Este fanfiction es del tipo YaoiSlash, lo que significa que se describen escenas de amor, romance, sexo y violación entre hombres. Si el tema no es de tu agrado, te pido cordialmente que te retires. Estás avisado, no acepto reclamos.

Si disfrutas del Yaoi/Slash tanto como yo solo me queda advertirte que si eres fanatico de Percy Weasley este fic no es para ti.

Ahora, si aún quieres leer, estás en libertad de hacerlo.


Dos cuerpos, un alma

by Emiko Mihara

6° Capítulo "¿Cuál es el plan?"

- Lee... – llamó Fred bajito y el moreno abrió los ojos, somnoliento.

- Perdón... Estoy un poco cansado... ¿Qué pasa, Freddy? – sonrió.

- ¿No crees que George está tardando demasiado...? – preguntó levantándose para mirar por la ventana de la puerta al pasillo... Grave error.

- ¡ESTÁ ADENTRO! – gritó Margo, una chica de pelo rubio color paja, muy corto y ropa muggle de varón (de no ser por su voz, pasaba por un chico)

- ¡Salí de ahí! – gritó Lee de inmediato y Fred se corrió de la puerta, en la que pronto una cuadrilla de chicas de varios cursos se apoyaban, intentando ver por las ventanas a Fred.

- Perdón... No pensé que siguieran acá. – se disculpó Fred, sentándose, mientras veía como Lee sostenía la puerta con su espalda.

- No te preocupes... Deben de haber visto a George salir hace un rato... – lo confortó el moreno, mientras se asomaba apenas por la ventana - ¡VÁYANSE BRUJAS! – gritó enfadado, pero las chicas continuaron gritando y golpeando la puerta.

- ¡Esto no tiene nada que ver contigo, Jordan! – gritó la chica a la que Fred solo le había visto antes los zapatos - ¡Déjanos ver a Fred! -

- ¡No puedes tenerlo encerrado para siempre! – sonó la voz de Margo.

- ¿Quieren apostar? – las retó Lee con una risa fuerte, solo logrando que las estudiantes golpearan más fuerte la puerta.

- No van a irse. – volvió a lamentarse Fred.

- Yo creo que sí... Están haciendo demasiado escándalo... De un momento a otro TIENE que aparecer un prefecto... ¿No crees? – opinó Lee en tono esperanzado y Fred asintió.

«Solo espero que no sea él el que aparezca» pensó Fred intranquilo.

- ¿Qué hacen ustedes todavía aquí? – gritó una voz desde el pasillo - ¡Ya les dije antes que se fueran! -

Lee se asomó por la cortina y vio que el que gritaba era un chico alto de pelo castaño claro y ojos grises. Traía puesto el uniforme (con corbata y sweater de Hufflepuff) y la brillante nueva insignia de prefecto relucía en la solapa de su túnica.

- Oh¡Vamos Diggory! – medio lloriqueó una chica, que al parecer también era de quinto año de Hufflepuff- ¿Qué tiene de malo que queramos saber como esta—? – pero no pudo ni terminar la oración.

El rostro de Cedric Diggory se crispó en desaprobación, creyó Lee.

- Tiene mucho de malo. – aseguró – Primero que nada, están haciendo mucho ruido. Segundo, están estorbando el paso libre por el pasillo. – comenzó a enumerar con voz dura – Tercero, están molestando— -

- Eso ya lo dijiste. – intervino una voz desde atrás del recientemente nombrado prefecto. Cedric se giró sobre sí y se encontró cara a cara con George (o casi, él era mucho más alto)

- ¡Ajá! – exclamó repentinamente Margo, y haciendo caso omiso de Diggory, se dirigió al gemelo - ¿Dónde está? – exigió y todas las demás chicas la apoyaron de inmediato con un grito colectivo que hizo casi temblar el vagón completo:

- ¡Eso¿Dónde está? -

George levantó una ceja y le dirigió una mirada muy significativa a Cedric, que Lee (sí, desde la ventana) pudo leer claramente: era una mirada de incitación. George estaba invitando al castaño a que hiciera algo, fuera lo que fuera.

