Capítulo 4: El Espadachín de la Niebla — ¿Qué hay con los dientes de tiburón?
—Oh, perfecto, son los zoquetes verdes. Y aquí estaba yo esperando probarme con el ninja copia, pero supongo que ellos serán suficiente.
Kisame se apoyaba en el mango de su Samehada, la punta del arma mordiendo el terrono rocoso bajo ella. La sonrisa feroz en el rostro del ninja renegado de la niebla desbordaba impaciencia por la pelea que vendría.
Sus ojos profundos estaban posados en los dos ninjas de Konoha mientras conversaban. Una sonrisa brillante y unos pulgares arriba después, el menor de los parecidos desapareció en un borrón. Kisame no era sorprendido fácilmente, sin embargo. Sus ojos permanecieron en Gai mientras diseminaba su chakra. No iba a perder de vista a ambos. Se volvió un poco frustrado cuando todo su sondeo resultó en pequeños puntitos.
¡Ese maldito mocoso necesitaba quedarse quieto!
Antes de que pudiese pensar en algo más Gai estaba yendo hacia él, su puños alzado. Kisame rápidamente tomó su Samehada, poniéndola frente a él como un escudo, pero el contraataque fue inútil cuando Gai desapareció como el mocoso. Dejó salir un bajo gruñido cuando una poderosa patada fue plantada en su costado y salió volando a través de dos pilares de roca, estampándose contra un tercero. Aunque su fuerte piel dejó mucho que desear del ataque, su ego estaba definitivamente tocado.
¿Habían sido tan monstruosamente rápidos en su anterior batalla?
Kisame no tuvo más tiempo para pensar cuando Lee comenzó a darle una embestida feroz de puñetazos y patadas. Luego de agarrar una patada apuntada a su cabeza, Kisame lanzó al joven al mismo pilar que contra el que él había sido estampado momentos atrás. Lee se perdió rapidamente en la nube de polvo y escombros.
Aún así, los ataques no se atenuaron porque Gai tomó el lugar de su estudiante. Los dos, aunque eran muy similares, diferían en un área – Lee se concentraba más en sus pies y favorecía las patadas, mientras que Gai favorecía sus puños.
Esquivando un codazo, Kisame notó a Lee agacharse en una posición de ataque encima de los escombros. La escena le hizo darse cuenta de la bases del plan de los ninjas de Konoha. No estaban simplemente abrumándolo con ataques – lo estaban manteniendo a la defensiva, asegurándose de que sus manos estuviesen siempre llenas. Manteniendo a uno solo atacando por vez, mantenían al otro listo y capaz de saltar en el segundo que lo necesitasen.
Una ajustada sonrisa torcida poseyó su rostro.
No querían que utilizase su elemento. Después de todo, una vez que llenase el abismo en el que estaban parados con agua, sus chances de ganar se desplomarían.
Seguir por detrás a Pakkun se había convertido como una segunda naturaleza para Sakura, después de los cuatro largos días que había pasado con el perro ninja. Mientras corría un par de pasos detrás de él, se encontró sin el lujo de concentrarse en su pequeña forma para distraerla.
Detrás de ella estaban Sasuke y tres otros que no podía soportar mirar siquiera. Demonios, 'el equipo' no estaba realmente detrás de ella. Estaban más al costado actuando como si no existiese.
Equipo Hebi ― así era como Sasuke se había referido a ellos.
Estaba mal, tan horriblemente mal. ¡Él era una parte del equipo siete y eso era todo! El verlo moverse con ellos era como empujar un cuchillo aserrado a través de su corazón. Aún peor, Sasuke lucía tan… tan en casa con estos ninjas de Oto.
¿Qué había sucedido? ¿Era posible que haya cambiado tanto?
Claro que había tenido sus problemas cuando era más joven, pero aún era un shinobi de Konohagakure. Le importaban sus camaradas y sostenía algún tipo de ética, pero ahora era alguien que ni siquiera podía reconocer.
No, eso no era completamente verdad.
