa.

Este capítulo está narrado por Hikari.

Capitulo 5

Secretos

Me despedí de mi querido Nobu, iría a Tokio con su padre para arreglar algunos negocios y volvería tan pronto pudiera, según me juró. Shin en cambio me aseguró que estaría ahí en cuanto fuera por algunas cosas a su casa o a lo que Nobu explicó, a la suya. Aquellos chicos son maravillosos, Yasu es un caballero con aire de hermano mayor al que indudablemente se llega a querer, Shin, el hermanito pequeño del que hay que cuidar tan bien como se pueda.

-Hasta luego Hikari- me dio un beso en los labios, aún bajo el frío viento sentí el calor en mis mejillas subir como pólvora- te traeré un recuerdo- asomándose por la ventanilla se despidió una vez más.

-Hasta luego Nobu- lo seguí un rato hasta que el auto ganó velocidad, cuando desapareció de mi vista me dirigí a mi departamento, el parque luce hermoso cubierto de nieve, es una lástima que se hayan ido, con tanta nieve sería genial una guerra- ah- por lo distraída que iba no me di cuenta del hielo en el suelo y resbalé.

Entonces noté una mano detrás de los arbustos; me asusté, pero intenté recobrar la calma, esa persona tal vez estaba en problemas y yo era la única que podría ayudarle. Me acerque, la nieve cubría su cabeza, temía que estuviera muerta y revisé su pulso, aunque débil, seguía ahí. Traté de despertarla pero nada resultaba, era una chica delgada de largo cabello rubio, algo poco común por aquí, me acomodé debajo de ella para llevarla a mi casa pero su peso me vencía, gracias a Dios en esos momentos escuché pasos acercándose al lugar y grité pidiendo ayuda- Sorata kun- respiré aliviada y le pedí me ayudarla a transportarla.

La levantó con facilidad y me siguió sin decir palabra alguna, al entrar en mi departamento se quedó parado en la puerta, esperando por una invitación y entonces vi que aún era un niño, siempre atento- pasa, déjala descansar en el sofá- tomé el teléfono y llamé al doctor, me sugirió ponerla en una tina con agua caliente para intentar subir su temperatura y que llegaría en cuanto le fuera posible, siguiendo su consejo preparé el baño.

-No se ve muy bien- Sorata encendió la calefacción.

-Tráela - lo llamé desde el baño- métela ahí por favor- fui a mi habitación por una toalla y zapatillas, cuando regresé el aún la tenía en los brazos- ¿Qué sucede?

-La tengo que meter con todo y ropa

-¿Ah?- si seguía siendo inocente- si está bien, yo me encargo de eso, podría esperar en la entrada al doctor por favor- asintió y abandonó la habitación- hola, soy Hikari, haré lo que sea posible para ayudarte- comencé a desabrochar el abrigo blanco que aún estaba helado dejando descubierto un bello vestido rojo- es una pena, seguro no podrás usarlo cuando se seque.

Continué mi tarea, dejaba ir un poco de agua y después llenaba con un poco más de agua caliente, cuando comencé a mojar su cabeza note un tatuaje en su brazo, una hermosa flor de loto, la rocé con mis dedos- es una flor de ren- dijo con voz ronca mi invitada- ¿intentas aprovecharte de mi?

-No- mi voz sonó tan aguda que parecía haberme golpeado- so…solo intento ayudar- sonrió un poco débil y se recargó en la bañera, entonces Sorata tocó.

-Aquí está el médico Señorita Sakurada

-Ya- me levanté, pero ella me tomó de la muñeca- no iré lejos, estaré al otro lado de la puerta- me soltó, pero antes de salir con voz suplicante me pidió que no dijera a nadie que ella estaba ahí, que no era necesario, pronto se iría.

Sorata esperaba paciente en la sala, preparé té y se lo ofrecí, parecía mono con sus mejillas sonrojándose- la chica que te atrape será muy afortunada- su mirada entristeció un poco, sabía bien por que, por la misma razón que Nobu le hacía saber que soy de él y de nadie más- gracias por todo, eres un gran chico.

