Este fanfiction es del tipo YaoiSlash, lo que significa que se describen escenas de amor, romance, sexo y violación entre hombres. Si el tema no es de tu agrado, te pido cordialmente que te retires. Estás avisado, no acepto reclamos.

Si disfrutas del Yaoi/Slash tanto como yo solo me queda advertirte que si eres fanatico de Percy Weasley este fic no es para ti.

Ahora, si aún quieres leer, estás en libertad de hacerlo.


Dos cuerpos, un alma

by Emiko Mihara

8° Capítulo "Esta es nuestra noche, amor"

Menos de media hora después, la puerta del cuarto de los gemelos se abrió dejando pasar al menor de ellos al interior. George seguía estando junto al caldero, revolviéndolo impasible, aunque al dirigir una mirada rápida a su hermano, se terminó poniendo de pie, olvidándose de la pócima y de todo lo demás.

- ¿Salió todo bien? – le preguntó en tono preocupado al ver el rostro de Fred más pálido de lo normal - ¿Él llegó a...? – pero no terminó la oración antes de que el menor negara con la cabeza.

- No... Snape apareció y me 'salvé'... – medio sonrió.

- Entonces... ¿Los conseguiste? – volvió a hablar el mayor y Fred sacó su mano cerrada en puño de adentro de su túnica.

- Sí. – respondió abriéndola, mostrándole a George los pocos cabellos que había conseguido arrancarle a Percy – Te dije que podía hacerlo. – sonrió.

George tomó los cabellos pelirrojos y yendo hasta el escritorio, los puso dentro de un pequeño tubo de ensayo, para que no se perdieran. Le estaba colocando el corcho cuando un escalofrío muy agradable le recorrió la espalda al sentir como Fred lo abrazaba por detrás, rodeándole la cintura con los brazos y apoyaba apenas el mentón en su hombro para susurrarle al oído:

- Deberíamos festejar... ¿No lo crees, amor? -

George trató de no dejarse llevar demasiado por las palabras de Fred y haciendo uso de toda su auto-voluntad, le respondió sin darse la vuelta a mirarlo (si lo veía a los ojos, llenos de deseo, no podría controlarse)

- ¿Tenes pensado algo? -

- Sí... Tengo algunas ideas... – le ronroneó sorpresivamente el menor, en un tono lujurioso que el otro gemelo jamás le había oído utilizar.

George cerró los ojos y tragó con fuerza. Aún después de poco más de cuatro meses desde la 'confesión doble', él y Fred todavía no habían consolidado la relación. Lo que pasaba es que el menor no se sentía listo y las pocas veces que George había querido empezar, Fred lo había frenado entre lágrimas... Ahora que Fred parecía estar listo, George tenía miedo... Miedo de lastimarlo, de no poder controlarse y terminar haciéndole algo peor de lo que le había hecho Percy, si es que era posible...

- George... – lo trajo la voz de su gemelo de nuevo a la realidad - ¿Qué pasa? – le preguntó en tono preocupado.

George abrió sus ojos almendra encontrándose de inmediato con los de Fred mirándolo dulcemente. Un brillo nuevo o mejor dicho, el brillo de la inocencia renovada del menor relucía en esa mirada caramelo... George no pudo resistir ese brillo:

- Fred... – logró murmurar antes de tomar el rostro del menor entre sus manos y besarlo tiernamente. Fred cerró los ojos y comenzó a responder al beso, colocando sus manos en la cintura del mayor, para acercarlo más a él.

Sin siquiera pensarlo, George soltó el rostro del menor y comenzando a besarle el cuello lo tomó de la cintura para sentarlo sobre el escritorio. Deslizó la túnica negra y le quitó el sweater, dejando de besarlo por solo segundos, para continuar haciéndolo más profundamente mientras le comenzaba a desabrochar la camisa. Sus lenguas se encontraron y entrelazaron, y se alimentaron mutuamente del aire del otro.

Las manos del menor se habían quedado paralizadas por algunos segundos, hasta que cuando por fin reaccionaron, comenzaron a imitar los movimientos de las de George, quitándole muy lentamente la camisa, mientras sentía los labios de su gemelo recorrerle el pecho, causando que varias corrientes eléctricas se agitaran en su interior a través de su columna.

- Nnhh... Geor—ge... – jadeó cerrando los ojos.

Las manos de George ya habían conseguido despojar al menor de su camisa y comenzaban a acariciarle la espalda mientras bajaba muy lentamente el cierre del pantalón. Lo besó durante largo rato mientras lo levantaba un poco para quitarle el estorboso pantalón gris, junto con el slip blanco. Repentinamente, George se alejó de Fred, para mirarlo durante algunos minutos.

- ¿Qu—qué? – musitó Fred sonrojándose por la mirada insistente del mayor, cuya respiración comenzaba a acelerarse.

- Sos hermoso. – murmuró acercándose una vez más para besarlo. Fred se separó y lo miró a los ojos unos segundos.

- Estás diciendo que vos también sos hermoso... ¿sabías? – aclaró el menor y George echó una carcajada al aire.

