Dos caras

(Two Faced)

Por Rozefire

Traducido por Inuhanya e IR-CHAN

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Capítulo 19

Dejándolo ir

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"Entonces Kagome es una ostra?" Sango asintió. "Genial."

"Gracias papá." Kagome se recostó contra su cama y cerró sus ojos, aún sintiéndose muy enferma del estómago y su garganta también le dolía mucho.

"No - esa sólo es una analogía." Les dijo el Sr. Higurashi. "Saben cómo las ostras filtran todos los granos de arena y roca en el agua de mar a través de sus cuerpos?"

"Naturalmente." Miroku asintió vaciamente.

"Y entonces ellos crean perlas?" su padre extendió sus manos. "Eso es exactamente lo que Kagome ha hecho… o eran las almejas las que hacían eso…?"

"Qué, he estado sentada en una roca en el océano comiendo arena?" Kagome hizo una mueca. "No tienes sentido papá."

"Bueno, imagínate como una ostra - o una almeja." Le dijo a ella. "Estuviste en contacto con el mal y la pureza todos los días, verdad? Has estado filtrándolo a través de tu cuerpo - cada uno lo hace."

"Sí…" Kagome frunció.

"Y viendo que tenías poderes espirituales, los usas para filtrar todo." Su padre suspiró. "Y cuando entraste en contacto con tan inmenso mal de esos demonios, debe haber sacudido tu sistema y obligado a sacar de tu cuerpo tus poderes espirituales en forma sólida."

"Esto…" Kagome levantó la joya. "Es mi poder?"

"Eso es por qué sólo tú puedes tocarla." Su padre suspiró. "Así es como la profecía se dará. Esa cosa irrumpirá y exterminará demonios-"

"No puede hacer eso!" Gritó Kagome, cubriéndola de repente con sus manos como si la detuviera de explotar.

"No lo hará a menos que se ensucie, Kagome." Le advirtió él. "Eso es por qué no debes dejar que nadie excepto tú la toque. Absorbe la esencia de todo lo que la toque. Si alguien más la sostiene, se ensuciará con maldad. Lo cual es por qué debes alejarla de Miroku."

Miroku comenzó a toser una galleta mientras Sango golpeaba su espalda. "Oh no actúes tan sorprendido." Le dijo ella. "Incluso tú sabes que estás bien sucio."

"Sí, pero aún así!" Tosió él.

"No puedo conservar esta cosa…" Kagome frunció. "Es más problemática de lo que vale - ya ha probado eso!"

"No puedes tirarla." Su padre le dijo severamente.

"Por qué no?" retó ella.

"Porque sin tu pureza para mantenerla, esa perla se ensuciará de todas formas e irrumpirá para exterminar demonios… y tal vez humanos si se mancha con suficiente maldad."

El rostro de Kagome cayó. "Entonces…"

"Entonces debes conservarla y purificarla…" El Sr. Higurashi asintió. "Desaparecerá cuando absorba suficiente de tu esencia…"

"Gracias a dios…" Kagome suspiró. "No quiero lastimar a nadie más con ella…"

"Qué estás…?… oh…" Sango se calló cuando Kagome disparó una preocupada mirada hacia la otra cama en la pequeña habitación. Inuyasha estaba acostado en esa cama… moviéndose levemente como si estuviera soñando… y no un sueño muy placentero por la forma en que se mantenía frunciendo y gruñendo ocasionalmente.

"Oye… no va a estar feliz cuando despierte, verdad?" Dijo Miroku lentamente. "Tal vez debas zumbarlo otra vez para darnos más tiempo para solucionar el problema con él…"

Él se desvaneció bajo las miradas de las dos chicas.

"O no…" terminó él, aclarando su garganta. "Bueno, vaya, miren la hora, mejor me voy a la cama."

"Pero son las siete." Kagome lo miró.

"Sí bueno… ha sido un duro día… cargar a Inuyasha no es exactamente fácil para los músculos." Miroku hizo una mueca mientras se levantaba. "Además, tenemos un largo día mañana."

"Sí… mejor me voy también." Sango se levantó rápidamente. "Tengo que ir a… ver a Shippo y a Rin…"

"Yo también…" el padre de Kagome también se levantó y los tres salieron rápidamente de la habitación.

"Qué… tengo mal aliento o algo?" Kagome miró alrededor, antes de darse cuenta. No querían estar por ahí para cuando Inuyasha despertara. Cobardes…

Con un suspiro se acercó lentamente a donde Inuyasha estaba acostado… y entre más se aproximaba más parecía retorcerse y mover su cabeza mientras dormía. Otro pequeño hilillo de sangre estaba saliendo de su oreja esta vez… y ella gentilmente tomó la toalla húmeda que había estado usando para limpiarla.

