CAPÍTULO 3

"LA BÚSQUEDA"

Al día siguiente la mayoría de los periódicos no emitieron ninguna publicación sobre la boda; los pocos que lo hicieron solamente mencionaron una breve reseña en la que decían que por causas de fuerza mayor la ceremonia se había cancelado. Obviamente esta omisión de información fue pagada y controlada por el Duque de Grandchester, ya que trataba de minimizar el eminente escándalo.

En Chicago, Candy ansiosamente veía de reojo los titulares de los periódicos que colgaban del exhibidor, dudaba en comprar alguno para buscar las notas de la boda, titubeaba de hacerlo porque sentía que era auto-flagelar a su ser, pero quería confirmar con sus ojos si Terry ya había dejado de ser suyo, necesitaba restregarle a su alma que ya le pertenecía a Susana. Quería darle la estocada final a su corazón para ver si así ya dejaba de suspirar por él.

Venciendo su indecisión compró el periódico, inmediatamente lo hojeó y al no encontrar nada, compró otro y otro hasta dar con la nota que informaba que el evento del año no se había llevado a cabo; no explicaba nada más, era un escueto anuncio.

En ese momento sintió un escalofrío, mil emociones recorrieron su ser. No sabía si su alma se congratulaba por lo que leía. Finalmente quedó confundida y sorprendida; pero más se llenó de temor al no lograr imaginarse qué había pasado, entonces el frío que la recorrió se convirtió en un mal augurio.

Candy salió corriendo al Corporativo Andrew para pedir que la comunicaran a la mansión Andrew en New York. Su incertidumbre aumentó al no encontrar a Albert ni en la mansión ni en las oficinas ubicadas en aquella metrópoli. Ya habían pasado 4 horas y Albert no le regresaba la llamada, estaban por retirarse los empleados por ser ya la hora de salida cuando finalmente la llamada de Albert llegó.

—Hola Pequeña, ¿Porqué tantos mensajes por todos lados? ¿Estás bien? ¿Cuál es la urgencia?

—Albert, ¿Qué pasó? ¿Por qué que se canceló la boda?

—Pequeña, en cuanto regrese te pondré al tanto ¿Sí?

—¿Cuándo regresas? ¿Cómo se encuentra Terry? ¿Susana se enfermó?

—Tranquila Candy, regresaré dentro de 5 días.

—¡Cinco días, es demasiado Albert!, Tú solamente ibas por un día.

Candy suspiró; tenía la impresión de que Albert le ocultaba algo.

—¿Sabes? Siento que me ocultas algo, ¿Qué es? Y no digas que nada porque me estarías mintiendo —

Albert, al sentirse sin salida, decidió decirle la verdad a Candy.

—Terry ha desaparecido — Respondió a bocajarro Albert.

Candy rió escéptica.

—¿Desaparecido? ¿En vísperas de celebrar su boda? ¿Es una broma verdad?

—Ojalá así fuera, pero no Pequeña te estoy diciendo la verdad —dijo Albert dudoso—. El problema es que durante este tiempo Eleanor, Richard y yo no lo hemos encontrado en todo New York y nos hemos preguntado mil veces, ¿Por qué?

Candy enmudeció. Albert se dio cuenta del sufrimiento que había invadido inmediatamente a Candy y trató de animarla.

—Vamos Pequeña no te aflijas, tal vez Terry tomó algunas copas de más y abochornado por lo que sucedió está ideando su retorno triunfal, sólo es cuestión de tiempo.

—¡No!—dijo Candy en voz baja—. No lo creo, así estuviera estúpidamente alcoholizado a Terry la sensatez nunca lo abandona, por lo tanto yo pienso que algo malo le ocurrió Albert.

—Candy: ¿Qué tal si Terry estaba abrumado por sentimientos encontrados?: Por un lado la lealtad a sus propios sentimientos y por otro esa extraña sensación de responsabilidad que lo impulsaba a actuar en contra de su voluntad para remediar ese desgraciado asunto.

—Albert: ¿Y si alguien lastimó a Terry? ¿Qué tal si se encuentra muy mal?... Nos necesita Albert hay que buscarlo hasta debajo de las piedras.

