Los personajes pertenecen a Kishimoto-sama.


El único medio que tiene de conservar su libertad el hombre, es estar siempre dispuesto a morir por ella.

Diógenes

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Capítulo 4: Unión

Llamó a la puerta y espero a que le abrieran. Sonrió irónico al ver la placa de la entrada "Uzumaki – Haruno". Así que finalmente lo había conseguido, se había ganado el corazón de su amiga.

La puerta crujió un poco al abrirse.

_ ¿Sasuke? _ preguntó la chica llevándose una mano al pecho, estupefacta.

_ ¿Quién es Sakura?_ preguntó detrás Naruto _ ¡Teme!

_ ¿Vais a dejarme aquí toda la noche o me invitareis a pasar?_ dijo serio.

Sakura se apartó de la puerta incapaz de decir nada permitiéndole el paso. Cruzó una mirada incrédula con Naruto y se dirigieron hacia la pequeña sala de la casa.

_ ¿Qué haces aquí Sasuke?_ preguntó Naruto.

_ No te hagas ilusiones dobe, no vengo para quedarme.

_ ¿Entonces?_frunció el ceño.

_ Hmpf…_ alzó los hombros_ había algo que quería comprobar.

_ ¿El qué?_ dijo el rubio, pero no obtuvo respuesta. Los tres se sentaron en los sillones que ocupaban el cuarto y permanecieron en silencio. Sasuke estudiaba con la mirada la estancia. Vio en un mueble un montón de fotos, en la cual se encontraba una de ellos tres con Kakashi cuando tan solo tenían 12 años. Siguió observando el resto hasta que se paró en una que parecía de un festival celebrado en la aldea, en ella salían las cuatro ninjas de su grupo de novatos, si no recordaba mal. Sakura llevaba un kimono rosa con un obi verde muy acorde con su aspecto. Reconoció también a Yamanaka Ino, luciendo una gran sonrisa y pasando su brazo sobre los hombros de la pelirrosada. La portadora de armas, de quien no recordaba su nombre, no llevaba un kimono, sino un traje tradicional chino y hacía un gesto con su pulgar hacia arriba. Y ella, también estaba ella. Sonreía con las mejillas sonrosadas y mantenía sus manos delante de su cuerpo sujetando un pequeño bolsito; llevaba puesto la yukata de su clan luciendo el escudo. Le pareció que era la primera vez que la veía sonreír de esa manera tan sincera y despreocupada.

Sakura dirigió la mirada hacia donde el portador del Sharingan miraba y a pesar de la sorpresa, sonrió. Se levantó y cogió la foto. Sasuke la miró con desconfianza.

_ Es del festival de este año_ explicó_ Ino, Tenten y yo fuimos juntas. Hinata tenía que cumplir con los requisitos de su clan_ Sasuke escuchó a Naruto gruñir al oír eso_ pero finalmente logró convencer a su padre de que la dejase visitar algunos puestos con nosotras. Se la veía realmente contenta.

_ Es cierto_ dijo Naruto_ ¿te puedes creer que era la primera vez que visitaba los puestos de un festival? Su estúpido clan siempre la mantenía como una esclava con ellos. No podía hacer nada. Sólo sentarse con su padre y ser una niña callada y buena. ¡Idiotas!

Sasuke miró a Naruto, estaba enfadado y parecía que el clan Hyuuga no le gustaba demasiado.

_ El día de su cumpleaños le impondrán el sello_ continuó Sakura dejando la fotografía_ Tsunade –sama me lo dijo. Ella…_ tomó aire y cogió la mano de Naruto con fuerza al tiempo que fijaba su vista en Sasuke_ ella quizá no sobreviva a ello.

_ ¡¿Qué?!_ gritó Naruto.

_ El sello se impone cuando se es tan solo un niño y tus canales de chakra aún no están perfectamente desarrollados y así imponen menos resistencia. Hinata ya es mayor, su chakra reaccionará defendiéndose de la agresión, y podría llegar hasta el agotamiento. Matándola.

Mientras contaba todo aquello no había apartado la vista de Sasuke. Tenía un presentimiento desde el día de la última pelea entre él y Naruto, había visto como la mirada de Sasuke había sido diferente al ver a la Hyuuga y ver que todavía conservaba su banda había confirmado sus sospechas. Quizá la dulce Hinata había traspasado la dura coraza del Uchiha. Ella lo había intentado durante muchos años y no pudo evitar sentir cierta envidia, pero estaba contenta, aún quedaba una esperanza para su amigo. Sonrió.

