Higurashi no Naku Koro ni Kai: P&F
Introducción
Este documento es para resolver las teorías y dudas planteadas en el anterior: Higurashi no Naku Koro ni: P&F. Nuevamente, no es un crossover con Higurashi.
Este documento será dividido en Arcos, tal como Higurashi Kai, salvo el primer capítulo que no corresponde a ningún arco, pero podría decirse que es un epílogo al Arco del Asesinato por Maldición de la historia anterior. Los nombres de los arcos serán dados en inglés y español ya que Phineas y Ferb es una serie americana.
Antes de empezar a leer este, deben haber leído Higurashi no Naku Koro Ni: P&F, porque si no, no entenderán mucho. Dicho esto, comencemos.
Arco de la Música de Acompañamiento de Festival
(Accompanying Festival Music Chapter)
Parte XIII
La Dra. Victoria tenía en su rostro la viva representación de la ira.
- Si Carl ha tenido acceso al Panel de Cartago, quiere decir que ha estado siendo bueno. Ha estado borrando lo que hicimos en cada universo de la mente de Perry y de sus amigos.
- Dra. Victoria – dijo Monograma – Eso echaría por tierra todo nuestro trabajo…
- Estaba siendo más cruel en cada mundo porque pensé que se los recordaría… - tomó aire - ¡Y ahora Carl también se lo ganó! Lo torturaré… y luego lo haré sufrir como a Perry y los otros.
En ese momento, Irving llegó hacia la casa de Phineas y Ferb. Pero vio a la Dra. Victoria y decidió entrar por la puerta principal, ya que estaban en el jardín.
¡Ay de ese chico! ¡Jamás debió entrar por la sala! En ella estaban los cuerpos de la masacre que hizo la Dra. Victoria. Irving al ver a los padres de su fans, muertos sintió un deseo de odio en su ser, el más grande de todos tal vez. ¿Cómo podía hacerle eso alguien a unos niños? ¿Acaso no eran sino demonios? ¿O personas que creyendo poder dominar la vida de los otros habían perdido el respeto a todos?
Irving pasó rápidamente por ese macabro sitio y subió las escaleras. Vio entonces el pasadiso que iba hacia el cuarto de Phineas y Ferb. Se sorprendió, porque pensó que cada uno tenía una propia habitación.
Se acercó con sigilo a la puerta y entonces:
- ¡Mis padres! – lloraba Phineas - ¡Mi mamá! ¡Mi papá! ¡Noooo!
- Cálmate Phineas… - decía Candace – Tienes que ser fuerte…
- ¡Es que no puedo! ¡Esto ya es suficiente! ¿Por qué me harían eso?
Irving sintió pena al ver a Phineas sufrir. Quiso bajar y encarar a la Dra. Victoria, pero sabía que moriría irremediablemente. Tan sólo ellos unidos podrían derrotar al destino…
- Debemos huir – dijo Isabella – Antes de que esa loca nos haga algo a nosotros…
- Creo que yo sé cómo ayudarles… - dijo Irving entrando.
- ¿Quién eres tú? – preguntó Ferb a la defensiva.
- Soy Irving… el fan de Phineas y Ferb.
- ¿¡No serás algún secuaz de esa loca mujer!? – preguntó Candace.
- Claro que no… porque he venido a ayudarlos a escapar de aquí…
En eso Perry estaba dentro de su guarida secreta. Había visto lo que pasó por la cámara de su terminal y estaba dispuesto a confrontar a la Dra. Victoria y a Monograma de una vez por todas.
El Agente P había dejado una nota escrita al lado de su terminal. La transcribimos:
"Si es que leen esto, sabrán que he fracasado. Pero no del todo, porque dejo una verdad. El Proyecto Cartago está siendo utilizado de modo innecesario. Monograma ha traicionado a su país al dejar que una extranjera tenga el control del Proyecto. Pero lo más importante… hay seres inocentes sufriendo. Si nada funcionara, quiero que destruyan el experimento que se está gestando, porque nadie podrá salvar a esos pobres niños ya más.
El Agente P, Perry."
Perry tomó aire y cogió un rayo que detenía las cosas. Lo modificó de un rayo del Dr. Heinz Doofenshmirtz que era el rayo que lo hacía extremadamente lento.
- ¡Espera! – dijo una voz.
- ¿Quién es? – dijo Perry volteando y apuntando con el arma. Sin embargo la dejó caer al ver que el que aparecía era Carl.
