Halcyon Redux
Capítulo 3: La verdad - ¿Cuál es tu decisión Sasuke?
Naruto estaba frío.
Era una extraña sensación, en realidad. Estaba frío, pero su piel le quemaba. Encima, estaba ciego. O eso es lo que creía. ¿Las personas ciegas no veían todo negro? Todo lo que veía era un intenso blanco.
Arriba.
Abajo.
Derecha.
Izquierda.
Le quemaba los ojos. ¿Y ese dolor en su estómago? ¿Era eso normal? No recordaba nunca haber sentido eso. ¿Acaso tomó leche podrida de nuevo? Miró hacia abajo al área de su dolor sólo para ensanchar los ojos.
Había un tajo gigante en lugar del sello maldito. Al principio pensaría que estaba sangrando, pero la sangre no era anaranjada.
Dubitativamente, levantó su mano hacia la extraña cosa pegajosa chorreando del agujero en su estómago.
¿¡Qué demonios estaba pasando!?
En el momento en el que la yema de sus dedos rozaron la substancia sus alrededores cambiaron. Estaba mirando a la puerta que mantenía el nueve colas a raya. Apretó los dientes
Debería haber sabido que el kyuubi tenía algo que ver con esto.
-Hey maldito zorro, ¿¡qué demonios estás haciendo!? –gritó, cabreado-.
Una risa entre dientes siniestra hizo eco en los corredores de la mente de Naruto.
-No estoy haciendo nada. Estás muriendo, -dijo el zorro arrastrando las palabras, en su gruñido de voz-.
-¿Qué demonios? –gritó Naruto-. ¡Si yo muero, tú también!
Esto no tenía sentido. ¿Estaba muriendo? ¿Cómo era eso posible? Lo último que recordaba era estar en Konoha y luego-
Su mente se congeló mientras recordó la feroz sonrisa de Kisame y los ojos carmín de Itachi. Akatsuki. ¿Cómo lo habían capturado? ¿Era realmente así de patético? Demonios, ni siquiera recordaba dar una maldita pelea.
-No, voy a ser liberado.
Los ojos de Naruto azotaron hacia arriba, para encontrarse con la enorme sonrisa del demonio zorro, antes de que se diese cuenta. No estaba mirando hacia dentro de la jaula, estaba mirando hacia afuera.
-No, -murmuró Naruto-, ¡E-esto no puede estar pasando! ¡No te dejaré!
-Esa determinación tuya no puede salvarte ahora, -gruñó el zorro-, ¡Sólo muérete de una vez, maldito mocoso!
Sai ahora tenía un par de docenas de ratas explorando el bosque mientras Yamato trabajaba arduamente para sofocar a cualquier planta atacante. El miembro de Raíz estaba bloqueando lo que iba hacia él, pero eso era todo lo que podía hacer. Parecía que la concentración de chakra había incrementado tanto que ni siquiera el acero podía afectar a la usualmente quebradiza madera.
Siendo un novato a la emoción humana, Sai se preguntó lo que debería estar sintiendo ahora. Pensó en sus nuevos compañeros de equipo. En el ruidoso rubio Naruto y en la silenciosa pero letal Sakura. Naruto probablemente estaría lleno de adrenalina y excitación por la pelea y creía que Sakura estaría irritada con el oponente. Parecía del tipo al que le gustaban las cosas sencillas, combate cerrado, puño con puño.
Aún así, Sai quería saber lo que él estaba sintiendo y cuando lo pensó no encontró nada. Su mente volvió a sus primeros días en Raíz, cuando todas esas preguntas nunca tocaban su mente; cuando sólo era matar o ser muerto.
Todo el pensamiento murió sin mucha advertencia. Las memorias de su entrenamiento le hicieron darse cuenta de que estaba siendo ridículo en permitirse distraerse durante una pelea.
No fue entrenado así.
Su mente ahora de vuelta a la pelea, Sai detuvo una rama que parecía bastante filosa que se estaba lanzando hacia él a una velocidad desenfrenada antes de saltar hacia arriba. Lo que necesitaba era algo que podía romper la madera que era ahora más fuerte que el acero. Entonces se dio cuenta que sí tenía algo lo suficientemente fuerte. Aunque no tenía la fuerza de la Godaime o de Sakura, su tinta sí.
