Base robada.
La mala racha que tuvieron los chicos desgraciadamente continuó por varias semanas más. Las chicas decidieron hacerle saber a sus novios que tienen derecho a tener otras actividades, y además que no siempre tienen que estar con ganas de encenderse entre sus brazos, que la vida tiene más cosas bellas que esa, y que si quieren estar con ellas, tendrán que compartir con ellas algo más que saliva.
Tanto Harry como Ron aceptaron a regañadientes la premisa, y sí, lograron sobrevivir a pesar de un balance de besos con lengua que estuvo en números rojos. Ni hablar de lo demás. Aquél fue el mejor bimestre para su boleta de calificaciones del colegio. Sólo que a ellos ese detalle no los hacía saltar de gusto como a Hermione.
Para las fechas de vacaciones de Pascua, estaba ya entrando la primavera y acababa de pasar el cumpleaños que le daba a Ron 18 años. Dieciocho años de pureza y castidad que se rebelaban dentro del pelirrojo. Su cuerpo reclamaba, parecía demasiada espera, demasiada inocencia de la que ya no quedaba nada en absoluto, al menos en su cabeza.
Harry andaba ya por las mismas, a él le faltaban unos meses todavía para cumplirlos pero su cuerpo no distinguía diferencia. No veía la hora de que Ginny volviera a ser tan persuasible como al principio de su noviazgo, pero la chica había cogido confianza y ahora lo tenía a pan con agua.
Entonces con motivo de las fiestas, permitieron a los alumnos pasar una semana con sus familias, lo que llegaba en muy buen momento para cambiar un poco la rutina, para desenfadarlos de los deberes de la escuela, y… quitarle los pretextos a las chicas, además.
Pero tampoco era que las chicas fueran perversas ni de piedra, ellas también sintieron un alivio con la llegada de ese descanso. Fin a los deberes y un poco de relajamiento, tiempo únicamente para pasarla bien.
Al tercer día, después de pasar con la familia ratos muy agradables, el trío se encontró una tarde platicando echados en el piso de la habitación de Ron. Después de un rato, Harry salió para ir al baño, pero la salida se hizo larga. Ron y Hermione se quedaron hablando hasta que después de un rato se hizo un silencio largo entre ellos, haciendo evidente la ausencia de Harry.
–¿Y Harry? – preguntó Ron mirando rápidamente hacia su reloj, con mirada vigilante.
–Roon…
Ron entonces se giró y pegándose al suelo estiró la mano para sacar algo de debajo de su cama mientras Hermione lo miraba desconcertada. Cuando Ron sacó la mano de debajo de la cama traía una oreja extensible con una línea que parecía no terminar.
–No puedo creer que hayas hecho eso. – dijo Hermione sorprendida mientras Ron acomodaba el cable para escuchar. –¡Respétalos!
–Los respeto. Les estoy dando espacio de privacidad, pero si yo empiezo a oír por aquí, algo que no me guste, iré y tocaré la puerta para invitarlos a jugar quidditch…
Mientras Ron hablaba los sonidos de la oreja extensible comenzaron ya a escucharse. Ginny reía quedamente, en secreto.
–…mamá te consiente siempre que vienes. – dijo la pelirroja.
–Quisiera que tú mamá fuera mi novia…
–Bobo…
Entonces Hermione retiró la oreja de las manos de Ron tapando los sonidos con su mano.
–¿Ahora te pondrás a espiarlos? Eres mal hermano y eres mal amigo… ¡y además mal novio!
–¿Qué? ¿Por qué me dices eso?
–¡Porque eres idiota! Después de hace mucho estamos aquí, solos… ¿y tu te pones a espiar a Harry?
–Es que no quiero que se pase de cabrón, mas vale que lo vigile… Pero, nosotros… no importa, podemos…
–¿Podemos hacer eso que no quieres que haga Harry? Te guste o no Harry siente lo mismo que tú. Y Ginny… si siente lo que yo siento ahora, está en problemas.
Hermione finalizó su frase con una mirada que sedujo completamente al pelirrojo. Ron respondió de inmediato acercándose a besarla. Era cierto, su falta de atención hacia ella era reprobable y estúpida. El beso, hizo a Hermione llevar su mano hacia el cuello de Ron soltando la oreja extensible que dejó libres los sonidos de la otra habitación. No se oía nada. Ron y Hermione siguieron con su beso hasta que, justo cuando se hacía más apasionado, se escuchó una pesada inhalación y un sonido inconfundible de beso profundo, que no era el de ellos.
