La mansión Yang se encontraba a unos diez kilómetros de mi casa. Contaba con un espacioso y cuidado jardín que enmarcaba la entrada a la casa con grandes árboles y flores. De alguna manera, me hacía acordar a la casa de Tomoyo por la enormidad del jardín.
Si bien mi madre me había dicho que los Yang no eran una familia tan acaudalada, yo no hubiera pensado lo mismo tan solo con mirar el interior de la mansión Yang. Pinturas, esculturas, jarrones, decoraciones en oro… todo se encontraba rodeándonos en medio de la sala principal donde esperábamos ser recibidos por el líder del clan. Casi sentía que habíamos entrado a un museo en lugar de una casa. Desde luego, esa era la conclusión a la que uno llegaría si no miraba las cuentas bancarias o seguía la contabilidad de la familia. La realidad era que los Yang estaban cayendo en quiebra y si no hacían algo pronto, perderían todo lo que tenían.
La mano de Sakura que tenía sujeta tembló en un movimiento nervioso, por lo que la apreté en un intento de darle algo de seguridad. Sabía que estaba preocupada por lo que estaba por suceder y la verdad, era que yo también lo estaba. ¿Habría ofendido a los Yang con mi decisión de romper el acuerdo matrimonial? ¿Y si se aliaban con los Shinozaki en busca de venganza? Al fin y al cabo, dependían de nosotros para volver a estabilizar su economía.
—Recuerda, cariño. Todo va a estar bien.
Tragué con dificultad porque no sabía si estaba intentando consolar a mi prometida o a mi mismo con aquellas palabras. Sakura asintió con la cabeza y llevó su mano libre al pecho, devolviéndome el apretón con firmeza.
—El señor Yang ya está listo para recibirlos —una hermosa mujer de cabello largo y rojo se acercó a nosotros y nos abrió una gran puerta de madera tallada para permitirnos el paso—. Por aquí por favor.
Asentí con la cabeza y tiré del brazo de Sakura para atravesar la puerta que nos llevaría con la verdad de aquél embrollo. El labio inferior de Sakura parecía temblar ligeramente cuando atravesamos el umbral de la puerta. Quería consolarla pero no podía excederme en aquél lugar, tenía que mantener las formas y la seriedad. Sakura estaría en esa reunión sin comprender una sola palabra de lo que se diría, por lo que entendía en gran parte sus nervios, solo que no sabía cómo ayudarla. Tendría que confiar en mí.
Del otro lado de la puerta nos esperaba una gran y larga mesa de mármol blanco encabezada por el líder del clan Yang, Jian Yang, un hombre corpulento de unos cincuenta y tantos años, cejas pobladas, mejillas rechonchas y rostro amable. A su lado izquierdo, la mujer de cabello rojo que nos había hecho pasar, tomó su lugar y entendí que ella era la esposa del líder del clan, Aiko Yang. Del lado derecho a Jian, se encontraba quien supuse habría sido mi prometida, la hija mayor de los Yang, Akame Yang. Akame compartía el mismo color rojo intenso del cabello de su madre, pero los rasgos eran más parecidos a los de su padre, lo que le daba un aspecto dulce e inocente, a excepción de sus ojos grises que nos miraban con rencor. Al lado de Akame se encontraba un muchacho de cabello marrón, como el de su padre, ojos también grises y facciones marcadas como su madre, Lao Yang. A diferencia de Akame nos miraba con una amigable sonrisa ya que a su lado no estaba nada más ni nada menos que alguien a quien conocía muy bien.
Sakura también lo notó porque estuvo a punto de abrir la boca de la sorpresa, pero apreté su mano con fuerza antes de que pudiera hacerlo y calló. Nos inclinamos los dos ante Jian y su familia, a modo de saludo. El líder del clan con un gesto de su mano, nos indicó tomar lugar del lado de Aiko. Así lo hicimos los dos, pero manteniendo la mirada fija en una cabellera negra de dos coletas que nos dedicaba una amplia sonrisa.
¿Qué demonios hacía Meilin aquí?
—Sean bienvenidos al hogar de los Yang. Espero que les guste el té —apenas terminó de decir aquello, Aiko se levantó y se marchó por una puerta para volver luego con un carrito que contenía galletas, dulces y una tetera humeante—. Les gusta el té, ¿verdad?
Asentí con la cabeza en nombre de los dos, ya que Sakura no habría entendido lo que preguntaba. Ella mantenía la mirada fija en Meilin y supuse que intentaba comunicarse con ella o descifrar lo que estaría pasando. Me dije a mi mismo que luego me encargaría de averiguar cómo es que mi querida prima estaba allí y dejé que Sakura se encargara de ese detalle mientras yo me dedicaba a formar negocios con los Yang o al menos no destruirlos y mantener cierta armonía.
El hecho de que la que nos hubiera abierto la puerta y estuviera sirviendo el té fuera la mujer de Jian me dio el indicio de entender que su economía estaba peor de lo que imaginaba, dado a que no podrían mantener empleados para brindar aquellos servicios.
—Es un placer visitarlos, Yang.
—Por favor, llámame Jian… después de todo, somos casi familia, ¿verdad?