- Sé lo que intentas – dijo Carl – No lo hagas… preocúpate por sacar a tus dueños de este infierno…
- No podemos mandarlos a otro Universo, Victoria y Monograma lo sabrían…
- Pero si logramos detenerlos ahora, podremos resetear este mundo y borrarles la memoria a todos, de modo que no recordemos nada de esto.
- No lo sé Carl… tengo el presentimiento de que esto nos puede costar mucho…
- Pero sabes que es lo correcto… son tus dueños.
- ¿Quién se enfrentará a ellos? – dijo Perry – Es peligroso involucrar a los chicos…
- Tú sálvalos, Agente P. Yo soy el becario… pero es hora que haga algo más que sólo obedecer órdenes… llegó la hora de salvarlos.
- Vamos entonces… - dijo Perry – Carl… muy buena suerte.
Los dos, tanto Agente y Becario subieron sigilosamente por las escaleras y llegaron al cuarto donde estaban Phineas, Ferb y sus amigos. Fue entonces cuando Perry les dijo:
- Chicos… deben seguirnos, los salvaremos de esto.
- ¿Perry? – dijeron todos en coro - ¿Puedes hablar?
- Lamento nunca haber mostrado esto en público… pero creo que debemos irnos…
Trasladémonos un momento hacia el Patio de la casa. Los dos robots estaban al tanto de lo que pasaba en la casa, y sevían de monitores a la Dra. Victoria y Monograma.
- Detectado una fuga… - dijo el Phinedorid – Los objetivos intentan salir de la casa… bajando por el pasillo…
(Nota del Autor: Escuchen 'system0' de Umineko mientras leen)
En ese momento los chicos estaban bajando, liderados por Perry. Fue entonces cuando bajaron al Hall. En ese momento oyeron la voz terrible…
- Vaya, vaya… ¿Pero acaso no son estos chicos que eran inventores? – dijo la Dra. Victoria.
- ¿Cómo pudiste hacerles esto a Phineas y Ferb? – le increpó Irving.
- Es fácil cuando no te importan esas personas… así que… dime Irving. ¿Realmente eres el fan de ese par de perdedores?
- ¿Acaso sientes algo de aprecio por ellos? ¿Es que los odias tanto?
- Bueno… si tanto quieres defenderlos… ¡Ven, Phinedroid 45!
En ese momento aparecieron los nombrados.
- Phinedroid 45, presente.
- Corta la vida de aquél que se parece a ti.
- A sus órdenes…
El Phinedroid se acercó a Phineas. El chico tomó instintivamente su llave inglesa y se colocó detrás de Perry, como esperando que su mascota lo defienda.
- ¿Tienes miedo? – dijo la Dra. Victoria – Mira que bien… sabía que eras un cobarde…
- No soy un cobarde – dijo Phineas poniéndose delante de Perry - ¡Y ahora lo sabrás! ¡Defenderé a todos mis amigos!
- ¡Muy bien! ¡Phinedorid, permiso para atacar!
En eso el Phinedroid se colocó a cierta distancia de Phineas. Sus ojos de foco brillaron y salió un haz de láser que recorrió ese hall. Phineas era ágil y pudo esquivar el haz cuando intentó entrar y perforar su cuerpo. Sin embargo su destreza no duraría para siempre…
El haz se colocó detrás de Phineas, el chico no lo vería… cuando entonces…
- ¡Irving! – gritaron todos al ver que Irving se interponía ante el haz láser que perforaba su espalda y lo hacía caer.
- Veo… que adiviné… correctamente – dijo Irving antes de caer.
- ¿Qué pasa, Phineas? ¿No que ibas a defender a tus amigos? ¡Jajajajaja! ¡Jajajaajaja! Muere… me haces reír… y tu hermano tonto igual… ¡Ven, Ferbot 00!
- Ferbot 00, presente.
- Acaba con la vida del que se parece a ti.
- Entendido… - dijo el Ferbot.
Ferb sintió la misma sensación de Phineas… miedo a morir. Se refugió instintivamente en Perry, cuando se dio cuenta de que cometía el mismo error.
En ese momento, el Ferbot sacó de sus ojos el haz láser mortal. Ferb intentó desviarlo con la llave inglesa de Phineas, pero el haz la lanzó lejos. Se llenó de temor… creyó que iba a morir.
Fue entonces cuando Perry se interpuso ante el láser y este atravesó su cuerpo de ornitorrinco. La sangre brotó y cayó al suelo… pero con vida, al igual que Irving.
