Título:-
Claim:Sealand/Finlandia
Prompt:¡No!
Género:Familia/Humor
Extensión:501
Advertencia: :3...
—¿Mami? —apareció Sealand en la cocina, una mañana.
Finlandia se dio vuelta para recibirlo, sonriente y amistoso como de costumbre. Vestía un delantal precioso —que Suecia le había regalado— dado que estaba preparando el desayuno y se acercó a darle un beso en la frente. El niño sonrió ante el gesto, disfrutando de la muestra de cariño.
—¿Cómo dormiste anoche, Pete? —preguntó mientras le revolvía el pelo, que ya bastante desordenado estaba.
—Pues… no muy bien —contestó acercándose a la mesa, para luego sentarse y esperar el desayuno.
—¿En serio? ¿Acaso tuviste una pesadilla? —quitó las tostadas que justo acababan de anunciarse listas al salir disparadas de la tostadora y las colocó sobre un plato para dárselas a su hijo adoptivo.
—No… —giró su cabeza hacia los lados, escudriñando el lugar. Tino lo miró con extrañeza, no era habitual que Sealand fuese así de callado y tímido—. ¿Y papá?
—Su-san salió a trabajar —se sentó a su lado, luego de servirse su propio desayuno y un vaso de leche para su hijo—. ¿Hay algo que necesites, Pete? Sabes que papá te dijo que siempre puedes llamarlo al móvil siempre y cuando…
—¡No…! No necesito nada, mamá —lo interrumpió, claramente arrepintiéndose de actuar presipitadamente.
Tino no estaba seguro no sabía si preguntar o no. ¿Qué podía estar molestando a su hijo para que actúe de tal manera? ¿Había soñado algo extraño? ¿Heredado los poderes de su hermano Arthur y podido ver seres?
Pronto lo averiguaría.
—¿Mami…?
—Dime, Pete —sonrió, haciendo lo mejor para ocultar su preocupación.
—¿Te duele algo?
—¿Eh? —su hijo lo había tomado por sorpresa—. No, Pete, me siento muy bien… ¿por qué preguntas?
—¿Papá te hizo algo anoche?
El vaso que el finés se había estado llevando a la boca casi se le cae de las manos. No tardó en comprender la razón por la que su pequeño Sealand no había descansado bien la noche anterior, ni mucho menos en buscar una excusa creíble para un niño de edad mental de unos doce años.
No obstante éste no era tonto ni mucho menos ciego, así que luego de ver la reacción de su querida madre, se asustó.
—¿¡Papá te lastimó!?
—¡No, no, no, no! ¡No, Pete! ¡Te equivocas! —hizo un gesto con sus manos para tranquilizarlo—. Su-san… Su-san simplemente me dio un masaje anoche. A mamá le dolía mucho, muchísimo la espalda, así que tu padre tuvo la gentileza de hacerle un masaje.
—¿Tanto te dolía como para gritar de esa manera?
—¡Ni te imaginas cuánto! —mintió deseando que la tierra se lo tragase y preguntándose si en verdad había gemido de tal manera.
No necesitó mucho más tiempo para convencer a su hijo, que por más perspicaz que a veces pudiese aparentar ser, era bastante inocente. Tiempo después, mientras lavaba los platos del desayuno tras haberle mandado a cambiarse, pensó que había sido un gran alivio que Suecia no hubiese estado cerca, sino hubiesen tenido "la embarazosa charla".
Sino habrían tenido la embarazosa charla.
Título:Cuestión de piel
Claim:Suecia/Finlandia
Prompt:Piel
Género:Romance
Extensión:256
Advertencia:-
Las reacciones de Finlandia ante las acciones Suecia han cambiado con los años, eso es indudable.
Tiempo atrás, no podía mantener el contacto visual por mucho tiempo sin pensar que la mirada del más alto lo mataría de un momento a otro, le asustaba estar solo en la misma habitación que él, cuando lo tomaba de los hombros preguntándole si estaba bien, temía por su vida cuando el sueco se le acercaba para darle calor en las noches después de haber escapado de la casa de Dinamarca.
Con el correr del tiempo no sólo se ha acostumbrado al extraño comportamiento de Suecia, sino que también a interpretarlo. Lo miraba fijo porque estaba enamorado de él y no sabía cómo acercársele. Siempre que lo tomaba de los hombros era para observar que no tuviese ni un rasguño encima. Cuando se le acercaba para que no tuviese frío, Berwarld se sentía el ser más dichoso del mundo.
Ahora las cosas son tan, tan distintas entre ellos. Conviven bajo un mismo techo, Finlandia ya no siente escalofríos cuando interactúa con Suecia, sino que le sonríe y trata de pasar cada segundo de su vida en su compañía. Le encanta que lo mire, que lo acaricie, que le deje un rastro de delicados besos que únicamente Berwald es capaz de dar, que lo toque en lugares que son suyos y suyos nada más.
Reflexionando, Tino se da cuenta que quizás el problema con el del lentes había sido una cuestión de piel. No obstante, ahora no quiere apartarse de él.
Título:De la realeza
Claim:Suecia/Finlandia + Sealand
Prompt:Castillo
Extensión:200
Advertencia: MUCHO fluff :3
Tino debía admitirlo, se sentía un monarca de cuentos de hadas en su hogar.
Al llegar a casa, su marido y su hijo siempre lo agasajaban con mimos y dulces palabras, que lo hacían sentir mejor si no había tenido el mejor de los días; y si lo había tenido, lo hacían mejor aún.
