I N Q U E B R A N T A B L E
CAPITULO 6
"LA VISITA"
Cansada de ser el foco de atención de los satíricos curiosos a quienes ponía en su lugar, y de aniquilar con desafiantes miradas a las personas que le insinuaban a su paso incómodos murmullos, en los ambientes elitistas donde se desenvolvía la distinguida Tía-Abuela Elroy, matriarca del honorable clan Andrew. Decide ir a New York para solucionar tajantemente la situación que la tenía al borde de un colapso de ira y nervios. Enfadadamente llega a la mansión Andrew para exigirle a Candy que acate las designaciones que ha tomado respecto a su vida, pues sólo así cortaría de raíz ese mal.
Albert y Candy platicaban amenamente cuando abruptamente la Tía-Abuela se presentó ante ellos.
—¡Tía Elroy, qué sorpresa, no te esperaba! —le dijo Albert.
—¡William!, ¡Cómo has cambiado! ¡Ahora resulta que te tengo que pedir permiso para presentarme en "nuestra mansión"!
—No Tía-Abuela, yo no he dicho tal cosa, tú sabes que siempre eres bienvenida, sólo quise decir que si me hubieras avisado yo hubiera pasado por ti a la estación y te hubiera preparado toda una recepción de reina, no me malinterpretes por favor.
—¡No he malinterpreto nada! Tú eres el que no quiere entender que has actuado mal; no te das cuenta que no tienes ojos para nadie más, desde que apareció esa chiquilla —Señalando a Candy —. En nuestras vidas, tú William te has olvidado que nosotros existimos, sólo te enfocas a ella, y ya me harté de esta situación día a día he solapado tus decisiones con la esperanza de que fuera un capricho temporal, pero ya han pasado años y sigues igual…al contrario cada día las situaciones se tornan más complicadas William, y ya no sé qué esperar de ti.
Albert se acercó para abrazar y tratar de calmar a la alterada mujer y en tono dulce le respondió.
—Tía-Abuela será mejor que te controles, estás muy alterada y estás exagerando todo, hablaremos con calma, sólo permíteme que te ordene un té para que te calmes.
Entonces Candy habló, con la mejor de las disposiciones ella dijo que iría por el té, y al iniciar su trayecto de un grito la veterana mujer la detuvo.
—¡A dónde crees que vas! He viajado desde Chicago para hablar especialmente contigo, así que siéntate y escúchame —con los ojos casi negros de ira le ordenó.
—¡Tía Elroy! —Exclamó Candy, sorprendida al ver que el rostro de Elroy era una horrible máscara de desagrado y enfado—. .Yo…
—¡Vengo hablar contigo! Para mí es difícil hablar de esto y creo que para ti no es fácil escucharlo de mis labios. Así que no me interrumpas por favor, igual tú William déjenme hablar por favor. —les advirtió —.
Con la mirada en el suelo y las manos tomadas, Candy volvió a sentarse.—Indudablemente estaba sofocada por la perplejidad —.
—Nuevamente tu actitud me ha defraudado, y me refiero a tu obsesión por Terruce Grandchester, ya que estoy segura que por él es que sigues esquiva al matrimonio. Me he cansado de ver caer rendidos a tus pies a los hombres más adinerados y prominentes de América y Europa. Y me ha enfurecido la forma en que los has rechazado. No puedo comprender, entonces, el motivo que te lleva a mantener un recuerdo, una esperanza con un hombre tan bajo, sin moral ni honor… es más tal vez a estas alturas ya sea un fantasma o si aún respira demuestra que es un cobarde que no se atreve a enfrentar sus problemas, eso quieres Candice! Ser la siguiente plantada, no te basta la humillación que le hizo a la actricilla esa. Es más que obvio que percibimos el significado del amor y honor muy distintos, pero ya no toleraré que sigas mancillando el prestigio y nombre de los Andrew, no Candice esta vez no lo toleraré así me enfrente como nunca contra William.
Candy estaba atónita ante la lluvia de sandeces que acababa de escuchar, cada palabra aceleró su torrente sanguíneo, su respiración embravecida le atoraba las palabras que le urgía gritar. Cómo ráfaga pasaron por su mente todas las situaciones que en su vida ella había antepuesto el interés de otra persona sobre sus propios deseos y anhelos…ahora se preguntaba qué habría de edificante en aceptar la insistente petición de la Tía-Abuela.