Cambió el tema fue tan pronto que apenas lo noté, parecía extrañamente interesado en el abanico que estaba sobre la pared frente a él, me contaba la historia que estaba plasmada en esa obra de arte, hasta que el doctor salió a darnos la noticia de cómo seguía esa chica.

-Solo hay que ayudarla a mantenerse caliente y estará bien.

Sorata y el médico abandonaron el departamento, le pedí al primero que no le mencionara nada a Nobu, que prefería hacerlo yo, más por cumplir con mi palabra que por el deseo de hacerlo. Volví junto a la misteriosa chica, ahora que parecía más despierta podía ver la tristeza que inundaba su alma.

Le ayudé a salir y la acompañé a mi habitación, pero antes de poder llegar a la cama se desplomó llevándome consigo al suelo, lloraba inconsolable pedía perdón por hacerlo, para intentar de clamarla la abracé, se acurrucó junto a mi pecho y lloró hasta quedarse dormida después de una hora. La recosté en el suelo y saqué un futon del armario, la acomodé sobre el y la cobijé.

-Hachi, no te vayas- llamó entre sueños a alguien, sonreí y me levanté de su lado- Ren- su cuerpo se curvó en señal de dolor, un dolor que desgarra el alma, me coloqué a su lado y abracé su cabeza- el se fue Hachi, se fue.

-Tranquila, yo estaré aquí para ti- no sabía quién era Hachi, y mucho menos Ren, pero si yo estuviera sufriendo de la misma manera que ella lo hacía tiempo que habría muerto.

La noche pasó inadvertida para ella, sollozaba entre sueños y murmuraba Ren con tristeza, los fantasmas de su pasado la atormentaban dejándola destrozada e indefensa -¿Qué puedo hacer para liberarte de ese sufrimiento?.

Un delicioso aroma me levantó por la mañana, el desayuno estaba en la mesa cuando llegué al comedor, una chica muy diferente a la que había encontrado estaba parada enfrente de mi, sonriente y alegre- espero que no te moleste, no tengo dinero, así que esta es la mejor forma en que puedo pagarte lo que hiciste por mi.

-No tenías que hacerlo- pero se lo agradecía- Itadakimasu.

Permití que ella hablara cuanto quisiera, no quería abrir las heridas que con trabajo se veía intentaba cerrar, recién llegada de Londres sin un lugar en donde quedarse, sin trabajo y sin futuro- puedes quedarte aquí, no hay problema, hay una habitación que sólo uso para ensayar.

-Gracias- mi celular suena y corro a contestar, es el tono de Nobu lo que me hace reaccionar así.

-Nobu- me sentía como un pequeño cachorro- ¿ya lle…- pero el no terminó de escuchar mi pregunta, la rubia me arrebató el teléfono de la mano y colgó- ¿Por qué haces eso?- le quité mi celular de la mano y lo mire con ojos llorosos, ¿Qué pasaba si el se había enojado?

-Por favor no le digas que estoy aquí- volvió a decirme, su semblante se volvió serio.

-¿Lo conoces?- ella asintió, entonces todas encajó, no era a su familia a quien yo no debía avisar, sino a el; y Ren, ahora lo recordaba, esa persona de la que Nobu habla con un cariño y respeto igualable solo por aquel que le profesaba a –Nana- se estremeció al escuchar su nombre y en cuanto el teléfono volvió a sonar lo tomó de nuevo- el se preocupará si no contesto, lo conoces mejor que yo.

La habitación quedó en silencio, se debatía entre permitirme contestar o no. La tomé de las manos y la hice soltar el aparato, en cuanto volvió a sonar contesté con el mejor ánimo que podía, esta persona que el tanto extrañaba estaba a mi lado y yo se lo ocultaría- lo siento, fue la emoción de saber que eras tu- su viaje se prolongaría unos días, 3 o tal vez 4 más- te extrañaré aún más de lo que ya lo hago- se despidió con palabras dulces – hasta luego Terashima sama- no pude evitar una risita tonta ante el regaño de mi prometido por tal formalidad.

