Pido una disculpa por la tardanza, cosa que no es muy común en mi al tratar siempre de poner las continuaciones lo más rápido posible, pero esta semana me ha ido de histeria total, mis calificaciones van bien, salí bien en mi ultimo examen, pero se vienen lo más difíciles de todos y por lo tanto debo seguir estudiando y tal vez incluso deba estudiar un poco más y mas temas ¿Quién dijo que la vida del estudiante era fácil? Eso si, el trabajo esta para morirse, pero bueno ¿Qué se le puede hacer?

Sin más demora y para que ya no sigan leyendo lo que no es fic aquí les traigo el siguiente capítulo:


Un Regalo para Frida

Capítulo Once: La realidad

-¡¿Pero qué…?!-se desconcertó el esqueleto al ver que se encontraba completamente en si.

-Ya te lo dije…- Levanto su rostro con una sonrisa que había coloco en el, estaba completamente en sus cabales -pase lo que pase yo siempre le seré fiel a Manny- no cambiaría de opinión, no obedecería a Sartana nunca más, y dicho esto, la lanzo hacia otro lado con la fuerza que le había sido brindada y pudo rápidamente quitarle la cuerda su guitarra mística mientras esta volaba por los aires.

-¡Nooo! ¡La cuerda prohibida no!-alcanzo a gritar mientras estaba apunto de estrellarse en un edificio.

Haciendo muestra de gran habilidad la colocó en su propia guitarra, la cual comenzó a brillar en medio de un halo azul, y comenzó a tocar la misma melodía que uso Sartana para hechizarla y así romper su efecto. Su frente comenzó a brillar aun más intensamente y cayó de rodillas. Desde lejos todos podían ver lo que estaba pasando, los Rivera aun en la cuidad, peleando con el ejercito de Sartana, los ciudadanos desde la lejanía junto con todos los villanos que habían huido y Manny, aun desde el piso, miraba orgulloso la fuerza y determinación de su amiga.

El torbellino no se detuvo en ningún momento, pero la lluvia si, ya era de noche, y la intensidad de esa luz que estaba despidiendo la joven era más fuerte y bella que la del propio sol.

-Frida…-

Su cabello y ojos volvieron a la normalidad, esa cuerda especial tenía la capacidad de hacer cosas inimaginables, entre ellas salvar a alguien de la muerte, así como lo hizo Sartana cuando salvo a Frida después de ser arrollada, ahora era su turno de devolverle el favor de haberla hecho pasar todo aquello, todo ese dolor, todo ese sufrimiento; pero lo que debía saber era que lo haría por las buenas, sin guardar ningún rencor ni resentimiento en su ser, lo haría por que era lo correcto…ya nada podía detenerla de hacer lo que ella quisiera. A unos cuantos metros, su mejor amigo se aproximó a abrazarla, la felicidad los inundo a los dos, ya no volvería a estar bajo las órdenes de Sartana nunca más… pero el peligro aun no había terminado.

-¡NO! ¡Es mi victoria!-se alzo Sartana desde el edificio haciéndolo pedazos, con cuerda prohibida o no se negaba a perder, entonces invocó, hecho de todos los esqueletos de su ejército, un gigantesco monstruo de muerte que se formó con la energía que había acumulado en el torbellino y que aún controlaba a pesar de ya no tener la cuerda –¡Te destruiré!-le gritó mientras dirigía el puño de su creación hasta los dos, sería rápido, si destruía a Frida se las pagaría de todas y haría sufrir a Manny más que cualquier otra maniobra que pudiera desarrollar en contra de el.

Al darse cuanta de sus intenciones se puso enfrente de ella para recibir el impacto en su lugar.

-¡Manny!-grito al verlo ser herido brutalmente -¡Manny!…-se acercó a auxiliarlo inmediatamente -¡Pero que has hecho?...-le pregunto viéndolo sangrar de la boca mientras trataba desesperadamente de ayudarlo y gruesas lágrimas caían de su cara.

-Ya te lo había dicho,- tosió rojo nuevamente- eres la persona que más quiero en este mundo…- no pudo contenerse mucho y cayo siendo sujetado por los brazos de la peli azul que no encontraba que hacer, quiso recibir el impacto por ella por que no se arriesgaría a que fuera a ser lastimada ahora que ya se encontraba completamente a salvo de las ordenes de la villana, pero no del peligro, lamentablemente no por mucho si debía enfrentarse sola a Sartana.

-¡Manny!… ¡nooo!-lo miro abatido en medio de un letargo de dolor, no era justo, la vida al fin los ponía juntos y ahora se verían separados otra vez.

