CAPÍTULO 2
"LA PELEA"
Ese hombre que hacía acto de presencia era ni más ni menos que el importante noble y sofisticado Duque de Grandchester.
Susana estaba a punto de claudicar, pero la suspicacia que destilaban los ojos del Duque de Grandchester la mantuvo inmovilizada.
—Duque de Grandchester quiero que me diga todo lo que sabe sobre Terruce.
El Duque con una cargada tristeza marcada en su rostro le respondió.
—No lo he encontrado, mis hombres han recorrido el teatro, su departamento y todos los lugares posibles pero no lo han localizado.
Susana frunció el entrecejo.
— ¿Y espera que me crea eso, su excelencia?
Su tono de incredulidad glacial le heló la sangre.
—Comprendo sus dudas Srita. Marlowe, y antes de que inicien las fabulaciones y todos empiecen a juzgar a Terruce, les solicito evitar exponer sus equivocadas conclusiones al respecto, sólo puedo asegurarle que lo que he dicho es verdad. Y en este momento lo que es realmente importante es encontrar a mi hijo Terruce.
Entonces Susana con mirada penetrante e intensa se acercó a la mesa donde se encontraba Albert.
—Dígame Sr. Andrew ¿Quién es su acompañante en esta ceremonia, acaso es su hija Candice?
Los ojos de Albert reflejaban extrañeza, sabía el trasfondo de las palabras de Susana. Albert contempló la posibilidad de hacer caso omiso a la burda actitud de Susana, pues sabía que eran los efectos del nerviosismo que padecía.
—En absoluto, vengo sin acompañante Srita. Marlowe, puesto que mi hija se encuentra en Chicago, la prioridad y nobleza con que se dedica a su trabajo en el hospital le ha negado la oportunidad de acompañarme.
La ira se apoderó de Susana.
—No soy una ingenua, y estoy segura que Candy White tiene que ver con esto, tal vez ella se fugó con él, por eso Terry no llegó, ella me lo robó.
En ese momento el cotilleo se alzó por todo el salón, inmediatamente el cuchicheo se escuchó, las mujeres murmuraban tras sus abanicos y los hombres carraspeaban sus gargantas intentando bajar el volumen de los rumores que inminentemente surgían tras las fuertes declaraciones de Susana.
Dispuesto a defender la honorabilidad de Candy, Albert tomó la palabra y elevó tanto su voz que hasta en el último rincón su respuesta se escuchó. Tenía que despejar esa idea que amenazaba con hundir la imagen y reputación de su amada hija adoptiva. Bastaba que una sola persona la juzgara inaceptable para que todos los demás opinaran lo mismo y la rechazaran.
Albert la miró con fijeza durante varios segundos, su tono duro y amenazador infundó cierto temor en la desafiante Susana.
—Srita. Marlowe, lamento su inapreciable situación pero no permitiré que ofenda a tal grado a mi hija Candice, en el momento que usted guste podemos partir a Chicago o si gusta la podemos llamar al hospital para que usted compruebe la veracidad de mis palabras, y sobre todo para que no ponga en boca de todos la irrefutable honorabilidad de mi hija.
Susana al sentir como puñaladas los cientos de miradas sobre ella, su expresión se serenó y en un gesto amigable respondió.
—Disculpe Sr. Andrew, pero espero comprenda que estoy fuera de mis cabales, agradeceré su ayuda para averiguar qué ha pasado con Terry.
Desesperación, soledad, tristeza y remordimientos envolvían el corazón de Susana, eso fue lo que pensó Albert que sentía Susana, sabía que era envuelta con una capa oscura que llevaba a cuestas.
—No hay necesidad de que me solicite ayuda Srita. Marlowe, ante todo Terry es más que mi amigo, para mí es como mi hermano y no descansaré hasta tenerlo enfrente de mí sano y salvo.
—Gracias Sr. Andrew, y discúlpeme usted Duque de Grandchester, no debí ser tan grosera pero… independientemente de los motivos de Terry o las circunstancias que no le permitieron presentarse he decido exonerarlo de nuestro compromiso está más que claro que por amor se lucha con todo y contra todos, y lamentablemente el amor de Terry nunca lo tuve, por eso aunque esta noche, mañana o hasta el fin de mis días si Terry aparece, Ya no habrá compromiso, hoy le libero del compromiso que tenía conmigo.
En ese momento el llanto de Susana surgió y ya no habló más, se dirigió nuevamente al jardín y ahí perdida en un silencio que solo se veía interrumpido por el susurro de la brisa que arrastraba las hojas, Susana lloraba amargamente su desilusión, su desamor. Se daba cuenta que había pagado muy caro su error al aferrarse a obtener forzosamente un amor que nunca le perteneció y que ella impunemente se había obsesionado de tenerlo al precio que fuera. En sus manos temblorosas aún sostenía el ramo de rosas blancas que una a una se fueron deshojando con el torrente de lágrimas que caían de los anegados ojos de Susana, de quien su alma también empezaba a marchitarse tal cual las humedecidas flores.