Cuando le dio un vistazo de costado al Uchiha, el corazón de Sakura se retorció y se desplomó a sus pies. Dolía porque podía ver al chico que conocía tan claramente. Claro que era más alto, su cabello era más largo y sus ojos eran más oscuros (si eso era posible siquiera), pero era Sasuke.
Era la sombra de un amigo que había perdido años atrás, y no estaba segura si algún día podría traerlo de vuelta.
Lee había dejado las pesas ajustadas a sus tobillos hacía un rato y sentía como si hubiese estado corriendo a máxima velocidad por días.
El chakra que Kisame poseía le daba al espadachín una estamina incomparable, pero los ninjas de Konoha estaban definitivamente a su nivel. Kisame había recibido un par de buenos golpes, y aunque su fuerte piel parecía impecable, Gai estaba seguro de que había roto una costilla y Lee esperaba que la patada a la cabeza del ninja de la niebla doliese todavía.
Cuando el gancho derecho de Gai fue atrapado y la Bestia Verde de Konoha fue apartada a un lado como una muñeca de trapo, Lee fue rápido en reemplazarlo. El único problema era que Kisame era aún más rápido. En un movimiento resuelto, el espadachín había estampado su Samehada en el terreno rocoso. La tierra erupcionó bajo la increíble fuerza y la grieta fue hacia Lee como una cobra.
El joven perdió su balance antes que la rodilla de Kisame se estampase en su abdomen, enviándolo a volar como su sensei. Volando hacia atrás en el aire, pudo ver el sello de manos final del ninja de la niebla antes de oír el sonido del agua.
Lo que había sido una batalla más o menos equitativa había acabado de girar a favor de Kisame.
Pakkun había ralentizado su paso de repente al lado de Sakura. El pequeño perro dejó salir un suspiro áspero.
—Gai está cerca con su alumno. No conozco el otro olor. Creo que es un Akatsuki… huele a agua salada.
Sakura asintió, su ritmo incrementando ligeramente.
Si Akatsuki ya estaba contraatacando entonces de seguro estaban cerca.
Ahora tenía que tomar una decisión entre ayudar a Gai y a Lee o continuar y esquivar el campo de batalla hacia Naruto. Sakura se dio cuenta de que si Kakashi y los otros habían dejado a esos dos solos, entonces debería confiar en que podrían manejarlo.
—De acuerdo, —llamó, inclinando la cabeza levemente hacia el equipo Hebi. Sakura forzó a sus ojos a permanecer en el sendero ante ella—. Vamos a ir directamente al escondite de Akatsuki. Creo que nos estamos acercando.
—¿Tú crees? –vino la voz airosa de Karin—. ¿Qué clase de kunoichi eres? Ugh, estúpidos ninja de Konoha, ¡debieron haber enviado un explorador adelante para así estar preparados! Son una manga de idiotas.
El puño de Sakura se ajustó mientras se forzaba a ignorar las provocaciones. No tenía tiempo para que le importasen de momento. Aún así, sus nervios ya estaban deshilachados, pero por suerte, justo cuando estaba por perder su temperamento tan fino como una hoja, sintió una presencia de repente junto a ella.
—Hey, ¿niñita?
Levantando una ceja, Sakura echó un vistazo a Suigetsu.
—¿Sí?
—¿El perrito dijo algo de agua salada?
—Sí, Pakkun dijo eso.
Expertamente ignorando el temperamento flameante de Sakura, el espadachín de la niebla dejó salir una escalofriante risa.
—Ya era hora. Hey cuatro—ojos, ¿qué tan lejos está el chakra?
—Tch, —dijo Karin con una mueca de desprecio, reajustando sus anteojos—, como si fuera a decirte, cara de tiburón. ¡Averígualo tú!
Suigetsu gruñó por lo bajo justo antes de que Sasuke interrumpiese la pelea innecesaria.
—Karin. Dile.
Con un sonrojo enojado la pelirroja dio las coordenadas y continuó haciendo pucheros mientras Suigetsu se separó del grupo.
