Era un día normal en la Orilla del Dragón e Hipo y Chimuelo acababan de salir disparados de una cascada. Estaban participando en un desafío llamado el Domo que implicaba volar desde la cascada hasta el domo en la base.
—¡Vamos, Chimuelo! —Hipo gritó mientras volaban alrededor de la cascada. Luego volaron hacia el bosque y comenzaron a correr entre los árboles—. Deprisa, amigo.
Una vez que salieron del bosque, vieron la base. Astrid los estaba observando a través de un catalejo junto a Hallie y los demás jinetes
—Ahí están —anunció Astrid.
Hallie dió saltos emocionada a su lado observando a Hipo y Chimuelo. Le fascinaba más ver el desafío que participar con su hermano.
—Cierren el domo —dijo Patapez volviéndose hacia los gemelos, quienes manejaban la palanca que cerraría la cúpula.
La siguiente parte del desafío fue difícil; Hipo y Chimuelo tuvieron que volar hacia el domo y salir antes de que se cerrara por completo.
—Y que el drama comience —dijo Brutilda.
—Un hombre, un dragón, una pierna —dijo Brutacio mientras tiraban de la palanca—... contra un domo que cierra rápidamente.
Hoy los gemelos actuaban como si estuvieran dirigiendo una obra de teatro, para disgusto de los demás jinetes, excepto para Hallie que encontraba la situación muy divertida.
Hipo miró la cúpula que se cerraba y miró a Chimuelo—: Se va a cerrar.
—¡Tú puedes, Hip! —exclamó Hallie y su hermano sonrió tiernamente mirándola.
Luego comenzaron a volar alrededor de las pilas de mar y luego se dirigieron hacia el tallado debajo del domo. El tallado tenía un gran agujero en el techo que conducía al domo.
Entraron en la tallada, pero se detuvieron abruptamente antes de estrellarse contra la pared. Luego volaron hacia arriba, hacia el agujero en el techo.
—Ah, es imposible que lo logre —dijo Patán desde afuera.
—No subestimes a mi hermano. Siempre está lleno de sorpresas —dijo Hallie.
Entonces vieron a Hipo y Chimuelo salir volando por el agujero en el domo. No perdieron ni un segundo y salieron volando del domo justo cuando se cerraba.
Astrid y Hallie vitorearon.
Luego Hallie miró a su primo—. Te lo dije.
—Argh, ¿qué? —Patán exclamó con incredulidad cuando los demás comenzaron a animar.
—Buen trabajo, Chimuelo —dijo Hipo.
Luego aterrizaron en la parte superior del domo con todos, excepto Patán, sonriéndoles y riéndose.
—Muy bien, seguimos —dijo Patán haciéndole una seña a Colmillo.
—Por favor, Patán —dijo Patapez—. Nadie puede vencer al Domo excepto Hipo.
—Y Chimuelo —añadió Hallie y él le regaló una de sus sonrisas sin dientes agradecido de que aprecien su esfuerzo.
—Nadie hasta ahora —dijo Patán
—Chicos, se supone que es un entrenamiento —recordó Hipo—. ¿Tiene que ser un juego?
—¿No es así siempre? —dijo Astrid y Hallie la señaló estando de acuerdo.
Hipo se quedó mirándolos en silencio y luego dijo—: Es cierto.
—Eso lo hace más emocionante —dijo Hallie.
—Una vez fue entrenamiento. Después se volvió un juego. ¡Ahora es teatro! —Brutacio anunció.
—Y que el drama se desarrolle —dijo Brutilda.
—Sea lo que sea, es mi turno —dijo Patán alejándose con Colmillo.
—Apuesto a que pierde un ojo —dijo Brutacio mientras él y su hermana se cruzaban de brazos.
—¡Ha-ah! Al contrario, predigo que el acto uno escena uno concluirá con que pierde la vesícula —dijo Brutilda. Hallie la miró, estaba impresionada y un poco orgullosa de que supiera lo que era una vesícula.
—Hm. O tal vez una pierna —dijo Brutacio y se giró para mirar a Hipo, que acababa de aterrizar junto a ellos—. ¿Qué dices, joven Hipo?
—Oh, dioses —murmuró Hipo, sin molestarse en responder a eso.
Hallie se acercó a ellos y se subió al lomo de Chimuelo para abrazarlo y Chimuelo canturreo felizmente cuando la niña le dio un pequeño beso en la cabeza, adoraba los cariños que Halle le daba.
—Bien hecho, compañero —Hallie musitó abrazandolo.
—Claro, dale todo el afecto al dragón —Hipo se quejó en un tono celoso con los brazos cruzados.
Su hermana pequeña soltó una pequeña risa, luego se puso de pie y se giró envolviendo sus pequeños brazos alrededor de su cuello abrazándolo e Hipo no dudo ni un segundo en corresponder su tierno gesto.
—Eres un celoso —Hallie rió antes de besarlo en la mejilla—. Sabía que lo lograrías.
Hipo sonrió satisfecho y le lanzó una mirada burlona a Chimuelo quien resopló por el comportamiento infantil de su jinete.
Mientras tanto, Patán acababa de salir de la cascada y comenzó el desafío del Domo. Simplemente volaban alrededor de la cascada cuando Colmillo escuchó un chillido en la distancia.
Inmediatamente comenzó a portarse mal y Patán se encontró boca abajo retorciendo sus piernas alrededor del cuello de Colmillo. También se llenó la cara de hojas mientras volaban por encima del árbol.
—¡Concéntrate, Colmillo! —Patán después de partir las hojas de su boca.
Colmillo luego giró su cuello, permitiendo que Patán se sentará en su silla correctamente. Luego se desvanecieron en el bosque, pero luego giró la cabeza una vez más y Patán fue golpeado en la cara por una rama.
—Mantén la cabeza en el juego —rugió Patán y al segundo siguiente salieron disparados del bosque—. ¡Colmillo!
Una vez que salieron del bosque y quedaron a la vista desde la base, los gemelos se prepararon para bajar la palanca para cerrar la cúpula.
—¡Ha emergido del bosque! —Brutilda anunció mientras bajaba el catalejo que sostenía.
—¿Y qué pasó con su vesícula? —preguntó Brutacio.
—Imposible de averiguar.
—La tensión continúa en aumento —dijo Brutacio empujando hacia abajo la palanca.
Luego resbaló y se golpeó la cabeza con la palanca antes de caer al suelo, Hallie no pudo evitar reírse a carcajadas.
En el aire, Patán vio que el domo se cerraba y supo que tenían poco tiempo. Volaron más allá de las pilas de mar y se dirigieron hacia la caverna.
—Y el tiempo se acaba para nuestro pequeño antihéroe —dijo Brutacio.
—Me encanta como avanza el reloj solar, ¿y a ti? —preguntó Brutilda.
—Exacto.
—Chicos, por favor —rogó Hipo mientras se acercaba a ellos junto con Hallie.
—¡Ánimo, Patán y Colmillo! —exclamó Hallie alentando a su primo y al Pesadilla Monstruosa.
Pronto Patán y Colmillo entran en la caverna, pero el casco de Patán estaba rozando el techo bajo de la caverna. Pronto llegaron al callejón sin salida y Colmillo se detuvo abruptamente, luego salió volando por el agujero en el techo.
—¡Colmillo, vence al domo! ¡Date prisa! —Patán gritó mientras salían del agujero.
Colmillo voló hacia el domo y parecía que las palabras tenían éxito, pero luego el domo se cerró de golpe, Hallie y los jinetes afuera escucharon un golpe masivo cuando se estrellaron contra ella.
—Eso debió doler —dijo Hallie haciendo una mueca de dolor.
Brutacio rápidamente tiró de la palanca para abrir el domo y todos corrieron. Una vez que el domo estuvo abierto, vieron que Patán estaba tirado en el suelo solo, Colmillo no estaba a la vista.