El evento del año, el majestuoso baile cambió por una triste y lamentable noche de decepción e incertidumbre. Los invitados se empezaron a retirar inevitablemente viendo a una Susana abandonada, agonizante; su figura cabizbaja en el solitario y lóbrego jardín era despedida en silencio desde el interior del salón por los sorprendidos invitados, a quienes les encogió el corazón ver la más triste, desolada, dramática y cruel escena que hasta ese momento había personificado Susana Marlowe.
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Terry al darse cuenta de que Eleanor aprovechó un descuido de él, para vaciar al sanitario el líquido de sus botellas; renegando por no tener más que beber decidió salir de su departamento para encontrar alguna cantina donde le sirvieran sin parar el líquido que mitigaba su dolor.
Terry caminó sin rumbo fijo hasta llegar a un lugar de donde surgían carcajadas, música y el perceptible olor del licor lo hizo entrar; se dirigió a la barra y retomó su rutina favorita de las últimas horas, así tranquilamente pidió varias rondas. Terry estaba en el punto en que la realidad se confunde entre las sombras, los recuerdos se mezclaban en su cerebro. Para salir de esa confusión decidió declamar sus versos favoritos, siempre en sus borracheras hacía lo mismo, acudía a la poesía cada vez que la melancolía le invadía, en cada palabra transmitía todo el amor reprimido, su voz era tan segura y fuerte, impregnaba tanto sentimiento pues imaginaba que los oídos de su amada Candy escuchaban las frases que salían desde su corazón, por eso Terry siempre hacía lo mismo, de esa manera desahogaba mínimamente todo el amor que le profesaba a la dueña de sus pensamientos, y sólo así, entre susurros y embriagado, invocaba el nombre de "Candy, si supieras cuánto te amo" –. Después de decir esto se sumergió al abismo de los recuerdos.
Terry seguía absorto en sus memorias, permanecía gozando en silencio hasta que a su lado apareció un hombre joven de porte fino y distinguido, el cual empezó a jugar con sus dados. Este ruido interrumpió la "paz y alegría" de Terry y al molestarse por la interrupción a su ensueño le habló a ese hombre.
-¡Quieres dejar de agitar ese condenado cubilete!
El fino y joven hombre se extrañó del comentario de Terry, pues se encontraba en un lugar congregado de gente y ruido.
-¿Acaso eres monje? Si es así creo que te has equivocado de lugar "Sr. Paz".
-En absoluto-, frunciendo el ceño Terry se removió en su asiento –. El hecho de que me encuentre en este lugar poco convencional no me limita en que busque un poco de silencio Sr. X.-
El joven lo miró y a continuación sacudió la cabeza con gesto de disgusto.
-Perdone su excelencia, pero prefiero que declame "El Cuervo" a tener qué discutir con usted.-
A lo que Terry sorprendido por la inesperada petición le respondió:
-Creo que no es un cualquiera Sr. X o mejor dicho Sr. Diplomático, veo que conoce de poesía, además le gusta vestir bien.
Entonces Terry empezó a declamar "El Cuervo", sorprendiéndose de que su ahora acompañante también lo estuviera recitando a la par con él. Con esto se fueron despojando de la fanfarronería y se adentraron en temas de arte, predominaban la poesía y teatro, ambos jóvenes exponían sus amplios conocimientos al continuar declamando versos, poesías y extractos de obras de Goethe, Wilde, Poe, Shakespeare, Blake, Byron y muchos más… la gente a su alrededor los veía como unos payasos fuera de lugar. Así continuaron durante varias amenas horas hasta que el joven "Diplomático" se despidió de Terry y se marchó inesperadamente.
Terry estaba impresionado de haber pasado un buen momento con un extraño que ilógicamente no encajaba en ese ordinario y vulgar lugar. Ya no sabía cuántos whiskies había ingerido, su cabeza daba demasiadas vueltas y decidió que era mejor retirarse pues ya no tenía sentido seguir ahí. Se levantó de su asiento pidió la cuenta cuando a su lado llegó una rubia mujer; Terry se extrañó de la cercanía que la chica tenía con él, al cruzarse sus miradas ella retiró de sus labios el cigarro que fumaba y lo colocó en la entreabierta boca de Terry, y éste más se sorprendió de las exquisitas facciones del rostro de la chica. La mirada de Terry siguió bajando del pronunciado escote, observó las generosas curvas de la sexy mujer, su atuendo era excesivamente provocador, el sombrero que lucía le daba un toque misterioso, ella se acercó a Terry para susurrarle al oído -: "¿Dónde está tu amigo?"-, su coqueto acento francés lo inquietó pero la pregunta lo desconcertó.
