Dos caras
(Two Faced)
Por Rozefire
Traducido por Inuhanya e IR-CHAN
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Capítulo 16
Sexo y Seriados
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El resto del grupo estaba quedándose en una villa cercana en una de las espaciosas posadas. Aparentemente era una de las únicas posadas en el territorio sur que hacía sus propios helados y tenían televisión satelital… así que no es de extrañar que decidieran quedarse aquí.
El resto del equipo consistente en Shippo, Hojo, Rin, Kikyo… los otros hombres de la fuerza aérea y marinos que habían estado trabajando con ellos se habían ido a buscar al Sr. Higurashi mientras los otros se habían quedado atrás para continuar buscando por los miembros perdidos del grupo como Inuyasha y Kagome.
"Entonces dinos otra vez qué pasó?" preguntó Kikyo, observando muy de cerca al par al otro lado de la habitación.
"Bueno…" Kagome intentó armar bien la historia. "Inuyasha me dejó en el bosque donde estaría fuera de problemas - y entonces regresó para ayudarlos a pelear con ese gran y oloroso demonio."
"Lo alejamos del campamento para que no causara más daño." Asintió Miroku.
"O más como si te persiguió y corriste en completo pánico." Inuyasha le dirigió una mirada.
"Bueno… Inuyasha regresó y dijo que Kenji había sido asesinado y que no pudo seguir a los otros así que partimos para buscar a mi padre primero."
"Cierto… y nada más pasó?" Kikyo frunció levemente.
"Bueno… fuimos atacados en una de las villas." Kagome miró brevemente a Inuyasha para ver la reacción de Inuyasha. "Pero muy poco más pasó que eso."
"Ya veo." Sango estaba dándole a Miroku un triunfante codazo en las costillas.
Él se inclinó y susurró en su oído. "Como si nos dirían que han estado haciendo algo."
Sango sólo frunció y desvió la mirada, antes de notar que Inuyasha estaba dándoles una extraña mirada. "Están bien, allá?"
Él estuvo por responder cuando Shippo los calló. "Lo mantendrían bajo? La trama es lo suficientemente difícil de seguir como es!"
Todos se giraron hacia la serie mexicana que estaba pasando en la pantalla de televisión en la pared. Por un momento todos miraron con estupor antes de que Inuyasha saliera y tocara el hombro de Kagome. "Creo que nos tienen."
"Qué?" susurró ella.
"Creo que saben que algo malo pasó entre nosotros…" Inuyasha respiró. "Esos dos han estado susurrando toda la mañana desde que llegamos anoche."
"Bueno…" Kagome suspiró levemente con derrota. "Es así de obvio?"
"Probablemente." Él también suspiró.
Ellos se sentaron mirando la pantalla junto con todos los demás por un momento antes de que una idea de repente golpeara a Inuyasha. "Sé lo que mejorará esto - por qué no-"
Él de repente dejó de hablar en voz alta y susurró la última palabra en su oído. Kagome se separó rápidamente y lo miró. "No podemos hacer eso!"
"Pasa algo malo?" Miroku fue rápido en notar el alboroto al otro lado de la habitación.
Inuyasha y Kagome sacudieron sus cabezas rápidamente antes de girar hacia el otro. "Y bien?"
"No estoy segura de eso… qué hay de los otros?" susurró Kagome.
"Qué es lo peor que podría pasar?"
"Podría nombrar algunas cosas…" Kagome suspiró, pero esta vez en aceptación.
Inuyasha rápidamente la levantó y ambos comenzaron a salir de la habitación. "Tenemos que… er… ir a dar una vuelta por el edificio…" inventó Inuyasha.
"Y luego… ir a ayudar al posadero a bajar su lavandería." Kagome asintió antes de que ambos salieran de la habitación.
Por un momento todos miraron calmadamente su ausencia antes de que Miroku chasqueara sus nudillos y se recostara contra la pared. "Creo que gano esta apuesta hoy."
"De ninguna manera!" Rin movió su cabeza. "Probablemente fueron abajo al buffet sin nosotros."
