Disclaimer: Soul Eater no me pertenece, es propiedad de Atsushi Okubo. La fábula de los Tres Hermanos tampoco me pertenece, es de J. K. Rowling. Lo único mío es la loca idea de juntar estas grandiosas historias.
¡Después de siglos, un nuevo capítulo! Perdón si me he tardado en actualizar las otras historias, pero no he tenido NADA de tiempo e inspiración, espero y me comprendan y no quieran lincharme u.u ¡espero y este mini cuento les guste! Sólo una advertencia, este cuento es como un pequeño spoiler del último libro de HP, así que si no lo han leído, no me hago responsable xD Sin más, disfruten de la lectura.
Cuenta Cuantos Cuentos Cuento
La Fábula de los Tres Hermanos
POV General
Había una vez tres hermanos con poderes mágicos.
El mayor se llamaba Black Star. Era muy hábil en los combates mágicos, muy egocéntrico y en algunas ocasiones, egoísta. Quería ser el centro de atención, por lo que siempre retaba a cualquier mago a un combate.
El mediano, se llamaba Kid. Era un poco arrogante, tenía una extraña obsesión por la simetría y siempre quería tener la razón. Sin embargo, tenía un gran corazón, el cual a veces era consumido por su egoísmo.
Y por último, estaba el hermano menor, su nombre era Soul. Él era el más humilde de los tres y el más sensato, aunque en algunas ocasiones se dejaba llevar demasiado por sus impulsos. Él siempre se preocupaba por el bienestar de sus hermanos mayores.
Cierto día, durante uno de sus tantos viajes bajo el crepúsculo, los tres hermanos se encontraron con un camino bloqueado por un río, el cual era difícil de atravesar a nado e imposible de cruzar a salto.
Pero eso no fue problema para ninguno de los tres, sólo bastó un movimiento de sus varitas para crear un puente, el cual les ayudaría a cruzar.
Justo a mitad del camino, un hombre encapuchado se les apareció. Tenía una peculiar mascara de calavera y cargaba con una Guadaña negra.
Y la Muerte les habló. Estaba enojada por perder a tres posibles víctimas, ya que por lo general los viajeros se ahogaban tratando de atravesar el río. Pero ella era muy astuta, y fingiendo felicitarlos por sus increíbles poderes mágicos, les dijo que cada uno podría tener un premio al ser tan listos para burlarla.
El hermano mayor no tuvo que pensárselo dos veces. Él pidió una varita digna de un mago que había vencido a la Muerte, tan poderosa que nadie jamás podría derrotar a su dueño.
La Muerte se encaminó a un viejo saúco que se encontraba en la orilla del río, hizo una varita con una rama y se la entregó.
El segundo hermano, que quería humillar todavía más a la Muerte, le pidió el poder para devolverle la vida a los muertos.
La Muerte sacó una piedrita de la orilla del río y se la entregó, diciéndole que esta era capaz de traer a los difuntos del más allá.
El hermano menor, quien no se fiaba ni por un pelo de la Muerte, le pidió algo para poder salir de allí sin que ella lo siguiera.
La Muerte, de mala gana, le entregó su propia capa invisible.
Entonces, la Muerte se apartó y dejó que los tres siguieran su camino. Los tres hermanos comentaban maravillados los regalos que habían recibido de la mismísima Reina de los Muertos, mientras que se alejaban por aquel sendero, de vuelta a su hogar.
Y después de un tiempo, los tres tomaron su propio camino en la vida.
Black Star siguió viajando alrededor de una semana, probando en más de una ocasión su poderosa varita, hasta que un día, retó a duelo al más peligroso mago del pueblo más cercano. Como era de esperarse, lo venció.
Esa misma noche, fue a una cantina, donde se emborrachó a más no poder. Se jactó del poder de su varita, y justo cuando se encontraba inconsciente debido al alcohol, otro mago se acercó con sigilo hasta él y le robó su varita. Pero por si las dudas, también le cortó la garganta.
Y así fue como la Muerte se llevó al hermano mayor.
Kid regresó a su casa, donde vivía solo. Esa noche se acostó en su cama, para luego observar fijamente la piedra que le había entregado la Muerte. La giró tres veces en su mano, y para sorpresa suya, una mujer se apareció en su habitación.
Ella tenía el cabello corto y en puntas disparejas, él la reconoció casi al instante. Era su prometida, la cual había muerto de forma prematura antes de poder casarse, sin embargo, ella estaba diferente. Su piel era transparente, su mirada se veía lejana y triste, además de que un extraño velo los separaba a los dos.
Pronto lo comprendió, ella ya no pertenecía al mundo de los vivos, y por eso su alma sufría. Él cayó en la locura, y en su deseo de volver a estar junto a su amada, se suicidó.
Y así fue como la Muerte se llevó al hermano mediano.
Después buscó al hermano menor durante varios años, pero nunca logró encontrarlo. Cuando Soul tuvo una edad muy avanzada, por fin se quitó la capa invisible y se la regaló a su hijo.
Él recibió a la Muerte como si fuese una vieja amiga y se marchó con ella de buen grado.
Y así, como iguales, ambos se alejaron de la vida…
FIN
¿Quieren un último cuento?
¡Review!
