Chispazos de Realidad

La noche había sido dura, no sabía cómo logro dormirse luego de tal impresión, pero sin duda los ahora familiares brazos de Edward Cullen, le habían ayudado. Cuando recupero la conciencia luego de su estado onírico, noto que dentro de la habitación había más luz de la normal, debía haber amanecido, y eso significaba levantarse. Pero algo la impedía moverse. Eran los potentes brazos de un hombre, ¿era Edward?

Empezó a quejumbrarse para que su compañero de cama, se despertara. Sabía que Edward tenía un carácter duro y no sabía cómo podría reaccionar frente a un brusco corte de su estado onírico. Pero antes de que pudiera pensar cuál sería su próxima estrategia para desarmar a su compañero de cama, se sintieron unos golpes en la puerta de su habitación. Eran sin duda masculinos, eran muy fuertes para ser de Esme. Tendría que ser alguno de los hombres de la casa. Sintiendo que Edward se estaba despertante, se giró completamente hacia él, con el fin de que se lograra despabilar y salir de su cama, porque ya estaban fregados. Ni siquiera más de dos noches en esa casa y ya tenía a un chico en su cama. Si bien sabia que para Carlisle, y Esme, Bella seria una hermana más para el resto de los chicos, el problema no era que Edward estuviera en su cama. Las circunstancias en que se quedo eran comprensibles, el problema es que él estaba sin camisa.

Edward Cullen, sin camisa en su cama. En pleno amanecer. De verdad era un amor a la humanidad masculina, era quedarse corto, con decir que era un pecho esculpido en mármol. Era algo más, sus ojos eran víctimas de un fenómeno que no era normal. Mientras los golpes seguían en su puerta, en la parte superior del cuerpo de Edward se empezó a mover, como también los brazos de Edward, que ahora tocaban la espalda de Bella. Tratando de atraerla más a él, y al mismo tiempo empezó a quejarse sutilmente y en bajo volumen de los ruidos de la puerta.

-Edward… vamos suéltame, puede ser tu papá, y puede que nos mate…-

-Que me mate, nunca antes he dormido tan bien en mi vida…-

-Edward ya pues, muévete, déjame salir, tienes que irte a tu habitación…-

-Estoy en mi habitación…-

-Tonto que no, estamos en la mía y puede que sea tu padre quien esté a punto de derribar esa puerta si no le abro. –

-¡¿Qué?! – dijo despertándose totalmente Edward. Y abriendo sus ojos, se encontró con la belleza más exquisita que jamás ninguna de sus fantasías, alcanzaría. Bella estaba al lado de él, con sus pozas cafés, mirándolo fijamente, y el sintiendo la cercanía de su cuerpo, y como su mano, estaba peligrosamente cerca del cambio de la espalda y el trasero de Bella. Pero existía tanta calidez en su tacto que no podía moverla, no la quería mover. Los labios de Bella eran otra cosa, eran los más apetecibles y tentadores que jamás había visto. ¿Cómo podía estar tan hipnotizado por su belleza tan temprano en la mañana?

-Belly… chica vamos, Esme nos está esperando para desayunar, levanta… -

-Mierda es Emmett, te matará, vamos Edward levanta. – dijo Bella con un poco de desesperación. Y raíz de esto Edward con una sonrisa tonta en la cara, se levanto soltando a Bella, pero pasó sobre ella para salir de la cama, dejando entre ver que solamente estaba con sus bóxers durmiendo. Mientras Bella, quedaba sin respiración, luego de ver de muer de cerca, el increíble pecho de Edward, con caminito de la felicidad y todo, dándole la espalda, Edward se sentó al borde de la cama, dejando ver en toda su majestuosidad el tatuaje de su espalda. Con un suspiro Edward se puso sus jeans, y tomando sus zapatillas, se dirigió a la puerta y abriéndola súbitamente, dijo:

-Ya Emmett, ya nos despertaste, puedes dejar de tocar por favor. Hay gente que es sensible al ruido matutino. En cinco minutos bajamos….-

-Que mierda…. ¿bella? –

-Déjala, que está despertando, vamos hermanito,… baja, hay que ir a la escuela ¿no es verdad? – dijo Edward cerrando la puerta de la habitación, y saliendo de esta con el propósito de distraer a Emmett, para que no se burlara más aun de Bella.

