Disclaimer: Soul Eater no me pertenece, es propiedad de Atsushi Okubo. El Soldadito de Plomo tampoco me pertenece, es de Hans Christian Andersen. Lo único mío es la loca idea de juntar estas grandiosas historias.
¡Hi! ¡waa! Me alegra que les haya gustado el primer cuento (raro decir eso O.O), así que no los hago esperar y les pongo el siguiente, esta es una adaptación de uno de mis cuentos preferidos, siempre me ah hecho llorar, también habrá una sorpresa, un personaje de otro fic mío que muchos de ustedes adoran (eso creo yo), sin mas que decir, gracias por sus reviews, ¡el capitulo!
Cuenta Cuantos Cuentos Cuento
El Soldadito de Plomo
Soul POV
Hoy sin duda, era el mejor día de mi vida.
Unos señores me habían comprado, para después entregarme a mi nuevo dueño, creo que se llamaba Black Star.
El aprecia quererme mucho, ya que siempre estaba jugando conmigo, cosa rara, ya que yo era un muñeco feo. Estaba hecho de plomo, y lo peor era que solo tenía una pierna, pero para ser verdad no me importaba mucho, lograba estar de pie, derechito y sin moverme.
Me gustaba que mi dueño jugara conmigo, me hacia sentir feliz, alegre… pero sin duda me sentía mucho más feliz y alegre cuando la veía a ella.
Black Star tenia una hermanita, se llamaba Tsubaki, ella jugaba con muñecas, pero había una que hacia que mi corazón de plomo latiese velozmente.
Era una muñequita de papel, tenía el cabello rubio y largo hasta los codos, sus ojos eran de un bello color jade y siempre estaba en posición de baile, ya que era una bailarina, pero lo que más me encantaba de ella era su sonrisa, la cual siempre tenía para mí. Habíamos jugado un par de veces juntos – ya que Black Star y Tsubaki les gustaba jugar a la "guerrita" –, yo siempre la rescataba y ella siempre me sonreía.
Pero un día, todo cambio.
Estaba lloviendo, y la ventana estaba abierta. Black Star jugaba conmigo, pero cuando se fue a comer me dejo en el marco de la ventana y me dijo que no me moviera de ahí, que enseguida regresaba.
Me quede ahí, esperándolo, totalmente quieto. La bailarina estaba a lo lejos, me estaba sonriendo dulcemente, y yo también lo hacia. Pero de pronto, el gato y el perro de la casa – los cuales creo que se llamaban Blair y Little Devil – comenzaron a perseguirse por todo el lugar, y en una de esas, el perro me golpeo con su cola y me tiro por la ventana.
Antes de caer logre divisar la cara de miedo y preocupación de la bailarina. Quise moverme, evitar mi caída, pero la orden de "no te muevas" me lo impedía, después de todo soy un soldado.
Caí en al banqueta y me quede atorado por culpa de mi escopeta de juguete. La lluvia caía sobre mi y yo solo esperaba a que mi dueño me buscara para regresar junto a mi amada bailarina.
Espere y espere, hasta que un chico pelinegro con tres líneas blancas del lado izquierdo apareció en la calle, me vio y me levanto del suelo.
- ¡Oh! ¡Un soldadito de plomo! ¡Genial…! ¿Eh…? ¡No tiene una pierna, es totalmente asimétrico! – grito, y luego me lanzo al suelo.
Genial, ahora tenía que volver a esperar a que alguien me salvara. Después de un rato mas otros chicos se aparecieron, ambos usaban lentes, solo que uno tenía un extraño peinado.
- ¡Hey, Ox, mira, un soldadito! – grito uno de los chicos.
- ¡Genial, tenemos suerte! – respondió el tal Ox.
Ambos sacaron un barquito de papel y me pusieron ahí, para luego ponerme a navegar en el pequeño río que había en un extremo de la banqueta por culpa de la lluvia.
La corriente me llevo hasta una coladera, y caí dentro de ella. Fue una suerte que el barquito no se hubiera roto, o de lo contrario me hubiera hundido.
Durante mi trayecto por la alcantarilla, unas ratas me atacaron, pero logre espantarlas con mi escopeta de corcho, pero al hacerlo me había quedado sin municiones.
La alcantarilla estaba por acabar, y cuando llegue al final del tunal caí al mar, el barquito se hizo añicos, y cuando creí que iba a morir, un pez enorme me comió.
Esto era asqueroso, estaba en el estomago de un pez, sin embargo era un soldado, tenia que comportarme como uno.
Después de un rato el pez comenzó a moverse de manera rara, para después calmarse. Empuñe mi escopeta, aunque ya no tenía más corchos, pero me preparaba para lo peor.
Una luz comenzó a verse, y cuando al fin me acostumbre a esta me sorprendí al ver a la criada de mi dueño.
- ¡Pero que sorpresa! ¡Aquí estaba el soldadito! – dijo la señora, quien me reconoció solo por que no tenia una pierna.
En ese momento mi dueño entro a la cocina, y al verme sonrió ampliamente, corrió hacia mi y me sujeto. Me llevo hasta mi lugar de siempre, junto a los demás juguetes y junto a ella, quien me recibió con una amplia sonrisa.
Black Star estaba feliz, junto a su hermana, sin embargo, Blair me miraba fijamente.
Olía ha pescado.
La gata se abalanzó contra mi, Black Star le grito que no me tocara, sin embargo, la gata me golpeo, perdí el equilibrio y caí en la chimenea.
Comencé a arder en llamas, iba a morir, y ahora si era de verdad. Utilicé mis últimos momentos de vida para voltear a verla.
Ella me veía con tristeza, y si hubiera sido posible, creo que estaría llorando.
Le sonreí para calmarla, no quería que llorara, quería verla feliz, con aquella gran sonrisa que siempre tenia para mi.
Pero de pronto, una ventisca hizo que volara hacia la chimenea. Cayó a un lado mío, pero como era de papel desapareció en un santiamén, no sin antes regalarme una sonrisa.
Suspire mientras cerraba los ojos.
Por primera vez mi corazón de plomo latió de felicidad, como un verdadero corazón humano.
Al fin había terminado junto con la persona que amaba…
FIN
¿Quieren otro cuento?
¡Review!