—Patán, ¿estás bien? —preguntó Hipo mientras Hallie se acercó y se agachó junto al vikingo derribado.
—Define estar bien —dijo Patán frotándose la cabeza.
Hallie tarareó en voz baja mientras agarró la barbilla de Patán con una mano, girando la cabeza hacia ambos lados para comprobar sus pupilas—. Bueno, no estás sangrando y —levantó la otra mano—... ¿Cuántos dedos ves?
—Tres —murmuró Patán.
Ella asintió con satisfacción y soltó su rostro—. Y no tienes una conmoción cerebral. Yo diría que eso es estar bien.
—Diría que eso es estar bien —Patán imitó a Hallie con voz chillona—. En realidad no quería una definición.
—Entonces no pidas una —Hallie respondió con una sonrisa poniéndose de pie.
—¿Dónde está Colmillo? —preguntó Hipo.
—Eso me gustaría saber —dijo Patán poniéndose de pie—. Tengo que hablar con ese dragón.
Entonces oyeron a Colmillo chillando en la distancia.
Era tarde, el sol se estaba ocultando y Patán todavía no había encontrado a Colmillo. Hallie se había ofrecido a acompañarlo, no se sentía cómoda dejando a su primo deambulando solo por el bosque.
—¡Colmillo! —gritó Patán—. Colmillo, ¿dónde estás?
—¡Colmillo! —exclamó Hallie.
Pronto pasaron junto a unos árboles y vieron a Colmillo de pie junto a la cueva como si la estuviera protegiendo.
—¡Al fin! Ahí estás —dijo Patán acercándose a él. Colmillo luego se volvió y se encendió.
Hallie se sorprendió al verlo tomar una posición defensiva contra su propio humano pero se sorprendió aún más cuando Patán levantó su brazo de forma protectora para evitar que ella se acercara.
—¡Oye, guau! ¿Por qué esa actitud? Se supone que el molesto soy yo.
—¿Qué le sucede? —preguntó Hallie confundida.
Colmillo luego se calmó rápidamente al darse cuenta de quienes eran y sus llamas se disiparon.
—¿Estás bien, Colmillo? —Patán preguntó mientras se subía a su silla de montar—. Debes estar hambriento.
Colmillo dio una última mirada a la cueva como si no quisiera irse y Hallie lo notó. La niña entrecerró los ojos en dirección a la cueva y ladeó su cabeza confundida al escuchar algo proveniente dentro del lugar.
—¿Qué esperas, enana? —Patán preguntó a su prima—. Regresemos a la Orilla del Dragón.
Hallie tenía mucha curiosidad por ir a investigar pero ante la insistencia de su primo, no tuvo más remedio que subirse a la espalda de Colmillo detrás de Patán. Luego volaron de regreso.
De vuelta en la base, Hallie y los jinetes estaban alimentando a sus dragones en el establo. Les dieron una gran cantidad de pescado y comenzaron a comer felices, todos menos Colmillo, que estaba mirando a la puerta del establo.
Patán se acercó a Colmillo con un cubo de caballa—. Toma, Colmillo —dijo tendiéndole la caballa.
Pero Colmillo no parecía interesado y Patán arrojó la caballa sobre su hocico, pero él simplemente se la arrojó a la cara.
—¿Qué? Te encanta la caballa —dijo Patán atónito.
Colmillo simplemente lo castigó con enojo y luego saltó y Patán agarró su boca para llamar su atención. Colmillo respondió arrojándolo a los pies de la niña y los otros jinetes.
—¡Colmillo! —Patán gruñó y luego le arrojaron una caballa directamente a la cara. Luego miró a los otros jinetes y a Hallie—. Lo vieron todos, ¿verdad?
—Sí, lo vimos, amigo, y fue delicioso —dijo Brutacio.
—Bien señor, ¿podría actuarlo de nuevo? —preguntó Brutilda.
Hallie puso los ojos en blanco con diversión—. Eso no es lo que quiso decir, bobos.
—Si, estoy hablando de Colmillo —dijo Patán poniéndose de pie—. Está muy raro.
—¿Qué hizo? —preguntó Patapez.
Hallie se preguntaba si los demás realmente no veían nada malo, pero no les prestó atención mientras estudiaba al dragón. Normalmente diría que la falta de apetito era un síntoma, pero no parecía enfermo. Parecía más distraído que nada.
—No me escuchó durante la carrera, huyó de mí, me lanzó el pescado en la cara y me arrojó contra el muro.
—¿Y esto es raro cómo? —preguntó Astrid.
—Tienes que admitirlo Patán, así es como se resume tu relación con Colmillo —dijo Hipo.
—Pero no parece enfermo —dijo Hallie de forma pensativa mirando a su primo—. ¿Cuándo empezó a actuar mal?
—No lo sé. Supongo que cuando estábamos haciendo el simulacro —dijo Patán, relajándose un poco cuando vio que alguien le creía—. Estábamos volando sobre el bosque con normalidad y luego se puso raro.
—¿Notaste algo diferente en el aire? —Hallie preguntó—. ¿O rozaron alguna planta? Podría estar teniendo una reacción a algo en la isla.
—¿Pero de la nada? —Patán preguntó dudoso.
Patán agarró la caballa del suelo, luego se la arrojó a Colmillo. Colmillo le gruñó y golpeó la caballa en la cara de Patán. Luego voló y comenzó a golpearse la cabeza contra el techo.
Entonces Hallie recordó su comportamiento cuando lo encontraron en la cueva.
—Estoy con Patán en esto, Colmillo incluso actuó extraño cuando lo encontramos —dijo Hallie ladeando su cabeza mirando a su hermano.
Tanto ella como Hipo se acercaron a Patán mientras miraban a Colmillo.
—Si vienes a decir que estoy loco, ahórratelo —dijo Patán mirando a Hipo.
—¿Sabes qué, Patán? Tienes razón —dijo Hipo.
Patán se giró y lo miró fijamente—. ¿Ah sí? Espera un minuto. ¿Estás diciendo eso solo porque Hallie me cree o...
—No, nadie conoce a tu dragón mejor que tú —dijo Hipo—. Si crees que le pasó algo malo, entonces enciérralo en una jaula para que no se lastime y veremos cómo está en la mañana.
—Sí. Tal vez haga eso —dijo Patán.
Hallie solo emitió un murmullo escéptico, su mente ya estaba llena de posibilidades. Podía estar entrenada para lesiones y enfermedades humanas, pero también ha aprendido mucho sobre dragones en los últimos años.
Más tarde esa noche, Patán arrastró a Colmillo a su corral. Colmillo le gruñó con tristeza, indicando que no quería entrar.
—No me mires así. Es por tu propio bien —dijo Patán.
Una vez que pudo meter a Colmillo en el corral, cerró la puerta y la echó llave.
—Te veo en la mañana —dijo y se fue.
Colmillo gruñó con tristeza y comenzó a luchar contra la puerta. Luego comenzó a disparar sin parar a la puerta, hasta que hubo un gran estruendo.
A la mañana siguiente, Patán corrió hacia los establos llevando un gran atún para Colmillo.
—Oye, Colmillo, ¿ya te sientes mejor? ¿Quién quiere desayunar atún? —preguntó mientras entraba a los establos.
Sin embargo, cuando terminó, encontró la puerta del corral, donde estaba Colmillo, quemado hasta convertirse en una patata frita en el corral vacío.
—¿Colmillo? —dijo Patán dejando caer el atún y corriendo hacia la puerta del corral—. ¡Colmillo!
Corrió hacia el domo donde Hallie y los otros jinetes estaban preparando a sus dragones para más entrenamiento. Todos se detuvieron y vieron a Patán corriendo hacia ellos con el pánico en toda la cara.
—¡Colmillo se fue! ¡Escapó de la jaula anoche! —él gritó.
—¿Qué? —preguntó Hallie sorprendida.
—Debe ser más serio de lo que pensé —dijo Hipo.
—Bien, acepto tu ayuda en la búsqueda —dijo Patán.