El doctor había dicho que había tenido algún tipo de daño interno y estaba sangrando por dentro… pero desde que este hombre realmente no sabía mucho sobre la anatomía de un Hanyou, había estado un poco confundido en cómo ayudar. No es que fuera totalmente diferente, viendo que todos los órganos estaban en el mismo lugar… sólo que trabajaban diferente a los humanos. No sabía si Inuyasha se curaría en unas horas o unos días.

Aunque Kagome estaba preocupada… usualmente Inuyasha no caía inconsciente después de ser herido… y qué demonios estaba haciéndolo sangrar de las orejas?

Tiernamente retiró un húmedo mechón de cabello de su entrecejo, sólo para ser recompensada con un leve gruñido e Inuyasha se alejó de ella. Kagome le parpadeó sorprendida y fue a tocar su hombro. Con un gruñido él se rodó lejos antes de que lo tocara.

"Vaya… incluso estás de mal humor conmigo cuando duermes." Ella suspiró y lo dejó.

Como estaba sintiéndose muy cansada de su anterior lucha con los demonios y de haber estado viajando todo el día… no le importaría irse a la cama más pronto de lo normal. Tal vez cuando despierte mañana Inuyasha se sentiría mejor… esperaba…

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Cucarachas… estaban por todos lados.

Estaban trepando por el techo y las paredes, infestando su comida y sus zapatos… y estaban subiendo por su cama. A donde quiera que pisaba había un crujiente sonido que erizaba los vellos de su nuca… fríos tremores subieron por su espina con disgusto, aún cuando se sentía como si estuviera en un sauna.

Absolutamente odiaba las cucarachas… eran la escoria de la Tierra. Tal vez una o dos las podía manejar… pero todo un mar de ellas como esto era otra historia. Cuando se presentaba con esta cantidad… podía casi decir que era una fobia…

No podía comer, no podía dormir… no podía observar TV porque no se atrevía a levantarse o sentarse en un lugar por más de treinta segundos en caso de que comenzaran a trepar por sus piernas.

Cuando abrió la puerta de la cocina para entrar a la sala, unas pocas que habían estado colgando del techo cayeron y aterrizaron en su cabello.

"Ah!" él sacudió su cabeza batiendo su cabello para deshacerse de ellas. Y aún cuando supo que todas cayeron, no se detuvo de batir… podía SENTIR su suciedad en él.

Esto iba a tomar más que sólo un gran rollo de periódico.

"Sabes lo que es más aterrorizante?"

Él levantó la mirada ante el sonido de una chica hablando y vio a Kagome sentada en una silla ante el TV en la sala. Su espalda estaba hacia él, pero de lo que podía ver, las cucarachas estaban trepando sobre ella, a través de los mechones de su cabello y corriendo por su regazo. Ella no parecía notarlo y continuó observando un programa sobre cucarachas en la TV, comiendo gradualmente un paquete de papas fritas.

"Sabías que las cucarachas se echan pedos tres veces en un minuto?"

"Qué?"

El sonido de su propia voz despertó a Inuyasha de su sueño. Le tomó unos segundos darse cuenta que había estado soñando, y que había hablado en voz alta en la tranquila habitación en la que estaba.

Le tomó un poco más recuperarse de ese pequeño torrente de pánico que había estado teniendo en el sueño… y mientras olvidaba gradualmente el sueño comenzó a preguntarse dónde demonios estaba. Lo último que recordaba era desenfundar a Tessaiga para pelear con un par de enormes demonios que habían estado listos para atacar. Todo después de eso era un vacío… hasta este momento que se sentaba en la cama de una sudada habitación de hotel.

Rápidamente notó a la única otra persona en la habitación… Kagome. Sonaba dormida en su propia cama y envuelta en sus cobijas como si tuviera frío. Él giró sus piernas fuera de la cama y abanicó su rostro distraído con su mano… antes de comenzar a tirar de su camiseta para darle algo de aire frío a su cuerpo.

Curiosamente… la habitación y el aire estaba muy frío… parecía que sólo era él el que estaba acalorado.

Levantando la mirada otra vez hacia Kagome él suspiró. Al menos estaba a salvo… no había sido herida por esos demonios. Pero sólo para estar seguro de que no estaba en su lecho de muerte, se levantó y lentamente avanzó hacia ella.

Mientras se acercaba a su lado, el calor pareció incrementarse. Lo ignoró por un momento hasta que llegó a su lado y se daba cuenta que estaba comenzando a molestarle mucho… y parecía estar emanando de Kagome. Qué estaba pasando con ella?

