I have an overdose of you

Holas!!!! Como estáis? Bueno, en este cap ya pasan más cosas entre los dos (si, Aly L. lo adivinaste)

Bueno no me voy más del tema: siento haber tardado tanto en actualizar pero soy muy lenta escribiendo y quería hacer este capítulo un poco más largo, encima fanfiction no me dejaba subir el cap ufff!!!! Espero k os guste y disfruten!!!!! Muchas gracias por los reviews me hacen k escriba con más ganas y k aktualize más pronto!!!!

Una cosa k se me olvidó decir antes: Cualquier historia que se parezca a esta es pura coincidencia.

nn Bueno y ahora ¡a leer! n.n

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Capítulo3: Piscina, sol y ¿vacaciones?

A Ginny, le costó mucho dormirse esa noche, no hacia más que pensar en el rubio platinado, con esos ojos grises que tanto la atraían, pero... ¿Qué pasaba con Harry? A ella le gustaba Harry desde que su hermano se izo amigo de él y lo llevaba a casa, ahora ¿Se estaba enamorando de Malfoy?

Al día siguiente se levantó a las diez y media, su abuelo ya le había preparado el desayuno como de costumbre, se fue con el pijama puesto al comedor a mirar la televisión, al pasar por delante la habitación donde dormía Draco se giró hacia ella y sonrió tiernamente, en ese momento la puerta se abrió y Draco al ver a la pelirroja mirándole y sonriéndole se extrañó.

- ¿Qué miras? –preguntó sin vacilación alguna, solamente extrañado por la actitud de la chica que tenía en frente.

- Nada –y dicho esto continuó su camino hacia el comedor más roja que su pelo.

Enchegó la tele y empezó a comer estirada en el sofá, fija en la pantalla.

- Bonito pijama –ella, que estaba muy concentrada mirando el televisor negro se asustó al oír la voz.

- Gracias, el tuyo también es muy bonito –le contestó riendo.

- ¿Verdad que si? Me lo regaló mi madre antes de esconderse –y los dos se echaron a reír si poder parar.

- Hola muchacho, buenos días, ahora te traigo el desayuno –dijo el abuelo Peter y se fue a la cocina a buscar la comida.

- Gracias sr. Lewis.

- Por favor Draco, no nos llames señor y señora Lewis llámanos Susan y Peter o, si lo prefieres, abuelo y abuela, no me he acordado de decírtelo antes –le dijo cuando volvió- ten, el plato. Que aproveche.

- Gracias –dijo solamente, pues no sabía como llamarle.

Ginny, cuando terminó de desayunar y tomarse el vaso de leche, se fue a su habitación y no se movió de allí hasta las doce y media, que salió con un bikini, de color rosa y decoración en azul marino, llevaba unas gafas de piscina azul marino también en la mano, una toalla y unas gafas de sol, Draco, que estaba paseándose por el pasillo, la vio y se la quedó mirando embobado.

- Me voy a bañar a la piscina ¿vienes? –le preguntó fríamente. Cada vez que tenía que hablar con él no le salían las palabras, pues recordaba lo sucedido la noche pasada y, para hablar y que no se le notara el nerviosismo se ponía muy fría.

- Eh... –balbuceó pues él aún la estaba mirando- si, claro que voy –y le mandó un beso en el aire (n/a: lo del beso lo e puesto xk me recuerda mucho a un amigo mío que se pasa el día lanzando besos... yo te lo dedico a ti Jordi!!!!!, bueno volvamos a la historia xD)

Ginny se lo quedó mirando, como no entendiendo lo que acababa de hacer el rubio.

- Nos vemos –y la pelirroja se fue hacia la cocina, pues allí había una puerta con unas escaleras que daban cerca de la piscina.

Cuando él llegó se encontró a Ginny estirada en un colchón hinchable tomando el sol, se veía muy bien, pensó.

Sin que la pelirroja se diera cuenta se quitó las chancletas, dejó la toalla encima de una mesa, cogió carrerilla y se tiró justó al lado de Ginny a la cual asustó y se le cayeron las gafas de sol dentro el agua y quedó toda empapada.

- ¡Mis gafas! –se exclamó, y se dirigió a buscarlas al fondo de la piscina, pero Draco fue más rápido y las cogió primero.