- ¡Muy bien! – tronó repentinamente la voz de Diggory – Todas. Desalojen el pasillo y regresen a sus respectivos vagones y compartimientos. – ordenó.

- ¡No puedes obligarnos! – se quejó una chica de Ravenclaw y Cedric la miró desafiante.

- ¡Claro que puedo! – aseguró – Cincuenta puntos menos por cada una de ustedes para cada una de sus casas, si no salen a la cuenta de diez. – dijo en tono seguro el ojigris y las chicas se miraron entre ellas, como pensándolo – Uno. Dos. Tres. Cuatro. – comenzó a contar deprisa y antes de llegar siquiera al ocho, ya no quedaba una sola chica en el pasillo.

Viendo que el 'peligro' había pasado, Lee abrió la puerta:

- ¡Eh, George! – lo llamó asomándose al pasillo y Fred hizo lo mismo.

Su gemelo se encontraba medio tapado por el corpulento cuerpo de Diggory y parecían hablar, aunque ni Fred ni Lee lograban oír lo que decían.

- Gracias. -

- No tienes por que agradecer nada. – negó Cedric con la cabeza – Ya les había advertido que ocupando el pasillo de esa forma estaban violando el inciso quince del reglamento de seguridad del Expreso de Hogwarts. Era mi deber hacer que se fueran. – explicó en tono seguro – Bueno, seguiré con mi ronda. -

George esperó a que Diggory desapareciera detrás de la puerta que conectaba al otro vagón antes de ir con su Fred. Entró y cerró la puerta detrás de sí.

- ¿Porqué tardaste tanto? – se apresuró a preguntarle Fred, pero el mayor no le respondió.

- Ya es hora. – se sentó George junto a su hermano, para luego pasarle la botellita de pócima, viendo en su reloj. Fred tomó entre sus manos el frasquito y lo miró con desagrado. Lee hizo lo mismo.

- Eso se ve asqueroso. – aseguró el moreno.

- No necesitaba que me lo dijeras. – aseguró a su vez Fred, mirando durante unos largos minutos el brebaje color magenta, brillante y espeso.

- Aunque lo mires así, no va a desaparecer solo por que así lo quieras. – lo despertó George y le quitó el corcho a la botellita – Tómalo. – lo alentó y respirando profundo varias veces primero, el menor se lo tomó de un solo saque.

- ¡Puaj! – sacó la lengua después de tragarlo – No me voy a cansar de decirlo¡Esto parece veneno! – se quejó devolviéndole la botella vacía a George.

- Sí, sí... Como digas... – asintió el mayor, mientras hurgaba en los bolsillos de su chaqueta – Toma. – y le dio la caja de Grageas Bertie Bott que le había comprado en el carrito de golosinas.

- ¿Para mí? -

- No, son para Lee. – le respondió irónico George – Claro que son para vos, sino, no te las daría. – agregó.

- Gracias. – sonrió Fred sonrojándose levemente. Se acercó a George y le regaló un beso.

- ¡Fred! – exclamó impresionado - ¡Lee--¿eh! – trató de explicar al moreno, pero no tuvo que hacerlo, puesto que Lee se había quedado dormido sentado como estaba y ya se encontraba babeando como solía hacer cuando dormía profundamente.

A las pocas horas, exactamente una hora y media después del anochecer, el tren llegó a la estación de Hogsmeade y todos los alumnos desde segundo hasta séptimo, montaron los carruajes negros que aguardaban a la salida de la estación, mientras los de primero (Ginny entre ellos), siguieron a Hagrid para cruzar el lago en los botes...

Fred, George y Lee, aguardaron a que el andén estuviera vacío para bajar del tren y con mucho cuidado cogieron el último carruaje, para no tener que soportar al grupo de histéricas que los perseguían (o que perseguían a Fred, para ser más exactos)

- No vamos a poder evitarlas por siempre... – opinó repentinamente Fred, mirando a Lee sentado a su lado y luego a George, sentado frente a él.

- Tienes razón. – concedió el otro pelirrojo – Pero... -

- Pero no perdemos nada con intentarlo. – interrumpió Lee, consiguiendo un asentimiento del mayor de los gemelos y una sonrisa del menor.