_ Sasuke_ el nombrado miró a Naruto que le hablaba serio_ no eres el único que vive en un mundo de horror. Hinata ha sido repudiada por los suyos y posiblemente _ hizo una pausa apretando los dientes de rabia _ asesinada.

_ ¿Qué tiene eso que ver conmigo?_ preguntó.

_ Quizá Hinata se convierta en tu "lugar soleado"_ dijo haciendo referencia al significado del nombre de la chica.

_ Hmpf_ fue toda la respuesta que obtuvo, pero Naruto sabía que el hecho de que su amigo estuviese allí preocupándose por alguien que no era él mismo, era suficiente respuesta.


Estaba llegando al recinto Hyuuga mientras los últimos rayos de sol desaparecían en el horizonte. Iba pensando en su encuentro con Uchiha Sasuke y en que no era el tipo de persona que todos se empeñaban en decir. Ella no lo veía egoísta ni cruel, ni malvado. Todo lo que ella veía era vacío en sus profundos ojos negros. Vacío, soledad y miedo. Pero, ¿Quién no tendría miedo si se autoproponía pasar el resto de su vida solo?

Imaginarse a Sasuke vagando solo por el resto de los años le hizo sentir un pinchazo en el corazón. Se paró en medio de la calle y echó la vista atrás. De repente la idea de huir lejos y no volver a la aldea se le antojó perfecta. Tal vez ella podría hacer que Sasuke dejase de mostrar ese vacío en su mirada.

Sacudió la cabeza apartando tan ridículas ideas y reemprendió el camino. No duró mucho. Desde un callejón oscuro y aislado alguien con el doble de fuerza que la suya, tiró por ella.

Quiso gritar, pero el sonido quedó ahogado en su garganta cuando vio a quien tenía delante.

_ Padre…_ susurró sin salir de su asombro.

_ Hinata_ la agarró de los hombros y la atrajo hacia sí abrazándola con protección y cariño. Ella no recordaba que su padre la hubiese abrazado de esa forma nunca y se dejó envolver por la situación, disfrutando el momento, saboreando el único gesto de cariño que su padre le profesaba en 21 años. Cuando la apartó fijó su mirada en la de su hija_ tienes que irte. Márchate. No permitiré que te hagan esto. Jamás.

La chica abrió los ojos con fuerza mirando a su padre que le pedía, suplicaba más bien, que se fuese.

_ Padre, yo no puedo hacer eso…Sería una deshonra para ti_ susurró.

_ Eres tan parecida a ella_ dijo Hiashi_ siempre pensando en los demás antes que en ti misma_ Hinata supo que se refería a su madre y por primera vez en toda su vida vio dolor en la mirada de su progenitor_ olvida todo eso del honor y el deber hija, sálvate. Huye lejos y forja una vida feliz para ti.

_ Padre… _ Hinata estaba a punto de contestar cuando notó un cosquilleo por su cuerpo y como sus fuerzas comenzaban a abandonarla. Giró su cabeza apartándose de su padre y antes de sumirse en el sueño susurró_ Shino-kun…

Cayó dormida en los brazos de Kiba, que se había colocado en su espalda justo cuando los insectos de Shino la habían dormido.

Al principio la llamada y petición de líder del clan Hyuuga les había parecido irreal, extraña y no podían creerle, pero entonces fue cuando él se había arrodillado ante ellos pidiéndoles que le ayudasen, que librasen a su hija de ese futuro que le esperaba y habían aceptado.

Hiashi se acercó a la figura inerte y dormida de su hija y le acarició la mejilla. Se agachó y besó su frente. Kiba pudo oír que susurraba.

_ Perdóname, por todo_ alzó la vista e inclinando la cabeza como agradecimiento dijo _ lleváosla.

Shino y Kiba asintieron y salieron de allí a gran velocidad. Corrían por la aldea hacia la salida. Akamaru llevaba a su espalda a la durmiente chica, pero de un momento a otro frenó en seco y comenzó a ladrar en dirección hacia un tejado cercano.

_ ¿Quién anda ahí Akamaru?_ preguntó Kiba frenando y mirando a su fiel compañero. Gruñó_ Sal Uchiha, sé que estás ahí arriba.

