Capítulo 18

Similitudes con Ron

A la mañana siguiente, Severus recibió un paquete en la mesa principal durante la entrega de correo matutina.

-Es inusual que recibas correspondencia, Severus - dijo Remus, con la esperanza de entablar una conversación con el hombre taciturno. Lily estaba entre ellos y ya había intentado varias veces atraer a Severus a la discusión, pero sin resultados. La pareja observó mientras él pasaba su varita sobre el paquete, comprobando si había algún hechizo.

Severus le devolvió la mirada a Lupin, sin revelar nada en su expresión, pero hirviendo por dentro. "¿Cuándo decidió convertirse en mi mejor amigo?" pensó. Se estremeció ante la sola idea de ello. - No veo cómo eso es remotamente asunto tuyo - dijo - Severus.

Remus tartamudeó un momento antes de que Severus ignorara por completo al hombre. Estaba a punto de abrir su paquete cuando reconoció el nombre de la tienda que lo había enviado. Al darse cuenta de lo que contenía y sabiendo que no debía abrirlo con tantas miradas indiscretas cerca, lo deslizó en el bolsillo interior de su túnica.

-¿Es un libro? - preguntó Lily.

Severus volvió su mirada en blanco e inescrutable hacia la nueva profesora. - La correspondencia privada es solo eso, profesora, privada - subrayó.

-Sólo pregunto porque yo también soy bastante bibliófila. Bueno, creo que tengo cien libros en mi biblioteca personal - se jactó.

Remus cerró los ojos como si algo le doliera. Incluso él tenía más libros. Para un destacado académico, unos simples cien libros no constituirían una "biblioteca".

-Tengo más de cinco mil - respondió Severus como si cien fueran un insulto. A sus ojos lo era. Ahora que lo pienso, ¿cuántos libros tiene Hermione? Probablemente tengamos algunos replicados, algunos tendrán que ser donados a la biblioteca de Hogwarts. Empezó a anticipar la discusión sobre los libros de quién se quedarían y los que donarían. Tendré que arreglar un tiempo con ella para hablar de como combinar nuestras colecciones y donde las alojaremos. Tendré que hablar con Albus de nuevo. En realidad, estaba bastante seguro que ninguno de los dos entregaría sus precisos tomos a nadie más, ni siquiera a Hogwarts.

Lily estaba bastante perturbada por la mirada lejana que repentinamente se apoderó de Severus. Era como si estuviera en otro lugar completamente. - Cinco mil - repitió, tratando de atraer su atención de nuevo hacia ella. Hizo que su voz temblara, como si estuviera terriblemente impresionada. Personalmente, no veía atractivo en tantos libros. Todos los suyos eran de aritmancia, cualquier otro tipo de literatura que leyó fue prestada o vendida inmediatamente terminó con ellos. No tenía ningún deseo de leer un libro más de una vez y los que guardaba eran puramente de referencia.

-Sí, más de cinco mil - confirmó Severus. - Disculpe - Se levantó y dejó la mesa.

-Lo estás haciendo bien - dijo Remus con una sonrisa.

-No lo creo - dijo Lili - no estaba nada impresionado y ¿cinco mil libros? ¿Hace algo más que leer?

Remus traó de contestar, pero no pudo encontrar las palabras.

-Severus, muchacho, entra por favor - Albus lo llamó a su oficina.

Declinando la oferta de té, Severus tomó asiento frente al escritorio y cruzó sus piernas por el frente.

-Dos visitas en dos días, Severus - comentó Albus con una sonrisa. - Creo que es un nuevo récord. ¿A qué debo el placer?

-Quería agradecerte de nuevo por intervenir con respecto al deseo de Hermione y mio de pasar más tiempo juntos directamente - comenzó Severus. - Y también tengo algunos favores más que me gustaría discutir contigo.