Furiosa y con la sangre hirviéndole, lo dejo en el suelo haciéndole una promesa al oído: -Ya nunca más dejare que alguien camine sobre mi Manny, te lo prometo- se despidió dándole un beso en la mejilla y se puso de pie, dio unos cuantos pasos y volteo a mirarlo por última vez, estaba tan apacible con los ojos cerrados que le recordó cuando eran niños, no quería dejarlo, pero debía hacerlo si querían derrotar a Sartana.

Los Rivera se dieron cuenta de sus intenciones cuando vieron que se dirigía directamente a enfrentar a la villana, como desconocían absolutamente todo de lo que se habían perdido no supieron como interpretarlo y como siempre había sido Manny el que se veía en la situación de rescatarla a cada momento prefirieron tener cautela con su seguridad, incluso cuando no hubiera sido necesario…

La oscuridad había bañado toda su mente, estaba negro y desolado, profundamente vacio y él estaba terriblemente herido, el golpe que recibió por Frida lo dejo mal ya que la potencia de las ondas sonoras que impregnaron a la criatura le había dado mas fuerza y mortalidad al momento de atacar. Tenía varias costillas rotas y heridas internas graves en algunos órganos, aun así no lo considero una equivocación al haber podido salvar a Frida pero el que si fue su error era el no haber previsto que acabaría así y tener que dejar que ella peleara por el, eso no podía ser bueno ya que siempre la había visto indefensa, no era algo que disfrutara en algunas ocasiones pero lo que si le encantaba era ser su héroe siempre.

-Manny…- escucho clamar su nombre entre las sombras de su cabeza, reconocía esa voz.

-¡Frida!-se levanto de golpe, estaba desmayado por el golpe pasado pero aun así seguía consiente en su cerebro en medio de ese negro intenso. Desde ahí pudo escuchar la promesa que le hizo Frida y no pudo evitar preocuparse por ella y aun así no podía hacer nada, ahora lo estaba llamando de nuevo por su nombre tal y como siempre sintió su presencia cuando necesitaba ayuda y acudía a su rescate.

-Si no regreso quiero que sepas…- su voz se notaba visiblemente nerviosa, pero lo trataba de disimular –…que el sentimiento es mutuo…-

-¡¿Qué?!-replico al escuchar eso, no sabia de donde venía pero le produjo una gran satisfacción felicidad escucharlo, tenía que pasar una catástrofe como esa para que al fin le pudiera decir lo que sentía y conocer la verdad por parte de ella, pero su irradiante felicidad se perdió al darse cuanta de esas palabras pronunciadas con su voz –¿Si no regresas…?- se perdió en si mismo nuevamente.

-¡Ríndete!-le ordeno Sartana a Frida para que dejara de pelear en su contra, ya no estaba en su poder y ahora tenia una razón perfectamente entendible como para querer destruirla.

-¡Nunca!-se reincorporo deteniendo su ataque del que había sido víctima por unos cuantos segundos y que le había provocado cierto daño, no podía perder, no si lo estaba haciendo por Manny.

La batalla entre las dos consistía en atacarse mutuamente con acordes mientras tocaban la canción que invocaba los ataques sonoros con los que enfrentaban a la otra, y mientras Sartana tocaba algo más acústico pero no menos intenso Frida dejaba volar sus sentidos al interpretar lo mejor que conocía de rock y metal, definitivamente se podía comparar su talento con el de Sartana, y, en otras circunstancias no tan terribles ni preocupantes se vería inmediatamente su superioridad ante ella, una mortal era mejor que Sartana de los muertos, eso si que era algo que no estaba dispuesta a aceptar incluso si era derrotada en ese momento.

Puma Loco, White Pantera y Plata Peligrosa seguían enfrentándose al monstruo de muerte que Sartana envió a la ciudad para terminar con toda la vida que aun quedara ahí, incluso peleando juntos se dieron cuenta de que no estaban a su nivel, y aun así no dejaban de enfrentarlo pues no dejarían que siguiera haciéndose paso por entre las calles de la ya de por si destruida ciudad Milagro, más ya no podían hacer.

Desde ese oscuro santuario donde estaba atrapado podía escuchar absolutamente todo, los gritos de la gente que huía despavorida aprovechando que alguien estaba entreteniendo al monstruo para poder escapar y que aun así no dejaba de ser peligroso, las palabras y expresiones que se decían entre si su familia mientras se enfrentaban a el, y el notorio nerviosismo y preocupación en sus voces, pero lo peor era que podía escuchar a Frida tocando desde lo mas profundo de su alma una canción desesperada con la que no dejaba de hacer contraataque a Sartana.

