Los personajes pertenecen a Kishimoto-sama
La libertad, al fin y al cabo, no es sino la capacidad de vivir con las consecuencias de las propias decisiones.
James Mullen
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Capítulo 3: Mi propia pesadilla
Habían pasado dos días desde lo sucedido. Caminaban hacia su aldea de forma silenciosa, nadie había dicho nada sobre lo ocurrido, sobre lo que Hinata había dicho y sobre lo que sucedería a su llegada. Kiba andaba a la derecha de la Hyuuga lanzándole miradas de soslayo de vez en cuando, preocupado. Podían decir de él que era un cabeza loca y un irresponsable, pero conocía a Hinata mejor que nadie, lo que había hecho entender perfectamente las palabras que le había dedicado a Sasuke. ¿Quién desearía regresar a ese mundo de pesadilla?, había dicho, y allí estaba ella volviendo a su infierno propio, todavía algo convaleciente pero con convicción y una sonrisa radiante en su cara. Su sangre ardió de rabia. Shino a su lado le puso una mano en su hombro.
_ Tranquilízate_ le dijo. Kiba gruñó y continuó caminando mirando el suelo. Malditas normas Hyuuga.
Pasadas unas horas ya podían vislumbrar las grandes puertas de Konoha.
_ Hay gente en la entrada _ informó Sai llamando la atención de todos que fijaron su vista en el enorme portalón.
_ Mi comité de bienvenida_ dijo Hinata al ver que se trataba de varios Hyuugas, intentó sonar divertida pero su tono fue sombrío.
Naruto recordó lo que ella le había contado la otra noche y gruñó girándose hacia ella.
_ Corre Hinata, márchate_ le dijo_ nosotros los entretendremos.
_ Naruto tiene razón, huye_ corroboró Kiba.
_ No voy a irme_ les dijo sonriendo_ pero…gracias.
_ Debería hacer caso a sus amigos Hinata-sama_ oyó que Neji llegaba a su lado, los otros miembros de su clan permanecían lejos_ yo diré al consejo que ni siquiera llegó a la entrada.
Los presentes intercambiaron miradas incrédulas. Hyuuga Neji estaba ayudando a su prima.
_ Te lo agradezco Neji-onisan, pero enfrentaré lo que viene_ le sonrió_ además no me perdonaría meterte en problemas.
Miró uno por uno a los que habían sido sus compañeros en aquella misión y sonrió.
_ Nos veremos en unos días.
Y cruzó las puertas de la aldea, de su destino. Escoltada por varios hombres de ojos blancos se dirigió a la gran mansión Hyuuga, en donde en unas horas se celebraría la ceremonia de cambio de heredera. La primera en toda la historia Hyuuga.
_ No te lo vas a creer_ dijo Juugo llegando con sus compañeros, pero mirando a Sasuke que practicaba movimientos con su catana.
_ Habla.
_ Es la heredera Hyuuga_ Sasuke cesó de moverse y lo miró esbozando una sonrisa de suficiencia, después de todo si era una niña mimada_ pero van a desheredarla y ponerle no sé que sello.
_ Los Hyuuga tienen dos ramas en su familia. A la secundaria le imponen un sello de sumisión_ informó Karin que había estado buscando información sobre el clan.
_ ¿Por qué?_ dijo Sasuke.
_ No lo sé_ respondió Juugo_ vi como miembros de su clan iban a buscarla a la entrada de la aldea. Y luego escuché que la nueva heredera sería su hermana pequeña.
_ Pobre chica_ dijo Suigetsu.
Sasuke miró hacia la dirección donde se encontraba su aldea e inconscientemente llevó su mano a la banda que ella le había dado que aún continuaba en el mismo lugar.
"…todos necesitamos alguien que nos ayude….que nos sostenga…"
Esas habían sido sus palabras.
Y a ti Hinata, ¿quién te sostiene?
Se tumbó mirando el cielo. Hacía dos días que ya no era la heredera Hyuuga y se había fijado la fecha en la que le impondrían el sello del pájaro enjaulado: el día de su cumpleaños. El consejo había decidido que tenía que ser un día inolvidable, un día que recordase por el resto de su miserable vida, para que supiese la gran deshonra que era para el clan.
Lanzó un suspiro y pensó en su padre. A pesar de todo, él había intentado evitar que la marcasen, pero el consejo había hablado y Hiashi Hyuuga se había negado a presenciar tal atrocidad contra su hija. Él no estaría presente cuando le impusiesen el sello.
Kiba y Shino se encontraban en el campo de entrenamiento manteniéndose en forma, aunque últimamente sus prácticas ninja eran bastante pobres ya que ninguno podía dejar de pensar en su amiga. Mientras recogían sus cosas escucharon un ruido en los árboles y mirándose se colocaron en posición de combate.
_ Muéstrate_ ordenó Shino.
En cuestión de segundos el intruso se dejó caer ante ellos.
_ ¿Uchiha?_preguntó Kiba abandonando su posición _ ¿Qué diablos estás haciendo aquí?
