Dos caras
(Two Faced)
Por Rozefire
Traducido por Inuhanya e IR-CHAN
------
------
Capítulo 14
Perdón
------
------
Kagome maldijo levemente cuando se tropezó con otra hoja en el suelo. Tuvo muy mala suerte pero al menos parecía ir en la dirección correcta. Encontró el río sin mucho problema y había estado siguiéndolo hasta que viraba de nuevo en el bosque, y en vez de eso había seguido el camino de tierra que salía a campo abierto, entre praderas de alto pasto.
Había luz, una cálida brisa que soplaba y ella suspiró profundamente mientras hojas se desprendían del viejo árbol y lograba golpearla en la cara. Sólo lo ignoró ya que su dolor emocional era su más grande problema en el momento.
Extrañaba a su padre. Lo amaba con todo su corazón… pero estaba segura que estaba vivo y bien. Pero habían habido tantas distracciones en esta misión para encontrarlo… el avión se había estrellado… había sido secuestrada… Inuyasha había matado a todo el grupo y a su única amiga, Sango.
Inuyasha… incluso pensar en su nombre traía una fresca punzada de dolor en su pecho y no tenía idea de por qué. Lo odiaba, no es así? Lo aborrecía y nunca quería verlo otra vez!… Entonces por qué le dolía cada vez que pensaba que podría nunca verlo de nuevo. Él la había herido… pero aún… sentía algo… No podía nombrarlo. Era como anhelo… pero doloroso y sabía que lo extrañaba. Pero nunca le admitiría eso a nadie. Así que si alguien preguntaba, ella odiaba a Inuyasha y esperaba que se cayera en un volcán.
Sí… ese sería un agradable final para él…
Kagome se detuvo de repente cuando alcanzó la cima de la colina que estaba escalando y miró abajo hacia el camino delante de ella. Árboles se levantaban a cada lado y desde aquí podía ver lo que podría ser la villa que Inuyasha le había dicho en la distancia. Más allá había cultivos de arroz y más praderas de verde pasto. Pero no notó nada de eso. Más hojas (esta vez húmedas) volaron y se estrellaron contra sus desnudas piernas y brazos. Aún no notó nada de eso. Sólo miraba al espacio usando su vara de madera como apoyo.
Él había dicho que la protegería del peligro… era su trabajo y su propósito… y lo que pensó había sido también un asunto personal. Había pensado que había salvado su vida cuando se estrelló el avión… pero sólo la había puesto en peligro. Ahora miren dónde la había metido.
Exactamente una semana atrás había estado en su habitación en el hotel, disfrutando de apropiada comida, moda y entretenimiento en la TV. Había tenido toda la protección que necesitaba de sus guardaespaldas y aunque había estado sola, había estado a salvo y amada por su familia y Sango.
Pero entró Inuyasha y en una semana estaba trabajando duro por sobrevivir. Casi había sido asesinada por varias criaturas/personas/objetos/vehículos… su única y verdadera amiga había sido asesinada… y su padre probablemente junto con ellos y no tenía forma de regresar a casa todavía. E Inuyasha la había consolado hasta el último momento y dejado viva sufriendo en vez de muerta. Ella lo apreciaba… pero él sólo había PERMANECIDO ahí mientras había sido burlada e intimidada.
Todo ese enojo y rabia hacia él aumentó dentro de ella, junto con todo el dolor que estaba intentando embotellar. Había intentado contenerla dentro de ella… decirse a sí misma que no necesitaba estar sintiendo esto. No era su culpa, era la de Inuyasha. No podía culparse… no debía… había sido engañada y con la que jugaron. Tenía que continuar y dejarlo pasar… no podía dejar que la dominara de lo contrario la carcomería.
Pero se sentía como si estuviera muriendo… por dentro.
Esa horrible sensación parecía crecer justo bajo sus costillas y lentamente se deslizó en el suelo, agarrando su medio fuerte y físicamente intentando dejar de sollozar. Las lágrimas brotaron libremente… pero no podía permitirse sollozar. Sollozar sería debilidad… y ella tenía que tener su dignidad y mostrar fuerza en la faz de la traición. Tenía que guardar las apariencias.