—Candy tú al igual que nosotros has caído en la paranoia, tranquilízate por favor, ya he contratado a varios detectives privados para buscar a Terry; conforme reciba sus reportes te llamaré para informarte al respecto, ¿Estás de acuerdo?

—No Albert, yo también quiero ayudar, no soporto la idea de que algo malo le haya sucedido a Terry; será mejor que pida un permiso especial para viajar a New York para unirme a ti, a Eleanor y al Duque de Grandchester.

—No es necesario Pequeña, Richard ha acudido a todos sus contactos para solicitar apoyo. Todo mundo nos está brindando su ayuda; además recuerda que recientemente has sido reincorporada al hospital, no sería correcto iniciar con permisos Candy.

—Albert: ¿Tú cuándo has antepuesto al trabajo sobre un familiar? ¿Nunca verdad? Siempre con hechos nos has demostrado tu amor, no puedo creer lo que me acabas de decir. Presiento que algo muy malo ocurre, definitivamente partiré a New York inmediatamente.

—Por favor no vengas Candy, tu aparición aquí sería inoportuna —dijo Albert, entristecido.

—¿A qué te refieres Albert? Y por favor no me ocultes nada.

Albert después de meditar en decirle toda la verdad a Candy suspiró e inició.

—Mí querida Candy… Me apena ser yo el portador de tan malas noticias pero, no me gustaría que te presentaras aquí porque Susana por despecho insinuó que tú te habías fugado con Terry, que tú eras la culpable de su desgracia.

—¡¿Pero qué dices Albert?!

—Por eso no quería decirte las cosas, sabía que te lastimaría Pequeña; ahora entiéndeme… estoy en la disyuntiva de aceptar que vengas para que todo mundo se entere de que tú nada tienes que ver en este lío, pero por otro lado no quiero que te enfrentes a Susana.

—Albert, ahora más que nunca estoy decidida a viajar a New York, tengo que enfrentar con la cabeza en alto que yo no soy culpable de nada —. Un nudo en la garganta no le permitió seguir hablando—. No puedo creer que Susana nos haya juzgado tan mal a Terry y a mí…No después del sacrificio que ambos hicimos por su felicidad… Albert, tan pronto me sea posible partiré hacia allá.

—Candy, tal vez podrías aclarar las cosas con Susana en otra ocasión, o tal vez de un momento a otro Terry aparezca y él le explicará sus razones a Susana, entonces ya no sería necesario tu viaje.

—He dicho que viajaré a New York y así será —. Reflexionando y moderando su actitud hacia Albert, Candy se disculpó—: Perdona mi obstinación Albert, pero entiende que ante esta situación no puedo quedarme aquí cruzada de brazos. Nos veremos pronto Albert, hasta luego.

—De acuerdo Pequeña, aceptaré que vengas con la condición de dejar el tiempo conveniente para tomar una decisión de si verás o no a Susana.

—Muy bien Albert, le daremos su espacio al tiempo, pero no desistiré en mi intención de enfrentarla tarde o temprano.

—Está bien, ya lo hablaremos detenidamente. Avísame cuando salgas para pasar por ti a la estación de trenes.

—Gracias Albert, agradezco infinitamente tu apoyo y comprensión.

Candy cerró y apretó sus puños, entrecerró los ojos. Nunca había soportado el criterio injusto de la sociedad. Este le producía el intenso deseo de actuar siguiendo sus impulsos aunque los consideraran escandalosos; siempre les demostró que no le importaba, pero en ésta situación ella estaba segura que requería de su participación para esclarecerlo.

Así transcurrió una semana sin ninguna novedad respecto a Terry. Al acudir Albert a recoger a Candy, ella inmediatamente lo atiborró de preguntas.

— ¿Y Susana cómo está? ¿Quién ha hablado con ella?

—No ha aceptado ver a nadie, solamente le ha pedido a Richard que le haga saber las noticias respecto a Terry.

—Tengo que buscarla Albert, debo hablar con ella.

—Dudo que quiera verte. En estos momentos tú para ella serías como un rayo caído del cielo en su cabeza.

—Lo digo en serio Albert —, dijo ella, vehemente—. Lo que le ocurrió es tan horrible. Una mujer no se recupera de una traición tan horrenda, el hecho debió dejarle una herida muy dolorosa.