- ¿Las quieres? –le preguntó riendo.

- Si, dámelas son mías.

- ¿De verdad?

-Dámelas

- ¡Búscalas! –izo un rápido movimiento que izo que Ginny se desorientara de donde estaba y Draco levantó el brazo lo más alto que pudo con las gafas sujetas en la mano para que Ginny no llegara, pues era él unos cuantos centímetros más alto que ella.

Estuvieron toda la mañana así, cuando se terminaron de bañar fueron a tomar el sol, extendieron sus toallas, una al lado de la otra, y se fueron arriba a la casa a buscar unas gafas de sol para Draco y un libro para cada uno.

- Podríamos hacer un hechizo para que las cosas nos llegaran –propuso el rubio harto de caminar.

- No. Primero porque estamos en medio de un pueblo muggle y segundo, somos menores, por lo tanto no podemos hacer magia fuera de la escuela.

- Eres aburrida.

- No, soy prudente. Anda, vamos a tomar el sol.

- ¿Pero es que tú no te pones protector solar? –dijo antes de salir de la casa.

- No, soy blanca pero nunca me quemo –le dijo- al contrario de otros –concluyó riendo- Ten –y le alargó un pote de color amarillo-naranja.

-Gracias.

Draco se puso crema por todo el cuerpo, menos donde no llegaba.

- ¿Me pones crema en la espalda?

- Vamos a bajo y te la pongo.

- Vale.

Bajaron a bajo, al lado de la piscina y se tumbaron en las toallas.

- ¿Me vas a poner la crema o no? –preguntó impaciente para no quemarse.

- Ya voy –cogió el pote y con la crema escribió en la espalda del rubio su nombre con letras mayúsculas "DRACO", como la crema estaba muy fría, él soltó un pequeño gruñido a lo que Ginny rió, le escampó toda la crema por la espalda, le quedó toda blanca aún más que su propia piel.

- Me podrías hacer un masaje –aprovechó.

- No.

-Anda, y después te lo hago yo a ti –suplicó (n/a: ¿eso es lo que hace un Malfoy?)

-Esta bien.

-Ponte encima de mí.

-¿QUÉÉÉÉ? –gritó cambiando su semáforo de blanco a rojo.

-Que te pongas encima de mí

Poco a poco Ginny se puso encima de Draco. Ella era muy vergonzosa así que le costó acostumbrarse, le empezó a extender mejor la crema, charlaban muy tranquilos como si no hubiera pasado nada entre ellos y fueran amigos des de pequeños. Pasaron 20 minutos y ahora era el turno de Draco de hacer el masaje, se puso encima de la pelirroja y en su espalda puso "GINNY", entonces fue Ginny quien gruñó y Draco quien rió, continuaron hablando y riendo. La verdad es que Draco hacia muy bien los masajes. Estaban los dos riendo cuando él se fijó en la pelirroja, estaba preciosa, le vino otra vez el impulso de la noche anterior, se estiró suavemente sobre Ginny, intentando no tocarla, para darle un beso en el cuello, cuando...

-¡Malfoy! Imbécil ¿qué crees que le estas haciendo a Ginny?

-Un masaje –le dijo el en tono de burla mientras se incorporaba rápidamente.

- No mientas, la ibas a violar.

-Potter, vete con tus paranoias a otra parte.

-Tiene razón, Harry, nos estábamos dando masajes.

-¿Y por que se acercaba a tu cuello?

-Él no se acercaba a mi cuello.

-Si –dijo Draco sin pensar lo que decía. Tanto Harry como Ginny se quedaron mirándolo- Es igual, no he dicho nada.

-De todos modos ¿Qué haces aquí Harry? –preguntó Ginny para cambiar de tema, pues ese le estaba incomodando.

-Me descuidé el pijama y como el campamento está en medio del bosque no había tiendas para comprar uno. De lo que he visto no diré nada a Ron, porque no se que hace este idiota en esta casa.

-Pues que sepas cara rajada que vivo aquí.

-Me voy a buscar el pijama, o me acabaré volviendo loco con estas estupideces –dijo más bien para él mismo que para Draco y Ginny.

-¿Volvemos a los masajes? –preguntó con cara de niño bueno.