—Así que tendrás que hacer lo que te ordene Candice, tu comportamiento deberá cambiar al cien por ciento, sólo así terminaremos con las habladurías. Quieras o no portas el apellido Andrew y deberás comportarte como tal, como toda una señorita honorable. Te ordeno que te alejes de los Grandchester, olvídate de esa búsqueda, tú ya no debes esperar nada al respecto, porque si llegara aparecer ese joven te prohíbo determinantemente su amistad, y el mantener comunicación con sus padres sólo acrecentará los chismes que te rodean. Lo ideal sería que te casaras para que nadie te relacione con el escándalo de la actriz plantada. La amistad con ese hombre sólo pondrá en riesgo tu reputación, te denigrará.
—No, no es cierto —Contradijo Candy y gritó— Aquí en esta familia hay más deshonra e indecencia que mi amistad con Terry. Recuerde Tía-Abuela Elroy todas las trampas, bajezas y humillaciones que me han hecho Neil y Eliza.
— ¡Pero qué dices! —Se sobresaltó la matriarca — No permitiré que te expreses así de los miembros del clan.
¿Qué no me permite? Pero si sólo estoy diciendo la verdad, no me he excedido al decir lo que despiadadamente me han hecho.
Albert al ver la furia que destellaban los ojos de Candy decidió intervenir.
—Tía-Abuela es injusta la actitud que siempre ha tenido hacia Candy y en esta ocasión se ha excedido y no permitiré que la hostigue más—No terminó de hablar Albert porque Candy le quitó la palabra—.
—No Albert, es hora de aclarar las cosas, ¿Dígame Tía Elroy, para usted es "decente" una mujer que sólo vive cubriendo las apariencias, que para lo único que le importan sus amistades y relaciones sea para sacarles provecho, alguien así como Eliza? — Al escuchar el nombre de Eliza a la Tía Elroy casi se le salen los ojos. Al notarlo Candy reconfirmó lo dicho— Sí, Eliza Leegan, esa mujer que se casó por la fortuna de su marido y que le es infiel hasta con el jardinero, los kilos de maquille perfeccionarán tal vez su rostro pero no logran cubrir su insaciable codicia así como lo mezquino y miserable de su alma, su doble moral en mí no aplicará Tía-Abuela Elroy, yo no aceptaré un matrimonio por conveniencia.
—Eliza es una respetable mujer casada, abstente de mancillar su nombre Candice. —Amenazó Elroy—
—Esa es mujer no tiene escrúpulos, todo mundo sabe que se casó por interés y por escalar una posición. —Albert intervino tratando de calmar a Candy, pero ella no lo permitió—.
—Albert porque no me dejas decirle la verdad, permíteme quitarle la venda que tiene en sus ojos, ¿Porqué a mí me juzga tan injustamente?, yo no he hecho algo de lo que me tenga que avergonzar Tía-Abuela.
El rubio trató de intervenir a favor de Candy pero ella continuaba con su autodefensa. Entonces Albert en su sabiduría consideró que ya era justo y necesario que Candy desahogara lo que su corazón había reprimido durante tantos años y decidió dejarla hablar.
—Gracias Albert, pero en esta ocasión no me defiendas, déjame exponerle a la Tía-Abuela mis sentimientos, tengo a mi favor la verdad, tú sabes que todo lo que he dicho es cierto.
Entonces Candy dirigió la mirada a la Tía Elroy y nuevamente lanzó el ataque.
—Tía-Abuela Elroy ¿Cómo pretende casarme sólo para acallar chismes injustos, yo tengo mi consciencia tranquila, yo no pienso sacrificar mi vida sólo para cubrir las apariencias.
En ese momento la imponente anciana sacó su pañuelo se persignó y comenzó a llorar. Albert se acercó tomó su mano y mirándola tiernamente le dijo.
—Tía-Abuela ¿Porqué le cuesta tanto aceptar a Candy, porqué no puede confiar en ella? Nuestro clan ha sido beneficiado con muchas cosas materiales y espirituales, debemos devolverle al mundo un poco de lo tanto que hemos recibido, usted puede iniciar con Candy dándole una oportunidad.
—Pero si es una ingrata, la acabas de escuchar cómo ha despotricado en contra de los miembros de la familia, ha ofendido a Eliza y Neil. ¡Imposible William, que yo la acepte!… Candice es tan soberbia, tan rebelde, tan ordinaria y ahora hasta grosera. Debería renunciar al apellido Andrew si tan repugnante le resulta seguir nuestras normas y dogmas.
