Dos caras

(Two Faced)

Por Rozefire

Traducido por Inuhanya e IR-CHAN

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Capítulo 15

Reunidos

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Inuyasha y Kagome caminaban lado a lado a un paso pausado. De vez en cuando uno o el otro le daba un vistazo al otro, pero nunca al mismo tiempo. De ninguna manera fue un cómodo silencio. La tensión era tan fuerte que el aire parecía sólido entre ellos. Los dedos de Kagome se mantenían jugueteando con los orillos de su rota camisa mientras le daba otro vistazo a un inexpresivo Inuyasha.

"Di algo." Dijo ella cansadamente después de un tiempo.

Inuyasha suspiró y ladeó su cabeza hacia otro lado. "Como qué?"

"No sé… habla sobre el clima para lo que me importa… sólo comienza una conversación…" murmuró ella.

"De alguna forma la mayoría de nuestras conversaciones siempre comienzan contigo diciendo 'di algo'." Remarcó él secamente.

"Porque es la única forma para hacerte hablar." Ella le disparó una mirada. "Ves, estamos teniendo una conversación en este momento."

Inuyasha no dijo nada a esto y quedaron en silencio otra vez. Kagome sólo volteó sus ojos y desvió su cabeza. Si él iba a ser inmaduro sobre esto entonces bien. "Parece que va a llover pronto, eh?" comentó ella distraída.

"Sí… mira todas esas nubes negras por allá." Aceptó Inuyasha.

"Sabes… escuché hace poco que la costa debe tener frecuentes marejadas este año."

"En verdad?" Inuyasha intentó fingir interés.

Kagome suspiró y se rindió. No había caso en forzar este asunto… ellos se acostumbrarían al otro otra vez a su tiempo. Pero por ahora no iba a acelerar y adelantarse, eso le dejaría su espalda desprotegida y realmente todavía no confiaba en él. El sentido le decía que si quería matarla entonces fácilmente lo hubiese hecho ya… pero un instinto más profundo le decía nunca cerrar sus ojos ante él por lo que había hecho a sus espalda en el pasado.

Esperanzadamente ella acabaría con ese sentimiento en un tiempo.

Inuyasha miró a Kagome y notó que tenía una distante expresión. Se dio cuenta que este era un momento para decir algo profundo y significativo que ganaría su confianza… pero realmente nada llegó a su mente. Lo mejor con lo que pudo salir fue con un pobre 'lo siento'. Pero extrañamente se sumó a todo lo que sentía hacia ella. Lo sentía.

Inuyasha abrió su boca para hablar cuando de repente captó vista de algo adelante y cambió lo que estaba por decir. "Oh dios mío…"

Kagome lo miró y entonces notó su mirada… ella la siguió y se detuvo. "Oh no…"

Inuyasha se echó a correr, dirigiéndose directo hacia las chimeneas de oscuro humo que estaban subiendo en el aire desde la villa por el camino. Kagome lo siguió pero a un paso más lento. Tenía este presentimiento de que de alguna forma no iba a encontrar lo que quería en esta villa.

Ellos alcanzaron las ya derribadas puertas y pasaron directo a la primitiva villa de estructuras de madera. La mitad de todas esas estructuras estaba en llamas, y el resto eran ardientes pilas de cenizas o sólo escombros. Quedaban una o dos de pie pero no había mucho más para sugerir que algo más había sobrevivido.

Pero el daño parecía fresco, aunque no había señales de ningún atacante o villanos dentro del aire lleno de cenizas.

Kagome presionó una mano sobre su boca y nariz en un esfuerzo por evitar inhalar la ceniza. "Esto es horrible… quién haría una cosa como esta…?"

"Quién crees?" Espetó Inuyasha bruscamente. Ellos estaban en el borde de un bosque infestado de demonios en medio de un distrito infestado de demonios. Quién más podría hacer tal cosa?

Kagome miró alrededor y un escalofrío subió por su espina. Esa sensación de que alguien había caminado sobre su tumba regresó, y definitivamente no se debía a escalofríos por el frío ya que el aire en la villa era como un horno. Ella decidió hacerlo a un lado…

Inuyasha suspiró y miró alrededor. Había poca probabilidad de que el padre de Kagome estuviera por ahí… vivo…

Un suave gruñido de una pila de escombros cercanos captó su atención y le movió la mano a Kagome para llamar su atención. "Por aquí!"