"Olvídalo niña, probablemente están arriba en el tejado haciéndolo en este minuto." Resopló Shippo.
"Yo digo que elevemos un poco los montos." Ofreció Miroku. "DOS mil yenes dicen que Inuyasha y Kagome están haciendo cositas."
"Todos son tontos." Kikyo movió su cabeza. "Ellos no están haciendo nada."
"Lo cual es por qué vas a perder esta apuesta, Kikyo." Le dijo Hojo con una sonrisa.
"Lo veremos." Respondió ella.
Todos regresaron a observar la serie mexicana, medio entrecerrando los ojos en los subtítulos y medio mirando porque no había mucho más que hacer mientras el resto del grupo estaban afuera buscando al Sr. Higurashi y a su equipo.
De repente hubo un fuerte tirón de una puerta en la siguiente habitación, seguido por amortiguadas risitas… de dos voces familiares. De una vez todo el interés en la serie se perdió mientras los miembros en esa habitación se miraban mutuamente con especulación.
"Esto tiene que ser ilegal…" ellos escucharon decir a Kagome en una voz desesperadamente apurada.
"Relájate, sólo es ilegal si nos atrapan." Respondió Inuyasha.
La boca de Sango se desplomó. "Oh… dios… mío…"
"En la cama?" Kagome podía escucharse preguntando.
"No - mejor no dejar nada pegajoso en las sábanas - lo sabrían."
"Oh…"
"En el piso!"
"Pero está sucio allá abajo!"
"Sabes como es allá abajo, perra."
Shippo había tenido que meterse un puño en su boca para evitar reír mientras Kikyo sólo miraba estoicamente a la nada. Rin se había enrojecido de un rosa muy brillante y Sango había pasado del rosa a completamente rojo. Miroku sólo tenía una estúpida sonrisa en su cara.
"Quítalo - rápido!" Dijo Inuyasha apresurado.
Sonidos de arrastre en el piso pudieron escucharse por las paredes literalmente de papel y luego el sonido de apreciación de Kagome.
"Eso se ve realmente… diferente…"
"Qué?! No es diferente… es del mismo, de acuerdo?"
"Mira… Inuyasha, no estoy segura de esto…"
"Sabe genial, lo juro!"
"Bueno…"
"Adelante… no pelees… sólo entrégate a la tentación, sí?"
"Pero…"
"Sólo ponlo en tu boca."
Los sonidos siguientes fueron suficientes para confirmar las sospechas de todos.
Sango comenzó a tener un ataque de tos mientras Miroku ya iba alrededor de la habitación recogiendo el dinero de las chicas y compartiéndolo con los chicos. "Nunca se metan con el maestro del romance, señoritas."
En la otra habitación las orejas de Inuyasha se irguieron. "Escuchaste eso?"
"Escuchar qué?" Preguntó Kagome con su boca llena de helado casero.
"Me pregunto qué tan gruesas son estas paredes." Dijo Inuyasha tranquilamente.
"A quien le importa - quieres un poco de este?" Kagome le extendió el cubo.
Él tomó su cuchara y gruñó mientras el sabroso helado de limón se derretía en su boca. Kagome contuvo su risa. "Sabes que lamer de la misma cuchara que yo prácticamente es un beso."
"Hm? - urgh!" él la dejó caer y la miró como si fuera algo maligno.
"Oh ahora mira lo que hiciste - todo está sucio!" gritó Kagome.
"Estaba sucia antes de soltarla."
"Realmente sabes cómo hablarle dulce a las damas, no?"
"Bueno… ahora qué usamos para comer esta cosa?"
"Nuestros dedos?"
"Juntos? NO voy a comer helado con mis dedos contigo - eso es TAN antihigiénico!" dijo Inuyasha en voz alta.
Hubo un golpe como si algo hubiera caído en el piso en la habitación siguiente y Sango podía escucharse gritando. "Lo SABIA! Ellos no están teniendo sexo!"
