Dos caras

(Two Faced)

Por Rozefire

Traducido por Inuhanya e IR-CHAN

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Capítulo 5

No es irónico

(Como la canción de Alanis Morisette… (Lo entenderán en un minuto))

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Inuyasha estaba sentado, rebotando un rancio panecillo robado contra la pared opuesta en el corredor del hotel. Cuando se quebró y se desmoronó sobre el piso después de unos pocos choques de este tratamiento, simplemente tomó otro de la bandeja a su lado.

Los sollozos dentro de la habitación de Kagome eran un poco más calmados y dejó de botar sus panecillos por un momento para escuchar atentamente. Las habitaciones casi eran a prueba de sonido… y Sango y Kagome no estaban gritando como el Sr. Higurashi, así que ahora no podía escuchar mucho más que una conversación amortiguada.

Luego el llanto comenzó otra vez.

Entonces Inuyasha continuó botando su panecillo de mal genio, aburriéndose rápidamente. Tenía que mantener guardia como el 'obediente' guardaespaldas que era mientras Sango consolaba a su amiga. No era que Inuyasha en realidad quisiera estar adentro con una mujer llorona… en realidad prefería rebotar panecillos.

Eventualmente se cruzó con un duro panecillo que se rehusaba a desmoronarse aún después de que golpeara diez veces contra la pared y había rodado por la alfombra unas cuantas veces más.

De repente Sango abrió la puerta y salió. "Todavía está llorando."

"Lo noté." Era difícil de ignorar.

"Quieres consolarla o algo…?" Ofreció Sango, lucía desesperada. La pobre estaba encontrando difícil cooperar.

Inuyasha le dio una mirada que claramente decía 'parezco un tonto para ti?'

"Eso pensé…" ella ubicó su panecillo especial en su mano y sus ojos se animaron. "Oye! Eso podría animarla! Puedo tenerlo?"

Inuyasha se lo dio lo alegre suficiente y escuchó con cuidado mientras Sango regresaba adentro y se lo daba a Kagome. Hubo un fuerte golpe que sugirió que Kagome lo había mordido y decidido lanzarlo contra la pared justo tras él.

Él sonrió un poco… antes de recordar POR QUÉ Kagome estaba llorando, y se calmó.

Ella había perdido a su padre. Y lo que era peor, nadie sabía si estaba muerto o no o tirado en una zanja en algún lugar muriendo lentamente. Su avión que había estado volando sobre el bosque al territorio del sur había sido saboteado y se había estrellado repentinamente. Obviamente, quien sea que lo hubiese saboteado había esperado que Kagome también estuviera dentro del avión… infortunadamente ese no fue el caso. Ahora Kagome estaba sola.

Inuyasha se movió incómodo y comenzó a juguetear con sus pulgares. Esto trajo malos recuerdos de cuando su madre había muerto en forma similar… un vehículo saboteado…

Una camarera pasó en algún momento la siguiente hora e hizo un sonido ante las migajas alrededor de Inuyasha quien sólo sonrió plácidamente hasta que se fue antes de hacer un gesto grosero en su dirección. Este lugar necesitaba un mejor personal. Dónde estaban sus modales y sus habilidades culinarias?

Justo cuando había alcanzado el límite de su aburrimiento decidió levantarse y bajar a encontrar algo de acción, en ese preciso momento la puerta de la habitación de Kagome se abrió y ella salió precipitada. Ella lo pasó sin una palabra, obviamente con un destino en mente. Sango la siguió rápidamente e Inuyasha también para averiguar lo que estaba pasando.

"Qué sucede?" preguntó él - la mejor forma de averiguar lo que quería saber.

"Va al Territorio del Sur… para encontrar a su padre." Dijo Sango distraídamente sobre su hombro.

Los pasos de Inuyasha titubearon levemente. Todo lo que escuchó fue 'va al territorio sur' algo muy, MUY malo. Si iba al sur entonces significaba que estaría en el lugar correcto para ejecutar la profecía… mierda…

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"Estás segura que quieres hacer esto?" preguntó el padre de Sango mientras marchaba por la pista de despegue con su hija y Kagome. Inuyasha iba detrás de mal humor.

"Necesito encontrarlo." Dijo Kagome, llena de determinación y… temor…

"Hay poca probabilidad de que sobreviva." Le advirtió el General.

"El avión se estrelló cerca a la orilla del bosque, más cerca al sur - en los árboles. Era un avión pequeño, no debió haberse destruido por completo." Inuyasha habló, pateándose mentalmente por ofrecer eso.

"Exactamente." Kagome le destelló a Inuyasha una rápida sonrisa que no regresó. "Eso es por qué tengo que ir allá y encontrarlo."

