Olvidé el disclaimer en el capítulo anterior: Estos personajes no me pertenecen a mí sino a la maravillosa Estephenie Meyer. Si así fuera, Edward hubiera estado desnudo durante toda la serie Twilight.=)

Ojalá les guste.

Capítulo dos: El pasillo negro y la carta de despedida


Tuve un sueño. Rosalie y yo estábamos encerrados en una casilla de madera sin ventanas, oscura y fría, cuyos cimientos se movían a la par del viento que silbaba a lo lejos, bajo una noche amenazante.

Pero no éramos los adolescentes de ahora, sino niños, de quizás 6 o 7 años, acurrucados en una esquina de la destartalada choza, los pies desnudos y congelados, como témpanos.

Rosalie tenía la vista clavada en la puerta, que se materializaba en la pared contraria de la habitación.

Quise hablarle, decirle que no había nada que temer, pero selló mis labios con sus manos temblorosas.

-Quédate quieto, Edward. No hables.

-¿Qué está pasando, Rosie?- Pregunté, mis ojos como platos observando su temple.

- Es tarde- me dijo, sus ojos empañados con lágrimas.

Sus palabras me desconcertaban, y mis pensamientos se alborotaban en mi boca ansiosos por salir.

-¿Qué puedo hacer?- pregunté asustado por la respuesta que leía ya en su rostro de porcelana.

- Es muy tarde. Ya no puedes hacer nada- Me dijo, apretando mis manos con más fuerza.

Sus ojos de color azul profundo se clavaron en los míos. Acaricié sus rubios cabellos, lleno de impotencia.

De pronto, unos estruendosos golpes llenaron la habitación de miedo. Alguien quería entrar.

-¡Corre, Edward, corre!- gritó mi hermana, aterrorizada. De pronto, la oscura casucha se transformó en un largo pasillo que se extendía hacia un horizonte que parecía no tener fin. Corrí todo lo que pude, pero mis piernas se hacían cada vez más pesadas, y al voltear para buscar a quien pensaba iba detrás mío, un enorme perro negro me seguía el rastro, ansioso por capturar a su presa.

- ¡Oh no, Edward, no!- gritaba Rosalie desde algún lugar.

Me estaba cansando, podía sentir la desenfrenada respiración del animal cada vez más cerca…

-¡Despierta, Edward!- Una voz conocida me ordenó.

Una preocupada mirada se cernía sobre su gentil rostro.

-¿Cómo estás, hijo?- Mi padre se hallaba a mi lado observándome con ojo clínico.

- Estoy bien- le dije instintivamente. Tuve el leve presentimiento de que iba a usar mucho esas dos palabras en estos días- Solamente tuve un mal sueño.

- Si, bueno, creo que todos lo hemos tenido- Me dijo con una sonrisa que no llegó a sus ojos.

Sus palabras me confirmaron que él tampoco había dormido bien.

-¿Qué hora es?- Dije, algo desorientado.

- Son las 2 de la tarde.

Me sorprendí bastante con su respuesta. Por lo general, Esme no me permitía remolonear hasta tarde.

- Pensamos que necesitarías unas horas más de sueño, has tenido una noche muy larga- respondió, como si hubiera leído mis pensamientos.

- ¿Cómo está?

- Tu madre está un poco nerviosa todavía, pero creo que va a estar bien- me dijo, adivinando a quién me refería –En realidad estoy aquí porque alguien necesita hablar contigo- me dijo, sin dirigirme la mirada.

Me sorprendieron sus palabras, aunque instintivamente me levanté de la cama. La forma en que me hablaba me sugería que era una visita que no quería tener.

No tuve que pensar mucho para saber quién era.

-Es Charlie, ¿verdad?- suspiré. La última charla que había tenido con Charlie no había sido buena.

Carlisle confirmó mis palabras asintiendo con la cabeza.

- Pero no es lo que piensas. Creo que deberías escucharlo.

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Luego de asearme, encontré al padre de Bella sentado junto a Esme en la mesa de la amplia cocina. Me confundí al ver que se levantó respetuosamente al escuchar mis pasos.

- Edward, qué bueno verte- dijo, con la incomodidad escrita en su cara.

- Hola, Charlie. Es bueno verte también- Contesté, y al instante el aire se llenó de tensión.

- Creo que te debo unas disculpas- dijo Charlie, una vez que estuvimos solos -Te he dicho muchas cosas que debí callar, lo lamento mucho- dijo, sonando realmente sincero.

- No es nada, Charlie, todos estábamos alterados ayer- le contesté. Aunque debo admitir que seguía un poco dolido. La suposición de que ella se había marchado por mi culpa, por alguna estúpida pelea entre nosotros me hería el alma.

