CAPÍTULO 5
"EL ENCIERRO"
Francia, Diciembre 1916
Bañado en sudor y respirando el olor de sus propias suciedades el "Diplomático" despertó en una oscura y húmeda celda llena de sabandijas. Observó a todos los individuos que estaban allí presentes y, a una que otra rata que roía las vasijas despostilladas y tiradas en el suelo ya sin una pizca de alimento.
Sus sentidos estaban aturdidos y pese a su confusión lo primero que vino a su mente fue la imagen de aquel hombre inconsciente y cubierto de sangre que podía estar muerto, no dudaba en que así hubiese sido, estaba demasiado angustiado por él, pero en ese instante lo invadió la esperanza de aún encontrarlo vivo, pensó que el torniquete que con sus últimas fuerzas le aplicó a su pierna hubiese frenado el leve desangramiento que sufría.
—Bienvenido al "Escondite del Diablo" —escuchó que le decían—. De este lugar jamás te podrás fugar.
El tiempo pasó, no podría decir cuánto, lo último que recordaba era sentir el movimiento del barco que se debatía entre la fuerza del viento y las olas, en donde a oscuras y con el esforzado valor y coraje trató de sanar la herida de su amigo, eso lo hizo hasta que fue consciente ya que finalmente se desvaneció a causa de sus propias heridas y por su energía agotada.
Ahora estaba en un pavoroso lugar; el bullicio, la suciedad y humedad que ambientaba ese sitio no le permitían identificar dónde se encontraba, él seguía en su soliloquio mental cuando nuevamente le hablaron.
—Una herida insignificante cerca del hombro izquierdo si la hubieras recibido quince centímetros más abajo y habrías sido hombre muerto. —le dijo un anciano hombre que se acercó a él—.
— ¿Dónde estoy? ¿Cómo llegué aquí? ¿Han visto a mi amigo?
—Los arrojaron a esta mazmorra como viles animales, y si tu amigo es aquel bulto despídete de él, ya que no tardan en sacarlo de aquí puesto que estorba y apesta. Los carceleros esporádicamente sólo vienen a fijarse si ya murieron para deshacerse de ustedes.
Entonces el joven elegante enfocó su mirada hacia el rincón que señalaba el anciano y con trabajo miró al mismo tiempo que intentaba borrar la imagen desagradable que percibían sus pupilas.
— ¿Muerto? —con dolor murmuró—.
— ¿Qué le ha hecho pensar semejante tontería? ¡Acérquese! —le respondieron.
Se tambaleó y con dificultad logró llegar al rincón indicado, con sus ojos llorosos a causa del esfuerzo se acercó y tocó el brazo de Terry, su piel estaba fría, tenía los labios lívidos pero vio el débil ascenso y descenso de su pecho y esto le avivó su anhelo de aún poder salvar a su defensor.
—A ti probablemente una navaja te ha rozado cerca del hombro, pero no es nada serio, es una rasgadura que sólo hay que cuidar de que no se te infecte y por la pérdida de sangre y mala alimentación lógicamente te sientes débil y mareado, pero lo malo es con tu amigo. —Entonces otro hombre habló—.
—Se ha agitado durante todas estas noches y en el delirio de la fiebre llama y llama a una "Candy", nosotros hicimos lo que pudimos. Contigo tuvimos suerte porque sólo tuviste un gran rasguño, pero tu amigo tiene una herida que aún no terminamos de curar pues no se deja sujetar, a simple vista parece un animal herido pero increíblemente tiene impulsos de bestia, —sorprendido le relataba— Ayudó una improvisada "ligadura" que traía en su muslo para que no se desangrara, pero él no pone nada de su parte, no quiere reaccionar.
*****
Mientras las imágines y los sonidos bombardeaban el subconsciente de Terry, quien en su profundo coma deambulaba entre los recuerdos y anhelos que frustraban y avivaban su vida.
Hasta ese día lamentablemente Candy no era la dueña de Terruce Grandchester pero sí lo era de su amor, de sus recuerdos; y en esa fantasía ella tenía el poder de arrebatárselo de sus garras a la muerte pues en sus alucinaciones Terry escuchaba que Candy lo llamaba y le decía:
"Terry no puedo perderte… Te he estado esperando toda mi vida… Quédate conmigo… Aguanta por mí… Hazlo por nuestro amor… Te lo ruego".