-Están sufriendo-le dijo una voz desde atrás al verlo llevarse ambas manos a la cabeza impotente al saberse caído y sin poder ayudar a nadie estando inconsciente.

-¿Quién esta ahí?-se giro al encontrarse con esa particular voz que lo desconcentró, pero solo se encontró con un espejo salido de la nada -¿Qué…?-estaba a punto de formular una pregunta cuando vio que alguien ese acercaba desde atrás, era el mismo convertido en El Tigre… -¿Pero como…?-se volteo para corroborar la imagen que le daba el espejo de estar acompañado pero no había nadie ahí y al voltear a mirar de nuevo el espejo se dio cuenta de que su reflejo como Manny Rivera ya no estaba y la imagen que proyectaba era la de el transformado incluso cuando no lo estaba.

-No busques más Manny-le hablo desde el interior del espejo.

-¿Qué rayos…?-actuó escéptico y con recelo por lo que estaba ocurriendo.

-Los dos somos el mismo, no tiene sentido que sigas buscando a alguien mas aquí-le confirmo dándole algo tangible que creer para explicarse todo eso.

-Tu eres yo…-lo miro idéntico a el pero convertido en el Tigre.

-Al igual que tu eres yo-le dijo mientras salía del vidrio y lo alcanzaba por uno de sus hombros, acción que saco de control a Manny por no esperárselo, pero era el mismo, no tenía por que tener miedo y solo le quedo viendo en espera de su presencia ahí.

-Sentimos lo mismo-explico.

-¿Qué?-

-Los dos amamos a Frida-lo callo, Manny solo miro hacia otra parte en un vano intento por ocultar el rubor de sus mejillas, pero no podía, era la verdad más sincera que pudiera haber existido en el.

-¿Qué me tratas de decir con esto?-le cuestionó regresando a verlo rígidamente por su actitud, El Tigre le clavo su mirada seria pausadamente, debía explicarle mucho que aun no conocía.

-Ese cinturón-le señalo la hebilla de su pantalón-si no fuera por el yo no existiría…-le mostro. Manny sabía que eso era correcto, si ninguno de su familia poseía algún objeto místico o algún aparato para ser villano no podía ser considerado un Rivera, pero si su poder provenía solo del cinturón ¿Cómo era posible que El Tigre, el héroe en el que se transformara estuviera completamente aparte de su ser?

-Si yo no lo tuviera tu no estarías aquí- se dio cuenta a lo que el otro asintió –Cualquier persona puede acceder a mis poderes con tan solo ponerse el cinturón, incluso Frida lo hizo una vez-le recordó aquellos tiempos en los que La Tigresa salió a la luz publica como una nueva súper heroína cuando en realidad su poderes provenían del objeto místico robado de su mejor amigo -Frida siempre se sintió menos que yo debido a mis responsabilidades como héroe, la descuide un poco, no sabia que se seguía sintiendo así....-sus palabras se cortaron al pensar en la posibilidad de que ella hubiera aceptado el poder de Sartana por aún estar celosa de el, al darse cuenta de lo que estaba pensando su otro yo aclaro las cosas.

-No dudes que no se sigue sintiendo así, por que nadie que te conozca nunca va a dejar de sentirse ese sentimiento de inferioridad–una imagen tridimensional de Frida frente a Sartana cuando le hizo la propuesta de unirse a ella apareció en el espejo, y claramente se visualizo que ella nunca aceptó y la esqueleto la obligo por la fuerza.

-Yo no sabia...-se dio cuenta de su error al haber desconfiado de Frida –Debo pedirle una disculpa de todas las cosas que dije...-

El Tigre guardo silencio al ver a Manny, su parte mortal, remorderse la conciencia en su interior, ese no era el momento para ponerse a sentir culpa...

-¡Haag!-grito al caer al piso al no haber podido esquivar uno de los acordes de Sartana, era una nota alta y la había dañado como millones de agujas pasando por su piel abriéndola levemente, aun así sin dejar ver mucha sangre no dejaba de doler.

-Te lo dije Frida-se acerco el esqueleto al ver a su rival tratando de levantarse en el piso- Si me hubieras hecho caso no tendría por que pasar esto...-

-No...-vio claramente Manny el momento en que Frida se había descuidado y recibido el ataque por medio del espejo de donde salió su otro yo heroico en su mente, podía verlo todo incluso cuando estaba inconsciente tendido en el suelo.

