Muy bien, lo admito, mi tardanza fue de lo peor y no estoy orgullosa de ello, yo la considero inperdonable. Me deje llevar por otras cosas y fui débil en ese asunto. Pero como es uno de mis fics no lo podía dejar inconcluso, aparte de que mi inspiración se vio algo disminuida y alterada estos meses debido a mucha tensión y estrés.
No es excusa, lo se, pero de todas formas les doy las gracias por leer, y bueno, prácticamente terminar esta historia, a la que por fin le pude dar un final.
Un Regalo para Frida
Capítulo Trece: El Canto del Fin
D´Jango les acababa de dar a los Rivera la noticia más mortificante de toda su vida, Manny junto con Frida estaban a punto de morir... de lo que no se habían dado cuenta era de que no estaban tan solos como creían que estaban…
-No, ¡Eso no puede ser cierto!- se acercó a ellos Emiliano Suarez, el padre de Frida, nefasto en creer la verdad –Todo esto es su culpa Rivera, ¡¡ese mocoso indujo a Frida!!- explotó aquel padre de familia.
-Emiliano no reacciones así, mi hijo también esta allá arriba- lo calló White Pantera, pero el otro no podía resistir lo que estaba pasando, toda la familia Suarez estaba ahí, su madre, incluso sus hermanas que se habían convertido en universitarias y aun siendo mayores no dejaban de molestar a Frida diciéndole que era una mediocre y no merecía estar en la familia si no sería igual de ordenada y perfecta que ellas o su padre. Pero ahora todos estaban devastados por esa tragedia de la que no veía salvarse.
Un ambiente de miedo y desilusión por la vida fue cambiado por uno de tristeza y ánimos apagados, si, su agradecimiento por lo que los dos estaban haciendo era inmenso, pero por ser a costas de sus vidas no pudieron evitar el decaerse. Nadie antes había derrotado en su totalidad a Sartana, siempre hallaba una forma de regresar, pero esta vez no... y era un no definitivo…
-Manny...- se escucho el eco de la voz de Frida llamándolo desde la lejanía justo antes de que se materializara a su lado en un halo de luz... no había otra cosa ahí más que una encegecedora y potente luz que cubría todo, era como si fuera un lugar lleno de pureza y tranquilidad, en donde con solo respirar la paz los inundara.
-¿Frida?...- la reconoció también, no entendía muy bien lo que estaba pasando.
-Huele a...- olfateaba el aire...-¿Churros?...- (XD) Manny se extrañó por esa afirmación y termino tratando de percibir lo mismo que ella.
-Yo no huelo nada...-
Aún en su inmóvil agonía sin dolor en la que sus almas estaban comunicando la eternidad con la Tierra su carácter infantil, del que aún no querían separarse, no los habían abandonado.
-Mira...- señaló un punto en la lejanía que parecía hacerse más grande sin que ellos se movieran un poco, al igual que visible y con mejor definición por parte de sus ojos mortales... –Es...-
-¡Victoria!-
-¡Heavy Metal!- gritaron al mismo tiempo.
Al escuchar al otro voltearon a verse misteriosos, no era lo que estaba viendo el otro.
-¿De que estas hablando Frida? Es una batalla en la que acabamos de ganar, que no ves que estamos arriba de todos esos villanos- renegó seguro de su visión.
-¿Batalla? Manny, es un concierto en vivo- lo corrigió a lo que los dos tacharon de loco al otro por diferir de lo que veían en su propia visión del mundo perfecto del paraíso.
-¡Hey!- le grito una voz llamándoles la atención a ambos con algo de molestia -¿Qué están haciendo aquí?- llegó a donde estaban los dos alguien que conocía muy bien Manny.
-¿Tigre.... primero?...-
-Manny, que gusto volver a verte...- reconoció a su nueva entidad -bueno, en realidad no... Ustedes dos no deberían estar aquí ¿cómo llegaron al mundo de los muertos?-
-¿Qué?- reacciono Frida –Creí que era el cielo...- se quejó confusa.
-Lo que sea- le respondió el otro girando los ojos y regresando al tema después -¿Qué fue lo que pasó?-
-No sabemos- respondió Frida antes que Rivera.