Pequeños destellos de recuerdos se levantaron de repente en su mente, imágenes de luz rosa destellando hacia él. Kagome se veía como si estuviera teniendo un ataque en el suelo.

Algo le había pasado…

Con un frunce él alcanzó para tocar su mejilla gentilmente, pero ese calor en su mano se volvió tan insoportable que estaba comenzando a lastimar los huesos de sus dedos. Se retiró levemente, antes de notar de repente una pequeña esfera colgando de su cuello. Nunca la había visto usar una pieza de joyería así… o cualquier joya. Y tenía que decir que se veía muy fea para ser una joya.

Él alcanzó para tocarla… antes de decidir no hacerlo. Entre más acercaba su mano hacia ella más comenzaba a dolerle, y pequeñas chispas aparecieron sobre las yemas de sus dedos.

Por alguna razón no podía tocar a Kagome sin sentir dolor. Incluso estar a su alrededor lo hacía sentir incómodo y un poco al borde, sin mencionar un poco acalorado y molesto en el sentido literal, no en el sentido pervertido.

Así que, tranquilamente, agarró a Tessaiga que había estado extendida en la cama a su lado y se escabulló por la puerta. El aire en el corredor fue un alivio cuando su cuerpo comenzó a enfriarse de una vez. Definitivamente Kagome era el origen de ese calor.

Con un leve puchero y un frunce se recostó contra la pared y se deslizó para sentarse en el piso con su espalda contra ella. Era mejor dormir sentado que en una acolchada cama en una habitación increíblemente caliente. Tal vez lo que sea que pasara con Kagome se arreglaría en la mañana?

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Kagome despertó la mañana siguiente, saliendo gradualmente de su sueño. Frunció mientras recordaba pequeñas partes y piezas de… algo sobre estar sentada en una habitación llena de cucarachas y viendo TV. Eso había sido aterrador.

Ella se sentó mareada y se asomó por la habitación hacia la segunda cama. Estaba vacía, y le tomó unos segundos notar quien se supone debía estar ahí.

"Inuyasha…"

Apresuradamente logró desenredarse de las sábanas y miró alrededor. No estaba en el piso… lo cual significaba que probablemente había salido de la cama antes que ella. Eso significaba que estaba levantado y despierto y sintiéndose mejor?

Ansiosa de averiguarlo, Kagome se puso ropa limpia y salió de la habitación más rápido de lo que lo había hecho en toda su vida. Mirando alrededor ansiosa encontró su camino para bajar hacia el desayunadero. Miroku y Sango eran los únicos levantados tan temprano y estaban sentados uno al otro lado del otro en una de las pequeñas mesas. También parecían estar teniendo una intensa discusión ya que parecían creer necesario hablar con sus narices casi tocándose.

"Oigan!" Llamó Kagome mientras corría hacia ellos.

Sango saltó y agarró su corazón como si estuviera teniendo uno de los infartos de Inuyasha. "No tan fuerte tan temprano, Kagome!" jadeó ella.

"Sí - han visto a Inuyasha por ahí? No estaba en su cama."

Sango comenzó a sacudir su cabeza pero Miroku sonrió. "Oh - está durmiendo?"

"Dónde?" Kagome frunció.

"En la segunda cama en mi habitación." Él se encogió. "Lo encontré durmiendo en el corredor afuera de tu habitación y como apenas tenía la fuerza para levantar su cabeza e insultarme - me di cuenta que era muy serio y que necesitaba un serio R y R."

"Pero… qué pasaba con que durmiera en mi habitación?" Kagome no entendía lo que lo había hecho querer mudarse.

"No lo sé… tú estabas ahí, supongo." Miroku se encogió otra vez. "Quieres cereal?"

"Uh… bueno…" Kagome se sentó al lado de Sango, sintiéndose ya un poco rechazada. Sin embargo, fue corto.

"Buenos días, Inuyasha." Llamó Sango animada unos minutos después de que Kagome había comenzado a comerse su cereal.

Kagome se levantó y se apresuró hacia él entre las mesas. Aún se veía medio dormido y su cabello estaba recogido hacia un lado, pero cuando vio venir a Kagome, también sintió venir ese doloroso calor, y rápidamente hizo un punto al retroceder.

Kagome vio su deliberado intento para evitarla y colocó una mesa entre ellos, y así se detuvo para mirarlo. "Estás bien? No estabas ahí cuando desperté - me tenías preocupada."

"Estoy bien." Dijo él rápidamente, frotando el sueño de sus ojos, y también intentando deshacer la proximidad de un dolor de cabeza.

"Tenías fiebre… estás bien ahora?" Kagome rodeó la mesa, alcanzando para presionar una palma contra su frente. Él la vio venir y la rechazó con el más breve de los contactos. Ella se perdió la mueca que hizo cuando lo hizo.