- Sí, lo sabía... Pero gracias por notarlo, amor. – le sonrió besándolo profundamente.

George comenzó a hacer círculos con las yemas de los dedos en los muslos de Fred, mientras apenas y rozaba el miembro de este con su cuerpo. Podía sentir cada fibra del cuerpo del menor estremecerse bajo sus caricias, junto con las suyas propias. Todas las sensaciones eran dobles, como si la conexión entre ellos se hubiera vuelto lo suficientemente estrecha como para sentir lo que el otro sentía y viceversa.

Los labios de George comenzaron a deslizarse por la mandíbula y el cuello de Fred, Continuaron por su hombro derecho, su pecho, sus pezones, dejando a su paso un sendero brillante de saliva y escalofríos placenteros. Llegando poco más arriba del ombligo, el mayor se dio unos segundos para observar el estómago blanco de Fred, marcado en casi su centro por un pequeño y casi invisible lunar color canela. Sus labios se deslizaron hasta él y lo lamió durante unos minutos, consiguiendo los más hermosos jadeos en respuesta.

- Geo—orge... – gimió el menor levantándole el rostro - Vamos a... la cama... – urgió antes de besarlo con hambre.

- Mmhhh... Bi—en... – concedió tomándolo en brazos. Fred le rodeó la cintura con las piernas y el cuello con los brazos para que el mayor no dejará de besarlo hasta que cayeron juntos sobre una de las camas.

Muy rápidamente y sin saber cómo, Fred logró darse la vuelta para quedar sobre George, sacándole la camisa al mayor casi en el mismo movimiento.

- Ahora... Me toca a... mí... amor... – ronroneó recostándose sobre él, para besarlo mientras le desabrochaba el pantalón y se lo quitaba junto con los boxers.

Al sentir las manos de Fred rozar su hombría despierta por sobre la ropa, George no pudo aguantar jadear y gemir el nombre de su gemelo, arrancando una sonrisa de los labios del otro pelirrojo. Una vez en igualdad de condiciones, Fred se hincó entre las piernas levemente flexionadas del mayor y encerró su pene con una de sus manos, comenzando a masturbarlo muy lentamente, mientras miraba directo a sus ojos entrecerrados y borrosos por el placer que comenzaba a invadirle el cuerpo.

- Naahhh... ahhh... Fee... Freeehhh... – jadeaba George, mientras su pecho subía y bajaba agitadísimo por el toque de las manos de Fred.

Sonriendo tenuemente, el menor bajó su faz hasta que su boca estuvo frente a la hombría del mayor y comenzó a lamer la cabeza con su lengua, enrollándola poco a poco a su alrededor, llenándola de saliva. Una de sus manos sujetaba el tronco, subiendo y bajando con poca fuerza, al mismo tiempo que su otra mano acariciaba los testículos con la punta de los dedos.

Las sensaciones eran tan intensas que por momentos George creía que gritaría tan fuerte como para que todo el castillo lo escuchara, aunque no podía importarle menos si llegaba a pasar. Las corrientes eléctricas se volvían cada vez más fuertes y todo su cuerpo comenzó a temblar débilmente a medida que toda esa energía se reunía en su abdomen.

- Freehhhh... Ffhhh... Ahh... Naaahhh... ¡Ah! -

Las manos de George se aferraron a las sábanas cuando Fred engulló todo su miembro. Su columna se tensó de manera tal que cuando su cadera se levanto, su espalda se encorvó y casi todo su peso quedó sostenido en sus piernas y su cabeza.

- ¡Naahh¡Ahhah¡Mmhhmás! – pidió con la voz ya ronca y los ojos cerrados.

Una de las manos de Fred se deslizó por el muslo del mayor y comenzó a acariciar su trasero, acercándose lentamente hasta la entrada de su gemelo. Al llegar a ella, todo el cuerpo de Fred tembló en antelación... ¿Se atrevería?

- ¡AH! – se quejó George.

- Geor... ge... – intentó hablar, alejando por unos segundos el miembro de su hermano de su boca - ¿Te... te duele...? – jadeó, tragando con dificultad.

El mayor se tapaba el rostro con ambos brazos y su pecho no dejaba de subir y bajar, como si el aire no le fuera suficiente. Al cabo de unos segundos, negó con un rápido movimiento. El cuerpo de George se tensó al sentir ese dedo moverse en su interior. Se sentía extraño, pero la molestia del principio se iba poco a poco se acostumbró a él.

Fred se tumbó sobre el mayor, dándole suaves besos en el pecho, lamiendo durante un rato sus tetillas hasta que el propio George le dijo que continuara lo que había empezado.

- ¿De verdad que—- pero el otro no lo dejó terminar antes de tomarle el rostro para besarlo:

- Soy mayor... que tú... y te digo... que sigas... – balbuceó George a centímetros de los labios rojos y brillantes de Fred, sin dejar de mirarlo a los ojos. El menor sonrió y el otro pelirrojo se sonrojó al meditar lo que había dicho.

