Este capítulo esta un poco más largo que los otros que he publicado, tal vez exagere las cosas un poco, pero no siempre iba a poder hacer las cosas correctamente Manny ¿No?, aun así todo acabara bien, solo que hay suspenso.

Gracias a la lluvia se me quitan las ganas de salir, la última vez me regrese a mi casa nadando por las calles, estaba hecha una sopa, no vale la pena si puedo estar en casa siguiéndole a mis fics, bueno, así no me aburro y me ahorro el dinero de las medicinas, je je je je

Sin más por decir aquí les traigo el siguiente capítulo:


Capítulo seis: Punzante dolor

De entre su aura deprimente y llena de desesperación alcanzo a escuchar el sonido del claxon que le avisaba que se quitara del camino pues no le daría tiempo de frenar, al escuchar que el claxon se acercaba desacelero su carrera y se quito el brazo de la cara descubriéndose sus ojos llenos de lágrimas que se desorbitaron al ver el peligro eminente, como acción automática se detuvo en seco cuando su reacción debía ser salir huyendo de ahí, pero no lo hizo, en medio de sus sentimiento encontrados y el dolor que destilaba su roto corazón su propio cuerpo le impidió moverse.

-¡Frida!-grito e inmediatamente hizo girar su cinturón para transformarse y poder ir a rescatarla, el tráiler no se detendría pues el conductor nunca se espero que ella no se quitara, el tiempo se acababa y la velocidad del futuro impacto no disminuía, así que se apresuro a toda velocidad.

No quedaban menos de tres metros entre ella y la parte del frente del vehículo, su mirada estaba fija en este, sus lágrimas seguían marcadas y húmedas por sus mejillas y su cuerpo aun continuaba inmóvil, nada detendría el impacto y no parecía que ella quisiera hacer algo para evitarlo.

-¡Frida! ¡No! ¡Quítate de ahí!-le grito desesperadamente Manny al prever que no podría llegar a tiempo para salvarla.

El cielo se nublo de la nada y cierta luz rodeo el momento en el que Frida lo vio llegar, era su fin.

-¡¡NO!!-grito el Tigre al ver y escuchar el vano intento del tráiler por frenar haciendo un horrible chirrido al barrerse y marcar en el pavimento las llantas y el sonido de la guitarra de Frida rompiéndose.

-¡¡NO!!-grito de nuevo deteniendo su paso al contemplar la escena, sus latidos podían ser escuchados por el en sus oídos, la adrenalina y la tensión que sintió momentos antes fue acompañada por angustia e inseguridad -¡Frida!-se encamino a toda prisa para llegar al lugar, su corazón estaba como loco, latía a mil por hora y al llegar lo único que encontró fue el frente del vehículo ensangrentando y su guitarra hecha pedazos en el suelo fuera del estuche que había quedado hecho tirones, no estaba seguro de lo que había pasado pues no divisaba a su amiga en ningún lado, y justo cuando estaba a punto de voltearse pensando que tal vez escapo noto algo en el suelo que le helo la sangre, se dirigió hasta haya y lo levanto, eran los gogles de Frida, estaban rotos y tenían un mecho de su cabello azul atrapado además de estar salpicado de rojo.

-No…-entonces los latidos de su corazón se apagaron instantáneamente, era verdad, se había ido, su Frida se había ido…

Frente la mirada de todos los espectadores que se detuvieron curiosos a mirar el accidente vieron como El Tigre, el héroe que idolatraba toda ciudad Milagro se desplomaba ante ellos. Con ambas manos se llevó los gogles de su amiga al pecho, se tiró al suelo cayendo sobre sus rodillas y comenzó a llorar desconsoladamente, el público solo podía observar desconcertado lo que estaba pasando.

-No… Frida… no…-sollozaba abatido y furioso, estaba dolido e impotente -¿Por qué?... ¿Por qué no te quitaste del camino?... ¡¡ ¿Por qué?!!-lo escuchaban lamentarse –Frida…-continuo con su pena y las gruesas lágrimas cayendo de su cara.

Un silencio profundo se hizo presente, solo era competido por la voz y los quejidos de Manny y el rugir del cielo avisando de la futura tormenta que se dejaría caer prontamente, así que se soltó la lluvia, el propio cielo lo acompañaba en su pérdida.