"Deja eso…" dijo ella y se disolvió en sollozos - unos grandes y fuertes que echó a volar unas aves cercanas.
Así tal vez el dolor la carcomería si le permitía consumirla así… pero entonces, tal vez la masticaría lentamente por dentro si no lo dejaba salir. Estaba tan confundida! De ninguna forma era su culpa! Toda era de Inuyasha! Siempre había sido Inuyasha. Lo amaba como el amigo que siempre había querido - alguien a quien acercarse, con quien andar. Alguien en quien pudiera confiar porque para eso le habían pagado… y porque pensaba que lo conocía.
Pero se había equivocado…
Lentamente ella comenzó a darse cuenta que no estaba sintiendo este dolor porque había sido burlada, o porque había sido humillada y engañada. Sentía este dolor porque él se había ido y la había dejado… pero esa sensación de seguridad que había sentido a su lado había sido falsa y se había desvanecido como un puff de humo, y dos veces tan frágil y difícil de contener.
Ahora esa idea la puso molesta.
Con un fuerte gruñido se levantó y pateó y desolló la tierra bajo ella. "Te odio! Te odio por hacerme esto! Pensé que eras mi amigo y me traicionaste!"
Ella levantó su vara y la lanzó tan lejos y tan violentamente como pudo, lo cual fue mucho más con su enfurecida fuerza. "DIJISTE QUE PODIA CONFIAR EN TI!"
Ella permaneció, respirando duro por un momento antes de darse cuenta que estaba siendo tonta y mezquina… justo como Inuyasha había dicho que era. Lentamente se recogió en sí misma y cayó de rodillas, acunando su rostro en sus manos y meciéndose atrás y adelante. "Soy tan tonta…" susurró ella a nadie sino a ella y a la brisa… y a algo más… alguna otra presencia.
Ella levantó su cabeza lentamente, tratando de localizar cuál era el origen de esta extraña sensación. Hizo estremecer su espina levemente, pero nunca había sentido algo como esto. En momentos como estos, su madre normalmente le sugeriría que alguien había caminado sobre su tumba. Kagome siempre había pensado que era un dicho estúpido ya que ella aún no estaba muerta.
Una mano tocó su hombro e instantáneamente la quitó y se tambaleó de pie para encararlo. Su respiración se había acelerado y esas urgencias homicidas rogaban ser descargadas. Ella le dio una mirada que quemaría al mismo demonio.
Inuyasha permanecía de pie, luciendo neutral con sus manos en los bolsillos de su chaqueta y con su espada de kendo amarrada en su espalda con una faja que iba de su hombro a su costado. Kagome esperó por que hiciera su movimiento. Que desenfundara esa espada e hiciera lo que había querido hacer desde el comienzo.
Él no dijo nada, y ella tampoco podía decir lo que estaba pesando. Finalmente, incapaz de soportarlo más espetó. "Quieres algo?" gruñó ella.
Él suspiró y se movió. "Estoy confundido."
Eso es? Sólo estaba 'confundido'? Él no estaba ni la mitad de confundido como ella. "La gente confundida dan giros a la izquierda cuando deben tomar la derecha, Inuyasha!" le espetó ella. "No intentan matar a alguien y luego asesinar a más personas!!"
Inuyasha rápidamente miró sobre su hombro, sus orejas picaban por sonidos más allá del bosque tras ellos. Luego finalmente regresó a ella. "No maté a nadie."
"Basura!"
"No lo hice!"
"Qué hay de Kenji?!" Gritó Kagome. "Dile eso!"
"Él fue asesinado por el demonio que atacó – no yo! Los otros huyeron bien!" se defendió él.
"Están vivos?" preguntó Kagome rápidamente.
"Posiblemente…"
Insatisfecha con su respuesta ella sacudió su cabeza y se volteó. "Excusas… sólo excusas…" ella rápidamente se giró para encararlo sospechosamente, como si tal vez no confiara en él lo suficiente para darle la espalda.
"No los maté… Tenía la opción de salvarte a ti… o ayudarlos a ellos…" Inuyasha suspiró. "Te escogí."