"De todas formas estamos enviando un escuadrón de búsqueda - no tienes que ir con ellos, es todo lo que estoy diciendo." Dijo el General otra vez, aunque todos sabían que quería dejarla ir, por el bien de la profecía.

"Voy." Dijo Kagome otra vez.

"Buena suerte. El escuadrón está esperando en el avión por ti." El General volteó y pasó a Inuyasha descuidadamente en su regreso. Inuyasha sólo miró al hombre y continuó siguiendo a las dos jóvenes por la pista hacia el pequeño avión que ya estaba comenzando a encender los motores. Sango iba como apoyo emocional para Kagome. Inuyasha iba porque tenía un trabajo que hacer… para su célula, no para Kagome.

Estaba escaso de tiempo.

Kagome comenzó a subir las escaleras al avión con Sango, pero justo cuando Inuyasha estuvo por entrar su teléfono comenzó a vibrar con un mensaje de texto. La aeromoza esperó amablemente por que lo leyera antes de decirle apagarlo durante el vuelo.

Había sido de su hermano. Más órdenes para terminar su trabajo rápidamente… la gente se estaba impacientando con él.

Felizmente lo apagó y entró al avión. De una vez fue saludado con una formación de diferentes personas… mayormente militares y un par de doctores. La azafata les mostraba sus asientos antes de dejar el avión cuando comenzó a moverse.

Kagome estaba sentada junto a Inuyasha, y obviamente no le gustaba volar por la forma en que sus dedos apretaban los brazos de la silla.

"Asustada?" él sonrió cuando el avión comenzó a acelerar para despegar.

"No…" respondió ella apretadamente.

"Entonces por qué tienes tus ojos cerrados?"

"Buscando agujeros en mis párpados, de acuerdo?" siseó ella.

Le tomó unos momentos para que el avión despegara y ganara un poco de altura - todo hecho a muy rápida velocidad que Inuyasha disfrutó completamente!

Cuando estuvieron seguramente en el aire podían desabrochar sus cinturones y levantarse. De una vez un joven extraño apareció al lado de Kagome en su traje militar y una amable y encantadora sonrisa en su rostro.

"Srta. Higurashi - permítame presentarme. Soy Miroku Houshi, de la marina - estaré guiando al escuadrón de búsqueda para su padre." Él se inclinó levemente y levantó su mano para besarla.

Inuyasha NO se perdió el leve sonrojo de Kagome y ciertamente notó la forma en que los labios de Miroku parecían permanecer en su mano demasiado para su gusto. Él miró al otro joven, ciertamente tenía mucho valor para un primer encuentro. Ah - pero entonces el tonto notó a Sango! Mucho mejor!

"Srta. Taijiya - que honor. Su padre es un gran hombre - habla mucho de usted." Él alcanzó por su mano.

"Sí? Seguro también habla mucho sobre usted, Mayor Houshi." Ella retiró su mano con una sonrisa forzada.

Bueno, había algo que a Inuyasha le gustaba ver en una chica. Qué lástima que Kagome era más susceptible para fingir encanto.

"De cualquier forma, permítame presentarle al resto del grupo." Miroku volteó abruptamente y miró hacia el resto de soldados que estaban hablando entre ellos. "Ese de ahí es el Teniente Hojo, el Teniente Kenji, el Cadete Shippo, la Cadete Rin y…" Él indicó vagamente a los otros. "Olvidé sus nombres pero eso no es importante porque son de la fuerza aérea! A nadie le gusta la fuerza aérea."

"Mi padre es de la fuerza aérea." Interrumpió Sango de repente.

"Pero son grandiosos… de verdad." Añadió Miroku rápidamente con una sonrisa a Sango quien sólo frunció.

Probablemente a Inuyasha le hubiera gustado comenzar otra discusión con Kagome en este punto, pero ella estaba levemente ocupada presentándose a todos los miembros del escuadrón de búsqueda y a agradecerles. Y cuando terminó de hablar con ellos descubrió las maravillas de las películas en vuelo. Y estaban pasando Casablanca.

"Cómo puede gustarte? Termina mal." Dijo Inuyasha mientras Kagome estaba sentada pacientemente en su silla con sus audífonos puestos. "Sabes lo que va a pasar entonces por qué verla?"

Después de una breve pausa Kagome volteó hacia él y retiró sus audífonos. "Dijiste algo?"

"No importa - voy a traer una bebida." Él se levantó y avanzó por el pasillo, notando que Sango estaba llevándose realmente bien con Miroku… 'llevándose' siendo la palabra operativa.