—No quiero arriesgarte a un enfrentamiento Pequeña, no es correcto ni necesario. La mejor manera de hacer frente a los cotilleos es no hacerles caso.

—Albert, es que yo necesito hablar con Susana, siento que exploto si no lo hago es que... ¡¿Cómo puede Susana pensar que le haríamos esa canallada?! ¿Qué no supo del sacrificio que hice al renunciar al amor de mi vida? Me desgarré el alma al dejarle a Terry.

— ¡Cálmate, Candy!

—No Albert, no puedo controlarme y tengo que hablar con Susana porque es una gran necesidad personal, no pienso quedarme callada esta vez.

***&&&&&&&&***

Señores iniciaremos informándoles lo que la señorita Susana Marlowe ha declarado, aunque no aportó información sustanciosa para avanzar en la investigación lo hacemos de su conocimiento, ya que es un personaje clave en la vida del señor Terruce. La ausencia de la señorita Marlowe en esta reunión obedece a que en este momento se encuentra en Houston, ya que está recibiendo un tratamiento médico. A ella ya le comunicamos lo que posterior a la declaración de ella les diremos a ustedes.

Entonces un detective leyó en voz alta para que los ahí presentes escucharan la declaración de Susana Marlowe.

— ¿Hubo entre usted y el señor Terruce algún desacuerdo, alguna inconformidad?

Ella negó lentamente con la cabeza.

—No señores, la última vez que vi a Terry fue la noche anterior a lo que sería nuestra boda y nos despedimos de manera normal —. Con monosílabos, pues así como era su lacónica relación fría y distante, también así eran sus pocas conversaciones precarias y escuetas, con dolor recordó eso Susana antes de finalizar su respuesta—. Nos despedimos como amigos, totalmente de acuerdo en lo que haríamos al día siguiente—. Y con risa irónica y semblante lastimero dijo —: Bueno al menos eso me hizo creer, y yo en mi inmenso deseo de despedirlo por última vez como mi prometido, en mi ansioso anhelo de al día siguiente darnos las buenas noches como marido y mujer me cegué de ver otra cosa.

—Entonces ¿No discutieron, o no hubo algún malentendido? —Preguntó el investigador.

—No, ninguna discusión y el malentendido… sería tal vez lo que yo nunca quise entender, y que ahora claramente entiendo: Que Terry nunca me amó y que yo lo forcé a ese maldito compromiso —.

El detective frunció los labios, como si sospechara que ella había omitido algo importantísimo en su respuesta.

—¿Ninguna rencilla de enamorados que tal vez usted ha olvidado con todos los preparativos para la boda?

Susana se tomó un momento para contestar mientras recordaba que ella acataba todo lo que Terry dijera, no le importaba estar a fuego cruzado entre las decisiones y oposiciones de su madre y Terry, a ella lo único que le importaba era ser la esposa de Terruce Grandchester. Casi enloquecía por la cercanía de su noche de bodas eso era lo que llenaba su mente, el ardiente deseo de ser la mujer de Terry.

—Terry y yo hablábamos justo lo necesario por eso pensé que nos entendíamos a la perfección—respondió.

Inesperadamente la señora Marlowe intervino y expuso:

—¡Tiene que haber muerto! —Dijo mirando alterada a todos los investigadores—. Susana la miró horrorizada.

—¡Cállate Mamá! A pesar de todo mi dolor no deseo eso, nunca desearé la muerte de Terry.

—Perdóname Susy, pero tal vez preferiría que lo encontraran muerto; eso por lo menos, sería una excusa aceptable de lo que te ha hecho hija. Te ha desgraciado tu vida. Primero tu pierna, luego tu carrera y ahora esto; nunca te podrás casar, serás una rechazada, una solterona.

—¡Por favor, cállate Mamá!, Ten piedad de mí, ¿Qué no te das cuenta de cuánto me hieren tus palabras?…—. Después de un gran sollozo, Susana con gran esfuerzo retomó la palabra —: Por lo que se ha dado cuenta, no tengo más que decir, en verdad nunca conocí realmente a Terry, yo traté de derribar la barrera que él siempre mantuvo entre nosotros, pero no lo logré. Lo mejor sería que ustedes se dirigieran con Candice White Andrew, ella puede aportar mejor información que yo.