Luego, antes de que Hipo pudiera detenerlos, se subió a la espalda de Chimuelo, para su molestia.
—Vamos, Chimuelo. Arriba, amigo. Vuela, amigo. ¡Haz algo, amigo! —dijo sacudiendo su silla haciendo que Chimuelo se enfadara aún más.
Hallie hizo todo lo posible para no reírse de los gestos del Furia Nocturna que no parecía tener intenciones de obedecer a Patán.
—Está bien, tranquilo, Patán —dijo Hipo con calma—. Te ayudaremos a buscar a Colmillo.
—Oh, claro que sí, fuiste tú el de la idea de dejarlo solo en la jaula, amigo —recordó Patán.
—Tiene un punto —Hallie estuvo de acuerdo y su hermano la miró sorprendido—. ¿Qué?
Hipo puso los ojos en blanco.
Una hora más tarde volaban a través de la isla en busca de Colmillo. Patán viajaba con Hipo y Hallie, a quienes no le gustaba Patán como conductor del asiento trasero. Junto a ellos estaba Astrid, habían decidido separarse en busca de Colmillo, pero aún así no tuvieron éxito.
—¡Colmillo! ¡Colmillo! —Patán gritó presionando a Hipo y Hallie contra la silla de Chimuelo.
Chimuelo rugió molesto y Hallie hizo una mueca de dolor sintiendo como todo su cuerpo era aplastado por dos vikingos.
—Tranquilo, amigo —dijo Hipo acariciando a Chimuelo en la cabeza—. Cuanto antes encontremos a Colmillo, antes te quitaremos a Patán del lomo —luego miró a Hallie—. ¿Estás bien, dragonita?
—¿Tú qué crees? —preguntó ella sarcásticamente con su mejilla apoyada incómodamente en la cabeza de Chimuelo—. Debí pedirle a Astrid que me llevara.
Hipo suspiró mientras se enderezaba abrazando a su hermana contra su pecho, luego Patán le tocó el hombro—. Dame la cosa para los ojos —dijo.
—¿Te refieres al catalejo? —dijo Hipo molesto levantando el catalejo.
Patán lo tomó sin decir gracias y lo usó para seguir buscando a Colmillo. Luego escucharon un sonido de chirrido bajo que era familiar para Patán.
—Ese sonido... lo oímos antes de que Colmillo se comportara raro —dijo Patán. Luego empujó a Hipo a un lado y señaló de dónde venía el sonido—. ¡Ve por allá!
—¿Quieres… —dijo Hipo, pero se contuvo. Sabía que Patán solo estaba preocupado por Colmillo y que discutir con él no serviría de nada—. Está bien, yo controlo al dragón.
—Parece una Pesadilla Monstruosa —dijo Astrid.
—Sí, pero el rugido es diferente —señaló Hallie. Luego tarareó en voz baja mientras pensaba—. Eso podría significar que está teniendo una reacción a otro dragón, no a algo en la isla.
Luego volaron hacia donde escucharon el chillido y hacía una cueva que era muy familiar para Patán y Hallie. Una vez que aterrizaron en el suelo, vieron a Colmillo protegiendo la entrada de la cueva, luciendo bastante feroz.
—¿Ese lugar de nuevo? —dijo Patán perplejo. Luego saltó de Chimuelo—. Aquí fue donde Hallie y yo lo encontramos la última vez.
Colmillo luego rugió ferozmente.
—Y otra vez está actuando como si no nos reconociera —Hallie se dió cuenta.
A pesar de esto, Patán comenzó a caminar hacia él, pero Colmillo estaba actuando bastante raro. Se estaba debilitando como un pez fuera del agua.
Luego vieron otra Pesadilla Monstruosa que salía de la cueva, esta tenía escamas moradas y amarillas y se veía tan feroz como Colmillo.
—Miren, hay otra Pesadilla Monstruosa —dijo Astrid.
—No solo es otra Pesadilla Monstruosa. Es una Pesadilla Monstruosa hembra —dijo Hipo.
—Owww —musitó Hallie con ternura—. Colmillo tiene novia, eso explica porque estaba actuando tan extraño —dijo mientras saltaban de los dragones.
Las dos Pesadillas Monstruosas comenzaron a dar vueltas una alrededor de la otra y Patán se quedó mirándolos.
—¿Una Pesadilla Monstruosa hembra? —dijo Patán como si nunca hubiera oído hablar de tal cosa—. Eso tiene sentido. ¡Mi dragón sabe como tratar a las chicas! Seguro aprendió cosas de su maestro.
Astrid se pellizcó la parte superior de la nariz y sacudió la cabeza—. Lo dudo. No le dan arcadas —dijo.
—Y Colmillo no parece golpeado —dijo Hallie con diversión.
—Está bien, cállense —luego se dirigió a su dragón—. Colmillo, se acabó el tiempo. Vámonos —dijo Patán acercándose a Colmillo.
—Escucha, Patán, tienes que tener cuidado al acercarte —aconsejó Hipo—. Parece bastante territorial.
—Bastante territorial —repitió Patán con voz infantil—. Gracias por el consejo, Hipo. Pero como dijiste, nadie conoce a mi dragón como yo. Así que, cuando se trata de Colmillo, es asunto mío —luego se giró y se acercó a Colmillo con confianza—. ¿Colmillo? ¿Chica Colmillo?
Hipo, Astrid rápidamente giraron la cabeza y Hipo cubrió los ojos de Hallie cuando escucharon los gritos de Patán y el sonido de la respiración del dragón. Luego el sonido se desvaneció, se giraron y vieron a Patán chamuscado acercándose a ellos.
—Sí, está un poco ocupada ahora —dijo antes de desplomarse sobre Hallie quien chilló cuando ambos acabaron en el suelo.
—No puedo creer que estoy siendo aplastada por Patán de nuevo —se quejó Hallie tratando de quitárselo de encima.
En la casa club, explicaron la situación a los demás jinetes. Hallie estaba curando las heridas de Patán quien estaba un poco desanimado porque Colmillo no regresaría con él.
—Patán, no es tan malo —dijo Astrid—. Pudo haber sido mucho peor.
—Temo que no, damisela —dijo Brutacio—. Colmillo claramente tomó la decisión en ese momento y actuó en consecuencia.
—Mm. Demostrar, no decir. Regla número uno en teatro —dijo Brutilda—. ¡Y qué mejor forma de alcanzar eso que prendiendole fuego!
—Burlense todo lo que quieran, pero conozco a ese dragón —dijo Patán—. Sé que hay en su corazón y también en su cabeza. Regresara a mí, siempre regresa.
—En realidad, esta vez hay una posibilidad de que no sea así —dijo Hallie mientras Patapez se estremecía.
—Oh, ¿qué? ¿Ustedes dos me están diciendo que no va a regresar? —dijo Patán.
Tanto Hallie como Patapez se miraron con inquietud.
—¿Hallie? ¿Patapez? —dijo Hipo.
—Es que Colmillo no sigue su entrenamiento —dijo Patapez.
—No come —agregó Hallie.
—Ya huyó dos veces.
—Y eligió a otro dragón antes que a ti.
—No olvides lo del fuego —agregó Brutacio.
—Claro, te está alejando. Todos los síntomas están ahí —dijo Patapez.
—¿Síntomas de qué ? —gritó Patán.
Hallie, sin embargo, negó con la cabeza—. Espera, Patapez. No lo sabemos con certeza. Quiero decir, nunca antes habíamos visto a Colmillo alrededor de una hembra de su especie. Esto podría ser solo un intento de cortejo.
—A mí tampoco me gusta, Hallie —dijo Patapez— Pero mira los hechos. Los síntomas están ahí.
—¿Qué síntomas? —Patán repitió. Él miró entre ellos—. ¿Qué le pasa a mi dragón?
Los dos intercambiaron una mirada antes de que Hallie le hiciera un gesto a Patapez para que se lo diga.