-Si, estábamos en medio de una pelea cuando...-
Los recuerdos se dispararon en la mente de ambos al mirarse a ellos mismos abrazados justo antes de ser aplastados por el monstruo de Sartana en el que se suponía sería su final, pero después de ello esa extraña sensación de tibieza que recorrió cada fibra de su ser, acompañado de una anormal ligereza. Pero sobre todo, la calidez de las manos del otro entre las suyas, aferrándose a su contacto con fuerza y pasión.
El otro Tigre, antepasado de Manny y parte de la familia Rivera, se quedó viendo como un leve sonrojo aparecía en el rostro de ambos, y cuando menos se lo esperaban, al estar al lado de su compañero casi a la misma altura, notaron que en el brazo que estaba al lado del hombro del otro un listón de color rojo enredado en su extremidad los estaba uniendo en una especie de amarre que los dos miraron detenidamente extrañados de no haberlo visto o sentido antes. Justo antes de levantar la mirada y verse a los ojos.
-Pero miren nada más que tenemos aquí...- admiró aquel detalle rojizo –La unión de dos amantes, pero que interesante...- rió, a lo que los otros dos voltearon con descaro como cuando les decían eso en la escuela o en la calle respecto a una relación entre los dos y lo negaban diciendo una y otra vez que lo suyo no era nada más que una amistad –Hay por favor...- les hizo hincapié a su supuesta careta a la que los dos solo pudieron voltear a verse mutuamente sabiendo a la perfección de a que se refería..
En medio de esa luz intensa en la que se encontraban con una especie de densa niebla, en la que su visión en el que se vislumbraba su paraíso a espaldas del Tigre ambos jóvenes trataban de meditar que era exactamente lo que ocurría, pero lo único a lo que pudieron poner atención fue a la imagen que estaba proyectando quien estaba enfrente de ellos.
Sin necesidad de respuestas o preguntas los dos chicos con los brazos y muñecas enrollados livianamente con ese listón, voltearon a ver a su acompañante. Mientras Manny seguía igual de atractivo de cómo se había puesto al pasar de los años en que sus rasgos varoniles le habían dado una apariencia varonil llena de encanto y seducción, Frida miraba con ternura y algo de cariño los profundos ojos del Rivera que podía jurar ver su alma clamando una sola cosa que ella sabía muy bien que quería también. Manny por su parte veía la personalidad de Frida reflejada en su físico. Sus gogles de los que nunca se separaría, su cabello azul de toda la vida del que resaltaba ese mechón púrpura que se había hecho desde que cumplió catorce y que llegó a hacerse algo característico en ella, sus ojos profundos de juego con su cabellera, su piel, su rostro, sus labios, su presencia...
Los dos eran el uno para el otro desde tan jóvenes… pero… ¿Habían muerto juntos a tan corta edad…?
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Abajo Sartana no dejaba de mirar ese resplandor, era demasiado misterioso, con mucha luz, una intensidad tremenda. Pero algo de todo aquello era conocido, lo había visto una vez, en algún lado... pero ¿dónde? ¿Dónde?...
Su ejercito dejo de perder el tiempo, y al recibir la señal de continuar con su tempestad volvió con su oleaje de destrucción para incluso acabar con las entrañas de aquella casi totalmente devastada ciudad que una vez brilló aún estando repleta de criminales y villanos, pero que aún así llegaba a ser un buen lugar para vivir... por lo menos su recuerdo...