Kagome lo miró. "Entonces salvaste mi vida… otra vez?"
Él asintió rápidamente. "Y todas esas veces… era Yura inventándolo todo? Sobre el accidente aéreo y el francotirador?"
Inuyasha estaba harto de mentirle. Él dejó caer su cabeza y ella obtuvo su respuesta.
"Tú, IDIOTA mentiroso y tramposo!" su voz se levantó en volumen y se abalanzó hacia él.
Él no sabía que esperaba lograr ella al atacarlo pero no obtuvo lo que quería. Fácilmente él desvió sus golpes y empujó ante sus patadas, tuvo que resistir la tentación de empujar su mano contra su cabeza y mantenerla al largo de los brazos… pero sabía que sólo la enojaría más.
"Te odio!" gritó Kagome, lágrimas bajaban por sus mejillas mientras furiosamente intentaba arañarlo o patearlo. "Te ODIO!"
"Kagome – basta!" espetó él pero de repente ella tuvo una explosión de coraje y fuerza y rechazando sus manos a un lado aterrizó un duro golpe en la cara. Su cabeza se echó hacia atrás y estuvo por compensarla por eso cuando sus uñas se lanzaron y rayaron líneas rojas por su desprotegida mejilla. Pero ella no lo sentía.
Inuyasha había sido tomado por sorpresa, y había subestimado lo enojada que estaba. Pero ahora libremente estaba intentando alejarla cada vez que se acercaba. "Estás loca – basta!"
"Pelea conmigo!" gritó ella, rozando su oreja. "Mátame! Mátame como quieres hacerlo!"
"No quiero matarte!" gruñó él. "Pero patearé tu trasero de aquí a China – lo sabes!"
"Pelea-" ella le dio un rodillazo en la entrepierna. "- conmigo!"
Inuyasha gritó ahogado y cayó de rodillas.
"No tan duro ahora, eh?!" Kagome le espetó a su bolsa de arena humana en la que estaba aliviando su rabia. Ella hizo por atacar su espalda cuando de repente él se levantó, agarró su brazo y la giró tan rápido que vio estrellas. Ella se detuvo de repente cuando él tiró de ella, duro contra su pecho para que estuviera atrapada con su espalda contra él. Él sujetó sus brazos sobre su pecho y los mantuvo ahí y habló directo en su oído.
"NO quiero matarte, entiendes?" él le dio una fuerte sacudida.
"Suéltame! No me TOQUES!" gritó ella.
Él colocó una mano sobra su boca. "Vas a calmarte y vamos a discutir esto como adultos! Sé que te traicioné… Estuve equivocado… Sé que estuve mal al hacerlo… y lo siento… espero que puedas perdonarme-"
Esto sólo levantó nuevos gritos en ella, los cuales fueron amortiguados por su mano.
"Cállate, Kagome! Estás actuando como una princesa malcriada!" le espetó él en su oído y ella se tranquilizó de alguna forma. "No maté a tus amigos… Nunca he matado a nadie en mi vida… la única persona que he intentado matar fuiste tú y no quiero hacerlo más – Ahora te conozco! Sé que estuve mal lastimarte!"
Ella estaba temblando en sus brazos… no podía respirar? Era algo malo? Estaba teniendo un ataque? Él la soltó rápidamente y retrocedió en caso de que fuera responsable.
Kagome se giró, sollozando en su infinito suministro de lágrimas, pero aún estaba llena de rabia. Ella rugió mientras se lanzaba hacia él y golpeaba duro su rostro, ignorando el dolor en sus nudillos por hacerlo. Fue como golpear un muro de ladrillos y estuvo tan cerca de romper su mano… pero se sintió bien. Pero esta vez él no estaba haciendo movimiento por detenerla. Ella gruñó otra vez y lanzó otra golpe hacia su rostro antes de golpearlo en el estómago. Él no se dobló, o gritó. Sólo la dejó hacerlo. Por alguna razón esto no la hacía más feliz.
"Pelea!"
"No!"