Mientras Ron seguía besando a Hermione, abrió ligeramente los ojos mirando hacia la oreja extensible como si además fuera a mostrarle lo que sucedía. La castaña intensificó el beso y se acercó más a él. El ruido de sus propios besos cubría un poco el de la otra pareja. Ron se olvidó un poco de ellos y empezó a sentir la sangre en su cuerpo calentarse, se le escapó un jadeo y jaló a Hermione poniéndola a horcajadas sobre él, y reanudaron su caliente besuqueo.
–Hueles a jazmines… - se oyó la voz de Harry apenas muy bajo seguido de chupetes sutiles.
Hermione clavó la cara en el cuello de Ron dándole besos chupados por el cuello que lo estremecieron. Él respondió resbalando las manos sobre sus nalgas con cautela. Sus miradas se encontraron sensualmente mientras Ron se quedó acariciándola. Entonces los chasquidos de los besos al otro lado se hicieron continuos y ansiosos y les siguió lo que fue un claro jadeo femenino. Ron volvió a voltear hacia la oreja con atención unos momentos. El silencio absoluto regresó.
De cualquier manera Ron esperó un momento y ante la ausencia de acción por parte de su amigo, se abalanzó sobre la boca de Hermione con una serie de besos muy profundos mientras pegaban más sus cuerpos. Volvieron a oírse chasquidos. Lenguas en movimiento en ambas parejas. Los sonidos se confundían, se acompañaban. Harry jaló aire antes de ahogarse, mientras Hermione gemía suavemente con sus besos.
Ron estaba duro, y ahora que tenía a Hermione encima, con su peso recargado justo sobre su regazo no perdió la oportunidad de restregarse. Hermione le correspondió moviendo su cadera contra él, pero curiosamente fue Harry quien respondió con un pujido.
–Me… me encantas… -susurró calientemente el pelinegro seguido de un beso tan sonoro, que por el puro sonido se adivinaba la imagen.
Esta vez la mirada de Ron no fue hacia la oreja sino hacia la puerta. Hermione se rió.
–Déjalos en paz. Se están agasajando como nosotros. – dijo en secreto la chica muy pegado a su oído.
El pelirrojo volvió a besarla mientras se restregaba contra ella y esta vez acariciaba efusivamente su delantera. Los besos sonoros continuaron con el héroe de los ojos verdes al tiempo que Ron exploraba bajo la blusa sobre la piel desnuda de su novia. Al mismo tiempo que Hermione jadeó, sonó una risita de Ginny. Ron tenía los dedos en los pezones de Hermione, la risa de Ginny no parecía tan peligrosa como para distraerse.
–Ooh…
Gemido contenido, muy sugerente, por parte de la pelirroja.
–¡Chingada madre! – se quejó el pelirrojo sacando las manos perezosamente de la blusa de Hermione.
Ron se puso de pie con calma y salió de la habitación mientras Hermione se detenía un segundo para abrocharse el sostén y esconder la oreja extensible debajo de la cama. Lo alcanzó cuando golpeaba la puerta de la habitación de su hermana con toda la mano.
–¿!SII!? –gritó rápidamente la chica.
–Vamos a jugar quidditch… ¡Abre!
Se escucharon unos ruidos y un segundo después Ginny abrió.
–Claro, vamos. – dijo Ginny.
Harry tenía chapas en las mejillas y trataba de fingir una sonrisa fracasando absolutamente. Ginny por su parte, tenía abrochados 3 de los 6 botones de su blusa, uno de ellos en el lugar equivocado, y para colmo se podía ver como su brassiere flotaba bajo la blusa, evidentemente desabrochado.
–Harry, ¿estabas aquí? – preguntó Ron con una mala actuación.
–Err, si… - respondió Harry mientras Ron lo jalaba fuera de la habitación escaleras abajo.
–Vale, los alcanzo en un segundo. –gritó Ginny.
Cuando los chicos les dieron la espalda, las chicas no pudieron evitar compartir una mirada sofocada y la risa de comprensión.
N/A: Bueno ahora si. Hubo robo de base lo que significa que tenemos corredores en tercera y dos Strikes. No hay vuelta a atrás, o meten la carrera o se ponchan y quedan fuera… Prox capi, será el final. ¡Hagan sus pronósticos!