—Idiota. Va a hacerse matar.
Con un leve vistazo a Karin, Sakura no pudo evitar bufar una risa.
—¿¡Qué!? –exclamó Karin, molesta—.
—Sólo no esperaba que te importase, —respondió Sakura, encogiéndose de hombros despreocupadamente—.
—Lo que sea, rarita, —Karin pausó por un momento, antes de rápidamente añadir—, y no me podría importar menos.
Sakura simplemente se encogió de hombros mientras el grupo aumentaba su ritmo, cuando Pakkun habló, —Estamos cerca de Kakashi.
—¡Gai-sensei!
Suigetsu acababa de llegar al campo de batalla cuando oyó el sonido de advertencia. Sus ojos fueron del más joven de los ninjas de Konoha antes de pegarse a quien asumió eran Gai y Kisame.
Kisame había empuñado Samehada y estaba a punto de bajarla sobre Gai cuando Suigetsu de repente fue a bloquear el ataque. En un tronante ruido del metal sobre metal, los dos espadachines se separaron en la superficie del agua.
Lee estaba rápidamente junto a Suigetsu. ―Gracias por ayudar a Gai—sensei. ¿Quién eres?
Sin quitar sus ojos de Kisame, respondió, —Suigetsu, uhm, soy amigo de esa chica pelirrosa.
—¡Sakura! Entonces debes de haber estado viajando con Uchiha-san, ¿verdad?
Antes de que Suigetsu pudiese responder, Kisame dejó salir una profunda carcajada entre dientes, —Vaya, vaya, vaya. Suigetsu. Te has hecho tan grande. Recuerdo cuando apenas pasabas mis rodillas.
—¿Qué fue eso? —provocó Suigetsu—, ¿Quieres que te corte las piernas?
—No te hagas el chulo, niño.
—Hey, —dijo Suigetsu a Lee—, tú y tu sensei allá, no se crucen en mi camino.
—No. Deberíamos pelear juntos—
—Esta es mi pelea, ¿lo entiendes? –Suigetsu no iba a hacer más enemigos aquí, pero tenía que ser el que mate a Kisame — de otra manera jamás sería capaz de empuñar Samehada—.
Lee apretó sus labios antes de asentir. wYa veo. Si es personal, no interferiremos. ¡Pelea con ese espíritu de la juventud!
—Seh, gracias, —murmuró Suigetsu, un poco perturbado.
Con eso arreglado, Suigetsu inmediatamente atacó a Kisame, su espada en alto, pero cuando la movió contra el pecho del otro espadachín todo lo que obtuvo fue un splash.
Malditos clones de agua.
Si Kisame ya estaba volviendo esto un juego del gato y el ratón — entonces parecía que iba a ser una larga y tediosa lucha.
Sasuke, Sakura, Karin, Juugo y Pakkun podían ver la gran montaña en donde Akatsuki tenía a Naruto. Pakkun les había informado que Kakashi, Neji y Tenten ya estaban en la base.
—¿Qué hay de Yamato-taichou y Sai?
—No estoy seguro, —respondió Pakkun—, quizás se separaron como Gai y Lee.
Sakura asintió mientras veía las formas de sus compañeros comenzar a enfocarse. Desafortunadamente la siguiente cosa que su mente registró fue la entrada cerrada con una barrera.
'¿Otro sello como el de Suna?'
—Lo lograste, —dijo Kakashi con una sonrisa invisible. Su único ojo se desvió hacia Sasuke. El ex ninja de Konoha tenía una mirada ausente, como si sus emociones se hubiesen apagado y ya no supiese lo que estaba haciendo.
—Sasuke, —saludó asintiendo ligeramente—.
Sasuke le echó un vistazo y con un poco de inseguridad asintió en respuesta.
Kakashi sonrió bajo su máscara.
