Higurashi no Naku Koro ni Kai: P&F

Introducción

Este documento es para resolver las teorías y dudas planteadas en el anterior: Higurashi no Naku Koro ni: P&F. Nuevamente, no es un crossover con Higurashi.

Este documento será dividido en Arcos, tal como Higurashi Kai, salvo el primer capítulo que no corresponde a ningún arco, pero podría decirse que es un epílogo al Arco del Asesinato por Maldición de la historia anterior. Los nombres de los arcos serán dados en inglés y español ya que Phineas y Ferb es una serie americana.

Antes de empezar a leer este, deben haber leído Higurashi no Naku Koro Ni: P&F, porque si no, no entenderán mucho. Dicho esto, comencemos.

Arco de la Música de Acompañamiento de Festival

(Accompanying Festival Music Chapter)

Parte III

Existen en el mundo ciertos lugares que aparentan ser los mejores, pero que en realidad esconden terribles secretos… son como sepulcros blanqueados… pero por dentro sólo tienen despojos humanos. En un lugar así se encontraba Victoria.

Pasaron 3 semanas. En esas 3 semanas Victoria vio lo peor de la especie humana. Hombres que literalmente torturaban a los niños. Eso ya no era disciplina… era sadismo… era tortura. Renunciamos a describir todo lo que hacían… porque básicamente no tendríamos imaginación ni agallas para siquiera contarlo.

¿Qué había merecido ellos para acabar así? ¿Qué pecado habrían cometido? ¿O es que acaso Dios practicaba el castigo preventivo? ¿Acaso su omnisciencia ya sabía quiénes serían los peores criminales y por eso los castigaba ahora que no podía resistirse al castigo?

- ¡Escuchen todos! – dijo el Mayor Battler interrumpiendo los pensamientos de Victoria – Hoy vamos a trabajar en el huerto que tenemos a las afueras del Orfanato. Quiero que todos sigan mis órdenes directamente…

Victoria pensó entonces… "Huerto" ¡Significaba que saldrían… que al fin serían libres! Podrían escapar si conseguían burlar a los guardias…

- Maria… Eva… - llamó Victoria - ¿Han oído eso…? Podremos ser libres…

- ¿¡Qué están hablando allá!? – gritó el Mayor Battler – Escuchen mis órdenes… ¡Salgan todos hacia el huerto!

Maria, Eva y Victoria salieron hacia el huerto. Eligieron una parcela cercana a un sitio donde días atrás habían visto un agujero en la alambrada que cercaba ese lugar.

- ¡Trabajen! – decía el Mayor - ¡Lo que necesita este país es más hombres y mujeres fuertes… no los pusilánimes y cobardes que hay hoy en día!

En un momento en el que el Mayor se acercó a mirar la parcela más lejana de donde estaba Victoria… ella dio la voz de mando a sus amigas. Sabía que podían escapar…

- ¡Mayor! – llamó un chico - ¡Están escapando!

El Mayor regresó hacia donde lo habían llamado y vio que efectivamente las 3 chicas se habían escabullido. Miró al chico que le dio esa información… era Steward.

- ¡Pues eres un idiota por dejarlas escapar! – dijo con furia el Mayor mientras le daba un golpe en la boca del estómago, de modo que su boca chorreó un fino hilo de sangre - ¡Vamos! ¡Guardias! ¡Atrápenlas!

Los guardias salieron por ese agujero de la alambrada y comenzaron a perseguir a Victoria y a sus amigas. Ellas presintieron el peligro…

- ¡Dispérsense! – dijo Eva - ¡Dispérsense y nos salvaremos! ¡Corran como puedan! ¡No miren atrás! ¡No miren atrás!

El resto decidió hacerle caso y se dispersaron. Victoria decidió correr hacia el bosque… y sus amigas hacia direccionas opuestas, pero siempre hacia el bosque. Si regresaban a la ciudad serían atrapadas más de prisa.

Victoria corrió y vio que las nubes se ennegrecían… iba a llover. Estaba feliz… sabía que la lluvia haría que sea más difícil seguirle el rastro. Pero se equivocó.

En ese momento cayó un rayo cerca de donde ella estaba. Tuvo miedo y se detuvo. A su lado había una pequeña cueva. Se metió adentro. Era un sitio algo pequeño y cubierto por maleza… no la podrían ver con todo el barro que se estaba formando.

- ¡Déjame! ¡Déjame! – escuchó Victoria - ¡Suéltame por favor!

Victoria miró hacia donde creyó que venía la voz. Uno de los guardias había tomado a Eva y la llevaba por los pelos hacia el orfanato. Luego vio que pasaba lo mismo con María. Pero entre los forcejeos… uno de los guardias dejó caer unas monedas. No las recogió…

Victoria vio que a corta distancia había un teléfono público… una cabina telefónica rural, ya que seguramente por ese bosque pasaban turistas. Volvió a ver las monedas. Eran suficientes para una llamada. Recordó lo que sus padres le dijeron.

