Dos caras

(Two Faced)

Por Rozefire

Traducido por Inuhanya e IR-CHAN

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Capítulo 20

El Sacrificio de Kagome

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Inuyasha presionó sus dedos en su cuello y se echó hacia atrás rápidamente. No había pulso… ni respiración… estaba muerta. "Kagome!"

"Qué?" Kagome salió del hotel tras él. "Me llamaste…?"

"Quédate con Kikyo." Ordenó Inuyasha cortamente y se fue de una vez.

Kagome gritó ahogadamente cuando vio el cuerpo de su doble acostado en el suelo con una flecha en su pecho. "Kikyo! Oh dios… oh dios…"

Sango apareció en el marco de la puerta. "Qué pasa con todos los gritos…"

"Trae a papá!" Llamó Kagome sobre su hombro mientras se agachaba para tomar la cabeza de Kikyo. Rápidamente revisó por un pulso pero no encontró ninguno, aunque eso podría significar nada ya que Kagome nunca había estado muy segura de dónde buscar un pulso.

Sango desapareció por unos minutos mientras Kagome acariciaba el cabello de Kikyo y sostenía su mano. Se estaba poniendo fría. No pasó mucho antes de que Sango estuviera de regreso con el Sr. Higurashi.

"Qué pasó?" preguntó él mientras se agachaba al otro lado de Kikyo.

"N-no lo sé!" Se estresó Kagome. "Inuyasha me llamó - y luego se fue! Alguien le disparó!"

"Ella está muerta…" dijo el Sr. Higurashi tranquilamente después de no encontrar pulso.

"No - tienes que hacer algo! Qué hay de la RCP?"

"No creo que eso funcione…" el Sr. Higurashi movió su cabeza mientras Miroku y Hojo entraban rápidamente a la escena del crimen. De repente Sango tuvo una idea.

"No puedes… curarla o algo, Kagome?" preguntó Sango escépticamente. "Digo… con la Shikon?"

Hubo una pausa mientras todos consideraban esto. Kagome levantó la mirada hacia su padre. "Papá… puedo hacer eso…?"

"Es riesgoso… pero inténtalo." Asintió él.

"Qué debo-"

"Lo que sientas que debas hacer." Interrumpió él. "Pero rápido!"

Kagome tragó el nudo en su garganta y agarró la Shikon no Tama buscando suerte.

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Apresuradamente Kagura sacó una hoja de su cabello mientras corría entre los árboles. Sabía que Inuyasha iba a darle cacería después de una falla como esa, debía estar molesto de que hubiese matado a su pequeña amante. Pero Kagura no dejaría que la atrapara - después de todo, había salvado a toda una raza de la extinción.

Lanzó la hoja ante ella y saltó encima al momento que se transformó en una pluma mucho más grande. Al momento que tuvo el equilibrio se disparó más rápido de lo que lo había hecho en toda su vida… no quería quedarse a probar la paciencia de un enojado perro demonio - hanyou o no.

Un movimiento a su derecha hizo girar de golpe su cabeza en esa dirección, pero apenas tuvo suficiente tiempo para reaccionar cuando algo impactó contra su costado, enviándola a volar fuera de su transporte y contra un árbol. La hoja que había estado usando se salió de curso y se estrelló en un árbol para transformarse en una pluma con un pequeño puff de humo.

Puntos negros danzaban frente a sus ojos mientras intentaba reconocer sus alrededores, pero pudo escuchar a alguien precipitándose furioso hacia ella. Al momento que la alcanzó ella abrió su abanico y lo balanceó hacia él. Inuyasha se echó para atrás rápidamente para evitar ser cortado y su mano se disparó hacia adelante para tirar el abanico de su agarre.

"Perro rebelde!" Espetó Kagura. "Cómo pudiste traicionarnos por esa escoria?!"

"Escupes mucha porquería para alguien que no sabe nada!" Inuyasha gruñó mientras desenfundaba a Tessaiga de su vaina. Kagura se echó hacia atrás levemente mientras se movía para colocar el filo a pulgadas de su garganta. Ella tragó duro pero continuó mirándolo.

"Esta es tu propia pérdida…" siseó ella tranquilamente. "Podrías haber sido un héroe… pero en vez eres un cobarde y un traidor… elegiste hacerte del lado de la muerte Inuyasha."

"Hice la elección correcta." Espetó él furioso. "No seré un asesino porque un montón de rumores dicen que Kagome nos matará!"

"Kagome…" Kagura sonrió. "Horriblemente familiar con ella, verdad? Muy mal que esté muerta."

"No… le disparaste a la chica equivocada." Gruñó Inuyasha. "Kikyo es la que está muerta…"

Kagura se maldijo mentalmente. Sesshomaru iba a despellejarla viva por un error como este… eso era… si su pequeño hermano no lo hacía primero. "Qué estás esperando? No vas a ejecutarme?"