-Lo que pueda hacer para ayudar - le aseguró Albus. Realmente aligeraba el corazón del mago ver las señales de vida, luz y felicidad en los ojos de su joven amigo. Durante años se había lamentado que Severus se marchitara en el castillo, sin experimentar nunca las alegrías de la vida. Ahora parecía que la mayor felicidad de la vida estaba a su alcance. Albus haría todo lo posible para asegurarse de que Severus encontrara el amor y si era con una bruja tan compatible como lo era Hermione, mucho mejor.

-En primer lugar, fue negligente de mi parte no informarte de esto ayer, pero se ha producido un cambio significativo en mi magia - dijo Severus.

Albus levantó la mirada, preocupado - Espero que no sea nada grave.

-No, no - lo tranquilizó Severus - Déjame mostrarte. Expecto Patronum - Severus deseó tener una cámara para capturar la mirada de sorpresa en el rostro del director cuando un albatros salió de su varita en lugar de la familiar cierva.

-Bueno, eso fue inesperado - dijo Albus.

-Mucho, especialmente considerando que mi patronus ahora forma parte de un par. - Todavía no estaba seguro de lo que pensaba sobre este cambio. Una de las primeras cosas que hizo al notarlo fue investigar sobre el animal. Era difícil pasar por alto la parte donde se aparean de por vida, así como la extraña danza de apareamiento que realizaban; sus patronus habían hecho exactamente eso la mañana en la posada, cuando ambos lanzaron el hechizo. Todavía era un poco desconcertante, incluso dado su reciente entendimiento mutuo.

-¿El de Hermione también ha cambiado? - preguntó Albus. Severus asintió en confirmación. - Interesante… muy interesante.

-Dices mucho eso en relación a nuestra situación - observó el profesor.

-No hay nada que me guste más que observar la condición humana y comentarla - dijo Albus con una sonrisa.

-Bueno, ahora sabes de este cambio.

-Debidamente anotado - respondió Albus.

-Agradecería que pasaras la información a las personas pertinentes.

-Por supuesto, informaré en la Orden a quienes necesiten saberlo - confirmó el director.

-No le digas a Lupin todavía - pidió Severus. - Él sabe del cambio en el patronus de Hermione y no quiero que sume dos y dos todavía.

-Como desees - accedió Albus. Tuvo la esperanza de que los dos hombres se hicieran más cercanos desde el final de la guerra, pero finalmente había aceptado que eso no iba a suceder. Habían pasado demasiadas cosas entre ellos para permitir que Severus confiara lo suficiente como para buscar amistad. Todo lo que el director pedía ahora era que al menos fueran cordiales entre ellos. Estaba orgulloso de Severus por respetar sus deseos.

-¿Hay algo más? - preguntó Albus.

-Sí, dos cosas - respondió el profesor. - ¿Qué tan difícil es hacer arreglos para que yo tenga un año libre?

-¿Para qué? - preguntó Albus sorprendido.

-Hermione tenía planes de emprender su Gran Tour el próximo año con Potter y con Weasley. Nos hemos cerciorado de que la distancia no impide en lo más mínimo el efecto secundario de nuestro vínculo y sería desafortunado que se perdiera las experiencias regulares por este motivo. Nunca estuve en condiciones de realizar el recorrido por mi mismo y pensé que si pudieras prescindir de mi, podríamos ir.

-¿Estás dispuesto a irte de viaje con Harry y Ronald? - preguntó con escepticismo.

-Sí, - dijo Severus, resignado a su destino.

Albus rió ante la expresión de su colega. - Déjalo en mis manos, veré si puedo persuadir a Horace de que salga de su retiro por un año.

-Entonces, cuando regresemos, me gustaría un nuevo alojamiento si es posible. Tal vez algo en lo que podamos crecer - pidió Severus. Esperando la avalancha de insinuaciones.

-¿Crecer? - preguntó Albus sugestivamente. El brillo en sus ojos estaba presente en todo su fuerza cuando vio las implicaciones en la declaración de Severus.