Del resto de las interrogativas que le hicimos, nos respondió que no conocía nada al respecto y después de escuchar nuestro informe insistió en que buscáramos a la señorita Andrew, para que si lográbamos encontrarla ella diera cuenta de lo todo lo preguntado. Así fue como finalizó nuestra visita con la señorita Susana Marlowe y su madre —. Dijo en conclusión el detective que interrogó a Susana.

Con esa declaración inició el reporte de investigación que hacían tanto los detectives privados y policías, pues habían transcurrido ya tres meses y ni la policía ni los investigadores contratados encontraban una pista del paradero de Terry; los resultados de sus investigaciones desalentaban enormemente a sus familiares y amigos, todos estaban perplejos con las hipótesis que les habían expuesto: ¿Suicidio?, ¿Asesinato?, ¿Secuestro? ¿Huída?. Nadie aceptaba ninguna de estas atroces suposiciones. Tanto los Andrew como los Grandchester se encontraban reunidos en la mansión de Eleanor Baker, todos atónitos escuchaban los crueles finales que probablemente Terry hubiera tenido.

Nuevamente un investigador iniciaba su indagación:

—Huir. Han considerado el deseo de fugarse; lamentablemente no es un secreto el hecho de que el señor Terruce se casaría con la señorita Marlowe por compromiso y no por amor. Quizás al final decidió marcharse que continuar con la obligación del matrimonio.

Enfurecida y casi con gritos Candy defendió a Terry.

—¡Nunca! ¡Terry no haría algo tan aberrante! ¡Él no es ningún cobarde! ¡Él siempre ha enfrentado sus problemas! ¡Jamás cometería una canallada de esas!— Iba a seguir hablando pero el Duque de Granchester intervino.

—No permitiré que tal estupidez se vuelva a mencionar. Mi hijo es un caballero. Tiene principios y es honorable. Jamás faltaría a su palabra. Categóricamente le ordeno descartar esa idiotez–. Muy enfurecido terminó de hablar Richard Grandchester. Profundamente le había ofendido dicha presunción.

Entonces otro detective tomó la palabra:

—Precisamente por eso los hemos reunido a ustedes. Por ser las personas más cercanas al desaparecido. Cada palabra, cada detalle que ustedes expresan nos ayudan a deducir nuestras conjeturas. No se moleste Duque de Grandchester, todo lo que estamos diciendo son posibles deducciones —. Volviendo al tema el anterior expositor dijo:

—Tal vez el señor Terruce sufría alguna decepción, dolor, depresión; algo que lo lastimó demasiado que lo motivó a suicidarse.

—Eso es absurdo, Terry tiene un espíritu inquebrantable. Es un guerrero que no saldría por la puerta fácil, definidamente tienen que descartar esa idea —. Albert resopló por la burda conjetura de los policías.

­—¿Qué tan seguro está usted de eso Sr. Andrew? ¿Conocía a la perfección los sentimientos y pensamientos del señor Terruce para asegurar que no sufría ninguno de los sentimientos que mencioné?

Albert al igual que el resto quedó en silencio, todos recordaban que no era así. A la mente de todos vinieron los lamentables hechos del accidente de Susana, el compromiso forzado de Terry con ella, el dolor de Terry al terminar con Candy. En todos quedaba la duda, pero todos sabían que Terry sería incapaz de atentar contra su vida.

El silencio fue predominante en la habitación, entonces otro investigador habló:

—Asesinado, tal vez algún marido celoso del "Actor de Broadway", ¿Algún enemigo? —El investigador fue interrumpido por Eleanor—:

—Mi hijo nunca ha salido con ninguna chica ni mucho menos mantendría amoríos con alguna casada. Él, después de que terminó con la señorita Andrew se volvió más inescrutable. Siempre se mantenía aislado, es un chico solitario—. En ese momento Eleanor y Candy se vieron. Con su mirada Eleanor le decía a Candy cuánto la había amado y extrañado Terry, mientras que Candy sintió la opresión en su corazón palideció y agachó la cabeza—. Recuerde oficial que él estaba comprometido, ese día se iba a casar, definitivamente no se involucraría en alguna relación clandestina.