Y tan intensa era la pugna contra la muerte que Terry casi sentía como su amor por Candy lo sacaba del tornado que lo conducía a la oscura eternidad, el ver a su Pecosa le inyectaba los bríos que luchaban para vencer la languidez mortal que tenía dominado a su cuerpo. ¡Era inverosímil la conexión que existía entre estos enamorados!
Pero también pensar en su futura esposa, en la vida indeseable a lado de Susana lo atemorizaba demasiado, aunado a la incertidumbre de saber lo que le aguardaba a "su regreso". Esas eran las pesadas razones que lo anclaban a ese lóbrego letargo del que no quería despertar, pues si es que era capaz de ver un nuevo amanecer ese pensamiento era motivo suficiente para hacerlo NO desear volver a la vida.
*****
Durante los siete días que fue el tiempo en que transcurrió el trayecto que llevó a ambos jóvenes de América a Europa, ni el golpeteo constante de las bravas olas contra el casco del barco hicieron reaccionar al mismo tiempo al par de agonizantes muchachos que fueron arrojados como piltrafas en una de las bodegas del primer nivel de ese barco de la naviera militar francesa.
Apenas se pudo sostener de pie y luchando por mantener el equilibrio total de su adolorido cuerpo el valiente y abatido joven "elegante" se esforzó por reunir las fuerzas necesarias para retomar su intento por salvar a su "amigo"; al cual le examinaba la herida de su pierna y llegó a la conclusión de que no lucía fatal, pero que requería de minuciosos cuidados para que no consiguiera poner en peligro a su defensor.
Debido a la acertada reacción de Terry de encogerse en posición fetal al ver que le incrustarían la espada en el estómago, ésta no llegó a esa parte sino que atinó a la pierna del actor, recibiendo la delgada herida en el muslo. Gracias a su suerte y a la sagacidad del aristócrata el arma no llegó al hueso ni rasgó ningún nervio que lo pudieran dejar cojo, pero la cascada de sudor no paraba de mojar la frente del noble, y esto era la muestra inminente de la amenaza de infección de la que sería víctima si no era atendido urgentemente.
¿Qué no debería ya haber recuperado el conocimiento? ¿Cómo le adormeceremos el dolor? ¿Cómo sanaremos esa herida? —Preguntaba el Diplomático a los habitantes de la celda.
Lo único que tenemos clandestinamente aquí es brea, si cauterizas con ella tal vez logres aminorar el peligro de infección, aunque sería muy doloroso para él.
— ¿Es absolutamente necesario? ¿No hay otra alternativa?
Contigo la aplicamos… además son más dolorosas las calamidades que está sufriendo el pobre infeliz, recuerda que está inconsciente probablemente ni cuenta se dé, y si lo llega a sentir ten la seguridad que con eso despertará.
Pero es que aquí todo es tan insano que podría ser peor —. Pensó en voz alta el Diplomático.
Inmediatamente enfurecido uno de los salvajes hombres le respondió.
¡Perfecto Poderoso! Puedes llevarlo al mejor hospital de Francia, sólo es cuestión de que escapes de ésta prisión, cargues en tus fuertes brazos al bulto ese para que reciba la mejor atención médica que deseas. ¡Vamos hazlo idiota! Para nada nos necesitas a nosotros y a las apestosas cosas que te podamos brindar. ¡Imbécil! Solo te aviso que con estas sucias manos te alimentamos a ti y al otro, gracias a nuestros apestosos alimentos lograron sobrevivir, nuestros estúpidos cuidados sirvieron para que ahora estés de hocicón.
Avergonzado por la injusta e imprudente indiscreción que cometió, el Joven "Elegante" se disculpó.
¡Por Dios!, tienes toda la razón es sólo que me dejé llevar por la desesperación pero, no pretendía ser ingrato les pido disculpas por mi boca floja, ya que sin su ayuda yo tal vez ya sería un bulto tres metros bajo tierra —. En actitud decidida y valerosa el amigo de Terry les dijo — Muy bien, no seré víctima de la ineptitud yo lo cauterizaré.