-No está fuera de posibilidad que si sobrevivimos un año viajando en compañía del otro y si no me envían a Azkaban por el homicidio de Potter y Weasley, entonces es más que probable que hayamos decidido seguir siendo una pareja comprometida. Hermione se merece algo mejor que la mazmorra y estoy seguro que la maternidad está en sus planes futuros. Necesitaremos al menos ventanas que permitan la entrada de aire fresco y no sólo una vista al interior.

-Creo que conozco el lugar adecuado - mencionó Albus con complicidad. - Haré que los elfos trabajen en eso de inmediato. Esos cuartos no se han utilizado en mucho tiempo y probablemente necesiten revisión completa.

-Gracias, Albus - contestó agradecido. Se preguntaba que diablos hubiera hecho si hubiera otro director menos comprensivo que Albus. No sólo era su jefe, también lo consideraba un buen amigo, aunque a veces lo volviera loco. Se preguntaba si sus modales eran simplemente para sacarlo de quicio; en realidad no lo dudaba.

-Hoy me pondré en contacto con Horace, no te preocupes muchacho, estoy seguro de que podré convencerlo. Ustedes dos sólo planeen su viaje.

-Sobre eso, deseo que sea una sorpresa para ella. Por favor no se lo menciones a nadie más que a Minerva; ella es la única otra persona a la que confiaré sobre esto.

-Muy bien - estuvo de acuerdo. - ¿Puedo sugerir que también se lo menciones a Harry y a Ronald? Si vas con ellos, es posible que necesiten algo de tiempo para prepararse mentalmente. -El brillo de sus ojos volvió a relucir.

Severus se burló, pero finalmente estuvo de acuerdo con la opinión del director. Interiormente, comenzó a imaginar las caras de los jóvenes cuando se enteraran que los acompañaría. Valdría la pena el año en su compañía.

Durante los días siguientes, Lily Butterfield trató de insinuarse en la dinámica del castillo. Le fue bien con algunos profesores, Remus, Sinistra, Hagrid y Madame Pince, por nombrar algunos; y no tan bien con otros, en particular Severus, Minerva y Pomona. A sus estudiantes de tercero a quinto parecía agradarles bastante, pero tenía problemas con sus clases EXTASIS, particularmente con los de séptimo. Su enfoque era muy diferente al de la profesora Vector.

De acuerdo, la profesora Vector tenía la ventaja de saber exactamente el progreso de cada estudiante, mientras que ella estaba a ciegas en términos de sus capacidades. La maestra logró alejar a cada uno de los de séptimo año el primer día. Después de pasar lista y de lamentarse en voz alta por tener tan pocos estudiantes que tomaran la materia, procedió a repartir un cuestionario. Los estudiantes pensaron que era una buena idea, sería una buena manera de que la profesora viera cuáles eran sus habilidades.

En cinco minutos, los cuatro Ravenclaws, los dos Slytherins, el Hufflepuff y la Gryffindor se miraban incrédulos.

Hermione tardó dos minutos en contestar la primer página de preguntas, todas estaban en un nivel de tercer año. Mientras daba la vuelta al pergamino, pensó que tal vez era una de esas pruebas que se volvían más difíciles a medida que las pasabas. Después de responder la segunda página en otros dos minutos sin un aumento perceptible en la dificultad, pasó a la última página de preguntas y notó que otros estudiantes hacían lo mismo, los miró confundida, su expresión reflejada en la de ellos.

La mano de Hermione se elevó en el aire, ignorando las burlas de Draco Malfoy y Daphne Greengrass, esperó pacientemente a que la maestra la notara..

-Sí, señorita…. - preguntó la profesora Butterfield.

-Granger, profesora, sólo quería preguntar sobre la prueba, parece ser bastante… simple - dijo Hermione. El nivel de las preguntas estaba muy por debajo de lo que la clase estaba estudiando.