Inuyasha retiró rápidamente la mayoría de los escombros para encontrar el origen del gruñido, y rápidamente descubrió que había sonado del joven atrapado debajo. Kagome rápidamente corrió al ver al sobreviviente y rápidamente retiró el resto de escombros. "Estás bien? Estás herido?"

El hombre no pudo responder ya que estaba ocupado gruñendo de dolor. Ambos pudieron ver que una gran viga de madera estaba sujetándolo al suelo. Esa cosa se veía especialmente pesada y difícil de levantar. "Estará bien… resiste…" Kagome luchó contra otro escalofrío que trepó por su espina.

"Lo sacaré." Dijo Inuyasha rápidamente y dio un paso adelante. En cuanto hizo eso fue mandado a volar por el aire para aterrizar dentro de los escombros con un grito de dolor. Kagome se giró para ver quién lo había lanzado… y lentamente su mirada subió… y subió hasta que estuvo estirando su cuello. "Oh dios…"

"Kagome agáchate!" Gritó Inuyasha tras ella, pero estaba paralizada en completo temor. Su boca se abrió, pero ninguna palabra salió, y estaba tan asustada que sus rodillas se habían bloqueado y no se había molestado en doblarlas.

El enorme monstruo ciempiés se asomó amenazador sobre ella, moviéndose levemente de un lado a otro y mirándola como en trance. Todo dentro de ella gritaba que corriera… pero parte de ella le ordenaba no abandonar al pobre hombre que estaba escudando de vista.

Sin aviso algo la golpeó desde atrás y ella gritó mientras era derribada al suelo. Le tomó un momento darse cuenta que fue Inuyasha, y que la había salvado de ser cortada en dos por una de esas dos tenazas del demonio.

"Idiota! Te dije agacharte!" gritó él, pero levantándola y lanzándola a un lado, listo para pelear con el demonio mano a mano si lo necesitaba.

Infortunadamente el demonio no estaba interesado en el pequeño hanyou ya que sus ojos estaban puestos puramente en Kagome mientras se giraba para seguir sus movimientos. Kagome abrió la boca y rápidamente retrocedió. Mirando alrededor rápidamente se dio cuenta que ESTE había sido el demonio responsable por este daño. Y las posibilidades de que su padre estuviera bajo los escombros en algún lugar… ella regresó su mirada hacia el enorme demonio, el cual había sido dos veces el tamaño del último que había visto. "MONSTRUO!!"

"Kagome!" gritó Inuyasha furioso. "NO es el MOMENTO!"

"TU HICISTE ESTO!!" gritó Kagome enojada.

El demonio no pareció escucharla, o probablemente no entendía en realidad, y comenzó a avanzar hacia ella otra vez, moviéndose un metro a la vez. Kagome gritó y echó a correr.

Inuyasha maldijo y miró al solitario sobreviviente. No podía dejarlo mucho más o se sofocaría… así que rápidamente agarró la viga, la retiró de él con una masiva fuerza de esfuerzo y se giró. "Oye! ENCLENQUE!"

El demonio lo ignoró y continuó siguiendo a Kagome. Inuyasha gruñó y levantó la viga pasando sus hombros, antes de lanzarla hacia adelante con un grito. La viga golpeó al demonio en la espalda del cuerpo y cayó al suelo. Lentamente, el tonto monstruo se giró y miró a Inuyasha con sus vacíos ojos negros. Para esa cosa, el impacto debe haberse sentido como una rama cayendo en su cabeza.

Pero Inuyasha ahora había captado su atención.

De repente Kagome no fue más interesante y el demonio comenzó a moverse hacia Inuyasha. El villano tras él estaba teniendo dificultad en levantarse, y así Inuyasha tuvo que alejarlo. Él vio su oportunidad a una corta distancia y corrió hacia las últimas casas que permanecían de pie. Se lanzó sobre el tejado con dos saltos y miró atrás. Estuvo por sonreír - antes de darse cuenta que el demonio intentaba golpear el edificio.

Pensando rápido se trepó al siguiente edificio y vio a Kagome de pie bajo él. "Retrocederías y me dejarías manejar esto?!"

"Cuidado!" gritó ella y señaló tras él.

Infortunadamente había sido muy lento y de repente bajó la mirada para encontrar una pierna sobresaliendo de su pecho.

Kagome estaba paralizada con horror y no pudo soportar mirar. "Inuyasha!"

Inuyasha gritó mientras era levantado en el aire por la pierna que lo ensartaba, tenía que resistir pero no podía respirar y se mantenía escupiendo sangre de su boca.