"Estoy bien." Dijo él otra vez, rodeándola para ir a la mesa, evitándola mientras lo hacía.

Kagome permaneció confundida un momento, preguntándose qué demonios estaba pasando. De repente Inuyasha estaba actuando tan… frío hacia ella… como si no quisiera reconocerla.

Esperen… esto no había sido tan repentino. Había estado actuando así desde que lo había rechazado después de haberla besado afuera de la posada. Realmente no quería que fueran 'sólo amigos,' verdad?

Ella tenía que arreglar eso… más tarde…

Mientras tanto Inuyasha estaba en su propio dilema. Probablemente debería decirle a alguien que tenía dificultad para tocar a Kagome. Era más que sólo un pequeño problema. Esto podría afectar su actuación si ella se metía en problemas y tenía que salvarla otra vez. Eso sería difícil si no podía tocarla o cargarla.

Kagome pronto se sentó a su lado en la mesa y continuó comiendo su cereal, rehusándose deliberadamente a mirarlo.

Probablemente ella estaba tomándolo mal, conociendo a Kagome. Tenía el hábito de saltar a las conclusiones sobre cosas que no entendía realmente… eso estaba bien… pero necesitaba corregirla.

Él estuvo por abrir su boca y decir algo cuando Hojo entró animado y se sentó opuesto a Kagome. "Hola."

"Hola chico Lemmur." Saludó ella con una sonrisa a la que ambos rieron.

Genial, pensó Inuyasha con un giro de sus ojos, ahora tenían una pequeña broma interna que excluía a todos los demás, especialmente a Inuyasha. Inuyasha miró a Hojo mientras el chico alcanzaba y tocaba la mano de Kagome. Sus dedos permanecieron ahí mientras hablaba.

"Oye, estaba hablándole a Stuart en el mostrador y dice que hay unos termales cerca (pueden verlo venir, no?). Tienes que ir a verlas antes de que continuemos hacia el aeropuerto."

"Suena grandioso." Respondió Kagome con una sonrisa.

Hojo finalmente removió su mano de la de Kagome y la urgencia de Inuyasha de matar disminuyó levemente, pero no mucho. Esto pasó desapercibido para Kagome, pero Miroku y Sango estaban mirándolo. Era obvio por su tensa expresión que quería hacerle a Hojo un nuevo agujero… pero qué estaba deteniéndolo?

Cualquier idea de informarle a Kagome o a alguien más sobre el problema con tocar salió de su mente cuando la pequeña exhibición con Hojo terminó. Lo único que estaba deteniendo a ese chico de tocar más a Kagome era el hecho de que había rumores que Kagome e Inuyasha estaban involucrados. Pero si alguien descubría que no podían tocarse más… Inuyasha no sería capaz de defenderla de las atenciones de cada hombre viajando con ellos.

Tenía suerte de que no estuvieran entrando ya en su territorio… bueno… tal vez Hojo sí - pero Hojo era una molestia de la que fácilmente podía ocuparse… en tanto como Kagome no lo supiera.

Tenía que hablar con ella más tarde.

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Esas aguas termales fueron una bendición después de todo. Kagome decidió ir a encontrarlas sola más tarde ese día, para poder tener un poco de privacidad. El agua estaba deliciosa y caliente y los árboles a su alrededor la escudaban de la vista del hotel o de otros termales…. Era tan relajante…

Aquí finalmente pudo encontrar el momento para analizar su problema… o más bien como problemas. Primero que todo estaba esta maldita joya Shikon colgando de su cuello. Quería deshacerse de ella tan pronto como fuera posible… esperanzadamente antes del día de la oscuridad el cual era en menos de una semana. Purificarla en menos de una semana… eso era posible?

Aún si no lo lograra hacer… no liberaría su poder sobre los demonios, a menos que fuera contra su voluntad. No quería matar a nadie… no podía insistir lo suficiente. Y recientemente su padre había apoyado tanto su decisión, lo cual la desconcertaba. Era tal cambio que había pensado que su padre podría haber sido secuestrado y reemplazado con otro clon o algo. Después de dieciséis años de ser padre… finalmente decidió volverse paternal?

Kagome resopló mientras pensaba eso y se hundió más en la humeante agua caliente para frotar sus brazos. Tenía que recordar que su decisión de apoyarla iba contra su trabajo, religión y lo que él creía era el bien de la humanidad.

Algo grande cuando retrocedía y lo miraba desde otro punto de vista…

Su otro problema era Inuyasha. El cual, en su opinión, era más grande que la posible destrucción del mundo. Después de todo, ella era una adolescente así que naturalmente una vida amorosa venía antes que la vida.