Fruncí el ceño ante sus palabras, no muy seguro de estar entendiendo lo que estaba ocurriendo. Tomé aire antes de hablar.
—Respecto a eso… Jian. No sé si le han informado, pero en cuanto al arreglo matrimonial que el consejo de los Li arregló con usted, he venido personalmente para comunicar la imposibilidad de que se lleve a cabo. Verá…
—Oh, si, si. Me han informado debidamente de la cancelación del acuerdo. Aunque, no fue el consejo —Jian posó sus ojos en Meilin—. La joven Meilin me anticipó hace unos días lo que estaba sucediendo, antes de hacer su viaje para ir a buscarlo a usted, Xiao Lang. ¿Puedo llamarlo así? —. Asentí con la cabeza, cauteloso—. He de admitir que en un principio la noticia me tomó por sorpresa, pero en esta familia creemos también en el amor verdadero Xiao Lang.
Los ojos del líder del Clan Yang se posaron de nuevo sobre Meilin y su hijo. Fue ahí donde pude ver, justo en el momento en que Meilin se acomodaba parte del flequillo, el anillo de compromiso que llevaba puesto en el dedo anular de la mano izquierda. Parpadeé un par de veces con sorpresa y pude sentir cómo a mi lado Sakura ahogaba un pequeño grito. Apreté la mandíbula e intenté que mi voz no sonara tan forzada.
—Entiendo, Jian… y agradezco su comprensión —volví a tomar aire intentando mantener la calma. Necesitaba que alguien me explicara de manera urgente lo que estaba pasando—. Debo decir también que para mí fue una sorpresa la noticia. De haberlo sabido antes, me habría acercado a usted para hablar de otra manera. De hecho, me estoy llevando muchas sorpresas desde mi regreso.
—Quiero que sepa, Xiao Lang, que los Li pueden contar con nuestra ayuda. Estoy dispuesto a aceptar estos pequeños cambios en el trato por el bien de nuestros clanes.
Asentí con la cabeza guardando para mí lo que en realidad quería decir. Que Meilin estuviera allí con un anillo de compromiso en sus dedos, traía implicada varias cosas. Y, desde ya, que mi prima, un miembro importante del clan, se casara con el segundo hijo de los Yang, aún era algo significativo para ellos. Al menos, los salvaría de la bancarrota. La pregunta allí era… ¿Meilin estaría por voluntad propia o habría sido un plan ideado por mi madre para mantener la alianza? Mi intuición me llevaba a inclinarme a la segunda opción.
El resto del té, pasó sin muchas más sorpresas. Los únicos que hablamos en esa mesa fuimos Jian y yo, por lo que no supe lo que opinaba el resto de la familia respecto a la modificación del acuerdo principal. Pude percibir algunas miradas inquietantes, como la que dirigía Akame a Sakura, o la que Lao dirigía a su hermana mayor. Sakura, extremadamente respetuosa, se mantuvo en silencio a mi lado. Apenas había probado un bocado y bebía algo de té, por lo que sabía que estaba incómoda. Jian la había ignorado deliberadamente, aunque así lo prefería, ya que de ese modo evitaba una atención innecesaria sobre ella.
Más tarde, cuando ya nos estábamos por ir, Meilin se despidió también alegando que volvería con nosotros para visitar a mi madre, por lo que, apenas subimos al auto, la increpé.
—¿¡Estás comprometida!?
—Hola primito. También es una alegría volver a verte —sonrió con sarcasmo.
—¡Meilin!
—¡No sabía que estabas saliendo con alguien! —Sakura exclamó con preocupación. Tomó una de sus manos— ¿se aman?
Meilin no contestó, simplemente sonrió a modo de respuesta. Ella no podía mentirnos, no a nosotros.
—¿Por qué? —pregunté entonces.
—Lao y yo llevamos saliendo un año… y está enamorado de mi. Así que, está bien. Es buena persona.
¿Un año? Casi me ahogo con mi propia saliva al escucharla. ¿Desde cuándo habría estado organizado ese acuerdo matrimonial si Meilin estaba saliendo hacía un año con Lao Yang? Y sobre todo, ¿desde cuándo se había planificado que Meilin sacrificara su vida para que yo pudiera vivir la mía al lado de la persona que amaba?
—¡No puedes hacer esto!
—¡Es una locura! ¡No puedes casarte si no lo amas!
—Sakura tiene razón, Mei… ¿Es acaso un plan ideado por mi madre? ¿Todo porque sabían que yo me iba a negar a este matrimonio?
—Tranquilos, tranquilos. ¡No me molesta hacerlo! —trató de componer una sonrisa conciliadora, que solo nos inquietó aún más—. Hay cosas que deben hacerse por la familia y esta es una.
—¡Claro que no! ¿Casarte con Yang para mantener un acuerdo con ellos? ¡No los necesitamos!
—¡Claro que los necesitamos Xiao!
—¡Tonterías!
—¿No hay otra manera?
—No, Sakura, no la hay.
—¡Claro que si la hay! ¡Cortar todo absurdo trato con este clan de mierda!