Mientras tanto Bella, todavía no podía salir de su ensoñación, y como el estúpido de Edward Cullen salió de su cama… y esa tonta sonrisa, y el tono… ¡AH! Ese hombre ya la estaba sacando de quicio. Pero al bajarse de su cama, vio que todavía quedan cosas de Edward, como sus calcetines, y su polera. La cual tomándola, la olio, y era espectacular. Además el maldito olía bien.

Y viendo la hora, tomó unos jeans, que sabía que había usado ayer, terminado de vestirse, pero, en vez de ponerse una polera de ella, se puso la que dejo Edward, en su habitación y haciéndole los nudos correspondientes, para que no se le escapara nada. Tomo una mochila que había por ahí, con unos cuadernos, preparando muy a la rápida, y haciéndose una cola de caballo, calzándose sus zapatillas, abrió la puerta, chocando prácticamente con Edward. Quien logro sujetarla de la cintura, en el rebote contra su pecho.

-¿Estás bien? – pregunto Edward.

-Si – dejando escapar lentamente el aire de sus pulmones, ¿desde cuándo quemaba tanto el tacto de Edward?

-Vamos, apúrate. Saco mis zapatillas y nos vamos a la escuela. – dijo Edward entrando a la habitación apresuradamente, como si fuera dueño de todo lo que había y existía ahí. Bella en el fondo que en cierto sentido era así.

-Este… abajo… Esme… desayuno. –

-Lo tomarás en el auto, ya lo deje allí, con nuestros mugs lleno de café con leche. ¿No viste mis calcetines? – dijo Edward girándose hacia ella.

-Toma – dijo Bella ofreciéndoselos.

-Gracias. – tomándolos y poniéndoselos de inmediato, pero algo capto su mirada periférica. Su polera, en su Bella. Que otra cosa en ese mundo podía ser más sexy que tu chica con tus prendas de vestir. ¿Cómo se vería en su ropa interior, a modo de short de vestir?

-No te dijeron nada… -

-Quien me tenía que decir algo...-

-Emmett... en la mañana… en la puerta… Edward…- no decía nada coherente Bella, a raíz de la mirada de depredador de Edward, estaba con sus gemas verdes brillantes, y peligrosamente acercándose a ella.

-Sabes que perfectamente puedo obligarte a sacar esa polera que llevas puesta y dejarte que te enfrentes solamente en tus sostenes a toda la escuela…-

-No harás tal. No te tengo miedo Edward Cullen –

-No deberías haber dicho eso – dijo Edward, que con una de sus manos acorto la distancia entre el rostro de ambos y chocando sus labios, beso apasionadamente a Bella, cortándole la respiración, pasando su lengua por su labio inferior demandándole que abriera su boca, Bella por la impresión del ataque apasionado, boto su mochila contra el suelo, y por temor a caerse cruzo sus brazos por el cuello de Edward, chocando su cuerpo aun más contra el del hombre.

Edward, al momento de besar nuevamente a Bella, inspiró nuevamente más profundamente sujetando con una mano, la nuca de Bella, y con la otra abrazando firmemente a Bella por la cintura. Pero sabía que Bella no estaba respirando, por lo tanto rompió el beso. Y separándose de Bella, recargo su frente contra la de ella. Y suavemente con su profunda voz le dijo.

-Respira… que nos tenemos que ir a la escuela. –

-Mmm – murmuro en aceptación Bella. Si ese iba a ser el tratamiento de Edward para a asustarla, tentaría su destino más seguido.

-Vamos, si no llegaremos atrasados. – dijo Edward tomándola de la mano, y bajando la por las escaleras hacia la salida de la casa.

