El sonido de la puerta al ser abierta toscamente, el sonido de las botas al rozar con el piso de madera de su oficina y el fuerte golpe de una patada contra la puerta para cerrarla eran las señales que Roy Mustang necesitaba para quitar la mueca de aburrimiento que siempre se formaba en su rostro por tanto papeleo interminable adoptando una sonrisa que a su visitante le crispaba los nervios.
-¿Supongo que traes tu informe de la misión?
La voz de Roy al preguntarle por su reporte, el sonido del papeleo al ser dejado a un lado, el chirrido del metal de la silla de Roy al moverla a un lado y una nueva sonrisa por parte del moreno era la señal que el rubio necesitaba para eliminar a grandes zancadas la distancia que los separaba, rodear el escritorio de madera del hombre y sentarse con toda la familiaridad del mundo en las piernas del coronel antes de jalarlo bruscamente de su chaqueta azul para besarlo con toda la fuerza que podía emplear, enredando sus dedos en el cabello negro de su superior mientras este envolvía su cintura con ambos brazos correspondiendo con la misma ansiedad que demostraba el joven alquimista.
Afuera, el sonido de varios suspiros soltados al unisonó se hizo audible mientras veían con resignación la puerta de la oficina de su comandante en jefe.
-Ya empezaron ¿no es así?- inquirió Havoc encendiendo otro cigarrillo.
Hawkeye solo se encogió de hombros en respuesta.
-Mientras eso no impida que el Coronel complete el papeleo antes de esta noche no me importa- estipuló, desenfundando su revólver empezando a juguetear con el dejando bien en claro que lo usaría contra Mustang si a este se le ocurría no terminar con su trabajo.
Havoc sonrió al igual que el resto del grupo volviendo con su trabajo antes de que la rubia extendiera su amenaza hacia ellos.
El sonido de la puerta al cerrarse, la pregunta de Roy y que no se escuchara respuesta alguna, era la señal que necesitaba el grupo para estar muy seguros de que su Coronel los chamuscaría vivos si se les ocurría interrumpir en esos momentos.
Los sonidos que necesitaron escuchar para enterarse de lo que había entre el Coronel y el Alquimista de Acero era otra historia.