- ¡Perry! ¡Noo! – gritó Ferb.
- Vaya… - dijo la Dra. Victoria – Creo que deberé pensar en algo mejor que…
No pudo continuar, porque Isabella le lanzó el contenido de un florero encima. La mujer cayó al suelo y mientras estuvo aturdida, aprovecharon para salir guiados por Carl. Perry estaba herido y tenían que salvarlo. Fue entonces cuando Carl los llevó al Garaje y cerró las dos puertas de acceso. Dejándolos a buen recaudo, se dispuso a salir por la puerta que daba a la cocina.
- Carl… no vayas… - dijo Perry.
- Tengo que hacerlo Agente P. Sólo alguien puede detener esta locura.
- Buena suerte, Carl.
El becario cerró la puerta y le colocó el seguro mientras decía…
- Ahora pueden resolver ese misterio de donde se perdía su mascota…
(Nota del Autor: Escuchen la canción 'akaikutsu nise' de Umineko mientras leen esto)
No pudo terminar, porque el impacto del haz láser lo hizo caer con una herida en el pecho.
- Mira… esto… ¿Estás haciendo todo esto porque te arrepentiste de las cosas que las tecnologías a las que di a Victoria? – dijo Monograma al lado de Victoria y los robots.
- Un verdadero militar… busca el bien de su país – dijo Carl – Aunque vagues 1000 años, eso nunca lo entenderás… estúpido vendido…
- ¿Qué dices? Eso suena muy aburrido… ¿Qué te parece torturar hasta la muerte a Perry y a sus amigos? Resetearé sus universos una y otra vez con la memoria persistente… y los torturaré viendo como sus amigos se matan unos a otros. ¿Eso no suena más divertido?
Carl intentó sacar algo de su bolsillo.
- ¡Es inútil! – dijo Monograma – Todas tus barreras desaparecerán cuanto te mueras. ¡Mátenlo ahora mismo!
- Orden recibida – dijeron los dos robots.
El haz láser atravesó varias veces a Carl, pero lo dejó con vida.
El becario sangró, pero tenía la tecnología de la Agencia. Los haces no destrozaron su cuerpo, sólo lo malhirieron.
- ¿Y te crees que esto basta para matarme…? ¿Crees que podrás cambiar lo que pasó?
- ¿Qué demonios hacen tus robots? – le dijo Monograma a la Dra. Victoria – ¡Ordénales que maten a ese becario inmediatamente!
- ¿Qué demonios están haciendo? – dijo la Dra. Victoria - ¡Mátenlo inmediatamente!
- El comando está siendo ejecutado… - dijo el Phinedorid – Atacamos disparando a los órganos vitales…
- ¡¿Es una broma, no?!
Perry abrió la puerta del garaje. Tenía en sus manos el rayo paralizador… sólo él podía detener toda esta locura…
- No mereces darle órdenes a Perry… -decía Carl – Cuanto traicionas a tu patria y a inocentes por tus delirios de poder…
- ¡Yo soy, Monograma! ¡El Jefe de Perry! ¡Si le ordeno que se mate, deberá hacerlo! Y si es mi deseo que mueras… así será…
Monograma se acercó hacia Carl como dispuesto a pisarlo…
- ¡Muere! – dijo Monograma - ¡Imbécil!
Perry no aguantó más y disparó el rayo paralizando a la Dra. Victoria y a Monograma, que quedó paralizado con una expresión de odio en su rostro.
(Nota del Autor: Dejen de oír 'akaikutsu nise' si la estaban oyendo)
- Agente P… - dijo Carl – Debes huir… el rayo no durará mucho tiempo.
- Te llevaré conmigo… - dijo Perry - ¡Salvémonos y a los chicos de estos monstruos!
- Tan sólo hay que lograr llegar al Centro de Control de Cartago antes que ellos y terminar por fin este experimento tan cruel…
- Vamos Carl… - dijo Perry - ¡Te cargaré si es necesario! – el Agente miró a sus dueños - ¡Phineas! ¡Ferb! ¡Ayúdenme!
- ¿Qué es lo que haremos con Irving? ¡No vayas Perry… estás herido!
- Tal vez no lo sepan – respondió el Agente P – Pero mi némesis decía que era una furia semi acuática imparable. Debo hacer honor a eso…
- Entonces vamos – dijo Phineas – Está decidido… ya no nos ocultaremos más…
- Vamos chicos – dijo Perry – Juntos venceremos al destino… esta vez… y para siempre…