—Tía-Abuela el hecho de tener fortuna y de llevar apellidos "prestigiosos" nos impone obligaciones y yo le aseguro que Candy no ha faltado a ninguna de ellas, el hecho de ser independiente, expresar y luchar por lo que se ama no significa ser indecente y amoral, está equivocada su apreciación sobre ella, escúchenos a nosotros y ya no se deje influenciar por los rumores.
—Ella William, ella debería dejar de ser ingrata, debería respetar y enorgullecer el apellido que tú con tanto amor le diste, ella no ha respondido al gran favor que le hiciste al adoptarla, trae tu apellido por los suelos. Y si a ti no te importa el prestigio que durante muchas generaciones ha mantenido nuestro arcaico y transcendental apellido a mí sí me importa y mucho, por eso no me quedaré de brazos cruzados viendo como "ésta recogida" lo pisotea. —Con una expresión de repugnancia y reproche finalizó—.
Sobrevino un gran silencio. Albert y Candy quedaron sorprendidos ante el humillante y despectivo adjetivo con que se expresó la anciana de Candy, no sabían qué hacer y qué responder, las hirientes palabras de Elroy los habían sorprendido quitándoles toda posibilidad de reacción. Entonces Candy por el dolor que sintió ante las duras palabras se disponía a retirarse, pero en ese momento Albert decidió confrontar nuevamente a la Tía-Abuela. Pero la drástica mujer ni oportunidad le dio de frasear una oración a Albert, ya que inmediatamente lo enmudeció.
—¡William mejor ni continúes!… ya ni la defiendas puesto que tú también has afectado los intereses de todo el clan al pasar tantos meses en New York. Todo el tiempo que has invertido en esa absurda búsqueda has descuidado en gran medida los negocios de la familia, durante todo este tiempo no has hecho nada para limpiar nuestro nombre. Así que no aceptaré ni una palabra más. Aquí concluye mi visita. —Y sin más palabras la Tía Elroy se marchó de la mansión, dejando al rubio con la palabra en la boca y negándole el derecho de réplica.
Candy subió la escalera aceleradamente, entró en su dormitorio y se arrojó en la cama. "¿Casarme?", repitió. Lloró amargamente porque sabía que se trataba de una locura. Agriamente sollozó por Terry, sabía que nunca lograría sacarlo de su vida y no sabía como seguiría resistiendo.
*****
Las rebeldías de Terry siempre fueron en manifiesto de sus pensamientos y deseos por alcanzar y defender su paz emocional. El nunca había hecho nada imprudente excepto las travesuras juveniles con que hacía rabiar a la hermana Grey en el colegio, lo más osado había sido, beber, fumar y… sexo… bueno ese era un misterio que solamente la mujer que llegara a tener el privilegio de yacer en su lecho conocería que tan buen, perfecto o virginal amante Terry pudiera ser, ya que en ese aspecto él mantenía un gran hermetismo.
Pero ahora había llegado Armand para hacer que se despojara de sus defensas aristócratas y sociales, para que se expusiera a la más infame condición sórdida a la que desde la noche que se conocieron Terry había sido sometido. Llegaron a ser grandes amigos, el francés hablaba durante horas con el inglés, se la pasaban planeando su escape, ideaban los intentos de fuga.
Era una eternidad el tiempo que habían pasado juntos y puesto que tenían que ser discretos en sus pláticas por cuestiones de seguridad y privacidad había ciertos "temas" de los que nunca habían hablado, a falta de actividades trataban de analizarse el uno al otro. Duelo de miradas se desataban entre esos jóvenes, aquellos franceses de ojos tan perspicaces inspeccionaban profundamente a la rápida y calculadora mirada del inglés, y a pesar de que el actor estaba decidido a guardarse su pena y su ira, poco a poco fue cediendo ante el espía que se fue convirtiendo en su confidente.
Armand notó que el fuerte carácter del aristócrata estaba a punto de claudicar ante los demonios de la desesperación, fue entonces que se animó a hablar.
—El sentimentalismo puede destruir a una persona —le advirtió.
—O a una causa — rápidamente Terry le contestó
—Tendremos que ayudarnos el uno al otro, esta ociosidad nos aniquilará, será mejor distraernos… que tal una charla? —Propuso Armand
Terry asintió miró a su interlocutor, siguió viéndolo fijamente como si estuviera intentando discernir qué era lo que quería averiguar.
—¿De qué hablaremos? De nuestra situación, de las escasas posibilidades que tenemos de sobrevivir ¡Wow qué emocionante!
—¡Tu característico "buen humor" como me irrita! Tenemos que ocupar nuestros pensamientos en algo ajeno a este tormento, platiquemos de algo cálido.