-De acuerdo –y sonriendo volvió hacia la toalla y se tumbó, Draco se puso otra vez encima de ella y le tiró más crema por encima la espalda, como estaba fría, volvió a gruñir después los dos se hechazo a reír, Ginny giró la cabeza para ver que cara ponía él y poco a poco, sin darse cuenta, fue girando todo el cuerpo, Draco se inclinó por encima de ella, estaban frente con frente, hasta que al fin los pocos milímetros de distancia entre los dos se terminaron, se abrazaron y se revolcaron por el suelo ardiente, muy concentrados en lo que hacían, tanto que no se dieron de que unos ojos color esmeralda les estaba mirando.

-¿Harry? –fue lo único que pudo decir Ginny una vez se separó de Draco- ¡Harry! ¿Qué no te habías ido? ¡Escúchame!

-Masajes... –dijo él, negando con la cabeza- Ahora si que me voy y reza para que no se lo diga a Ron –y dicho esto, cogió polvos flu y se dirigió hacia el campamento de verano.

-¿Quieres continuar con los masajes o no? –preguntó Draco que la había seguido hasta el comedor.

-No.

-¿Por qué? –le preguntó el rubio que si que tenía ganas de continuar.

-Porque Harry nos ha visto y si se lo dice a Ron, estoy muerta.

-No te preocupes ya diré yo que era culpa mía, no pienses más ¿De verdad que no quieres continuar? –le preguntó con una sonrisa pícara.

-Esta bien, pero solo porque eres un pesado.

-Por lo que sea...

Bajaron por las escaleras de la cocina por tercera vez en aquel día, caminaban por el lado de la piscina, por el estrecho camino que había entre la pared de la casa y el agua de la piscina, Draco iba primero, seguido por Ginny de cerca. La pelirroja, de repente, empujó a Draco haciendo que él cayera dentro la piscina, estaba riendo cuando él de golpe la cogió por los dos tobillos des de dentro del agua y la tiró a ella también, los dos empezaron a reír de nuevo sin poder parar, salieron del agua y fueron a buscar las toallas para secarse.

-Ginny ¿has visto a Harry?

-Se acaba de ir.

-Ah –y la señora Lewis volvió a la cocina.

-Me voy a cambiar –le dijo Ginny a Draco- y ni se te ocurra entrar –y se fue para su habitación. Draco también se fue a su habitación a cambiarse de ropa. Por un momento se le ocurrió ir a molestar a Ginny, pero al final cambió de idea.

-Niños, a comer –dijo Susan.

-Ya era hora –pensó en voz alta Peter.

-¡Qué buena pinta! –exclamó Ginny sentándose en la mesa.

-Seguro que esta buenísimo –agregó Draco.

Empezaron a comer, Ginny encontraba que le faltaba sal.

-¿Malfoy, me pasas la sal?

-Aquí la tienes Weasley –Draco le dio el salero.

-¿Cómo que aún os llamáis por los apellidos? –dijo medio enfadad medio confusa la señora Lawis.

-Ahora mismo quiero que le vuelvas a pedir la sal por el nombre.

-Me pasas la sal, Draco –le preguntó Ginny costándole un poco.

-Aquí la tienes, Ginny .dijo Draco, que tubo que hacer ver que no le costaba para quedar bien delante de los señores Lewis, pero en verdad le costaba mucho más que a Ginny.

-Así me gusta, a partir de ahora cuando os llaméis por los apellidos quedareis castigados –dijo seriamente, imitando a McGonagall.

Terminaron de comer en silencio, y después entre todos recogieron la mesa i comieron un helado.

Eran sobre las tres de la tarde, cuando Ginny y Draco estaban mirando la televisión (n/a: a Draco le tuvieron que enseñar como funcionaba, pues él no tocaba ningún aparato muggle, todo y que ese le gustaba mucho), cuando de repente se oyó un ruido (PUFF) proveniente de la chimenea.

-Hola Ron –le dijo animadamente la pelirroja a su hermano.

-Hola Gin.

-¿Qué haces aquí hermanito?

-Harry se ha dejado el pijama esta mañana, pero se negaba en volver aquí ¿qué ha ocurrido?

-Nada de tu incumbencia –dijo una voz arrastrando las palabras.

