Capítulo 3.- El Strike.
Lo difícil en las situaciones físicas es que después de haberlo iniciado, las próximas veces vuelves a intentarlo. Era verdaderamente terrible estar a solas con ella, sentir su cuerpo entre sus manos y besarla para luego despedirse. Peor aún, llegar a la habitación donde Ron lo esperaba o platicar con él, y que ni siquiera se imaginara que lo que más deseaba era tener a su hermana.
Ron empezaba a tener sospechas, cuando estaban solos ahora Harry hablaba poco, se distraía con facilidad, le resultaba difícil concentrarse y cuando hablaban sobre los horcruxes pensaba que pronto tendría que enfrentarlo y le preocupaban demasiadas cosas.
A mediados del mes Ginny cumpliría 17 años, Hermione pensó en realizar una pequeña fiesta para celebrar su mayoría de edad. A Harry y a Ron les pareció excelente idea, así que iniciaron con preparativos sorpresa para aquél día. Ése estaba siendo un excelente pretexto para que la amistad con Ron, que Harry tanto apreciaba, volviera a ser la de siempre con mucha comunicación y planes juntos.
Pero lo que le sucedía a Harry con Ginny, se cocía aparte, no tenía nada que ver con Ron.
Aquella tarde habían terminado con el entrenamiento de quidditch, todos se fueron despidiendo poco a poco, hasta quedar solos Harry y Ginny. Se quedaron platicando un poco sobre el entrenamiento, sobre cómo Ron estaba sintiéndose mucho más seguro y por consecuencia mejorando significativamente; para después –claro- dar paso a una sesión de besos. Se besaban muy suavemente, con una gran ternura, Harry se esforzaba por no perder el control y ser brusco, a Ginny eso le gustaba mucho más. Estaban recargados sobre la mesa de exposiciones de Capitán de Harry; él dejaba caer su cuerpo sobre el de ella hasta que pronto estuvieron acostados sobre la mesa con las piernas entrecruzadas. Harry besaba con amplia libertad a Ginny, la tocaba a su antojo, besaba su cuello y empezó a desabotonar su blusa del uniforme, la abrió y por encima del sostén tocó sus pechos, los empujaba hacia arriba impulsado por el deseo y besaba los bordes con ansiedad.
¡Track! La puerta se abrió, era Ron.
Ginny se levantó rápidamente tratando de abotonarse la blusa pero no acertaba, sus dedos temblaban, miraba buscando los botones y miraba hacia Ron que los veía a uno y otro lleno de furia. Ron tomó una túnica y se la aventó a Ginny en el pecho gritándole:
–¡Cúbrete!
La jaló del brazo llevándola hacia afuera sin dejar de mirar a Harry fríamente.
Ginny en otras ocasiones se había enfrentado a Ron para defender su privacidad pero en aquél momento no se sentía capaz, así que se dejo llevar por su hermano.
Harry por su parte, no podía creer lo que acababa de suceder, simplemente no podía ser cierto. Ron su mejor amigo no le perdonaría jamás lo que acababa de presenciar, ¿qué hacer? o ¿qué decir para justificarse? A pesar de que Harry de alguna manera sabía que Ron conocía porque había vivido la sensación apremiante del deseo, no por eso disculparía que Harry lo viviera con su hermana. Pero Harry no podía perder la amistad de Ron… ni a Ginny.
Harry llegó un rato más tarde a la sala común donde lo esperaba ansiosa Hermione, que al verlo llegar lo bombardeo a preguntas.
–¿Por qué llegas a esta hora?. ¿Dónde estabas?. ¿Sabes qué le pasó a Ron?
–¿A Ron??- pregunto Harry intrigado.
–Si a Ron, algo le pasa. Me lo crucé hace unos minutos con unas botellas de cerveza de mantequilla en la mano, iba hacia fuera del castillo. Parecía que no me oía, brillaban sus ojos y no se si estaba furioso o profundamente decepcionado. "Seguramente las dos cosas" pensó Harry.