Terry la estudió con más detenimiento, no se explicaba qué hacía una chica como ella en esa cantina. Ella al ver la desconfianza reflejada en el rostro de Terry le pidió que la escoltara hasta su carruaje, le dijo que había llegado tarde a una cita de amor en ese escondido sitio, y al ver que ya no se encontraba ahí su amado, no se arriesgaría a quedarse ni un minuto más en ese lugar. Terry pagó su cuenta y aceptó acompañar a la bella mujer, en el trayecto de salida ella le dijo a Terry que le comentaron que él había estado con el hombre que ella buscaba. Terry relacionó al joven "Diplomático" con la chica, pensó que ambos se habían citado ahí y que no habían coincidido. La chica le preguntaba de qué habían hablado pero Terry no tenía la intención de conversar y respondía escuetamente –: De Nada, sólo pasábamos un buen rato declamando poesía.
Al seguir caminando Terry notó que su paso ya no era tan firme y al cruzar por un solitario y oscuro callejón vio que varios sujetos golpeaban y trataban de someter al joven con quien había platicado en la cantina; a su mente vino el recuerdo de aquella pelea callejera en la cual conoció a Albert, pues sin su ayuda difícilmente la hubiera librado. Derivado al recuerdo, su instinto protector lo incitó a participar en la gresca aún sin saber el motivo ni conocer al chico que estaba siendo golpeado, la percepción de justicia de Terry le dio el valor para pelear a pesar de la pésima condición física que le provocaba la borrachera. Pensó que lo primero era resguardar en un lugar seguro a la chica pero al voltear para dirigirse a ella no la encontró, Terry giro totalmente y miró hacia todos lados sin encontrar a la rubia mujer, Terry caviló que al ver el peligro amenazante ella ya se había refugiado por ahí. Nuevamente estaba sorprendido del arte de aparecer y desaparecer de esta bella mujer.
-¿Qué estás haciendo aquí?-, le gritó el joven "Diplomático" a Terry.
Terry gruñó con la mirada clavada en sus captores y le respondió.
—Te seguía para que finalizaras la velada contándome el cuento de caperucita roja –, con enardecido enfado dijo –: ¡Ayudarte, por supuesto!
-¡No!-, logró decir él –. No te acerques. ¡Márchate! Te matarán. ¡No quiero que te metas en esto!
Sin embargo, Terry seguía allí, preparado para luchar; su elevado grado de embriaguez no le permitía ver que sería un suicidio involucrarse, o tal vez su anhelante y profundo deseo de autodestruirse lo hacían desafiar a esos bestiales.
Al notar su presencia uno de los hombres intento embestir a Terry al cual sus reflejos no le fallaron y acertadamente le propinó un fuerte rodillazo en el estómago y al ir cayendo Terry aprovechó para darle un puñetazo en su nariz. El grito de dolor del atacante enfureció al resto de sus compañeros que se lanzaron contra Terry.
El joven "Diplomático" ya estaba casi inconsciente, los más de 7 hombres aún lo seguían apaleando sin piedad, por lo que ya no representaba lucha u oposición para sus atacantes.
-¡Vamos cobardes, o sólo en montón luchan!-. Esto lo dijo Terry para atraer al resto de tipejos que no dejaban de golpear al joven Diplomático.
Los robustos se burlaron de la osadía de Terry y empezaron acercarse a él. Terry apretó su mandíbula y sintió que el corazón le latía con fuerza, pero se mentalizó que estaba preparado, aquello no era una actuación pero debía luchar como nunca lo había hecho en su vida.
El primer agresor trató de golpearle la cabeza pero Terry lo esquivó y logró pegarle un puñetazo en el rostro y fue tan fuerte el impacto que hasta le vibraron los huesos de su mano. Rápidamente aprovechó Terry la caída de su atacante y logró quitarle la pistola que traía el malhechor, inmediatamente lo sujetó, rodeó con su brazo el cuello del delincuente y con mucha fuerza trataba de asfixiarlo, mientras que con la otra mano le apuntaba la cabeza. Terry les advirtió al resto de los atacantes que dejaran en paz a su "amigo" o de lo contrario él se cobraría con la vida de su compañero.
Al notar que Terry tenía un rehén, los tipos pararon de golpear a su amigo malherido, pero de pronto el Diplomático le gritó a Terry.
-¡Ten cuidado atrás!
Terry se volteó rápidamente y vio elevarse una mano que llevaba un guante.
-¿Tú?, ¿Qué demonios pasa?
-¡Bum!
A Terry le vino un terrible dolor en el cráneo, empezó a caer y colocado de rodillas frente a ella alzó la vista para confirmar que era la misma mujer rubia a la que él escoltó. Luces blancas centelleaban por doquier y unos hilillos de sangre cruzaron su rostro. Terry se tambaleó por el rudo impacto que sufrió su cabeza, el dolor era insoportable y le rebotaba en el cerebro.