-Pero Edward, Esme y Carlisle…-

-Ya salieron, dijeron que tenían que hacer unos trámites y se fueron muy temprano...-

-Y tus hermanos… por Dios Emmett. Me muero de la vergüenza. –

-No tranquila, no pasada nada, ellos se acaban de ir hacia la escuela. Vamos que tu desayuno esta en el auto. –

-Dios, mi mochila...-

-Amor, la tengo yo… Vamos…- dijo eso finalmente Edward. Callando a Bella, con una simple palabra dejo su cabeza en blanco. Como era de potente lo que le decía Edward.

Edward, subió a bella en el auto, y dejando la mochila de ella, al lado de la de él, en los asientos traseros, encendió el auto, y tomaron rumbo a la escuela.

Bella empezó a comer su desayuno, y Edward tomaba ya las mediadas, de lo que sería unos de los días más movidos de la escuela, en especial cuando Bella iniciaba ahora sus actividades, pero esperaba que ninguna de las plásticas o perras como Alice las llamaba, se ensañara en contra de Bella. Aunque debía reconocer que le encantaba que se hubiera puesto su polera. Estaba encantado.

Ambos durante el camino, no hablaron mucho, se comieron el desayuno sin muchos comentarios, pero también cada uno sumidos en sus pensamientos. Sobre todo Bella, quien había tenido un despertar bastante brusco. Impactante. Fuerte y apasionado. Pero que la tenia descolocada con la actuación de Edward. Su actitud como si estuvieran hace mucho en una relación igual la asustaba. Pero al mismo tiempo sentía una seguridad impactante.

Cuando el Volvo, entro en el estacionamiento de la escuela, como siempre atraía miradas, pero ahora en especial las de las plásticas, que parecía como si estuvieran formando un bloque para el recibimiento de Edward. Esto lo molesto bastante. No tenían porque esas niñitas que armarle un show, por la presencia de Bella, en especial como iba vestida.

Bella, estaba un poco, asustada, nunca había visto tanto odio en la mirada de las jóvenes que estaban frente a ellos, en especial la de Tanya, quien de verdad presentaba un aspecto de que deseaba matarla.

En eso Edward termina de estacionar el auto. Y dándole un apretón fuerte a Bella, y tomando los bolsos de ambos, se bajó del auto. Bella, con cautela, bajo, su mirada era neutra, nos se sentía cómoda con la mirada de Tanya. Y Lauren también, quien la miraba como si estuviera cometiendo el peor de los pecados.

Alice, llego a Bella, antes de que lo hiciera Edward, quien la estaba abrazando y saludando.

-Edward, tenemos que hablar. Podemos ir al lugar de siempre… - le dijo Tanya en un tono que era irritante y en un tono que hacía a Bella, desear poder callarle la boca.

Edward hacia como que no la había escuchado y se acerco a donde estaba Bella y Alice, y rompiendo sutilmente el abrazo de Alice, y tomando a Bella del brazo, la acerco hacia él.

-Alice, creo que Jasper te necesita, verás a Bella después… - dijo Edward, y pasándole unos de sus brazos por los hombros de Bella. Dejando a toda fémina que estaba cerca muy sorprendida. Pero aún así Bella se sentía bien. Como si todo estuviera correcto.

-Edward Cullen, te estoy hablando – le grito Tanya y todo el estacionamiento la escuchó.

-Edward por favor dile algo, siento que me va a matar en cualquier minuto – le susurro Bella.

-Calma, no te metas, déjame esto a mí. –

-Pero… yo voy a ser la victima de tu daño colateral –

-Calma, no dejare que nada te pase – y luego de eso, acerco su rostro al de Bella, y le deposito un beso en sus labios. A la vista y paciencia de todo el mundo.

-Edward Cullen no me puedes hacer esto… -

-Tanya cállate. – y todo el estacionamiento aguanto la respiración. Nunca antes Edward Cullen había rechazado por segunda vez a Tanya, y bajo uno de sus brazos llevaba a Bella. A la chica nueva.

Nadie respiraba, nadie hablaba algo, Edward Cullen, el intocable y bad boy, con una chica, abrazada por el estacionamiento de la escuela, callando a la más popular y deseada de la escuela. Pero sobre todo, porque aquella chica que tenia abrazada, era la misma del día anterior. Nadie entendía esa actitud, ni siquiera los más cercanos. Por eso mismo, Emmett, cuando lo encontró en la habitación de Bella en la mañana, notó que las pretensiones de Edward eran de otro estilo. Era algo más.

