Dos caras

(Two Faced)

Por Rozefire

Traducido por Inuhanya e IR-CHAN

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Capítulo 17

Hipotéticamente

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"El día de la oscuridad es en menos de una semana…" El Primer Ministro descansó su mentón en su palma mientras se inclinaba contra la mesa de reuniones. "He recibido noticias de que Kagome ha escapado de sus captores y se ha reunido con su padre."

"Gracias a dios…" fueron los murmullos de respuesta.

"Aunque Inuyasha aún está con ella."

Esto fue recibido con silencio.

El General Taijiya se inclinó. "No debería decirles lo que hizo?"

"No hay manera de establecer comunicación. Estoy asumiendo que Kagome le ha dicho a la milicia que está viajando con lo que él ha hecho y espero que ellos lo capturen." El Primer Ministro se encogió. "El mensaje del Mayor Houshi no explica más que 'tenemos a Kagome y a Inuyasha'."

"Tal vez debamos enviar un avión allá para regresar a Inuyasha y condenarlo a prisión. Es muy arriesgado tenerlo allá afuera." Discutió el General.

"Y arriesgar que ese también se estrelle?" el Primer Ministro movió su cabeza. "No lo creo. Además, la profecía se está haciendo realidad, y no quiero arriesgar nada que pueda perturbar el balance. Es mejor que esperemos. Inuyasha no sobrevivirá al día de la oscuridad… ni tampoco Kagome, infortunadamente. Enviaremos un avión allá después para recogerlos."

"Pero el Mayor Houshi insiste que enviemos uno ahora." El General frunció. "Mi hija también está allá - no quiero arriesgar su vida."

"Ella no estará en ningún peligro porque no tiene un alma demoníaca por dentro." El Primer Ministro se encogió. "Los humanos sobrevivirán."

"Entonces ignoramos sus llamadas por ayuda?"

"Tenemos que hacerlo."

"Pero dejar a Inuyasha allá… en tan crítico momento." El general hizo una mueca. "Quien sabe qué tipo de atrocidades podría estar planeando…"

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Si apagaba la luz… y entonces esperaba un poco… la pequeña criatura saldría debajo de la teja del techo… y luego podría encender la luz otra vez y con un periódico enrollado - bam! Cucaracha muerta!

Pacientemente Inuyasha esperó bajo un interruptor de luz… pero parecía que su plan maestro realmente no estaba funcionando. Parecía que aún los parásitos podían ser más listos que él estos días…

Con un suspiro se levantó del piso y fue en busca de algo de acción. Todo este asunto de las cucarachas le había dado hambre así que se fue al comedor de abajo. Kagome y su padre ya estaban sentados en una de las mesas con Sango y Miroku. Decidiendo unírseles, Inuyasha se dirigió directo a esa mesa, pasando a un par de meseros y meseras en su camino.

"Puedes creerlo?" uno de los meseros estaba susurrando. "Estamos en presencia de la grandeza!"

"EL Sr. Higurashi del gobierno Y la niña prodigio!" alguien más chilló con deleite.

"Tienes que preguntarte qué tipo de grandes debates están discutiendo…"

"Planes para salvar el mundo…"

"Conversaciones filosóficas…"

"Políticas…"

"Algún tipo de conspiraciones secretas del gobierno…"

Inuyasha llegó a la mesa y se sentó, captando el fin de la historia del 'gran' debate.

"Mantequilla de maní y gelatina en las tostadas?" Kagome le hizo una mueca a Sango. "Estás loca? Eso es disgustante! Estás embarazada o algo?"

"Bueno es mejor que los sándwiches de marmita." Respondió Sango.

"No desprecies la marmita!" Frunció Miroku en una fingida voz de campamento.

El Sr. Higurashi estaba sonriéndole a su hija. "Estoy contento de que estés viva y bien… ves? No tenía razón de tener a Inuyasha para protegerte?"

Kagome e Inuyasha intercambiaron breves miradas antes de asentir rápidamente con grandes sonrisas falsas. Sango y Miroku se sonrieron mutuamente. Esos dos eran tan malos mintiendo, la gente podía leerlos como un libro.