—Mmh… muy bien señor "esperanza", estoy abierto a sugerencias.
—¿Qué te parece si hablamos de Mujeres, Amor…? —en ese momento lo interrumpió Terry.
—De lo cálido te fuiste a lo infernal jajaja esos temas son del diablo! —burlonamente dijo el actor.
—¡Jajaja vaya que vas mejorando tu "humor" Chris!, pero ya dejando la broma: ¿Quién es Candy?
Aquella cercanía invitaba a las confidencias y a pesar del aburrimiento, del largo e ineludible tiempo que pasaban juntos, Terry aún se mantenía distante para hablar de ello con Armand. No quería pensar en su frustrado amor y ni en las consecuencias posteriores a su malograda boda con Susana. Su estado físico y emocional no quería evocar el pasado y futuro, semejante aberración ya lo hacía sufrir demasiado en su presente.
—¿Cómo es que sabes de ella? —Preocupado le preguntó.
—Durante los días que estuviste en las garras de la fiebre ese nombre era lo que más decías y tu pecho parecía que te iba a estallar cuando la llamabas.
¿Cómo decirle que era la mujer que lo había dejado sin mirar atrás, dejándolo con un corazón lleno de agridulces recuerdos, ilusiones rotas y una herida abierta que le dolía más que nada en el mundo?, Esa llaga en el alma sí que lo había marcado de por vida.
Al ver que el aristócrata no le respondía, el espía decidió intentar romper el silencio utilizando otro nombre.
—Y Susana ¿Quién es? A ella solamente la mencionaste una vez y… ¿Dijiste algo de boda?
—La verdad es que no la evoco demasiado, al menos a ella, en mis días cuando estoy despierto no la recuerdo y en mis noches sólo la veo en mis pesadillas.
—¡Jajaja! Creo que hay una gran diferencia entre este par de mujeres "amigo".
—Todo un mar de diferencia, toda una vida de lejanas… pero una amándome me dejó y la otra amándome me trastornó. —Melancólicamente dijo el actor.
—Jajaja ya veo porque las mujeres para ti son un tema de "horror". Vaya, vaya no todo lo que brilla es oro Chris, quien lo diría el hombre más codiciado de Broadway resultó más solitario que un ermitaño, pero ¿Te importaría contarme qué ocurrió?
—¡Jajaja! Ahora tú me haces reír a mí, algún día te contaré mis confidencias "amorosas" por ahora no quiero hablar de ello.
— Muy bien, te daré T I E M P O para que algún día me lo cuentes… sabes Chris, nunca te habría cuestionado al respecto, pero sólo una mujer puede poner a un hombre de un humor tan sombrío. Mejor dime ¿Cómo se te ocurrió involucrarte en esa pelea? ¡Eran tantos agresores, en verdad nunca había visto a alguien tan valiente como tú! ¿No temiste?
—Sabes, en una situación similar conocí al único y gran amigo que tengo… —Suspiró al recordar que en la misma noche que conoció a Albert, esa noche vio a Candy en bata de dormir, nuevamente suspiró y volvió a la plática —Me gustan las emociones fuertes… sello mis amistades con sangre… ¡Jajaja! Al contrario tú deberías de temer, no sabes con quien te metes. "¡Llama al Diablo y apareceré!"
—¡Vaya, vaya sí que eres polifacético eh! De monje de cantina a diablo encarcelado…sí que eres sorprendente, veamos que más hay de ti monje-diablo.
—Y tú no has dicho nada "personal" de ti, ¿Qué más hay aparte de andar husmeando por todos lados?
Entonces el Diplomático se empezó a auto-describir.
—También me gustan las emociones fuertes, además soy un coleccionista de arte, de vino, de libros... y sobre todo, de mujeres. Adquiero amantes como otros adquieren cigarrillos es lo mejor de la vida, las bellas mujeres.
—Entonces quien era la mujer que a mí me golpeó, me preguntó por ti y yo "en el nombre del amor" pretendía hacer mi papel de "Celestina" pensé que era tu prometida o algo así. ¡Vaya, vaya! De haber sabido ni me involucro. Ya ves: Terminé peor de infeliz que "Remi" ¡Jajaja!
—Esa maldita mal nacida lo que tiene de hermosa lo tiene de audaz trabaja para ellos, se sabe bella y de eso se vale para lograr sus fechorías, es parte de la banda de corruptos… ya me vengaré de esa escoria, pero mejor cuéntame de ti, ¿Tienes familia? ¿Eres soltero o casado?