Anonadados por la imprevista y brava reacción que no admitía discusión el resto de los prisioneros asintieron la decisión del "Elegante".
De acuerdo señores, pásenme todo lo que me pueda servir para curar a mi amigo—.
Les solicitó en animado tono el convaleciente hombre que en ese momento se convertiría en un emergente "médico" (que aunque dadas las circunstancias y materiales que emplearía necesitaría forzosamente un milagro).
Tal parecía que el espíritu de Stear lo había invadido puesto que se valdría de su ingenio y creatividad para enmendar (o más bien arriesgarse) en la curación, esto lo haría aprovechando los carentes recursos y apostándole toda su Fe y corazón para que su invento fuera efectivo.
De pronto le arrimaron brea, poca agua, un paño, una que otra yerba, ollas, hasta tela sucia y demás cosas que en su momento podrían ser de utilidad.
—Amigo me podrías dar poco de ese licor, no lo bebas todo, algún día te lo pagaré y muy bien. Ahora lo necesito para desinfectar y para ayudarlo a recuperar el conocimiento.
Efectivo fue su poder de convencimiento para adquirir el valioso líquido que ayudó en gran medida a limpiar y esterilizar la herida de Terry.
Nuevamente el espíritu de un Cornwell se hacía manifiesto en el Diplomático, ya que tenía el elegante estilo de persuadir a las personas con su aire de superioridad y toque sofisticado lo logró tal como si hubiese sido Archie, y sin olvidar como se desenvolvió con el liderazgo y nobleza de Albert, tal parecía que los "amigos" de Terry se hacían presentes espiritualmente para ayudarlo por medio de ese enigmático e inteligente "Diplomático".
Entonces el joven elegante procedió hacer fuego con dos piedras que milagrosamente también le facilitaron, sobre las ollas calentó la brea y en otra lograron cocer las yerbas. Finalmente ya cuando tuvo todo listo el Diplomático subió las mangas de lo que restaba de su camisa y dio instrucciones a los hombres.
—Señores será mejor que nos apresuremos con esto, ya no tarda el carcelero en dar su ronda además, ya casi no pasa luz y la humedad apaga muy pronto al fuego, por favor necesito que me ayuden a sujetar fuertemente la cabeza, las piernas y los brazos del "bulto".
Todos obedecieron y en cuestión de segundos el Diplomático inició la curación; su fiero orgullo y decisión no lo hicieron dudar en tocar el cuerpo de Terry que yacía inmóvil en el improvisado catre. Cinco, diez o quince minutos no supo con exactitud el tiempo que transcurrió rápidamente. Al aplicar el líquido caliente en la herida un gemido se escapó de labios del actor, pero sus ojos siguieron cerrados. Mojó un trapo y con él le refrescó la mejilla, tenía una palidez que no le gustaba nada, y después de ver ese desmejorado semblante, el Diplomático no dudó en utilizar totalmente de una vez por todas la brea en la insalubre herida de su amigo.
¡Maldita sea! — gritó por fin el actor.
Con su nariz aparentemente fracturada, un ojo totalmente cerrado por la hinchazón y el otro ojo a medio abrir Terry volvió a la vida, con un enloquecido grito de dolor y con un torrente de maldiciones se dirigía a todos, mientras que fue incapaz de moverse pues aún lo tenían sujetado completamente de pies a cabeza, se fijó en todos e inmediatamente identificó al compañero de su última parranda, y le dijo:
—Pero, ¿Qué demonios me haces? ¿No te bastó con la paliza que recibí para que todavía tú me tortures?
—¡Tranquilo amigo! Sólo estoy tratando de curarte —le respondió desesperadamente — uno de los malditos que nos atacaron te alcanzó a herir y por la cantidad de sangre que perdiste llevas mucho tiempo inconsciente, tenía que cauterizarte la herida con brea caliente para evitar que se te infectara.
