CAPÍTULO 5
NOE SECUESTRADA

Los últimos acontecimientos no podían despegarse de la mente de Thirty. El asesinato del doctor Depner, Noe, y un hombre misterioso que le cuenta todo lo que pasa… Thirty se preguntaba si era verdad lo que dijo de que no era real. Cada vez pensaba menos en Noe y se centraba en la cara de ese hombre… y no sabía qué pensar de él, pero lo que sí sabía era que no podía dejar que sus planes terminaran bien.

Se tumbó un rato en su cama a enfrascarse en sus pensamientos y de repente llamaron a la puerta. La madre de Thirty les hizo pasar y Mark, Jack y Stacy fueron muy alarmados hacia el cuarto de Thirty.

- ¡Thirty!- empezó Jack- ¡Es una emergencia!
- ¡Es Noe, Thirty!- le gritó Stacy- ¡No está!- Thirty se quedó pasmado.
- ¿Cómo…?
- Un hombre la ha capturado esta mañana- explicó Mark.
- ¿Qué hombre? ¿Qué aspecto tenía?
- Bueno… Tenía el pelo plateado y llevaba vendas por los brazos…
- ¡Rápido! ¡Contadme dónde ha ido! ¡No os cortéis!
- Ha ido…- dijo Jack-… a la casa abandonada al lado del río.

Una vez tuvieron una mala experiencia dentro de esa casa. Fueron a explorarla y un viejo con la cara deformada les pilló por sorpresa y les persiguió hasta la salida con un cuchillo. Desde entonces, ninguno de ellos se atrevía a entrar en esa casa.

- Ya sabes que el viejo loco vive ahí- continuó Mark.
- Yo… Eh… ¡No me importa! ¡Han secuestrado a Noe! ¡Es mi novia y no dejaré que un viejo con la cara desfigurada me detenga!
- Tú haz lo que quieras- dijo Stacy-… pero te hemos avisado.

Thirty se apartó a sus amigos de en medio y fue corriendo hacia la casa del río. Intentó no pensar en las consecuencias de entrar en esa casa e intentó borrarse del cerebro la imagen del viejo desfigurado. Corrió y corrió parándose unos segundos para coger aire hasta llegar a la puerta de la casa. Intentó abrirla, pero al ver que no pudo, tuvo que tomar medidas drásticas. Le dio una patada a la puerta y la tumbó. Al entrar, procedió en silencio y vio una imagen que le sobresaltó. El viejo con la cara desfigurada estaba ahí, aunque crucificado en la pared. Estaba claro: Zidital le había matado. Thirty avanzó sin pensar en ello y vio que la escalera estaba rota y por lo tanto no podía subir.

- ¡Huy! ¡Y ahora qué! ¡Aaah!

En ese instante, dio una patada al suelo y abrió un pasadizo que le conducía al sótano. Se le calmó el genio. Thirty bajó por las escaleras. Una vez abajo, vio una sola puerta y un cartel que ponía: "Sala de las reliquias". Thirty procedió y vio que el cuarto estaba lleno de arena. Giró la cabeza y vio algo enterrado en la arena. Algo de madera… y muy grande. Intentó descubrirlo y vio algo aún más impactante… Era el mascarón de proa del Barco de Ensueño de Luffy. ¿Qué hacía allí? Más arena se retiró y pudo ver la puerta del barco abierta. Por curiosidad, entró. Lo que le sorprendió es que no vio todo el interior que había construido Franky, sino que había entrado en una habitación completamente blanca. Entonces fue cuando vio ocho cúpulas de cristal. En cada una de ellas estaba un miembro de la banda de Luffy encerrado, cada uno con los ojos cerrados. Tal vez era verdad que estaban muertos. Thirty se acercó a la cápsula donde dormía Luffy y le dijo:

- Al fin te he encontrado. Cómo me hubiera gustado que estuvieras vivo… y que me pidieras que me uniera a tu banda. Eso hubiera sido lo más. En fin… Lo siento mucho. No has podido cumplir tu sueño.

Thirty siguió andando y entró en otra habitación blanca. Ahí vio a Zidital. Estaba ahí, contemplando a Noe que también estaba en una cápsula de cristal.

- ¿¡Qué has hecho con ella!?- Thirty fue directo al grano.
- No te preocupes. Sigue con vida.
- ¡Libérala ahora mismo!
- No tan deprisa, muchacho. Primero hagamos un trato. Únete a mí en mi ejército de las tinieblas… y yo dejaré vivir a Noe… aunque de todas formas no podrá seguir a tu lado. Por esta razón te he traído aquí.
- ¡No pienso unirme a ti ni ninguna tontería! ¡Tú mataste a la banda de Luffy!
- ¡Quieto ahí! No los he matado. Ni siquiera están muertos, así que no te preocupes. Pronto despertarán… y se unirán a mí también. Pronto el mundo será mío y mis enemigos morirán, al igual que las gentes de este pueblo irreal, incluidos tus amigos.

Thirty no supo qué decir en ese momento.

- Lo que me temía- dijo Zidital- Te sientes indeciso. Ya que te veo así, incluiré una pequeña oferta en el trato. ¿Ves ese árbol de ahí?

Delante de ellos había un árbol de color naranja con cientos de Nueces de Belcebú en sus ramas.

- Es el Árbol del Infierno. Es el origen de todas las frutas del diablo. Te dejaré que comas una, la que tú prefieras. Pero debes unirte a mi ejército a cambio.
- Pero si hago eso… ¿Qué le pasará a Noe?
- ¡Ah, jajaj! ¡Noe, claro! Te dije que no te preocuparas. La soltaré y será libre, pero primero…- Zidital volvió a sacar las espadas flamígeras y la oscura para Thirty-… has de volver a vencerme. Y esta vez no te lo pondré fácil.