Terry levantó la mirada; y se dio cuenta demasiado tarde de que Armand había visto el gesto de enamoramiento reflejado en su rostro. Percatándose de la expresión de suspicacia del hombre, se apresuró a cambiar el tema y sorprendentemente empezó a hablar de su infancia, de sus padres y la decisión de ser actor.
—Yo fui desde niño un chico solitario, mi madre americana a la cual le fui arrancado de sus brazos me hizo falta en los fríos y exigentes internados a los que mi padre me enviaba. Por eso aprendí a leer y escribir a muy temprana edad al encontrarme solo la mayor parte del tiempo yo fui creando mi entorno ficticio, empecé a inventarme historias que actuaba, es decir según yo vivía mis sueños. Por eso desde pequeño me ilusioné con ser actor, vivía la fantasía que yo anhelaba. —un nudo en la garganta ya no le permitió hablar, el recuerdo pesaba más que si cargara el mundo sobre su espalda, y para disimular su dolor bromeó — Yo siempre pretendí ser estrella de teatro...pero, no cabe duda que nací para ser un astro estrellado ¡Jajaja!…—hacía mofa de su propia desgracia — .
Así fue que surgió una sólida y sincera amistad entre ambos jóvenes quienes con el pasar de los meses y ya cuando Terry se había recuperado plenamente, empezaron a imponerse diariamente rutinas de ejercicio esta actividad les ayudaría a resistir los tormentos de la reclusión: Las interminables horas de ocio, la estrechez y fetidez de su celda, la escasa comida, el maltrato, el frío y sobre todo la soledad.
*****
Al día siguiente, Albert aprovechó para conversar con Candy, tendría que evitar que las palabras de la Tía-Abuela la dañaran, se esmeraría en aconsejarla con firmeza y delicadeza, pues estaba seguro de que si la presionaba, la alejaría y resultaría peor su intervención.
Candy había pasado la noche en vela y llorando, se encontraba encerrada en su habitación, miraba su reflejo en el espejo, estaba tan pálida que parecía enferma, pero esa era la muestra física del luto de su alma; se lamentó por la ausencia de Terry, se preguntaba cómo haría para sobrevivir con su duelo insuperable.
Albert tocó y pidió permiso para entrar.
—¿Candy, puedo pasar?
—Sí Albert, pasa.
Al notar su decaído semblante Albert sintió como cimbró su ser.
— ¿Te encuentras bien Pequeña, luces como si estuvieras agonizante?
—Albert, cada vez me siento más vacía y lejana. ¡Ya estoy en la antesala del infierno!
—No mi querida Candy, no te dejes vencer, tenemos que luchar. —se acercó y la abrazó para reconfortar a su resquebrajada rubia. —
—¡Ay Albert! Me gustaría tanto poder complacer a la Tía-Abuela... —dijo— pero no puedo, este amor va más allá de mi capacidad de raciocinio. — ¿Qué debo hacer? —preguntó acongojada— He destruido el nombre de tu familia. ¿No es eso egoísmo, no te parece despreciable? ¡Perdóname Albert!
—No —dijo él con aspereza—. Tú debes seguir tu espíritu de justicia, de libertad… tú y yo sabemos que ese es el camino a la verdadera felicidad, no te dejes persuadir por las erróneas ideas y exigencias de Elroy, no es lo adecuado ella sólo se ha tomado la molestia en preocuparse por el futuro de los demás y no por el tuyo.
—Albert, no siento nada por ningún otro hombre, mi corazón sigue siendo tan obstinado como siempre, lo siento mucho. Sabes que me encantaría enamorarme, lo he intentado pero tal vez debemos afrontar la triste verdad, nunca podré enamorarme de nadie que no sea Terry, soy incapaz de cualquier tipo de emoción, amor o pasión por alguien más. —Entonces rompió en llanto—¡Y sinceramente a mí no me preocupa si llego a convertirme en una solterona!
—Eso no lo sabemos Pequeña —dijo él — añorando ser el hombre que pudiera ocupar el corazón de esa mujer a la que él amaba profundamente en silencio, su amor incondicional lo embargó era tan intenso y eterno. Sacrificadamente lo mantenía abismalmente enterrado, pero a veces como en ese momento no tenía fuerzas para disimularlo y temía que ella pudiera percatarse de su real sentimiento.