"Por qué desperdiciar mi tiempo en una porquería como tú?" Inuyasha resopló. "Sólo te alcancé para decirte que golpeaste a la chica equivocada. Estarás en más problemas si te dejo viva."

"Regresaré otra vez! Y te atraparé a ti y a tu pequeña perra!" Rugió Kagura.

"De verdad? No podrías golpear una tortuga con una flecha si estuviera muerta, tirada sobre su espalda y con un blanco pintado en su estómago." Inuyasha sonrió. "No hay necesidad de matarte… sólo me hundiría a tu nivel."

Él retiró su espada y la enfundó.

"Te arrepentirás." Kagura sonrió cruelmente. "Y también ella…"

Inuyasha se encogió y comenzó a regresar al hotel. Kagura alcanzó su abanico y silenciosamente lo abrió amplio y lo levantó como si fuera a golpear. Después de un momento de titubeo, lo bajó y gruñó para sí. "Idiota…"

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"Kikyo… Kikyo, puedes escucharme?" llamó Kagome, rozando el revés de su mano contra su propia frente para secar el frío sudor. De nuevo se sentía enferma… pero al menos esta vez había hecho algo bueno con la Shikon.

Los ojos de Kikyo se abrieron y borrosamente se enfocó en las personas reunidas a su alrededor. "Qué… qué pasó?"

"Te dispararon." Le dijo Miroku.

"Kagome te salvó." Asintió Sango.

Kikyo se miró a sí misma y levantó su mano para tocar el agujero en su camisa desde donde una flecha la había perforado… pero debajo la piel estaba suave e ilesa.

"Me salvaste?" Kikyo le frunció a Kagome mientras se sentaba.

"Sí… te sientes bien?" preguntó Kagome, apretando sus puños a sus lados para dejar de temblar con fatiga.

"Bien…" Kikyo se levantó y regresó adentro.

Sango se infló y cerró sus manos contra sus caderas. "Al menos podría haber dicho gracias!"

"Déjala, Sango…" Kagome suspiró, cerrando sus ojos momentáneamente para frotarlos, pero tuvo problemas en abrirlos otra vez. "Ahora… podemos irnos a la cama?"

El resto del grupo levantó la mirada de repente cuando escucharon a alguien acercándose y vieron a Inuyasha venir hacia ellos desde los árboles. "Dónde está Kikyo?" cuestionó él, preguntándose si ya la habían cremado.

"Está adentro, está bien…" dijo Miroku, mirando a una muy enferma Kagome.

Inuyasha dio otro paso hacia ellos y de repente se dobló por un mareo. "Whoa…" respiró él mientras se tambaleaba un poco hacia atrás. Todos miraron mientras se tambaleaba, frunciendo con interrogación.

Era por Kagome… mientras más se acercaba a ella más débil se sentía… como si su energía estuviera siendo succionada de él. Tenía que mantener su distancia de ella, de lo contrario terminaría inconsciente ante ellos. Entonces qué pensarían los otros?

Pero ellos no le prestaron mucha más atención cuando Kagome se desvaneció y cayó contra Sango. La otra joven la sostuvo con cuidado. "Kagome…?"

"Sólo necesito… descansar…" susurró ella.

Miroku miró a Inuyasha. "Mejor llévala adentro y ponla en la cama."

Inuyasha no se movió.

"Y bien?" Sango le frunció. "Vas a llevarla o no?"

"Yo… me lastimé mi mano…" Inuyasha levantó su quemada y ampollada mano. "No puedo cargarla."

Incluso el padre de Kagome supo que esa sólo era una excusa. Inuyasha era capaz de cargar a Kagome con quemaduras cubriendo todo su cuerpo… no quería cargarla.

"La llevaré entonces." Dijo Miroku, levantando a Kagome al estilo nupcial y con cuidado. Inuyasha tuvo que detenerse de avanzar y quitársela al otro joven… pero se contuvo y se quedó quieto. No era como si Miroku estuviera intentando seducirla ni nada, necesitaba dejar de ser tan paranoico.

"Inuyasha?"

Él levantó la mirada cuando el padre de Kagome avanzó hacia él. Inuyasha se tensó, no sabiendo qué esperar del hombre.

"Viste la Shikon?" preguntó él.

"Uh… no." Respondió Inuyasha sinceramente.

El Sr. Higurashi suspiró y miró hacia al puerta de la posada donde el resto del grupo estaba entrando. "Está manchada…"

"Manchada?" Preguntó Inuyasha.

El padre de Kagome asintió. "Había pensado que salvar la vida de un inocente ayudaría a purificarla… debió absorber algo de la esencia de Kikyo y purificarse levemente."