- Sé que tú no tuviste la culpa de todo esto, es que estaba tan... ¡confundido!- me respondió ofuscado, golpeando las rodillas con los puños – No encontraba ninguna explicación lógica para que ella… quiero decir… yo siempre intenté ser un buen padre… aún después de la muerte de Sue yo…

- Siempre has sido un buen padre, Charlie, ella jamás mencionó absolutamente nada en tu contra- le respondí, sentándome a su lado.

Su mirada dejaba entrever el dolor que estaba sintiendo. Me sentí estúpidamente como un padre consolando a su hijo.

- ¿Y tú cómo estas? Para serte sincero, no te ves muy bien. Parece que no has dormido mucho- me señaló, escrutando mi rostro con sus pequeños ojos.

Sentí que no podía mentirle a quien estaba abriéndome el corazón. Suspiré hondo y acomodé mis cabellos.

-Mi madre piensa que todavía no he aceptado que se han ido- Susurré resignado.

- Tus padres están preocupados por ti- observó.

-Carlisle cree que mis defensas están bajas. Voy a estar bien.

-Por supuesto que lo harás- me alentó, dándome palmaditas en la espalda con su mano. –Mira, sé que esto debe ser duro para ti, pero pensé que debería mostrártelo…a mí me ha servido mucho para… aceptarlo- me dijo, y una hoja prolijamente doblada se materializó en mis manos. Al abrirla, reconocí de inmediato la desordenada letra de mi ex novia.

- No tienes que leerla, es que me pareció que era lo correcto mostrártela- me afirmó, al ver que apretaba mis puños inconscientemente.

- No, está bien- le aseguré- Es sólo que… pensé que no se había despedido de tí.

- La encontré esta mañana, debajo de su almohada. Seguramente entró cuando nuestro grupo las buscaba en el bosque.

- Pero, ¿por qué?- pregunté- ¿Por qué arriesgarse a ser vista cuando tenía un plan tan bien pensado?- Mi indignación ganó la pelea y pudo mostrarse claramente en mi tono de voz.

-Supongo que sabía que no la habría dejado ir si se despedía personalmente. Pero tampoco quiso preocuparme más de lo que ya lo había hecho, y por eso decidió dejarme al menos una nota. Creo que esa es la razón por la que habló con ustedes y no conmigo- dijo, pensativo- Lo que realmente me perturba es el hecho de que probablemente estuvo vigilándonos para poder dejar la carta en el momento exacto en que salíamos a buscarla.

Me abrumaban sus conjeturas. No podía aceptar que una persona tan dulce pudiera ser tan calculadora. Todo había sido pensado con la precisión de un cronómetro.

Nos había engañado a todos.

Me dispuse finalmente a leer la carta.

Querido padre:

Antes que nada, quiero pedirte perdón por todo el daño que te he causado. Has sido todo lo que una hija puede pedir en un padre. Me diste la familia más hermosa que me pudo haber tocado. Me has dado cosas que jamás pensé que podría volver a tener.

Y sin embargo te he defraudado.

No soy la hija que mereces tener. Debería contentarme con mi buena suerte y ser feliz en vez de perseguir lo que por destino una vez se me ha quitado.

Pero no puedo hacerlo. Necesito saber. Necesito respuestas. Y por más que las busque en ti, nunca podrás dármelas. Y no puedo culparte por eso. Entiendo por qué no puedes contarme sobre mi pasado. No te culpo. Siento que te estoy traicionando, pero necesito librarme de esta sombra que me atormenta cada uno de mis días.

Soy consciente de lo que estoy haciendo. Sé que estoy dañando a mucha gente por lo que estoy a punto de hacer.

Sé que los Cullen especialmente van a odiarme. Pero puedo cargar con la culpa. Soy egoísta y desconsiderada, eso lo sé.

Por favor no culpes a Rosalie. Yo no quería estar sola. Soy muy cobarde, y por eso la convencí de que viniera conmigo. Es una niña tonta y aburrida, pero es mi mejor amiga, y no fue difícil convencerla de salir del pueblo.

Y tampoco culpes a Edward; te conozco, y sé que intentarás echar la culpa sobre él. Él no tenía idea de lo que estaba planeando.

No intentes buscarme. Necesito estar sola. Tengo muchas cosas en qué pensar.

Perdón por tantas horas de angustia que les hemos hecho pasar. No sabíamos cómo decírselo.

Tu hija, Bella.

-¿Qué quiere decir con eso de perseguir lo que el destino le ha quitado?- le pregunté a Charlie con voz fuerte, sorprendiéndolo con mi dureza.

- Está hablando de su familia. Tú sabes que Bella siempre quiso saber sobre ella.