De una esquina de la calle las otras dos integrantes de los Sombreros Atómicos salieron de entre la gente al mirar la conglomeración de todos en ese punto y cuando se acercaron y contemplaron la escena de Manny llorando y la guitarra de Frida destrozada no hubo duda de lo que había pasado, incluso cuando no lo querían creer y lo negaran rotundamente, hace unos momentos habían platicado con ella ¿Cómo era posible que esto estuviera pasando?

En el techo cerca de unos edificios las gotas de lluvia caían sobre el negro cabello de Zoe, le llamó la atención que hubiera gritado el nombre de su némesis cuando esta se marcho, si, la odiaba, pero no era tanto como para lo que le paso, lo vio todo desde arriba y se había quedado muda al observar lo terrible que fue su muerte, sin embargo al momento del impacto cerro los ojos para no ver como su cuerpo era arrojado por tal golpe y después, al escuchar la voz de Manny gritando definitivamente regreso a la realidad…

-Lo siento pero no… No le puedo hacer esto a Frida, yo la quiero… lo siento…-las palabras de Rivera resonaban en su mente, ahora si que lo había conseguido, Frida ya no estaba en su camino, pero a ese costo de culpabilidad por haber llegado a odiarla tanto, así que vio como el corazón de Manny se hacía trizas en medio de la calle…

Le tomo tiempo recuperarse, fue una acción tan rápida la que hicieron que le dolía todo el cuerpo, aun así no se salvó de unos golpes y unos cuantos rasguños, en su frente escurría un poco de sangre de la herida que se hizo en la cabeza, fueron muy rudos. Estaba aplacando su despeinada cabellera cuando escucho una voz familiar de entre un resplandor que aclaro aquella densa oscuridad.

-Bienvenida Frida-le dijo una calavera vestida de catrina que cargaba una guitarra en su espalda.

-Sartana…-la pudo divisar aun con lo borrosa que estaba su visión ya que la cabeza le daba vueltas, no podía significar nada bueno.

Después de unos momentos lúgubres en los que Manny detuvo su pesar se levanto del piso, definitivamente algo se había roto dentro de el y no solo su corazón si no también las cadenas de la amargura. No había sido culpa de nadie, solo fue un terrible y repentino accidente, nada más, aun así tenía la necesidad de culpar a alguien, debía haber un culpable…

La sutil lluvia que caía se volvió tormenta y cuando un poderoso y gran rayo ilumino y retumbo en el cielo el tráiler con la sangre de Frida salió volando, disparado directamente por el Tigre. La gente se sorprendió bastante y no pudo evitar preocuparse, un extraño color rojo se coloco en sus ojos los cuales se volvieron negrura total, no era el mismo, estaba corrompido por el dolor, y esa debilidad se convirtió en odio y furia sin control, de ningún lado y de todos a la vez llego ese sentimiento hacía Manny… debía calmarse, pero sus ansias por no querer sentir ni creer esa terrible realidad lo habían cegado, nunca imagino su vida sin Frida.

De un momento a otro Sartana ya se encontraba en frente de la chica, sus ojos no la habían engañado, era ella ¿Qué hacía ahí?

-¿Dónde estoy?...-se llevó ambas manos a la cabeza, tenía un dolor insoportable-¿Por qué estoy aquí?...-le pregunto confusa al esqueleto vestido, del cráneo adornado solo recibió una macabra sonrisa pero emanaba también una extraña sensación de que sentía compasión por ella ¿compasión de que?

-Estas muerta querida-le respondió.

-¿Qué?...-exclamo tratando de comprender esa afirmación, no podía ser cierto, no, no era verdad…

Dos ancianos estaban jugando ajedrez en un café, afuera aun continuaba lloviendo y veían a la gente correr como loca, sin saber por que se apresuraban tanto cierto jugador se atrevió a juzgarlos.

-La gente de ahora ya no aguanta nada-se quejó el que llevaba un sombrero charro en la cabeza, su contrincante esta mirando el tablero dudoso y algo desconfiado, solo se había volteado unos cuantos segundo para pedirle algo a la mesera y cuando volteo mágicamente dos de sus piezas claves habían desaparecido.