-Y bien… que pasa, porque Edward actúa así. Tanya se le estaba ofreciendo como nunca antes y este hace oídos sordos. – dijo Rosalie, con los brazos cruzados.

-Hay, amor, Rosie, Edward encontró su ancla a la realidad, no sé si su razón de existencia, pero si alguien que será su prioridad. – le respondió Emmett.

-Que sabes Emmett – le pregunto Jasper.

-Solo que… ¡ah!, no te lo puedo decir ahora, en el almuerzo te lo digo. – dijo Emmett, dándose cuenta de que los oídos de las plásticas estaban cerca.

-Emmett Cullen, no me digas que es lo que estoy pensando… - le dijo Alice, con una cara de especulación y asombro. Quizás lo que soñó es verdad, estaban volviendo los sueños premonitorios.

-Alice, no lo sé, pero solo te puedo decir que al tercer piso de nuestra casa, ahora no entra cualquiera, tienes que pasar previamente por la autorización de Edward Cullen. – le respondió Emmett, dejando a las mujeres con la mirada sorprendida.

-Quien lo diría, que esa niñita atajo a Edward Cullen. – dijo Rosalie, justo antes de entrar hacia el edificio principal.

Si el día anterior había sido duro, este aun peor, Bella, ya había sido identificada como una alumna al interior de la escuela secundaria de Forks. En las clases que estaba con Edward, que era solamente una y en la mañana, y las demás pero absolutamente todas, estaba con Alice, igual Bella se sentía cómoda con eso. Alice era una persona que desde un principio era un agrado en confiar en ella. Se sentía cómoda al lado de ella.

Mientras tanto Edward, en las clases que no estaba con Bella, se sentía raro, no confiaba en el resto de la población masculina de la escuela, ya había tenido sus encuentros con Newton, pero el problema era que el tonto era un terco, y por lo que lograba escuchar, la pandilla de los populares deportistas se habían fijado en Bella. Si bien no estaba vestida con las ropas estilo Tanya o Lauren. Había algo magnético en Bella que los atraía como abejas al panal. Y eso lo molestaba mucho. Y no era bueno molestarlo, ya que no era el más paciente de los Cullen precisamente.

Sonó la campana que avisaba que la clase había terminado y empezaba la hora de almuerzo. Cuando Edward se paró de su asiento, tomando sus cosas, ya estaba pensado en que por fin vería a su Bella, pero al momento de salir de la sala, escucho lo que no debió haber escuchado, o quizás lo que el estúpido no debió haber dicho jamás en su vida.

-Esa Swan debe ser una diosa en la cama, les apuesto que yo en menos de una semana la tengo en la mía… y si estan buena demás que no sale nunca más… -

El maldito era oficialmente declarado muerto. Edward se giro, hacia donde provenía la voz, y se topo con el grupo de futbol americano, estaba Newton para variar pero también estaba el chico Tyler, el medio campista, dueño de la van, en la cual se organizan los paseos del equipo. Bueno se organizaban, el idiota clamó por su muerte.

-¿Cómo dices? – le pregunto fríamente Cullen, con la mirada más tretica que podía ofrecer, sus gemas verdes estaban en fase de aniquilamiento masivo de todo aquel que tuviera deseos calientes por Bella.

-Cullen… este la Swan, está… uufff – Tyler poco a poco, estaba perdiendo el color de su cara.

-Eh… nada… solo que es increíblemente linda – dijo Eric tratando de salvar la situación.

-Cullen, calma. Sabemos que la Swan es… - empezó a decir Newton, pasándole el brazo por los hombros. Claro que alzándose algunos centímetros por lo sobre el suelo.

Girándose asombrosamente rápido sujeto tanto a Tyler como a Newton por el cuello, y los empujo contra la pared. Y fríamente les dijo, al oído:

-Si escucho nuevamente que hablan de la Swan olvídense que poseen algo entre sus piernas… me doy a explicar… - dijo Edward.

