Higurashi no Naku Koro ni Kai: P&F

Introducción

Este documento es para resolver las teorías y dudas planteadas en el anterior: Higurashi no Naku Koro ni: P&F. Nuevamente, no es un crossover con Higurashi.

Este documento será dividido en Arcos, tal como Higurashi Kai, salvo el primer capítulo que no corresponde a ningún arco, pero podría decirse que es un epílogo al Arco del Asesinato por Maldición de la historia anterior. Los nombres de los arcos serán dados en inglés y español ya que Phineas y Ferb es una serie americana.

Antes de empezar a leer este, deben haber leído Higurashi no Naku Koro Ni: P&F, porque si no, no entenderán mucho. Dicho esto, comencemos.

Arco de la Música de Acompañamiento de Festival

(Accompanying Festival Music Chapter)

Parte IX

(Danville, Agosto de 2009)

Pasaron varios años desde lo que describimos. Lawrence nunca reconoció el cambio que la Dra. Victoria hizo en Ferb. Era historiador, no un médico y todos pensaban que Phineas y Ferb eran chicos muy sanos. Tal vez le sorprendió el hecho que su hijo sea tan callado.

Con respecto a Ferb, otra sesión de electroshock le borró de la memoria todos sus recuerdos de la Dra. Victoria y de Inglaterra. Era un chico "reseteado" para cuando llegó a Danville.

Pero ese era el verano de 2009, los dos hermanos sólo querían divertirse. Como Ferb no recordaba nada, no tenía de que preocuparse. La ignorancia, es la felicidad. Los dos hermanos estaban en el patio de su casa. Sentados bajo ese árbol hasta que…

- ¡Ferb, debemos preparar una máquina para Isabella!

Ferb se mostró sorprendido. Isabella ya había sido operada y se le dio su helado respectivo. ¿Qué cambiaba entonces?

- No hay tiempo para diseñarla – dijo Phineas – Iré yo mismo al Paraíso de los Planos.

Phineas Flynn salió hacia el lugar. Al llegar vio como una mujer tenía problemas en armar un aparato. El chico sintió que podía ayudarla y la asistió.

- ¿Señorita, necesita ayuda?

- No puedo terminar esta máquina de GPS… ¡Estoy tan frustrada!

- No hay razón – dijo Phineas – Si me permite el destornillador, verá que si hago unos cambios aquí… - seguía Phineas mientras ordenaba la electrónica del aparato - … y termina aquí, su máquina funcionará correctamente.

- Ah… muchas gracias – dijo la mujer - ¿Dime cómo te llamas, chico? Estoy muy agradecida…

- Soy Phineas Flynn. ¿Le gusta construir cosas?

- Por supuesto que me gusta – respondió ella – Es uno de mis pasatiempos…

- De lujo… - dijo Phineas – Debería venir a ver las que hago con mi hermano…

- ¿Tienes un hermano? – dijo la mujer tomando interés - ¿Y qué es lo que haces con él?

- Hacemos planes de verano. Somos muy creativos y buenos en eso…

- Ah… - dijo la mujer – Me pasaré entonces por tu casa algún día. Vengo siempre por aquí… así que ya sabes cómo encontrarme.

- ¿Y cómo puedo llamarte? – preguntó Phineas.

- Es fácil – dijo ella – Llámame… Victoria.

En otro lado de la ciudad, se veía el edificio de "Doofenshmirtz Malvados y Asociados". A su lado, un callejón, como los que se ven en las grandes ciudades. Ese callejón era estrecho, con algunos gatos que dormían plácidamente bajo la sombra del edificio de la empresa malvada de Doofenshmirtz. Se veía un contenedor de basura algo lleno, en un lado del callejón. El lugar era callado… podía oírse a los gatos ronronear.

De repente un estrepitoso ruido interrumpió esa quietud y los gatos salieron despavoridos. Algo o alguien había caído en el contenedor de basura. Esa figura se incorporó… era Irving.

- Ese sujeto debió configurar bien su aparato. Estoy lleno de basura… pero bueno… todo esto es porque soy el mayor fan de Phineas y Ferb. ¿Proyecto Cartago no? – dijo el chico, tras limpiarse la basura del cuerpo. Ahora debo conseguir un lugar donde cambiarme.

El chico pasaba por la calle donde se leía "El Paraíso de los Planos" y vio a Phineas. Al fin… lo podía ver. El aparato permitía regresar al pasado. Pero vio salir a la Dra. Victoria del Paraíso de los Planos. Se asustó, porque recordó la horrenda confesión en el Hospital San Sebastián. Supo que debía advertir al chico que tanto admiraba de la situación… y decidió ir a encontrarlo.

- ¡Phineas! ¡Phineas!

El chico pelirrojo estaba demasiado lejos para darle alcance. Irving intentó correr, pero Phineas se subió su bicicleta y se perdió entre las casas que hay en el área limítrofe.

- ¡Demonios! – dijo Irving - ¡No pude advertirle! Pero aún puedo salvarlos…

Miró hacia el otro extremo de la calle y vio a la Dra. Victoria pasar por ahí. Comenzó a seguirla, pero se guardó que no lo viera y que no la perdiera de vista. La mujer entró hacia el centro de la ciudad y se metió en una cabina telefónica. Irving supo que tenía que esperar.

Trasladémonos un momento a la base secreta de Perry.

- Agente P – decía el Mayor Monograma – Hemos decidido que puedes tomarte los siguientes días libres. Mereces un justo descanso…

A Perry le sorprendió que siempre que pidiera vacaciones se las denegaran y que justo ahora sin explicación se las dieran. ¿Algo se tramaban? No le dio importancia y reportándose, abandonó su puesto, dispuesto a tomarse unas vacaciones.