Inuyasha y Kagome se congelaron juntos y se miraron mutuamente un momento antes de estallar en carcajadas que habían intentado contener. Kagome tuvo que colocar una mano sobre su boca mientras lágrimas de alegría se formaban en sus ojos, no podía creer lo que había escuchado!
Inuyasha de repente tuvo otra 'brillante' idea y se inclinó para susurrar algo más en su oído. Ante esto Kagome estalló en más carcajadas silenciosas, presionando su rostro en sus manos para intentar mantener el control.
Todos en la otra habitación, sin embargo, estaban alineados contra la pared y escuchando tanto como podían. "Todo está muy callado…" comentó Shippo.
"Bien hecho, Sango, creo que nos delataste." Murmuró Miroku.
Kikyo, la única que no se había rebajado a su nivel se levantó y sacudió su cabeza con disgusto. "Esto es ridículo." Dijo ella tranquilamente y dejó la habitación y a los otros con su apuesta.
"Qué creen que estén haciendo ahora?" preguntó Rin tranquilamente.
De repente gemidos y chirridos de cama se elevaron en la otra habitación y simultáneamente todo retrocedieron varios pies.
"Podrían estar haciendo…" Sango luchó por una idea. "Aeróbicos?"
"Sí, si estuvieran haciendo aeróbicos, entonces soy una mujer." Miroku extendió su mano. "Paguen chicas."
Sango frunció y empujó su mano hacia abajo. "Cómo puedes estar seguro que realmente-"
"Oh! Inuyasha!" los chirridos se hicieron más fuertes. "No te detengas!"
"Oh Kagome!"
"Oh Inuyasha!"
"Oh - buffet abajo!" Sango agarró a Rin, Hojo y Shippo y comenzó a sacarlos de la habitación. Mirando sobre su hombro vio que Miroku estaba inclinándose más. Ella gruñó, se precipitó, agarró su oreja y salió con él. "Creo que has probado tu punto!"
Inuyasha presionó su oreja contra la pared y sonrió. "Huyeron."
Kagome finalmente dejó de saltar en la cama y sucumbió a los ataques de risa. "Oh dios - no puedo creer que lo creyeran!"
"Al menos ahora lo pensarán dos veces sobre que estemos peleando." Inuyasha estaba sacudiendo su cabeza y golpeando el cabecero con su puño. "Nunca podrán mirarnos otra vez!"
Kagome se estiró otra vez y cayó contra su hombro. "Probablemente tendré que explicarle a Sango… p-pero Miroku puede quedarse 'ilustrado'!"
La risa de Inuyasha comenzó a morir mientras Kagome se sacudía contra su hombro. De repente notó que ella estaba riendo con él por primera vez en años… eso lo hizo sentir mucho mejor. Giró su cabeza hacia ella, abriendo su boca para decir algo, pero su voz también murió cuando Kagome escogió ese exacto momento para sonreírle.
Sus narices se tocaron y todas las sonrisas murieron mientras el momento de repente cambiaba de tono de levemente animado a uno de tensión… del tipo menos volátil. Los ojos de Kagome se fijaron con los de Inuyasha mientras la sonrisa se disolvía de sus labios y miraba los de él para ver que su sonrisa también se había desvanecido. De repente encontró muy difícil desviar la mirada de esos labios… llenos… suaves… y acercándose a los suyos… excepto que ella era la que estaba moviéndose, no él.
Kagome se ladeó hacia él, y por un momento él pensó que estaba cayendo y se recostó, pero sus ojos se cerraron mientras sus labios rozaban contra los suyos. Por alguna razón no se sintió sorprendido y exactamente tampoco quería alejarse. Él cerró sus propios ojos y giró su cabeza levemente para presionarse más completamente contra sus labios. La mano de Kagome alcanzó para cubrir la línea de su quijada, al mismo momento que sus labios se separaban.
Un corrientazo eléctrico que fue más placentero que doloroso los golpeó, pero sólo Kagome fue despertada por él. Ella se tensó de repente y sus ojos se abrieron de golpe. Inuyasha no se había dado cuenta de su repentina reluctancia y continuó besándola… pero ella no pudo soportarlo más y se separó bruscamente.