Sasuke no respondió sino que paseó su mirada por todo el campo de entrenamiento como si estuviese buscando algo que faltaba en aquella escena.
_ No está aquí_ le dijo Shino, atrayendo la mirada sorprendida de Kiba y la fría de Sasuke_ debe guardar fuerzas y energías para el día en que le impongan el sello.
_ ¿Qué quieres de Hinata, Uchiha? _ gruñó Kiba _ casi la matáis el otro día y ya está sufriendo bastante con todo el tema de su clan.
_ ¿Dónde está?_ preguntó ignorando al Inuzuka.
_ Suele ir al bosque a pensar, a un claro bajo la montaña_ respondió el de los insectos.
Sasuke no agradeció la información ni se despidió, simplemente desapareció en cuanto supo lo que deseaba.
Continuaba tumbada con los ojos cerrados dejando que la fría brisa azotase la piel de su cara, el contacto helado la hacía sentirse despierta y viva. Notó a alguien cayendo cerca de ella y giró la cabeza sin incorporarse. Vio unas sandalias ninja y alzó la vista para ver a quien pertenecían, por alguna extraña razón no le sorprendió su presencia, solo le hizo sentirse aliviada.
Se irguió quedando sentada sobre la hierba y le dedicó una sonrisa.
_ Bienvenido Uchiha-san.
_ Sasuke_ dijo.
_ ¿Eh?
_ Llámame Sasuke, tanta formalidad aburre _ respondió apoyándose en un árbol frente a ella, permaneciendo de pie.
_ Oh, de acuerdo.
Estuvieron en silencio durante un largo rato, cada uno sumido en sus propios pensamientos. Hinata podía notar la dura mirada del Uchiha sobre ella pero no se atrevía a decirle nada, así que continuó mirando una pequeña flor que estaba delante de ella.
_ Sé quien eres_ habló al fin Sasuke_ la heredera Hyuuga.
Ella sonrió y le miró.
_ Creo que te confundes, ese título lo ostenta mi hermana desde hace dos días.
_ ¿Y tú te rindes tan fácilmente? ¿Dejas que te quiten aquello que te pertenece? Me decepcionas_ Hinata abrió los ojos sorprendida y triste. Decepción parecía un sinónimo de su nombre_ el otro día en el bosque parecías otra persona, hablabas segura de ti misma y no dudaste en intervenir en la pelea.
_ No me gusta que la gente que se quiere se haga daño_ respondió.
_ ¿Y tú? ¿te preocupas alguna vez por ti?
_ No sé a que te refieres…
_ Lucha_ le dijo_ pelea por tu puesto, no dejes que te hagan eso. Que te marquen y te menosprecien.
Sasuke se sorprendió de oírla reír, era una risa fresca y sincera, pero aún así parecía provenir de ultratumba.
_ ¿Luchar, Sasuke-kun?_ miró al cielo_ Me he cansado de eso. Toda mi vida he luchado para convertirme en la digna heredera Hyuuga, ser más fuerte, más orgullosa, más dura, más Hyuuga. Y esto es todo lo que he conseguido. No quiero luchar más ¿Entiendes?
_ Te das por vencida.
_ Supongo que así es como lo ven los demás, yo lo veo más como dejarme llevar por lo inevitable.
_ Márchate entonces_ continuaba clavando sus ojos en los de la muchacha_ dijiste que comprendías que no quisiera volver a un sitio que solo me trae malos recuerdos. Haz tú lo mismo.
_ También dije que no compartía esa forma de hacer las cosas_ volvió a sonreír_ voy a quedarme Sasuke y hacer lo que se espera de mi, dejarme llevar por la corriente, quizá esta me lleve a un sitio donde mis pesadillas desaparezcan.
Se levantó pues ya era tarde y debía irse. Al hacerlo se fijó en que el pelinegro todavía conservaba su banda en donde ella la había colocado y sonrió. Dio dos pasos para estar más cerca de él.
_ En el fondo te envidio_ le dijo, Sasuke no pudo evitar sorprenderse_ eres fuerte. De cuerpo y espíritu, lo suficientemente fuerte para dejar todo atrás, incluso los que amas y olvidar así el dolor _ le miró de nuevo, clavando sus ojos en los de él_ Dime una cosa Sasuke ¿cómo es la libertad? ¿qué se siente siendo libre?
Él continuó mirándola pero no respondió. Ella le dedicó una sonrisa y dando la vuelta emprendió el camino de regreso.
_ No te olvides de visitar a Naruto-kun y Sakura-chan_ le dijo mientras se alejaba.
Solo había dado dos pasos más cuando le oyó, fue como un susurro, pero que a ella le llegó alto y claro.
_ La libertad es muy solitaria.
Hinata giró su cabeza y le dedicó una sonrisa cálida, mirando al brazo de Sasuke donde se encontraba su banda añadió:
_ No estás solo Sasuke_ y entonces desapareció dejando al último Uchiha repitiendo mentalmente aquellas palabras.
¡Hasta pronto!
