Higurashi no Naku Koro ni Kai: P&F
Introducción
Este documento es para resolver las teorías y dudas planteadas en el anterior: Higurashi no Naku Koro ni: P&F. Nuevamente, no es un crossover con Higurashi.
Este documento será dividido en Arcos, tal como Higurashi Kai, salvo el primer capítulo que no corresponde a ningún arco, pero podría decirse que es un epílogo al Arco del Asesinato por Maldición de la historia anterior. Los nombres de los arcos serán dados en inglés y español ya que Phineas y Ferb es una serie americana.
Antes de empezar a leer este, deben haber leído Higurashi no Naku Koro Ni: P&F, porque si no, no entenderán mucho. Dicho esto, comencemos.
Arco de la Música de Acompañamiento de Festival
(Accompanying Festival Music Chapter)
Parte I
(Nota del Autor: Ahora ya sabemos qué ocurrió realmente en Danville y algo sobre la vida de Ferb. Sin embargo, aún nos falta saber que motivó a la Dra. Victoria a sus terribles acciones y ver si algún día… en algún universo, Phineas, Ferb y sus amigos podrán detener a esta mujer. Y sobre todo… porqué Ferb es tan callado. Disfruten del arco y gracias a los que han estado leyendo y soportando esto. Sé que es mucho pedir… pero ojalá algún día muy lejano… alguien anime estas descripciones. Sería… espeluznante)
(Chelsea, Londres – 1970)
Londres, aquella ciudad que tendría 500 años casi de Historia… ciudad de reyes, ciudad de Intriga… en fin… tenía todo lo que una gran ciudad tenía.
En esa ciudad había una calle… larga y de casas residenciales. Silenciosa… no se oía el ruido de los vehículos ahí. Una niña y sus risas cortaban el silencio mientras perseguía una pelota a lo largo de la misma. Una mujer más alta… la seguía.
- Victoria… - decía una mujer – Regresa aquí…
- ¡Si mamá! – dijo alegremente una niña.
La niña regresó y fue tomada por su madre quien la llevó a su casa. Fue sentada en una mesa y entonces…
- Victoria… te he dicho que no salgas antes de las 5 PM. Tenemos que tomar el té. ¿No te perderías algo tan delicioso?
- ¡Umhmm! – dijo Victoria comiendo unas galletas - ¡No lo olvidaré!
- ¿Acaso mi niña no quiere comer el postre? – dijo un hombre entrando - ¿Cómo estás?
- ¡Papá! – gritó Victoria con alegría - ¡Han venido! ¡Han venido!
- Si hija… ahora iremos al centro comercial tal como te lo prometí.
- ¡Centro Comercial! ¡Centro comercial! ¡Siii!
Esa feliz familia salió con su hija hacia el centro comercial. Oscurecía, pero los reflectores permitían ver algunas cosas. Entre ellas… el buzón de esa familia que ponía:
"Familia Watterson"
Por su parte, los padres de Victoria decidieron que sería mejor tomar el bus. No usarían el vehículo familiar esta vez… querían enseñarle a su hija cómo usar el transporte público. La familia abordó el bus y tomaron asiento.
Esos eran tiempos antiguos, cuando los conductores no llevaban la mayor cantidad de gente posible, sino la cantidad justa. Sin embargo nada era perfecto y el copiloto comentaba algo al que sería el chofer.
- Oye Tom… ¿Seguro que te sientes bien? Ayer no te vi tan bien que digamos…
- No me seas especial Robert – respondió Tom – Recuerda que tengo que mantener a mi hijo.
- Pero creo que podrías descansar… yo podría manejar por ti…
- ¿Y dejarte que casi choques el vehículo? – respondió Tom – Claro que no… yo me encargo.
El vehículo salió por una curva y se dirigió hacia el centro de la ciudad. Fue entonces cuando el piloto empezó a sentir un agujereo en el pecho… un dolor que no había sentido nunca, pero que estaba ahí… persistente.
El chofer decidió ignorar el dolor y siguió conduciendo y sin dar parte al copiloto. Ese fue su peor error. De repente el dolor se hizo tan intenso que se llevó la mano al pecho… fue entonces cuando separó las manos del timón.
Se acercaba a lo lejos un camión de mercancías… a toda velocidad.
El chofer se concentró en su dolor. El copiloto se dio cuenta de que el vehículo iba a la deriva e intentó conducir. Ya era tarde… el timón se giró y el vehículo enfiló directo hacia la dirección del camión. El copiloto intentó virar, pero lo hizo tan rápido que el vehículo fue a toda velocidad y se estrelló contra el camión. Los chasis fueron destruidos inmediatamente… los pasajeros salían como pelotas de beisbol. Ninguno tenía cinturón de seguridad…
La pobre Victoria fue cogida por sus padres, en un intento de preservarle la vida. Se vio por los aires viendo como entre gritos y ruido de cristales rotos la gente iba y venía en esa zona de cero gravedad que se había convertido el bus. Finalmente un golpe seco contra el suelo cortó su conocimiento.
El bus se había volcado hacia la derecha tras el intento de virar. El pobre piloto y copiloto se llevaron la peor parte, porque acabaron dentro del camión estrellado. De más está decir que no salieron vivos.
Victoria abrió parcialmente los ojos y se sintió algo caliente. Un líquido tibio calentaba sus mejillas, ya que estaba tirada contra el suelo. Lo tocó… y vio que era sangre. Pero no tuvo miedo. Se sentía misteriosamente sin dolor. Se observó… tenía heridas de poca importancia y rasguños. ¿De dónde salía esa sangre? Miró hacia los lados y vio a los demás en el suelo… y al dar la vuelta vio que sus dos padres estaban en el suelo sin ningún gesto. Un hilo rojo de sangre salía de ellos.