Eso simplemente se añadía a sus anteriores análisis de su ex estudiante. Sasuke estaba perdido. Ya no sabía quién era su enemigo o a quién culpar, pero no podía dejar ir todos esos años de odio. Si lo hacía, si reconocía su error, entonces ¿cuál demonios era el punto en todo por lo que había estado trabajando? No, el reconocer que su hermano podía ser el buen y cariñoso nii-chan que recordaba probablemente lo arrojaría al caos.
Aún así, Kakashi sólo podía preguntarse si Sasuke podría continuar viendo Itachi como el villano cuando estuviesen cara a cara.
Suigetsu podía sentir el cansancio pulsando por su cuerpo desfigurado. Sus piernas eran lo mismo que el agua en el que estaba andando, su chakra manteniendo la parte superior de su cuerpo sobre la superficie. La Samehada de Kisame estaba cortando profundo en su brazo aumentado en tamaño, y la fuerza que quedaba en el miembro apenas era competencia para su oponente.
Kisame había recibido bastantes golpes durante su pelea y Suigetsu sabía que ambos estaban por terminar. Todo lo que tenía que hacer era obtener un golpe final, pero Kisame no era el objetivo más fácil precisamente. Con su control experto en los litros y litros de agua en los que estaban peleando, su defensa era algo para ser envidiado.
Necesitaba tomar al Akatsuki por sorpresa. Esa podría ser su única chance de ganar esta pelea y reclamar a Samehada como suya.
Sí, todo lo que necesitaba era una distracción.
Suigetsu echó un vistazo a los dos ninjas de Konoha. Les había pedido que se mantengan fuera de la pelea. Para su sorpresa ambos habían escuchado, sin meterse en su camino una sola vez, pero todavía estaban allí, esperando en caso de que los necesitase.
—Malditos shinobis de la hoja, —maldijo Suigetsu. No estaba acostumbrado a la camaradería que ofrecía Konohagakure, pero en el momento estaba agradecido—. Esos idiotas me están suavizando.
—¿Qué fue eso, chico? –preguntó Kisame con una sonrisa feroz, su espada todavía carcomiendo la carne de Suigetsu—.
—No te preocupes. Estarás muerto pronto así que no debería importarte.
—Tch, no te ilusiones, —respondió Kisame mientras aplicaba más fuerza. Suigetsu hizo una mueca mientras la espada se hundía más profundo. Si no encontraba una manera de moverse cortaría su brazo y continuaría derecho hacia su cuello.
El dedo de Tsunade yacía en el cajón de abajo a la derecha de su escritorio. Ya podía saborear el líquido paradisíaco escondido entre los archivos, a salvo de los siempre—afilados ojos de Shizune.
Dios, necesitaba un trago.
Había ganado la lotería diaria todos los días desde que había asignado la misión de rescate para Naruto, y eso sólo podía significa una cosa – algo estaba yendo mal, horrible, horriblemente mal.
Con un suspiro cansado, Tsunade abrió el cajón y sacó la botella de sake junto con un pequeño vaso. Tan pronto como el líquido golpeó su garganta, Shizune entró con Tonton a sus talones.
—¡Tsunade-sama! ¿¡Qué está haciendo bebiendo eso!? Es la Hokage y tiene mucho trabajo—
Tsunade fulminó con la mirada a su ex aprendiz antes de servir y tragar otro vaso más.
—El equipo de Kurenai llegó ayer por la mañana, ¿no?
Shizune tenía el ceño fruncido en curiosidad mientras asentía.
Estampando su vaso en el escritorio, la Hokage ordenó, —¡Bien! Diles que tienen otra misión — ¡parten hoy por la noche!
Suigetsu no tenía mucho tiempo para pensar cuando puso su espada bajo sí mismo debajo de todo del abismo lleno de agua. Desesperado por salir de las garras de Kisame, Suigetsu envió chakra al agua, la corriente cambiando a su favor.
Con la corriente ahora girando y llevando su espada a la superficie, Suigetsu puso su plan en acción. En un rápido movimiento, disparó su espada a Kisame manipulando el agua en un chorro.