"NO!" Kagome miró alrededor por algún tipo de arma y ubicó la espada de kendo de Inuyasha tirada en el suelo al lado del sobreviviente herido. Rápidamente ella voló para agarrarla antes de girar hacia el demonio excesivamente grande. Cómo demonios iba a usarla? No era como si pudiera correr hacia él y atravesarlo cuando la viga de madera no pudo abollar esa dura y escamosa piel.

Pero escuchar a Inuyasha gritar otra vez de dolor mientras colgaba indefenso… y ver el hilo de sangre bajando por su mentón fue suficiente para tomar su decisión. No le importó.

"Déjalo en PAZ!" Kagome corrió hacia adelante, retirando la funda mientras corría. Apenas notó la forma en que la empuñadura parecía calentarse en su mano mientras corría.

El demonio no le prestó atención… hasta que metió la espada en su cuerpo.

Este gritó de dolor mientras un destello de luz se encendía… Inuyasha de deslizó de la pierna y cayó todos los once metros al suelo donde aterrizó con un fuerte golpe. Kagome no lo notó. Ella soltó la espada y agarró un pedazo de tabla, media ciega de rabia mientras era el temor la que la conducían ahora.

"No lo lastimarás!" gritó ella y lanzó la tabla tan duro como pudo hacia el demonio. Se le ocurrió que no lograría ningún impacto en él… pero cuando la tabla perforó la piel la explosión que ocasionó literalmente la lanzó hacia atrás.

El tornado de aire a su alrededor movió su cabello y ella se encorvó en una apretada esfera en el suelo para protegerse. Pasaron varios segundos antes de que la luz, el sonido y el viento subsidiaran… y sólo entonces se atrevió a dar un vistazo. Y gritó.

El interior del demonio negro estaba esparcido aquí y allá y lo que quedó de la mitad de abajo del demonio aún estaba de pie. Y mientras miraba con la respiración entrecortada, lentamente se movió en el aire antes de caer al suelo, la espada aún clavada en su piel.

"Oh dios mío… oh dios mío… oh dios mío…" decía ella una y otra vez. Se sintió enferma y débil… y no podía creer lo que había hecho. "Oh dios mío - Inuyasha - viste - Inuyasha!"

Ella se tambaleó hacia él donde aún yacía sobre su estómago, con una mancha de sangre extendiéndose lentamente en el seco suelo. "Oh no… Inuyasha…" ella agarró la parte de atrás de su chaqueta y lo sacudió gentilmente. Cuando no respondió lo sacudió más fuerte. "No me dejes - dijiste que no lo harías - despierta!"

Él gruñó y se alejó de su alcance. "Déjame en paz… He sido atravesado… ten algo de respeto."

A Kagome no le importó el respeto y rudamente agarró su hombro y lo empujó de espalda para ver su cara. No le gustó el hilillo de sangre de la boca, o la cortada sobre su sien del cual había brotado espesa sangre fresca hacia su mejilla. "Basura…" ella tocó su cabeza gentilmente. "Duele?"

"Las partes que sangran, sí." Él retiró su mano bruscamente e intentó sentarse.

Kagome sólo lo miró. "Cómo puedes hacer eso?!"

"Hacer qué?"

"Fuiste atravesado y sólo te sientas y… y…" de repente ella frunció sospechosamente. "Golpeaste tu cabeza…?"

"Está bien…" él señaló al otro sobreviviente quien estaba sentado en lo que podría ser un coma de ojos abiertos por la cantidad de movimiento que tenía. "Ve a verlo."

Kagome sólo vaciló un momento antes de rápidamente correr hacia el otro sobreviviente. "Oye, estás bien?"

"Gracias… gracias… salvaste mi vida… gracias…" repitió él otra vez.

La cabeza de Kagome se mareó un poco y tuvo que sentarse por un momento. "Estás bien…?"

"Sí… mucho mejor… gracias… gracias…" él asintió rápidamente.

Kagome inhaló bruscamente para calmar su revuelto estómago. "T-tú… has visto un hombre por aquí…? Su nombre es Higurashi… es mi padre…"

El villano sacudió su cabeza. "Si estuvo aquí habría evacuado con todos los demás hacia la villa por ese camino más hacia el sur…"

Kagome frunció. "Si todos evacuaron, por qué aún estás aquí?"

"Iba a matar al demonio, soy un exterminador de demonios." Él se levantó. "No puedes decirlo?"

