NUEVA REALIDAD

-¿Edward que fue eso?

-Amor, todo es por tu seguridad. Pero los hombres de mi familia, pertenecen a algo más los tatuajes no son por gratitud, o vanidad, si no al contrario es que significan e implican algo. –

-¿Qué quieres decir Edward? acaso eres con un pasado oculto…-

-Amor, más bien un presente, pasado y futuro oculto. Que hoy en la noche te lo iba a decir, pero ve que mi padre se nos adelanto un poco. –

-Eso en cristiano…. –

-Eso en cristiano quiere decir, que soy….-

Pero el teléfono sonó nuevamente, y Edward maldiciendo nuevamente, lo contestó.

-¿Qué pasa? –

-Edward es tarde, anda al refugio, estan acá… -

-¿Cómo llegaron…? –

-No sé hijo, lo único que necesitamos es que te lleves a Bella al refugio, hasta nuevo aviso. Es muy peligroso que la vean –

-Ok, pero ustedes estarán bien… -

-Si hijo cálmate solo preocúpate por la seguridad de Bella.-

-Y Jasper y Emmett –

-Se quedaran en la casa de Alice y Rose, respectivamente. Esme los llamo.-

-Y supongo que nosotros nos juntaremos en el refugio – dijo preguntando Edward.

-Si hijo, cuídala, ella está en tus manos. Cuídate nos vemos en un rato. –

-Ok, cuídense. Los queremos. –

-¿Pasó algo? – pregunto Bella tentativamente.

-Sí lo peor que podría haber pasado… -

-Y eso es… -

-Vienen por ti, acaban de llegar a la casa, ahora nos vamos a otra parte. – y dando un giro brusco, salió de la carretera por donde iban, para internarse de lleno en el bosque. Bella cada vez más preocupada e integrada no podía creer lo que estaba pasando.

-¿Quiénes son ellos?, ¿Por qué me estan buscando? ¿Qué tengo? –

-Primero que todo, cálmate. Estas en buenas manos. –

-Si eso no lo pongo en duda, pero ahora ¿me puedes explicar que está pasando?, estoy asustada. – dijo Bella honestamente. Y Edward despegando por un segundo su mirada del turbuloso camino encontró la mirada de chocolate, y soltando la mano de la palanca de cambios le sostuvo firmemente la mano a Bella, en el sentido de transmitirle la fuerza y la pascifidad que necesitaba. Aunque fuera parte de ello. Pero Bella solo sentía temor, ahora gracias al agarre de Edward, estaba encontrando parte de una seguridad y tranquilidad que le ayudaba a apaciguar las voces y gritos que le acordaban aquella trágica noche. Ella le devolvió el agarre con su otra mano.

-Tranquila, amor, todo va a salir bien – le dijo Edward, como si el mundo le perteneciera.

El auto avanzaba veloz mente entre la frágil senda que estaba marcada. Con unas curvas que eran muy fácil perderse, entre los frondosos árboles, y lo mal del camino.

-¿A dónde vamos? –

-Al refugio –

-Y eso es…-

-Una cabaña de seguridad que la familia posee, para casos de extrema urgencias…-

-Como estas no…-

-Bella…-

-No quiero provocar más problemas, de verdad. Llévame a otro lugar, mándame lejos. –

-Pero estás locas o que – dijo casi gritando Edward.

-Es verdad, lo único que causo son problemas… -

-No, no digas eso. Nunca, tú nunca causaras problema alguno. No eres un problema. Al contrario hasta el momento has sido la más milagrosa bendición que se ha cruzado por nuestra senda. –

-Edward… - dijo Bella en un tono de temor.

-Calma estás conmigo, nada te pasara. –

Y Bella acercándose con cuidado, le deposito un beso en su mejilla.

-¿Y esto? –

-Gracias… de verdad eres mi ángel guardián. –

-Puedo ser eso y más, mucho más –

-Eso espero. –

Edward avanzaba veloz mente en la precaria senda que existía cada vez más adentrándose en el bosque preocupando interiormente a Bella quine no paraba de pensar que todo era su culpa. Ella era la presa que la estaba cazando. El problema era que quien era el cazador, quien la acechaba, le preocupaba. Porque si pensaba detenidamente, ya había cobrado la vida de sus padres, y ahora venían por ella. Lo cual significaba que venia también por quien le acompañaba, o sea Edward, y su familia.

Una solitaria lagrima callo por su mejilla. Mientras su mirada quedaba fija en la senda, estaba mirando hacia el frente. Mientras Edward pendiente a las curvas sinuosas, estaba planificando los pasos a seguir. Tendría que esconderlos muy bien. Estaban cerca. Muy cerca. Y él no permitiría, que siguieran cobrando vidas. No más.