- Tenemos un buen amigo… el Dr. Campbell. Cualquier cosa que te ocurra, debes recordar su número… no dudes en llamarlo si tienes algún problema y no podamos ayudarte.

Victoria supo que la única salida de ese orfanato infernal era esa… llamar al Dr. Campbell y decirle de su miserable vida. Así que tomó valor, salió de ahí, recogió las monedas y entró a la cabina. Marcó el número…

- Dr. Campbel… dígame…

- Dr… - dijo Victoria - ¿Conocía Ud a mis padres… la familia Watterson?

- Ah… ¡Ya los recuerdo! ¡Grandes amigos míos! ¿Sucede algo con ellos?

Victoria vio que el Mayor Battler venía a por ella, porque se dirigía hacia la cabina.

- ¡Debe ayudar a la única hija de esa familia! ¡Estoy en el orfanato Stoneville!

- ¡Oye! – dijo el Mayor Battler - ¡Te vas a enterar lo que acabas de hacer!

- ¡Ayúdeme por piedad! – suplicó Victoria - ¡Dr. Campbell!

En eso entró el Mayor Battler y colgó el teléfono de la cabina. Miró a Victoria con furia y…

- Haz cometido un grave delito… tú y tus amiguitas lo pagarán dentro del orfanato.

Victoria comenzó a temblar. Eso no presagiaba nada bueno…

- No sabes lo que les haré a ti y a tus amigas… se arrepentirán por siempre de esto.

Victoria miró hacia el teléfono… ojalá el Dr. Campbell respondiera a su llamado de ayuda.

Fue entonces cuando el Mayor la regresó hacia el orfanato. Al entrar vio en la explanada a los demás niños mirando hacia el centro. Habían colocado 3 baldes grandes con agua.

- Bienvenidos al Solemne Castigo hacia estas 3 desertoras… que ignoraron nuestra estricta disciplina militar… - dijo el Mayor Battler. Miró hacia las desertoras – ¿Están arrepentidas?

- Queríamos escapar… de este infierno – dijeron desafiantes las tres.

En ese momento, las vigorosas manos de los guardias hundieron sus cabezas en los baldes de agua. Las 3 chicas intentaron salir, pero no podían… sentían ahogarse cuando violentamente fueron sacadas nuevamente.

- ¿Se arrepienten?

Como guardaron silencio, no pasaron ni 15 segundos antes que volvieran a los baldes. Luego los sacaron de ahí y el Mayor hizo que se llevaran los baldes.

- No se preocupen… tengo algo mejor para cada una de ustedes…

En eso recibió una llamada al teléfono del Orfanato. El Mayor atendió y demoró casi 10 minutos ahí. Su rostro volvió hacia Victoria con furia. Hizo un ademán y los guardias se llevaron a sus amigas y ordenaron a los demás chicos dispersarse. Sólo quedaron ellos dos.

- Uno de mis superiores me ordenó que te entrege a la custodia de un tal Dr. Campbell. Te has salvado… porque si no te torturaría de lo peor.

- ¿Por qué haces esto? ¿Qué ganas torturándonos?

- Ustedes son malas… sencillamente eso. ¿Acaso el gobierno nos da fondos para curarnos de las heridas psicológicas de la guerra? ¡Sólo nos deja a cargo de pocilgas como estas!

- ¡Muy bien! – le dijo ella - ¿Así que me castiga por ser malvada? ¡Eso lo seré! ¡Llegará un día en el que la maldad que haya cometido sea tal… que todos la recordarán! ¡Y se acordará de quien es a quien provocó! ¡Mayor Battler!

- Con que me retas… ¡Tus amigas pagarán el precio! Le arrancaré la ropa a Eva y la amarraré contra el suelo del granero y esparciré alpiste para que los pollos la coman… y de paso piquen y arranquen su carne. ¡Jajajajja! ¡Jajajajaja! ¿Y que podré hacer con Maria? Ah… ya se… la meteré dentro en un cilindro y lo haré rodar por este accidentado terreno… una y otra vez. ¡Una y otra vez! – entonces la cogió de los cabellos - ¡Ven aquí… para que veas como torturo una y otra vez a tus amigas!

- Me castigas por mi maldad… pues en el futuro te daré mucho de que hablar…

- No sean fanfarrona… seguro que cuando crezcas querrás dedicarte a la bebida para olvidarte de lo que te voy a mostrar… ¡Vamos!

De repente todo el orfanato se llenó de ecos de gritos y súplicas de perdón. La tortura del Mayor Battler había empezado… y Victoria sería la muda pero mortificada testigo de todas esas desgracias.