"Te mataré si tengo que hacerlo!" espetó ella y golpeó su oreja, una de las cosas más dolorosas que podría hacer. Él hizo una mueca y mantuvo sus brazos a sus lados.
"No pelearé contigo!"
"Porque soy débil! Porque soy frágil!" ella golpeó su pecho enojada con cada oración. "Porque soy HUMANA!"
"Sí!" espetó él.
"Pelea conmigo!" La rabia otra vez estaba disipándose, no podía continuar. "Pelea conmigo… te odio… sólo hazlo!"
Su actitud estaba cambiando así que sólo permaneció en silencio y la dejaba hacer lo que quería con un leve frunce de preocupación en su rostro. Ella lo empujó y sollozó al mismo tiempo. "Pelea conmigo! Por favor!"
Él agarró sus muñecas para detenerla de golpear contra su pecho. Ella no estaba intentándolo más. Vagamente intentó soltarse de su agarre pero estaba muy derrumbada para realmente poner más esfuerzo. "Por favor… ódiame… te odio… mátame…"
"Kagome…" comenzó él suavemente.
Sus breves y débiles forcejeos sólo parecieron tener éxito en acercarla hasta que pudo descansar su frente contra su clavícula. Ella lloró y tiró de su agarre. Él la soltó al fin pero no tuvo intención de moverse, sólo agarró manojos de su camisa y se aferró.
Lentamente, sintiéndose un poco desconcertado él colocó sus brazos alrededor de su pequeño cuerpo, acunándola, pero no estrellándola contra él como quería realmente. Quería disculparse, hacerla ver que se odiaba a sí mismo por lo que la había hecho pasar… pero ella no lo aceptaría. Era muy tarde para disculpas.
Kagome estaba colapsando otra vez, y como su agarre en ella no era muy fuerte tuvo que deslizarse de rodillas para seguirla. Ella cayó entre sus piernas y presionó su rostro caliente contra su camisa mientras los sollozos continuaban sacudiendo su cuerpo. Después de un tiempo sus manos dejaron su camisa y lo sujetaron para abrazarlo fuertemente alrededor de su pecho, él se sintió endeudado por regresar el favor y la apretó fuertemente.
Él cerró sus ojos y frunció mientras bajaba su mentón para descansarlo en la cima de su cabeza. Captó el leve olor de su perfumado cabello y no pudo detenerse de girar su cabeza para presionar su mejilla contra su cabello e inhalar el aroma. Fue suficiente para aliviar a su subconsciente de que ella estaba aquí, con él, donde estaba a salvo y en tanto como permaneciera de esa forma él podría demostrarle que él… él… él qué?
"Estaré ahí para ti…" susurró él casi sin darse cuenta y levemente presionó sus labios contra los polvorientos mechones de su cabello.
El cuerpo de Kagome se sacudió con fuertes sollozos. "No me dejes! Por favor!"
"No lo haré!" dijo él rápidamente y la abrazó más fuerte. "Lo siento! Puedes abofetearme y golpearme como quieras – lo merezco."
Kagome se separó levemente, su rostro enrojecido de llorar tanto. "Acepto tu disculpa…"
Su corazón literalmente se atascó en su garganta.
"Pero… en tanto puedo perdonarte… no puedo olvidar lo que hiciste…" ella movió su cabeza y frescas lágrimas bajaron por sus mejillas. "No creo que pueda confiar más en ti…"
Esa declaración cortó y lastimó más que cualquiera de sus golpes o patadas… excepto tal vez por ese en las joyas familiares. Él cerró sus ojos y el mentón de Kagome tambaleó. "Pero no me dejes otra vez… por favor…"
Ambos cayeron contra el otro, simultáneamente e Inuyasha estuvo luchando por mantenerlos juntos. "Lo siento… juro que no te dejaré caer otra vez…"
"No puedo cree eso…"
"Lo juro!" dijo él fieramente, abrazándola más fuerte.
Él sonó enserio… y ella realmente le creyó. Pero no podía llevarse a confiar en él completamente… nunca…
"Lo siento…" susurró ella contra su hombro.
Él exhaló tembloroso y besó su cabello otra vez. "Te perdono… no te culpo…"
------
Continuará…
------