No pasaron más de quince minutos hasta que pasaron por debajo de las grandes gárgolas de piedra y recorrieron los últimos metros dentro de los terrenos de Hogwarts, hasta la gran puerta de madera, por donde ya todos habían pasado, siguiendo a los prefectos hasta el gran comedor.

- Será mejor que nos apresuremos. – advirtió Lee bajando del carruaje de un salto – Si no llegamos a tiempo al banquete, no solo nos quedaremos con hambre, si no que el 'Sr. Perfecto' nos quitará puntos. – agregó refiriéndose claramente al mayor de los Weasley.

Los gemelos se acomodaron las túnicas lo mejor que pudieron mientras corrían por los silenciosos pasillos de piedra y lograron colarse por la puerta del comedor segundos antes de que Filch la cerrara...

Después de la ceremonia de selección (en la que Ginny quedó en Gryffindor, claro está) las mesas se llenaron de deliciosas comidas, dando por comenzado el banquete de principio de año.

Como era costumbre, todos los Weasley se sentaron en una sola hilera y de un mismo lado de la mesa: los gemelos juntos (primero Fred y luego George) con Lee Jordan frente a ellos; luego estaba Ginny, con dos de las chicas del expreso delante; después estaba el bastardo (o sea, Percy) con Oliver enfrente y por último (pero no por eso menos importante) estaba Ron, con Harry a su lado (como era previsible) y Hermione y Neville del otro lado de la mesa.

Lee Jordan, que lo que tenía de dormilón, lo tenía también de irrespetuoso y poco táctil, no pudo evitar notar las miradas (no muy disimuladas) que echaba Percy hacía cierta persona, y no tardó en hacérselo saber a los gemelos:

- Hey... Chicos... – los llamó, mientras fingía servirse más puré de papa para poder acercarse y que solo ellos lo escucharan (aunque con el barullo de alrededor no era necesario que lo hiciera)

- ¿Qué pasa, Lee? – inquirió George, imitando al moreno, mientras se servía más jugo de calabaza.

- Sí... ¿Por qué murmuras? – dijo a su vez Fred, acercándole su vaso a George, para que también le sirviera jugo.

- ¿A que no adivinan a quien está devorando el 'Sr. Perfecto' con los ojos? – preguntó con sorna, no pudiendo evitar una carcajada que casi hizo que George tirara la jarra de jugo.

- ¿A quién? – se apresuró a preguntar Fred.

Lee amplió la sonrisa que adornaba sus labios morenos y cabeceó ligeramente, mientras miraba a... Fred dirigió sus propios ojos a donde Lee había señalado y no pudo evitar abrir la boca sorprendido:

"¿Wood?" movió los labios, sin decir nada y Lee se tocó la punta de la nariz con un dedo, dándole a entender que había acertado.

- ¿Estás seguro? – murmuró Fred, acercándose más al moreno por sobre la cazuela de patitas de pollo.

- ¡Claro que sí! – aseguró Lee ofendido - ¡Solo le falta escribírselo en la frente! -

- Entonces... – murmuró Fred, volviéndose lentamente hacia su hermano gemelo.

Dicen que si conoces mucho a una persona, podes saber lo que piensa solo con mirarla a los ojos... Para los gemelos eso era verdad y en ese segundo en que los ojos caramelo de Fred se clavaron en los almendra de George, el mayor pudo ver perfectamente lo que el menor estaba pensando:

«Vas a... ¿usar a Wood?»

George cerró los ojos durante unos segundos y trató de ordenar sus pensamientos, para que Fred comprendiera... Volvió a ver a la mirada caramelo y:

«Sí»

Fred no dijo nada, solo se levantó de su asiento y salió corriendo del gran comedor, bajo la mirada sorprendida, no solo de su gemelo, sino también de la de todos los demás alumnos y profesores.

- ¿Qué... le pasó? – preguntó Lee con los ojos todavía clavados en la puerta por la que Fred había desaparecido.

