Higurashi no Naku Koro ni Kai: P&F

Introducción

Este documento es para resolver las teorías y dudas planteadas en el anterior: Higurashi no Naku Koro ni: P&F. Nuevamente, no es un crossover con Higurashi.

Este documento será dividido en Arcos, tal como Higurashi Kai, salvo el primer capítulo que no corresponde a ningún arco, pero podría decirse que es un epílogo al Arco del Asesinato por Maldición de la historia anterior. Los nombres de los arcos serán dados en inglés y español ya que Phineas y Ferb es una serie americana.

Antes de empezar a leer este, deben haber leído Higurashi no Naku Koro Ni: P&F, porque si no, no entenderán mucho. Dicho esto, comencemos.

Arco del Despertar del Desastre

(Disaster Awakening Chapter)

Parte III

La Dra. Victoria se detuvo a una cuadra del edificio donde Phineas y sus amigos cantaban para que Perry regrese a casa. El Alcalde, recibió una llamada y se excusó, dejando a la Dra. Victoria sola, mirando al edificio sorprendida.

Phineas seguía con su tonada. La canción de 'Regresa Perry, vuelve a tu hogar' podría servir.

"Oh Perry, más que un helado o un bombón
Más que una araña o un ratón
Te amamos más que
todo lo anterior"

- Por esas cosas la gente se manifiesta hoy en día – pensó la Dra. Victoria – Qué tontos…

"Oh Perry, tu eres tan gracioso
Tan suave y esponjoso
Y como verde azuloso
¡Si perry!
Regresa Perry
Vuelve pronto a tu hogar"

La Dra. Victoria no pudo más y en ese momento…

- ¡Jajajajaja! "Perry… vuelve pronto a tu hogar" ¡Jajajajaja! ¡Jajajajaja!

La banda de Phineas dejó de tocar al oír la risa de la Dra. Victoria. Se dio cuenta que la miraban y entonces…

- ¿Acaso puedes llamar a un ornitorrinco tu amigo? ¡Pero vamos, son animales que deberían estar en un laboratorio! "Tan suave y esponjoso" ¡Jajajajaja! – dijo la Dra. Victoria como burlándose – He sufrido mucho desde que ingresé al Imperial College de Londres. Nos faltaban animales casi siempre… ¡Y ahora los dilapidan aquí en Danville cantándoles canciones que no entenderán! ¡No volverá! ¡No volverá jamás! ¡Jajajajajaja!

Phineas y los demás la miraron con extrañeza, pero en ese momento Candace entró.

- Oye Candace… ¿Porqué no cantas? – le animó Phineas queriendo romper ese inapropiado momento.

La hermana de Phineas accedió. Tomó el micrófono y…

"Oh… m, oh Perry
Yo me preocupo mucho
Aunque seas el más
ducho
Por encontrarte ¿lucho?"

La Dra. Victoria los miró con indignación, pero al ver que la gente la miraba a ella, prefirió quedarse callada. Al ver que la gente, que antes la miraba prestaba más atención a la música de Phineas y Candace frunció el ceño. ¿Acaso en Danville tenían las más exóticas mascotas?

Candace, seguía cantando. Sus hermanos la instaban a seguir, para que la Dra. Victoria no dijera nada que pudiera espantar a Perry.

"Oh Perry, suena como serucho
Y como ya no te escucho
Mi nombre cambio a Cucho"

- ¿Cucho? – preguntó Phineas.

- Ya no tengo rimas, hermano – respondió Candace. En ese momento, un coro le respondió:

"Ella se llama Cucho (¡Cucho! ¡Cucho!)"

Acto seguido, quizá enternecidos toda la multitud que se convocó empezó a corear y cantar la canción. La única que miraba con odio a todo era la Dra. Victoria. Tenía sus motivos… lo había pasado muy mal cuando era estudiante.

"Regresa Perry
Vuelve pronto a tu hogar
Regresa Perry
Vuelve pronto a tu hogar
Vuelve pronto a tu hogar"

En ese momento, dejaron de cantar, pero el sonido de fondo de las guitarras seguía.

Por su parte, Perry había escuchado toda la canción. Estaba conmovido… sus dueños pensaban en él. Quería llorar, pero no podía… los Agentes Secretos estaban entrenados para soportar tensión psicológica… pero aún así… que le importaba, pensaría el ornitorrinco. Sus dueños se preocupan por él. Las intervenciones de la Dra. Victoria lo molestaron. El no era un simple animal de laboratorio… hacía feliz a alguien. Así que decidió hacerlo… decidió reencontrarse con sus amos y usar su vocalizador en público para responder a la Dra. Victoria.

- ¿Dónde está su ornitorrinco? – empezó de nuevo la Dra. Victoria - ¡No volverá porque no los escucha! ¡Es un animal, no piensa!

En ese momento, se escuchó el típico chirrido de Perry. Renunciamos a describir el reencuentro. Sólo diremos que Perry fue abrazado por sus dueños con efusión. Pero justo después de eso, ante la mirada de todos, Perry se incorporó y mirando a la Dra. Victoria le dijo:

- Debería valorar más lo que un "animal de laboratorio" puede aportar a sus dueños. ¡No está bien burlarse nadie! ¡Y menos si son niños!

- ¿Pero qué demonios…? – dijo la Dra. Victoria sorprendida - ¡Esto es imposible!

- ¡Perry, puedes hablar! – dijo alegre Phineas – No te preocupes… vamos a casa.

En ese momento Perry dejó llevar por los mimos y se fue entre cariños a casa con sus dueños.