-Te dije que nunca traicionaría a Manny-se levanto tambaleante y sujetándose debajo de su corazón con una mano debido al dolor que le provocaba una herida interior grave que le había causado –Yo no puedo traicionar a la persona mas importante en toda mi vida, no puedo dejar de querer a Manny...-el corazón del joven rivera se congelo al escuchar la voz de Frida diciendo semejantes palabras sobre el, por fin sus oídos escucharían lo que su corazón anhelaba –Yo... lo amo-Su respiración se detuvo al verla tan segura al revelar la verdad de sus sentimientos ante los demás, ya habían pasado varios años desde que se comenzó a elucubrar del amor que le profesaba a su mejor amigo y aunque siempre discutiera rebatiendo que solo eran amigos ni siquiera se tomaba la molestia de negarlo pues muy en su interior sabia que era verdad.

-Frida...- exclamo su nombre con su aliento perturbado, ya no había duda ambos sentían lo mismo por el otro, pero decirlo en ese momento era una declaración de muerte, se estaba poniendo la soga al cuello al decirle eso a Sartana a quien no le pareció que estuviera mintiendo, de hecho le dio felicidad saber que amara tanto a Manny, eso le haría mas doloroso perderla en cuanto terminara con ella y en un acto de astucia aprovechó la distracción de la peliazul para atacarla por la espalda enviando a su monstruo de muerte a aplastarla.

-Tus sentimientos son bastante puros y sinceros niña-le hablo risueña haciéndola ponerse en alerta-Es una lastima que no se los puedas decir en persona-su confianza falsa se fue inmediatamente cuando una presencia desde atrás de ella acompañada de una respiración agitada la dejo saber bien claro que Sartana había jugado uno de sus ases, la mataría ahí mismo y el puño del criatura cayo sobre ella ahogando un entrecortado grito que se detuvo por el nudo en la garganta que se le formó.

-¡¡NO!!-se acerco Manny tratando de detenerlo, pero el espejo ya había desaparecido-¡¡FRIDA!!-definidamente era una tensión atroz lo que estaba experimentando, la quería demasiado como para perderla y se soltó a golpear el piso con sus puños -¡Déjame ir!-le suplico a su otro yo -¡Debo salvarla!-

El Tigre lo miro al borde de soltar el llanto por su impotencia, no creía lo que había visto que pasaría, no quería creer que eso pasaría, y en unos cuantos momentos, aún así para el todo estaba tranquilo, no pasaba nada.

-¡¿Por qué no dices nada?!-le reclamo cuando este se aproximo hasta el lugar donde estaba y se agacho para verlo cara a cara pudiendo admirar la seriedad y dureza de sus ojos.

-Deja de negarme-se limito contestarle.

-¿Que?-

-La sangre Rivera, tiene miles de secretos, han pasado muchas generaciones en las que nos hemos hecho fama, tanto como villanos como héroes. Para decirte la verdad solo debes responderme una pregunta y después podrás salvarla, no lo olvides que yo también la amo, nunca dejaría de preocuparme por ella-.

Manny estaba algo confundido por las palabras de su otro yo, ¿Qué tanto podría ocultar en su código sanguíneo para ponerlo así de nervioso y despertar su curiosidad?, ciertamente antes ya se había sentido así, dominado por el poder y la sed de lucha y a veces hasta de sangre, no solo cuando se trataba de Frida si no otras veces más.

-Eso fue mi culpa- le dijo de contestación a los pensamientos que tenía en su cabeza, le estaba leyendo la mente –Somos el mismo ¿recuerdas?-explicó enseguida al verlo desconfiar.

-¿qué clase de pregunta?- se animo a cuestionarle, entonces El Tigre le soltó lo que lo haría perder el control de si mismo al no saber que responder.

-¿Qué eres? ¿Un héroe o un villano?- -y Manny callo al no saber que decir, el mismo no lo sabía...


Perdón por el retraso nuevamente, pero no se preocupen, mis palabras anteriores sobre el termino de la historia son ciertas y siguen en pie acabare esta hisoria para celebrar mi primer mes en publicando historias.

Como ya es el final dejo bien en claro que el Tigre es de Jorge R. Gutiérrez y Sandra Equihua, yo solo tome esta serie para hacer este fic y que en un futuro hare más hisorias sobre el, estén preparados…

Aparte, hay un pequeño asuntito que tratar con respecto al final, más adelante les contare de que se trata.

Comenten, quejas y sugerencias con bienvenidas.

Besos

Vixen