Inuyasha parpadeó despertando y de repente se dio cuenta de lo que habían hecho. "Um…"
Kagome estaba alejándose y levantándose. Por un momento se levantó, suspendida en el extremo de la cama, luciendo un poco perdida de palabras hasta que de repente se giró y salió de la habitación. "Lo siento!"
El tiempo aún estaba poniéndose al corriente con Inuyasha y por un momento sólo estaba sentado intentando recordar cómo ese beso había pasado, antes de notar que Kagome estaba huyendo, y esa usualmente no era la reacción que quería cuando besara a alguien. Así que rápidamente corrió tras ella.
"Kagome!" gritó él mientras ella bajaba rápidamente por las escaleras, aunque cuidadosa de no tropezar.
"Deja de seguirme!" gritó ella, pero sonó más asustada que molesta con él.
"Por qué demonios estás huyendo?!" rugió él, patinando por una esquina. "Qué te pasa?!"
"Tú!" La incorpórea voz de Miroku llamó tras él.
Inuyasha ignoró ese comentario y continuó corriendo detrás de Kagome, era más rápida de lo que le daba crédito. Desde que su tobillo se curó era la pequeña leopardo, mientras que él era despacioso debido a unas fuertes heridas.
Kagome no podía creer lo que había hecho. Ella no lo amaba, no confiaba en él, y tenía dudas de que realmente pudiera perdonarlo… pero lo había besado y en el momento había sentido ese remordimiento cuando la había besado, todo ese dolor también había regresado. El sentido común le decía no darle su confianza… o algo más precioso… pero qué había hecho…?
"Kagome - te detendrías por un minuto?!"
Él estaba directamente detrás de ella, y para evitar ser atrapada se giró de repente, para abrir una de las puertas laterales y salir afuera al aire libre. Gritó audiblemente cuando encontró un ataque violento de fuerte y fría lluvia. Wow… realmente escogía sus momentos para una carrera…
Inuyasha era veloz y fue rápido en detenerse antes de golpear la puerta y correr tras ella, maldiciendo su estupidez por entrar corriendo justo a una tormenta. Tenía que ser la chica más torpe en el planeta.
Él la alcanzó antes de que fuera muy lejos de la posada y agarró su codo para girarla.
"No - suéltame!" Kagome intentó soltarse de él. "Te dije no tocarme!"
"Basura! Esa sólo es una excusa - qué pasa contigo?!" gruñó él.
Kagome dejó caer su cabeza y se rehusó a mirarlo, pero tampoco intentó alejarse.
"Deja de ignorarme!"
"No estoy ignorándote!" Espetó Kagome. "Yo sólo… no puedo tratar con esto, de acuerdo?!"
"No tienes sentido!"
"Porque estás confundiéndome!" Kagome lo miró. La lluvia aplastaba su cabello en sus mejillas, y lo puso inseguro de si estaba llorando o no. "Me odias pero no! Quieres matarme - pero quieres salvarme! Quieres ayudarme y destruirme y no quiero eso! A-así que basta con - las dulces cosas que haces que me hacen… sólo basta sí?!"
"Qué?" Ella realmente no tenía sentido.
"No puedo… no puedes gustarme…" o más como poder amarlo… pero ella no iba a ir así de lejos y decirlo. "No puedes gustarme de esa forma… me traicionaste… no puedo confiar en ti otra vez…"
Esa parte tuvo más sentido, y sintió una punzada de culpa de que tal vez no pudiera reparar el daño que había hecho. "No puedes besarme y huir así."
"Oye - TÚ me besaste!"
"No! Tú ME besaste!"
"Dilo como te guste - fue un error y no pasará otra vez." Ella se giró y comenzó a regresar hacia la posada. Inuyasha rápidamente bloqueó su paso.
"Qué si pasa?"
"Si pasa entonces estarás seguro de saber que he enloquecido." Ella tuvo que levantar su voz sobre el ruido de la lluvia a su alrededor. Kagome realmente deseaba que se moviera porque estaba mojada y con frío para entonces… y si él no lo podía decir, estaba temblando.