Él los pasó sin molestar mucho pero de repente encontró bloqueado su camino por una joven que se levantó de repente de su silla y en su paso. Cuando se volteó para encararlo se dio cuenta que era Kagome. "Cómo demonios te moviste tan rápido?"

"Perdón?"

"Estabas sentada atrás…" él miró sobre su hombro - Kagome aún estaba ahí sonándose ante la película inconsciente de todo a su alrededor. Miró a la chica frente a él. "Oh no… gemelas no…"

"Oh - quieres decir Kagome." La joven asintió. "Soy su doble, Kikyo Kuonji. Y tú eres…?"

"Inuyasha Kosaka." Él no se molestó en apretar su mano ofrecida. Sólo podía soportar a una Kagome - tampoco necesitaba contentarse con su doble.

"Un demonio?" ella levantó una ceja sospechosamente.

"Mitad." Había algo sobre esa joven… se parecía mucho a Kagome… pero si en realidad se detenía y comparaba a las dos… ya no se parecían mucho. Kikyo parecía ser un poco más calmada, mayor y elegante que Kagome que aún tenía un niño adentro. Lo sabía de haberla tolerado durante los últimos días.

"Interesante." Ella asintió una vez y habló en un tono ligeramente más profundo que el de Kagome. "Te veré por ahí, Inu."

"Es Inuyasha."

"Mm hm." Kikyo se encogió y continuó con su camino. Inuyasha la observó ir sospechosamente, y la vio intercambiar un pequeño movimiento de cabeza mientras pasaba a Kagome, como un saludo.

Eso fue muy extraño. Se estremeció y miró alrededor, revisando que no hubiera nadie para atestiguar lo que estaba por hacer. Estaba un poco inseguro de qué debía hacer o no… pero ya podía verlo en la chica prodigio… naturalmente ella quería venganza… aún si estuviera en contra de matar demonios.

Lo había visto pasar suficientes veces para saber cómo ella reaccionaría a esto. Lo había visto pasar en sí mismo.

Y tenía que detenerla antes de que llegara al Territorio Sur… incluso si también tuviera que arriesgar a todos los demás.

No tendrían ninguna idea de qué los había golpeado.

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Sango observó con un ligero frunce mientras Kagome parecía llevarse particularmente bien con los hombres a bordo. Nunca lo notó antes… pero Kagome en realidad era un poco coqueta… no en el mal sentido. Probablemente no se daba cuenta de lo que estaba haciendo - todo era inofensivo para ella.

Pero Sango notó la forma en que había conseguido volverse el centro de atención en el grupo al momento que había llegado a ellos y estaba bromeando y riendo con ellos como si fuera la Srta. Popular… Sango no lo había sabido porque el padre de Kagome en realidad nunca había dejado a Kagome mezclarse con otros.

Pero hacía sentir a Sango ligeramente envidiosa de su natural habilidad para llevarse bien con otros… eso sólo era pura confianza. Deseaba poder tenerla… pero era mucho más tímida que Kagome… especialmente cuando cierto mayor trataba de llegar a ella.

"Continúa caminando." Dijo ella planamente cuando Miroku se había detenido y abierto la boca para hablar con ella. Una vez que lo había rechazado de plano antes de hablar sólo se encogió y fue a unirse al grupo de Kagome. Un frunce más profundo se formó en la frente de Sango.

"Cuidado, te volverás una anciana mañana si mantienes esas líneas." El guardaespaldas de Kagome se deslizó en el asiento tras ella, ocupado aparentemente limpiando sus manos de algo negro y pegajoso. Sango no se molestó en entrometerse mucho más en lo que era desde que estaba ofendida de que hubiese notado su frunce.

Inuyasha rápidamente terminó de limpiar el aceite restante de sus manos y miró de reojo a la multitud que se había reunido alrededor de Kagome. Todos estaban hablando felizmente, intercambiando chismes y todo tipo de temas. El frunció igual como Sango lo había hecho cuando uno de los jóvenes hombres indicó para que Kagome se agachara para que pudiera susurrarle algo en su oído. Ella obedeció y después de unos momentos de escuchar de repente sacó la clavija del brazo de su silla, casi haciéndolo caer en el piso a sus pies.

La risa de Kagome se unió al resto y reprimió burlonamente al joven.

"Que zorra…" él escuchó un comentario tras él. No tuvo que voltear para saber que era la otra chica - Kikyo.

De repente todo el avión dio una sacudida y un estruendo y toda la feliz charla murió en las gargantas de todos y se aferraron a los asientos más cercanos. Pero el avión continuó sacudiéndose como si se hubiera encontrado con alguna fuerte turbulencia.