-Estaba seguro de que mi reina estaba aquí-le renegó rascándose la cabeza sin comprender la acción infame que el otro cometió.

-Pues ya vez que no-movió su alfil hacia el rey del contrario-Jaque Mate-se declaro el ganador-ahora paga-le extendió la mano-una apuesta es una apuesta-.

El otro no estaba muy convencido del todo, pero como parecía ser cierto sacó su billetera para pagar la suma que habían indicado en un principio y antes de que el otro pudiera tocar el dinero varias piezas del juego de su compañero se cayeron al piso junto con las dos que el había perdido.

-Puma eres un tramposo-le dijo cuando miro la trampa que le había puesto, lo había cachado, aun así no lo admitiría.

-¡¿Qué?!-se levanto frenético y se subió a la mesa para tomar de sus ropas al otro sujeto-¿Me estas acusando de algo?-le pregunto descaradamente.

-Si, así es-le respondió el otro.

-Te voy a decir algo viejo decrépito yo no necesito hacer trampa para ganarte ya que…-sus palabras se vieron interrumpidas cuando vio por la ventana correr descarriadamente a la gente, no habían estado huyendo de la lluvia, y cuando vio un camión de carga aproximarse hacía la ventana para atravesar el lugar simplemente se apresuró a actuar-¡Muévete viejo!-le grito a su compañero mientras su sombrero se convertía en su traje robótico y le salvaba la vida saliendo justo a tiempo antes de que el vehículo destrozara el café en su totalidad.

-No cambies el tema Puma…-le dijo su amigo desde el suelo pero no le estaba poniendo atención, en el aire se sentía vibrar el peligro, se subió al primer edificio no destruido que encontró para poder visualizar lo que sucedía en el centro de la cuidad.

-No puede ser…-reconoció a su nieto como demonio aventando todo lo que encontraba su camino, autos, postes, a su paso solo dejaba una estela de escombro y destrucción, todos los edificios a los que se acercaba terminaban hechos polvo.

La gente corría desesperada, estaba asustada, todos habían entrado en pánico y hacia donde Manny se dirigía la lluvia no tocaba ese lugar ni sus cercanías, era el volcán de la ciudad Milagro.

María caminaba por la calle, había estado comprando víveres y llevaba las bolsas del mandado en las manos, a su lado White Pantera la cubría con un paraguas como un buen mozo, le había ofrecido ayudarle con sus comparas varias veces pero esta se negó rotundamente.

-Rodolfo, ya te dije que no tienes por que cuidarme, se valerme por mi misma-le dijo mientras trataba de evitarlo.

-Esta lloviendo, te puedes enfermar-insistía dulcemente, esos dos solo se hablaban por su hijo, pero de unos años a la fecha cierta fricción volvió a aparecer, no podían negar que eran el uno para el otro pero aun así el hecho de que el fuera White Pantera no hacía que las cosas se vieran con futuro para los dos.

-No tienes por que… ah…-perdió el equilibrio, piso una grieta y estaba a punto de caerse.

-¡María!-se apresuro a cacharla antes de que esta cayera halándola del brazo- ¿estas bien?- cierta atmosfera extraña se poso entre los dos, no debían negarlo más, se encontraba en sus brazos y estaban a punto de besarse cuando…

-¡Rodolfo!-los interrumpió Puma Loco a toda velocidad en su traje robótico.

-No puede ser…-se quejo, los dos se separaron al verlo acercarse tan apresurado-Papi, ¿Qué es lo que sucede?-se molesto, pasó mucho tiempo para que tuviera una oportunidad como esa con María y se había arruinado.

-¡Al suelo!-los tiro a ambos con las garras de su traje y este hacía lo mismo. White Pantera estaba a punto de volver a renegar el comportamiento de su padre cuando una ola de autos paso justo en cima de ellos, y no todos estaban vacios, tanto María como Rodolfo se quedaron atónitos al ver pasar a la gente envuelta en pánico dentro de sus autos los cuales estaban volando, justo en su cara, literalmente hablando.

-Cielos-dejo escapar María ya incorporada cuando todos los vehículos fueron a parar a diferentes direcciones causando destrozos.

-¿Qué fue eso?-le pregunto a su padre quien parecía conocer lo que sucedía.