-Si… si… tranquilo Cullen, de verdad no….-

-Cállate, idiota – Edward estaba perdiendo muy fácil el control.

De repente, los chicos que estaban en contra de la muralla dejaron de sentir la presión en sus cuellos, y sintieron casi de inmediato las gratulaciones de Edward, quien estaba sujeto por los brazos por Emmett.

-Cálmate Edward, que mierda te pasa, tu sabes que no te puedes arriesgar a que te suspendan… cálmate. Bella te está esperando… vamos, respira. Cálmate. Y ustedes imbéciles, no se les ocurra desafiar su suerte, saben lo que es capaz mi hermano. Aléjense y no se metan con él ¿de acuerdo?, los necesito en el equipo… - dijo Emmett sacando a Edward del pasillo y llevándolo a la cafetería.

Lo que había pasado en el pasillo se esparció como la pólvora en toda la escuela, ya que la magia de la tecnología del siglo XXI, era asombrosamente rápida. Para cuando llegaron a la cafetería, toda la mesa los miraba con preocupación. En especial la mirada de Bella hacia Edward. Jasper trataba de contener la preocupación e impartir la calma. Pero Edward venia hecho furia, su mirada congelaba a cualquiera y a su vez destilaba miedo y fuego. Era completamente atemorizante. En especial para Bella, nunca pensó que Edward pudiera llegar a esos extremos.

-Que paso… ¿estás bien? – pregunto Bella con un verdadero interés. Mas Edward no le respondía.

-Edward, vamos, dile a Bella a quienes casi matas… - dijo Emmett.

-¡¿Cómo?! Que hiciste Edward… - dijo Bella en un tono de preocupación que despertaba el interés de varios al momento de ver de quien estaba más preocupada Bella, si de las victimas de Edward o de Edward mismo.

Edward giro su rostro hacia el de Bella, y mirando fijamente a las posas chocolate, supo que todo lo que hiso en el pasillo estaba justificado. Por Bella daría absolutamente todo.

-Nada, no paso nada. –

-Pero entonces porque estabas como alma que lleva el diablo, no es normal en ti – le replico Bella.

-Nada de importancia, preciosa, ahora vamos que tengo hambre. –

-¿A dónde? –

-Afuera de aquí, no quiero estar acá. – terminando esto, Edward tomo sus cosas, y las de Bella, quien tampoco había comprado su merienda. Y tomando firmemente la mano de Bella, la sacó raudamente de la cafetería para asombro de sus hermanos y cuñadas.

-Que paso Emmett Cullen, tanto hoy en la mañana y ahora en el pasillo para que Edward este así. – le exigió Rosalie.

-Encontré a Edward sin polera, con solo su jeans en la habitación de Bella, estaban recién despertando, o mejor dicho creo que mis golpes lo despertaron. –

-Y para más remate Bella se vistió con la polera de Edward –

-Alice… -

-Soy observadora, que quieren que les diga… -

-Bueno la cosa, es que Edward, paso la noche en la habitación de Bella, Bella se pone una prenda de él. La cuestión va en que si tuvieron relaciones ya o estan dando el paso a una relación seria y ni siquiera nos estan pidiendo consentimiento, hermano… eso es terrible nuestro Eddie, se lleva a nuestra Belly – dijo Jasper finalizando con una broma para dispersar la tensión.

-En fin, lo único que les puedo decir, que siento que las cosas se van a complicar y de la peor manera. – dijo Alice, mirando hacia el horizonte.

-Que quieres decir Alice – le pregunto Rosalie.

-La llegada de Bella no solo significa que nuestro Edward Cullen, tenga alguien en su vida aparte de la familia, si no que Bella misma nos provocará algo más. – quedando los cuatro en un silencio pensativo. Pero este fue interrumpido por una serie de tacones que marcaba el paso de varias mujeres, firme sobre el suelo.

-¿Dónde está Edward? – pregunto una voz con mucho resentimiento.

-Eso a ti no te importa plástica. –

-Rosalie Hale no te metas conmigo, que tu salida del grupo de selectas… -

-No me vengas tú aquí a…. – dijo Rosalie levantándose amenazadoramente sobre su puesto.