"Kagome." Su padre habló de repente en un tono serio. "Podemos caminar por un minuto."

Kagome se tensó levemente, mirando a los otros tres a su alrededor antes de asentir y sonreír. "Seguro." Ella se levantó y lo siguió fuera del comedor hacia afuera.

Miroku felizmente se giró hacia Inuyasha. "Y - cuál es tu comida favorita?"

El suelo aún estaba levemente húmedo de la lluvia de la noche anterior, pero el aire estaba mucho más cálido y húmedo. "De qué quieres hablar, papá?"

"Kagome…" Él suspiró y juntó sus manos detrás de su espalda. "Te das cuenta que el día de la oscuridad llegará en una semana."

Kagome frunció levemente. Este era un tema que realmente no quería hablar con su padre tan pronto después de reunirse con él. "Sí."

"Bueno… el Mayor Houshi ha pedido que un avión sea enviado para recogernos pasado mañana en el aeropuerto, al sur de aquí."

"Continúa…"

"Quiero que también regreses al norte." Dijo él seriamente.

"Qué?" Kagome se detuvo en seco y lo miró. "Después de todos estos años de presionarme hacer mi trabajo vas a enviarme a casa?" No era que planeara discutir con él, sólo que no entendía por qué cambió de opinión de repente. "Qué pasa?"

Él había recibido un fax del General Taijiya… una copia por fax de la verdadera profecía - la edición inédita. Kagome no necesitaba saber esos detalles… pero después de leer lo que realmente pasaría, de repente su milagro no sonaba más importante. Ella podría ir a casa y los demonios podrían vivir por todo lo que le importaba. Si el precio de exterminar demonios le costaba a su pequeña su vida… entonces estaba dispuesto a cambiar de opinión. "No quieres matar demonios, verdad?"

"No!" dijo Kagome rápidamente.

"Entonces por qué estás discutiendo conmigo?" él sonrió y envolvió su brazo alrededor de su hombro. "No quiero hacerte infeliz al forzarte a hacer algo que no quieres. Puedes ir a casa."

"Gracias…" Kagome se recostó contra él y quedó en silencio.

"Kagome?"

"Sí, papá?"

"Me alegra que estés viva. Cuando dijeron que tu avión se había estrellado estuve muy preocupado."

"Inuyasha… me cuidó." Dijo Kagome insegura. "Estuve en manos seguras."

"Lo sé. Te dije que era bueno en su trabajo." Él apretó su hombro. "Debes tener más fe en mi. Pero la profecía se ha estado haciendo realidad mientras me fui?"

Con un suspiro Kagome asintió y confió en él. "Hubo… una vez cuando un gran demonio me atacó y a Inuyasha cuando llegamos a una villa profanada donde pensamos que estabas quedándote. Ese monstruo casi lo mata… y sin ninguna razón lanzarme al monstruo pareció tener tanta destrucción como una granada o algo. Prácticamente lo volé…"

Él le frunció con preocupación. "Estás bien?"

"Estuve asustada por un tiempo… y me sentí mal después… pero estoy bien. Salvé a Inuyasha, eso es lo importante." Ella asintió.

"Oye, tal vez debamos contratarte como su guardaespaldas?" él sonrió y ella sonrió en respuesta.

Un confortante silencio cayó sobre ellos mientras el Sr. Higurashi observaba a los villanos alrededor. Kagome sólo miraba la húmeda y firme tierra ante ellos mientras caminaban. "Papá?"

"Sí?"

"Cómo… cómo tú y mamá terminaron juntos?"

Esa era una pregunta muy repentina que lo lanzó por un momento, pero él sonrió y respondió de todas formas. "Nos conocimos a través de nuestros amigos en la Universidad. Ella estaba estudiando leyes y yo también… nos gustamos lo suficiente para casarnos y tener hijos - te tuvimos y luego comenzamos a ejercer nuestras carreras. Ella quería ser una abogada de pueblo… y yo quería entrar en la política. Para cuando tuvimos a Souta creo que nuestras visiones comenzaron a diferir demasiado… y ambos decidimos un mutuo divorcio."

