La concha de aspecto suave con las pantaletas amarillas cubriéndola; la pena pasada ya no los repelía.
Pasando el dedo por la raja, ya veías que lloraba por ahí.
Tenía la pucha ya bien urgidita, humedita y calientita, como realmente a ti te gustaban las conchas, y no tuviste que quitarle las bragas para verla, ella solita lo hizo mostrando sus piernas desnudas, alzándose la falda y pronto desprendiéndose de ella, descubriendo al airé sus nalguitas preciosas y tersas, el monte de venus cubierto por ese rectángulo de vello ralo púbico con sus labios que relucen rosados y fértiles; la flor que debe ser fertilizada según papá; para cuando te explicaba tu origen y el de tus muchas hermanas; tus padres te decían las justificaciones de todas esas crías reproducidas como conejos en brama al solo ver la mera cantidad absurda.
¿Cómo habían podido sostenerse por tanto tiempo y con tantas bocas que alimentar? Muy apretados tenías nuevas hermanas todos los años, y no se habían conformado contigo o por lo visto la temporada de brama nunca acabó, y peor aún, se traspaso genéticamente a toda la descendencia y tu pronta descendencia maldita.
Luan es prueba de ello, muy caliente por sí sola, te hala los cabellos níveos y te demanda a que hagas caso a su otra boca de salitre y viscosa, en veces chorreante, cuando la lames y le introdúzcales la lengua en su interior membranoso, presionando su botón especial después de juguetear con los pétalos delicadamente y pasional.
No tenías porque seguir apretándole el culo para que te diera su regalo especial, pero esas suaves almohadas de carne que tus dedos no abandonan en su afán de abarcarlo todo, y te saca ella de entre sus piernas en sus aspiraciones e inspiraciones agitadas. Su cintura pequeña cerrada y delgada té muestra sus pequeños pechos, que succionas por completo con facilidad, chupándolas y guardándolas en su totalidad en tu bocaza en lo que piensas que han crecido desde sus tocamientos, y endurecidos sus pezones, mientras ella gime para agarrarte la verga dura, "dolorosa", excitada, y abandonas ensalivando viendo lo que te hace.
Te la jalaba todavía viendo lo qué haces, y pronto alineó su vagina sin dudar con tu punta sensitiva sin cortar la mirada entornada junto a esa sonrisa ortodoncista. Te avergüenzas, sus ojos son azules, son sonrientes; las mejillas se te enrojecen. Y luego estás adentro, te succiona:
—Oahh... —gimes al sentir la presión de las paredes viscosas de tu hermana bajar a tu pene y apretarlo: estás dentro; trataste de desviar la mirada a sus pechos, vientre y su "unión de amor", pero no te dejo; te retuvo la cabeza con sus dos manos en el segundo que empezaba a mover su pelvis de arriba a bajo para que te adentraras en su interior, queriendo la totalidad de sentirte.
—¡Haah, sí Lincoln! —acercó su rostro y te beso apasionada y lasciva.
Metió su lengua y pronto tuvieron su pelea efímera con la tuya que terminó ganando lamiéndolo todo dentro de ella, hasta que se quedaron sin oxígeno.
—Puedes correrte cuando quieras mi amor... —murmuro agitada y separando la saliva, en un tono meloso —Yo lo aceptaré todo, así que no hay de que... ¡¡Ahh!! ¡¡Lincoln, sí!!
Pronto te dabas cuenta que estabas meciendo tus caderas también y más ferviente, más específicamente, impulsando y bajando en esa terrible sensación placentera, estrecha y humedad que era su vagina, aferrándose de sus caderas algo curvilíneas.
—¡Luu-aan! —aspirabas y tomándola del culo, estirando y apretándolo, empiezas a follarla más continente y continuamente, con más salvajismo simiesco, contraído en el calor que te bulle en el rostro y la mente.
—¡¡Ah, Aaah, Aahh. Síí. LINCOLN!!
Te saliste en un embiste y tu verga nervuda empapada se frota contra el vientre, abrillantándolo por sus líquidos vaginales condensados olorosos que emanan en conjunto a los tuyos. Más allá, de la cara roja, enfebrecida con los ojos todavía entrecerrados y meneándose como si se estuviera moribunda, te quiere de vuelta. Esta muy caliente realmente desde que se encontraron aparentemente solos. "Liiincolnn", condesa en un gemido desvergonzado, tomando tu falo te predispone a su vagina de vuelta sin esperarte y se ensarta solita de nuevo lujuriosa, dando de nuevo a sus paredes calientes que te aplastan, que te absorben; se agitaba solita como si saltara sin despegar los pies en lo que tú gruñes placentero al agarre fluvial.
Tan deseosa. Ya lo verías al ponerla contra la cama, que empinará al final sola y abriera su vagina mostrando el hoyo carnoso con una ligereza que te avergonzaba y enfadaba siendo su hermano.
¡¿Cómo se atreven? Qué descaro. Qué asco por los dos!
Aunque eso no desfallece tus movimientos. Te estás cogiendo a Luan de nuevo. Mira su redondo culo (más grande sin duda que antes) impactar con tu pelvis, mirando cómo te succiona la verga y deja salir esos blancos fluidos olorosos.
