CAPÍTULO 3

Y APARECIÓ ELLA

La noche en que el doctor Depner fue asesinado no pudo borrarse de la memoria de la banda de Thirty. No se podían creer que algo tan sencillo y pequeño pudiera haber matado a un hombre adulto. Todos empezaron a investigar y buscar la pequeña mancha negra asesina… pero Thirty no estaba muy motivado. Hacía lo típico, el vago, como siempre solía hacer. Sus amigos le decían seguidamente cosas como "¡Venga, levanta!" o bien "¿No te preocupa nuestro profesor?" o mejor "Si no encuentras el pringue, es que eres un pringao". Pero Thirty no escuchaba. Lo único que le traía preocupado era el punto extra que había perdido… lo que habría significado la diferencia entre un suspenso y un aprobado, y más en la asignatura que peor se le daba (bueno, la que peor se le daba era Educación Física, como podemos comprobar).

Tras dos días de colegio investigando y al habiendo registrado la ciudad entera, Jack, Mark y Stacy empezaron a rendirse y a dejar el tema, y a continuar con su vida cotidiana. Pero entonces llegó algo que se salía de lo cotidiano, y no era nada relacionado con asesinatos o pringues negros. Era algo que Thirty llevaba esperando muuuuuuucho tiempo, y que lo tenía ahí, a tiro. Era… una chica. Una chica de más o menos su misma edad que se había mudado a la aldea tras la guerra civil de su país. Era una chica alta, de pelo largo y castaño, y con otro de esos "cuerpos Danone" que traía loco a cualquiera. Era una chica que se llamaba Noe. Y, hombre, como ella no sabía que Thirty tenía fama de repelente para las chicas, Thirty vio su oportunidad para empezar de cero como un Don Juan, algo que le parecía casi imposible dado que eso de los poemas y frases bonitas a lo Romeo, para Thirty no eran más que puras cursilerías que no estaba dispuesto a hacer ni aunque la vida le fuese en ello.

Así lo que hizo fue lo único que sabía para conquistar. Cuando la vio dijo:

Hey, hola… tía buena.

Ah, hola. ¿Eres de aquí?

Claro, guapa. Me conozco este sitio como la palma de mi mano. Jejeje. ¿Tú te llamas?

Noe.

¡Thirty! Encantado… guapa.

Hombre, gracias. Aunque no hace falta que vayas repitiéndolo.

Lo siento, perdona.

Poco a poco, Noe fue conociendo a sus amigos y decidió unirse a la banda como una chica más. Aunque Thirty se esforzaba por portarse bien y no hacer las guarrerías de siempre, Noe la ignoraba por completo y hablaba con los demás 100 veces más que con él. Al final no fue sólo Thirty, sino que todos los demás se olvidaron del caso del pringue negro y se centraron en su nueva amiga. Pasaron las semanas y hasta un mes y Thirty se sentía cada vez más marginado y lo único en que pensaba era en Noe. No podía más. Tenía que… ejem… declararse de una vez.

Un día, se le presentó la oportunidad perfecta. Jack, Mark y Stacy decidieron quedarse en casa un viernes y Thirty fue a casa de Noe para ver si salía a pasear con él (recordad que estamos en la era de los piratas, y no habían teléfonos móviles). Noe aceptó y charlaron como nunca. Thirty dejó de decirle tanto guapa y empezó a charlar con ella como si fuera una amiga más. Pero al final se vio obligado a decirle lo que le pasaba.

Oye, Noe… He notado que… que me ignoras. No sé si es porque no te gusta mi pelo, o porque soy un pesado, o porque soy un cachondo mental. ¡Dime por qué me odias!

¡Venga ya, si yo no te odio!

Entonces, ¿por qué me ignoras?

Es simplemente que me gustas. ¿Eso es lo que esperabas?

Thirty se quedó paralizado. Su corazón le latía a 100. ¡No! ¡A 1000!

Entonces…- intentó declararse-…

¿Te gustaría salir conmigo?- se adelantó Noe.

Hombre, yo… Eh…

Bueno, ¿qué dices?

Hombre… Que sí, vamos, que sí. ¿Cómo iba… a negarme?

Entonces ya somos novios.

¡Yuju! ¡No puedo estar mejor! ¡Es el momento más feliz de mi vida!