Pero él era tan frustrantemente confuso! No lo entendía la mayoría del tiempo.

Un momento estaba besándola como si fuera el último hilo de vida, y luego estaba actuando todo calloso hacia ella como si hubiera arruinado su vida… lo cual tal vez sí… pero eso era un poco extremo. Pero era como si estuviera saliéndose de su forma de ser para evitarla completamente…

Ese dicho; no sabes lo que tienes hasta que se va… se ajustaba perfectamente con el problema Inuyasha. Antes ella se había salido de su forma de ser para evitarlo… y ahora que él estaba haciéndole lo mismo… tenía que admitir que lo extrañaba un poco…

Ella escuchó el sonido de alguien caminando a propósito entre los árboles tras ella y rápidamente se sumergió más en el agua para que sólo sus desnudos hombros estuvieran visibles.

"Quién está ahí?" llamó ella rápidamente, levemente preocupada de ser atrapada sola en unas aguas termales…

La caminata se detuvo y ella esperó con la respiración acelerada por un momento hasta que Inuyasha apareció de repente ante ella. "Kagome?"

Ella se relajó y sonrió. "Oh, eres tú."

Ella estaba desnuda… y estaba justo frente a él. Inuyasha imaginó que no sólo su proximidad era responsable por la forma en que su cuerpo se acaloró rápidamente al momento que la vio. Él se tensó de una. "Muy bien… mejor me voy…" él se giró para irse.

"Espera!" Kagome se levantó derecha fuera del agua. "No huyas… puedes quedarte si quieres."

"Um…" si él se giraba la vería… así que se ahorró la vergüenza y se mantuvo dándole su espalda.

"Inuyasha, por qué has estado evitándome…?" preguntó Kagome, no molestándose en mantener el tono dolido en su voz. "Sé que lo que dije debe haberte dolido… pero aún quiero que seamos amigos - dijiste que no me dejarías… pero lo estás…"

"No lo estoy." Dijo él rápidamente, sin voltear aún. "Yo sólo… tengo que estar en otro lugar."

"Sí? Dónde exactamente es que necesitas estar?" preguntó ella, sus manos plantadas firmemente en sus caderas. "Y bien?"

Una desnuda Kagome estaba ocupando sus pensamientos y realmente no podía pensar en una buena razón. "Tengo que ir… a coser mi camisa… sí…"

"Coser?" Kagome miró la parte de atrás de su cabeza incrédula. "Eso es creíble."

"Sólo estás molesta porque tú no puedes coser." Él cruzó sus brazos.

"Me mirarías cuando me hablas?" dijo ella exasperada. "Quiero saber por qué de repente no te agrado!"

"Kagome…"

"Mírame!"

"Oye, eso no es para lo que firmé cuando tomé este trabajo-"

"Oh, deja de ser un bebé y date la vuelta!" Esperó ella.

Inuyasha tomó un profundo respiro y cerró sus ojos mientras se giraba lentamente.

"Oh por el amor de… Abre tus ojos!" siseó ella.

Él abrió uno, antes de abrir los dos y mirarla. Bueno… estaba un POCO decepcionado… mayormente porque estaba usando un traje de baño strapless… maldición…

Ella lo vio relajarse visiblemente y se preguntó qué demonios estaba pasando por su mente. "Ahora podemos hablar por una vez como dos personas civilizadas?" ella señaló hacia la orilla, cuidadosa de cómo pisaba ya que habían muchas rocas afiladas a su alrededor.

"No." Dijo él sin rodeos, pero se sentó en la orilla. La distancia entre ellos era de al menos un metro, acalorándolo levemente e incomodándolo, pero podía tolerar eso por ahora si podía estar a solas con ella.

"Aún podemos ser amigos, sabes?" preguntó ella, manos cerradas contra la orilla.

"Nosotros podríamos ser lo último de una rara especie en extinción de gusanos danzantes… pero no lo somos." Él le dio una pequeña mirada. "Bueno, al menos yo no."

"Sólo estás diciendo eso para acabarme. Pero no funcionará conmigo. Te conozco muy bien." Dijo ella distraídamente.

"Maldición. Fracasé." Él chasqueó sus dedos y desvió la mirada. "Pero no es como si estuviera diciendo que no deberíamos ser amigos. Eres tú la que lo hace imposible."

"Yo?!" Estalló Kagome. "Cómo es mi culpa?!"

"Tú y tu moralidad superior." Espetó él y de repente fingió su voz en un burlón tono alto. "No puedo confiar en ti así que cómo puedo ser tu amiga cuando la amistad está basada en la confianza y la lealtad, bla, bla, bla, mi trasero se ve grande en esto?"