—¿Quién diablos te dijo que así se sana una herida, dime matasanos dónde aprendiste tu salvaje método?—pero Terry paró de atacar verbalmente al Elegante al percatarse del inimaginable lugar donde se encontraban, y al ver y escuchar a los tipos que aún lo sostenían fuertemente inmóvil, éste más se exasperó.
—Y ustedes que esperan para soltarme, es mejor que me dejen de una vez! ¡Lâche-mai! (¡Suéltenme!)—con la última brizna de fuerza y hablándoles también en francés Terry les ordenó a los hombres.
—Ya déjenlo por favor —pidió el Diplomático.
—Pero y si nos ataca — dijo dudoso un hombre.
—¡Ne t' inquietes pas'! (¡No te preocupes!) —le respondió.
—¡Ne! (¡No!) —insistió el pobre hombre asustado.
—Por Dios! Pero si este hombre no puede ni con su alma, ¡Cómo crees que podrá hacerte daño, suéltenlo ya!
Entonces Terry poco a poco logró medio sentarse en su lecho de trapos viejos, tosiendo y escupiendo alcanzó a decirle al Diplomático:
—Tengo mil preguntas que hacerte y aunque de momento, me siento tan exhausto y hambriento, espero que no me mates para evadir el interrogatorio que te viene "amigo".
Al Diplomático su estómago se le encogió al escuchar aunque agónicas las palabras de Terry su tono era muy firme e intimidador, y al ver su mirada sintió como si las llamas de sus enfurecidos ojos lo alcanzaran — y en ese instante habló —:
—Nos han confinado en el aislamiento más absoluto estamos en una mazmorra francesa, ningún carcelero se ha preocupado por nuestra salud y durante mucho tiempo te has debatido entre la vida y la muerte.
—Podrías informarme algo que yo realmente desconozca, ¡Caray, estoy agonizante no idiota! Pudieras empezar diciéndome tu verdadero nombre! ¿Por qué nos han encerrado? ¿Cómo es que llegamos aquí? —Preguntó agitadamente Terry.
Entonces acercándose a Terry para que nadie más los escuchara el hombre le respondió, pero ahora hablando en inglés.
—Mi nombre es Armand D´Lapierre, nací en París… —dudando de proseguir con la revelación de su identidad el Diplomático le preguntó al aristócrata — ¿Qué pasaría si te digo que soy un agente, "un espía francés"?
—Que entonces me habría juntado con el hombre equivocado, y que en cualquier momento voy a ser hombre muerto, pero qué te parece si prescindimos las suposiciones y dime en qué lío estúpidamente me metí, ¿Porqué estaban tras de ti, porqué te atraparon? y ¿Porqué estamos en Francia? —le espetó con audacia —. ¡Y yo pensé que a mí me sobraba la imaginación, ya veo que tienes aptitudes para ser un gran escritor eh!
—Te estoy diciendo la verdad, dispongo de información muy importante, verídica y comprobable, su contenido podría incriminar a varios funcionarios de elevadísima posición del gobierno francés que han vendido información a Alemania. Esos oficiales saben que guardo las pruebas contundentes que podría destruirlos.
—Pero yo nada tengo que ver en ese asunto, yo soy inglés y solamente intervine para que no te mataran a golpes. Yo como aristócrata que soy debo gozar de alguna inmunidad diplomática, la cual utilizaré para salir inmediatamente de esta pocilga!
—"Amigo", me temo que ya estas involucrado. ¿Cuál es tu nombre? ¿Por qué aristócrata? ¿A qué te dedicas?
—Soy Terruce Graham Grandchester, soy actor de Broadway… ¡¿Algún dato más o quieres un autógrafo para tu hermana?! —airadamente Terry contestó.