—Xiao Lang… los necesitamos y este fue el mejor trato que pudimos conseguir. Si Shinozaki se enteraba de la ruptura del trato, hubieran ofrecido algo mejor. Ellos necesitan dinero para no quebrar y no perderlo todo, habrían aceptado cualquier trato. A los Shinozaki les sobra el oro. No podemos darnos el lujo de reclutar más enemigos.
Apreté la mandíbula una vez más y formé dos puños con mis manos. Por mi culpa, por mis caprichos, por todas las condiciones que yo había impuesto, otros estaban sufriendo. Maldije a los Shinozaki en todos los idiomas posible y me juré destruirlos de una vez por todas. Nadie de mi familia, nadie que formara parte de mi clan, volvería a sacrificarse tal como lo estaba haciendo mi prima en ese momento.
—Yo… lo siento mucho.
—Sakura… —Meilin tomó las manos de mi castaña novia y negó con la cabeza—. No tienes nada de lo que disculparte. De hecho, nosotros somos los que tenemos que pedirte disculpas a ti por traerte a un lugar peligroso.
—Pero yo…
—Tú nada. Le sirves más a los Li que cualquier otro clan existente en este país. Y si aún no están haciendo abuso de ti, es porque Xiao y mi tía no quisieron exponerte.
—¡Pero estás sacrificando algo tan importante como el amor por nuestra culpa! ¡Por mi culpa!
—Lao es un buen chico, Sakura. Aún no tuve el placer de enamorarme de él, pero me gusta. Además si lo ponemos en balanza, mi sacrificio no es nada comparado con el tuyo. Cambiaste tu vida por nosotros y aún nadie sabe tu verdadero valor. Pero en cuanto alguien se entere… serás el blanco no solo del consejo, sino también de los Shinozaki. De por sí ya lo serás por solo ser la prometida de Xiao…
Sentía que mis uñas se clavaban en la palma de mis manos de tanto apretarlas ante cada palabra de mi prima. La frustración estaba apoderándose de cada parte de mi cuerpo y saber que a pesar de ser el líder del clan, no podía hacer nada para cambiar estas cosas, me estaba empezando a volver loco.
Me faltaba mucho, mucho para poder liderar el clan. Tenía que ponerme en órbita, entender cómo estaba la situación del clan, mi madre y el resto de los miembros. Apenas había llegado al país y ya nos habían bombardeado con sorpresas. Vaya manera de empezar mi liderazgo en el clan.
Y si quería una mejor bienvenida o que alguien confirmara las palabras de mi prima, lo iba a obtener. Todo pasó demasiado rápido. El volantazo que Luke dio en el auto junto al grito de "¡ABAJO!", el sonido del auto derrapando por sobre el asfalto, nuestros cuerpos chocando unos con otros hacia una de las puertas del auto, los gritos de Sakura y Meilin…
—¡XIAO LANG!
No sé qué fue lo que me hizo reaccionar, pero de un momento a otro, fui consciente de los movimientos automáticos de mi cuerpo, que se encontraba cubriendo el de Sakura y el de Meilin, tratando de mantener sus cabezas lo más abajo posible. Había conseguido sacar mi espada en mi mano derecha y tomar uno de los sellos que había llevado esa mañana por sugerencia de mi madre. No estaba seguro de lo que estaba pasando, pero el auto derrapaba hacia un lado y otro, mientras Luke intentaba recuperar el control. Entonces una de las ventanas de las puertas traseras estalló en miles de pedazos sobre nosotros y clavé mi espada en el sello que tenía en la mano, generando un campo protector invisible a nuestro alrededor, uno que nos protegía de las balas de plomo que nos estaban disparando.
—¡¿CUÁNTOS?! —grité hacia delante, rebuscando otro sello en mis bolsillos.
—¡DOS SEÑOR! ¡UNO DE CADA LADO!
Solté un gruñido y me levanté un poco del suelo, donde protegía a dos de las mujeres más importantes de mi vida.
—¡SHAORAN!
—¡QUIETAS! —advertí soltando el sello en el aire—. ¡PREPÁRATE PARA PISAR A FONDO LUKE! —levanté una vez más mi espada y toqué el sello—. ¡DIOS DEL TRUENO, VEN!
El impulso del auto acelerando despidió mi cuerpo hacia delante y me golpee el hombro con el respaldo de los asientos en tanto evitaba aplastar a mi prima con el repentino movimiento. Una fuerte explosión sonó detrás nuestro y me atreví a asomar la cabeza por sobre el respaldo. El asfalto de la autopista por donde pasábamos se había agrietado profusamente, casi generando un enorme cráter donde pude ver cómo dos autos negros caían en él.
Suspiré con alivio. Sentía el corazón en la garganta.
—¿Están todos bien?
¡Epa! ¿A que nadie se esperaba una actualización tan rápida?
Dejo acá un cap con un poco más de acción y seguramente más entretenido para ustedes.
Agradezco de todo corazón a quienes se toman la molestia de dejar un comentario y dejarme saber su opinión y a todos los que se suman añadiendo el fic en favoritos y siguiéndolo.
Espero que este cap sea de su agrado y me lo hagan saber.
¡Nos leemos pronto!