-Rose para no vale la pena, siéntate amor. Almorcemos – dijo Emmett, sosteniéndola firmemente por el brazo y sentándola de nuevo.

-Tanya, chicas, verán veo que la salida más respetable y digna para usted, es que giren sobre sus talones y marchen a su mesa o a la salida, no sé donde quieran. Pero Edward no está aquí, y nosotros deseamos almorzar tranquilos y en paz – dijo diplomáticamente Jasper.

-Que sabio Cullen, me iluminas. –

-Para con los sarcasmos Delani. No te convienen ahora, estás en la peor posición posible. – le advirtió Emmett.

-Tanya de verdad, Cullen no está acá, vamos a buscarlo a otro lado – le propuso Lauren.

-No, yo quiero respuestas, y si él no está acá, quiero no, exijo que me las den- exigió altaneramente Tanya.

-A ver plástica que quieres – dijo sin paciencia Rosalie.

-¿Por qué Edward sigue con esa ordinaria? ¿Quién es esa ordinaria? ¿Por qué lleva su polera? ¿Vive con ustedes? ¿Quién mierda es? – dijo al tiempo que enumeraba las preguntas con sus dedos.

-No tenemos porque responderte esas preguntas, se las tienes que hacer a Edward – dijo pausadamente Jasper.

-Pero…-

-Tanya, ¡basta!, de verdad si dices algo más hare algo que me arrepentiré de por vida. Márchate por favor, tú eres nadie para exigir respuestas o pretender ser algo que no eres. Métetelo en tu vacía cabeza, no eres nada de Edward ni de nosotros. Vete. – dijo Emmett, fuerte y firmemente, provocando que la cafetería guardara silencio. Y todos se giraron a mirar a Tanya.

-Tanya, de verdad, vámonos. – Lauren, tomo del brazo a Tanya y se fueron de la cafetería para no ser más el centro de atención de la escuela.

Mientras tanto Edward, llevaba a paso rápido a Bella, estaban cerca del límite de la escuela que colinda con el bosque. Bella iba tratando de sobrellevarle el ritmo, pero concentrada en no caerse, Edward caminaba muy rápido. Pero su expresión era severa, no le entraba ningún alfiler.

Hasta que llegaron a donde estaba la cerca. Y Edward por fin ceso los pasos raudos, y Bella respiro profundamente. Edward dejo las mochilas en el suelo, y se sentó en el suelo apoyando su espalda en la cerca. Bella lo miraba como si tuviera un millón de preguntas en la cara. Y escogiendo ella misma romper el silencio empezó.

-¿Qué paso?, ¿Qué te tiene tan mal? – dijo Bella con sincera preocupación.

-…..-

-Edward, de verdad. Necesitas sacar lo que tienes ahí adentro. Necesitas comunicarte. Por favor dime algo.-

-…….-

Acercándose a Edward, y quedando a su altura, con sus manos le sujeto el rostro y se lo levanto para que le mirara. Y buscando en su mirada, pretendía encontrar lo que estaba pensando ese minuto. La tenía preocupada.

-Edward, estoy acá contigo porque quiero que confíes en mí. ¿Qué paso adentro?-

-Es mi culpa… -

-De que cosa…-

-Casi los mato, nunca antes había salido mi lado violento tan rápido. – decía Edward pero mantenía la evacion de su mirada.

-A raíz de qué, floreció tu lado violento…-

-A ti –

-¿Cómo así? –

-Esos imbéciles, te tenían bajo el blanco. Ellos… ¡ha! Ellos querían… no puedo ni decirlo…-

-Edward… calma- dijo Bella poniéndose en medio de las piernas de Edward, dejando descansar sus manos en su cuello. – según lo que dices, yo provoque que saliera a la luz el Edward violento, quizás sea sano que tomemos distancia…-

-¡NO!, no, no es eso. Lo que paso es que, a palabras simples… defendí lo que es mío.- dijo Edward resignándose y asumiendo varios sentimientos que en las últimas 72 horas lo tenían como loco.