Tuvo el efecto deseado.
Kisame fue forzado a saltar hacia atrás dándole a Suigetsu la libertad de poner un poco más de distancia antre los dos. Encima de todo, se las había arreglado para poner un corte superficial a través del pecho de Kisame.
Mirando alrededor, Suigetsu finalmente encontró a sus dos 'aliados'. Bajo normales circunstancias, habría muerto antes que pedir ayuda, pero esto era sobre reclamar la Samehada – y haría cualquier cosa (hasta pedir ayuda a los pequeños pensativos ninjas de Konoha) para poder empuñar esa arma.
—¿Puedes llevarlo al aire? —preguntó Suigetsu—.
—Sí, —dijo Gai, mientras Lee asentía.
—Háganlo. Me encargaré del resto.
Kisame no estaba esperando que Gai lo atacase. Aún más, no estaba esperando que Gai lo atacase sólo para desaparecer treinta centímetros delante de él para revelar a Lee. El más joven de los ninjas de Konoha no perdió un segundo mientras golpeó su pierna contra la quijada de Kisame, enviándolo al aire. Lee dio golpe tras golpe, enviando a Kisame más y más alto.
Suigetsu estaba listo cuando Lee se alejó, parándose en uno de los pilares que seguían en pie. Con lo que quedó de su chakra, el espadachín de la niebla empujó al agua en una ola, su espada apuntando al corazón de Kisame.
Con un poco de ayuda de la fuerte corriente, el usuario del agua atravesó a Kisame con su espada, exitosamente haciéndolo el nuevo dueño de la Samehada.
Sakura estaba deslizando por sus manos sus guantes negros mientras Kakashi comenzó a examinar la gran roca bloqueando la entrada. Golpeando sus nudillos contra ella, sintió el estático flujo de chakra pulsar en su carne mientras que el fantasma de una quemadura fue dejado en su piel.
—¿Una barrera? –preguntó Sakura, sus temores rápidamente respondidos cuando Kakashi asintió.
—No es impenetrable como la otra, pero eso no significa que sea fácil. Si la desarmamos como se debe, estamos hablando de unas buenas cinco o seis horas.
Justo mientras la oración dejó su boca, Kakashi oyó el tronante grito de batalla de Sakura. Mirándola, vio a la chica atacar la obstrucción, su puño cargado con chakra estampándose en la sólida roca. Cuando su golpe impactó, el chakra visiblemente fue liberado y la médico voló hacia atrás.
Plantando sus talones en el suelo, Sakura se deslizó hacia atrás unos cuantos metros, su mano bajando para ayudarse a parar.
Karin bufó una risa mientras reajustaba sus lentes.
—Eres una idiota. Es una barrera de chakra. No puedes sólo golpearla como una bárbara, tienes que disiparla dándole de tu propio chakra.
Sakura se enderezó e inmediatamente atacó una vez más. El resultado fue el mismo mientras se deslizó hacia atrás, sin perder un segundo mientras atacaba una vez más.
Karin rechinó los dientes. —¡HEY IDIOTA! ¿ESCUCHASTE LO QUE DIJE? NO PUE—
Deslizándose hasta parar, los verdes ojos entrecerrados de Sakura se desviaron para encontrar los orbes vino de Karin. La furiosa determinación y la luz iracunda llenando los ojos de la médico detuvo la frase de la ninja rastreadora.
—Lo sé, —vino la voz profunda de Sakura—, pero no tenemos tanto tiempo.
Atacó una vez más, y esta vez una grieta se formó en la enorme piedra con el impacto. El progreso rápidamente calló a Karin y alentó la rigurosa tarea de Sakura de golpear la gruesa pared de chakra, hasta aplastar la roca.
A/T: AUNQUE NO LO CREAN, sigo viva. Hahaha. Me decidí a continuar con las traducciones antes de que Paige me mate, así que acá tienen el Capítulo 4. La continuación de 'Mejores Amigos' debería estar lista para esta semana o la siguiente 8D