—Creemos que Colmillo vuelve a ser feral —dijo Patapez.
Hipo y Astrid jadearon horrorizados.
—No, ¡no puede ser feral! —Brutacio dijo con horror.
—Cambio de planes más cruel —Brutilda hizo una pausa y miró a su hermano—... Espera, ¿qué es ser feral?
—No tengo ni idea —dijo Brutacio.
—Significa que al conocer a la Pesadilla Monstruosa hembra despertaron sus instintos primitivos. Y vuelve a ser salvaje —dijo Patapez.
—Pero Colmillo nunca fue un animal doméstico así que el término más apropiado sería que está regresando a la naturaleza —corrigió Hallie con una mueca en el rostro.
Luego, todos miraron a Patán con horror, quien no creía ni una palabra de lo que decían.
—Callate, Carapez. ¿Tú qué sabes? —dijo Patán—. Hallie dijo que tal vez sólo es una novia.
Hallie frunció los labios cuando Patán la miró esperanzado—. No lo sabemos con certeza de ninguna manera —dice diplomáticamente—. No nos apresuremos a darlo por hecho.
Patán frunció el ceño a todos ellos—. Colmillo me necesita a mí.
—Es la naturaleza, Patán. No puedes oponerte —dijo Patapez.
—Observenme.
Hallie y los jinetes se quedaron allí en silencio, hasta que los gemelos comenzaron a aplaudir ferozmente.
—¡Bravo! ¡Bravísimo! ¡Otra! —gritó Brutacio—. ¡Ah, qué teatro!
—Sí, vaya momento de suspenso —estuvo de acuerdo Brutilda.
Más tarde ese día, los jinetes estaban cepillando a sus dragones. Hallie los observaba dándose cuenta de la necesidad que tenían de pasar tiempo con sus dragones quienes estaban más que contentos.
Mientras fregaban a los dragones, Hipo, Astrid y Hallie comenzaron a hablar entre ellos sobre Patán y Colmillo.
—Que aterradora idea, ¿eh? —dijo Hipo—. ¿Que nuestros dragones algún día quieran ser salvajes? —Luego miró a Chimuelo—. Nunca me vas a hacer eso, ¿verdad, amigo?
Chimuelo gorjeo y acarició su pecho con una sonrisa gomosa.
—No lo creo.
—Por favor, si eso iba a pasarle a alguien, tenía que ser a Patán —dijo Astrid—. Ninguno de nosotros tiene que preocuparse —Luego miró a Tormenta—. ¿Cierto?
Tormenta gruñó suavemente sin duda informándole a Astrid que no tenía nada de qué preocuparse.
—Todavía no sé si Colmillo está regresando a la naturaleza —dijo Hallie—. Él y Patán siempre han tenido una... conexión interesante, pero siguen siendo dragón y jinete. Hay un vínculo.
Entonces olieron algo en el aire con un hermoso aroma.
—¿Qué huele tan bien? —dijo Astrid.
Deambularon y encontraron a Patapez en el corral de Albóndiga frotándola con algún tipo de aceite. Ellos simplemente lo miraron sin estar muy seguros de lo que estaba pasando.
—¿Le estás dando un masaje a Albóndiga? —dijo Hipo con desconcierto.
—Sí, con su aceite de arándanos rojos —dijo Patapez agitando un jarrón de aceite de arándanos rojos—, para que sepa que la quiero mucho.
Hallie se cruza de brazos—. Sabes, el aceite de arándano rojo tiene usos mucho más importantes que sobornar a tu dragón.
Patapez solo se encogió de hombros, Hipo y Astrid solo se miraron, pero no dijeron una palabra.
La niña suspiró—. Están con ustedes porque eligen estarlo —les recordó—. No tienen que quedarse, pero aún así se quedan porque es su decisión hacerlo.
Hipo miró a su hermanita con una sonrisa triste—. Entenderás nuestra preocupación cuando tengas tu propio dragón.
—No lo sé. Supongo que sí estaría triste si mi dragón me dejara —dijo Hallie con nostalgia—, aunque estaría aún más triste si él o ella se quedara pero no fuera feliz… Así que creo que solo lo aceptaría, aunque me doliera.
Mientras tanto, Patán estaba tratando de recuperar a Colmillo. Estaba escondido detrás de los arbustos que daban una vista de la cueva y acababa de ver a Colmillo darle un pescado a su novia.
—¡Instintos primarios por el trasero de Thor! —Patán se burló—. Mi instinto primario es recuperar a mi dragón.
Luego vio a Colmillo volando, luego salió de los arbustos y se acercó a la novia de Colmillo tirando la canasta que había traído.
—¡Hola, chica Colmillo! —dijo y de inmediato ella se volvió hacia él y le gruñó—. Veo que hiciste que mi chico te trajera la cena. Buen avance.
Luego ella le gruñó con enojo.
—Está bien, relájate. Solo quería venir a saludar. Y traer un postre para ti —dijo Patán con calma. Luego metió la mano en la cesta—. Te traje algo muy especial.
Luego arrojó la canasta y se abrió y una anguila eléctrica salió de ella. Ella retrocedió con miedo.
—¿Qué? ¿No te gusta la anguila? —dijo Patán sonriendo malvadamente—. Oops. Si yo fuera tú, me iría volando y nunca regresaría.
Ella le gruñó con furia, pero se alejó de la anguila. Entonces Colmillo aterrizó entre ella y la anguila y la aplastó con la cola. La anguila aterrizó en Patán dándole una desagradable descarga eléctrica.
—¡Una... pequeña... ayuda... aquí! —gritó.
Luego, con gran dificultad, logró tirar la anguila. Luego se puso de pie y miró furiosamente a Colmillo.
—¡Ya fue suficiente, Colmillo! —él gritó—. Es hora de elegir, ella o yo.
Colmillo gruñó con tristeza y miró a su novia y luego a Patán. Luego comenzó a alejarse de él y Patán lo miró con horror, la había elegido a ella.
Más tarde esa noche, regresó a los establos de la base. Hallie y los otros jinetes se encontraban allí y lo primero que notaron fue que estaba muy chamuscado y que se veía extremadamente deprimido. Se dirigió al corral de Colmillo y lo estudió con tristeza.
Hipo frunció el ceño y le hizo un gesto a Hallie para que lo siga, sonriendo mientras la observa luchar para levantarse del lomo de Chimuelo donde estaba recostada.
—¿Tuviste suerte con Colmillo? —Hipo preguntó cuando se acercaron, pero ya sabía la respuesta.
—Le das al dragón los mejores años de tu vida y, pfft, ¡se acabó! —él dijo.
Patapez comenzó a gemir y a agarrar el cubo que estaba para los rebaños a su lado—. ¿Quieres un poco más de bauxita, nena? —preguntó mientras vertía las rocas en una boca.
—No digas eso, Patán —dijo Hallie.
Los gemelos, por otro lado, claramente no habían entendido el mensaje de 'tratar de hacer que Patán se sintiera mejor'.
—El clásico paradigma de la comedia romántica —dijo Brutacio—. El chico tiene al dragón, el chico pierde al dragón, el dragón se duerme, el chico come, el chico se duerme, el dragón come.
—¡Oh! Siempre me conmueve —dijo Brutilda sollozando.
—Me rindo, amigos —dijo Patán—. Si estar con ella hace feliz a Colmillo, supongo que también debo estar feliz por él —Luego se alejó extremadamente deprimido—. Si me disculpan, creo iré a recostarme por algunas… semanas.
Los jinetes se quedaron mirándolo mientras salía de los establos. Hallie suspiró viéndolo irse. Chimuelo emitió un canturreo bajo y triste, aparentemente hablando por todos ellos.
—Wow, normalmente Patán no se rinde tan fácil —dijo Hipo.
—¿Qué puede hacer? Colmillo lo abandonó —dijo Brutacio—. Yo también me deprimiría si Eructo y Guacara me abandonaran.
—¿Y si yo te abandono? —preguntó Brutilda.