"Kagome! Lo siento!" explotó él. "No puedo decirlo lo suficiente, verdad?! Nunca quise lastimarte… bueno… sí… pero eso fue antes de conocerte!"
"Y?!" Kagome estampó un pie en el húmedo lodo. "Eso sólo prueba mi punto! Odias quien soy y lo que soy! Sólo te agrado como persona! Cómo sé que no terminarás matándome?! Cómo sé que esto no es alguna especie de truco para hacerme bajar mi guardia! No seré engañada dos veces - porque entonces será mi culpa, recuerdas?"
"Eres una tonta si crees que te odio!" espetó él. "Nunca escondí mis sentimientos por ti! Y es una promesa!"
"Tus promesas significan nada para mi! Las rompes más veces de las que las dices! No puedo confiar en ti - Lo siento." Ella intentó irse otra vez pero él la bloqueó de nuevo. "Fuera de mi camino!"
"La forma que actué contigo! Las cosas que te dije no fueron una mentira! Lo juro por las tumbas de mis padres! Quería venganza entonces porque murieron… pero estar a tu alrededor me ha hecho ver que no tengo que hacer eso!"
"Oh bien! Estar alrededor mío ha aclarado tus éticas!" Ella giró sus ojos. "Muérdeme y hala la otra pierna! No me importa! Sólo déjame en paz!"
"Por qué no puedes aceptar mi disculpa! Dijiste que me perdonabas!"
"Pero te dije que no olvidaría!" espetó ella extendiendo sus brazos. "Mírame! No soy una campesina! No soy especial! Sólo soy yo! Y quiero ir a casa! Quiero ver a mi papá y por ti nunca podría llegar a hacerlo! No olvidaré eso!"
"Sólo escúchame-!"
"Sé lo que quieres decir y entiendo de dónde vienes! Empatizo! En verdad!" ella movió su cabeza e intentó alejarse otra vez. "Pero no confiaré en ti de nuevo."
Él agarró su antebrazo duro y la giró. "Dime por qué no."
"Ya te lo dije!"
"No - dime la verdadera razón."
Kagome lo miró. Él quería la verdad… y ella quería dársela. Lentamente ella puso su boca en una delgada línea y se aseguró de que no perdiera contacto visual con él. Quería que supiera que estaba seria.
"Rompiste mi corazón cuando me abandonaste… confié en ti y me lo escupiste en mi cara… por favor… no me hagas ponerme en la misma posición otra vez… no creo que pueda…" ella se interrumpió y desvió la mirada. "Por favor…?"
Por un momento nada fue dicho y Kagome no se atrevió a levantar su cabeza para ver su reacción, pero pudo sentir su agarre aflojándose en su brazo.
"Oigan, allá!" una voz llamó entre la lluvia.
Kagome e Inuyasha levantaron la mirada y se asomaron por la fuerte lluvia hacia el camino que llevaba a la villa. Desde su distancia vagamente podían ver a un grupo de personas viniendo hacia ellos. Por un momento estaban intimidados, hasta que una de las figuras a la cabeza del grupo ondeó sus manos.
La boca de Kagome se desplomó y sus ojos se abrieron. "Papi…" susurró ella sin aliento. Inuyasha fue rápido en soltarla.
"Kagome!" gritó el hombre y pronto ella reconoció que los hombres a su alrededor estaban vestidos en uniformes militares.
"Papá!" Kagome echó a correr, lágrimas bajaban por sus mejillas y se mezclaron con las gotas de lluvia.
Él se detuvo y extendió sus brazos para atraparla, cuando ella se lanzó tan duro en su abrazo que casi cayeron. Giraron por un momento antes de bajarla y abrazarse fuerte, Kagome llorando y regañando sobre lo preocupada que había estado.
Inuyasha suspiró y lentamente se giró para regresar adentro, pasando a Miroku y a Sango quienes habían salido de la posada. Esperaría para tener su turno con Kagome más tarde…
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Continuará…
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