—Solitario…deja abierta la primer hipótesis señores ya que ustedes en silencio nos indican que el señor Terruce no era completamente feliz y, descartando un crimen pasional también pudo morir accidentalmente, pues según mis registros días y noches anteriores a su desaparición el señor Terruce se embriagaba considerablemente. A unas horas de realizar su matrimonio el señor Terruce estuvo en una cantina del cual dice el cantinero que su hijo bebió hasta vaciar todas las botellas de su barra; que era elevadísimo el nivel de embriaguez que Terruce y su amigo tenían porque se la pasaron toda la madrugada diciendo y recitando incoherencias. El punto señores, es que accidentalmente el señor Terruce pudo haberse golpeado fuertemente la cabeza y en estado inconsciente cayó al agua muriendo ya sea del golpe o ahogado.

El llanto de las mujeres: Eleanor y Candy interrumpió al oficial.

—Lamento tener que decir esto señora Baker, pero usted misma nos reveló que lo había visto la noche anterior en su departamento y que el señor Terruce había tomado excesivamente y que su estado de ánimo era muy pensativo. Tal vez a su hijo se le terminaron las botellas y salió en busca de más, por eso acudió al lugar que corroboró el cantinero, el cual dice que el amigo de su hijo salió primero y que al cabo de unos diez minutos después el señor Terruce se retiró de ese lugar. Probablemente en el trayecto de su casa fue asaltado y al poner resistencia fue herido de gravedad y los asaltantes para deshacerse del cuerpo lo tiraron desde el puerto a las aguas; esto lo basamos en que encontramos sangre cerca del embarcadero.

El llanto de las mujeres aumentó y también se unieron las exclamaciones de Albert y Richard Grandchester. El hecho de que encontraran sangre les preocupaba profundamente. Con las duras conjeturas que pasaban por su mente era muy difícil que pensaran lúcidamente, pero Albert preguntó:

—Un momento Señores, ¿Cómo es que Terry estuvo acompañado en la cantina?, pero si él no tiene amigos, es decir no acostumbraba a salir acompañado, ¿Quién era esa persona?

— Aún no lo sabemos. Están descartados sus compañeros de teatro pues a todos los hemos interrogado y ninguno acompañó al señor Terruce, de hecho la mayoría decía que el Sr. Terruce era muy hermético y que se limitaba a saludar a uno que otro, su relación era exclusivamente laboral. De los clientes de la cantina que la frecuentan seguido dijeron que nunca habían visto a ese hombre hasta esa noche; las únicas señas que nos proporcionaron es que era de la misma edad que su hijo, sus ropas eran finas y su vocabulario era igual de educado que el del señor Terruce. Los distinguieron porque hablaban y cantaban cosas raras, decían que a ambos se les notaba que eran de buena cuna. ¿Tienen ustedes idea de quien se puede tratar, será algún amigo o enemigo del Sr. Terruce, ¿Se les ocurre alguien? Porque también puede ser alguien que con engaños se acercó al señor Terruce para emborracharlo más de la cuenta al grado de embrutecerlo para posteriormente secuestrarlo.

—Secuestrado mi hijo, ¡Por Dios no puede ser! —A punto de desfallecer alcanzó a decir Eleanor.

—¿Pero cómo, porqué, por quien? — Preguntó Richard mientras sostenía y abrazaba a Eleanor.

—Tal vez quieran su dinero Duque de Grandchester, es un secreto a voces que tanto usted como la señora Eleanor Baker son los padres del señor Terruce; tal vez lo hayan secuestrado para pedir un cuantioso motín, alguna banda que lo haya ubicado como una cazable fortuna, al ser hijo de la más famosa actriz de Broadway y del millonario Duque de Grandchester querrán exprimirles hasta el último dólar señores. Además, antes de retirarse el señor Terruce estuvo hablando con una joven mujer rubia, elegante, muy guapa. La rememoró el cantinero y dijo que salieron juntos, después de que brevemente hablaron se tomaron su última copa y se marcharon.

— ¿Qué mujer? ¿Cómo que se retiró con ella?... acaso era una… —Con su rostro desdibujado preguntó Candy.

