El sonido del agua reverberaba en toda la cámara, golpeando una y otra vez en una sinfonía completamente desafinada y casual, las respiraciones agitadas de varios individuos acompañaban el extraño ritmo, a medida que estos lentamente recuperaban el control sobre sus alarmados corazones.

Una de ellas era una pequeña de doce años, largo cabello de color castaño totalmente indomable, que caía de su cabeza tan indómito como el agua descendiente de una cascada. Sus ojos eran color café, llenos de vida a pesar de la situación que acababa de experimentar. (O más exactamente, observar.)

Una donde por primera vez, ella fue testigo de lo que podía ser un momento cumbre en la evolución de la historia, todo resumido en una simple batalla.

Una batalla que involucraba a Neville Longbottom, en contra de una enorme serpiente, o mejor dicho, la reina de todas ellas. O al menos lo fue hasta que dicha bestia lo arrojó de un solo coletazo, en contra de una de las muchas estatuas que rodean el lugar, fue allí que todo se fue literalmente a la basura, el pobre niño héroe estaba demasiado malherido como para hacer demasiada competencia, (No que ya lo fuera,) al animal, y dicha bestia, pudo comprender tras observarla unos minutos, estaba simplemente jugando con su presa, conducta inusual en un miembro de su especie.

¿Quizás gozaba del hecho de poder cazar abiertamente después de tantos años en cautiverio?

Retrocedió aún más dentro de las sombras al ver que la imagen de Riddle, el verdadero culpable de toda esta tragedia, (No los Slytherin, como Ronald constantemente gritaba a los cuatro vientos… bueno, al menos los actuales.) había volteado a mirarle por enésima vez, o al menos, justo al lugar donde estaba escondida, completamente camuflada entre las sombras.

Su habilidad especial.

Podía desplazarse por medio de ellas, fusionarse con ellas, incluso, ser literalmente invisible sin la ayuda de ningún hechizo cuando la noche carecía de luna que iluminare la tierra, simplemente era la personificación en vida de lo que es un ente de la oscuridad, o al menos uno que se desplaza en ellas más no cae a su tentación.

Si bien ha empleado dicha habilidad para estudiar los innumerables tomos de libros en la biblioteca por las noches, nunca se ha sobrepasado con ellas para ganar remuneración material, ya no importa como este protegida una casa, ya sea por medios mágicos o muggles, ella podía entrar en sus inmediaciones por medio de un sendero de sombras, la simple imagen de un jarrón iluminado por la luz de luna era un portal abierto para ella usar a sus anchas.

Más nunca lo hizo, sus padres le habían enseñado mejor que eso.

Y dicha habilidad le estaba siendo muy útil en estos instantes, al estar de espectadora en un evento que estaba segura, cambiaria su vida para siempre. (Si el latir de su corazón y alma le indicaban algo.) Pero el continuo escrutinio del hombre hacía su dirección le ha dejado más que nada, es un mal sabor de boca, cómo si dicha monstruosidad, (se negaba a llamarlo humano, al haber secuestrado a una pequeña de apenas once años, por medio de el truco más sucio que un hombre pueda emplear en una niña: fingir ser su amigo con tal de obtener lo que deseaba.)

Dicha niña estaba desplomada en el suelo, su piel completamente pálida, logrando resaltar de forma lúgubre su largo y sedoso cabello rojo, sus labios poseían una ligera tonalidad azul que pudo notar incrementaba a medida de que el residuo de Riddle, recuperaba coloración.

No necesitaba ser una niña genio, (Y lo era, a su forma,) para saber que dicha entidad estaba recuperando su vida a costa de Ginny Weasley, y que Harry, de alguna forma, demostraba interés en ella.

Si fuera sincera consigo misma, admitiría que estaba celosa, que su corazón y los agujeros en su pecho no necesitaban a la chica en ninguna forma conocida, después de todo la pobre no era más que una simple fanática de Neville, quien en la vida real resultó ser todo, menos lo que las historias del mundo mágico relataban de él.

De hecho, le tenía lástima por el simple hecho de que se creyera esa sarta de patrañas, ¿Qué pequeño vencería a un Dragón con sus manos como únicas armas a los seis años? ¿O derrotaría todo una comarca de vampiros a los nueve, con nada más que una estaca de arce en su mano empañada con el agua pura del manantial más cercano? ¡Tonterías! Neville era un buen chico, algo arrogante en ciertas oportunidades, sobretodo cuando resaltaba en botánica, pero por lo general un buen chico, claro, al menos cuando no está al lado de Ronald Billius Weasley, pelirrojo que pudo apreciar, lograba sacar las peores cualidades del moreno en los momentos menos apropiados.