-Tal vez para algunos, señorita Granger, pero necesito conocer sus habilidades - dijo la profesora como si le hablara a un niño pequeño. - Todos ustedes completaran esta prueba y luego seguiremos adelante.

Hermione iba a hablar de nuevo, pero se detuvo cuando Malfoy la desafió desde el otro lado del salón. - Unas carreras - dijo.

Hermione entrecerró los ojos hacia él e inmediatamente volvió a su examen. Los otros estudiantes de la clase sonrieron a sus compañeros, que usaban casi cualquier excusa para competir en las clases. Su hostilidad no era tan abierta como solía ser antes de la derrota de Voldemort, pero seguían siendo rivales que sentían la necesidad de superar al otro en cualquier oportunidad.

La profesora los observó, desconcertada, mientras completaban rápidamente sus exámenes. Estaba superando su asombro y estaba a punto de reprender a la pareja por su comportamiento cuando los dos golpearon sus plumas sobre la mesa exactamente en el mismo momento. Los gemidos de decepción de los otros estudiantes resonaron en el salón y fue en ese momento que la profesora Butterfield perdió la esperanza de ganarse la estima de esa clase. Solo unos minutos después, todos habían terminado el cuestionario y parecían mirarla desafiantes.

En lugar de tratar de hacer valer su autoridad y recuperar un poco de respeto, la mestra primeriza recurrió a instruir dócilmente a la clase para que pasaran al siguiente capítulo de sus libros y trabajar a partir de ahí. Se desmoralizó aún más cuando notó que los estudiantes hacían preguntas y recibían instrucciones de los dos que habían participado en la tonta competencia. La clase funcionó de esa forma hasta que sonó el timbre y se fueron.

Desanimada, la profesora se fue a almorzar, con la esperanza de tratar una vez más de entablar una conversación con Severus. Sin embargo, él estaba completamente absorto en un gran tomo y solo gruñó cuando ella lo saludó alegremente. Remus no estuvo en el almuerzo, por lo que se deslizó más cerca de Minerva.

-¿Cómo ha estado tu día hoy? - preguntó Minerva cortésmente.

-¡Sólo he tenido el séptimo año y fue un desastre! - anunció Lily.

-¿Un desastre? - Repitió Minerva sorprendida. Pensó rápidamente en los estudiantes de esa clase y no pudo pensar en ninguno de ellos como alborotadores conocidos. Bueno, alborotadores conocidos en estos días, se corrigió a si misma. Draco Malfoy solía ser un terror, pero la edad y la caída en desgracia de su familia habían servido para madurar su actitud y ahora estaba empeñado en asegurarse de actuar de una manera que restaurara el respeto por el nombre de su familia.

-No sé en qué nivel los tiene la profesora Vector, pero les di una prueba muy difícil que terminaron en solo unos minutos; dos de ellos incluso se burlaron del ejercicio. - Miró a los estudiantes que casualmente estaban sentados espalda con espalda en sus respectivas mesas.

Minerva siguió su mirada - ¿La señorita Granger y el señor Malfoy? - ella supuso.

-¡Sí, en realidad hicieron una carrera para ver quien terminaba la prueba primero! - Lily estaba muy ofendida.

-¿Quién ganó? - Severus dijo arrastrando las palabras desde su otro lado, demostrando que era plenamente consciente de su entorno.

-Ese no es el punto… - Lily comenzó a discutir, pero fue interrumpida por Minerva.

-Severus, tal vez deberías hablar con el señor Malfoy, él debería saber que no debe mostrar tal falta de respeto - dijo Minerva.

Severus levantó la vista y la fulminó con la mirada. - ¿Y confío en que tendrás una charla con He…. la señorita Granger sobre el mismo tema? - preguntó intencionadamente.

Minerva asintió firmemente antes de volver su atención a Lily. - Ahí tienes, querida. Les indicaremos a los estudiantes que presten más atención la próxima vez.