—No señorita Andrew; la misteriosa mujer no era una prostituta, en ese lugar no hay mujeres que se les permita trabajar ahí. Es solamente una cantina en la que los clientes frecuentes son los trabajadores del puerto, del embarcadero, gente jornalera que se emborracha ahí. La joven mujer también tenía buen aspecto. La describen fina, sofisticada, la definían de la "highlife". ¿Tendrán idea de quien se trate? La señorita Marlowe desconocía también la existencia de dicha mujer en la vida del señor Terruce y al parecer esto la sorprendió e inquietó de sobremanera.

Todos inmutados por la última declaración del investigador buscaban lógica a la inesperada noticia.

—Ahora sólo es cuestión de tiempo. Seguiremos indagando en todas las hipótesis, referentes al posible secuestro. Tenemos que esperar a que se comuniquen con ustedes para pedir el rescate. Por lo pronto son los únicos resultados que tenemos damas y caballeros; sobra decir que seguiremos frenéticamente buscando. Solamente les pedimos una cosa: No hablen de esto con alguien más, ya que si se divulga lo del secuestro habrá muchos aprovechados que querrán extorsionarlos pidiéndoles el dinero del rescate y otros que por dar falsa información querrán recompensa, además nunca se sabe: El agresor puede ser alguien muy cercano que puede estar al tanto de toda esta información para cubrir su fechoría. Nuevamente nos disculpamos por los lamentables hechos que hemos expuesto pero desgraciadamente existen estas posibilidades. Seguiremos en contacto, hasta luego.

Se retiraron los detectives y policías dejando un ambiente lleno de dolor e impotencia en los habitantes de la mansión Baker. Un miedo oscuro y paralizador se alojó en ellos, en sus mentes se repetían las terribles conjeturas.

Richard depositó en un sillón a Eleanor y se dirigió a la vitrina de los vinos. Necesitaba urgentemente combatir la acidez que sufría su alma con un whisky.

Albert se acercó para tomar una copa también, su estómago estaba revuelto, no podía creer todo lo que había escuchado.

Sorpresivamente Candy también se sirvió y de un trago bebió el whisky; al sentir las miradas atónitas de los presentes dijo:

—Discúlpenme, es incorrecto pero en este momento realmente necesito algo más fuerte que esfume lo que acabo de escuchar.

— Pero, si tú no bebes licor Pequeña, ¿Qué te pasa?— le preguntó Albert sumamente preocupado.

—Albert, no puedo digerir todo esto, ¿Te imaginas cualquier suposición que resulte ser la verdad? Todas son terribles, temo por Terry. Y Susana: Con la mención de esa mujer tal vez intensificaron sus dudas y odio a mi persona. Albert ahora sí, sin evasivas ni postergaciones debo hablar con ella, espero que me apoyes permitiéndome verla.

—Ten paciencia Candy, todos debemos tener Fe en que Terry aparecerá sano y salvo, no hay que inquietarnos, necesitamos tener la cabeza bien fría para reaccionar correctamente y no dejar pasar ninguna pista. Respecto a Susana, buscaremos el tiempo adecuado para enfrentarla, recuerda que en este momento no esta en New York.

—Eleanor, ¿Y si el rebelde se nos ha fugado? —, Añadió El Duque de Grandchester—. O sea cual sea su verdad, este asunto es y seguirá siendo un asunto de la familia. Recuerda la honorabilidad de mi apellido. Tendré que ocultar el hecho o por lo menos suavizarlo en lo que Terry da la cara, ¿O tú que sugieres querida Elly?

—Sí así de simple fuera no me opondría a nada que tú decidas Richard, pero la realidad es que estamos buscando a nuestro hijo, a quien no conoces lo suficiente porque a pesar de su rebeldía no haría una bajeza como la que le imputan. Yo temo por su vida, por su bienestar Richard —, musitó Eleanor—. Enfócate a encontrarlo y no te preocupes tanto por la discreción. Toma en cuenta que la mitad de New York ya sabe lo que ha sucedido; pero si te tranquiliza el hecho de cubrir al máximo la noticia por el escándalo así lo haré con la promesa de que tú me devolverás sano y salvo a mi hijo.