"Tuviste dificultades antes de que entraras en una relación con ella?" preguntó Kagome, aún observando el suelo con fascinación.

"No realmente. Éramos muy parecidos en la Universidad, nos llevamos muy bien. La primera discusión que tuvimos en realidad fue por el color del sofá que íbamos a tener. Y eso fue después de que naciste."

"Oh…" Kagome murmuró tranquilamente.

"Por qué la pregunta?" preguntó él directo.

"Sólo estaba pensando…"

"Dieciséis años y finalmente comienzas a pensar?" Él le dio una sospechosa mirada. "Cuéntame otra."

Kagome se preguntó cómo iba a decir esto sin delatar mucho. "Hipotéticamente…" sí eso siempre funcionaba. "Hay esta chica… y un chico…"

"Tú e Inuyasha?"

Maldición era bueno. Kagome sacudió su cabeza rápidamente. "No - es esta serie mexicana que hemos estado viendo últimamente. Y como no vamos a poder ver el resto de la trama si vamos a casa… esta situación está preocupándome."

"Continúa entonces…"

"Bueno… hay esta chica… olvida su nombre - y hay este chico llamado Santito en el programa." Kagome se felicitó mentalmente en la espalda. "Esos dos siempre pelean, pero justo cuando estaban comenzando a conocerse y a gustarse más que sólo amigos… Santito engaña a la chica y básicamente la traiciona."

"Ya veo…" él asintió comprendiendo.

"Y entonces hay todo este período de te odio, por favor perdóname, donde hay todo este conflicto. Y finalmente llegan a un entendimiento mutuo… pero en este momento es algo incierto a donde se dirige la trama. Digo… los detalles en Santito son aguafuertes la mayoría y personalmente no sé si va a traicionar otra vez a la chica - ni esta chica. Pero luego comienzan a verse con nuevas perspectivas y como sea… y la chica está preocupada de lo que pasará si se vuelven muy cercanos."

"Qué quieres decir?"

"Digo… ella está preocupada… porque él realmente es bueno para ella de lo que puede ver… pero no confía en él. Pero… está preocupada de que si lo perdona y confía en él entonces se enamorará de él."

"Y eso sería malo en caso de que la traicione otra vez, verdad?" supuso su padre.

Kagome asintió. "Ella no quiere tener el corazón destrozado otra vez porque la primera vez que la traicionó salió lastimada porque perdió a un buen amigo. Y esta vez no sólo podría perder su confianza sino que podría perder su corazón… con él…"

"Cierto."

"Ahí es donde quedó el último episodio… y no sé lo que ella hará. Qué crees que hará."

"Bueno, sin haber observado el programa no sé cómo se sienten hacia el otro." Él se encogió de hombros inútilmente. "Pero, realmente suena como si este chico lo siente."

"Sí, pero cuando ella estaba conociéndolo no tenía idea de que iba a ser un dos caras. Y ahora no puede estar segura si aún está siendo un dos caras o si realmente quiere ayudarme."

Su padre parpadeó ante sus últimas palabras pero no demostró que se había dado cuenta. Kagome no respondió así que continuó. "Probablemente ella deba dejarlo. Olvidarlo. Continuar. Es mejor no arriesgar enamorarse cuando hay mucho en juego."

"Qué si… qué si ella ya está enamorada de él?"

"Entonces es una tonta."

"No lo es, sólo está confundida. E igual él." Kagome discutió. "Confía en mi, he visto el programa, tú no."

"Si él está confundido entonces probablemente es honesto en lo que siente. La emoción humana nunca es tan simple como las ecuaciones. Si estuviera intentando engañarla entonces estaría más seguro de sí mismo, no?"

"Sí… supongo…"

"Exactamente qué hizo para perder su confianza?"