-A ver no entiendo. Como así que estabas defendiendo lo que es tuyo… -pregunto dudosa Bella.

-Tú, eres tú todo el tiempo. Desde que te vi cuando llegaste la otra noche a mi casa. Eres tú la imagen que siempre tengo en mi cabeza, no te puedo sacar. Eres tú la que despierta en mí los sentimientos más extremos que nunca antes pensé posible sentir. – confesó Edward y al mismo tiempo sintió que un peso menos sobre sus hombros. Se sentía mejor, más liberado pero también buscaba lo que pensaba Bella. Buscando en su mirada encontró lo que se podría decir como asombramiento máximo. Bella con sus ojos más abiertos que nunca, sentía que su corazón, estaba latiendo más fuerte que nunca. Recordaba cómo era dormir entre los brazos de Edward, y como a través de sus ojos se perdía una y otra vez. Como le estaba pasando en ese instante. Y su cuerpo empezó a responder. Exhalando muy lentamente a modo de un suspiro Bella recargo su frente en la de Edward. Tomando a un Edward muy por sorpresa, este a su vez la abrazo contra él, levantando sus brazos la acerco aún más a su cuerpo.

Bella cerró sus ojos y empezó a respirar profundamente llenándose de la esencia de Edward. Al mismo tiempo en que este la rodeaba con sus brazos y piernas en contra mismo. Se estaban conectado, y Bella, comprendía por primera vez, lo que significaba estar conectada con alguien, en un periodo de tiempo tan corto. No lo conocía más de algunas horas y sentía que le era imposible concebirse lejos de él. La separación igualmente no era una solución viable. Cuando lo propuso, ella estaba pensando en el beneficio de él. Ahora se deba cuenta que haría todo por él. Todo lo que estaba en sus manos disponibles lo haría sin dudar.

Edward se sentía completo, pero a la vez sentía la demanda de ir concretando sus términos reales con Bella. Necesitaba esa realidad con ella. Ambos necesitaban los chispazos de realidad en ese minuto.

-Bella, tenemos que aterrizar lo que tenemos. Necesito hacer real lo que siento por ti, quiero que todo el mundo sepa que eres intocable y sobretodo mía. –

-Edward, no es tan sencillo. Yo no sé si estoy preparada para todo esto. Solo sé que no quiero que me separen de ti por nada del mundo. Pero tengo temor…-

-¿Temor de que? –

-Cuando estaba en Phoenix, tuve una relación que no termino de la mejor manera posible, sino todo lo contrario…-

-¿Piensas que te haré lo mismo?-

-Yo…-

-Bella – le dijo Edward tomándole el rostro con sus manos – óyeme muy bien, antes muerto que lastimarte. Antes muerto. Nunca, amor, nunca… ni puedo pensar en la palabra. Pero necesito que sepas que yo no soy como él, nunca antes me mato. Tú eres lo más preciado que me ha brindado, y espero poseer. En cada sentido de la palabra. – dijo Edward, dejando a Bella aún más sorprendida. No podía creer que él estuviera declarándole todo eso.

-Entonces… -

-Entonces. Bella Swan, Isabella. Cuando llegaste esa noche a mi casa, solo una cosa supe que necesitaría por el resto de mi vida. Esa eres tú. Isabella quieres ser mi amiga, mi confidente, mi compañera, mi amante, mi mujer, ¿mi novia? –

-¿Es todo o nada verdad? –

-Tómalo o déjalo. –

-Hay Edward. ¿Quién eres y que me has hecho? –

-Soy un hombre que está destinado para ti –

-Mmm, - dijo Bella acercando su rostro al de Edward aún más de lo que estaba – entonces lo tomo completo. Tal cual se me está ofreciendo. Un hombre destinado para mí, recibiendo a cambio una mujer destinada solamente para él. –

Y sin esperar un segundo más sus labios se unieron nuevamente, pero esta vez de la manera más hermosa que jamás podrían haber pensado. Era su declaración ahora no verbalmente. Era lo que él y ella habían soñado desde siempre. Algo al interior de ellos se los confirmo. Fueron como chispazos de realidad, aquella que los contenía solamente a los dos. Profunda y cabalmente entorno a los sentimientos que se tenían el uno al otro. Terminaron el beso, ya que necesitaban respirar, justo cuando se estaban mirando profundamente luego de ese beso, sonó la campana que les indicaba que la hora del almuerzo había terminado.