-¿Malfoy? ¿Qué haces tú aquí?

-Vivo aquí.

-¿Por qué todos le hacéis la misma pregunta? –preguntó Ginny.

-¿A ti que te parece? ¡Es un Malfoy! ¿Acaso te parece normal?

De repente la señora Lewis entró por la puerta del comedor.

-¿Quién ha dicho el apellido? –preguntó enfadada.

-¿Abuela? ¿Qué te pasa con los apellidos? Tendrías que estar más preocupada sabiendo quien esta ahora en este comedor.

-Tienes razón, perdóname que no te haya hacho caso Ronald, ven aquí ¿Por qué has venido?

-¡No me refería a mi! ¡Me refería a él! –dijo él señalando a Draco.

-¿Draco? Draco es muy bueno y está viviendo aquí y como vuelvas a señalar te quedarás castigado.

-Ahora entiendo porque Harry no quería volver aquí.

-¿Qué le pasa a Harry? –preguntó ahora preocupada Susan.

-Nada, que esta mañana, cuando ha venido a buscar el pijama se lo ha dejado, la verdad, yo pensaba que estaría mucho rato aquí, hablando con vosotros, pero ha llegado muy rápido y enfadado, y encima sin lo que había venido a buscar y se negaba a volver a buscarlo otra vez. Supongo que era porque estaba este aquí.

-Ron, no seas maleducado "este" se llama Draco –dijo calmándose- y dile a Harry que cuando vuelva, él seguirá aquí seguramente.

-¿Por qué se queda tanto tiempo? Mejor dicho ¿Qué hace Malfoy en esta casa?

-¡No quiero que le llames por el apellido! Hoy ya hemos hablado de esto ¿verdad? ¿Ginny, como se llama él?

-Draco –contestó como si fuera lo más normal, para molestar a su hermano.

-Muy bien, y Draco, ¿Cómo se llama ella? –volvió a preguntar Susan.

-Ginny –respondió también.

Ron se quedó alucinado al ver semejante escena.

-Voy a buscar el pijama de Harry y me marcho inmediatamente.

-¿Por qué? Ron, quédate un poquito más –le pidió su hermana.

-¡No! Todos os estáis volviendo locos.

Se fue a la habitación de él y de Harry, ahora ocupada por Draco, cogió el pijama y volvió al comedor.

-Adiós, me voy.

-Adiós –dijeron Susan y Ginny (n/a: Ginny a contra corazón).

PUFF y Ron desapareció por las verdes llamas de la chimenea.

-¿Y ahora que le pasa a ese? –dijo Ginny un poco enfadada porque su hermano no se había quedado más rato.

La señora Lewis volvió a la cocina a terminar de lavar los platos.

RING RING –sonó el teléfono.

-Ya lo cojo yo –dijo el señor Lewis des de el patio- Si, diga.

-Hola papá –dijeron desde el otro lado del aparato.

-Hola Molly ¿Qué ha pasado algo? No es normal que llames a estas horas.

-Nos hemos de ir de viaje de negocios, Arthur y yo, Ginny podría venir si quisiera pero nos lo ha de decir ahora.

-Veras Molly, ahora en esta casa también vive Draco Malfoy, por una razón que no te la podemos decir, creo que estaría muy feo llevaros a Ginny y no a Draco. O sea, van Ginny y Draco o no van ninguno de los dos.

-A Arthur y a mi nos hacía ilusión que viniera Ginny...

-Entonces Draco también va.

-Esta bien pero no me gusta nada la idea de que un Malfoy este viviendo con vosotros.

-Si es muy buen chaval y es muy educado.

-Ya, ya –dijo Molly sin creérselo- Sacaremos cuatro billetes de avión entonces, vamos a Menoría, que cojan ropa para la ocasión, es playa, mañana al mediodía los vendremos a recoger.

-Muy bien, pues hasta mañana.

-Adiós.

-Adiós Molly –se despidió el señor Lewis.

-Ginny, Draco, venid un momento aquí a fuera –dijo la señora Lewis, cuando su marido ya le había contado todo.

-¿Qué queréis, abuelos? –preguntó Ginny cuando llegaron al patio delantero de la casa.

-Ginny tus padres se van de viaje de negocios, y tu y Draco también os vais, iréis a la playa, a Menorca ¿sabéis donde está?

