Capítulo XIII: La mudanza
En la calle Golondrinas de un pequeño pueblo muggleselevantaba una casona con un gran jardín de frente, sin árboles,un senderode blancas piedrasconducía a unadoble puerta blanca de madera a ambos lados tenía dos grandes ventanas, un piso más y techo de tejas azules.
Sobre el asfalto estaba estacionado un gran camión de mudanzas un joven pelirrojo sostenía por una punta un confortable sillón, al parecer era lo último que quedaba por bajar pues en el fondo ya no se veía nada.
- Harry... como pesa- suspiro- ¿Por qué no usamos un poquito de magia?
- Ya te dije alguien podrías vernos- Harry respondía desde arriba del camión con dificultad entre ambos dejaron el sillón sobre la vereda.
- Pero si no hay muggles a la vista...
- ¿Ah no?- Harry hizo un gesto con la cabeza para que Ron mirara la casa de enfrente, al girar Ron unas cortinas se corrieron en una de las ventanas.
- Acá les traigo limonada- Hermione traía una bandeja con una botella y varios vasos, seguida de Ginny que tenia en brazos a Julie.
- ¡Gracias mi amor!- Ron tomo un vaso y se sentó en el sillón
- Si siguen vagueando así no terminaremos nunca
- Gin tu tienes suerte por estar embarazada pero esto a lo muggle es una pérdida de tiempo- concluyo Ron.
- ¡Dino Harry!- Ethan llegaba corriendo- ¿Puedo usar tu escoba?
- Pero Ethan, mi chiquitín
- Tita yo no soy chiquitín yo soy un nene grande- se estiro sobre sus pies... ¿Puedo o no volar en la escoba?
- Lo siento Ethan, pero no... Estamos rodeados de muggles
- Pero yo quiero acá... para que todos me vean... ¡Soy un Weasley!- protesto el pequeño.
- Ya te dijeron que no- le dijo su madre- Ahora quédate quietito o vete al fondo
- Siempre me tengo que quedar quieto- protesto- Quédate quieto, no toques nada, Ethan no hagas esto, no hagas lo otro... – el niño imitaba a Hermione mientras pateaba el suelo al entrar a la casa y arrastrando la Saeta de Harry. Todos rieron.
- ¿Seguimos?- propuso Harry
- Mientras más pronto terminemos, mas rápido comeremos- Ron levanto un lado del sillón- Dime por que se han venido a vivir a un barrio muggle... aún no lo entiendo...
- Ya te lo explique... Tienes tus ventajas, le costará un tiempo a la prensa encontrarnos aquí...
Entonces entre Harry y Ron entraron el sillón y lo pusieron frente a la chimenea. Luego se dirigieron a la cocina para ver como la habían dejado las chicas pasando entre pilas de cajas que tambaleaban, al entrar los dos se quedaron con la boca abierta la cocina estaba totalmente limpia, tenía las cortinas colgadas en los grandes ventanales, la mesa con sus cuatro sillas estaban en su lugar, la vajilla, los cubiertos todo parecía estar en su lugar, no había resto de alguna caja vacía, hasta una pava hervía en el fuego.
- Pero...- balbuceo Ron
- Hermione utilizo un hechizo para acomodar todo- sonrió Ginny- ¿No quedo hermosa?
- Ginny... – Harry la abrazó por detrás.
- ¿Qué quieren de comer?- pregunto Hermione abriendo la heladera
- Eso es una melanera... – Ron se acerco al refrigerador miraba sobre el hombro de Hermione cuando ésta abrió la puerta- ¿Cuándo compraron todo eso?
- Ni bien llegamos mande una lista al almacén del Callejón Diagon acaban de mandar el pedido- explico Ginny mientras dejaba a Julie en el corralito.
- ¡Brujas!- resoplo Harry, Ginny y Hermione rieron.
Hermione sirvió emparedados, algo de fruta y té helado paro los chicos que habían trabajado como muggles toda la tarde. Ethan llego agitado del patio arrastrando la Saeta de Fuego de su padrino como si pesara una tonelada
- Dino... me parece que se te rompió la escoba o te la cambiaron...