"Eso no es importante - lo que es importante es cómo demonios va a manejar esto? Qué debe hacer?" Ella lo miró, necesitando una respuesta para su propio problema.

"Suena como si estuviera muy lastimada…" su padre suspiró. "Suena como si estuviera siendo sincero… pero si él la traicionó una vez fácilmente puede hacerlo otra vez. Si yo fuera esta chica mantendría mi amistad con él, pero evitaría completamente cualquier situación romántica."

"Mantener la amistad…" repitió Kagome.

"No lo evites." Dijo su padre suavemente. "Si lo evitas sólo te lastimarás."

Kagome levantó la mirada, sonrojándose furiosamente y a punto de corregirlo… antes de ver su seria mirada y conceder. "Sí… tienes razón."

"Estamos hablando de Miroku, verdad?"

Kagome volteó sus ojos. "Sí papá, estamos hablando de Miroku."

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La puerta del escondite se abrió de golpe y Kouga llegó a un alto ante ellos, claramente sin aliento. Él permaneció jadeando por un momento, luchando por hablar.

"Tómate tu tiempo, tenemos… ooh… una semana antes de que muramos?" Dijo Kagura suavemente, mirando su reloj.

"Inu… y… perra… traicionados… sexo… y… apuestas…" Kouga logró decir.

Los otros sólo lo miraron, esperando que explicara.

"Quieres decir… Inuyasha traicionó a la chica y ahora la culpa lo conduce y va al burdel y a correr apuestas?" Yura intentó descifrar. "Eso lo sabemos."

Kouga sacudió su cabeza.

"Quieres decir, Inuyasha nos ha traicionado porque está teniendo sexo con Kagome y sus compañeros estás haciendo apuestas sobre eso." Kagura adivinó locamente y resopló. "Sí, cierto. Como si ese pequeño invertebrado pudiera pensar en traicionarnos."

Kouga recuperó el aliento, pero aún estaba jadeando. "Estaba en la villa… lo escuché todo… con mis propias orejas… Inuyasha… y la perra estaban teniendo sexo… los otros estaban haciendo apuestas… parece que confían en él… creo… que nos ha traicionado… porque está enamorado."

La mesa de repente fue volteada simultáneamente cuando las dos mujeres se levantaron enojadas. "QUÉ?!"

"Él fue con ellos - dijo que estaba buscándola cuando se fue - pero la encontró y está haciéndolo con ella!" Kouga gruñó. "NOS ha traicionado!"

Yura estuvo por gritar algo repulsivo cuando Sesshomaru la interrumpió. "Entonces es su decisión morir con ella, eso es más valiente de lo que le doy crédito. Pero estúpido. Supongo que no cree que lo descubriríamos. Muy bien… cuando ataquemos, los matamos a ambos, entendido?"

Kagura estaba frunciendo. "Pero es tu propio hermano…"

"Eso no dañará mi juicio." Respondió Sesshomaru cortamente y levantó la mesa en su lugar con una mano. "Ahora siéntense y vamos a continuar donde nos quedamos… ahora… dónde estábamos?"

Kagura bajó la mirada a su mano de cartas. "Go fish."

"Ah mierda!"

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Kagome dejó a su padre para ir a encontrar su camino de regreso por detrás de la posada a la habitación que estaba compartiendo con Sango, Rin y Kikyo. Ella rodeó una esquina y se estrelló directo con Inuyasha.

"Hola." Saludó él mientras ella aterrizaba en su trasero.

"Y ahora de todas las veces decides dejarme caer en mi trasero." Gruñó ella.

Él extendió su mano y ella la miró con cautela. Él volteó sus ojos. "Oh por amor de dios… no confías en mi lo suficiente para ayudarte a levantar?"

"Me dejaste caer como pago por ese beso." Dijo ella astutamente.

"No planeo vengarme por un pobre beso." Resopló él. "Te he besado antes, y no te pagué por ese."

"Supongo…" Kagome deslizó su mano en la suya más grande y se levantó.

Si ella pensaba que iba a soltar su mano entonces estaba tristemente equivocada.

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Continuará…

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