—Mi querida Elly, no me malinterpretes, te juro por lo más sagrado que me duele muchísimo la desaparición de nuestro hijo; estoy muriendo por el miedo de saber que lo hayan lastimado o de que no lo volvamos a ver. Si estoy tomando esta medida es para protegerlo, no sabemos a lo que nos estamos enfrentando, buscaré la seguridad e integridad de nuestro hijo, no pararé hasta devolvértelo mi querida Elly.

Entonces todos conmovidos por las palabras de Richard, los invadió el sentimiento de dolor, Eleanor y Candy lloraron imparablemente, mientras que los caballeros Richard y Albert ahogaban el llanto en silencio.

Continuará…

Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç&Ç

¡¡¡Gracias Niñas por seguir aún conmigo…espero no haberlas defraudado tan pronto!!!

AMAYO 25: Perdóname por la golpiza que sufrió nuestro hermoso galán pero realmente era necesario dejarlo en ese estado, solamente así "noqueado" no se presentaría en esa boda, además no debe recordar ni cómo se llama ya luego lo explicaré. Y lo super importante le protegí todos sus órganos vitales solamente moretones, hinchazones, quebraduras y una que otra pequeña cicatriz que el tiempo le quitará porque lo seguiré dejando bello y hermoso como siempre. De la Gusa pues qué te digo cómo te gustaría que acabara? Ya tengo dos o tres ideas pero me encantaría saber a ti que te gustaría. Gracias por opinar y por tomarte un tiempecito para leerme.

IVETT:Te confieso que a mí me dolieron más esos golpes que recibió mi amado Terry, pero ya sanará recuerda que nuestro galán es INQUEBRANTABLE, es tan fuerte como un roble y lo digo de cuerpo y alma… así que no temas por él ya que sabrá salir adelante como siempre lo ha hecho. Gracias por mantener tu lectura a mi fic.

MOONDAN: A mí también me dio lástima Susana, pobrecilla te imaginas lo que ha de haber sufrido con sus "deseos frustrados", ahora sí sabe lo que es amar a Dios en tierra ajena. Veamos a ver si con esa amarga experiencia entiende la lección y sino ya veremos cómo la hacemos entrar en razón. Sobre el Diplomático es un buen chico que también está pasando por una mala racha pero su inteligencia y valentía lo sacarán adelante al igual que a nuestro amado Terry. Mil gracias por mantenerte a mi lado.

ELHYZHAAAA: No te preocupes por nuestro galán de acero, es tan fuerte que resistirá solo es cuestión de que lo apapachemos muy bien. De la Gusy pobrecilla sí que da pena, pero ella se lo buscó, espero que ya con eso se aplaque. Gracias por no dejarme!

LERINNE: Pobre Susana espero que con esto toque fondo y comprenda que estaba siendo muy egoísta y que rectifique su mal proceder. Yo creo que tanto Terry como el Diplomático se ayudarán mutuamente a enfrentar sus adversidades, algo bueno tiene que salir de esta amistad, por lo pronto Terry ya le ayudó. Gracias por seguirme.

MALINALLI: Juro infinitamente que tus palabras siguen disipando mis temores de escribir y publicar, por Dios cuánta energía positiva y motivante encuentro en tus reviews. No me cansaré de agradecerte siempre por tu gran apoyo. Por eso le pido a Dios de todo corazón que te bendiga para que pronto salgan de la terrible situación que pasan tú y tu amado esposo, yo tengo muchísima Fe que en breve esto será un mal recuerdo porque la normalidad y felicidad de antaño volverán a reinar en tu hogar. Te reitero mi apoyo incondicional para ayudarte en lo que necesites Amiga, ESTOY CONTIGO!. TQM.

LORENA: Bienvenida al mundo de mis ocurrencias extrañas, sabes que pienso que tal vez te gustaron mis dos primeros capítulos porque en ellos plasmé el dolor, el calvario, el sufrimiento, y la frustración de los deseos de Susana, porque en el fondo todas gozamos con el dolor de la acérrima enemiga de nuestra amada parejita C&T. Mi prueba de fuego será ver si sigo acaparando su atención con los siguientes capítulos, uf! Ese es mi reto, pero veamos que pasa. Gracias por leer mi fic!