—Ah, eso no me molestaría.
—Tenemos que regresarlo a la silla de montar ahora mismo —dijo Hipo—. Lo que significa que hay trabajo por hacer.
Hallie suspiró de nuevo ante la mirada determinada en su rostro—. Va a ser una noche larga —murmuró.
A la mañana siguiente estaban en el domo mostrándole a Patán tres Pesadillas Monstruosas de diferentes colores.
Al parecer Hallie y Hipo tenían ideas diferentes sobre regresar a Patan a una silla de montar.
Mientras la niña había pasado toda la noche tratando de encontrar una respuesta al comportamiento de Colmillo y una solución de cómo hacerlo regresar con su primo, los jinetes habían pasado toda la noche buscando Pesadillas Monstruosas esperando que Patán eligiera a uno de ellos como su nuevo dragón.
—¿Qué es esto? —preguntó Patán confundido.
—Estuvimos toda la noche buscando dragones nuevos —dijo Hipo—. Pensamos que tal vez con lo de Colmillo y está... bueno, sea lo que sea lo que le pase, esto puede ayudar.
Hallie resopló. Esto no podía ser en serio—. Wow, Hip —murmuró, sonriendo inocentemente ante la mirada que recibió.
—Chicos, no sé qué decir —dijo Patán sonriendo levemente.
—Gracias a Thor —dijo Astrid mirando hacia el cielo.
—Mm. Espéralo —dijo Hallie con escepticismo.
—Excepto que malgastaron el tiempo —agregó Patán
Hallie asintió—. Ahí está.
—Oh, por favor, Patán, al menos haz la prueba —dijo Hipo.
—Por sorprendentes que sean Colmifuego, Colmimaestro y Ataquecolmillo ... y sí, ya les puse nombré. No puedo verlo sin pensar en Colmillo.
—Otro cambio cruel. Patán rechazó a los nuevos pretendientes —dijo Brutacio y se volvió y miró a los Pesadillas Monstruosas—. ¡Vayanse, farsantes, y nunca regresen! Yo los abandonó a ustedes.
Las Pesadillas Monstruosas despegaron y desaparecieron en la distancia.
—¡Nada personal! —gritó Hallie movió su mano despidiéndose de los dragones.
—Patán, sé que estás dolido, pero te necesitamos con nosotros —dijo Hipo.
—Dagur está allá afuera buscándonos. No podemos perder a un jinete —dijo Astrid.
—¿Qué tal si montas una especie diferente de dragón? —sugirió Patapez.
La niña los miró un poco molesta de que creyeran que conseguirle un nuevo dragón a su primo resolvería el problema emocional en el que se encontraba al separarse de Colmillo.
—No lo sé. Tal vez —dijo Patán sin parecer muy seguro.
—¡Sí, eso es! —dijo Hipo—. ¿Qué te parece un Nadder? ¿Eh, Astrid?
Astrid no parecía muy interesada en la idea—. Oh, él no quiere montar a Tormenta de nuevo. Él esta muy...
—Muy pequeño, muy lento, dos cabezas —dijo Patán señalando a Tormenta, Albóndiga y Eructo y Guacara.
—Está bien, no te gusta ninguno de estos dragones —dijo Hipo—. Tal vez quieras probar con los nuevos. ¿Un Relámpago o un Trepatronco? ¿O qué te parece…
—Oigan, chicos, no quiero ser desagradecido ni nada, pero me enseñaron una valiosa lección al ofrecerme sus dragones inferiores —dijo Patán.
—¿Qué estás diciendo?
—Digo que si no puedo volar Colmillo, no quiero volar ningún dragón.
—¿Cómo puedes ser un jinete de dragón si no montas un dragón? —preguntó Astrid.
—Siempre fuiste la más lista, Astrid —dijo Patán con tristeza.
Hipo lo miró fijamente—. Espera un minuto, estás…
—Renunció, así es —dijo Patán—. Ya no seré un jinete de dragón.
Todos jadearon horrorizados ante él. Hallie, sin embargo, puso los ojos en blanco.
—¿Podrías dejar de dar por hecho algo que aún no está comprobado? —preguntó retóricamente—. Todavía ni siquiera sabes la razón completa por la que Colmillo está actuando así. Solo ve a hablar con tu dragón y resuelve todo esto.
Patán dió un profundo suspiro—. Si fuera tan fácil, primita. Él ya no es mi dragón.
—Es hora de llamar al suplente —dijo Brutacio.
—Oye, Patapez, ¿cómo te sale Patán? —preguntó Brutilda.
Hipo no quería perder a Patán y se acercó a él—. Ah, por favor, Patán, estás dolido, es todo —dijo—. Dale un poco de tiempo.
La pequeña Abadejo le lanzó una mirada inexpresiva a su hermano; "¿Eso es todo? ¿Dale un poco de tiempo?"... ¡Decir cosas como esas no ayudaba en nada!
—No, Hipo, ya lo pensé —dijo Patán—. Voy a decirle adiós a Colmillo y luego navegaré de vuelta a Berk para siempre —Luego se alejó—. Se acabó.
Los jinetes se miraron entre sí sin saber cómo tomar esta noticia, pero lo único que sabían era que podían perderlo.
Viendo que Patán estaba lo suficientemente lejos, Hallie se giró a ver a los jinetes con una mirada seria—. Oigan, ¿qué fue todo eso?
—¿Qué fue qué? —preguntó Patapez confundido igual que los demás.
—¿Cómo creyeron que darle otro dragón a Patán lo regresaría a la silla de montar? —preguntó Hallie desconcertada. Luego suspiró al darse cuenta que no servía de nada discutir—. Se que están tratando de ayudarlo pero esto solo lo empeoro.
—Hallie, él solo está dolido por perder a Colmillo —dijo Hipo tratando de razonar con su hermana—. Hay que darle algo de tiempo.
La niña se quejó en voz alta al ver que no entendían su punto—. Miren, pongamoslo así… ¿Alguna vez han estado en uno de esos momentos en los que se han sentido deprimidos y alguien ha tratado de consolarlos? Pero debido a que la persona que los consuela nunca ha estado en su situación… ¿absolutamente cada cosa que les dicen lo empeora? —preguntó mirando a cada uno—. Bueno, todos ustedes son esa persona en estos momentos.
—Espera, ¿somos los deprimidos o los que no sirven para consolar? —preguntó Brutacio levantando su mano y Hallie se contuvo de golpearlo en la cabeza con su arco.
—Si estuvieras en el lugar de Patán, ¿reemplazarías a Chimuelo? —Hallie preguntó mirando a su hermano antes de mirar a los demás—. ¿Y ustedes? ¿Podrían reemplazar a Tormenta, Albóndiga o Eructo y Guacara?
Todos los jinetes se quedaron callados luego de esa pregunta pero de pronto Patapez abrazó con fuerza a Albóndiga.
—¡Jamás podría reemplazarte, nena! —exclamó Patapez demostrando el punto de Hallie.
—¿Lo ven? Eso es a lo que me refiero —dijo Hallie cruzando los brazos—. Es casi como si estuvieran subestimando el vínculo de Patán con Colmillo.
—¿Y qué propones que hagamos, Hallie? —preguntó Astrid con las manos en las caderas—. Quiero decir, si Patán no está dispuesto a intentar arreglar esto, entonces no veo qué podemos hacer.
Antes de que Hallie pudiera ofrecer alguna idea, de repente se quedó completamente inmóvil. Su mente parecía desconectarse de la realidad cuando cayó en una visión; Una cueva familiar, huevos de dragón, el rugido de una Pesadilla Monstruosa y el brillo de una espada.
Su mente vuelve a la realidad con un suave suspiro. Tuvo una visión en la que no estuvo apunto de desmayarse y en ella logró ver todo lo que necesitaba o al menos lo que podría servirle para ayudar a Patán.