En eso Edward empieza a reducir la velocidad, estaban cerca. Al terminar la última curva, Bella pudo ver aquel "refugio", si se podía seguir llamando así. Bella inmediatamente se limpio la lágrima o la senda de esta. No quería preocupar más a Edward. Todo se estaba complicando de la noche a la mañana.

Era como si estuvieran dando la bienvenida a una nueva realidad.

Edward estaciono el auto, justo en frente del refugio. Era sencillo, o eso era lo que creía Bella por lo menos desde fuera.

Se bajaron rápidamente del auto, y Edward luego de dejarlo con llave, abrazo a Bella por la cintura, y llevándola rápidamente al interior de este. Dejando a Bella totalmente sin respiración. Era una pequeña maravilla al interior.

Todo de madera, pero que era acogedor desde su atmosfera, hasta su aspecto sin duda Esme realizo un trabajo formidable.

Con una decoración sobria, y acogedora, que más de ser un refugio de sobrevivencia, resulta ser un refugio para una pareja que buscaba un espacio de libertad que cualquier tipo de amantes, pero esta no era la situación, sino lo contrario, estaban escondiéndose, no para amarse precisamente, estaban escondiéndose para seguir viviendo.

Bella, identifico que el refugio era de un piso, en el cual consistía, de una pequeña cocina, en donde la parte más amplia, estaba fusionado, el comedor y el living, dejando solamente dos puertas en el fondo. Lo que se suponía que sería el baño y la habitación principal. Mientras tanto que a su derecha se presentaba acogedoramente una chimenea, que a sus pies se posicionaba una alfombra muy mullida, al terminar esta un sofá, de tres cuerpos. Mientras que al costado, una mesa, cuadrada para cuatro personas, de madera también, toda la cabaña siguiendo ese patrón.

-Bueno que te parece… - le pregunto Edward a su espalda.

-Es maravilloso, es tan acogedor. – le dijo Bella.

-Pero… -

-Nada…-

-Bella… que pasa… confía en mi… sabes que puedes – le dijo Edward.

-Es que mi cabeza no deja de pensar, sobre, eso. Me siento culpable, ¡soy culpable! –

-Bella no…-

-Edward, es verdad, si no fuera por mí, ahora tu estarías en tu habitación relajado y pensando que mierda harás en los siguientes quince minutos…- dijo Bella quien estaba rompiendo la máscara de dureza, de sus ojos comenzaban a bajar tímidamente dos trasparentes lágrimas.

-Bella, pero que… haber, pongamos unas cosas, en claro. Si no fuera por ti, sería otro imbécil, pensando que tendría que hacer para dejar de vegetar en mi habitación, sin mencionar en la búsqueda de estímulos para…-

-Edward…-

-Bella no dejes que la irracionalidad, te carcoma. Amor, estamos juntos en esto. Te lo dije una vez y te lo vuelvo a repetir, no me voy arrepentir de lo que estamos haciendo. Tu estas conmigo y yo estoy contigo, frente a cualquier escenario que se nos presente. Bella, lo mejor que te pudo haber pasado es haber llegado con nosotros, en especial ahora. –

-Eso que quiere decir, es algo que me estas escondiendo. Tiene que ver con tus tatuajes, con tu estilo, con tu idiosincrasia… -

-Bella ahora no es bueno hablar. Sobre todo ahora. ¿Por qué no te das un baño, en tanto yo veo que nos hace falta acá? –

Bella se le quedo mirando. Como esperando que la epifanía de la verdad le llegara del cielo.

-Bueno ahora, esto quedará hasta acá. Pero me tendrás que decir la verdad en algún minuto, y quiero la honestidad hasta el último minuto. –

-Anda al baño mejor será. – dijo Edward dándole un beso en la frente. Y cuando Bella se dio vuelta, cariñosamente y chistosamente, le dejo una palmada en su trasero. Haciendo que una "molesta" Bella le dirigiera una mirada iracunda.

Bella no podía creer lo juguetón, que podría ser Edward, en especial en una situación como esta.

Pero.

Momento.

¿Qué situación era esta?

-¡Bella a la Ducha, AHORA! – y Bella corrió, nunca le había escuchado aquel tono a Edward. Daba escalofríos.

Bella entró al baño, sin duda, era un lujo, una ducha y un jacuzzi, pequeño, pero jacuzzi al fin. ¿Cabrían dos cuerpos en aquel espacio?