-Mmm, clases que gusto... – dijo Edward.

-No quiero ir a clases me quiero quedar contigo un rato más. –

-Vámonos. –

-Si –

Lo que acababa de pasar, dejo a Edward perplejo. Bella, era la indicada. Los dos se complementaban como nunca. Era ella y él por siempre y para siempre.

Esperando que nadie los viera desde su escondite y que todos los demás estuvieran ya en clase. Ambos tomados de la mano se dirigieron al estacionamiento. Edward ya sabía lo que haría lo que quedaba de día con Bella. Unos cuantos cambios en el tercer piso de la casa Cullen no estaría mal. Pero tenía que consultarlo con ella primero.

Bella, no cabía en su felicidad, como también de una seguridad que nunca antes había sentido, ni siquiera esa vez que estuvo con Jacob, y los intentaron asaltar. La mano de Edward entre sus manos era otra sensación que despertaba más de una reacción en ella. Inclusive aquella que nunca pensó haber sentido. Un calor profundo y marcado bajo su ombligo. Pero era de ese tipo de calor agradable, ese calor que deseabas compartirlo con el otro lo más pronto posible. Edward en ella despertaba los más profundos y candentes deseos que jamás pensó que en ella despertarían.

Edward estaba pensando en cómo le plantearía la posibilidad de juntar sus habitaciones, cuando su teléfono empezó a vibrar. Lamentablemente soltando a Bella, saco el celular de su pantalón y lo dejo en alta voz, y contesto, al mismo tiempo que sujetaba nuevamente su mano.

-Aló, Edward… -

-Papá, hola.-

-Hola hijo... necesito pedirte un favor…-

-Si papá dime lo que sea…-

-¿estás con Bella?-

-Si… papá ¿pasó algo?-

-No, todavía, pero identificamos quienes son de la amenaza Edward, con tu madre vimos la carta en luego que se fueron a la escuela. –

-Papá nosotros…-

-Tranquilo Edward, es razonable. Lo que en realidad te quiero pedir es que protejas a Bella, de la manera que tú solamente sabes hacerlo. Ya pedí la autorización, y te la dieron. Por lo tanto cuando llegues a casa, necesitamos hablar en privado. –

-Papá ¿estás seguro?, sabes perfectamente que Mamá se puede enojar mucho, si ve que volvimos a esto. –

-Tranquilo hijo, ella misma sugirió esta posibilidad. Tan solo quiero conversarla contigo. –

-Ok, en 15 minutos estamos en casa. –

-¡Edward!, sabes que no me gusta que te escapes de clase. –

-Si Papá lo sé. Pero necesitábamos escaparnos… en casa te explico. Los queremos nos vemos bey! –

-¿Edward que fue eso?

-Amor, todo es por tu seguridad. Pero los hombres de mi familia, pertenecen a algo más los tatuajes no son por gratitud, o vanidad, si no al contrario es que significan e implican algo. –

-¿Qué quieres decir Edward? acaso eres con un pasado oculto…-

-Amor, más bien un presente, pasado y futuro oculto. Que hoy en la noche te lo iba a decir, pero ve que mi padre se nos adelanto un poco. –

-Eso en cristiano…. –

-Eso en cristiano quiere decir, que soy ….-

Uff no tengo comentario alguno que decir.

Tan solo que me demore como dos semanas en escribir esto y terminarlo…

Desde Diciembre las actualizaciones aumentaran ya que entrare en face de vacaciones

Bueno eso nos vemos

Saludos

Felices días Robsten y vallan a ver NEW MOON ¡!!!!!!!!!!!!!

BESITOS Y GRACIAS A TODAS, EN ESPECIAL A MI KOKO, Y LAS DEMAS INCONDICIONALES DE SIEMPRE. SE LES QUIERE POR ESTOS LARES.