- Mamá… Papá…
No obtuvo respuesta. Se acercó a ellos y los sacudió. Se desesperó. Los sacudía más fuerte… seguramente estaban dormidos.
- ¡Tenemos una niña! ¡Tenemos una niña! – gritó un paramédico sacándola de ahí. Victoria se resistió, pero fue sacada rápidamente – No te preocupes… estarás bien.
Pero ella no quería estar bien… ella quería despertar a sus padres. ¿Porqué los paramédicos no iban por sus padres? ¡Estaban dormidos! ¡Debían salvarlos!
- No los… dejen… ¡Papá! ¡Mamá! ¡Despierten!
Había empezado un infierno para Victoria Watterson esa misma tarde.
Parte II
Victoria se vio de pronto en el Hospital Escolar del Imperial College de Londres. A sus lados veía a otros enfermos. Estaba en una cama y era la predilecta de las enfermeras. Pero eso no le bastaba… quería a sus padres.
Por otro lado, un policía y un médico hablaban.
- No creo que debamos decírselo aún…
- Dr. Wilson – dijo el policía – Victoria Watterson es huérfana. Sus padres han muerto y no tienen más familiares. Los abuelos ya están muertos. Me temo que será entregada a Servicios Sociales.
- Esta bien… - dijo el médico resignándose – Pero no se lo diga tan repente… porque es una pena que le pase esto… con sólo 10 años… y sin padres…
El oficial entró hacia donde Victoria estaba y la miró. Victoria reconoció su porte de policía.
- ¡Oficial! ¿Qué sabe de mis padres?
- ¿Victoria Watterson?
- Si… ¿Qué ha pasado con papá y mamá? ¿Me podré ir a casa?
- Serás asignada a un orfanato de la región. No te preocupes… todo irá bien…
- No necesito un orfanato… mis padres van a venirme a llevar a casa…
- Valor Victoria… sé fuerte…
- ¿A qué se refiere? ¡No me diga que…! ¡Es mentira! ¡Papá y mamá deben estar esperándome! ¡Quiero a mis padres! – dijo Victoria entrando en el llanto.
Incluso para un veterano como ese oficial, ver a esa niña llorar le rompía el corazón.
Dos días después Victoria era dada de alta y llevada al Orfanato de Stoneville cerca de las afueras de la ciudad. El lugar era tétrico. Era una construcción algo antigua que se había adecuado para orfanato. En la puerta la esperaba un hombre con porte militar: El Mayor Battler.
- Mayor Battler – dijo el oficial del hospital – De acuerdo a los papeleos que le llegarán… rogamos que admita a Victoria Watterson, que es huérfana de padre y madre tras un terrible accidente.
- No habrá ningún problema… siempre que paguen con la "cuota".
- Ah… no se preocupe… claro que pagaremos su cuota.
El Mayor miró a Victoria quien todavía seguía melancólica y murmuraba que quería a sus padres. No quería aceptar la nueva situación.
- Ya estará todo bien – dijo el Mayor Battler dándole cariños a Victoria.
- No quiero… quiero a mis padres… ¡Papá! ¡Mamá!
Victoria sintió que una mano recorría sus mejillas… tal vez consolándola. Que equivocada estaba… ya que de repente esa mano volvió hacia su mejilla y le dio un tremendo bofetón que sintió que medio cráneo se le iba para un lado.
- ¡Cállate, pedazo de tonta! – gritó el Mayor Battler - ¿Qué te creías que vivirías como una reina? ¡Pues que equivocada! – la tomó de los pelos - ¡Vamos! ¡Adentro!
Victoria supo con miedo que esa bienvenida no era presagio de nada bueno.
Su entrada a dicho orfanato pareció responderle. Los chicos y chicas que estaban en el comedor principal comían en silencio. No se oía ni siquiera un intento de hablar. Sólo los sonidos de los platos y los tenedores al ser servidos y usados.
- ¡Ahhh! – dijo un chico que había hecho caer al suelo por accidente su plato de comida.
- No te preocupes… - dijo el Mayor Battler – No es nada…
- Gracias Señor… ¿Podría servirme otro plato?
- ¡Claro que no, inútil holgazán! – dijo el Mayor dándole un puntapié, de modo que el pobre chico cayó al suelo - ¡Comerás lo que ensuciaste! ¡Come del suelo! ¡Vamos! Aprende a no malgastar los recursos…
Victoria que estaba a una mesa de distancia vio todo eso y decidió comer despacio y sin hacer mucho ruido. Lo que había visto la asustaba.
Esa noche Victoria no pudo dormir. Del cuarto contrario se escuchaban llantos, plegarias y demás formas de actuar cuando sentimos miedo.
- ¡Maldición! – se escuchó desde el otro lado de la pared - ¡Otra vez haz mojado la cama Steward! ¡Ya tienes 11 años, maldición! ¡11 malditos años!
- ¡Lo siento mucho! ¡Ayuda! ¡Mamá! ¡Lo siento mucho!
Victoria se quedó helada al oír los gritos de perdón del chico y como se oía una serie de golpes, como si lo estuvieran latigueando.
- Será mejor que duermas y no prestes atención a eso – le dijo una chica que era su vecina de cama – Si nos ve despiertas, nos golpeará de nuevo.
- Este lugar… es terrible – dijo Victoria.
- Este sitio es el infierno – dijo la chica – Dios ya no recuerda que estamos aquí…
- ¡Mira como sabe! ¡Mira como huele! – decían del otro lado de la pared - ¿Entendiste?
Victoria tomó ese mismo día una decisión… se escaparía de ese lugar infernal.