"Inuyasha!" ella le frunció. "Yo no hablo así!"

"Ese no es el punto - pero esa es la forma en la que actúas!"

"Yo NO dije 'mi trasero se ve grande-'"

"No - quiero decir la parte sobre la confianza." Espetó Inuyasha enojado. "Tienes un problema con la confianza - así que TÚ ERES la del problema con ser amigos."

Él la tenía ahí, y su cabeza se desplomó levemente.

Él la miró enojado. "Si eso es verdad entonces cómo podemos ser sólo amigos?"

Ella quería confiar en él… realmente… pero necesitaba más pruebas que sólo su palabra.

"Entonces no podemos ser amigos… verdad?" dijo ella tranquilamente.

Él suspiró tranquilamente y giró su cabeza, determinado a que esta vez era su propia culpa. Cuando él no respondió ella tragó duro y levantó su mano. "Sácame, sí?"

Inuyasha se tensó… no podía.

"Bien… que sea de esa forma, entonces." Gruñó Kagome mientras comenzaba a salir a su lado. El calor que se extendió por su cuerpo se incrementó y él intentó alejarse de ella.

De repente Kagome gritó ahogadamente y chilló cuando su pie se resbaló bajo ella en el lodo de la orilla y comenzó a tambalearse hacia atrás. Casi por reacción instintiva la mano de Inuyasha se disparó y agarró su muñeca para detenerla de caer sobre las rocas bajo ella… pero rápidamente se arrepintió de ese movimiento.

"Mierda!" gritó él y casi la suelta.

"Inuyasha!" Kagome luchó para agarrarse a él, balanceándose a un ángulo de cuarenta y cinco grados con el agua. "Levántame! Levántame!"

El dolor pareció dispararse por su brazo en fuertes y dolorosas punzadas y con cada punzada de dolor casi suelta su agarre… haciendo difícil hacer mucho más que detenerla de caer.

Kagome miró sobre sus hombros e hizo una mueca ante las rocas bajo ella, antes de mirar a Inuyasha para ver qué estaba demorándolo tanto. Se veía como si estuviera en agonía… y de repente notó que la mano que agarraba su muñeca lentamente estaba enrojeciéndose y la mitad ya había comenzado a ampollarse. "Qué de…"

"Ow… ow…mierda… carajo… maldición… ow…" Murmuraba Inuyasha mientras respiraba, intentando reunir suficiente voluntad para enderezarla.

Su mano estaba comenzando a ampollarse como si estuviera tocando hierro caliente… y no le tomó a un genio darse cuenta que ella estaba haciéndolo. "Suelta!"

"No!"

"Mira tu mano - suelta! Estaré bien!" Tal vez estaba exagerando… pero no quería que perdiera su mano por ella.

"No seas estúpida - puedo manejar esto!" él apretó sus dientes.

"No soy la estúpida aquí, tú - whoa!" ella gritó cuando de repente fue halada hacia adelante y cayó de cara en el suelo. Ella apoyó sus anterazos contra la tierra mientras escuchaba un furioso splash tras ella. "Bueno, esto es maravilloso… ahora necesito otro baño…"

"Ow… ow… ow… ow… ow… ow…"

Ella miró alrededor y frunció mientras se movía para agacharse detrás de Inuyasha quien ahora estaba de estómago, metiendo su quemada y ampollada mano en el agua. "Yo… hice eso? Lo siento…"

"No es tu culpa." Gruñó él mientras fruncía. "Sabes que esto funcionaría mucho mejor si esta maldita agua estuviera FRÍA!"

"Qué pasó?" Kagome sacudió su cabeza. "Eso nunca pasó antes… a menos…"

"A menos qué…?" él no se molestó en mirarla.

Kagome alcanzó en silencio, para tocarlo en la espalda. Él pareció sentirla venir y de repente se rodó alejándose. "Qué demonios estás tratando de hacer?"

"Tenía que ver…" Kagome alcanzó para tocar la pesada joya Shikon alrededor de su cuello. "No puedo tocarte… sin lastimarte?"

Inuyasha suspiró y se hundió de espalda, su cabeza descolgada de la orilla. "Sí…"

"Desde… desde que escupí la Shikon…?" Kagome respiró. "Esto no está bien…"

"Estás diciéndome…" él gruñó. Si ella revelaba esto entonces todos (cada chico) estaría complacido de que Inuyasha no pudiera mantener ningún derecho sobre ella. Eso, no lo permitiría. "No le digas a nadie, sí?"

"Qué? Por qué no?" Kagome frunció. "Podrían ayudar?"

"Al hacerme usar guantes - no lo creo." Él se sentó y levantó su mano para examinarla. "Ew… qué es esa cosa negra…?"