Inuyasha resopló y estuvo por corregir al hombre de que Kikyo no era un inocente. Su esencia estaba manchada con más malicia y odio que Inuyasha. Sin duda salvarla había ensuciado de alguna manera la joya. Pero si le revelaba eso al Sr. Higurashi, el Sr. Higurashi sabría entonces que Kikyo no era tan buena como aparentaba ser. Y si él confrontaba a Kikyo por eso, no había duda en su mente que ella le revelaría las actividades de Inuyasha a todo el grupo. Algo que no necesitaba… todavía…

"No entiendo…" El Sr. Higurashi suspiró otra vez. "Pero supongo que si Kikyo enfrentó un pasado más oscuro que la mayoría… eso resultaría manchando la joya con sus propias experiencias dolorosas."

"Seguro." Inuyasha se encogió y estuvo por hacer una rápida retirada cuando el brazo del Sr. Higurashi se extendió, bloqueando su camino. Inuyasha lo miró rápidamente.

El padre de Kagome lo miró con una penetrante mirada. "He escuchado cosas de los cadetes más jóvenes sobre ti y Kagome…"

Oh dios… Inuyasha tuvo que contenerse de llenarse de pánico y huir. Los padres protectores eran peores que los demonios.

"Y después de evitarla ahora-"

"No fue personal - mi mano realmente duele, eso es todo." Dijo Inuyasha rápidamente. Cómo se supone que iba a decirle al papá que había estado entreteniéndose cuando había pretendido tener sexo con Kagome. Probablemente al hombre menos le gustaría eso.

"Aún así… si escucho que no estás haciendo tu trabajo protegiéndola… o estás dejando que tus emociones controlen tus acciones…" él dejó la advertencia abierta. "Además… es Miroku a quien quiere, no a ti."

Inuyasha se congeló y el Sr. Higurashi se alejó para regresar al hotel.

De acuerdo… tal vez ese pequeño destello de posesión, celos paranoicos no habían sido irracionales después de todo. A ella le gustaba Miroku? Ella había estado tomándole del pelo? Si era así entonces…

No. Probablemente estaba siendo estúpido. El padre de Kagome probablemente tenía sus señales cruzadas o algo. No había forma en que Kagome fuera tras el tipo de Miroku… no lo había tratado de esa forma… a menos que estuviera conteniéndose por el bien de Sango.

Lentamente entró y cerró la puerta detrás, levemente al borde y buscando francotiradores y ninjas… aunque era improbable que una antigua célula atacara dos veces en la misma noche.

"Hola." Kikyo apareció de repente en una de las puertas de las habitaciones mientras él regresaba a su propia cama.

"Qué?" él pausó brevemente.

"Gracias por volar para vengar mi muerte." Dijo ella planamente.

Su inexpresiva expresión se tornó en una sonrisa. "No maté a esa perra… no eres digna de vengar, Kikyo. No eleves tus esperanzas."

Él se alejó antes de que pudiera ver su reacción a esa declaración y se dirigió hacia la puerta de Kagome. La puerta estaba abierta así que se detuvo afuera y miró dentro, ya podía sentir el calor que Kagome estaba emitiendo, aunque ninguno de los otros podían sentirlo. Sango, Miroku y el Sr. Higurashi estaban reunidos a su alrededor.

"Tiene fiebre." Anunció Sango tan tranquilamente que Inuyasha tuvo que concentrarse para escuchar lo que se estaba diciendo desde esa distancia. Pero no se atrevía a acercarse más.

"El día de la oscuridad se está acercando." Asintió el Sr. Higurashi. "A este paso… no creo que pueda detener la profecía."

"Yo no… lo haré…" Kagome se retorció incómoda sobre las sábanas de su cama.

"No creo que tengas mucha elección en el asunto, Kagome…" Le dijo el Sr. Higurashi tranquilamente antes de mirar a los otros dos a su lado. "Puedo tener un momento a solas con ella?"

Ellos intercambiaron miradas inseguras antes de asentir y salir de la habitación, pasando a Inuyasha y cerrando la puerta tras ellos. Inuyasha permaneció donde estaba mientras Miroku y Sango se movían hacia sus propias habitaciones.

"Kagome… hay algo sobre la profecía que debes saber, princesa." Dijo él suavemente.

Inuyasha presionó su cabeza contra la puerta, apoyando una oreja plana contra ella. El calor había disminuido considerablemente con la puerta en el camino.

"Déjame adivinar… será… que mato demonios?" Jadeó Kagome.

"No…"

"El día será oscuro?"

"No…"

"Eso es todo lo que sé." Kagome suspiró. "Adelante…"

"La profecía dice… dice que el gris será exterminado de la tierra junto con todo el negro…"

"Q-qué…" Inuyasha escuchó a Kagome tartamudear antes de encontrar su voz otra vez. "Voy… a morir…?"