Irving se acercó hacia la cabina telefónica, fingiendo leer un anuncio que estaba pegado detrás de la misma y escuchó las últimas palabras de la Dra. Victoria.

- … estamos en contacto. Muy bien tú idea de las vacaciones…

- ¿Vacaciones? – dijo Irving y miró en un periódico que estaba en el suelo la fecha: 12 de Agosto de 2009 - ¿Qué está diciendo?… estamos en vacaciones de verano…

La Dra. Victoria salió, mientras que Irving continuó siguiéndola, hasta que vio que entró en una tienda de cartas. Irving buscó algo en sus bolsillos y al ver que no tenía nada, decidió esperar. Se sorprendió cuando la vio salir con dos sobres en sus manos.

Parte X

- ¡Ferb, tienes que saber esto!

Su hermano se sorprendió al ver a Phineas así. Mirándole, le preguntó por lo que pasaba.

- He conocido a una mujer que es como nosotros. Tienes que ir a verla…

- ¿Pero cuando se supone que la veamos? – dijo Ferb al fin.

- Esta tarde… en el Paraíso de los Planos.

- ¿Y lo que haríamos con Isabella?

- ¡Tienes que verla! – dijo Phineas.

Ferb se sorprendió. ¿Phineas dejando algo que hacer para Isabella? O esa mujer era mejor que Isabella o el chico vio algo que lo sorprendió. Sin embargo no podía quejarse y decidió ir con su hermano.

En ese momento, vio que su padre llegaba. Fue entonces cuando el preguntó:

- Hola Phineas. ¿A dónde te diriges?

- Papá… vamos a ver una mujer – dijo Phineas – Su nombre es Victoria.

Al oír Victoria, la expresión de Lawrence cambió. Se asustó, porque recordó el nombre de su ex mujer y lo que significaba para su matrimonio eso. ¿Acaso era ella y regresó?

- No lleves a Ferb – dijo con un tono marcial – Se quedará con Candace. Es más, no quiero que vayas…

- Puedes ir con nosotros si quieres… - dijo Ferb.

Lawrence supo que quería despejar sus dudas, así que cambió su tono de voz y les dijo:

- Bueno… claro que puedo acompañarlos…

Entonces los tres se dirigieron al Paraíso de los Planos. La Dra. Victoria no estaba ahí.

- ¿A esto me has traído? – dijo Lawrence a Phineas - ¿No sabes que no debes mentirle a tus padres? ¿Estás enamorado?

- ¿Porqué me hablas así? – dijo Phineas mirando a su padre preocupado – Espera… ya vendrá…

- No va a venir… ¡Estás engañándome! – dijo Lawrence - ¿Cómo puedes hacerme esto?

- Ah, mira… Victoria – dijo Phineas.

(Nota del Autor: Escuchen la canción 'オルガン小曲 第6億番 ハ短調' de Umineko mientras leen)

Lawrence palideció al ver a la mujer que estaba al frente de la puerta de ese local.

- ¡Victoria! – dijo Phineas - ¡Hola!

- Ah… hola Phineas.

- Esto… es imposible… - balbuceó Lawrence.

- Te quiero dar algo… - dijo la Dra. Victoria dándole una carta a Phineas – Es para una reunión que tendremos en tu casa. Habrá un invento sorpresa…

- ¿¡Lo ves papá!? – dijo Phineas - ¡Una reunión en mi casa!

- Te diré lo que soy Phineas – dijo la Dra. Victoria – Soy inventora. Esta carta contiene tu invitación para que seas mi aprendiz. Podrás hacer los inventos que siempre has querido…

- ¿Y Ferb? – dijo Phineas - ¿Acaso no le dará una a él también? Porque si no le da, no acepto la oferta… somos dos hermanos…

- Pero claro que le daré uno… - dijo mientras alargaba la otra carta.

- ¿Puedo abrirla?

- ¡No! – dijo la Dra. Victoria – La abrirás en la reunión. Será una sorpresa para todos ustedes – diciendo esto se acercó a Lawrence y casi como despreciándolo le acercó un sobre cerrado.

- ¿Y esto…?

- Deberás leerlo delante de todos los que se reúnan en tu casa. Invítalos a todos… a todos sus amigos. Es algo que les concierne a todos ellos.

Victoria se dio vuelta y salió de esa tienda de planos mientras contenía la risa, aunque su voluntad no la dominó y acabó riéndose al salir a la calle. Su risa era una fuerte risa, como de triunfo tal vez.

Lawrence se quedó tan sorprendido… que decidió no decir nada y volver a preparar su hogar para la reunión. Miró el reloj de ese negocio: Eran las 3:20 PM.

Trasladémonos un momento a una oficina donde estaban sentados la Dra. Victoria y un hombre en traje verde, tomando una taza de té.

- He contactado con los objetivos satisfactoriamente.

- Dra. Victoria – dijo esa voz – La OWCA le agradece su colaboración. Estamos sumamente interesados en los procedimientos que describiera hace años en Inglaterra.

- Imaginar que hemos sufrido tanto… pasado por tantas realidades para llegar a esto.

- El Proyecto Cartago – dijo la Dra. Victoria – Abre una posibilidad enorme… no sólo permitir aumentar artificialmente la vida, sino crear escenarios de prueba para los proyectos más ambiciosos de la mente humana. Pero para eso tendremos que realizar medidas.

- No se preocupe – dijo esa voz – El Agente P ya está fuera de servicio. Todo saldrá bien.