—Tú y Patapez lo dijeron, Hallie —la voz de Hipo la sacó de sus pensamientos. Ninguno de ellos se había dado cuenta de su titubeo—. Colmillo está regresando a la naturaleza y no hay nada que podamos hacer al respecto.
—No estoy tan segura de eso, hermano mayor —dijo Hallie con una sonrisa llena de confianza.
Entonces la niña se dió la vuelta y corrió en la misma dirección en la que Patán se fue para sorpresa de todos.
—¡¿A dónde vas?! —preguntó Hipo confundido.
—¡Hallie, no puedes luchar contra la naturaleza! —le recordó Patapez viendo como se alejaba.
—¡Pero si puedo tratar de entenderla! —Hallie gritó a lo lejos—. ¡Y eso es lo que voy a hacer!
Brutacio apretó una mano sobre su corazón y levantó la otra en el aire—. ¡Ah, la pequeña Hallie nos ha dado el más cruel de los suspensos! Ahora nunca sabremos cómo terminará la historia.
—¡En efecto! —Brutilda estuvo de acuerdo, copiando su postura—. Un giro completamente inesperado es realmente la peor sorpresa que una audiencia puede enfrentar.
Más tarde esa noche, Patán regresó a la cueva para despedirse de Colmillo.
—¿Hola, Colmillo? ¿Chica Colmillo? —Patán gritó a través de los arbustos—. Vine a decir adiós.
Luego vio a Colmillo tirado en el suelo inconsciente, parecía que luchó contra algo y perdió.
—¿Colmillo? —Patán gritó y corrió hacia él. Luego vio a la novia de Colmillo saliendo de la cueva y desenvainó su espada—. ¿Qué le hiciste? ¡Sabía que eran malas noticias!
La novia de Colmillo luego se colocó entre él y Colmillo. Sin duda pensó que Patán le iba a hacer daño.
—Haz tu movimiento, demonia —dijo Patán.
Ambos se miraron y luego corrieron el uno contra el otro. Sin embargo, antes de que pudieran pelear de verdad, Hallie apareció de repente poniéndose en el medio.
—¡Patán, no! —exclamó con las manos elevadas hacía su primo y la novia de Colmillo.
—¡¿Qué estás haciendo, enana?! —preguntó Patán cuando su espada se detuvo a escasos centímetros del rostro de su prima—. ¡¿Estás buscando que te maten?!
—¡Esto no es lo que crees! —gritó Hallie bajando la espada de Patán—. ¡Creo que es lo que está sucediendo aquí realmente!
Colmillo se levantó y rugió a los tres para que dejaran de pelear y luego se derrumbó en el suelo.
Eso ciertamente impidió que los tres ya no pelearan. Ellos miraron a Colmillo, que señalaba la cueva. Su novia se mostró reacia a dejar entrar a Patán y Hallie a lo que ella lo notó.
—No estamos aquí para hacerte daño —dijo Hallie mirando a la Pesadilla Monstruosa hembra—, no queremos hacerle daño a nadie. Te lo prometo.
La novia de Colmillo miró a la niña por unos segundos, hasta que su mirada se suavizó y se hizo a un lado para dejarlos pasar.
—Me estás asustando, prima —confesó Patán nervioso haciendo que Hallie rodara los ojos divertida.
—Tú solo confía en mí —dijo Hallie y lo agarró de la muñeca.
Patán dejó caer su espada y dejó que Hallie lo arrastrara hacia la cueva. Entonces él vió algo que lo confundió todo, dentro había tres huevos de Pesadilla Monstruosa. Hallie sonrió satisfecha, su visión no le había mentido.
—¿Huevos? ¿Qué está pasando aquí? —dijo Patán perplejo.
—¡Esto lo explica todo! —exclamó Hallie llevándose la mano a la cabeza. Ella miró a su primo—. Patán, Colmillo no te abandonó para estar con su novia, estaba ayudándola a proteger sus huevos.
—¿Pero protegerlos de quien?
Luego obtuvieron su respuesta cuando escucharon un fuerte rugido proveniente de otra Pesadilla Monstruosa, pero esta sonaba más fuerte. Se dieron la vuelta y vieron una enorme Ala Titánica Pesadilla Monstruosa con escamas rojas y negras descendiendo hacia ellos.
Los ojos de Hallie se abrieron ligeramente al darse cuenta que el rugido de su visión pertenecía a ese inmenso dragón… ¡Una especificación hubiera sido de mucha ayuda!
—Voy a hipotetizar que de él —Hallie señaló al Ala Titánica nerviosa.
—Un Ala Titánica Pesadilla Monstruosa, ¡por favor! ¿Puede empeorar aún más? —dijo Patán.
Luego, el Ala Titánica rugió tan fuerte que se pudo escuchar desde toda la isla y la niña se cubrió los oídos. Patán se alejó llevándose a Hallie con él sin querer luchar contra ese dragón.
—Wow. Yo me alejaría de ese chico —dijo.
Sin embargo, Colmillo no lo haría, se había levantado y él y su novia tomaron posiciones de pelea. Colmillo luego corrió hacía él.
—Colmillo, ¿qué estás haciendo? —gritó Patán.
Colmillo fue derribado con bastante facilidad por el Ala Titánica y luego este se volvió y corrió hacia ellos.
—Tenemos que hacer algo —musitó Hallie viendo como el dragón se acercaba a ellos.
—No sé por qué estoy haciendo esto, pero aquí vamos —dijo Patán recogiendo su espada al mismo tiempo que Hallie se quitaba el arco—. ¡¿Quieres a la novia de Colmillo?! Tendrás que pasar por…
Entonces, de repente, una ráfaga de plasma golpeó al Ala Titánica, Patán y Hallie miraron hacia arriba para ver a Hipo y los otros jinetes volando hacia ellos.
—¡Hipo! —chilló Hallie feliz de ver a su hermano.
Luego, los gemelos cubrieron al Ala Titánica con gas y luego lo encendieron, provocando una explosión. El Ala Titánica sabiendo que estaba superado en número se fue volando.
—¡Y no regreses! —Hallie gritó agitando su arco. La novia de Colmillo rugió apoyando a la pequeña humana.
Una vez que el Ala Titánica se fue, otros jinetes aterrizaron en el suelo.
—Chicos, ¿qué hacen aquí? No es que me queje —dijo Patán.
—Vinimos a convencerte para que no renuncies —dijo Hipo saltando de Chimuelo y abrazando a Hallie en cuanto ella corrió hacía él.
—Llegaron justo a tiempo —Hallie dijo abrazando fuertemente a su hermano.
—¿Quieren decirnos qué pasa aquí? —preguntó Astrid mirando a Patán y Hallie.
—Parece que dos dragones machos pelean por la hembra —dijo Patapez mientras se bajaban de sus dragones.
—Sí, he oído que los vikingos lo hacen también, pero nunca lo he visto —dijo Brutilda.
—Pero el Ala Titánica también oyó el llamado de apareamiento de la Pesadilla hembra y también lo atrajo —dijo Patapez frotándose la barbilla.
—¡Ah-ah! ¡Un triángulo amoroso! —Gritó Brutacio.
—Error —canturreó Hallie separándose de su hermano—. No es nada de eso.
—Hallie tiene razón, la chica Colmillo tiene tres huevos en la cueva. Colmillo ha estado ayudándola a protegerlos del gigante dragón idiota —explicó Patán.
—No fue una llamada de apareamiento lo que trajo a Colmillo. ¡Fue una llamada de auxilio! —Hipo jadeó.
—Bueno, le dimos una lección —dijo Astrid con orgullo—. No va a regresar.
—Sí, lo hará —dijo Patapez—. Quizás sean los huevos de un rival. El Ala Titánica no se rendirá hasta destruirlos.
Colmillo luego cojeó hacia ellos, todavía se estaba recuperando de su pelea con el Ala Titánica, pero no parecía que se fuera a rendir todavía. Luego, él y la Pesadilla Monstruosa hembra bajaron la cabeza hacia Patán, quien les frotó la barbilla.
