CAPÍTULO 2
OTRA HISTORIA, OTRO PROTAGONISTA
En una remota isla de Grand Line llamada Aldea Eiki, había un chico de 12 años que tenía en su cuarto todos los carteles de recompensa de la banda de Luffy, fotos de su capitán y hasta el símbolo de su banda. Era el mayor fan de la banda del Sombrero de Paja. Era un chico llamado Thirty. Era un chico alto, con pelo castaño y mechas rubias, y con la cara redonda. El sueño de su vida era conocer a Luffy en persona.
Thirty tenía una banda de amigos que se reducía a dos chicos y una chica: primero, Jack Jackal, un chico competitivo, rebelde y siempre se cree el jefe. Era de estatura normal, alto, con el pelo largo como si fuera un hippie, y muy flaco; Mark Phoebe, el más bajito, pero matón. Tenía el pelo como Thirty, aunque con más mechas; y Stacy Parkson, una chica muy femenina que odiaba a Thirty. Era rubia y solía llevar gafas. Con su cuerpecito, traía locos a los otros tres.
Salían todos los viernes y sábados. Los domingos siempre los aprovechaban para estudiar, algo que a Thirty, bueno, como es de esperar, no le gustaba nada. Lo que más les gustaba hacer cuando salían por ahí era comprarse una buena pizza en la pastelería Prider y sentarse a charlar al lado de la estación del tren marino de Water 7, que casualmente pasaba por ahí. Normalmente charlaban de lo asquerosa que era su escuela, o de lo que más le gustaba a Thirty: las hazañas de Luffy y sus amigos, que se repetían constantemente, pero Thirty nunca se cansaba de escucharlas. Ya hemos mencionado que Thirty era el fan número 1 de Luffy y sus amigos.
Un día estaban paseando por la estación cuando Thirty encontró algo que no se veía todos los días. Era una especie de pringue de color negro. Dijo:
¡Eh, chicos! ¡Mirad esto! ¿Sabéis qué es?
¿Y a mí qué me preguntas?- le respondió Jack.
Yo no he visto nada parecido en mi vida- continuó Mark- Seguramente es la gaseosa que se le ha caído a alguien.
No, a mí no me parece que sea gaseosa- replicó Stacy- ¿Lo véis? Es pringoso. Es imposible que sea eso.
Ya, pero es que está tan buena…-le dijo Mark.
Sólo puede haber una persona que sabrá lo que es- informó Thirty.
Y ese es el doctor Depner- concluyó Jack.
Así que- continuó Thirty- lo que hay que hacer es ir a visitarle y preguntarle qué es esto. No me huelo nada bueno en todo esto…
Así lo hicieron. Fueron a visitar al doctor Depner, que era su profesor de Ciencias Naturales. Era un tío alto y normalito, con la cabeza como una bola de bolos, aunque con unos pocos pelos en su calva y en su barbilla.
¡Anda!- se sorprendió- ¿Qué hacéis todos vosotros aquí? Si lo que queréis es que os haga los deberes, lo lleváis claro.
Tú sabes de biología- le explicó Jack-, así que ¿podrías decirnos qué es esto exactamente?
Thirty le mostró el pringue de color negro que tenía pegado a la mano.
La madre que me…- dijo el doctor.
Todos fueron a su laboratorio privado, donde estaban todos sus diplomas de la universidad y sus licencias en biología. Además tenía algunos animales marinos y terrestres muy peculiares. Por ejemplo, tenía una estrella de mar con seis puntas, o un sapo del tamaño de una hormiga. El doctor Depner era la mente más privilegiada de la Aldea Eiki.
Muy bien- comenzó- Traedme la muestra.
Thirty le dio el pringue.
Eso es… Vaya, vaya. Esto es lo más raro que me encontrado en mi vida. Nunca había visto ninguno de estos. ¿Dónde lo encontrasteis?
En la estación- respondió Stacy.
¿En la estación? No puede ser. Debe de pertenecer a alguien. Pero lo primero es la ciencia. Disculpadme unos minutos y salid fuera un rato. Investigaré esta cosa y luego os daré los resultados. Debo agradeceros que me lo hayáis traído. Me habéis dado una manera de pasar el rato. Os subiré un punto extra la nota final.
Thirty, Stacy, Jack y Mark fueron fuera a esperar… Pasó 1 minuto… Sin resultados, claro… 4 minutos… Todo en silencio… 10 minutos… 15 minutos… Esperaron hasta media hora y no ocurrió nada. Pero de pronto oyeron un grito desde la habitación de Depner. Entonces, vieron lo más alarmante. Vieron una capa de sangre desde la ranura de la puerta. La abrieron y vieron el cadáver del doctor y el pringue encima de su pecho, ¡que se movía! El pringue salió corriendo hacia fuera y Thirty gritó:
¡Oh, noooooooooooo! ¡Ahora ya no tendré mi punto extra!
¿Pero… tú eres tonto o qué te pasa?- preguntó Mark- ¿No ves que se ha muerto?
¿Se ha muerto?... ¡Aaah! ¡Se ha muerto! Bah, da igual. Menos deberes.
¡THIRTY!- gritaron todos al mismo tiempo.
¿Qué?
A la mañana siguiente, el doctor Depner fue enterrado. Desde entonces, la banda de Thirty empezó a investigar todo lo relativo al misterioso pringue. Era la única cosa que apartaba la mente de Thirty de los Sombrero de Paja… Pero un día, a esa única cosa se añadió otra que Thirty no podía quitarse en absoluto de la cabeza…