Kagome lo miró antes de tocar su hombro compasivamente. "Buen trabajo… grandioso trabajo…"

"Kagome…" ella miró alrededor para ver que Inuyasha había logrado levantarse y estaba ocupado intentando liberar su espada. "En el futuro… ve directo a la explosión… y no hagas desastres con mi espada…" él la soltó halándola y aterrizó con un gruñido en su trasero. "… de acuerdo?"

Kagome sacudió su cabeza. "No deberías estar caminando."

"Qué tenías, una granada en tu bolsillo o algo?" él le frunció.

Él no había visto lo que había pasado… y la verdad era… que realmente ella no lo entendió. Pero sabía que la profecía se estaba haciendo realidad día a día… "Sí… algo así…"

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"Estás bien…?"

"Sí…"

"Estás bien ahora?"

"Sí."

"Estás seguro?"

"Sí!"

"Porque si no lo estás entonces podemos detenernos." Kagome lo observó como un halcón. "Estás bien?"

"No! He sido atravesado - el pecho está lleno con sangre - mi espada está cubierta en sangre - mi garganta está cubierta en sangre y tengo SANGRE sobre toda mi camisa y chaqueta!" espetó él.

"Bueno…" Kagome se movió incómoda, deteniendo su caminar. "Por qué no lo dijiste así?"

"Tienes alguna idea de lo difícil que es lavar sangre de una camisa?!" gruñó él. Tirando de su camisa verde oscura bajo su manchada chaqueta marrón.

"No realmente…" ella se encogió levemente.

"Es difícil, de acuerdo?" espetó él y se recostó contra un árbol que estaba a la mano. Él hizo una mueca cuando lo hizo. "No estoy bien… de acuerdo?"

"De acuerdo…" ella asintió y juntó sus dedos. "Entonces… estamos bien, para continuar otra vez?"

Él giró sus ojos y se enderezó de nuevo, usando su espada como una muleta. Kagome frunció levemente y avanzó. "Puedes apoyarte en mi, si quieres."

"No gracias." Dijo él sin rodeos.

Kagome tomó un profundo respiro y lo intentó otra vez. Aún estaba molesta de su última experiencia. "Bien… entonces déjame decir esto de otra manera… puedo apoyarme en ti?"

Él la miró un momento antes de recordar rápidamente girar sus ojos y desviar la mirada. "Bien." Él extendió su brazo para permitirle envolver su propio brazo por su espalda y ayudar a soportar su peso. Ella suspiró con alivio. Él aún era lo fuerte suficiente para ella incluso cuando estaba tan mal herido. Tuvo que detenerse de recostarse en él, sabiendo que sólo causaría más dolor.

Ellos continuaron caminando lentamente por el enlodado camino por un tiempo más cómodamente en silencio que siempre. Después de un momento Kagome reunió su coraje. "Sabes… cuando maté a ese demonio… no usé una granada…"

"Un lanzallamas?" adivinó él sin entusiasmo.

"No…"

"Lanzamisiles?"

"Ese estaría en mi otro bolsillo." Dijo ella secamente.

"Entonces qué?" él la miró.

"No sé cómo lo hice… pero creo que son esos poderes que la profecía dice que tengo. Ya sabes… no completamente humana… pero no realmente demonio."

Inuyasha se detuvo en seco. "Qué? Quieres decir que eres mitad demonio?"

"No… sólo… tengo extraños poderes…" ella se encogió inútilmente. "Pero no me di cuenta que estaba haciéndolo… y ahora me arrepiento porque me siento realmente enferma…"

"Bueno… Me alegra que lo hicieras, salvaste mi vida." Dijo él uniformemente.

Kagome apenas sonrió. "Me debes uno GRANDE por esto, sabes."

"Entonces te preocupas por mi?" dijo él en lo que esperaba fuera un tono casual.

Kagome se tensó y comenzó a caminar otra vez. "Un poco… No me habría sentado y dejado que esa cosa te matara y…"

Ella se desvaneció mientras se detenía en seco y miraba directo al camino por el que estaban viajando. Inuyasha siguió su mirada y de repente sonrió. "Te lo dije…"

Miroku y Sango estaban caminando por el camino y se habían detenido en seco reflejando expresiones perfectas de espejo. "Kagome!" gritó Sango.

"Sango!" Kagome de repente dejó caer a Inuyasha y corrió directo hacia su amiga. Ellas se atraparon en un abrazo y gritaron felices. "Oh dios mío - estaba tan preocupada! Dónde has estado?!"