-¡Destrúyanlo todo!- ordeno la esqueleto, pero esta vez sin su risa llena de algarabía en la que demostraba su recién salida a la luz pérdida de cordura, después de tantos años de ser la sombra de Ciudad Milagro y derrotar a sus enemigos por lo menos de manera en que garantizaba venganza, con la llegada de Manny su título había decaído de tal forma que se volvió su obsesión. No se había permitido actuar de esa manera en todo lo que llevaba de tiempo, pero lo que fue el final cuando su plan de acabarlo usando a Frida sin mancharse sus propias manos con su sangre se vio frustrado, ahora lo corrupto de su ser era lo único que quedaba, por que ni siquiera estaba consiente ya de que ya no había más que hacer, era su derrota en cuanto el Canto del Fin ya habiendo sido activado y traido despertara por completo…
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-Están sufriendo…- sintió Frida desde aquel paraje lleno de paz y tranquilidad, Manny reconoció esa frase, era como si miles de cuchillas le abrieran la piel por lo que pasaba en Ciudad Milagro, podía sentirlo también, por lo que él soltó un gruñido quejándose de lo que veía en su mente al tener, ambos, los ojos cerrados, pues la gente que había huido tratando de salvarse la vida fue alcanzada por el ejército de Sartana y ahora estaban sucumbiendo ante los terribles ataques y golpes de los esqueletos, quienes no se detenían ya fueren mujeres o niños, eran habitantes de la cuidad y la orden de Sartana había sido clara, eliminarlo todo…
-¡No!… ¡Esto no puede ser posible!…- se quejaba el Rivera tratando de no creer lo que visualizaba, era demasiado aterrador. Podía escuchar su corazón latir y presionarle en el pecho el no estar ahí para ayudarlos, lo lastimaba mucho, pero sentía que no podía hacer nada si se suponía que ya había muerto, y en cuanto vio a su familia siendo descubierta y rodeada por un grupo de esqueletos y no poder con todos ellos exploto… -¡¡NOOOO!!- soltó a Frida abruptamente abriendo los ojos y cayendo sobre sus rodillas exasperado, había visto correr sangre.
-Manny…- bajó a su lado su ahora amante.
-¡No, no es cierto!, ¡¡No es verdad!! ¡¡No pueden morirse!!- contrario su terrible suerte, no todo podía salir tan bien siempre, sobre todo si se tenía que pagar un precio al traer el Canto del Fin a la Tierra en condiciones tal inusuales.
-Manny- trató de consolarlo, pero no podía, se veía tan destrozado. Ni siquiera el otro Tigre hallaba como consolarlo, pues no hay palabras para tratar de apaciguar el dolor que provoca el saber que tu familia muere.
-¡No puede ser verdad!… ¡Tenía que estar ahí para ayudarlos!...- golpeó el piso impotente y con los ojos apretados mientras aquella agua salada quemante caía de ellos. Frida no encontraba la manera de al menos hacerlo que se dejara de lastimar a si mismo, pero estaba cegado por dolor y lo comprendía, se sintió igual cuando la creyó muerta por ese tráiler. Ahora solo podía estar a su lado para evitar que se derrumbara de nuevo o estallara como loco con aquella oscuridad de poder que sabía que tenía y había visto con sus propios ojos.
-Se por lo que estas pasando Manny…- lo miró una figura alta y más madura que los dos chicos que estaban en el suelo por tales visiones, esa frase en especial le dio mucha curiosidad a Manny ¿Cómo era que alguien podía decir semejante cosa?
-¿En serio? ¡¿Cómo puedes decirlo así como así?! ¡¡No sabes de lo que hablas!!-
-¡No Manny! Lo se mejor que tú… este tipo de cosas fueron las que me hicieron dudar entre ser héroe o villano, no podía soportar el que por nombre de la justicia no se pudiera tomar venganza… y también odiaba que en nombre de la venganza se cometieran tantas injusticias… no podía sobrevivir en ese mundo en el que no sabía que era en realidad, alguien de bien o de mal, lo mejor que pudo haberme pasado fue morirme…-
-¿Qué?…- habló Frida por el al no tener voz para hablar el otro.
El Tigre se veía serio, no estaba de broma, menos con lo que les iba a decir… era… complicado…
-Si quieres revertir que eso pase deberás sacrificarte a ti mismo para satisfacer la sed del Canto del Fin, ha sido utilizado en más de una vez para propósitos crueles que su aura divina solo obedece a quienes le dan algo a cambio, no por nada su poder es invencible…-
-¿Qué?... ¿Sacrificarse? No puede hacer eso, ¡Estas loco de verdad!- se levantó como resorte la chica que fue cimbrada por tal propuesta, conociendo a Manny terminaría haciendo lo correcto y morir por ellos, ya que el ser un portal no significaba que tu fin hubiere llegado, no hasta que le brindes la ofrenda que pide. Y Frida estaba a punto de perder a Manny.