-No –dijo Ginny.

-Al lado de España, es una isla del archipiélago balear –dijo el rubio.

-Muy bien Draco, veo que sabes demografía –dijo Susan- ¿tenéis ropa para ir a la playa?

-No –dijeron al mismo tiempo.

-Entonces tendremos que ir a comprar ¿vamos?

-Vale, esperad, me voy a arreglar –dijo Ginny y se fue a su habitación.

-Yo me voy a cambiar de zapatos –dijo Draco que iba con chancletas.

Pasaron diez minutos antes que Ginny volviera de cambiarse, se había puesto un polo blanco con letras negras, una minifalda negra y unos zapatos de tacón blancos. No lo sabía ni ella porque se había arreglado tanto, pero su conciencia le decía que era por un chico de pelo rubio y ojos grises. Draco al verla se quedó embobado mirándola, no es que ella fuera muy alta, pero tenia un buen cuerpo, y esa ropa le sentaba de maravilla según los gustos del chico.

-Por mí ya nos podemos ir –dijo la pelirroja.

-Pues nos vamos –dijo el señor Lewis.

En el coche se sentaron el señor y la señora Lewis delante, y detrás Draco y Ginny, dejando el asiento del medio entre los dos, vacío.

Ginny cruzó las piernas y se le subió un poco la falda, Draco lo notó y se quedó mirándole las piernas, Ginny le miró mal y cuando él vio su cara se puso a mirar por la ventana intentando no desviar la mirada hacia Ginny, pero a veces no podía aguantarse.

- Aparcaremos aquí, yo iré a un bar a tomar algo, vosotros ir a comprar, nos encontraremos aquí dentro de dos horas y media, más o menos, ¿os parece? –dijo el señor Lewis haciendo maniobras para aparcar el coche.

- Muy bien ¡a bajo todos! –respondió Susan.

- ¿A qué tiendas iremos? –preguntó Ginny.

- Muggles, por supuesto –informó la señora Lewis- Draco, di algo anda, que te veo muy callado –le dijo la abuela mientras andaban por la calle abarrotada de gente.

- Es que me he mareado un poco en el coche –este comentario le izo ganarse que Ginny le mirara, otra vez, mal, muy mal, mucho peor que antes.

- Anda, vamos a comprar, que te toque un poco el aire –dicho esto entraron en una tienda.

Al cabo de dos horas y media volvían a estar enfrente del coche de la familia pelirroja, allí ya les estaban esperando Peter.

- ¿Habéis comprado todos los preparativos necesarios? –preguntó mientras todos entraban en el coche.

- Si. Hasta hemos comprado raquetas de playa y una pelota para jugar en la piscina –dijo Ginny contenta.

- Mientras tus padres estén arreglando y firmando papeles no os podrán llevar con ellos. Seguramente os tendréis que quedar en el hotel, es mejor que hayáis comprado todo eso-dijo Peter mientras conducía.

Llegaron a casa pasados quince minutos.

- Uff... ya son las cinco, quiero merendar –pidió Ginny muerta de hambre, como siempre.

- Coge algo del armario –le dijo Susan (n/a: un armario donde hay comida, no ropa).

- Comeré galletas –se fue para el comedor- ¿quieres? –le preguntó a Draco.

- Bueno, vale.

- ¿Cuántas?

- Con tres tengo, Ginny –dijo el rubio recalcando el nombre de la pelirroja.

- Ten, Draco –le contestó imitándole mientras le daba las tres galletas.

Cuando terminó de merendar se fue a ponerse su bikini rosa y a buscar el colchón hinchable y todo lo demás para meterse en la piscina.

- ¿Ahora no me preguntas si quiero venir? –preguntó el rubio detrás suyo.

- ¿Quieres venir a la piscina? –le preguntó.

- Me encantaría –le respondió- ¿me esperas? Me voy a cambiar.

- Ves rápido

- OK

Pasaron cinco minutos

- Si no vienes ya me voy para abajo –le gritó Ginny esperándole delante de la puerta de su habitación.

- Espérate, ya voy –le dijo él des de dentro.

- Si tardas aún más que yo –se quejaba cuando la puerta se abrió, ella se giró para mirarle la cara a Draco, pero se quedó embobada observando el perfecto abdomen del chico.