En rápidos, fluidos movimientos, Sai trajo a la vida un elefante negro. La bestia dejó salir un feroz trompetazo mientras que su trompa se curvaba en el aire. Una rama, como si respondiendo al sonido, dio una sacudida y se disparó como una cobra, pero la versátil trompa del elefante la detuvo a tiempo. Con una fuerza devastadora, la rama fue apretada y aplastada antes de que el elefante se lanzase hacia el tronco del árbol.
Atacar a la fuente. Eso fue lo que Kakashi dijo, ¿verdad?
El corazón de Sakura se aceleró cuando Juugo comenzó a mascullar, -Matar, matar, matar, MATAR, ¡MATAR! –La piel del hombre ahora era de un gris nublado mientras una sonrisa salvaje se plasmó en su rostro.
Los ojos verdes fueron hacia el futón sólo para encontrarlo vacío. Sus ojos se ensancharon ante la vista, sus pupilas dilatándose. Verdaderamente horrorizada ahora, la cabeza de la médica azotó de nuevo hacia el rostro de su oponente. ¡Esto no era como se suponía que sería! Se suponía que Sasuke al menos la escucharía. ¿Realmente había cambiado tanto como para simplemente dejarla morir?
Justo cuando los pensamientos de Sakura dieron un giro hacia lo peor, una suave voz se alzó sobre su hombro.
-Juugo, detente.
Con esas simples palabras, el hombre que lucía como si fuese a descuartizarla miembro por miembro sólo por entretenimiento se detuvo, su pálida piel reapareciendo, y una mirada casi de disculpa en sus ojos.
El hombre se hizo hacia atrás, hacia el alféizar de la ventana que estaba ocupando previamente murmurando, -Nunca debí haberme ido, no debí haberme ido… Necesito ser encerrado.
Sakura estaba completamente estupefacta, pero antes de que siquiera pudiese aclarar su mente alrededor de lo que había tenido lugar, Sasuke preguntó, -¿Dónde está?
-Naruto fue tomado por Akatsuki, -respondió Sakura, su voz solemne-.
-Ese no es mi problema. Sólo dime dónde está Itachi.
Los puños de Sakura se apretaron a sus lados. ¿Cómo podía Sasuke haber cambiado tanto? Naruto siempre había pensado en él como un hermano, como familia, y ella siempre había creído que Sasuke lo tenía a Naruto en un lugar similar. Y aquí estaba, ni siquiera preocupado en lo más mínimo por el mejor amigo que nunca se había rendido por él.
-Cómo te atreves, -masculló, chakra flameando entre sus nudillos. Antes de que ni siquiera se diese cuenta de lo que estaba haciendo, Sakura giró, su puño ahora volando hacia el rostro de Sasuke. Sasuke no hizo ninguna indicación de moverse. Si era porque la estaba subestimando o simplemente confiaba en sí mismo, Sakura no estaba segura.
Probablemente eran ambos.
Sin embargo, el puño de la kunoichi se detuvo justo frente a su rostro.
-Konoha sigue entrenando a ninjas patéticos, ya veo, -se mofó Sasuke mientras usaba su altura para atacar aún más el orgullo de la chica.
Sakura no pudo evitar gritar en frustración. ¡La hacía querer arrancarse su cabello!
-No, -respondió en una voz profunda que daba una pista de su creciente enojo, -Konoha sigue entrenando shinobis respetables.
-Los shinobis no son respetables. Somos asesinos, ¿o realmente eres así de ingenua?
Meneando la cabeza, Sakura suspiró suavemente. Sabía que no iba a cambiar la opinión de Sasuke con una mera conversación. No podía saber que tan torcida su mente se había tornado.
-Siempre pensé que el Sharingan podía verlo todo, -dijo, su voz irritada. Durante su búsqueda por Sasuke se había sentido mal por tener que dar las noticias sobre Itachi, pero ahora sentía que era una cachetada en la cara bien merecida-. Pero parece que realmente soy ingenua.
Las cejas de Sasuke se plegaron levemente ante sus palabras, sus ojos entrecerrándose.