—Ya deberías dejar tu sarcasmo, lo que te estoy diciendo es tan grave que no deberías ser tan irónico, mejor escúchame bien lo que te diré porque lo tendrás que hacer al pie de la letra. No deberás decir tu verdadero nombre, tan grande ha sido su error al golpear, secuestrar y encarcelar a un "noble inglés", nada más ni nada menos que al hijo del honorable Duque de Grandchester… ¿O me equivoco? ¿Te imaginas esto cómo afectaría las relaciones diplomáticas entre nuestros países?, ¿Tú crees que tu papá acepte: "Disculpe, nos equivocamos, pero aquí está su hijo que estúpidamente capturamos y le dimos peor vida que a un perro"? — Exaltado prosiguió — ¡Claro que no! Si descubren que eres Terruce G. Grandchester te matarán para ocultar su error. En estos tiempos de guerra el espionaje es la prioridad de cualquier país. Todos los gobiernos desconfían el uno del otro. No quiero imaginar cómo tomaría Inglaterra saber que militares y funcionarios franceses de alto rango tienen nexos con los alemanes, sembraría la desconfianza y fracturaría la alianza entre nuestros países, además, ¿Te imaginas qué indignante sería para la monarquía británica que a la elite de sus distinguidos miembros sin ningún motivo aparente sean capturados y humillados tan fácilmente sin que nadie haga nada al respecto? Bajo ninguna circunstancia a nuestros captores les conviene que sobrevivas, ¿Entiendes?
*****
Terry se había quedado abrumado, sentía que le estaban obligando a mantener en secreto tanto su identidad como su existencia, entonces pensó en la posibilidad de solicitar ayuda a su padre y se lo dijo a Armand a lo que éste le respondió.
—¡A los traidores no les permiten conservar ni sus nobles títulos ni sus pertenencias! ¿O acaso quieres que lo acusen de conspiración? —exclamó—. ¡Por eso te pido que no vayas a tratar de comunicarte con tu padre, ni tampoco digas que eres hijo del Duque! ¿O dime, quieres que le confisquen sus tierras y riquezas?—el espía estaba tan agitado que casi sujeta a Terry de su acabada camisa—. Amigo, dame tiempo para buscar una solución, pero por lo pronto no te pongas en peligro y tampoco a tus familiares, hazme caso juntos podremos escapar de aquí.
Terry se quedó tan anonadado por la impresión que se había llevado que esto derribó todas las barreras que él siempre había erigido para protegerse del mundo entero. Minutos después, ya habiendo reflexionado un poco decidió retomar la conversación con Armand.
—Muy bien te escucho —dijo solemnemente el actor —pero quiero la verdad de todo lo sucedido.
—La noche que te conocí yo recién había llegado a New York... por mi seguridad tuve que dejar Francia porque descubrieron los avances de mi última investigación, alguien los dio a conocer, algún traidor o alguien que conocía mi misión —la expresión del Diplomático se endureció.
—Entonces en tu gobierno se ha filtrado el espionaje, es decir ya habías descubierto al francés traidor —se corrigió Terry.
—Así es, un alto funcionario que había jurado patriotismo, amor y entrega a Francia, se vendió a Alemania sólo que descubrieron mis planes para desenmascararlo y enjuiciarlo, por esa razón huí de Francia para esquivarlos; pero me persiguieron, me encontraron me golpearon y por eso nos hicieron prisioneros porque ahora querrán utilizarme de chivo expiatorio, desgraciadamente tú tuviste la mala fortuna de acompañarme esa noche, y yo al ver a uno de los matones dentro de la cantina decidí marcharme inmediatamente para que no te vieran junto a mí, por esa razón cuando llegaste al callejón yo te pedía que no te involucraras en la pelea, yo sabía de la peligrosa repercusión que alcanzarías, tú no deberías haber estado allí, ¡Fue un gran error!
—Tal vez mi padre logre rastrearme por medio de las listas de pasajeros — con esperanza supuso Terry.
—No creo posible eso, con seguridad te digo que nos trajeron en algún barco de la naviera francesa, alguno que solo transporta víveres, medicinas, personal de la milicia francés y no pasajeros. Puesto que tiene funciones militares no creo que faciliten ese tipo de información, además nos han de haber introducido clandestinamente a ese barco, precisamente para que nadie sospeche nada extraño que los pueda incriminar y delatar. No son estúpidos pues se están jugando el pellejo y todo lo están haciendo cuidadosamente.
A Terruce el dilema moral que iniciaba le martillaba la cabeza, sintió que estaba a punto de desmayarse, no recordaba cuándo había sido la última vez que había comido y le quedaban muy pocas esperanzas ante el panorama desolador.