"Buscándolos a los dos!" Gritó Sango a cambio, bajando a Kagome. "Pensamos que estaban perdidos!"

Kagome se giró hacia Miroku quien de repente extendió sus brazos, esperando el mismo tratamiento como Sango. Pero sintiéndose animada Kagome se levantó de puntas y lo besó en la mejilla. "Me alegra verte en una pieza."

Miroku le sonrió. "No tengo un abrazo?"

"Tal vez la próxima vez que piense que estás muerto." Kagome le sonrió.

Miroku se encogió y en vez extendió sus brazos para Inuyasha. "Vamos chico rudo, qué tal uno por los viejos tiempos?"

"Urgh…" remarcó Inuyasha desde su posición en el piso.

Sango y Miroku hicieron una mueca ante sus heridas. "Estás bien?"

"Viviré…" él suspiró antes de añadir. "Apenas."

"Veo que has estado haciendo tu trabajo protegiendo a Kagome, eh, Inuyasha?" Sango sonrió.

Este comentario, por alguna razón, causó una larga y embarazosa pausa de Kagome e Inuyasha. Kagome estaba sonrojada e Inuyasha estaba entrecerrando sus ojos hacia el cielo, haciendo su mejor esfuerzo por ignorar el dolor y el tema de conversación. Sango y Miroku intercambiaron miradas que le dejaron saber al otro que estaban pensando lo mismo. Algo había pasado entre los dos… algo bueno o malo… o eran cercanos… o estaban más separados. Pero no sabían cuál.

"Bueno!" Miroku chocó sus manos. "La mayoría del grupo está en la villa por ese camino. El resto o está perdido… o en la búsqueda de tu padre, Kagome."

"Escuchamos de Kenji." Dijo Kagome lentamente.

"Sí, se separó. Pensamos que estaba con ustedes." Dijo Sango con un frunce.

Kagome hizo una mueca. "El demonio mató a Kenji…"

La boca de Sango se desplomó. "Él mató a Kenji?!"

"Ese bastardo…" Miroku frunció profundamente antes de suspirar. "Bueno… supongo que ahora no hay nada para ayudarlo."

"Debemos llevarlos a la villa y tratar sus heridas, a ambos." Sango miró la destrozada falda de Kagome. "Y darles ropa nueva."

Miroku miró entre la dentellada en la falda de Kagome y luego las garras de Inuyasha… luego miró los cuatro desgarros en el frente de la camisa de Kagome y luego las garras de Inuyasha. La revelación lo golpeó de una y codeó a Sango al momento que Kagome se giró para ir a ayudar a Inuyasha.

"Creo que nuestro pequeño par de reñidoras cotorras se transformaron en tórtolos." Susurró él tranquilamente.

Sango miró, completamente confundida por un momento antes de que su boca se desplomara otra vez y sus ojos se abrieran. "Vaya… no lo creo…"

"Veremos." Miroku sonrió. "Apuesto cien yenes de que él desgarró más que su falda mientras estuvimos lejos."

"Miroku!" ella lo codeó duro antes de pensar. "Aceptaré esa apuesta. No hay forma de que Kagome sea así de fácil…"

"Quién dijo que era fácil?" Miroku le sonrió triunfante mientras veían la mano de Inuyasha rozar contra el muslo de Kagome mientras lo ayudaba a levantar. Ninguno de ellos pareció notar el breve contacto, y no pasó mucho antes de que ambos estuvieran levantados y moviéndose otra vez.

Kagome sonrió cuando los alcanzó. "Entonces indiquen el camino."

Sango y Miroku intercambiaron precavidas miradas antes de girar y regresar.

Kagome puede haber sonreído pero estaba en el epítome del cansancio. No tenía idea si su padre estaba vivo y bien… ya que tantas personas la habían conducido a una salvaje cacería de gansos. Tal vez ahora estaba llegando a algún lugar. Estaba contenta de que Sango estuviera viva… Inuyasha no había matado a nadie después de todo.

"Estás bien?" preguntó ella, dándole un gentil y confortante apretón.

"Pregunta eso otra vez y no seré responsable por mis actos." Dijo él amenazante.

Kagome sólo giró sus ojos y sonrió. Tenía derecho a estar malhumorado, con lo malamente herido que estaba. Estaba contenta de que todos estuvieran a salvo.

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Continuará…

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