-Frida…- la sujeto de la muñeca después de ponerse de pie igual que ella –No te preocupes por mi- la tomó de la cintura por sorpresa para esta y robarle una cálido y pasional beso con el que marcó el hecho de que a pesar de que ella tratara de evitarlo el daría su vida por Cuidad Milagro y por la gente y así detener a Sartana de una vez por todas.
-No…- lloró mientras sentía la boca de Manny sobre la suya, ese era un adiós definitivo… -Manny…- lo abrazó con fuerza aferrándose a quien tanto amaba y que estaba a punto de perder.
-No podre hacerlo si no se que estas bien…- le habló apoyado su mentón en la coronilla de la peliazul.
-¿Cómo puedes pedirme algo que es imposible para mi?- sollozó como respuesta.
-Por que se que puedes hacerlo- se separó por fin de ella –Estaré bien, en serio- mintió tiernamente para calmarla, y aunque sabía que eso no era verdad Frida terminó aceptando que se fuera, después de todo no quería ser una carga.
Al ver al fin su aceptación después de palabras llenas de amor y al mismo tiempo desesperanza, Manny miró a su antepasado una vez más justo antes de caminar hacia lo lejos y perderse entra la neblina de las nubes. La peliazul no podía creer que lo estaba dejando ir pero para su sorpresa el listón rojo que los unía parecía crecer y no haberse cortado o jalado a medida que el caminaba.
En aquel halo de luz en donde cabía destacar dos puntos blancos luminosos una figura impura se hizo presente para entrar en aquel centro de poder proveniente del cielo, y desde el piso el único que era capaz de percibirlo era D´Jango, pues parecía ser el único consiente que podía ver algo, pues a su lado estaban los cuerpos de los que antes habían sido la familia Rivera y con la que había platicado. Ver como Manny destruiría a su abuela, haciendo realidad lo que muchos intentaron y fallaron incluso a costa de sus propias vidas, ahora estaba pasando y a punto de concluir…
-Solo uno eh?- miró como Manny penetraba el centro de poder para llegar a uno de los puntos de luz que había en el centro.
Teniendo que ver lo que estaba viendo Frida se dio cuenta de que estaba haciendo algo incorrecto, cuando le dijo cara a cara a Manny que lo amaba justo antes de supuestamente morir, se habían hecho un juramento.
-Tigre…- miraba por entre las nubes como el poder del Canto del Fin apenas estaba empezando a vibrar –No piensas hacer nada si yo no le permito a Manny hacer esto solo ¿verdad?...- seguía observando la nada. Aquel adulto, o como una manera preferible de denominarlo, alma, escuchaba la preocupación en la voz de aquella chica y ver como poco a poco el lazo que tenía en el brazo se iba desvaneciendo hasta casi no ser visible, estaba muy angustiada, pero en un especie de estado suspendido respecto a sus acciones y pensamientos. Ya sabía el desenlace no tenia por que intervenir.
-¿Acaso tengo razones para hacerlo?- se atrevió a preguntarle.
-Vi como te miró Manny, espera que me detengas en caso de que quiera ir con el…- le explicó el mensaje que astutamente le lanzó el chico con una mirada a su ancestro, era muy astuta.
-Las decisiones que tomes las dictara tu corazón, a veces la razón se calla por si sola…- dijo por último antes de desaparecer por donde antes los dos chicos habían visto sus perspectivas de paraíso eterno.
Frida sintió como la esencia de aquel hombre desaparecía y volteó para confirmar que ya no estaba.
Sin saber de donde salieron unas extrañas luces con vida propia la rodearon, una humana aún atada a la Tierra con su forma humana no se ve todos los días, los ángeles querían jugar… es una lástima que aquella hermosa joven no tuviera tiempo…
-Un objeto místico…- se colocó su guitarra en frente para tocar aquella cuerda dorada que sobresalía de las demás en representación de Si como nota –Un sacrificio…- espetó palabras vanas de todo lo que tenía en mente.