—Amigo, tu nombre no debe ser mencionado por ningún hombre de aquí, si algún oficial se entera de tu verdadera identidad, inmediatamente te matarán, es mejor que desde este momento utilices un alias o un nombre falso. Los carceleros no deberían haber sabido ni siquiera de tu existencia aquí.
—¿Y tú que harás? ¿Qué peligro corres? — le preguntó Terry.
—Esos traidores saben que guardo las pruebas contundentes que podría destruirlos, por eso me han mantenido vivo, para indagar y obtener las pruebas tengo en su contra esa ha sido mi garantía de vida, pero dudo que sigan esperando, si se desesperan terminarán matándome para dejarme como chivo expiatorio y culparme de todas sus fechorías, por eso no quiero que te relacionen para nada conmigo.
—¡Debemos buscar la forma de huir!
—Así es, aunque definitivamente este es el peor lugar del mundo para una fuga, la prueba está en que nadie hace el intento. No se puede rescatar a nadie que haya sido encerrado en una mazmorra francesa.
—Debe existir alguna forma de comprarse a los guardias, tal vez podamos hacer algún trato, ¿Qué tal si prometemos dinero? —Propuso Terry —.
—No creo que eso sea posible.
—Tal vez si, mira todas las cosas que lograste reunir para curarme, estos hombres deben saber como introducir ciertos artículos y si no es así los podríamos utilizar para que ellos hagan algún intercambio o arreglo con los guardias —insistió—.
—No lo sé, tendría que analizar a cada hombre de aquí para saber si podemos confiar en alguno de ellos — Armand dijo meditabundo — es cuestión de tiempo, dinero y convencimiento.
—¡No importa el sacrificio, hay que hacerlo! Tenemos que convencer a como dé lugar a estos hombres, tendremos que comprarlos para que acepten y participen en nuestros planes de fuga. Y si no resulta esa idea, entonces forzosamente iniciaremos el plan B: "Intentar o Morir". Y después de decir esto, el rostro de Terry esbozó una débil sonrisa que alumbró la lobreguez de sus rasgos, lo había decidido lucharía hasta el final.
Ese fue el amargo despertar del actor, sólo habían transcurrido siete días de su desaparición y él apenas lograba entender lo que le había sucedido, no había asimilado en su totalidad la fatalidad que ahora lo embargaba, y ya tenía la presión de idear su estrategia de sobrevivencia.
Terry estaba temblando de coraje, impotencia y dolor, tal vez alguna vez en su vida había renegado de la sangre que llevaba, o en alguna ocasión hasta llegó a repudiar su apellido; y ahora por ironías de la vida se le presentaba la oportunidad de negarlo y cambiarlo.
No le fue fácil ya que le estaba costando un gran esfuerzo desconocer el ilustre apellido Grandchester, aún siendo el mejor actor de Broadway le causaba mucho sacrificio en el alma fingir que no era Terruce Graham Grandchester, pero histriónicamente tenía que lograrlo pues de ahí dependía su vida o muy probablemente su muerte.
De esa manera fue que él comenzó a hilar la estratagema que le permitiera fingir su nueva identidad, luego de pensarlo demasiado había decidido que a partir de ese momento él se llamaría "Chris Hetfield".
También fue así que los inteligentes jóvenes aprovecharon el semblante de Terry para realizar el camuflaje que lo ayudaría a pasar desapercibido y no como el famoso actor de Broadway o como el hijo heredero del Ducado de Grandchester. Gracias a que seguía teniendo la tez pálida, su rostro lleno de moretones y el dolor que había grabado su paso al marcar debajo de sus bellos ojos la negrura de las ojeras, mejor disfraz no podía tener ya que también le ayudaba la crecida y varonil barba que le daba un toque de hombre misterioso.
*****
Su cuerpo había permanecido inmóvil durante algunas semanas y sabía las consecuencias que esto le traería por eso también redobló su empeño por recuperarse enteramente. Con el pasar del tiempo revisaban su herida, Armand levantó el improvisado vendaje provocándole un bramido por la ligera sensación de dolor.