Fred continuó besando el cuello de su gemelo, mientras un segundo dígito irrumpía en la entrada de George. Los músculos en todo el cuerpo del mayor se tensaron repentinamente y Fred se quedó completamente quieto, observando casi de inmediato el rostro de George.

- ¿Te... te lastime? – dijo con voz trémula.

George tragó con fuerza y negó con la cabeza. Sus ojos cerrados y sus labios tan blancos como su propia piel por la fuerza con que los tenía apretados.

- Lo siento... – se disculpó el menor, sacando sus dedos del interior de su hermano.

Arrodillándose con las piernas a los lados de la cadera del mayor, Fred apoyó casi todo su peso sobre el pecho de George, para así poder levantar su trasero y empalarse con un solo movimiento en el miembro duro y palpitante de su gemelo.

- Nyyaaa... Ahhah... Geor... ge... – suspiró con lágrimas en los ojos, mientras sin quererlo rasguñaba el pecho del mayor.

- Feeehhhh... Freeeddhhhh... – jadeó el otro pelirrojo, abriendo los ojos lo más que pudo, sin conseguir ver más que una figura borrosa sobre él – Ahh... Naahhhh... -

El más joven, experto por razones conocidas, comenzó a moverse sobre el otro, experimentando por primera vez lo que realmente significaba hacer el amor.

Sus espaldas se encorvaban con cada nueva penetración y sus rostros se coloreaban cada vez de más carmín, mientras sus cuerpos se cubrían del brillante sudor, perlando sus pieles de porcelana.

Las manos de George no tardaron en tomar el olvidado miembro del menor, para comenzar a masturbarlo hasta alcanzar un ritmo casi igual al que este llevaba.

- Mmhhhh... Ásshhh... Ahh... Geor—ge... Nyyaaa... – jadeaba Fred. Sus ojos cerrados mientras acercaba su pecho más y más al de su hermano.

George logró sentarse como pudo, rodeándole la cintura a Fred con su brazo libre. Sus rostros, casi a la misma altura se encontraron y comenzaron a besarse en medio de los jadeos y gemidos, como si no quisieran acabar nunca.

Las manos de Fred se sujetaron de los hombros del mayor, para conseguir levantarse aún más que antes y dejarse caer con aún más fuerza que nunca, arrancando gemidos de su garganta y la de su gemelo.

George no pudo evitar comenzar a besar el cuello de Fred, que se le sugería tan abiertamente frente a él. Lo tomó de la muñeca y le jaló del brazo para que su pecho se alejara un poco y estirara más aún su cuello.

- Ahhahh... Mmhhhás... Nyyaaa... -

Antes de que cualquiera de los dos se diera cuenta, la necesidad de más no podía ser totalmente complacida y antes de que George se lo pidiera, Fred se quitó de encima de él, recostándose en la cama, a su lado.

- Ha... celo... amor... – le pidió de una manera tan sexy que ninguna persona en su sano deseo podría llegar a rechazar.

George se colocó como pudo y guió su hombría de nuevo a la entrada húmeda y mojada de su gemelo. Le tomó la cadera y lo volvió a penetrar de una sola y certera estocada.

- Nyyaaaaaa... Aahhh... – gimió Fred, apretando sus rodillas alrededor de la cintura del mayor – Mhhásss... No... pa—res... – urgió cuando el mayor comenzó a arremeter contra él, alcanzando en menos de unos segundos el ritmo que llevaban antes.

George envestía como si quisiera partirlo en dos, pero aún así, Fred no dejaba de gemir por más y de alguna forma, eso prendía más aún al otro pelirrojo.

Pronto las corrientes eléctricas en sus columnas fueron demasiado intensas. Pronto sus cuerpos ya no sentían nada más que el placer en cada una de sus fibras. Nada más que ellos existía.

- Geor—ge... Voy a... a... ¡NYYYAAAAHHH! -

Al llegar al orgasmo, el interior de Fred se contrajo alrededor del miembro de George, consiguiendo que el pelirrojo alcanzara su propia cima, solo unos segundos después:

- ¡FFFHHHREEEEDD! -

Después de esos segundos en que sus cuerpos se tensaron por completo sumergidos en el más exquisito éxtasis, los minutos pasaron muy lento, casi como si el tiempo se hubiera detenido. Sus mentes, totalmente en blanco, comenzaron a regresar muy lentamente, junto con todos los otros sentidos. Comenzaron a oír el crepitar del fuego en la chimenea y sus propias respiraciones, normalizándose poco a poco. Sintieron el cuerpo del otro sobre y debajo del suyo, además de un repentino frío a su alrededor. Las imágenes se fueron desborrando perezosamente, hasta volverse claras de nuevo.

- George... – llamó el pequeño en tono cansado – Te amo. -

El mayor sonrió cansado y acercándose más a él, le dio un beso suave en los labios.

- Te amo... Te amo... Te amo... – comenzó a murmurar dando suaves besos en el rostro del menor, que comenzó a reír...

Continuara...


"Harry Potter" & all caracters related © J.K.Rowling,1997

"Dos cuerpos, un alma" © Emiko Mihara, 2006