Pero en fin, resumiendo; la pequeña ante ella, no era más que la hermana menor de dicho pelirrojo, chico que gracias a sus crueles palabras, ella fue asesinada como ser humana, y resucitada como un Elfo, uno femenino obviamente, pero uno no más.

Para su horror, con orejas incluidas y demás parafernalia. (Las cuales, gracias al cielo y Merlín, solo aparecían cuando empleaba sus habilidades especiales.)

Regresando su vista en dirección de la ahora convulsionante pequeña, llamada si mal no recuerda, Ginevra Molly Weasley, (curioso que la chica fuese llamada como la esposa de Arturo, el cual muchos tienden a creer ha encarnado en Neville, personaje que al final termina traicionando a su marido con el siempre apuesto, Callahan.) ignorando por completo la mirada desconfiada que Riddle depositaba en su dirección.

Estaba en una encrucijada, si salvaba a Neville, Riddle saldría victorioso al resucitar gracias a la vida de Ginny, pero si se enfocaba en dicho sujeto, Neville moriría por obra de la bestia.

Y sabía que perdía demasiado tiempo deliberando entre cual escoger.

Nunca tuvo la oportunidad de hacer algo para cuando el tiempo se detuvo, al igual que el sonido, y los olores, conocía esta sensación, y estaba feliz de volverlo a ver, (si bien algo avergonzada de que su imagen de nuevo estaba tal y como llegó al mundo, salvo que claro, como unas alargadas orejas, cabello algo rebelde más no incontrolable.) Suspiró en melancolía y algo de tristeza al sospechar que la pelirroja sería la siguiente ancla para el joven Harry.

"Cuanto tiempo sin vernos Hermione, sigues tan preciosa como recuerdo." Su voz calida y serena envió escalofríos por toda su piel, (curioso, se supone que no puede sentir en este lugar,) sus mejillas, estaba segura que demostraban un sano color rosado, mientras que sus manos temblaban en terror al volver a encontrarse con él.

Bajó la cabeza instintivamente, nadie aparte de sus padres le decía o llamaba de esa manera, mucho menos alguien tan llamativo como él, "No soy nadie especial, mis dientes son demasiado grandes, mi cabello es un desastre usualmente, soy mandona, obsesiva y… no soy bonita."

'No como Ginevra.' Pensó con algo de desidia.

Harry volteó en dirección de la escena solo para sonreír de forma contemplativa, "Efectivamente Ginevra crecerá para ser una de las mujeres más hermosas que hayan pisado los suelos de Hogwarts." La castaña apretó los puños, ¿Es acaso en belleza lo único en que pensaban los hombres?

¿Es eso lo único que importaba?

Intentó protestar para cuando el ahora adolescente finalizó su diatriba, "Pero ella no será nada comparado con Hermione Jane Granger, de hecho, nunca fue competencia alguna, si me permites decirlo." La pequeña alzó su vista en dirección del chico solo para descubrir, (con cierto deje de alivio,) que él le miraba directamente a sus ojos, no a sus manos, ni mucho menos a su cuerpo, (el cual tapaba a duras penas con sus manos.)

No tenía demasiada experiencia en la vida, pero algo le decía que no estaba mintiendo, que no había engaño o decepción en sus palabras, solo la pura verdad, y eso bastó para regocijarle enormemente.

Pero entonces su cabeza recordó para qué, específicamente, se encontraba él aquí, y si sus comentarios decían algo, era que no estaba interesado en Ginny.

"Ginevra es una persona complicada, su inclusión no traería más que problemas para con nuestro futuro, ella siempre lucharía por ser la dominante, por excluir o eliminar a la competencia que ose con arrebatarle lo que desea. Si bien tienes cualidades símiles, puedes adaptarte mejor, ella por el contrario rechazará por completo compartir su cuerpo, su alma y su poder con alguien más, ha sido educada para jamás hacerlo, al ser considerado un ritual oscuro."

Ella asintió, antes de preguntar lo obvió, "Si no estas aquí por ella, ¿Entonces para que has venido?" Él chico sonrió antes de señalarle que le siguiera a través de las paredes, en dirección del calabozo de la institución, el cual ahora servía como cuartel para los Slytherin. (Además de ser claro, donde todos debían acudir para sus clases de pociones.)

Ella intrigada, no pudo evitar preguntar con tal de saciar su apetito de conocimiento y claro, su curiosidad. "¿A dónde vamos? jamás pensé que una de tus anclas estaría en Slytherin, no que haya algo malo con ello, es que, bueno…"

Él sonrió, "En realidad no lo está, solo ha sido atrapada en un armario del lugar, veras, déjame explicarte, tú eres mi ancla mágica, la que representa mi núcleo mágico por así decirlo, tus habilidades están diseñadas para adquirir y asegurar más poder tanto para tu persona, como para tus coligados, incluyéndome claro."