–¿No viste a Ginny?- preguntó Harry.
–No, no la he visto, pero ¿no vas a hacer algo?. ¡Harry es tu mejor amigo! Seguramente te necesita.
Se detuvo un momento, no sabía qué era lo mas conveniente de hacer en ese momento, si dejar que estuviera solo un poco o tratar de hablar con él. No quería perder su amistad, tendría que arriesgarse.
–Hazme un favor, busca a Ginny y quédate con ella. Yo… iré a buscar a Ron, creo saber donde está- dijo Harry para después salir por el retrato de la dama gorda.
Sabía que estaría refugiado en la casa de los gritos, ese último año en ocasiones cuando querían alejarse de todo y estar un poco a solas se iban a platicar ahí.
Cuando Harry llegó, oyó como una botella era aventada al suelo, sin duda era él. Harry sintió miedo, podía ser el fin de su amistad. Entró con cuidado, Ron estaba tirado en el piso bebiendo, ya estaba algo tomado, cuando lo vio tomo rápidamente una botella e hizo el gesto de lanzarla. Harry no se movió, lo merecía. Se quedó ahí parado sin hablar, Ron volvió a la botella y bebió de ella.
–¿A qué viniste?
Harry guardó silencio un momento y se sinceró: –No se qué decirte… pero mis intenciones son las mejores…
–Si claro, ya me di cuenta- dijo Ron burlándose –¡TIENE 16 AÑOS HARRY, 16 . . .!
Harry habría querido justificarse de algún modo, pero era cierto, tal vez se había excedido, pero ¿Cómo controlarse? Bajó la cabeza y tomó una de las botellas que había y se sentó también el piso a beber, no dijo nada más.
Al día siguiente Harry se levantó con un fuerte dolor de cabeza, volteó a la cama de Ron y vio que seguía profundamente dormido. Bajó con la intención de hablar con Ginny pero con quien se encontró fue con Hermione.
–¡Harry!. ¿Que pasó? Hablé con Ginny, me lo contó todo.- dijo Hermione con voz preocupada.
–Nada, no volverá a hablarme, supongo que lo traicioné.- respondió Harry.
–No, no, yo hablaré con él y verás que…
–No. No lo hagas. Oye, ¿qué te dijo Ginny?. ¿Qué le dijo a ella?
–Pues, tampoco le habla, dijo que en todo el camino no le dirigió la palabra; se encargó de dejarla aquí completamente vestida y se fue por las cervezas.
Durante el transcurso de las clases Hermione no dejó solo a Ron, Harry se sentó con Neville o con Parvati pero notó que incluso con Hermione hablaba muy poco. Por la noche, mientras la sala común estaba llena, Harry simulaba que hacía su tarea pero no perdía de vista a Ron y Hermione; y a Ginny… ni siquiera había podido hablar con ella. De pronto notó que salían por el retrato Ginny y Ron. Harry admiraba profundamente el valor de Ginny, no conocía a otra chica igual.
Después de pocos días llegó el cumpleaños de Ginny, la fiesta que ellos habían planeado no pudo realizarse pero por la mañana empezó a recibir felicitaciones y regalos. Al cruzase en la sala común Harry se acercó a Ginny un poco tímido pues detrás de él venia Ron y le dio un abrazo y un beso acompañado de un lindo regalo. Ron por su parte, se acercó a ella y también la abrazó, él iba a separarse rápido pero Ginny lo retuvo un poco más, Ron correspondió el abrazo y se quedaron así un momento y después se soltaron, y esbozando una leve sonrisa Ron le dio una palmada a Harry en la espalda. Su amistad se restableció poco a poco, algo en lo que Hermione o Ginny, o las dos, ayudaron para que Ron aceptara que Ginny ya era mayor de edad; y que pues… había dejado de ser una niña y no se quedaría como una flor sin macha por siempre…
N/A: OK actualizaré pronto xDD, gracias mil por seguir esta historia…