"Sólo estás preocupado de que estaré oficialmente disponible si de verdad no puedes tocarme." Dijo Kagome de repente y se levantó enojada. "Eres tan egocéntrico y egoísta!"

"Eso no es justo!" él se puso de pie y de una vez alcanzó para detenerla de huir, pero rápidamente cambió de opinión y se movió para bloquear su salida. "Te salvé de hacerte un agujero en tu cabeza con una roca afilada - y así es como me agradeces?!"

"Pensaste que eso era un gracias?!" Respondió Kagome. "Lo que quise decir era 'deja de intentar dominarme idiota posesivo'!"

"Quién está tratando de dominar?!" estalló él. "Sólo porque no quiero que la gente sepa que tengo una debilidad significa que estoy intentando tiranizarte?!"

Kagome estuvo por responder cuando se detuvo y pensó en eso un momento. "Um… yo no dije 'tiranizar'…"

"Pero eso es lo que estás implicando." Siseó él.

Kagome levantó sus labios. "Sólo admítelo! Estás celoso!"

"De acuerdo! Estoy celoso!" Espetó Inuyasha.

"Q-qué?" ella no había esperado que realmente lo dijera.

"Estoy celoso! Odio cuando Miroku se te pega! Odio cuando ese sonriente Hojo se mantiene tocándote y haciéndote reír! Tengo celos de tu padre por amor de dios! Te mantienes abrazándolo!"

"Es mi padre!" Kagome le gritó.

"Sí, bueno por qué no me abrazas?!" dijo Inuyasha, sonando sospechosamente como un niño llorón.

"Porque heriste mis sentimientos!" Espetó Kagome. "Más que eso en realidad!"

"Cómo se supone que voy a compensarte?!" él de repente golpeó un árbol cercano, haciéndolo temblar. "Sólo dime y haré lo que sea que tome?!"

"Saltarías por un acantilado?!"

"Sí!"

"Clavarías una aguja en tu ojo?!"

"Sí!"

"Seriamente?"

"SÍ!… pero por favor no digas en serio eso…"

"Sólo para ganar mi confianza?" susurró ella.

"Sí…" él suspiró. "Pero no me dirás qué hacer…"

Kagome miró el suelo bajo ellos y pensó mucho por un tiempo. Sabía que su silencio estaba incomodándolo pero no le importó.

"No tienes que saltar de un acantilado." Ella le sonrió de repente. "Creo… creo que has probado suficiente que es en serio lo que dices…"

Él la observó cuidadosamente.

"Cuando me detuviste de caer… si hubieses estado planeando ganar mi confianza habrías pensado sobre agarrar mi mano antes de hacerlo." Ella se agitó levemente nerviosa. "No pensaste - sólo lo hiciste… lo cual es por qué necesitas vendar esa mano ahora."

"Entonces me crees?" preguntó él tranquilamente.

Kagome pausó un momento antes de asentir. "Confío en ti. No creo haberla perdido realmente…" ella ondeó una mano despreocupada. "Sólo estaba molesta contigo."

"Genial, así que me hiciste pasar por todo ese infierno para que pudieras cobrármelo." Él retrocedió enojado. "Esperaste hasta el momento justo para decirme, no es así? Decirme cuando no puedo tocarte - bien hecho!"

"No planeé eso!" rugió ella. "En este momento quiero abrazarte - y lo haría… pero no creo que lo aprecies…"

"No…" él se rascó una oreja y se encogió. "Supongo… que lo mejor por hacer ahora sería esperar salir de este problema…"

Kagome estaba enferma de esperar… pero asintió de todas formas.

"Regresamos al hotel?" Preguntó Inuyasha.

Kagome asintió y casi alcanza para deslizar su brazo alrededor del suyo. Casi lo había olvidado! Con un suspiro ella se separó antes de que pudiera tocarlo y frunció mientras lo seguía. Se sentía natural para ella tocarlo en un momento como este. Incluso el más inocente roce de piel o lo que sea… extrañaba ser capaz de abrazarlo, justo cuando más lo necesitaba.

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"Estúpido Kouga… besa traseros…" refunfuñaba Kagura mientras caminaba por el polvoriento camino con su ballesta colgada sobre su hombro. "Sólo porque tiene reumatismo - Yo - tengo que ser la que haga todo…"

A ella le habían dado órdenes de matar a Inuyasha y a la niña prodigio. Un trabajo fácil. Pero tenía frío y había tenido de saltar la comida por esto… eso era claro. Por qué Sesshomaru no podía mover su perezoso trasero y hacer algo por una vez? O era muy gallina para pensar en dispararle a su pequeño hermano?