- ¿Pero por qué así?- esta carta me dejaba más dudas que respuestas. ¿Por qué esa acciones infantiles en una muchacha que anteriormente había demostrado ser tan inteligente? Y si solamente quería conocer a su verdadera familia, ¿por qué escapar?. Ella no sería nunca juzgada por eso. Había dejado muy claro que no me amaba, y eso, aunque pensarlo me doliera como si me estuvieran arrancando el corazón con una tenaza, podía entenderlo. Pero si quería deshacerse de mí, sólo tenía que esperar a ir a la universidad. No tenía sentido huir de la forma en que lo había hecho.

- No lo sé, Edward- Charlie interrumpió mi línea de pensamiento- Tengo tantas preguntas como tú. Personalmente, creo que es rebeldía. Tú sabes como era. Nunca aceptaba un no como respuesta- me dijo, todavía pensativo- Bueno, creo que ya debería irme- tomando la hoja de papel y doblándola entre sus dedos se levantó para estrecharme la mano –Hay mucho trabajo que hacer en la estación. Con lo de la búsqueda de las muchachas y el robo en lo de los Newton, creo que tengo el mes hecho.

-¿Robaron a los Newton?- pregunté, saliendo momentáneamente de mi trance.

- Entraron a robar en el negocio de la familia- me contestó, sorprendido de que no lo supiera -Fue en la madrugada, aprovechando el caos de la estación de policía. Aunque fue un robo bastante extraño, a decir verdad. Revolvieron todo pero no se llevaron nada, como si estuvieran buscando algo realmente importante. Ni siquiera se llevaron el dinero de la caja.

-¿Pudieron atrapar a los ladrones?

- Desgraciadamente, uno se nos escapó un minuto antes de que llegáramos, pudo escaparse por una ventana que rompió. Todo nos hace pensar que quedó encerrado por alguna razón y tuvo que escapar. Sospechamos que hubo ayuda externa, pero en fin, es un caso muy raro. Lo bueno es que la familia está de vacaciones, así que no hubo gente inocente involucrada.

Suspiré aliviado. No me caía para nada bien Mike Newton, pero no le deseaba una desgracia como ésa. La familia del chico había trabajado muy duro para prosperar en su pequeño negocio.

Observé cómo Charlie se alejaba en la patrulla con una triste mirada que sabía reconocer perfectamente.

Era la misma mirada que yo veía en el rostro de mis padres.

Las palabras escritas en el papel me habían quedado impresas en la mente, como si me las hubiera estudiado de memoria. Sé que especialmente los Cullen van a odiarme… Oh, qué razón tenía.

Estaba claro que esa carta generaba sentimientos contrarios para Charlie y para mí. Si a él le había generado alivio tener aunque sea una mínima explicación del porqué del comportamiento errático de su hija, a mí me había causado un efecto totalmente opuesto.

Me había dedicado una sola línea.

Después de dos años de noviazgo, y luego de cuatro años de ser inseparables, me había dedicado una sola línea en su única nota de despedida.

Una rabia inmensa inundó mi ser. Una indescriptible ira golpeaba mi cabeza como las olas que chocaban contra las rocas de un acantilado, eternas y sólidas.

Volví a la casa con paso firme hacia mi cuarto. Tomé un abrigo ligero y las llaves de mi auto, y al cruzar la puerta escuché la voz de mi madre a mis espaldas preguntándome hacia dónde me dirigía.

Mientras encendía el Volvo, le contesté que no lo sabía y que la llamaría después, e ignorando su rostro lleno de preocupación, me dirigí hacia la carretera.

Como Bella había explicado en la carta, yo también tenía cosas sobre las que pensar.

Pensé en el sueño que había tenido horas atrás. Mis comisuras casi forman una sonrisa.

De pronto, supe de quién me estaba escapando en el pasillo oscuro.

Y probablemente, seguiría escapando de esa persona por el resto de mis días.

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¿Conoce alguien el amor?
¡El amor es un sueño sin fin!
Es como un lánguido sopor
entre las flores de un jardín...

¿Conoce alguien el amor?
Es un anhelo misterioso
que al labio hace suspirar,
torna al cobarde en valeroso
y al más valiente hace temblar;
es un perfume embriagador
que deja pálida la faz;
es la palmera de la paz
en los desiertos del dolor...

(¿Conoce alguien el amor?, Francisco Villaespesa)


Espero que sea de su agrado. Agradezco de todo corazón si alguien tomó un momento para considerar mi historia. Probablemente haya flashbacks, para explicar la naturaleza de la relación entre Bella y Edward. Hay muchas cosas que se irán revelando con el transcurso de esta historia =)