- Nada. – se apresuró a responder el gemelo que quedaba. Corrió su plato adelante, se levantó de su asiento y también salió, solo que caminando tranquilamente (por lo menos hasta atravesar la puerta)

George comenzó a correr escaleras arriba, hasta el séptimo piso y recorriendo los pasillos de memoria, llegó al pasillo en el que estaba colgado el retrato de la Dama Gorda. Arrodillado frente al lienzo vacío y apoyando la frente contra él, estaba Fred.

- Fred... – lo llamó su gemelo acercándose - Fred... – volvió a llamarlo George, tomándolo por el hombro, para intentar obligarlo a que lo mirara.

- ¡Soltáme! – chilló el menor, sacudiendo su hombro. El brusco movimiento lo hizo caer sentado al piso, deteniéndose a pena con las manos. Bajó rápidamente la cara, pero ya era tarde: George había visto que estaba llorando.

- Fred... ¿Porqué—? – intentó preguntar, pero el menor lo interrumpió incluso antes de que pudiera terminar.

- ¿Y encima me lo preguntas? – le gritó en tono enfadado el menor – Vas a... Vos queres... Usar a... a... – comenzó a balbucear, hasta repentinamente levantar la mirada hacia George y gritarle: - ¿Cómo se te ocurre pensar en utilizar a Wood! -

- Fred... si dejaras que te expliqu— -

- ¡No quiero que me expliques nada, George! – gritó poniéndose de pie - ¡No voy a dejar que lo hagas! Es... es... ¡Impensable que lo hagas! – continuó cerrando sus puños con fuerza.

George no pudo dejar de mirar a Fred durante varios segundos, mientras un sentimiento muy similar a la ira comenzaba a crecer sin control dentro de él, hasta que por fin, después de varios minutos, se descargó en un grito nacido de lo más profundo de su pecho:

- ¿IMPENSABLE! – gritó con todas sus fuerzas - ¡IMPENSABLE ES LO QUE ESE BASTARDO TE HIZO A VOS! – continuó gritando - ¡ESO ES IMPENSABLE! -

Fred tragó con dificultad, clavando su mirada húmeda en los ojos de su gemelo, que lanzaban chispas de ira y rencor. Sin lograr contenerlos, dejó escapar varios gimoteos mientras caía de nuevo de rodillas en el piso, tapándose el rostro con las manos.

Al darse cuenta de lo que había hecho, George se acercó al menor, y arrodillándose a su lado, lo rodeó en un abrazo fuerte, tratando de tranquilizarlo con palabras dulces:

- Ya Fred... Lo—lo siento... Yo no—no quería gritarte así... No sé que me pasó... por favor... perdóname... – comenzó a musitar el mayor, acariciando la espalda de Fred.

Durante varios minutos reinó el silencio, hasta que el menor de los pelirrojos levantó su mirada caramelo hasta poder ver el rostro de George.

- No quiero que... lastimes a Wood, George... – comenzó a balbucear el pelirrojo.

- Era eso lo que estaba intentando explicarte... No quiero... Él también es mi amigo... Es que... – tragó con dificultad – sí él de verdad está enamorado del bastardo yo— -

- ¿Qué? – interrumpió Fred - ¿Qué dijiste? -

Suspirando pesadamente primero, George comenzó a narrarle al menor el porqué había tardado tanto cuando fue a buscar la pócima en el tren...

- Entonces ellos... -

- Sí. -

Fred desvió su rostro durante unos segundos y su mano, asida en el brazo de George, estrujó con fuerza la tela negra de la túnica justo antes de volver a hablar.

- ¿Qué estabas planeando hacer...? – le preguntó a su gemelo.

- ¿Eh? -

Fred devolvió la mirada a su rostro y entonces George lo notó: las almendras de Fred, alguna vez brillantes y cálidas, estaban ahora ensombrecidas de una manera muy escalofriante, como si toda la alegría del gemelo hubiera desaparecido durante los últimos minutos.

- Te pregunte¿Qué estabas planeando hacer con Wood? -

Continuara...


"Harry Potter" & all caracters related © J.K.Rowling,1997

"Dos cuerpos, un alma" © Emiko Mihara, 2006