-Te amo…-
-Yo también te amo, siempre te he amado-
El eco de un recuerdo se apoderó de su visión y percepción al admirar el pasado inmediato…
-Manny…-
-Debes prometerme… que nunca más te iras de mi lado, pase lo que pase, nunca te vayas a ir… -…
…-Lo prometo…-
-No podría soportar perderte… y lo sabes…- la voz de Manny era más cálida de lo que recordaba en medio de aquella deslumbrante luz en la que aún se encontraba…
-Yo… tampoco podría sobrevivir sin ti…-
-Vivir… sin ti…- repitió… sabía que si Manny lograba derrotar a Sartana sería un héroe y lograría salvarlos a todos, incluyéndola a ella… ¿pero realmente quería ser salvada y vivir la vida que el salvó con su sacrificio sintiéndose completamente sola…? –Si sabes que yo no puedo vivir sin ti me pides dejarte ir…- se puso de pie colocándose la guitarra atrás después de haber tocado las cuerdas por última vez, esa podría ser la última vez que estuviera cerca de su música…
Las luces que la rodeaban se alarmaron y crearon una gran alboroto cuando la vieron caminar hacia donde ya no había retorno para nadie y saltar casi como si estuviera cayendo un ángel de entre las nubes, con los brazos extendidos y el cabello al aire, esos bellos ojos algo entristecidos pero profundos… sabía lo que hacía… -Yo no puedo vivir sin ti… no puedo…- cerró los ojos durante unos segundos, estaba cayendo justo donde quería caer, en el núcleo del Canto del Fin -¡¡MANNY!!- gritó llamando la atención de aquel humano que estaba brindando su cuerpo y alma como sacrificio.
-Frida…- reconoció esa voz… -¡Frida!- se sobresaltó por verla ahí, se suponía que estaba en un lugar seguro.
-Manny…- logró tomar su lugar como el otro punto de luz.
-¿Qué estas haciendo aquí?- trataba de lucir molesto, pero lo cierto es que no había estado más feliz de verla.
-Te prometí nunca abandonarte, no quiero que me salves…- contestó agitada y decidida.
-Frida…-
-Te hice una promesa, y ya se que vayamos a morir o logremos librarnos de esta nunca te abandonare…-
Manny miró la expresión de aquella chica de cabello azul, hablaba completamente en serio y no la haría cambiar de opinión, aunque esa en realidad no fuera lo que quería hacer…
-Gracias…- le robó un cálido y rápido beso, probablemente el último…
………………………………………………………
-Y ahí esta la otra… je, lo sabía, ella también se sacrificaría para procurar salvarlo… pero que típico- habló un esqueleto de edad joven en el suelo después de haber caminado unos pasos para ver mejor lo que estaba a punto de desatarse en la Tierra. A un lado de el yacían los cuerpos de los que antes estaban discutiendo por los dos chicos que estaban allá arriba, los Rivera y los Suarez, ambas familias muertas por el ejercito de Sartana, pero a quienes les tenía algo que decir… -Tal parece sus hijos van a evitar que mueran…- susurro para luego decirse a sí mismo –Increíble, estoy hablando con cadáveres…- prefirió alejarse, no quería que pensaran que la locura era algo de familia…
………………………………………………………
Como si nunca se cansaran de hacerlo, Manny y Frida tomaron sus manos nuevamente, aquel listón que los había unido y estaba empezando a desaparecer resurgió más vivo y enardecedor que antes, el sentimiento estaba ahí, el motor ya estaba dado, solo faltaban dos palabras sinceras y de todo corazón…
-Te amo…-
Al instante desaparecieron los dos en lo que fue la explosión luminosa más fuerte e impactante de todas. Resonó en el cielo llamando la atención de Sartana hacia arriba nuevamente. Si, tal vez los dos chicos habían traído aquel poder a la Tierra pero como no había pasado nada en yacía un tiempo creyó que su victoria ya estaba dada… que equivocada estaba…
-¡¡¡NOOOOOOOOOOO!!!- miró horrorizada como el cielo se volvía violeta y el éter lo llenaba todo. Nebulosas descendían y se formaban del suelo al mismo tiempo, llenas de estrellas, tal y como si en firmamento fuera el que hubiere bajado a la Tierra. En el aire se podía escuchar una voz casi imperceptible, un canto, el canto del fin… la melodía más delicada y al mismo tiempo tan marcial y lastimera que quien la oyere se sentiría en peligro inminente. Unas extrañas brisas rojas y naranjas atacaba al ejercito de Sartana escuadrón por escuadrón, todos sus bandidos esqueletos se pulverizaban convirtiéndose en polvo siendo arrastrado por el mismo viento que los destruyó. Aquella catrina casi lloraba de la impotencia al ver que no podía hacer nada, solo podía gritar que nada de lo que estaba pasando podía ser verdad, era su victoria, su gloria y nada más, ya no había rastro de cordura en ella, ni siquiera aquellos sentimientos múltiples que la hacían aún ser considerada algo con conciencia, como aquel bizarro amor por Puma Loco… estaba acabada…
El monstruo que invocó y consideraba su mejor arma contra todo ahora había sido derribado por el brusco aire y consumido por una nebulosa, royendo su carne y carcomiendo sus huesos hasta no dejar rastro de su existencia.