Sasuke saltó y se posicionó ante Kiba. Miró a la Hyuuga.

_ ¿Qué hacéis con ella?_ cuando había salido de casa de sus amigos había oído ruidos cerca, sin saber porque se había sentido atraído hacia el lugar y había visto como los compañeros de Hinata la cargaban sobre el enorme perro y se la llevaban.

_ No te incumbe_ gruñó Kiba.

_ Nos la llevamos lejos_ informó Shino, sabiendo que el efecto somnífero que sus insectos habían inyectado en el cuerpo de la chica duraría poco _ su padre nos lo ha pedido.

_ ¿Y cómo pensáis ocultarla de los Hyuuga?

_ Aparta Uchiha_ repitió Kiba_ esto no te concierne. Primero debemos alejarnos luego ya pensaremos en como ocultarla.

Sasuke volvió a mirar hacia Hinata.

_ Seguidme, yo sé un sitio donde esconderla, al menos esta noche_ se fijó en la expresión de desconfianza de Inuzuka_ no dormirá mucho tiempo más perro, así que decídete.

Shino miró a Kiba y habló.

_ Te seguimos _ su amigo gruñó pero no opuso resistencia.

Entonces Sasuke hizo algo que los dejó sin respiración, se acercó a Akamaru y cogió a la chica en brazos, cargando con ella. Kiba dio un paso para impedirlo pero Shino extendió su brazo ordenándole que permaneciera quieto. Vieron como el Uchiha sostenía a la chica en sus brazos, de forma delicada y apartaba un mechón que caía sobre su cara con un pequeño soplido. Un segundo después emprendía una huída rápida hacia el bosque, seguido de los otros dos estupefactos ninjas.


Sentía algo cálido, era como estar protegida a pesar de no saber donde se encontraba. Comenzó a abrir los ojos, los párpados le pesaban más de lo normal. Intentó recordar pero antes de hacerlo le vio. Quizá fueron sus instintos ninja o la sorpresa pero en una milésima de segundo se había olvidado del entumecimiento, de la pesadez de sus extremidades y del enorme dolor de cabeza, se había levantado y apartado tan rápido como su cuerpo se lo había permitido.

_ Sasuke_ le dijo, y como si hablar desencadenara algo en su cerebro, lo recordó todo. Su padre, y los insectos de Shino. Pero el Uchiha no entraba en sus cavilaciones.

_ No hagas ruido. Tu familia es muy persistente_ no entendió que quería decir. Observó el lugar, una extraña cueva fría y solitaria_ tus compañeros están intentando despistarlos.

_ ¿Qué hago aquí?

_ Tu padre no quería que te marcaran y pidió ayuda a tus amigos. Lo mío fue pura casualidad.

_ Quiero irme a casa_ dijo firme.

_ No.

_ No puedes retenerme aquí_ ella no podía creer que su voz estuviese sonando tan firme _ ¿por qué lo haces?

_ Esa no es la pregunta_ lo miró entre furiosa y llena de intriga mientras le escuchaba_ la pregunta es ¿por qué deseas morir?

_ No sé de que hablas.

_ Sakura me lo explicó, las posibilidades de que sobrevivas a la imposición del sello son mínimas_ sus ojos negros destilaban furia, se acercaba según hablaba hasta dejar a la chica arrinconada contra una pared_ eres una mentirosa. No te dejas llevar por la corriente, no lucirás con orgullo esa marca. Morirás. Estás lanzándote a los malditos brazos de la muerte. ¿Por qué?

_ ¡Por qué estoy cansada de luchar!_ gritó Hinata llorando_ ¿Estás contento? Sólo quiero que todo termine, quiero sentirme en paz. Y si la única forma de lograrlo es la muerte, pues bienvenida sea.

Fijó sus ojos llorosos en las orbes oscuras de Sasuke, e interpretó lo que vio en ellas. Decepción.

_ ¿entonces por qué me dijiste todo aquello sobre volver? Sobre la gente que te ama y te espera. ¿Qué ocurrirá con las personas que te quieren cuando te hayas ido Hinata?

_ Aprenderán a vivir sin mi_ se secó los ojos_ déjame volver Sasuke. Si saben que tú o Kiba y Shino me habeis ayudado mi clan se pondrá furioso. No quiero…_ sollozó_ no quiero arrastrar a nadie conmigo.