Ella asintió, habiendo sospechado algo símil, aunque debía admitir que una parte suya deseaba ser el ancla que representaba su amor, o su corazón, algo más romántico.

Pero no siempre puedes obtener lo que deseas.

No obstante su hambre por conocimiento jamás fue abatida, "¿Entonces a quien necesitamos? O mejor dicho, a que ancla nos referimos, si yo soy tu núcleo mágico, entonces eso nos deja con tu lado salvaje o mejor dicho, tu lado físico, y claro el restante sería tu alma, aquello que te convierte en quien eres."

Él sonrió ante su inteligencia inigualable, doce años y ya lo había resuelto todo con algunas simples pistas. Afirmó antes de detenerse justo al frente de un pequeño armario de limpieza, Hermione suspiró alarmada ante lo que esto implicaba. "¿ELLA ESTÁ ALLÍ? ¿COMO PUDIERON?" Hermione intentó acudir en dirección de la chica, (presumía que era una.) cuando la mano del adolescente descendió sobre su hombro.

Negándole todo movimiento posible.

"No puede verte, mucho menos oírte, escucharte o sentirte, Su nombre es Luna Lovegood, en la línea original fue encerrada en un armario por cuatro días justo en el momento en que el Basilisco empezó sus ataques, fue liberada por Flinch, quien la encontró únicamente gracias al olfato de su gata. El tiempo que transcurrió asolada, hambrienta y sucia, no hizo más que dañar su ya maltrecha psiquis, arruinando gran parte de su potencial. Pero en esta oportunidad, yo no estaba aquí para mantener la ira de la población estudiantil, no estaba presente para darles un enemigo de quien cuidarse, por lo que las chicas que encerraron a Luna, jamás reportaron su desaparición, temiendo que de hacerlo sean consideradas el heredero, o peor aún, ser atacadas salvando a una completa lunática."

Hermione lloraba abiertamente, si sus cálculos eran correctos, la pequeña Luna contaba con una semana encerrada en ese probablemente diminuto armario.

Cuando alzó los ojos para preguntarle al adolescente, pudo notar que él, ya no estaba y que de hecho, su corazón latía más fuerte que nunca, que el vacío, o al menos uno de ellos había sido rellenado por completo por una chica que ante la carencia de cualquier amor o muestra de afecto conocido, se aferraba a ellos como nunca antes, al estos ofrecerles una módica cantidad del mismo.

Supo que de allí en adelante tendría una amiga de por vida, una compañera, alguien fiel a ella y Harry por el resto de sus largas existencias.

Luego de unos minutos, Harry emergió del armario, ella sonrió, con tal de ocultar el sonrojo en su rostro al verlo con la forma física de un chico cercano a su edad. Tenía que admitir que era un joven atractivo, no le molestaría en lo absoluto ser su amiga. Y mucho, mucho más adelante en su vida, su esposa.

Estuvo a punto de decirle algo, para cuando una niña de largo cabello dorado, ojos azul grisáceos y rostro refinado, emergió de las paredes del armario, portando en su cuerpo una cantidad de marcas que Hermione notó de inmediato, significaban su posición como el cuerpo e instintos de Harry. (Al menos el de elfo.)

La chica le sonrió cándidamente, antes de correr en dirección de la cámara de los secretos, (la cual fue abierta por ella con tal de que Neville y Ronald pudieran pasar con el fracasado de Lockhart, puede que el pelirrojo no le agrade, pero no dejaría morir a su hermana por dicho desdén.) Hermione sintió un ligero cambio en el lazo que los unía y presurosa, partió en dirección de la batalla.

Solo para ver como Luna absorbía a la enorme serpiente en su cuerpo, creando una marca en su espalda que bien podía pasar como el tatuaje de dicho animal, (justo como su marca representaba conocimientos por descubrir y desenterrar.) Supo que Luna tendría la habilidad para controlar las bestias a su antojo, absorbiéndolas en su cuerpo cuando estas se negasen a someterse a su voluntad y poder.

Supo que cada bestia que absorbía era purificada, regenerada y administrada por la rubia, quien podía invocarla al mundo real con tal de emplearla en distintas tareas.

Como en este caso sería, eliminar al ahora estupefacto Riddle, quien podía moverse a pesar de que todos los demás estaban paralizados, (La serpiente pudo moverse porque Luna así lo deseó para entablar contacto con ella.) Eru por otra parte, le observaba con una clara muestra de odio en su rostro, al parecer el hombre o chico, había caído lo suficientemente bajo como para dividir su alma por medio de un ritual oscuro.

Una versión oscura y corrupta del procedimiento que él, estaba empleando para regresar al plano humano.

La furia en el moreno fue enceguecedora, Hermione podía sentir sus venas arder cuando su poder resurgió de todos y ningún lado, evaporando en cuestión de segundos la imagen de Riddle, de hecho, todo menos los seres vivos, fue destruido en ese lugar, las estatuas se derritieron, las antorchas estallaron en llamas, y Hogwarts, se remeció como nunca antes había ocurrido.