Mordiendo el interior de su mejilla, Sakura sacó el pergamino que Tsunade le dijo que entregue a Sasuke. El médico no lo había leído, pero sabía del contenido general. Todo lo que se preguntaba era cómo reaccionaría Sasuke.
Uchiha Sasuke,
Entiendo que esto no será fácil de leer para ti, pero no tenemos el lujo de que sea sutil. Parece que la verdad detrás del asesinato de tu clan, detrás de los verdaderos motivos de Itachi, puede ser encontrada en el pergamino de una misión. Fue bajo órdenes que tu hermano hizo lo que hizo esa noche. Mis más profundas disculpas significan una mierda ahora, estoy segura, pero sí lo siento. No perdono semejantes acciones y no lo haré. En un mes estaré levantando un juicio para los ancianos y Danzo. Desafortunadamente no te necesito sólo a ti, pero también a tu hermano para que testifiquen. Entiendo que esta es tu pelea y te la dejo a ti.
Vuelve a Konoha con Itachi o pelea con Itachi. La elección es tuya.
Godaime Hokage Tsunade
P.D. – Gracioso como los caminos se cruzan de nuevo, ¿no Uchiha?
Zetsu estaba colgado dado vuelta desde una gruesa rama cerca de las afueras del bosque.
No podía creer que el pequeño mocoso había demolido tanto de su bosque antes de que diera rienda suelta a la bestia. Parecía que las criaturas de tinta no eran simplemente armas, pero seres con instinto –para sobrevivir. El elefante había usado su trompa para detener ataques sin ninguna clase de comando de su creador. Aún más molesto era que el cretino era, lejos, más ágil que su real contraparte, arreglándoselas para defenderse con facilidad.
Demonios, una vez que el otro idiota se diese cuenta lo bien que le iba a la bestia, ayudase en defender a la criatura mientras destruía el hermoso bosque de Zetsu.
-Quiero comérmelos –dijo el lado blanco en una manera que daba pista de su irritación-.
-Tenemos que matarlos primero –respondió el negro-.
-Entonces matémoslos de una vez.
-No podemos darles nuestra ubicación. Los agotaremos hasta que sean pan comido.
El lado blanco no respondió, pero cuando otro árbol fue cortado, rechinó los dientes. Los ninjas de Konoha iban a morir lentamente por lo que habían hecho a los árboles.
Neji fue el primero en localizar a Kisame posado en una roca alta, una sonrisa en su rostro y su Samehada en su hombro. El Hyuuga no había olvidado su último encuentro y su irritación para con el ninja renegado de la niebla se deslizó en su voz mientras alertaba a los otros.
-Parecen desesperados en ralentizarnos, -declaró Kakashi. En el fondo de su mente estaba preocupado sobre cuánto tiempo le quedaba a Naruto. Si estancarse era lo único que necesitaban, probablemente estaban cerca.
-Me encargaré de esta batalla, Kakashi, -respondió Gai, mientras mostraba una sonrisa confiada.
-Esta es la real. Será más fuerte-
-¡Ayudaré a Gai-sensei! No te preocupes Neji. ¡Volveremos sin ningún rasguño! –dijo Lee mientras también mostraba una sonrisa-.
-Tch, como si me importase, -murmuró Neji mientras se apresuraba un poco, incómodo con sus compañeros siendo, bueno, tan estúpidamente juveniles.
Tenten ahogó una risita con su mano mientras siguió a Neji y Kakashi.
-Cuídense ustedes dos, -gritó mientras los cuatro tomaban el camino largo para evitar cualquier confrontación con el ninja renegado de la niebla.
Yamato estaba consciente de su chakra acabándose. Manipular la madera le costaba un montón y nunca se tomaba tanto para lidiar con un oponente usualmente. Y cuando lo hacía, no estaba usando su especialidad tan jodidamente seguido.
Si sólo pudiese acabarlos con una arremetida. Bueno, podía, pero eso era sólo posible una vez que encontrase a quienquiera que estuviese controlando el bosque. La noción le hizo desear que Neji aún estuviese allí. El Byakugan parecía tan conveniente en veces como esas.
