Esta vez traigo uno con ambos siendo celebridades. Advertencias: descripción explícita de escena sexual (así que +18).
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Cielo.
Sólo les había bastado una única cena y algunas muy angulosas y casi que desenfocadas fotos hechas por unos cuantos osados comensales para estar al día siguiente en todos los impresos y portales web que se dedicaban a la farándula.
Esa vez Kakashi le había procurado decir una y mil veces más que no olvidara mantener sobre su rubia cabeza la gorra con la palabra «Sannin» en ella, la marca deportiva de la que Naruto era actualmente embajador y con la que mantendría un contrato exclusivo por los siguientes dos años. De Hinata no estaba seguro qué le habría pedido Kurenai que hiciera, quizá que mantuviese su bolso siempre a la vista y usara ese específico color de labial que había llevado en sus labios; o quizá el hecho de que Hinata se hubiese presentado aquella vez con el cabello recogido hacia atrás había sido idea de su manager con tal de mostrarle al mundo su impoluta piel de porcelana y hacerlos obsesionarse más con ella. Si Naruto no recordaba mal, alguno de los títulos que habían sacado al día siguiente habían ido por el lado de «¿Qué usa nuestra Hime favorita en la piel? ¡Averiguamos cuáles son sus productos!» y «¡La rutina de skincare de Hinata! Aquí en exclusiva».
Después de ello los siguientes días no ameritaron, según indicaciones de su grupo de marketing, desmentir o afirmar cualquier pregunta que les hicieran del otro. Sí, soy yo el de la foto, era lo máximo que Naruto podría ofrecer para mantener el justo nivel de intriga. En teoría, los medios y fanáticos serían los encargados de convertir una inocente salida en una gigante bola de nieve que se proyectaría en publicidad, seguidores y ganancias. La estrategia de «escaparse» juntos a alguna playa y besarse frente a los paparazzi no había sido siquiera propuesta, al menos no por el equipo de Kakashi muy seguramente porque todos sabían que Naruto la habría rechazado; él podía seguir algunas de las instrucciones que ellos querían de él, concordar que si bien formaba parte de una farsa —o una «pequeña insinuación a la imaginación de los demás» como había dicho su manager— la «estrategia» tenía sentido y además no dolía ser todo lo cordial y amable que podía con una chica linda en una salida a cenar en un lujoso restaurante que ni siquiera sabía por ese entonces que existía; no obstante Naruto había dejado claro que no iba a aceptar por completo ser una especie de marioneta que jugaba a la ficción y a las relaciones forjadas en una sala de juntas, y haberlo pedido había resultado fácil porque el apellido de su madre siempre había tenido una fuerte presencia política en Konoha y su padre, Minato Namikaze, era un premiado actor retirado al que aún le seguían mandando guiones de películas.
Sí, Naruto era un bebé del nepotismo y quizá por eso casi siempre se salía con la suya, y eso incluía que, aunque aún fuera joven, su deseo por mantener una buena reputación debía ser respetado, incluso aunque en Konoha, el centro del cine y las celebridades, se dijese que no existía la mala publicidad. Realmente no quería en un futuro cercano tener su nombre en algún artículo con el título de «¡TOP 10 DE CELEBRIDADES "ENAMORADAS" QUE FUERON TOTALMENTE FALSAS!"
Bueno, eso es lo que había estado pensando el Naruto de dos meses atrás, tratando de hacer su camino lo más honesto posible a pesar de las circunstancias.
Sin embargo, estrepitosamente no lo estaba logrando, no cuando justo ahora y en una oscura habitación de hotel pareciera que estuviera a punto de hacerle el amor a la hija del enemigo de su familia, ambos en una especie de retrato a lo «Romeo y Julieta» porque a lo largo de algunas cuantas fotos más de paparazzi en donde salían con tapabocas o amplias y negras gafas, y otros falsos testigos que aseguraban que incluso ya se habían casado, Naruto se había estado enamorando perdidamente de Hinata.
Quizá no era su enemiga pero definitivamente no podía decirle a nadie lo mucho que pocas semanas atrás se había estado preguntado e imaginando sobre el cuerpo de ella, cosas como si se atreviera a quitarle su blusa y bajar las copas de su brassiere, ¿podrían sus pezones ser tan rosados como sus labios? Quizá serían tan rosados y erectos como su clítoris, antes de ser arruinado y pintado por el perlado y pegajoso semen de su lujuria satisfecha. Naruto se había masturbado un montón de veces con la imagen.
Pero ahora, con Hinata sentada sobre una silla y él arrodillado y con ambas manos libres luego de estar acariciándola hasta haberla hecho gemir en un último y sonoro gritito de total complacencia, Naruto gracias al trabajo de la experiencia liberó la erección de sus pantalones en cuestión de segundos, casi gruñendo mientras lo hacía. Se permitió entonces bombear su pene sólo tres veces para aliviar el dolor de estar confinado durante tanto tiempo antes de que sus azules ojos volvieran a fijarse en ella, absorbiendo todo lo que alcanzaba a ver de la luz que se filtraba desde afuera de la ventana. Así, Naruto tenía metros de blanca piel desnuda tentadoramente muy cerca al igual que aquellos duros pezones tan perfectos como se los había imaginado y se levantó entonces de su posición, la tomó de la mano y apresurándola acomodó a ambos en la cama hasta tenerla en su regazo.