—Tranquilo Chris, ya pasó —Le dijo el Diplomático —.
—Superhombre que acaso tú no sientes o sabes del dolor físico en el cuerpo humano, ¡Siempre me respondes lo mismo!
—Perdón no era mi intensión lastimarte.
—Te perdonaré siempre y cuando ya no emplees más brea en mí, o no salgas con otro método curativo salvaje.
—Jajaja, ya veo que si te estas recuperando, aunque tu sarcasmo ni medio muerto te abandonó eh!
—Jajaja muy gracioso, mejor dime de ti, ¿Qué eres demasiado orgulloso para no dar rienda suelta a tu dolor delante de mí? Es que nunca te quejas.—le preguntó Terry—.
—¡Qué va! Me duele muchísimo el pecho, el hombro y el brazo, pero ya no sé qué hacer, ya no hay nada que pueda untarme para calmar este incesante y lacerante dolor. —Se quejó Armand—.
—Ya, ya… tú si que lloras como un bebé! Te prefiero calladito—bromeó Terry.
Al moverlo, Armand tuvo demasiado cuidado de no zarandear la pierna envuelta en tiras de trapos rasgados de lo que fue su camisa, continuó con la curación.
¡Tienes que mantenerte fuerte Chris! Aunque te burles de mis métodos "salvajes", han sido milagrosamente efectivos pues no se te ha infectado la herida, al contrario ya casi cicatriza totalmente.
¡Vaya! Sí que ha sido un milagro pues mira las condiciones en que estamos y seguimos vivos. No puedo creer que ya haya pasado más de un mes—respondió—.
Así es, y tan pronto te recuperes completamente entonces realizaremos nuestro intento de fuga, pero necesito que logres caminar para pretenderlo.
Entonces Terry cerró los ojos con fuerza en un intento de combatir una punzada de dolor, así como el atontamiento que le producía la desnutrición a la que era cruelmente sometido. No sabía que era más insoportable, si el dolor que le recorría por todo su ser o el hediondo olor de las prendas que lo cubrían, tampoco sabía si se mareaba constantemente por la debilidad que padecía o si era por el irrespirable olor a excremento que inundaba su celda, se debatía entre la disyuntiva de querer estar consciente sufriendo esas inmundicias o estar inconsciente para evadir su aberrante realidad, aunque ello implicara aplazar sus intentos de fugarse de ese agujero.
*****
Al principio Terry había sufrido lo inimaginable, durante varios meses no había conseguido acostumbrar a sus sentidos a semejante aberración, mientras lentamente se fue recuperando físicamente ya casi en su totalidad, pero ahora aún luchaba por lograr persuadir a su mente en la capacidad de razonar, ya que se propuso que dominaría y superaría esa condición infrahumana en que vivía.
Lo que fue su aliciente sin dudar fue el recuerdo y amor de su amada Candy, porque le invadía la gratificante sensación de que ella lo estaba buscando, que el grado de pertenencia era igual de perdurable de lo que él le profesaba, él tenía la seguridad de que la Pecosa lo estaría esperando ya que sentía que su amor día a día se había fortalecido y aumentado más y más, tal como su espíritu lo hizo para sobrevivir en ese desquiciante encierro.
Y como si no hubiera tenido ya demasiados infortunios en su vida, ahora nuevamente el destino había decidido dejarlo allí en ese recóndito, deplorable y nefasto lugar.
C O N T I N U A R Á. . .
¡Hasta aquí mis Queridas Amigas!
Espero que tanto término militar, enfermizo y presidiario no las haya aburrido… pero todo esto tiene su razón de ser. Este capítulo es informativo ya que justifica la larga ausencia de nuestro amado Terry, a quien no se le han dado tan fácilmente las cosas, pero en los futuros capítulos le compensaré todo el tiempo perdido (jijiji) ya me lo agradecerá este galán y hasta me pedirá más (osea que no deje de escribir eh). ¡¡¡Saludos con muchísimo cariño!!!