-Estarás bien, ellos no suelen venir mucho por aquí, más bien soy yo quien se la pasa en aquél lugar - señalé la ventana que daba al parque- pero sabes ellos estarían muy felices de saber que estás bien.

-Aún no puedo

-Está bien, solo toma en cuenta que ellos aún piensan en ti- el timbre de la puerta sonó, fui a abrir la puerta y el alma se me fue a los pies.

-Hermana- Shin me abrazaba mientras dejaba caer su maleta al suelo- Nobu a sido muy malo, no me ha querido dejar las llaves del departamento.

-Shi…shin- no sabía que hacer, no podía dejarlo en la calle, pero tampoco podía permitir que la descubriera, no aún que estaba tan vulnerable.

-Hello my Darling- su voz aún estaba ronca- oh pero que cute boy- su larga figura y su cabello rubió a la cintura la hacían lucir como una estrella de cine americana y por la actitud del aludido, perecía que no la había reconocido- perdona lo descortés que es esta niña- dio un paso adelante- I'm Nancy, nice to meet you- tenía un adorable acento inglés.

-Yo soy Shin el gusto es mío.

Parecía que una vez más tendría que dormir con Nana, ayudamos a Shin a instalarse en su habitación y a pesar del calor de la calefacción Nana no se quitaba el abrigo que traía puesto, según ella aún tenía frío, pero el color en sus mejillas la delataba. Pasamos una tarde agradable, entre juegos de cartas y un poco de cerveza, la cual no pude ni llegar a tocar, la tentación o me faltó, pero entre esos dos parecían desaparecer en un dos por tres.

-Hasta mañana Hikari- Shin se despidió ya pasadas las 2 de la mañana, "Nancy" seguía jugando en mi consola, peleando contra la computadora tras su quinta derrota- gracias por permitirme estar en tu casa.

-Eres bienvenido cuando quieras Shin- le di un beso en la frente, tal como mi hermano solía hacerlo cuando vivía en casa aún- estas puerta siempre estarán abiertas para ti.

-Oneechan- me abrazó y frotó su mejilla contra la mía.

-Oye, oye- la rubia nos separó- respeta que es mujer ajena- entre carcajadas se fue a dormir, un momento después Nana y yo lo imitamos.

-¿Amas a Nobu?- su pregunta me tomó desprevenida y me quedé callada durante un momento- ya veo- su voz se escuchaba cargada de amargura.

-No, espera- no sabía si de verdad lo amaba, pero no podía decir que tampoco lo hacía- el es importante para mi, lo quiero mucho.

-¿Cómo a Shin?

-No- la tristeza se apoderaba de ella- Shin es como mi hermanito, pero Nobu… es una persona maravillosa, un caballero, mi príncipe en armadura brillante- me sentía cursi hablando de todo aquello- no tengo mucho de conocerlo, pero se que cada faceta que descubro de el me hechiza, no dudo que algún día llegue a amarlo como se lo merece, pero por ahora solo puedo decirte que el es lo más importante para mi, y ahora mismo lo extraño demasiado, no se vivir sin el, es para mi tan necesario como el sol lo es para las plantas, sin su brillo y su candor, simplemente soy incapaz de existir.

-Si eso no es amor no se que lo sea- rió- me alegra que por fin haya encontrado una chica que lo quiera… - me tomó de las mejillas y comenzó a jalarlas- más te vale que lo cuides.

Parecía una pijamada, entre confesiones y recuerdos se fue quedando dormida, se sujetó a mi una vez más – es hermosa- comencé a acariciarle la cabeza- la melodía de tu corazón- respiraba pausadamente, sabía que estaba llorando – espero que Nobu la escuche al igual que yo.

Bien aquí está este capitulo medio largo…. Lo escribie en pedacitos pero creo k ya esta se cuida y gracias por leerme.