-¡¡NO!! ¡¡Mi grandioso monstruo!! ¡¡NOOO!!- gritaba anonadada, todo estaba a punto de concluir.
Sartana no supo realmente que fue lo peor de ese espectáculo, el hecho de tener que ver por ella misma como acabo su criatura del mal o el que los cuerpos de todas las víctimas que había asesinado a su paso se levantaran y fueran rodeados por nebulosas rojas y plateadas también ates de que una lluvia de estrellas por entre la bóveda celeste cayeran hacia cuidad Milagro para unir de nuevo alma y cuerpo en cada ser vivo.
D´Jango tuvo razón con el sacrificio doble, gracias al amor de Frida y la confianza de ambos al no tener intención negativa alguna en su interior aquella fuerza podía incluso hacer mucho más…
Temerosa y estando en las últimas, la esqueleto fue despojada de su guitarra mística cuando trató de usarla para inútilmente pelear contra el Canto del Fin, por lo que este le devolvió su intento de ataque destruyendo su amado instrumento…
Las ruinas y escombros de cuidad Milagro fueron envueltos en un aura azul brillante que las levanto como materia para darles formas de nuevo. Las paredes volvieron a ser paredes y los edificios, edificios, todo esta retornando a la normalidad, y eso era lo que más hacía sufrir a Sartana. Habiendo llegado tan lejos como para sucumbir de manera tan devastadora posible…
Por último el núcleo de la fuerza se despegó de su atadura en el suelo para simplemente flotar y disponerse a lanzar lo que quedaba de energía a Sartana, pero esta descubrió que el ataque había sido para el suelo, no para ella, por lo que se desconcertó bastante por esto, actitud que cambió de inmediato al darse cuenta de que era un especie de agujero negro que comenzaba a succionarlo todo, las nebulosas rojas que se encargaron de destruir a su ejercito, monstruo y poder, aún con algunos vestigios de lo que fueron antes, terminaron yéndose por aquel lugar también, solo que la esqueleto se negaba a acabar ahí adentro con lo demás.
Trató de sujetarse de todo lo que estuvo a su alcance, pero no pudo sostenerse así por mucho tiempo, y en un descuido pudo mirar cual era el destino de aquella supuesta dimensión siniestra, pues no era nada más que una entrada improvisada para el mismo infierno, pero un nivel al que nunca había accedido y del que sabía, nunca podía escapar. Y ese temor que la consumió fue el mismo que la llevó a soltarse y acabar cayendo a su perdición mientras se cerraba aquella entrada.
Con el fin de aquel mal al ser erradicado la fuerza de poder ya no tenía razón de estar ahí, por lo que un destello a partir del recientemente cerrado agujero infernal se abrió paso para abandonar la Tierra como nueva y dejar aquellas almas que lo invocaron en un principio.
La noche se volvió día y la ciudad renació de nuevo, los cuerpos de Manny y Frida caían desde una prominente altura hasta topar abruptamente contra el piso. Para cualquiera hubiera sido mortal, solo que ellos contaban todavía con sus objetos místicos para protegerlos… y lo mejor de todo, aún conservaban atado en el brazo y uniéndolos en corazón, aquel listón rojo carmín…
Este es el final, falta el epílogo, ese ya no es tan extenso, pero lo que si juro por mi alma es que quedara listo pronto, aún si debo robarme tiempo de otros compromisos y deberes. Yo espero que sea este fin de semana, si no el lunes, ese es el límite...
Realmente pido disculpas, TToTT
Bueno, eso es todo por hoy.
XOXO
Vixen