MARIANA WAY: ¡Hola Niña, Bienvenida! Y Muchísimas gracias por seguirme, te pido una disculpa por no actualizar oportunamente en el otro grupo (Gracias por informarme!!!), pero sí que andaba en la luna pero tus lindos comentarios me ubicaron y me motivaron muchísimo. Ojalá que pueda alcanzar tus expectativas con INQUEBRANTABLE así como lo hizo SUEÑO OSCURO (esa fue una adaptación con la que participe en el HorrorFest 2008). Respecto a mi fic te confieso que sí estuve tentada a incluir golpes (mínimo 2 bofetadas tronadísimas en los cachetes de la susy y de su madre), pero no me ganó más la personalidad de Candy (No olvidemos que ante todo es una dama) y no se iba a rebajar a los golpes pues más dañó a las Marlowe con sus acertadas cachetadas con guante blanco. Mariana haré mi máximo esfuerzo por mantener tu interés en esta loca historia.
MALINALLI: Mi Comprensiva, Consentidora y Excelente Editora!!! Oops tuvimos un pequeño contratiempo en nuestra coordinación y comunicación pero no pasa nada y sobre todo no hay nada que perdonar al contrario agradezco infinitamente tus sugerencias las cuales emplearé más adelante. ¿Qué te pareció el Diplomático, le encontraste la afinidad con tu marido? Jajaja sí que me has hecho reír con ofrecerme el beneficio del servicio médico gratuito por tu esposo y no sólo eso también quieres colgarle nuestra gula con la invitación al Sirloin jajaja), no Malinalli no hay que abusar y hay que dejarlo en paz Amiga.
Bueno Amiguix que te pareció este capítulo corregido y aumentado, estaré al pendiente de tu opinión.
MOONDAN: Perdóname Amiga por no haberte traído a nuestro Terry con su cara en alto y su imponente belleza pues nuevamente la vida lo sorprendido de una manera muy agresiva, pero ya está en etapa de ubicación y sanación, ¡No te preocupes! Recuerda que su espíritu es Inquebrantable, confiemos que pronto superará todo eso y de nuevo tendremos a nuestro bello, gallardo, apuesto y arrogante Terry, recuerda que genio y figura hasta la sepultura. Gracias mi Niña Hermosa por no abandonarme!!!
AMAYO25: Pues he aquí a Terry, por fin apareció en un deplorable y lejano lugar… ojalá que vuelva pronto antes de que Candy se vuelva loquita (que no creo) pues mira que bien se está defendiendo ya verdad? Mejor esperemos a ver qué pasa. Gracias por leerme!
LERINNE: Yo también me sorprendí de la valiente y decidida actitud de Candy, ¡Por fin reaccionó! Por lo pronto su actitud ya me quitó una de las tantas espinitas que el animé me dejó en mi corazón. Y sí efectivamente la Sra. Marlowe fue una aprovechada (ahora entiendo porqué la hija es igual de caprichosa) pues con una madre así, si no eres te haces. Muchísimas gracias por seguirme capítulo tras capítulo! (eso para mí es apoyo emocional eh!!!).
MARIA: Mi querida María, ojalá que no te haya lastimado mucho con este capítulo, pero la vida a veces no es justa y en algunas ocasiones más se ensaña con ciertas personas y esta vez nuevamente le tocó a nuestro amado Terry. Y si te hice sufrir te prometo que todo este dolor te lo convertiré en dicha en el futuro de la historia, solo tenme poquita paciencia si? No siempre será tan depresivo y misterioso este fic llegará el momento en que será una bomba de amor y pasión. María muchas gracias por leerme!!!
NASHTINKA: Perdóname por maltratar a nuestro amado Inglés, traté de tocarlo lo menos posible pero en la pelea no dejaba de luchar, tú sabes que este hombre es un guerrero que no se detiene, es tan extremista que es de: Todo o Nada por eso luego le va como le va. Tal vez con esta amarga experiencia aprenda y entienda muchas cosas. Te confieso que para mí fue muy difícil tratarlo así pues yo también estoy enamoradísima de este apuesto inglés. Ojalá que te siga gustando mi fic, y mil gracias por brindarme tu atención!
ELHYZA: Gracias por leerme y releerme me gusta tu ciber-compañía, Saludos Niña!!!
Gizah