Minerva volvió su atención a su almuerzo, cortando efectivamente cualquier conversación adicional. Severus ya se había reabsorbido en el libro gigante que estaba leyendo. Lily no tuvo más remedio que comer tranquilamente y esperar el final de la hora de comida.

Esa tarde, mientras ordenaba para su próxima clase, notó algo terrible cuando recogió las pruebas que habían tomado sus estudiantes de séptimo año.

Ella les había dado por error las pruebas de tercer año. Sólo podía esperar que aceptaran su disculpa.

¡Si se ríe una vez más, la apuñalaré con mi tenedor! Severus hervía internamente. Habían pasado tres semanas y aunque Lily se había establecido como una aritmantica brillante después del debacle con los de séptimo año en su primera semana, todas sus demás faceta ponían de nervios a Severus.

-Es simplemente increíble lo que Scrimgeour está diciendo aquí, - dijo Lily. Leyó un poco más del artículo y se rió de nuevo.

Fuera de la vista debajo de la mesa, Severus hizo un movimiento punzante hacia la mujer. Cualquiera que lo mirara no sabría nada de sus reflexiones internas, pues actualmente ella se parecía a los estudiantes en las memoria de Ronald Weasley, con varios cubiertos enterrados.

-¿Puedes creer esto, Severus? "Debemos abordar el problema de la disminución de la tasa de natalidad más temprano que tarde. De ahora en adelante, se agregará un impuesto especial del veinte por ciento a todas las pociones anticonceptivas vendidas y el dinero recaudado se entregará a las familias con más de un hijo para aliviar su carga." ¡Que imbécil! Puede que simplemente evite la compra de la poción anticonceptiva. ¿Quién sabe? Tal vez tenga suerte y reciba uno de esos incentivos - le ronroneó a Severus y le dirigió una mirada intensa. Se sintió decepcionada cuando todo lo que recibió fue su habitual mirada en blanco.

Ella no entendía. El hombre había rechazado cada avance no había respondido a ninguna insinuación; a veces se unía a la conversación, pero solo cuando el tema giraba en torno a asuntos académicos, tan pronto como ella intentaba llevar la conversación a un terreno más personal, se iba abruptamente. Si no fuera por el continuo aliento de Tonks y Remus, habría dejado de intentar.

-Tal vez podrías prepararme la poción, Severus - sugirió, apoyando los codos en la mesa y la cabeza en las manos, mirándolo con coquetería. - Después de todo, tus habilidades son legendarias cuando se trata de pociones, por mucho superiores a las mías.

Severus apretó la mandíbula e imaginó la cara sonriente de Hermione para calmarse. Decidió que un insulto ambiguo podría ser lo que la haría callar. - Solo el más imbécil pocionista no puede obtener los ingredientes necesarios y hacer su propia poción anticonceptiva - dijo, mirando a Harry Potter y a Neville Longbottom en la mesa Gryffindor. De repente notó que Hermione no estaba en la mesa y se preocupó. Se había despertado solo esa mañana, pero sabía que su período menstrual se acercaba. Minerva estaba sentada en el salón como de costumbre y no era característico de Hermione no haber hecho acto de presencia a estas alturas.

Su preocupación se agravó aún más cuando notó que Ginevra Weasley corría por el pasillo hacia la mesa principal. Se esforzó por escuchar a la pelirroja, pero sólo captó las palabras "Hermione", "reacción" y "hospital" por sobre la molesta risita a su lado. Minerva se levantó de su silla rápidamente y se apresuró alrededor de la mesa hacia la señorita Weasley y la siguió fuera del pasillo. Observó como Potter y Weasley trepaban para alcanzarnos y sintió una punzada de celos al no poder ir con ellos, pero Albus vino a su rescate.

-Que desafortunado - dijo en su manera enigmática. - Severus, parece que la señorita Granger ha tenido problemas con uno de tus ingredientes. Tal vez deberías ir y ver si Poppy necesita ayuda para identificarlo - sugirió, haciendo un gesto para que se fuera.