Albert respiró hondo, con los ojos acuosos, pensaba luchar con todas sus fuerzas por el futuro de su Pequeña, deseaba desesperadamente que Candy tuviera una vida plena como la de las otras mujeres, aunque ello implicara ocultar y sacrificar el amor que siempre le había tenido, y que a pesar de que había tratado de enamorarse de alguien más siempre fueron nulos sus intentos pues ninguna mujer se comparaba con esa dulce rubia. Durante todos los hermosos años que disfrutó de la cercanía de Candy, él se regocijó de la inocente y avasalladora personalidad de la niña-mujer que le emocionaba y ocupaba su corazón, él sin dudarlo daría todo lo que tenía y más porque ella lo amara a él, pero cabalmente estaba seguro de que nunca sería así, pues Albert mejor que nadie conocía el alma de su Pequeña, sabía que ella en su corazón tenía una cicatriz tan irreparable que sólo podía curar su gran amigo Terry.
Candy aún lloraba en el pecho de Albert y éste fuertemente luchaba por no romper también en llanto y gritarle que él entendía a la perfección su sentimiento, pues él también estaba sufriendo la misma situación, no se podía arrancar del corazón a un longevo amor, tampoco él había podido anteponer a la razón sobre su sentimiento.
—Candy yo sé que las heridas de tu alma son invisibles ante los demás, y que en tu interior te hacen prisionera de una eterna frialdad, pero tienes que ser fuerte por Terry, él puede estar sufriendo igual que tú, tienes que recuperarte para que logremos encontrarlo y así ya no sufras, tú sabes que cuentas con todo mi "amor" y apoyo. No temas a Elroy, yo nunca permitiré que te haga daño, tú actuarás como te dicte tu corazón ¿De acuerdo?, eres una mujer sumamente valiente e inteligente, sé que encontrarás el modo de conseguir todos tus propósitos, estoy seguro de ello. Ahora sonríe por favor… Recuerda que "Eres mucho más linda cuando ríes, que cuando lloras".
-Sí Albert así es como he vivido y ese ha sido mi sentir, gracias por entenderme, apoyarme, comprenderme y por tratar de animarme. Tienes toda la razón haré mi máximo esfuerzo. ¡Qué noble y hermoso ser eres! — Entonces le dio un beso en la mejilla en gratitud a su sincera amistad—. Gracias por siempre estar conmigo y sacarme del mar de tristeza en que me hundo, ¡Albert no sabes cuánto te quiero y aprecio!
—¡Pequeña tú tampoco tienes idea de cuanto te quiero mi niña amada! —Le respondió el rubio con el más dulce y cálido tono, ese que logra hacer hinchar al corazón al saberse respaldado incondicionalmente por alguien más.
Con ese acto Albert se daba por satisfecho finalmente ella le había esbozado una leve sonrisa y como premio le había brindado un tierno abrazo y un dulce beso fraternal, no importaba que para ella fuera una simple muestra de amistad y agradecimiento, para Albert era el tesoro más valioso.
*****
Durante todos esos meses a Terry lo persiguió el fantasma de la "responsabilidad frustrada", la culpabilidad lo consumía, le dolía en el alma no haber cumplido la enorme "promesa" que le había hecho a Candy: "Hacer feliz a Susana", pero por mucho que intentaba pensar en la reacción de Susana, en las consecuencias derivadas por no haberse presentado en su boda, en buscar la forma de enmendar su error no avanzaba, ya que inevitablemente todos sus pensamientos siempre volvían a enfocarse en su Pecosa, y en segundo término pensaba en el compromiso roto que aún tenía con Susana, quien como siempre terminaba en el último lugar y muy alejada del pensamiento del actor.
Terry sólo se reanimaba cuando en su mente se escapaba y gozaba al lado de Candy, el soñar con besar sus labios lo reanimaba enormemente pues si moría en ese lugar al menos así se iría a la tumba con su sabor en la boca acompañándolo y disfrutándolo durante toda la eternidad.
Pero esa tensión también traspasó su realidad ya que hasta en sus sueños lo invadió, últimamente noche a noche fueron apareciendo figuras de una quimera acompañadas con un dulce susurro en donde Terry alcanzaba a oír la voz de su amada Candy quien lo invitaba a que hicieran su último viaje juntos; en ese momento él escuchaba el dulce sonido del agua del lago de Escocia, ahora se veía él al lado de su Mona-Pecas, los fríos e inmóviles labios de Terry trataban de alcanzar, rozar, y acariciar la anhelada boca de Candy, pero esto no se realizaba porque escabrosamente el rostro de Susana aparecía en lugar de la Pecosa, inmediatamente esa sensación tan desagradable lo sacudía abruptamente. Y así era como Terry despertaba con la lluvia de sudor sobre su frente, el grito de espanto también siempre despertaba a Armand.
