He estado casi un año sin publicar o actualizar y me disculpo con todos aquellos que hayan sufrido por eso. Pasé por una leve depresión luego de que mi hermano Momoshiro se mudó dejandome "sola" y luego terminé regresando a vivir con mi madre y mis hermanos... Tuve algunas crisis personales luego de eso, pero ahora ya me siento segura de nuevo y comenzaré a escribir nuevamente, en mis ratos libres de trabajo.
De nuevo, mis más sinceras disculpas a todos aquellos que pasaron un mal rato por mi ausencia.
Mihara Emiko
Este fanfiction es del tipo YaoiSlash, lo que significa que se describen escenas de amor, romance, sexo y violación entre hombres. Si el tema no es de tu agrado, te pido cordialmente que te retires. Estás avisado, no acepto reclamos.
Si disfrutas del Yaoi/Slash tanto como yo solo me queda advertirte que si eres fanatico de Percy Weasley este fic no es para ti.
Ahora, si aún quieres leer, estás en libertad de hacerlo.
Dos cuerpos, un alma
by Emiko Mihara
12° Capítulo "Atrapado en su propio ser"
Los Profesores de Hogwarts no dejaron pasar ni una hora después de la reunión con Dumbledore antes de asegurar todas las habitaciones en las torres y en las mazmorras. Se dividieron en grupos de tres por casa y revisaron que todos los alumnos que se encontraban en el castillo estuvieran seguros en sus camas.
McGonagall dejó a Hagrid y a Sinistra montando guardia en la sala común de Gryffindor y se dirigió al corredor de las habitaciones de los profesores, para asegurarse de que los gemelos Weasley estuvieran en su habitación.
Una vez frente a la puerta, Minerva golpeó dos veces contra la madera, sin recibir respuesta alguna en algunos minutos. Se aclaró la garganta y lo volvió a hacer varias veces hasta que una voz adormilada y un poco ronca le respondió:
- Qu—ien es? -
- Es la profesora McGonagall. – respondió Minerva un poco más tranquila al oir la voz de uno de sus alumnos.
- La... la contraseña... – pidió la voz al otro lado y la profesora bufó.
- Viktor Krum. - respondió un tanto enfadada y el ruido de la cerradura destrabándose fue su respuesta.
- Profesora McGonagall... – la medio saludo George Weasley con los ojos entrecerrados, el pelo despeinado y el pijama arrugado – Son las... casi las dos de la mañana. Ocurrió algo? – inquirió el mayor de los gemelos en tono un poco más serio y preocupado.
- Solo venía a asegurarme que estén bien... A pasado algo extraño durante la noche? Oyeron ruidos o algo? – inquirió la bruja mirando hacia adentro, viendo al otro gemelo recostado en su cama, aún dormido.
- Ruidos? – repitió George – No... No hemos escuchado nada... Profesora, paso algo? – volvió a insistir y McGonagall lo miró de manera preocupada.
- Hubo... Hubo un ataque. – habló despacio y la mirada del chico Weasley le dio a entender que no la comprendía – Alguien atacó a uno de los alumnos de sexto año. -
- Que?! Cómo...?! A quién...? – salieron las palabras agolpadas de la garganta de George.
- Wood. – fue lo único que Minerva le dijo y antes de irse dirigió una mirada al dormido Fred.
»»»«««
Las imágenes comenzaron a volverse cada vez menos borrosas, recuperando sus formas y colores. Poco a poco comenzó a sentir su cuerpo... y el dolor que lo recorría.
Sus ojos volvieron a cerrarse con fuerza y apretó los dientes en un vano intento de soportar ese dolor... pero era demasiado:
- ARGHH! – gritó con fuerza sujetándose el brazo con la otra mano, al mismo tiempo que se sentaba levemente en la cama, alertando de inmediato a Madame Pomfrey.
- Por Merlín! – exclamó la mujer - Wood, despertaste! – agregó sorprendida acercándose a la cama, rodeada por las cortinas cerradas.
- Nhh... Ahh! – volvió a gritar el castaño, derramando algunas lágrimas al sentir las manos de Madame Pomfrey sobre su pecho, empujándolo contra la cama para intentar tranquilizarlo – Nh... No... Noo... NO! – gritó empujando a la mujer con más fuerza de la que debería tener en su estado.
- Wood... Trata de tranquilizarte... – le pidió la sanadora con calma mientras se volvía a acercar a la cama, en la que Wood pataleaba y se movía con fuerza, cerrando los ojos.
- No... NO! No me toques! NO! – comenzó a gritar de nuevo Wood, cada vez moviéndose con más fuerza.