Actuando como si estuviera siendo obligado, salió al pasillo y se dirigió a la enfermería.

Lily lo vio irse, una vez más, sorprendida por su completo fracaso en atraer al hombre. Remus se inclinó ligeramente hacia ella.

-Sigue así, lo estás haciendo bien - la animó.

Una vez fuera de las puertas, Severus echó a correr y alcanzó al cuarteto de Gryffindors justo cuando estaban por entrar a la enfermería.

-Le dije que me siento bien - pudieron escuchar a Hermione argumentar tan pronto como se abrió la puerta. - Es este sarpullido el problema.

-No es un sarpullido, señorita Granger, son erupciones y hasta que podamos determinar que las ha causado, no estará entre la población estudiantil. - Vio a Harry y a Ron. - Ustedes dos, váyanse ahora, no sé si la señorita Granger tiene algo contagioso o no. - Harry y Ron sabían que no debían discutir con la severa medibruja, pero no dejaron duda de su disgusto cuando se dieron la vuelta para irse, quejándose todo el tiempo sobre la injusticia. - Señorita Weasley, por favor, no se acerque. Ha estado expuesta a lo que sea que la señorita Granger haya contraído, es posible que tampoco haya tenido la oportunidad de ingresar a su sistema. Permanezca allí hasta que considere que es seguro que se vaya. - Ginny saludó a Hermione desde la puerta con una expresión comprensiva en su rostro.

Severus, mientras tanto, catalogaba los ingredientes con los que habían trabajado la noche anterior. No había nada con lo que no hubieran trabajado antes y Hermione nunca había tenido una reacción a ninguno de ellos.

-Estoy bien, Sev… profesor - corrigió apresuradamente. Madame Prmfrey levantó las cejas ante su casi desliz, pero solo mostró una pequeña sonrisa en respuesta a la expresión culpable de Hermione. - Son solo estos puntos que pican.

-¿Ha tenido varicela antes, señorita Granger? - preguntó la señora Pomfrey. Había eliminado cualquier causa viral mágica que pudiera causar la condición de Hermione, era momento de pensar en causas muggles.

-Sí, madame - respondió Hermione obedientemente. - Cuando tenía seis, también tuve sarampión. Ese fue un año estelar para mis padres, también me extirparon las amígdalas - bromeó. Minerva sonrió, le gustaba cuando Hermione hablaba con cariño de sus padres.

-¿Con que ingredientes trabajaron anoche? - preguntó la enfermera.

-Valeriana, borraja, angelica, salvia, eléboro… - Tan pronto como Severus enumeró la última planta, él y Hermione se miraron entre sí al darse cuenta.

-Debo haber manchado mi túnica con un poco de eléboro - dijo Hermione.

-Y debes haberlo tocado mientras te preparabas para dormir - confirmó Severus.

Hermione se sonrojó al recordar de repente cómo la planta podría haber entrado en contacto con su ropa. En un momento durante la sesión, Severus se inclinó para recuperar una varilla que se había caído al suelo y Hermione se estiró para ver su trasero. El recipiente de eléboro que sostenía se había volcado, pero pensó que no se había derramado nada. Para cuando Severus se levantó, ella se había enderezado y al contenedor y continuaron. Obviamente, una pequeña cantidad de la planta había manchado su túnica.

-Bueno, al menos no tienen nada contagioso - dijo Madame Pomfrey con autoridad. - Señorita Weasley, puede irse a desayunar, - le indicó, sin dejar lugar a discusiones. Ginny volvió a saludar antes de irse.

-Les dije que estaba bien - argumentó Hermione mientras se levantaba. Tres voces de protesta y las manos de la bruja la empujaron de vuelta a la cama.

-Puede que se sienta bien ahora, señorita Granger, pero apuesto a que muy pronto no será así - advirtió Madame Pomfrey.