El pánico se disparó entre el alumnado y profesorado, era obvio que la institución estaba bajo ataque.

Nunca en la historia de la magia, Hogwarts había sufrido un sismo de ninguna clase.

Hermione abrió los ojos, aterrorizada de ver que había sucedido, solo para ver que el espíritu de Luna se había marchado, que ella estaba de vuelta en su forma humana, que Ginny recuperaba rápidamente la coloración en su rostro, que Neville intentaba a pesar del dolor que le embargaba, erguirse de los restos de lo que alguna vez fue una ponderosa estatua de Salazar Slytherin.

Hermione entró en pánico al sentir una enorme cantidad de poder mágico dirigirse en su dirección, o más precisamente, la cámara de los secretos, supo que era Dumbledore acompañado por su Fénix incluso mucho antes de que aparecieran.

Se adentró en las sombras con tal de acudir al calabozo para liberar a Luna, estaba asustada, no podía sentir la presencia de Eru, Y Luna estaba debilitada, a salvo pero terriblemente debilitada por el tiempo que ha estado encerrada.

De estar pensando con más calma, se hubiera dado cuenta de que la presencia de Harry aún estaba unida a la suya, pero que en estos instantes se encontraba luchando con una maldad que ella jamás había sentido.

Al estar completamente debilitado por la destrucción del fragmento del Alma de Riddle, la parte que residía en su frente, o al menos la de su cuerpo humano, ahora intentaba a como de lugar tomar posesión del debilitado chico, ignorando que lo único que por ahora le mantenía a salvo de ser totalmente poseído, era la protección de su madre, y su madurez emocional.

Pasarían muchos años antes de que Eru pudiera regresar…

Si es que salía victorioso de tal batalla, por supuesto.

Continuará…

Tuve unos minutos libres para escribir después del trabajo, y esto es lo que salió…

Recuerden que Harry no es un niño, si bien su cuerpo humano está en esa etapa, su espíritu, su alma, ha estado viviendo por más de 2000 años, de niño no tiene nada, quizás algunos rasgos, pero no mucho.

Y por si no lo han notado, para cuando finalmente adquiera la capacidad para regresar al plano humano, su cuerpo, ya no será en lo absoluto, el de un niño.

Hay algo que siempre me pregunté a la hora de leer sobre los elfos, en la vida real, y en el mundo natural, la belleza, solo tiene una función en específico, y esa es simplemente, sexo.

O mejor dicho, reproducción.

Mientras más bello el animal, más atención llama sobre sí, mientras más bello, (según los estandartes de la especie,) más probabilidades hay de copular y esparcir sus genes.

Esta regla no escapa a los humanos, mientras más bella la persona, más deseada es, no hay que ser un genio para saber eso.

Por lo que cuando leo sobre Elfos, y el nivel de belleza que todos (absolutamente TODOS, portan) no pude evitar encontrar una contradicción, ¿seres totalmente preciosos por el simple hecho de serlo? Nah, preferí irme por la ley del mundo natural, en vez de crear una sociedad estirada de seres cuasi perfectos. Cree una de seres que aprovechan al máximo su belleza, donde no hay enfermedades y tristemente no pueden reproducirse, al sacrificar tal don por la inmortalidad.

Alguien me dejó un review alegando que mis personajes son demasiado precoses en su sexualidad, y debo decirle, que debe leer con más cuidado lo que allí escribí, jamás puse pensamientos lascivos, o totalmente sexuales en los personajes (humanos), puse vergüenza, y la típica curiosidad que aborda la mente a esa edad.

El único que estaba abiertamente en relaciones sexuales, era Harry, quien, ya para entonces, tenía más de dos mil años con vida.

La sexualidad es parte de la vida, pero deben recordar, que sexualidad no es lo mismo que COITO. Tener pensamientos de esta índole, no implica deseo por entrar en COITO, yo, como hombre los tengo a diario, y si aprecio a las chicas que veo, si tengo lascivia, pero pensar, jamás implica que deseara entrar en COITO con esa persona.

Solo aquellos que no tienen escrúpulos, o control alguno sobre si mismos, piensan en acostarse con todo aquello que se mueva.

Otro detallito, lamento decepcionar pero, por lo general mis LEMON, son sencillos, y no muy constantes. Si están esperando una serie pornográfica… pues la espera será larga para ustedes, porque eso no es lo que escribo.

Soy de los que se aburre rápidamente con las historias donde hay mucho sexo, y poca trama. Así que no esperen encontrarse con una escena explicita de coito en pleno desarrollo.

Puede que hayan detalles, pero nada demasiado explicito, valga la redundancia.