-No solo la embruje para que no pudieras volar- contesto sonriendo
- ¡Malo!- Ethan dejo la escoba y fue a sentarse en la falda de su madre.
- Ves que así los alimento son mas frescos Ron
- Hermione quiere comprar una melanera
- Heladera, Ron, son muy útiles... – acoto Harry- A mi me costo convencerla a tu hermana, pero de esa manera no tenemos que andar apareciendo comida a cada rato...
- Le tuvimos que modificar eso de la electricidad y registrarla en el Departamento contra el uso incorrecto de objetos muggles, en un principio se rehusaron pero después aparecio Harry y el empleado ni se inmuto- explico Ginny mientras bebía su té- Harry te recuerdo que mañana vendrá mama para terminar con los detalles de la boda...
-Será mejor que terminemos de acomodar todo sino lo primero que haga tu madre será ponerse a ordenar todo ella y prefiriria que lo hagas tú- le contesto Harry
- ¿Yo sola?... Te conviene que me ayudes- Ginny lo miro muy seriamente
- ¿Vendrán a almorzar mañana?- Harry trato de cambiar de tema
- Lo siento amigo pero mañana es domingo y quedamos con mis suegros... – respondió Ron, alzo a Julie del corralito, con su varita lo redujo hasta que quedara tan chiquito que cupiera en su bolsillo donde lo guardo- Vamos Hermy- Hermione se puso de pie con Ethan quien dormía.
- ¿Se van tan pronto?
- Si Ginny deberían ir a descansar sobre todo vos- respondió Hermione.- Y tu Harry ponte a limpiar y adornar
- ¿Dónde dejaron los polvos flu?- pregunto Harry desde el living.
- ¡Están en el balde colgado de la estufa!
Al llegar al living Harry ya había arrogado los polvos flú pues en la chimenea ardían unas llamas verde esmeralda, Ron y Julie fueron los primeros en desaparecer de la chimenea, luego Hermione, dejando solos a los nuevos propietarios.
- ¿Harry?- Ginny y Harry se quedaron sentados en el sofá contemplando el fuego de la chimenea
- Dime amor... – Harry la abrazó con ambos brazos
- ¿Crees que seré una buena madre?
- Serás la mejor mama bruja del mundo- Harry la beso en la frente- ¿Hay algo más que te preocupa?
- No crees que nos faltan algunos árboles en el jardín de enfrente...
- Eso se puede solucionar- Harry le sonrió de manera seductora y saco su varita. Luego alzo a Ginny y se le llevo a su nuevo dormitorio.
Mientrás los dos amantes estrenaban su nuevo dormitorio en la casa de enfrente alguien miraba con unos minoculares detrás de la cortina. Era una señora bastante entrada en años que no tenía otro pasatiempo que mirar por las ventanas a sus vecinos, sobre todo si eran nuevos en el barrio.
- Ya los viste George- su marido leía el diario en el sillón- Son muy jóvenes y visten muy raros... estamos entrando en el verano... no pueden andar con esas capas...
- Debe ser alguna moda nueva, querida- contesto su marido sin levantar la vista
- No entiendo como elijieron esa casa, los vecinos de al lado casi nunca estan, los Fawcets y los Jhonson se la pasan en el trabajo... - la mujer corrió las cortinas- Tienen un pequeño, parece muy inquieto, lo he visto correr tan rápido que casi te diría que se aparecia y se desaparecia...
- Marge, ninguno niño puede desaparecerse y aparecerse...
- Tienes razón- volvio a mirar por la ventana- No es tarde ya, aún no he visto salir al pelirrojo y a la otra mujer despeinada y a esos críos, tampoco me pareció que tuvieran un auto... Mira ese jardín, no tiene ni un árbol... - La señora Marge se quedo con la boca abierta en el jardín de sus nuevos vecinos aparecioron dos hermosossauces- ¡No puedo creerlo¡Ven a ver esto George!
- Ya Marge dejalos tranquilos...
- Pero te digo que se aparecieron los árboles de la nada- protesto su mujer sin dejar de mirar el jardin vecino, donde en uno de los árboles ahora colgaba una amhaca, acto que hizo que la mujer se desmayara
- ¡Marge!