-¿Qué? - preguntó Hermione

Severus cruzó los brazos y la miró con severidad. - Cierra la parte obstinada de tu cerebro y usa la parte analítica, por favor - le indicó.

Frunciéndole el ceño, se cruzó de brazos obstinadamente antes de suspirar y comenzar a pensar lógicamente. Cuando se dio cuenta de los posibles síntomas que iba a sufrir: náuseas, fiebre, vértigo y muy probablemente un dolor de cabeza cegador, echó la cabeza hacia atrás sobre la almohada.

-¿Realmente tengo que quedarme aquí? - ella gimió. - ¿No puedo al menos ir a mi habitación en las habitaciones de mamá?

Madame Pomfrey y Minerva se miraron. - No tengo objeción, - dijo Minerva. Tenía una carga de clase bastante ligera ese día y fácilmente podría estar al tanto de la condición de su hija.

-Supongo que es factible, - estuvo de acuerdo Madame Pomfrey a regañadientes. - Sin embargo, te revisaré periódicamente - advirtió. - Y nada de asuntos divertidos entre ustedes dos hasta nuevo aviso.- Señaló severamente a Severus mientras decía esto.

Severus se irguió en toda su estatura con una expresión de enojo en su rostro. - Señora, habla como si tuviéramos control sobre esa acción en particular - dijo furioso. - El vínculo ya parece haber sentido la enfermedad de la señorita Granger ya que no estuvimos juntos esta mañana. Parece que mi utilidad aquí se terminó. Si me disculpan. - Girando, salió de la habitación.

Hermione miró a Madame Pomfrey con censura. - ¿Era realmente necesario? - ella preguntó.

-Me preocupo por usted, señorita Granger. Este vínculo va a complicarle bastantes cosas en el futuro. Mientras tanto, creo que debería aprovechar cualquier oportunidad que pueda para disfrutar de un respiro de este terrible efecto secundario - declaró Madame Pomfrey.

-No es tu lugar preocuparte por esto Poppy, - dijo Minerva. - ¿De verdad crees que no me preocuparía por lo que es mejor para mi hija? Tú y yo hemos hablado muchas veces a lo largo de los años sobre Severus y cómo se beneficiaría si encontrara el amor de una buena bruja. ¿Le quitarías eso a él ahora que está a punto de encontrarlo?

-Todavía es una estudiante, - señaló la enfermera.

-Y mientras lo sea, no realizarán ninguna otra actividad física fuera del control del vínculo y se tomarán el tiempo para conocerse. Estamos esperando noticias, pero parece que este vínculo no se disolverá. Las cosas van a ser lo suficientemente difíciles para ellos aún sin perder el apoyo de aquellos con los que podrían contar - argumentó Minerva.

Hermione observó cómo su madre y la enfermera discutían. Supuso que podía esperar muchas conversaciones de este tipo en los próximos meses e incluso años. Estaba agradecida de que sus amigos fueran tan tolerantes, después de que Harry dejara sus objeciones a un lado.

-Hablas como si estuvieran planeando estar juntos - dijo la medibruja.

-En eso estamos - mencionó Hermione con firmeza. - Esta es una decisión que hemos tomado juntos y que no se ha tomado a la ligera. Si tenemos que pasar todas las noches juntos de todos modos, también podríamos encontrar una manera de coexistir de forma pacífica el resto del tiempo. Hasta ahora no ha sido tan difícil como se podría pensar e incluso el director está de acuerdo.

-Bueno, él era el único que nunca tuvo nada que decir en contra de esta situación - murmuró Madame Pomfrey. - Muy bien, señorita Granger, parece saber lo que está haciendo, incluso si no puedo entenderlo.

-Gracias por su aprobación - dijo Hermione con poco disimulado sarcasmo. - ¿Puedo irme?

-Sí, estaré contigo en un rato, con las pociones que necesitarás.

Hermione y Minerva salieron de la enfermería y se dirigieron a sus habitaciones.