—¿Osea que Colmillo es salvaje después de todo? —dijo mirando a Hallie y Patapez.
—Ya está comprobado que no —dijo Hallie sonriendo suavemente.
—En realidad, está tratando de establecer el dominio sobre el Ala Titánica para que se vaya y deje en paz a los huevos. ¡Guau! —dijo Patapez atónito.
—¡Lo sabía! —dijo Patán.
—¡Yo también! —exclamó Hallie con felicidad levantando sus brazos haciendo reír a Hipo y Astrid.
—La verdadera historia del perdedor —dijo Brutacio.
—¡Sí! ¡La cima de la dramaturgia! —dijo Brutilda.
—Ja, estoy orgulloso de ti, amigo —dijo Patán frotando la cabeza de Colmillo. Luego frotó la parte inferior de la Pesadilla Monstruosa hembra—. La Chica Colmillo se convirtió en una Mocoso honoraria.
—Oh, no —dijo Astrid inclinando la parte superior de su nariz de nuevo y mirándose los pies.
Hipo, mientras tanto, se inclinó más cerca de su hermana mientras la abrazaba—. ¿Debería incluso estar sorprendido de que fueras tú quien dijo que no se estaba volviendo salvaje? —preguntó en voz baja.
Hallie levantó las cejas—. ¿En este punto? Probablemente no.
—Bastante justo —dijo Hipo con una sonrisa antes de darle un beso en la cabeza.
Entonces Patapez miró hacia arriba antes de hacer un gesto horrorizado y luego le tocó el hombro de Hipo.
—Uh, Hipo —dijo.
—¿Sí? —preguntó Hipo.
—¿Recuerdas lo que dije de que el Ala Titánica Pesadilla Monstruosa regresaría? —dijo Patapez que estaba mirando al cielo.
—¿Sí? —Hipo volvió a preguntar.
—Bueno… —Patapez luego señaló de forma temblorosa hacia arriba.
Miraron hacia arriba y vieron al Ala Titánica dando vueltas a su alrededor y rugió hacia las Pesadillas Monstruosas que aún estaban en el suelo.
—¡Te dije que no regresaras, bravucón! —le gritó Hallie como si el Ala Titánica la escuchara.
Tanto Colmillo como la Pesadilla Monstruosa hembra le rugieron.
—Colmillo no puede enfrentarlo solo —dijo Hipo.
—No estará solo —dijo Patán subiéndose a la silla de Colmillo.
—Ni tú tampoco —dijo Astrid.
—Tenemos que hacer esto solos —dijo Patán.
—¡Imposible! Esa cosa los destrozará. A sus sillas todos —ordenó Astrid.
—Oíste a Patapez. El Ala Titánica solo se detendrá si Colmillo lo domina —dijo Patán.
—Tiene razón —dijo Hipo.
—Pero, Hipo, mira esa cosa —dijo Astrid señalando al Ala Titánica—. Es…
—Lo sé. Gigante, aterradora, feroz —dijo Hipo.
—¡Y despiadada! —Brutacio agregó.
—Gracias, Brutacio —dijo Hipo luciendo un poco molesto.
—Lo siento, palabras de escritor —dijo Brutacio.
Hipo luego miró a Patán y dijo—: Ve por él, Patán. Ustedes pueden hacerlo.
—Oye, cuidado. Es bastante malo —dijo Astrid.
—Pase lo que pase, prometanme que protegerán esos huevos —dijo Patán.
—Lo haremos —dijo Hipo.
—Acabalo, primo —dijo Hallie firmemente.
Con una última mirada determinada, él y Colmillo volaron directamente hacía el Ala Titánica.
—Está loco —dijo Astrid mientras miraban.
—Es Patán —señaló Hipo.
—Cierto.
—Además —agregó Hallie—, estoy bastante segura de que es un requisito para este grupo.
Astrid pensó por un segundo y luego asintió—. Cierto.
Pronto Patán y Colmillo sacaron todo el poder del Ala Titánica quien les disparó una ráfaga de fuego. Colmillo pudo esquivarlo, apenas, y luego disparó su propia ráfaga de fuego a su costado. El Ala Titánica no pudo esquivar y recibió el golpe.
Desde el suelo Hallie y los jinetes aplaudieron.
Luego vieron cómo el Ala Titánica intentaba destruirlos, pero cada vez Colmillo lo esquivaba y luego lo atacaba por un costado.
—Colmillo es más pequeño pero más maniobrable —dijo Patapez.
—Si siguen así, es posible que puedan ganar —dijo Hallie.
—El clímax se aproxima —dijo Brutacio.
Patán y Colmillo siguieron esquivando y disparando una y otra vez, pero el Ala Titánica estaba comenzando a aprender sus tácticas. Se las arregló para golpear a Colmillo con su cola y los hizo estrellarse contra el suelo.
Colmillo pudo enderezarlos antes de que tocaran el suelo, pero el Ala Titánica descendía hacia ellos y no tenían tiempo de esquivarlos.
—Esto va a doler —dijo Patán preparándose para el impacto.
Luego, el Ala Titánica fue atacado por otra explosión de fuego. Levantaron la vista y vieron que la Pesadilla Monstruosa hembra se había unido a la batalla.
—¡Así se hace, Chica Colmillo! —gritó Patán—. Siempre me gustaste.
El Ala Titánica se recuperó y se enfrentó a la Pesadilla Monstruosa hembra, pero luego Colmillo lo atacó por la espalda. Siguió dándose la vuelta para enfrentarse a Colmillo, pero pudieron quedarse en su espalda y disparar.
Pero entonces el Ala Titánica pudo enfrentarlos y les disparó una ráfaga de fuego. Afortunadamente, Colmillo pudo esquivarlo, pero Patán se dio cuenta de que no podrían vencerlo con las mismas tácticas una y otra vez y luego tuvo una idea.
—Bien, Colmillo, ¡hora de jugar Vence al Domo! —Patán gritó en voz alta para que Hallie y los otros jinetes pudieran escucharlos.
Luego volaron en dirección a la cascada.
Los demás se quedaron mirando confundidos, sin saber qué hacer con esto.
—¿Vencer al Domo? ¿Esa es su gran idea? —dijo Astrid.
—Wow, wow. Patán nunca ha vencido al Domo —dijo Patapez.
—Es cierto, no lo ha hecho —dijo Hipo mirando hacia la cascada.
—Y él lo sabe, así que debe tener un plan —dijo Hallie mirando a su hermano y él asintió.
—Bien, Astrid, Brutacio, Brutilda, ustedes conmigo. Hallie, Patapez, quédense con la Chica Colmillo y defiendan sus huevos —dijo Hipo mirando a su hermana y los jinetes.
—Claro —dijo Hallie mientras ambos asintieron—. Ten cuidado, Hip.
—¿No lo tengo siempre? —preguntó con una sonrisa.
Hallie suspiró para sí misma mientras se apresuran hacia sus dragones y se van volando—. No —dijo simplemente.
Patapez rió mientras ambos seguían a la novia de Colmillo hacia la cueva y Albóndiga se quedó en la entrada para vigilarla. Luego, todos corrieron por caminos separados preguntándose qué estaba haciendo Patán.
Patán y Colmillo siguieron volando hacia la cascada asegurándose de que el Ala Titánica los estaba siguiendo.
—Eso es, sigueme, sigueme, sigueme —dijo Patán.
Luego, el Ala Titánica les disparó una ráfaga de fuego y se zambulleron directamente en la cascada. El Titán se detuvo y se quedó flotando en el aire y esperó a que salieran.
Entonces Patán y Colmillo salieron volando más allá del Ala Titánica. Luego dieron la vuelta a la cascada con el Ala Titánica, que tenía dificultades para hacer un giro brusco como Colmillo.
—Ah, ¿no pudiste dar esa vuelta? —Patán se burló—. Cielos, vas a odiar esto.