La Dra. Victoria estaba atónita. ¿Un animal le podía hablar? ¿Qué era esa ciudad? ¿A dónde había llegado? Pero si sabía que en Londres les interesaría mucho ese asunto…

Parte IV

Phineas y Ferb llegaron al patio de su casa con Perry. Era el momento más tierno en la vida de Perry. Sin embargo, el ornitorrinco sabía que ya había pasado el Festival de Medio Verano y que su destino estaba predeterminado…

- Phineas… Ferb – dijo Perry – Debo decirles algo.

- Adelante Perry – respondió Phineas – Dinos lo que quieras… con esa nueva capacidad…

- No estaré mucho tiempo con ustedes.

- ¿Pero qué dices Perry? ¿Es una broma… no?

- Voy a ser asesinado…y no podrán hacer nada para detenerlo.

- No te tomes tan a pecho a esa mujer… seguro estaba loca – respondió Ferb.

- No es ella… - dijo Perry. Sabía que si contaba su historia, asustaría a sus dueños. Sólo se limitó a decir… - Es el destino… está prefijado.

- Si alguien quiere hacerte algo… - dijo Isabella entrando - ¡Te protegeremos Perry!

- ¡No quiero que salgan heridos! – respondió Perry – Por favor… acepten el destino…

- ¡Eso nunca! ¡Haremos algo para protegerte!

Perry no quiso preocupar más a sus dueños, así que les respondió:

- Con eso me basta…

El resto del día, Perry estuvo rodeado de las mayores atenciones. Los padres de Phineas y Ferb no creyeron que el ornitorrinco podía hablar y Perry no volvió a hacerlo durante el día… sin embargo la mascota seguía nostálgica porque sus dueños no podían evitar lo que ocurriría en cualquier momento. ¿Preocupado por la Dra. Victoria? Claro que no… tan sólo era una mujer loca que cuestionaba la capacidad de los animales… Sin embargo le preocupaba su misterioso captor.

Finalmente llegó la noche, y con ella la hora de dormir para Phineas y Ferb. Ambos se fueron a dormir… y por el momento emotivo del día, Phineas decidió dormir con Perry.

Eran las 11:20 PM, cuando Perry despertó por ruidos de su reloj de Agente. Miró a sus dueños y los vio dormidos. En su reloj se veía que 4 hombres venían a toda prisa hacia la casa de la familia Flynn. Perry sabía que su fin se acercaba…

- ¡Phineas! ¡Ferb! – dijo Perry – Levántense ahora…

- ¿Qué pasa Perry…? – dijo un perezoso Phineas.

- ¡Deben esconderse en la caseta Telefónica de Ferb inmediatamente! No puedo explicarles los detalles…

- ¡Perry! – dijo Phineas – Te defenderemos…

- No quiero involucrarlos… deben esconderse… yo estaré bien.

Phineas miró a Perry con un rostro de pena. No quería que se separaran… pero su hermano Ferb fue quien lo llevó hacia la caseta y cuando estaban adentro, la cerraron.

- ¡Perry… no te vayas! – gritó Phineas con signos de querer llorar.

En ese momento entraron los 4 hombres. Perry no pudo distinguir las facciones, pero inmediatamente fue envuelto en una frazada y llevado fuera. En el camino, uno de los hombres sacó una navaja suiza…

Cuando ya no se oyeron más ruidos, Phineas y Ferb decidieron salir. Ferb decidió volver a dormir. Estaba agotado. Phineas no… quería encontrar a Perry… su única mascota. Así que decidió cambiarse y salió hacia la ciudad en busca de Perry.

- ¡Perry! ¿Dónde estás, Perry?

En ese momento, estaba pasando con su bicicleta, por el edificio donde cantaron en la mañana. Vio que los buitres sobrevolaban el edificio. El chico sintió curiosidad y subió. Al llegar a la azotea, dudó en si debía abrir la puerta. Vio que por la puerta corría un pequeño torrente de algún líquido rojo.

Tras pensárselo un momento, decidió abrirla y entró. Aparecieron los buitres, pero los ahuyentó con la llave inglesa que siempre llevaba consigo. En ese momento, siguió viendo ese hilo de líquido rojo y vio que tras una caja de la azotea, venía ese líquido. Se acercó con sigilo.

- ¿Perry? ¿Dónde estás?

Su duda se transformó en horror, cuando vio que detrás de la caja estaba su querido Perry, con signos de haber sido destripado vivo. El líquido que salía, era su sangre, producto de haberle arrancado literalmente el estómago y los intestinos.

- ¡Aaaahhhhh! – gritó Phineas horrorizado por lo que vió – Pe… Pe… Perry…

En ese momento escuchó pasos que indicaban que alguien subía y tuvo miedo. ¿Sería el asesino? Así que decidió correr y bajar por las escaleras de escape. Vio que lo seguían y siguió corriendo, hacia el canal de abastecimiento de agua principal. Tuvo miedo… porque al voltear vio que los hombres, cuyas facciones no pudo ver, llevaban navajas suizas manchadas de sangre… sangre de ornitorrinco.

Phineas se asustó ante la posibilidad de ser asesinado y tomando valor, se lanzó hacia el canal de abastecimiento.

Cuando llegaron los hombres, vieron de que el chico había caído al agua y que se lo llevó la corriente. Con una expresión de fastidio, uno cogió un radio y dijo:

- Delta 1, el blanco a escapado. Repito, el blanco escapó, cayendo en el canal de abastecimiento.