Traía mucha frustración, así como tú (supones) y la disipaban moviendo las caderas; ella el trasero concretamente. Moviéndose al unísono, ocultando su rostro en la sábana, empezaste a bombearla, a pegarte a ese poto de cuerpo delgado y ligero, abriéndote a embestirla, separándote para nalguearla un par de veces y quedarte viendo su rosado ano en esa separación de nalgas que aplaudían contra tus inferiores.
El espectáculo lujurioso te invita a tocarle el cuerpo y tirarte sobre ella sin dejar de mover la cadera, de contraer y soltar tus nalgas entregando el pene al interior calórico, pegado a la comodidad de su culo y cuerpo, masajeando sus tetitas, sacando la lengua y lamiendo su espalda al ritmo de la intensidad y velocidad en la que no abandonabas el cálido lugar de Luan. ¡Un cavernícola!
—¡Knock, Knock. ¿Quién te está follando Luan?!
Te viertes en la cara de ella lamiendo sus facciones, junto al infructuoso: "¡Tú Linky, tú Lincoln, ah, ah, aahhh, Papi, aahh, que rico sí, follame máss!"
Te empalmas, chocas contra sus culo, entra apretando tu verga, dando tu peso a hundirte en el amoroso hoyo hasta topar con el cuello uterino que besas con tu glande al topar y apretar.
—¡¡Hah Mierda. Se siente tan biieen Lu-an!!
—¡¡Muy jodi-Ahhh, Lincoln!! ¡¡Que rico!!
Pareces un animal en brama, sobre la hembra empinada lista ya para recibir la semilla, para ser preñada; ¡como tu padre se debió ser con tu madre! Pero esto era peor, pues era tu hermana mayor Luan, la comediante. Eso era peor porque era incesto jode genética. Te cogias a tu hermana, aquella que te animo aquel día que estabas triste con el señor Cocos. Tan hermosa desde que se bañaban juntos y te hacía untarle jabón por todo el cuerpo después de que ella había hecho lo propio contigo.
Tiene su belleza sin duda, precedente de tu madre ya carnosa curvilínea, queriendo ser ejercicio en la sala con su blusa llena de sudor diminuta como sus shorts que acentuaban ese gran culo gordo que llegó a presumir tu padre en presencia de sus amigos; esas grandes grupas y sus nalgas que sobrepasaban su propio centro y doblaban su cintura; disfrazando con palabras lo que pensaba que no entendías debido a tu edad, y peor aún incluso, que no oías y eras un objeto más como debió de serlo en algún momento tus hermanas de bebés a cierta edad que convenía que te hicieras consciente.
—¡Ahh, Aghhh, Lincoln, correte dentro de mí por favor! —gime Luan descubriendo su rostro rojo con su boca salivosa.
Eran estupideces, y aunque tu hermana gima con más fuerza; te apreté la verga en lo que dice que la tienes tan gruesa, tan grande y tan dura en su vagina. No es eso lo que te impulsa a empalarla con más vigor, o su cuerpo entregado en su pueril y libidinal estado (consagrado en tu memoria), de adolescente fresca y fértil. Lo que te impulsa es el recuerdo con exactitud del culo gordo de tu madre haciendo sentadillas. En Rita Loud en acción haciéndote que te hagas la carpa en tus pantalones y la saliva se acumulará en tu boca, la misma que se te derrama en tus comisuras justo en cuanto no puedes más, y siendo víctima del agarre glorioso, te insertas hondo y te dejas correr dentro, y Luan obtiene en seguida su orgasmo al sentir el calor que consagran, le tiemblan las piernas, todo remolinando dentro con sus jugos de amor calientes, convertía un horno, y tú seguiste ahí jodiendote ese culo de comediante fracasada. De zorra lujuriosa adicta a tu verga y tu voluntad (chico resuelve problemas), dando hincapié a que sus notas y asistencia decayeran hasta la expulsión debido a ello. Pero, solo era porque se había vuelto una nifomana convertida gracias a tu insaciable y monstruoso libido.
¿Pero que podías hacer más que entregar la semilla? ¿No hacerlo y haber dejado que ese idiota de Benny llegará demasiado lejos, o alguno más, tocará a tu preciada y preciosa hermanita mancillándola?
Vuelves a saber que es Luan la que recibe ese cuarto chorro de semen caliente directo a su útero. Confirmas que llegue hasta el fondo; "hasta el fondo, hasta el fondo", decía papá borracho, y tú tenías que hacerte el sordo de nuevo. Preñando a su hija, tal vez pueda ver que has captado dentro de todas esas charlas.
Un espectador desconocido, pudiera decir que eran solo un manojo de cuerpos desnudos fornicando para procrear. Que no eran hermanos.
Lori estuviera orgullosa si los viera y lograra reprimir su predecible recelo.
Gracias por comentar J0nas Nagera y maestro jedi.
J0nas Nagera: Muchas gracias por comentar. Sí habrá más caps, esto al final será una historia Loudcest Harem, así que muchas de las hermanas de Lincoln esperan su propio cap. Y la trama se irá descubriendo poco a poco en mucho lemon y recuerdos.
Espero y no sea malo ello.
Gracias por leer, y no se olviden de dejarme su reviews :')