"Cobarde." Respiró ella mientras el hotel llegaba a la vista.

Ella no pensaba que se hubiesen ido directo al aeropuerto, ya que todos los vuelos hacia el norte habían sido cancelados debido al 'mal clima'. Más probablemente, el gobierno del norte no quería que la niña prodigio dejara el territorio sur y estaban llegando a grandes alturas para retenerla ahí. Sin duda se estaban quedando en este hotel.

Ella se deslizó entre los árboles que rodeaban el edificio y planeó hacer su recorrido hacia un lado donde podría escalar la pared y encontrar las habitaciones de los tórtolos. Estaba oscureciendo, así que esperaba que al menos estuvieran en la cama para entonces… esperanzadamente compartiendo la misma cama… entonces tal vez literalmente podría matar dos pájaros con una flecha.

El sonido de voces cercanas la hizo detener y mirar alrededor.

Ahí en una de las entradas laterales estaba Inuyasha, recostado contra la pared y hablándole a la niña prodigio. A semejante distancia Kagura no podía escuchar lo que estaba diciendo, pero sonaba como burla para ella. Acercándose más, se detuvo al borde de los árboles y se agachó con su ballesta descansada sobre su rodilla.

Esto iba a ser más fácil de lo que había pensado… pero tenía un problema. Si le disparaba a uno de ellos, el otro correría y la atacaría. Y desde que realmente necesitaba dispararle primero a la chica… entonces Inuyasha indudablemente la encontraría y la atraparía antes de que pudiera dispararle una segunda flecha. No era que una flecha lo detendría realmente…

Kagome cargó su primera flecha en silencio y miró cuando la niña prodigio se movió para tocar el brazo de Inuyasha. Rápidamente él se alejó y ella sonrió y movió su cabeza disculpándose.

Enfermante…

Kagura levantó la ballesta y le apuntó cuidadosamente a Kagome… cerrando un ojo para asegurarse de no fallar. Luego sin mucho suspenso, apretó el gatillo y dejó que la flecha volara con un fuerte sonido.

La flecha golpeó su blanco… mortal en el pecho. La chica, Kagome, gritó y se tambaleó contra la pared.

Inuyasha reaccionó como un rayo pero realmente no supo qué hacer. Un minuto había estado hablando con ella y al siguiente estaba caída en el suelo. Él escuchó otro disparo tras él y rápidamente se alejó para evitar ser golpeado por una segunda flecha con una punta envenenada. Él localizó el origen de los disparos y escuchó a una Kagura maldecir, antes del sonido de pasos huyendo rápidamente.

Probablemente Inuyasha debería haberle dado alcance… pero alguien más era más importante en el momento.

Él regresó y se agachó a su lado, la mano suspendida sobre la flecha mientras ella luchaba por respirar. Luego repentinamente dejó de jadear y toser… y se detuvo…

Inuyasha miró en shock por un momento antes de echarse hacia atrás. "Kagome… KAGOME!" él miró hacia el hotel. "Alguien! Traiga ayuda!"

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Continuará…

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Nota de Inu: Hola, hola… Antes que nada y con el permiso de IRCHAN quería disculparme con todos ustedes por los retrasos en las actualizaciones, en verdad que ha sido culpa mía pues duré casi un mes sin Internet en casa, gracias a dios ya quedó solucionado así que podrán seguir disfrutando de esta historia como lo venían haciendo, pueden estar tranquilos que no hemos abandonado la historia, esto continúa… muchas gracias por el apoyo y también quería pedirles a todos los lectores un favor, para aquellos que les gusta dejar sus reviews quería recordarles que el crédito de autoría es sólo y exclusivamente para Rozefire, así que si van a felicitarnos por la historia, no se refieran a ella como si fuera de nuestra autoría, nosotras sólo nos estamos tomando el trabajo de traducirla de la manera más fiel posible para que no pierda la esencia y la gracia de Rozefire porque queremos compartir buenas historias como estas con todos ustedes. Esto lo digo para evitar problemas de plagio o cosas por el estilo. Hasta el momento no nos ha pasado nada de eso pero no está de más curarnos en salud pues recién me enteré que alguien está publicando el Dead Famous bajo otro título, esto por supuesto tiene muy molesta a Rozefire y con toda la razón, pues no se trata de una historia parecida sino una copia textual, palabra por palabra, lo cual es muy grave y vergonzoso… Si nos quieren felicitar que sea solamente por la traducción, lo cual agradecemos muchísimo, pero nunca pasando por encima de la autora.

Aclarado esto y agradeciendo la atención prestada a esta recomendación nos veremos en una próxima entrega!!!... Cuídense mucho y hasta pronto…