Rápidamente los pilotos hablaron por el intercomunicador. "Todos los pasajeros regresen a sus asientos y colóquense sus cinturones." No fue un requisito y no hubo explicación… lo que significaba que probablemente era serio y no sólo una turbulencia regular. Inuyasha puso su boca severa y fijó su mirada estoicamente en el asiento ante él. Kagome rápidamente se apresuró a sentarse al lado de Inuyasha y se colocó su cinturón mientras el avión continuaba meciéndose y temblando.

"Qué está pasando?" susurró ella.

"Vamos a estrellarnos." Respondió Inuyasha planamente.

La respiración de Kagome se aceleró con un jadeo y Sango chasqueó su lengua impaciente. "No la asustes así!"

Inuyasha se encogió y desvió la mirada para ver por la ventana. No podía ver nada sino nubes pasando a alta velocidad… muchas nubes negras…

Hubo un repentino y fuerte estallido y medio avión saltó en sus sillas y miraron por las ventanas de la derecha… el motor ahora estaba humeando y severamente… y luego el otro también se apagó.

Kagome agarró fuertemente su asiento y apretó sus ojos… no necesitaba mirar por las ventanas para saber que los árboles parecían estar subiendo rápido para encontrarlos. Inuyasha, sin embargo, parecía mucho más calmado que los demás. Pero esta era una situación de la que no podría protegerla.

"Un poco irónico…" Kagome logró hablar lo alto suficiente sobre el rugido de los motores ardiendo y los estruendosos vientos.

Inuyasha la miró con una extraña expresión, algo que pensó era una lágrima entre la confusión y la preocupación. Bueno al menos estaba un POCO preocupado por esto después de todo…

En frente de ellos Kagome podía ver que a pesar de su anterior fricción, Sango se había aferrado seguramente al brazo y hombro de Miroku, y él tenía su mano tensa en su antebrazo con sus ojos cerrados. Ambos parecían aterrorizados.

Kagome no pudo detener el pequeño sollozo ahogado en su garganta - esto era! Realmente iban a morir… después de todas esas veces de escapar viva por los pelos… iba a morir en un accidente aéreo de todas las cosas… Pero había mucho que no había hecho todavía - tanto que había planeado hacer y ahora no tendría la oportunidad.

Había estado planeando salir con Sango la próxima semana para comprar ese top negro de diseñador en el centro comercial que había ubicado… ahora nunca lo compraría… ni tampoco lo usaría.

La gente decía que cuando estabas por morir, tu vida destellaba ante tus ojos - esa era una cantidad de basura en opinión de Kagome. No podía recordar una puntada de lo que había hecho en el pasado… todo lo que podía sentir era arrepentimiento ante lo que nunca podría hacer en el futuro mientras el avión bajaba más por el aire así que no estaba más en las nubes.

Otro pequeño sollozo se levantó en su pecho y de una vez encontró un par de agradables y cálidos brazos fuertes envolverse a su alrededor y acercarla. Ella abrió sus ojos con susto para darse cuenta que era Inuyasha. El ruido emanado ahora era demasiado fuerte para preguntar lo que estaba haciendo - él sólo colocó su cabeza bajo su mentón y la mantuvo fuertemente con sus propios ojos cerrados.

Estaba haciendo su trabajo, notó ella. Inuyasha iba a protegerla de la mejor manera que pudiera… ella podía haber llorado… y así lo hizo…

Aunque no entendió, cuando tranquilamente le susurró algo en su oído. "Lo siento…"

Con una sacudida golpearon las copas de los árboles, lanzando a todos en sus asientos y causando que los cinturones de contrajeran dolorosamente. Todos fueron lanzados alrededor cuando el avión giró y pasaba por las cimas de los árboles - el golpe se hizo más salvaje cuando se voltearon completamente boca abajo y se deslizaban a lo largo.

El último pensamiento coherente que Kagome tuvo antes de que golpearan el tronco del árbol fue…

'Voy a morir virgen!'

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Continuará…

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Nota de Ir chan: Bueno tengo un anuncio que hacerles. Me voy de viaje por 3 semanas, y no voy a tener tiempo de subir los capítulos. Por eso quería proponerles algo, que tal si subo todos los capítulos de este mes en un día. O sea mañana. Lo malo es que no podrán leer mas caps en un mes xD. Si es que no quieren eso entonces no se preocupen le dejare a alguien encargado subir los caps. Así que es su elección. Por favor respondan hasta mañana. Mañana que voy de viaje. Si no tengo mas de 10 votos entonces se los encargare a alguien mas. Bueno eso es todo.

Gracias por los reviews! Son un gran apoyo!