El resto de los atacantes aprovecharon el momento y todos a la vez surtieron de golpes a Terry, la pelea se hizo más rápida y la lluvia de patadas era lo que más trataba de esquivar Terry desde el suelo, los contundentes golpes en todo su cuerpo lo fueron imposibilitando de nivelar la pelea. Terry lanzaba gruñidos de dolor mientras se cubría las costillas y el rostro. El malhechor que había sido rehén tomó venganza contra Terry que al verlo tirado e indefenso, cobardemente sacó su espada y cruelmente la clavó en el cuerpo de Terry.
El joven "Diplomático" maldecía de dolor y de impotencia, lamentaba ver el caos y el estado deplorable en que estaban dejando a su "Defensor". Arrastrándose se acercó a la multitud que seguía deliberadamente atacando sin descanso a Terry quien yacía en el suelo con heridas sangrantes en todo su cuerpo.
El joven "Diplomático" sintió su ridícula y exasperante sensación de impotencia al ver la dolorosa escena, entonces una fuerza recorría todo su ser y se lanzó nuevamente al combate. Del suelo tomó una de las botellas rotas e increíblemente alcanzó a herir en la espalda a uno de los atacantes, pero este hecho provocó más al resto de los matones que se abalanzaron sobre él para golpearlo más brutalmente, uno de los bravucones alcanzó a rasgarle con una daga el pecho, fue entonces que el joven se dio cuenta que empezó a desangrarse por esa punzante herida hasta dejarlo totalmente inconsciente.
Lo que siguió, Terry nunca lo recordó, borrosamente el mundo se agitaba y se perturbaba a su alrededor, pero él no caía en la cuenta de lo que pasaba. A su lado estaba el cuerpo lánguido de su "nuevo amigo", lo contempló hasta que sus ojos se cerraron.
Al final los dos jóvenes yacían inertes en el suelo sobre un charco de sangre y bajo el dominio de los despiadados extraños.
Continuará…
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Bueno Chicas, ese fue el segundo capítulo, espero cubrir sus expectativas y si no… sobre la marcha trataré de mejorarlo, me despido agradeciéndoles su atención.
JUANIS: Gracias por regalarme parte de tu tiempo para leer las ocurrencias que mi loca mente maquina, y yo estoy totalmente de acuerdo contigo ya que también pienso que no es sano para ninguna de las dos partes forzar, obligar y retener a alguien contra su voluntad, y en ese tipo de relaciones solo existe el sentimiento de rechazo que a la larga se convierte en odio. Vamos a ver si cumplo con tus expectativas y yo también estaré muy al pendiente de tus sugerencias para desarrollar el carácter de estos personajes queridos.
ELHYZHA: Pues aquí en este capítulo por lo pronto Terry la libró de quedarse con Susana, déjame pensar otra manera de cómo evada totalmente ese odioso compromiso. Gracias por leerme.
LERINNE: Ojalá que así como te pareció el primer capítulo los siguientes también sean de tu agrado, me esmeraré para tratar de mantener acaparada tu atención, y gracias a las circunstancias no se casaron, ya seguiré pensando como quitarle esa maldición de compromiso al adonis de Terry.
COQUETTE81: A mí también me da pena Susana, pero como dicen En el Pecado lleva la Penitencia, tristemente eso pasa cuando te ciegas totalmente y por amor ves lo que quieres ver. Pero pongámosle situaciones que la harán medir bien la balanza entre el amor o el dolor para ver qué elige. Gracias por leerme!
MOONDAN: Que lindas palabras me dices para mí son aliciente para seguir escribiendo eh! Respecto a la boda, qué te pareció el plantón? Estas de acuerdo o no? si sigue así de necia la Susy la haremos alcohólica ya que me gustó tu idea de darle mucho brandy. Gracias por tu apoyo, espero mantenerme entre tu gusto.
IVETT: Que bien que acaparé tu atención (por lo menos con el primer capítulo veamos en los siguientes), como habrás leído en este capítulo te he complacido con la cancelación de la boda. Gracias por dedicarme tu atención y leerme.
MAAT SACMIS: En ratitos sí soy malita, pero dime ya me redimí con este capítulo o no? Sino dime que hacemos para curar los males que provoco, pero todo es con la finalidad de dejar bien juntitos a Terry & Candy. Gracias por leerme.
MALINALLI: Creo que te has llevado todas la frases bellas y no me has dejado ninguna para agradecerte lo hermoso que me haces sentir con tu review, pues mayor sensibilidad no puedo encontrar sino más que en tus hermosas palabras, gracias amiga por respaldarme y alentarme a seguir escribiendo, tú sabes muy bien que esto inició por tu motivación. Gracias por seguir ahí.