No quería auto titularse la reina de la casa, pero no cabía duda que Berwald era el rey. Era claramente el más masculino de los tres, el que actuaba sabiamente ante cualquier situación y quien llevaba las riendas en el hogar.
Peter, por su parte, era su pequeño y mimado príncipe. El finés lo amaba tanto que no podía evitar malcriarlo —como más de una vez se lo había advertido Reino Unido—, era la alegría de sus días. Lo complacía preparándole las cenas que más le gustaban, cada tanto le compraba un juguete nuevo… Y a cambio Tino recibía una cantidad casi inhumana de besos, abrazos y "gracias, mami, ¡eres la mejor!".
Innegablemente vivía en la realeza. Aunque no poseyesen coronas sobre sus cabeza, ropas lujosas, caballos fornidos ni un castillo enorme con torres y foza; su felicidad se comparaba a la de un rey.
Título:Suecia y yo
Claim: Finlandia/Hanatamago
Prompt: Suecia
Género: Humor (?)
Extensión: 490
Gracias a mi husbando por el título, a Haga por la ayuda y a Mako por la idea 3
Desde la cocina, Tino oía los ladridos de Hanatamago, quien jugaba con Berwald en el patio. El día estaba espléndido para salir a disfrutarlo, por lo que el menor de los nórdicos había ofrecido almorzar afuera.
El finés salió mientras esperaba que la comida terminase de cocerse, para disfrutar del tiempo, que parecía un regalo de los dioses. Allí se topó con el dúo juguetón. El cachorro color nieve tironeaba de una cuerda, mientras que Berwald, con una sonrisa ancha y pacífica en su rostro, tenía en sus manos el extremo de ésta. Mientras Tino caminaba hacia la mesa que habían puesto para almorzar, continuó observándolos, divertido.
El sueco ni se había percatado de su presencia, pero el otro lo aprovechó para continuar mirándolos sin disimulo. Al cabo de un rato el de lentes se sentó en el piso y Hanatamago comenzó a jalarle la ropa dando pequeños gruñidos juguetones. Para que no se arruinase, Berwald lo separó de ésta tomándolo de la cabeza con suma sutileza, a lo que el animalito no tardó en mordisquearle los dedos y ocasionalmente lamerlos. Suecia rió dado que le había provocado un sutil cosquilleo.
Tino, desde su lugar en la mesa, pensó que a él también le gustaría jugar de esa manera con su "esposo" —¡porque él no era la esposa de Suecia!—; a decir verdad, se sentía un poco celoso de Hanatamago. No creía del todo justo que su mascota tuviese más contacto con el escandinavo mayor que él…
—Su-san —lo llamó sin tener nada que decirle.
No obstante, el susodicho no lo oyó. Estaba muy compenetrado en su juego con el cachorro de la casa. Al mismo tiempo que una pequeña frustración comenzaba a reptar por la espalda del finés, el sueco tomó a Hanatamago y lo acercó a su rostro; entonces el perrito comenzó a lamerle. Suecia volvió a reír.
Reaccionando, Tino se les acercó simulando simpatía, con una sonrisa falsa en sus labios.
—Su-san, llevaré adentro a Hanatamago para que coma —el mayor lo miró a los ojos y asintió, con la calma de siempre. Le entregó al cachorro, quien comenzó a mover la cola de un lado al otro con éxtasis al ver a su adorado dueño, y Finlandia desapareció de la escena.
Una vez en la cocina, le sirvió el alimento para perro en su tazón. Le acarició el lomo aunque con el ceño fruncido, se lavó las manos y quitó la comida del fuego sin importarle un bledo que le faltase unos minutos para que estuviese lista. La sirvió, la colocó en una bandeja y se encaminó a la salida que daba al patio.
Hanatamago prefirió seguirlo a terminar de comer, después de todo, era leal a su dueño. Pero no se esperó que la puerta se cerrara de un portazo ante su hocico.
Al mismo tiempo que se quedaba detrás de ésta con las orejas caídas, Finlandia iba a almorzar con Suecia. A solas.
Título: Mirada
Prompt: Ojos
Género: Familia
Extensión: 273
La casa está en silencio y a oscuras, Peter ya descansa bajo las sábanas y Hanatamago lo acompaña en sueños. Tino ya tiene el pijama puesto y se encuentra cepillándose los dientes, cuando Berwald entra en el baño cuya puerta abierta golpea suavemente. El finés, regalándole una sonrisa aprobadora, se hace a un lado para dejarle un lugar frente al espejo y sigue limpiándose la boca.
El más alto no tarda en tomar su lugar y quitarse los lentes para lavarse el rostro, mientras la otra nación lo observa. Tino ve las gotas de agua recorrer el rostro de su amante y caer al lavabo. Se detiene en los ojos brillantes, que casi nunca pueden ser realmente apreciados del todo a causa de los lentes que Berwald debe llevar casi siempre. Le gustan esos orbes y el cómo con una simple mirada el mayor puede decir de todo sin decir nada. Es una pena que siempre estén escondidos detrás de los cristales y que casi nadie sepa interpretar lo que quieren transmitir.
—Fin —oye la voz del susodicho, que interrumpe su hilo de pensamientos—, se te está cay'ndo la pasta de di'ntes.
Tino se acerca rápidamente el lavabo y remueve la espuma blanca de su boca, luego se la enjuaga y hace un buche. Berwald, quien al mismo tiempo se ha puesto los lentes, tiene la amabilidad de pasarle una toalla.
—Gracias —dice una vez que ha terminado, algo avergonzado de su distracción. En respuesta, se oye la voz grave del sueco reír con suavidad.
Menos mal que las cosas que deben ser transmitidas con las palabras, son dichas con las palabras.