- Por favor... Quédate quieto, Wood... – intentó de nuevo Madame Pomfrey, pero el león no la escuchó.
- Suéltame... Aléjate de mí! No! No! NOOOO! – gritó fuerte mientras volvía a empujar a la mujer, con suficiente fuerza como para tirarla al piso y caer él de la cama – NHH! -
En el momento en que Pomfrey se levantó, Wood ya había comenzado a arrastrarse por el piso, como un intento desesperado por huir de allí.
- Wood! Detente! – gritó la mujer, pero el joven hizo caso omiso de ella.
Ya había pasado la cama junto a la de él, cuando la puerta de la enfermería se abrió, dejando pasar a un chico alto de túnica negra y ojos grises.
- Qué está pasando Ma—d? – intentó preguntar el recién llegado, pero fue interrumpido de inmediato.
- Ah! Diggory! Detenlo! – gritó Madame Pomfrey.
Oliver, desde el piso, alzó la vista y no vio el rostro amable y preocupado de Cedric, si no la sonrisa perversa de un bastardo. Cuando el prefecto de Hufflepuff se agachó para intentar levantarlo del piso, Oliver retrocedió unos centímetros.
- NOOO! ALEJATE DE MI! NO ME TOQUES! – le gritó cubriéndose el rostro con los brazos, logrando que Cedric se detuviera en seco.
«Que fue lo que te hicieron...?» fue el único pensamiento que se apoderó de la mente del menor, mientras una expresión angustiada se extendía por su rostro, ensombreciéndolo. Esperando solo unos minutos, Cedric tomó en brazos al débil y tembloroso Wood, que comenzó a forcejear con él para que lo soltara.
- Suéltame! No me toques! Déjame! – gritaba entre lágrimas, golpeando el pecho del prefecto y arañándole el cuello y el rostro. Cedric no hizo nada para detenerlo, ni siquiera se quejó.
Llegó con paso firme a la última cama, en donde Madame Pomfrey esperaba con una botella de Poción para Dormir sin Sueños. El Hufflepuff acostó al león con dificultad y lo sostuvo con fuerza, pero sin lastimarlo, para que la sanadora lograra darle a beber la pócima. Pero era demasiado movimiento.
- No puedo dársela! La escupe! – medio grito la sanadora un tanto histérica. Cedric la miró.
- Démela a mí. – le pidió en tono seguro.
- Qué? -
- Démela a mí! – repitió gritando el prefecto y sin pensarlo demasiado, la sanadora le hizo caso.
- Dos tragos es suficiente dosis para doce horas. – le dijo Pomfrey antes de apoyar la boca de la botella en los labios de Cedric, quien bebió dos tragos.
Con la poción en la boca, Cedric tomó ambas manos de Oliver con una suya y lo sujetó del mentón para que dejara de mover la cabeza.
- SUÉLTAME! NO ME TOQUES! BAS—T! – y ante la sorpresa de Madame Pomfrey, Cedric había aprovechado la boca de Oliver abierta en gritos, para darle la pócima boca a boca.
Aún cuando un delgado hilo de pócima se escapó por la comisura de los labios de Wood, el resto paso por su garganta. Así, cuando Cedric se alejó de él, el capitán de Quidditch ya estaba inconsciente.
- Ha... ha... ha... – sonaba la respiración agitada del mayor de los capitanes, mientras los ojos grises de Cedric se clavaban en el rostro ahora apacible.
- Gracias a Merlín... – suspiró Madame Pomfrey pasándose la mano por la frente – Por un momento pensé que no podríamos calmarlo... -
- Entonces... ahora va a dormir hasta... -
- Hasta la noche, si... – aseguró la mujer mirando el gran reloj de la torre por la ventana: las siete y veinticinco de la mañana.
Cedric lo pensó por varios minutos, pero luego de decidirse esperó a que la sanadora regresara de su oficina y le preguntó:
- Madame Pomfrey... – la llamó – Por... Porque Oliver... Porque Wood reaccionó así? – salieron las palabras de su boca – Que fue... Que fue lo que le pasó...? -
Madame Pomfrey pareció dudar en hablar, como si la verdad fuera demasiado dura para que el joven de quince años pudiera soportarla. Desvió la mirada y balbuceó en tono bajo, hasta que finalmente Cedric volvió a preguntar:
- Por favor... que fue lo que le hicieron...? – casi rogó el chico de ojos grises.