Las sensaciones y los momentos a veces amenazaban con dominarlo, pero luego él se exigía a sí mismo valor, coraje, fuerza y amor para librarse de la inmunda mediocridad que lo quería hundir. Y pese al entorno abyecto y deshumanizante, lograba mantener en alto su dignidad y su espíritu inquebrantable, y esto lo lograba con abrigar esperanzas de que Candy estuviese tan ávida de su compañía como lo estaba él de la suya.
*****
Por más que buscaba una salida siempre regresaba al mismo sitio, seguía atrapada en su laberinto de amor. En medio de su paseo por el Central Park recordaba las palabras, las miradas de su entrañable amor, anhelaba una caricia, ahora cada vez que recordaba el beso robado de Terry en Escocia a ella le dolía en el alma haberlo abofeteado por su osadía, y se lamentaba infinitamente no haberlo correspondido pues ahora por lo menos eso tendría de él.
El tiempo inestable oscilaba entre la lluvia y el aguanieve. Empezaba a caer la noche, la cual era húmeda y muy fría, pero Candy era incapaz de sentir; esa frialdad llevaba tanto tiempo congelada por dentro que las gélidas temperaturas sólo le intensificaban el recuerdo de la triste despedida y más lamentaba su insufrible pérdida.
Ya era Noviembre el invierno se acercaba otra vez y Candy sentía como nuevamente la gélida capa amenazaba a su corazón, sospechaba razonablemente que los elementos se habían confabulado contra ella, se preguntaba si para ella nunca habría un cálido y amoroso Diciembre. Añoraba que las tormentas de nieve ya no fueran un preludio del crudo invierno que siempre la dejaba temblando de dolor y no de frío.
*****
Aún en la distancia Terry y Candy compartían las mismas noches en vela se unían en pensamiento y coincidían en las plegarias. Y pese a su fuerza y Fe sus días se fueron haciendo grises hasta convertirse en oscuras horas que llegaron a odiar, pues eran víctimas de la soledad. Él en cuanto recuperaba su conciencia, comprendía que estaba encarcelado en Francia, sólo y sin amor, entonces distraía a su mente rememorando los guiones de todas las obras que había actuado y leído. Ella increíblemente se había convertido en una madrugadora mujer, apenas estaba rayando el sol cuando ella ya había dado largos recorridos. Increíblemente había dejado de ser una dormilona.
Sin ninguna novedad transcurrieron algunas semanas. Lamentablemente todo seguía igual, pero cierto día Candy paseaba por los amplios jardines de la mansión, buscaba consuelo en las "Dulces Candy" que al igual que ella lucían extinguidas pues también sufrían los estragos del constante frío de Diciembre. Tan absorta estaba en sus pensamientos que no percibió en qué momento llegó un lujoso carruaje, sus pasajeros yacían en la mansión ya que desocupado estaba su interior.
Tuvo la sensación que no era un invitado cualquiera y esa curiosidad se empezó a tornar en preocupación, se sexto sentido le despertó la ansiedad por indagar. Se fue acercando para buscar algún indicio que le permitiera reconocer a quien o a cual familia le pertenecía. Apenas había llegado al carruaje cuando inesperadamente la llamó uno de sus sirvientes.
—¡¡¡Señorita Andrew, tiene usted una visita!!! —con voz fuerte el mayordomo la sorprendió.
—¿Sí? De quién se trata? —le preguntó Candy mientras se reponía del susto.
—Me ha pedido que no le revele su nombre. —apenado le respondió.
—¿Cómo? ¿Porqué?...
—Traté de indagar pero esta persona fue muy cortante, y autoritariamente me ordenó que la llamara Srita. Candy. ¿Quiere que le diga que no se encuentra?
—¡Claro que no! Iré a ver de quien se trata, pero vaya modales nadie tiene porque llegar con esa prepotente actitud a ordenarles y tratarles de esa manera. Es más ya no vayas a anunciarme, iré directamente, ¿Dónde se encuentra? —en tono molestó preguntó Candy.
—La espera en la biblioteca — indicó el sirviente agradeciendo en su tono la amabilidad con que Candy lo defendería—Gracias Srita. Candy, — (no esperaba menos de su carácter pensó el hombre, ya que la servidumbre no estaba acostumbrada a ser tratados con superioridad, sino todo lo contrario entre Albert y Candy siempre habían mantenido un ambiente de confianza y amabilidad con sus sirvientes). —
A paso firme y con el ataque de mil dudas la Pecosa ingresó a la mansión, no tenía ni la menor idea de quien la buscaba, pero su corazón brincaba de emoción pensó que tal vez alguna buena noticia de Terry por fin le había llegado, y con esa esperanza aceleró su paso al encuentro con esa inesperada visita.