Y Hinata debía estar volviéndolo loco porque Naruto ni siquiera había intentado desnudarse más. Realmente la deseaba, quería estar dentro de ella y susurrarle todo lo que se le pasara por la cabeza.
—Eres perfecta, Hinata-chan —¿Cuántas veces ya le había dicho eso? La reacción de ella fue llevar sus brazos alrededor del cuello de él y ocultar su rostro en la tostada piel allí.
Bien, a veces él también quería hacerlo, ocultar sus mejillas rojas de ella y las sensaciones en su estómago y pecho que Naruto a veces creía que no podía soportar, pero ahora no era momento de actuar como un torpe.
—No he podido dejar de pensar… —«en ti» es lo que había estado a punto de completar, sin embargo optó por algo menos problemático—: …en esto —pronunció antes de llevar de nuevo sus dedos a abrir la parte más húmeda y delicada de ella.
—Naruto-kun… —pronunció ella bajito, ocultándose más en su cuello a la par que movía con lentitud sus caderas.
Naruto, a pesar del fuerte abrazo en el que se encontraba, buscó también por su duro miembro, alineó a ambos lo mejor que pudo y comenzó a deslizarse lentamente dentro de ella, siseando de placer mientras ella tomaba toda su longitud. Los dedos de sus pies se curvaron ante cada milimétrica sensación, allí llenándola como si fuese la primera vez que experimentaba ese tipo de calidez.
—Dios, Hinata-chan —no pudo evitar gruñir cuando estuvo todo dentro de ella—. Oh Dios, ¡te sientes bien! Me encanta.
Hinata fue la primera en empezar a mover sus caderas y Naruto lo tomó como la señal para él moverse también. Se sentía mejor que bien dentro de ella; grueso y casi que ardiendo, su miembro se sentía experimentando algo de otro mundo, más cuando Hinata por fin había dejado de tener su rostro pegado a él y Naruto pudo por fin ver sus grandes senos.
Podría morir justo ahí. Literalmente tenía un ángel con él, justo como a veces era llamada en periódicos o en televisión, y si alguien le preguntara a Naruto como se sentía el cielo, respondería que era sexo con Hinata. No podría decirlo, por supuesto, no cuando dentro del contrato de ella con su gigante y poderosa empresa de entretenimiento se le pedía mantener un aspecto de inocencia y modestia, casi que un aura de virginidad. La salida a cenar con él y las cuantas fotos de paparazzi sólo habían sido un movimiento de su equipo de relaciones públicas para tantear un poco de terreno, ver qué tanto podrían amarla u odiarla sus fanáticos antes el prospecto de una relación.
Los resultados habían tenido a Naruto enfurruñando por días. Al parecer decían que ambos se veían perfectos pero que Hinata sola se veía más perfecta.
—N-Naruto-kun… yo… —Hinata ahora estaba respirando más rápido y pesadamente. Naruto amaba ese sonido al igual que el húmedo roce que surgía de su unión con ella. Entonces supo que había golpeado algo en especial cuando las pulidas y pintadas uñas de ella se hundieron en la piel de él—. Ah, sí, sí, ¡sí! —canturreó ella haciendo ella misma un hipnótico vaivén de caderas.
Lo tomó por completo de sorpresa, más cuando ella finalmente llevó su cuerpo hacia atrás, soltando sus manos de los hombros de Naruto y para mantener su estabilidad se agarró de las rodillas de él, estirando su cuerpo en una espléndida imagen, haciendo que sus generosos senos se elevaran y movieran como en las mejores fantasías de él.
Naruto entonces tomó entre sus manos uno de esos generosos senos, grande y suave y apuntando al cielo.
—Tan… tan perfecta —susurró él ebrio de admiración y placer.
Iba a venirse pronto pero lastimosamente tendría que hacerlo por fuera de ella porque, encandilado como estaba, no se había puesto un condón. Claro, tan caballeroso como era él tendría que hacerla venir a ella primero, ahora mismo.
Qué bueno que en esa perfecta posición en la que ella estaba Naruto pudo llevar su pulgar a sacudir y acariciar su hinchado clítoris; Hinata sin duda aferró sus dedos más en él, casi como garras mientras sentía aquel dedo haciendo maravillas. Eso y la abrumadora sensación de sentirlo tan caliente dentro ella hizo que en un grito para nada ceremonial llegara a su orgasmo en una serie de estremecimientos y gemidos temblorosos. Naruto la agarró, la obligó a que su espalda cayera con suavidad sobre la superficie del colchón y saliendo de ella pintó en líquido caliente y espeso su abdomen todavía tembloroso.
Se sentía como lo que debía sentirse el cielo y quizá Hinata debía tener una larga charla con su manager, equipo de marketing y jefes en Byakugan Corp.
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Un mes después, Naruto por fin la había besado en una playa frente a los paparazzi, incluso aunque el consecutivo regaño de Kakashi estuviese llegando vía mensaje de texto a su celular, en letras mayúsculas, porque tanto él como Hinata habían tenido su primera gran escapada. Al parecer no habían aguantado hacer aquello de ir revelando su relación poco a poco.
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El siguiente one-shot va a ser algo más dramático con final semifeliz?, pero estoy atrapada en el nudo de la historia lol