Al ver que la preocupación de Cedric era real, Madame Pomfrey suspiró:
- Bien Diggory... te lo diré. -
»»»«««
Pese a los pocos alumnos que habia por las vacaciones de navidad, cualquiera pensaría que la escuela sería un caos al día siguiente... Que todos estarían preocupados por el ataque a Wood, que se mirarían unos a otros con desconfianza; pero nada de eso pasaba por el simple echo que ninguno fue informado del ataque... Además de los profesores, los únicos alumnos que lo sabían eran Harry y Ron (por haber encontrado a Wood), los gemelos Weasley y Cedric Diggory, que desde el mismo momento en que oyó la verdad de los labios de Madame Pomfrey, no se había despegado de al lado de Oliver.
- Sr. Diggory, debería dormir un poco... al menos unas horas. – le aconsejó la enfermera de la escuela mirándolo con preocupación.
- No puedo... no quiero dejarlo solo. – fue la simple respuesta del capitán, sin despegar su mirada gris del rostro dormido de Wood.
Oliver no había despertado desde la última dosis de pócima y si bien eso tenía sin cuidado a Madame Pomfrey, solo conseguía tener a Cedric más nervioso y preocupado... porque aún no podía sacar las palabras de la enfermera de su cabeza:
« Lo violaron... se atrevieron a tocarlo de esa manera... porque? Porque?? Quién podría haberlo hecho...?! »
No solo se sentía shockeado, sino también... enfadado? Iracundo sería lo más preciso... En esos momentos pensaba que le encantaría saber quién fue la bestia que había lastimado así al otro capitán solo para poder matarlo con sus propias manos. No le importaba si terminara en Azkaban por asesinato... Una mente vengativa era peligrosa... pero más lo era un mente enamorada.
»»»«««
Los gemelos habían estado en su cuarto la mayor parte del día y solo en la tarde, George acompañó a Fred a las mazmorras, para su dosis de poción restauradora. Cuando llegaron al despacho del profesor Snape, este estaba de espaldas, buscando en uno de sus armarios.
- Profesor? – llamó Fred apenas y fue entonces que el pelinegro pareció notar la presencia de ambos.
- Ahh... Sr. Weasley. – dijo simplemente con un leve siseo, mirandolo a los ojos.
Como le habia ocurrido a George con el Sanador McKensie, Fred sintió la horrible sensación de que el profesor de pociones intentaba entrar en su mente, pero no habia nada en ninguna de ellas que pudiera resultar sospechoso...
Los gemelos habian planeado todo muy bien y además de quitar todos los recuerdos "peligrosos" de sus mentes para guardarlos en el pensadero oculto bajo una tabla floja debajo de la cama de Fred, habían bebido una pócima para olvidar todo acerca del plan... ni siquiera recordaban que habian ocultado el pensadero.
- Vine... por mi dosis de poción. – susurro acercándose al escritorio luego de que el propio Snape lo hiciera.
- Dudo que pueda tener otra razón, Sr. Weasley. – volvió a sisear alcanzándole un pequeño tubo con la poción magenta brillante y viscosa...
Fred tomó el pequeño recipiente y como siempre lo miró con desagrado antes de beberlo, temblando por el mal sabor de boca que le dejó casi de inmediato... le regresó el tubo al profesor de pociones y luego de unos segundos, Snape regresó al armario que antes revisaba... pero aunque pasaron varios minutos, los pelirrojos no se habian movido de su lugar...
- Desean algo más? - preguntó con falso tono cortéz el Profesor de pociones, mirandolos por sobre su hombro.
Fred dió un paso atrás instintivamente, topando su espalda con el pecho de su gemelo, que al ver que su hermano no preguntaría, descidió hablar él.
- De hecho si Profesor... - aseguró primero, como esperando que el pelinegro le diera permiso para continuar hablando y se lo dió con un asentimiento - La Profesora McGonagall nos dijo sobre Wood... - aclaró primero y Snape cerró las puertas de su armario de un golpe seco, haciendo saltar a los pelirrojos.
- Asi que Minerva habló con ustedes... bueno, era obvio... Yo personalmente tenía deseos de hablar primero con uno de ustedes, antes de ir con el Sr. Wood. - aclaró el Profesor antes de sentarse en su silla y cruzarse de brazos, como esperando por algo...
Los gemelos se mantuvieron parados donde estaban sin saber que hacer. Si tenian que hablar, acercarse o sentarse, no lo sabían y la mirada negra del profesor no ayudaba con sus nervios.
- Sientense. - ordenó repentinamente Snape, como si hubiera perdido la poca paciencia con la que contaba y los gemelos obedecieron al instante.
- Su--supongo que con quien quiere hablar... - susurró Fred despacio y Snape asintió de inmediato.
Continuara...
"Harry Potter" & all caracters related © J.K.Rowling,1997
"Dos cuerpos, un alma" © Emiko Mihara, 2006-2007