Edward mientras tanto, revisaba la despensa. Tenían para alrededor de diez días, eso le daría tiempo para despistar totalmente a los cazadores. Saliendo de la cocina, se encontró con el mueble en donde Carlisle guardaba sus juguetes tecnológicos, que pronto, tendrían que salir a relucir.

Entro a la habitación principal, con el fin de revisar el closet, ropa, objeto importante, que tendrían que cambiarse pronto… maldición una cama. Mullida, blanca, en un hermoso catre de madera, tentativa, dando aspectos, de ser de procedencia artesanal. Maldición porque se sentía como si estuviera empezando su luna de miel y no la situación de persecución que estaban en ese minuto.

Tendría que encontrar la calma de alguna forma, debía concentrarse en lo que le demandaban a como fuera costa. Pero por lo visto no podía, todo aquel lugar era muy tentador, como maldición le dice su propio padre que lleve a Bella a ese lugar, era un sinónimo a la tentación y un completo desafío a su autocontrol. A veces su padre se olvidaba de que todavía era un adolecente, que su control hormonal no era del todo perfecto. Sobre todo si Bella era la tentación reencarnada en humanidad, en especial imaginándosela en la ducha exactamente en ese momento. Era una maldita tentación. ¿Caería?

Bella estaba terminando su ducha, finalmente por lo que opto. La imagen ficticia de ella y Edward en ese jacuzzi, le era una tentación inevitable, no se la podía sacar de la cabeza era como una especie de karma.

Envolviéndose con una sabana de toalla, y un turbante en su extensa cabellera salió del baño, y en la sala no encontró a nadie, y casi corriendo entro a la habitación central, y estaba ahí. En gloria y majestad, sacándose por los hombros su polera, más bien su camiseta blanca, se podía ver perfectamente el perfil musculoso de su torso, como también los tatuajes, que de verdad eran excitantes. Y qué decir de la curva de su espalda, en donde empezaban las caderas, la imperiosa "v", y ahí descansaban flojamente los pantalones. Dándose vuelta y todavía sin darse cuenta de la presencia de Bella, Edward le dio la espalda. Y Bella vio su espalda y lo que le seguía. Era increíble. A ella se le estaba cortando la respiración, sentía como su pulso aumentaba notablemente, era como sentir sed en su boca, y su mente no paraba pensado en la decisión a tomar, o se mantenía con la toalla o se la sacaba.

En eso suena el celular de Bella, haciendo que Edward se diera vuelta nuevamente, mirando sorprendidamente a Bella, quien estaba preciosa, sonrojada y a la vez sexy, con la toalla a punto de soltar aquellos montes que le perturbaban el sueño. Pero gracias a dios las gloriosas piernas que deseaba tanto alrededor de su cintura, estaban ocultas tras esa toalla. Gracias a Esme por preferir sabanillas.

-Voy yo… - solicito Bella. Quien por la premura, soltó el agarre de la toalla. Edward se cuestionaba si era a propósito o por su perturbada inocencia.

-Bella… por favor vístete…. – le pidió Edward mientras ella contestaba.

Haciéndose la que había atendido, ella termino de soltarse la toalla y el turbante, para provocadoramente se acerco a Edward con el celular en su oreja, y tomando la camiseta que anteriormente estaba en el cuerpo del hombre, era una provocación declarada. Y Edward solo podía pensar en venganza, mientras que la mirada de Bella, era un llamado abierto a cualquier ataque.

-Alo… - respondió Bella situándose muy cerca de Edward.

-Bella… oh dios como estas… -

-Quien es… - Bella no podía reconocer aquella voz, provocando de inmediato una preocupación en él. Lo cual lo llevo a sujetar la cintura de Bella.

-Bella soy yo, tú amiga…-

-Quien ¿Ángela? – dijo Bella en tono de adivinanza.

-Bella no… soy Leah… - y a Bella se le corto la respiración.

-Bella… cariño estas bien… mírame… amor mírame….- le pedía casi desesperadamente Edward.

-Bella…quien es… con quien estas… ¡Bella! –

Ante la impulsividad de Bella, Edward le quito el teléfono, y sentó a Bella en la cama, mientras veía que por sus mejillas empezaban a correr las lagrimas. Edward furioso, empezó a hablar.

-Quien mierda es…-

-A al fin… con quien hablo… donde esta Bella. –

-Yo pregunte primero…-

-Soy Leah, la mejor amiga de Bella. –

Edward interrogativamente buscaba la confirmación de Bella, pero como ella no levantaba la vista, este se arrodillo. Buscando en su mirada alguna confirmación. Y Bella por fin encontró la esperanza y la paz, dejo de revivir, los sentimientos y la decepción que le provocaban esos nombres. Y viendo profundamente la mirada verde, negó con la cabeza.