Luego se sumergieron en el bosque y el Ala Titánica los siguió. Colmillo era lo suficientemente ágil como para volar entre los árboles, pero el Titán seguía golpeándolos. Luego salieron disparados del bosque y Ala Titánica los siguió ahora molesto.
Hipo y los demás finalmente llegaron a la base y se acercaron a la Cúpula y segundos después vieron a Patán y Colmillo siendo perseguidos por el Ala Titánica.
—¡Accionen el Domo, ahora! —Hipo ordenó.
Los gemelos corrieron hacia la palanca y la presionaron y el Domo comenzó a cerrarse.
Patán vio que el Domo se estaba cerrando y sonrió—. ¡Sí, lo lograron! —él dijo. Luego vio que el Ala Titánica se acercaba a él—. ¡Oh, no!
Luego se sumergieron y comenzaron a dar vueltas alrededor de las pilas de mar en dirección a la caverna. Una vez que entraron, Colmillo se detuvo abruptamente y luego voló directamente hacia el agujero en el techo. El Ala Titánica no tuvo tanta suerte, se estrelló contra la pared y después de recuperarse los siguió por el agujero.
Los jinetes vieron a Colmillo salir disparado del agujero en el piso, pero no lo lograron y el Domo se cerró.
—¡No lo lograron! —dijo Astrid.
Dentro del domo, el Ala de Titán logró arrastrarse hasta el Domo, pero no encontró rastro de Patán y Colmillo. Luego rugió furiosamente pensando que estaba atrapado dentro.
Sin embargo, Patán y Colmillo estaban aferrados al domo detrás de él preparándose para atacar.
—¡Te tenemos! ¡Ja! —Patán gritó cuando Colmillo disparó una ráfaga de fuego desde atrás.
El Ala Titánica giró, pero no vio nada y otra ráfaga de fuego lo golpeó en la espalda.
—Buen disparo, Colmillo —dijo Patán.
El Ala Titánica luego disparó hacía el domo del agujero, pero hizo muy poco calentamiento y no tenía suficiente espacio para maniobrar en el interior.
Fuera del Domo, Hipo se dio cuenta de cuál era el plan de Patán: esto o el fuego que salía disparado por los huecos del Domo.
—¡Patán está usando el tamaño del Ala Titánica en su contra! —él dijo.
—Intenta cansarlo —dijo Astrid.
En el interior, el Ala Titánica se dió cuenta de que su ataque falló y trató de volar hacia Patán y Colmillo, pero golpeó su cabeza contra el techo. Luego pudo disparar una ráfaga de fuego, pero todas ellas fallaron mientras que Colmillo no lo hizo.
Afuera, los jinetes no estaban seguros de lo que estaba pasando, todo lo que podían escuchar eran rugidos y solo vieron fuego saliendo de las grietas en el Domo.
Luego escucharon que algo se estrellaba contra el suelo y no estaban seguros de si era Colmillo o el Ala Titánica.
—¡Deprisa, abran el Domo! —Hipo ordenó.
Los gemelos subieron la palanca y el domo comenzó a abrirse. Lo primero que vieron fue el Ala Titánica rugiendo hacia ellos haciéndoles creer que Colmillo había perdido la pelea.
Luego se derrumbó y cuando el domo estuvo completamente abierto vieron que Patán y Colmillo estaban sobre su espalda luciendo triunfantes.
—A esto se le llama dominio. ¡Boom! —dijo Patán triunfalmente. Colmillo chilló alegremente y Patán le frotó un lado de la cabeza—. Cuentales, Colmillo.
El Ala Titánica miró a Colmillo y se fue volando derrotado.
El sol se estaba poniendo cuando Hallie se apoyó contra la pared de la cueva con una pequeña sonrisa observando los huevos. Las crías eran lindas, claro, pero hasta que los huevos eclosionan, eran solo eso: huevos.
Naturalmente, sólo unos segundos después, las crías deciden hacer su debut en el mundo.
Patapez jadeó con una feliz sorpresa—. ¡Está sucediendo!
—¡Están saliendo del cascarón! —Hallie chilló juntando sus manos. ¡Era la primera vez que presenciaba el nacimiento de crías de dragón.
La Pesadilla Monstruosa hembra emitió un canturreo bajo y se acercó para observar a sus bebés.
Las primeras grietas reales acababan de comenzar a aparecer en los huevos cuando Hallie y Patapez de repente jadearon de nuevo y se miraron entre ellos sin saber que hacer.
—¿Qué hacemos? —preguntó Patapez rápidamente—. ¿Deberíamos ayudar? ¿Necesitan ayuda? ¿Y si…
—¡No lo se! —Hallie interrumpió, ambas manos extendidas para detenerlo. Luego tomó una respiración profunda—. Bien, hay que calmarnos. Ellos saben lo que están haciendo. Esos bebés Pesadillas pueden salir bien solos.
Un gruñido silencioso, casi como un arrullo, pareció responderle cuando la primera de las crías sacó su pequeño hocico puntiagudo a través de un agujero en su huevo.
—¡Esto es increíble! —gritó Hallie permitiendo que la emoción le ganara, asintiendo hacia el nido mientras las otras dos crías hacían lo mismo—. ¡Ellos lo están haciendo!
Para cuando escucharon que los demás aterrizaron fuera de la cueva, las tres crías de Pesadilla Monstruosa habían escapado más o menos de sus huevos. Estaban gateando explorando los restos de los huevos y entre ellos cuando salieron a saludarlos.
Hallie y Patapez se acercaron a los jinetes luciendo extremadamente felices.
—Llegaron justo a tiempo —dijo Hallie.
—Vengan. ¡Ya abrieron! —Patapez gritó alegremente.
Hallie esperó a Hipo mientras los demás se apresuraban a entrar en la cueva, excepto Patán que se quedó con Colmillo.
—¿El Ala Titánica? —preguntó la niña expectante.
—Se fue —respondió Hipo—. ¿Las Pesadillas bebés?
—Están saludables —dijo con una sonrisa—. Chica Colmillo en realidad me dejó revisarlos y todo.
—Ah, ¿quién lo diría? Incluso los dragones pueden reconocer a una sanadora —bromeó Hipo dándole un toquecito con su dedo a la nariz de su hermanita.
Hallie puso los ojos en blanco sonriendo—. Una vez más, te recordaré que técnicamente aún soy una aprendiz y solo estoy entrenada para curar personas, no dragones.
—Por favor, nena —se burló Hipo rodeando sus hombros con su brazo mientras se unían a los demás—. Estabas entrenando mientras aprendíamos a integrar dragones en nuestras vidas. Creo que técnicamente podrías ser la primera sanadora completamente entrenada para curar humanos y dragones.
La niña solo sonrió y se inclinó a su lado cuando Hipo le beso tiernamente la frente mientras se unían al círculo que rodeaba el pequeño nido de crías de Pesadilla Monstruosa que arrullaban felizmente,
—Y pensar que yo los salvé —dijo Patán.
Colmillo rápidamente se volvió hacia él y gruñó con llamas saliendo de su cuerpo. De ninguna manera dejaría que su jinete se llevara todo el crédito.
—¡Está bien, está bien! Los salvamos. Los salvamos.
Colmillo luego voló en el aire y dio vueltas victorioso.
Patán gritó—: ¡Patán y Colmillo! ¡Oi! ¡Oi! ¡Oi!
En la cueva, Hallie y los jinetes miraban a los bebés Pesadillas Monstruosas y sonreían, a excepción de los gemelos que lloraban.
—Uh, ¿pero qué les pasa, chicos? —preguntó Hipo.
—Nada —dijo Brutilda.
—Ya no hay más finales felices estos días —dijo Brutacio—. ¡Patán! ¡Oi! ¡Oi! ¡Oi! ¡Oi! ¡Oi! ¡Oi! ¡Oi!
Hallie y los otros jinetes negaron con la cabeza y miraron a los bebés Pesadillas Nocturnas con una gran sonrisa.