-¡Es Manny!-contesto-¡esta como loco!-

-¡¿Qué?!-

-¡¿Mi´jo?!-replicaron ambos padres.

Por las calles de ciudad Milagro Manny continuaba con su incontenible fuerza de destrucción, era un caos total y a su paso solo dejaba pérdidas y desolación en los edificios destrozados. Solo mirando muy fijamente se podían notar las lágrimas tatuadas de negro en sus mejillas, la viva representación del dolor que lo estaba obligando a cometer tales actos de violencia y destrucción, estaba cegado e iracundo, esas marcas le ardían en la piel…

-¡Mientes!-volvió en si Frida, las últimas palabras de Sartana la habían dejado muda, se resistía a creer que había muerto y de cierta forma no estaba del todo equivocada.

-Fue tu decisión, la tomaste en tus últimos segundos de existencia, no hiciste nada por quererte salvar la vida-contesto ante sus acusaciones.

-¡No es cierto!-le grito tratando de negar lo que las circunstancias y las evidencias demostraban-¡Si estoy muerta ¿como es que sigo conservando mi cuerpo?! ¡¿Cómo es que no soy un alma?! ¡¿Cómo lo explicas?!-Frida se detuvo al ver que en su antebrazo tenía una profunda herida abierta, se veía muy mal y parecía que debía doler bastante, aun así no sentía dolor alguno… -¿Qué…?-se toco la piel, estaba helada, y fue cuando se dio cuenta de que estaba demasiado pálida, casi gris, su carne estaba abierta y sin embargo no sangraba ni sentía nada.

Sartana la vio incrédula y toco unas notas con su guitarra mística, al sentir seis cuerdas en los huesos correspondientes a sus manos una sonrisa malvada se dejo ver, entonces un espejo se alzo ante la chica y pudo ver su reflejo, la imagen que le devolvió no fue la que esperaba, sus ojos estaba vidriosos y unas ojeras enormes y muy oscuras se pronunciaban debajo de sus párpados, su ropa estaba sucia y rota y tenía muchas heridas profundas y graves completadas de sangre seca que se dejaba ver, en su frente seguían escurriendo gotas gruesas de sangre, estaba terrible.

-No… -toco el espejo con sus dedos esperando que fuera solo una ilusión, pero no era así-¡NO!-golpeo lo golpeó provocando que el vidrio se quebrara un poco en donde dio el impacto y se volvía pedazos a pesar de que continuaba con su forma original como pared, estaba decaída, sentía que las ganas de llorar le llegaban nuevamente, hace solo unos momentos estaba caminando por la calle pensando en Manny y después sus deseos de vivir se vieron por los suelos al igual que su corazón quedo destrozado como su guitarra en la calle…

-No lo tomes tan mal Frida- se acerco a ella compadecida y comprensiva-Todo esta bien-le seco las lagrimas de su cara con sus huesudos dedos –Velo como una oportunidad…- la sujeto de un hombro tratando de hacer contacto físico y que se sintiera más confiada.

-¿Oportunidad?...-repitió confundida y extrañada ¿Qué le quería decir con eso?

-Únete a mi…-le propuso con un destello de malicia en las huecos rojos de su cara donde deberían ir sus ojos.

-Unirme a ti…-


La verdad resulta que me emocione mucho al escribir esto, realmente me quede pensando en que el la rescataría y pondría drama pero resultó que no, solo para despejar dudas Frida no esta muerta, ups, ya deje ir un detalle importante, el punto es que como Sartana juró vengarse de Manny por haber frustrado sus planes de robar el banco de ciudad Milagro se las cobrara. Por cierto, no odio a Zoe pero no me gusta su actitud con Frida, aunque me encanta su estilo oscuro, ese no es el punto, el punto es que no puede morir uno de mis personajes principales que tomé prestado de Nick así que no se preocupen, la tragedia va a estar presente pero las cosas terminaran bien, solo esperen, esta denso el próximo capítulo, espero no tardarme ahora que yo misma estoy picada con la historia, solo planeaba hacer una corta narración de cuatro capítulos y ahora voy en el sexto, y no me arrepiento de nada wooo… soy una fan!!!

Comenten, quejas y sugerencias son bienvenidas.

Besos

Vixen