_ No dejaré que vuelvas para morir.

Aquellas palabras le sorprendieron. Si había alguna persona a la que le importase su muerte jamás imaginó que fuera Uchiha Sasuke. Mientras mantenían un duelo de miradas oyó ruidos fuera. El hombre le puso la mano sobre la boca para silenciarla. Minutos más tarde no se oía nada.

_ Me están buscando, y me encontrarán. Debo irme_ intentó avanzar pero el cuerpo de Sasuke se lo impedía. Aunque no venía al caso, sintió como una calidez inundaba su pecho y le miró, sonriendo esta vez_ Por favor Sasuke, déjame volver.

_ No.

_ Cuando nos encontramos el día en que estábamos buscándote para volver a llevarte a Konoha, yo entendí tus razones para no hacerlo. Entiende tú las mías_ mantuvo sus ojos sobre la faz seria del último Uchiha _ ¿dejarás que me vaya si te digo que me mantendré con vida?

Sasuke escrutó sus expresiones en busca de una mentira, ella no apartó su mirada.

_ Lucharé por vivir Sasuke-kun, puedes usar tu Sharingan para ver que no te miento_ estuvo tentando a hacerlo pero se abstuvo_ pero hay algo que tú deberás hacer a cambio, por mí.

_ ¿Qué te hace pensar que haré algo por ti, Hyuuga?_ dijo apartándose.

_ No sé si lo harás, simplemente confiaré en ti.

_ ¿Así sin más?_ preguntó él cada vez más sorprendido por la forma de ser de la chica.

_ Así es_ le sonrió_ de la misma forma que tú confiarás en mi palabra de que no dejaré que me maten.

Sopesó por unos segundos lo que ella le decía. No había nada que perder por escucharla. Sentía curiosidad, desde que la había conocido aquella muchacha no había dejado de sorprenderle.

_ Habla.

Hinata sonrió.

_ Yo viviré_ hizo una pausa y volvió su expresión de forma seria_ pero entonces tú regresarás a Konoha cuando estés preparado para ello. No importa cuando sea, no importa que pasen meses, años o lustros. Tú decides.

Aquella era una muchacha rara, diferente, ella no podría saber si él volvería. Podía decirle que si y nunca cumplir su palabra, pero aún así ella hablaba decidida, con convicción y algo en el interior de Sasuke le dijo que Hinata si cumpliría su parte del trato.

_ Lo que sea porque no te entregues a la muerte tan fácilmente_ respondió. Ella sonrió e inclinó la cabeza en forma de agradecimiento.

Caminó hacia la entrada de la cueva y se giró para verle una última vez. Su corazón palpitaba con fuerza, y ella sabía lo que eso significaba, pero aún así no estaba triste, no había ganas de llorar ni necesidad de hablar. Solo le miró a los ojos y le sonrió.

_ Nos vemos Sasuke_ y se fue.

El Uchiha la vio marcharse sin decir nada y reemprendió su camino.


No fue una despedida romántica.

No hubo palabras vanas, ni promesas vacías de amor eterno.

No hubo apasionados besos ni lujuriosas caricias para celebrar el final.

No hubo "te quieros" carentes de emoción, ni unos "te estaré esperando" llenos de nada.

No se dijeron palabras bonitas ni frases hechas para la ocasión.

No hubo lágrimas ni lamentos, ni intentos de evitar lo inevitable. Ni siquiera miraron atrás al caminar, buscando un último contacto visual cargado de emoción.

No hubo maldiciones al cruel destino, ni insultos al doloroso amor.

No hubo, si quiera, un adiós.

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Solo hubo dos almas despidiéndose en silencio, celebrando una unión que jamás ocurrió, seguras de que en algún momento se volverían a ver, seguras de que ambas cumplirían su parte de aquel pacto no pronunciado.

Solo hubo dos almas que sabían que aquel no era el momento para unirse hasta el final, porque ninguna había terminado aún su camino en solitario.

Solo hubo dos almas que se dijeron 'hasta pronto' conscientes de que lo que había nacido entre ellas era amor verdadero, puro y real. Amor carente de la necesidad de palabras vacías y promesas al aire. Un amor que, tarde o temprano, encontraría su momento y su lugar en el mundo.


Sólo falta el epílogo. ¡Gracias por los reviews! :)