No sabía que inhóspita y nueva realidad se le impondría tras ese encuentro.
C O N T I N U A R Á . . .
Gizah
Hasta aquí Niñas!!! En esta semana me apuré en escribir ya que no aguanto la situación en que se encuentra Terry, por lo tanto aceleraré mi cerebrito para sacarlo de ahí lo más pronto posible.
MARIA FANS NUMERO UNO DE TERRY:He tomado nota de todos tus deseos y voy a tratar de cumplirlos tal cual. También noté tu alegría y felicidad de que Terry sobrevivió, yo tenía miedo de que te afectara las inhumanas condiciones que narré, pero ya veo que tú eres igual que él: Inquebrantable y totalmente fiel. Wow! Niña realmente eres la fan número uno de Terry eh! Pues te sobra entrega, lealtad y amor hacia éste célebre personaje. Gracias por releer mis capítulos!!!
NASHTINKA: Estoy sorprendida de descubrir lo que tenemos en común las Terrytanas, y eso es que somos fuertes, constantes y mujeres llenas de fuerza, esperanza, confianza y seguridad. Y lo digo porque me encantó tu frase "Pero renacerá cual ave fénix, más hermoso aún". Qué coincidencia ya que en algún momento pasó por mi mente escribirla, por eso cuando leí tu review me sorprendió la conexión de pensamientos. En fin tal vez será que tenemos el mismo sueño y anhelo en común: Terry & Candy por siempre juntos y felices? Saludos, Besos y Abrazos con muchísimo cariño.
MOONDAN:Pues sí que el amor hace milagros, mira que tal vez físicamente Candy no alcanza a curar las heridas de Terry, pero que tal las heridas del alma, sí que está siendo su mejor medicina para Terry su amada enfermera aún en la distancia verdad? Gracias Moon por confiar en mi trabajo Amiga, para mí tu apoyo ha sigo un gran aliciente para escribir. TQM!
MARIANA WAY:Wow Niña Acertaste!!! Lo llamé Chris por la sexy imagen del actor Chris Evans personifica a la antorcha humana en los 4 fantásticos y el apellido HETFIELD indudablemente por James Hetfield vocalista de mi super banda METALLICA, (por la cual viajaré hasta México, D.F. para verlos…ya hasta tengo mi boleto) andamos en el mismo canal mi niña y por lo visto tienes excelentes gustos musicales jajaja.
Respecto al fic yo también me reí al escribir las sarcásticas frases de Terry, pero es que así es su naturaleza, es su caparazón para no permitirle cercanía y afectos a la gente que lo rodea (bueno eso creo yo). Sabes Mariana, no tengo un período exacto para actualizar, todo depende de la inspiración y sobre todo el tiempo que me dejan para escribir (lo digo por mi pareja, hija y trabajo) en fin se hace lo que se puede pero trataré de acelerar mis manitas. Seguiremos en contacto y alucinando con ese Terry Hetfield Ok!
MALINALLI: La seguridad que me sigues proyectando en tus palabras me activa las neuronas Amiga, nunca me cansaré de agradecerte tu inigualable apoyo, pues sin tu motivación Inquebrantable solo existiría en mi mente. Sé del esfuerzo que haces para leerme, corregirme y guiarme con mi fic, lo sé por todas las actividades que realizas con otras chicas y otros grupos, aunado a tus pendientes personales y familiares. Por eso hoy no quiero desaprovechar la ocasión para decirte que estaré infinitamente en deuda contigo Amiga, gracias por estar ahí, siempre en frente del monitor brindándome tu calor fraternal. Gracias Malinalli!!! TQM.
ELHYZHA: Sí que me ha alcanzado tu buena vibra eh! Pues yo pensé que me iría mal con todas ustedes por haberme osado en maltratar a nuestro amado Terry. Temía que me regañaran, reprocharan o me dijeran hasta lo que no por hacerlo sufrir y no fue así… por lo tanto Gracias por emanarme tu buena vibra. Y ¡Bienvenida al despertar de las emociones! Felicitaciones por tu minific, ya diste el primer paso en escribirlo y luego publicarlo, ahora con la confianza que has adquirido ésta impulsara tu pluma la cual a partir de ahora no parará pues te sobra sensibilidad. Sigue escribiendo!