- Anda vamos u otro día no te esperaré –dijo cuando ya salió de su ensimismamiento.

-Hey, cálmate –Ginny no le izo caso- ¿quieres que coja la pelota que hemos comprado?

- No hace falta, he traído otra.

- Ah, vale ¿querrás hacer masajes? –le propuso el rubio.

- No.

Eres sosa.

Esta mañana ya has tenido suficiente.

No, necesito más –dijo con una sonrisa pícara en la cara.

Ya lo veremos

Fueron a la piscina, estuvieron jugando con la pelota todo el rato.

Al día siguiente, al mediodía llegaron el señor y la señora Weasley a buscar a Draco y a Ginny, por la mañana habían preparado la maleta con la ropa que se habían comprado y se llevarían.

-Rápido, o perderemos el avión –se estresaba la señora Weasley.

-¿Avión? ¿Qué es un avión? –preguntó Draco.

-Un transporte muggle, va por el aire.

-¿Cómo una escoba? –volvió a preguntar sin aclararse (n/a: k monooooo)

-Pero más grande y esta cubierto –le explicaba Ginny.

-Si vuela seguro que me gusta ¿me dejareis conducir?

-¡No conducimos nosotros! Conduce el piloto, es una persona que ha estudiado para conducir aviones.

-Ahhh –fue lo único que pudo decir, a Draco le hacía mucha ilusión pilotar un avión, pero se le fue cuando le contaron eso.

-¿Estáis preparados? –preguntó la señora Weasley.

-Si mamá.

-Si señora Weasley.

-No me llames señora Weasley, llámame Molly y a él Arthur- le dijo afablemente.

-Entiendo se... Molly.

-El abuelo nos llevará al aeropuerto, en coche, tranquila hija, no pongas esa cara, que no está hechizado.

-Eso espero yo también –dijo Molly- Anda vamos –se dirigieron al coche- Arthur siéntate tu delante con mi padre, yo ya me sentaré detrás.

El coche era antiguo, era muy pequeño. Delante iban, como había dicho Molly, Arthur y Peter, y detrás Ginny en medio, Draco en una ventana y la madre en la otra, estaban todos bastante apretados en la parte trasera del coche.

Hasta llegar al aeropuerto no encontraron tráfico, Draco, que nunca había visto un aeropuerto, le pareció inmenso, al igual que los aviones. Se despidieron de Peter, facturaron las maletas y después fueron a esperar, se comportaron como perfectos muggles de verdad.

Al subir al avión por el "finger" (n/a: aquellas cosas alargadas que unen las plataformas de las puertas de embarque con los aviones), Draco se empezó a asustar.

Ese avión era pequeño, se sentaron en los asientos que les habían dado, 4A, 4B, 4C y 4D, los padres se sentaron en el Ay el B, y los chicos en el C y el D.

-Estamos muy altos –dijo Draco mirando por la ventana que Ginny le había cedido para reírse un poco.

-Pues espera a que despeguemos.

Draco durante todo el viaje estuvo más blanco que el papel, muy asustado y Ginny no podía parar de reír.

-Por fin llegamos –se alegró el rubio.

-¡Qué corto! –se quejó Ginny, Draco la miró mal.

Salieron del avión, volvieron a pasar por el "finger", recogieron su equipaje y fueron a fuera del aeropuerto a buscar un taxi para que los llevara al hotel.

-¡Ya estamos en Menorca! –exclamó la señora Weasley.

- Ese taxi nos llevara al hotel –informó el señor Weasley- subamos.

Subieron al taxi y este les llevó al hotel.

Fin del cap3

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Ola!!!! k os a parecido?¿?¿ espero k os haya gustado xD!!! Bueno si no entendeis algo o kereis k modifike alguna kosa me mandais un review k ya sabeis k se aceptan de todo tipo (buenos y malos) y me dejais vuestra critica!!!

Estoy pensando si subir otro fic pero entonces aún seria + lenta actualizando y no se vosotras decidiréis ;)!!!!

Hasta pronto en el proximo cap, muchos besos!!!

Les kiere,

...Uluvi

Reviews Reviews Reviews Reviews.

"Its like a throbbing tooth ache of the mind"