-No quiere hablar contigo. Lo lamento… - dijo Edward fríamente. Pero al otro lado de la línea sintió un cambio, como si le cambiaran el teléfono.

-Donde esta mi novia… -le dijo una voz de hombre.

-Creo que al parecer a tu lado. Quien eres – seguía fríamente Edward.

-Soy Jacob, su novio. –

-Novio de quien… -

-Imbécil, de Bella. –

-Qué raro, esto debe ser la dimensión desconocida. Yo soy el novio de Isabella. –

-Córtale, dile no se qué cosa, pero por favor córtale. – le suplico Bella.

-Maldito, la tienes secuestrada, voy a llamar a la policía, te juro que si la tocas…-

-Quien mierda te crees… a quien pien…- en eso Bella le quita el teléfono. Había reaccionado.

-Jacob, idiota, pensé que tenías más de las tres neuronas mecánicas que posees. Solo un tarado como tu llamaría a su cuernuda novia y la reclamaría no… -

-Bells… por favor…-

-Cállate, no entiendes, no te quiero en mi vida… -

-Solo respóndeme… es verdad… quien es él… - le seguía suplicando Jacob.

-Es mi novio. Estoy con él. Lo amo y él me ama. –

-Ese tarado… hasta que los pille veras como le reviento la cara…-

-Ni te esfuerces Jacob, el es más hombre que tu… nunca nos encontraras. – corto abruptamente Bella. Tirando lejos su celular, y volcándose rápidamente a los brazos de Edward, su casa, su refugio.

-Que paso… amor… dime… - Edward muy preocupado la sostenía, con cuidado, y sujetándola fuertemente, se sentó a los pies de la cama. Precisamente en el suelo y apoyándose en la cama. Y con Bella entre sus piernas. – Bella di algo por favor… -

-Era él… -

-Quien Jacob… quien era – le preguntaba Edward.

-Mi ex… -

-El maldito…-

-Dijo que vendría por mí. –

-Nadie vendrá por ti. Sobre mi cadáver. –dijo Edward estrechándola aun mas fuerte entre sus brazos. Dándole besos en la frente mientras ella se acomodaba nuevamente, y ponía sus largas piernas alrededor de la cintura de Edward, y reposaba su cabeza entre el hombro y el cuello de Edward, mientras que una de sus manos se intercalaba en su cabello, y la otra se sujetaba en el otro hombro.

Edward sentía poco como se iba humedeciendo su cuello, Bella estaba empezando a sollozar, era mucha la impresión y la desfachatez de la actitud de Jacob. Era un problema que tenía que hacerle frente, pero todo se había visto interrumpido por la persecución de que en este momento era víctima.

-Bella, tenemos que seguir… - le dijo Edward al oído, con el propósito de que descansara definitivamente.

-No quiero, me gusta donde estoy, entre tus brazos. Me siento tan segura. – dijo Bella muy cerca del lóbulo de la oreja de Edward. Haciéndole sentir una corriente eléctrica, que poco le empezaba a recorrer la espina dorsal.

-Ven, levantémonos, hay que ir a la cama. Tienes que descansar, estas hecha pedazos, más aun gracias a tu encantador ex… - le decía Edward, mientras la sujetaba por las caderas, y gracias a sus potentes y fuertes muslos fibrosos, logro levantarlos a ambos desde el suelo.

-Edward, quisiera pedirte un favor… - le dijo Bella al salir del escondite del cuello.

-Que pasa… dime – le pidió Edward mirándola profundamente.

-Edward… - casi suspirando Bella, empezó a acariciar suavemente el rostro de Edward, a quien ya le estaba saliendo la barba. Con mucho cuidado, peinaba su pelo, su suave cabello de inusual color, esas perfectas facciones, que característicamente son muy masculinas, con terminaciones bien marcadas. Y dejando un brazo por sus hombros, y la otra mano en su barbilla, y ella con la mirada fija en sus labrios, carnosos y bien delineados, entre abiertos sutilmente dando un espectáculo privado, solamente para ella. Esos labios tenían el aspecto de ser suaves, pero eso ya lo sabía, ya los había probado, ahora estaban apetecibles, era como si una voz le dijera, ven y pruébame… pero Bella solo podía mirar esos carnosos labios. Mientras tanto Edward miraba sus ojos, estaban distintos, no tenían aspecto de pena o quebramiento alguno, demostraban otra sensación, una sensación que era como un fuego profundo que le quemaba por dentro, Bella así, con su pelo húmedo y desordenado, con las piernas firmemente alrededor de su cintura, ella apretándose contra él cada vez más inconscientemente, sentía perfectamente cada curva de su cuerpo, como la respiración de ella estaba cambiando. Podía percibir el sutil cambio de sus montículos, como poco a poco, empezaban a nacer sutilmente unas suaves puntas, los pezones, demostrando una vez más el gran temor de Edward.