No hubo respuesta más que un ahogado sollozo de Kagome. El Sr. Higurashi debe haber asentido… y la reacción de Kagome lo confirmó para Inuyasha…

Entonces Kagome iba a morir…?

Parecía probable viendo cómo Kagome tenía problemas en manejar sus propios poderes… prácticamente estaban quemándola por dentro…

Él no quería escuchar más, así que se levantó y se fue. Tenía menos de una semana hasta que fuera purificado y asesinado por el poder de Kagome… junto con su hermano, su célula y cada otro demonio en el planeta. No sólo eso… sino la fuerza del propio poder de Kagome la eliminaría también…

Tenía que haber alguna salida de este desastre…

Pero en el momento, no podía pensar en ninguna forma posible para detener que pasara lo inevitable…

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Yura había regresado de su misión de espionaje después del fracaso de Kagura y confirmó lo peor. Sin duda Kagome aún estaba viva y progresando a las fases finales de la profecía. Y aún peor… el jefe no estaba feliz y había llamado a Sesshomaru a su dominio para hablar.

No era exactamente así de lejos cuando uno podía transformarse en un perro gigante y viajar cincuenta millas en una hora al menos. Una vez que encontró la entrada de la cueva donde el líder de su rebelión se escondía se transformó en su forma humanoide y entró con la más leve duda.

Por todas las apariencias se veía como la cueva promedio… pero en la parte de atrás de la caverna había una estrecha raja en la roca. Sesshomaru se apretó y pronto se encontró en una nueva parte de la cueva… la cual parecía más una caverna que nada más. En el medio había un lago de agua helada y agua goteaba de las paredes y las estalagmitas en la gran piscina. Pero el principal foco de atención de Sesshomaru estaba en la figura vestida en la piel blanca de mandril que estaba ante la piscina, como una estatua.

"Quería verme, señor?" Dijo Sesshomaru calmadamente, sacudiendo un poco de tierra de su manga.

Naraku levantó su cabeza levemente, sólo lo suficiente para revelar su quijada bajo la máscara de mandril. "Ella no está muerta…"

"No lo había notado."

"No intentes hacerte el listo conmigo." Dijo Naraku planamente. "Fácilmente podría haberte reemplazado como el líder de la célula 24."

Sesshomaru no dijo nada, sólo lo consideró fríamente.

"Y veo que… el pequeño también te traicionó." Naraku movió su cabeza. "No ha sido una buena semana para ti, verdad Sesshomaru?"

"Me llamaste para regañarme y golpear mi mano con una caña?"

"Tal vez después. Tengo algo para ti."

Sesshomaru se tensó mientras Naraku sacaba una mano debajo de su envoltorio y le presentaba al otro demonio un frasco de espeso líquido rojo, tan oscuro que casi podría haber sido negro.

"Qué es eso?"

"Esencia de demonio… mi esencia." Naraku lo levantó más. "Tómalo, no tiene boca con qué morderte."

Sesshomaru lo tomó con deliberada calma. "Y qué se supone que haga con esto?"

"Sé agradecido. Sacrifiqué parte de mi para crear eso…" le dijo Naraku. "Colócalo en una flecha y dispárale a la chica con ella… o has lo que debas para hacer que la esencia toque su piel."

"Veneno?" Sesshomaru arqueó una ceja. "Eso es un cliché, no crees."

"Absolutamente no." Respondió Naraku con la misma calma. "Además… no es un veneno ordinario. Una vez que la esencia toque carne mortal cambiará la esencia de ese mortal… a aquella de un demonio."

"Planeas transformarla en un demonio?" él le frunció sus ojos a Naraku. "Cómo funcionaría eso?"

"No un demonio como tal… pero su natural balance humano se tornaría a aquella de un demonio." Naraku movió su cabeza ante su propia genialidad. "Muy ingenioso en realidad. Puedes envenenarla con eso y nadie lo sabrá. No la cambiará física o emocionalmente… sólo aquellos que puedan leer auras sentirán el cambio."

"Pero cuál sería el punto de esto?"

"Sus poderes destruyen demonios… si ella es un demonio… estará menos inclinada a llevar a cabo la profecía. Como pareces incapaz de matarla debes usar esto en ella. No completará la profecía a menos que desee morir. Es suicida?"

"En lo absoluto."

"Entonces funcionará." Naraku se agachó para sentarse en una roca en el lago de la caverna. "No se sacrificará. Es muy infantil para ser noble."

"Estoy de acuerdo." Sesshomaru guardó el frasco en el bolsillo de su camisa. "Me iré entonces."

"Hazlo." Naraku lo observó irse y regresó a su actividad diaria… observar crecer las estalagmitas y las estalactitas…

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Continuará…

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