El capitán echó un vistazo a Sai quien se las había arreglado para lidiar con un tercio del bosque. Estaba agradecido con el miembro de Raíz, pero los ataques no habían disminuido. El chakra se había simplemente movido a un árbol distinto mientras distintas ramas los atacaban ahora.
Su mente se detuvo mientras miraba de nuevo a Sai.
-Las raíces, eso es, -susurró a sí mismo. ¿Cómo podía haber sido tan estúpido? Había estado tan concentrado en destruir a su oponente para librarse del bosque que nunca consideró librarse del bosque para encontrar a su oponente.
Era tan simple ahora.
-¡Sai! –el joven hombre echó un vistazo a Yamato y rápidamente bocetó unos monos de tinta para manejar el siguiente ataque mientras se hacía paso hacia el lado de su compañero-.
-Sé cómo podemos terminar esto, -dijo Yamato-, destruiré el bosque enviando una red de lanzas bajo tierra. Destruirá las raíces que se alimentan de chakra, pero estaré seco luego de una técnica como esa así que tendrás que usar la apertura para matar al Akatsuki.
Sai sonrió su sonrisa falsa y asintió en entendimiento.
Yamato reunió su chakra al punto de que sintió sus adentros quemar antes de que las lanzas invisibles se lanzasen en todas las direcciones bajo la tierra. Mientras el bosque se retorcía a nada además de tierra desnuda Sai disparó al cielo uno de sus pájaros de tinta gigantes.
Desde su punto de ventaja, el miembro de Raíz captó las banderas rojas. Ni siquiera pestañeó antes de lanzarse hacia la criatura que parecía una planta.
La batalla que había tomado lo que pareció una eternidad había terminado en meros segundos mientras que el filoso pico del pájaro atravesó al Akatsuki.
Sasuke leyó las palabras impresas en el pergamino de nuevo y de nuevo hasta que cada frase quedó chamuscada en su mente.
Bajo órdenes
Su agarre se ajustó en el pergamino, arrugándolo.
Los ancianos y Danzo
Su mandíbula se apretó en furia mientras leía los nombres de los culpables.
La elección es tuya.
No estaba seguro de si le agradaba Tsunade porque le daba una opción o si la odiaba por hacerlo escoger. ¿Cómo podría matar a su hermano ahora? ¿Cómo podría matar su propia carne y sangre sin todos los hechos? Demonios, ¿por qué Itachi -¿por qué su hermano haría eso?
Sasuke no estaba seguro de cómo manejar esto. No estaba seguro si podía manejarlo. Tenía demasiadas preguntas sin responder y una decisión imposible ahora pesando en sus hombros.
¿Se suponía que tenía que volver a pasar por las puertas de la aldea que ordenó la masacre de su familia? ¿O se suponía que tenía que asesinar a su hermano sin la sólida justificación que había tenido momentos atrás?
Oyó a alguien acercarse a él y sus ojos se dispararon para ver a Karin moviéndose como para confortarlo. La acción lo hizo sentir aún peor que antes. ¿Realmente parecía tan afligido para que ella pensase que necesitaba consuelo? Detuvo sus acciones con una simple mirada feroz y volvió su vista a Sakura.
-Lo sabes, -no era una pregunta-.
-Sí, -respondió, su voz pesada con una forzada indiferencia, pero vacilante.
-¿Qué? –preguntó, áspero. Podía saber que ella tenía una opinión en el asunto y a pesar de que no quería admitirlo, quería que alguien le dijese qué hacer, qué elegir.
-Es sólo… -Sakura se mordió el labio, sus ojos cayendo al suelo. Abrió su boca para hablar sólo para cerrarla de nuevo y elegir sus palabras cuidadosamente-, Tenemos que apurarnos. A Naruto no le queda mucho tiempo.
Tantas réplicas cruzaron la mente de Sasuke que su mandíbula casi se cerró. No podía ni siquiera considerar ninguna de las opciones. A pesar de las razones de Itachi, asesinó a todo el Clan Uchiha. Y Konoha, esa había sido la causa.
Ambos eran culpables, ¿verdad? Al final, no había sido todo sobre matar a Itachi, sino de vengar a su clan, a su familia.
-Llévame a él, -dijo Sasuke, su voz llena de odio-.
Había tomado una decisión –todos los que le quitaron a su familia morirían.