-Que quieres… - le dijo con esa voz que había ocupado una vez, la profunda y pausada. Esa voz que provocaba uno que otro suspiro. Que provocaba que varias perras de la secundaria pensaran mal de ella por estar a su lado. Pero a Bella solo le provoco más audacia, le motivo ha concretar sus pensamientos desde que pisaron esa cabaña.

-Bésame –

-Bella…. –

-Bésame como si este fuera el último día, como si no hubiera mañana. – termino Bella, posando profundamente sus propios labios, en los de Edward, simplemente eran la entrada al paraíso, que se desataran todas las tormentas, no importaba, ella solo quería sentirse lo más profundamente unida a Edward, la persecución, el esconderse, las amenazas, la desastrosa llamada de Jacob. Ella solo quería sentir a Edward.

Para Edward no fue necesario repetirle dos veces, pero también no quería aprovecharse de Bella, no quería que hacerle el amor por primera vez se diera a raíz de la llamada del imbécil.

-No quiero hacer esto a raíz de esa llamada. – dijo Edward rompiendo la unión y situando su frente con la de ella.

-No es por eso… - continuaba sollozando – es por una necesidad, necesito sentirte ahí conmigo, necesito sentirte dentro Edward. Necesito saber que estás conmigo. – le confesó Bella, mirándolo profundamente.

-Te amo, eso es todo lo que necesitas saber. No quiero aprovecharme de ti Bella… -

-Quiero que me hagas el amor, necesito sentirme amada por alguien, estoy a punto de quebrarme no doy más. No aguanto más… - termino quebrándose Bella. Pero no alcanzo a esconderse en el cuello de Edward, este antes logro capturar los labios de Bella. Empezando el ataque. Con sus manos, tocando cada centímetro de piel, apretándola una vez contra él.

-¿Me sientes? Esto es lo que tú provocas. Sabes que estoy acá. Y siempre lo estaré hasta que tú no quieras más. – dijo Edward contra sus labios, pero a la vez, girándose para depositarla en la cama.

La deposito suavemente, y Bella sin soltar sus piernas del amarre de su cintura. Bella lo miraba con un deseo profundo y sin cabida a otro sentimiento. Las piernas las tenía abiertas, lo sentía perfectamente Edward, y se daba por enterada que ella era la causante de todo eso. Edward se situó encima de Bella, colocando con cuidado, los brazos a cada costado de Bella, dejando a la misma altura su rostro con el de ella.

-Te siento claramente… - le dijo Bella.

-Y yo quiero hacerte sentir lo amada que eres… - termino Edward. Para luego levantarse. Y tocando los muslos de Bella, la fue recorriendo sin soltar su mirada, haciendo evidente que Bella poseía una respiración totalmente errática. Sin dejar de mirarla, llevo sus manos a las rodillas de Bella, con el propósito de soltar las piernas de esta, para poder quitarse los pantalones. – necesito sacarme esto… si no, no podre hacer nada. –

Mientras Bella lo miraba fijamente, era increíble la vista que tenia, él estaba brillando, entre el sudor y la temperatura que estaba creciendo entre los dos. Esas esmeraldas que la miraban con un deseo casi animal, mientras que el cuerpo de él era un imán para ella. No podía quitarle la mirada de encima, sus definidos músculos, los pectorales y qué decir de los abdominales, en especial su zona preferida, la "V" de sus caderas, fibrosas ni un gramo de grasa menos, y veía como poco las manos de Edward iban quitando las telas de su cuerpo, era una visión digna de cualquier museo de arte. Edward era la perfección misma encarnando a una divinidad griega y ella la sacerdotisa dispuesta a adorarlo.

Edward podía ver como los ojos chocolates de Bella, iban intensificando en su deseo, mientras una mano estaba descansando en su estomago, la otra estaba cerca de su boca, en especial uno de sus dedos, pero a medida de que Edward iba bajando sus pantalones con sus calzoncillos, la mano de Bella también. Mientras la expresión de la cara de Bella, era de completo deseo y lo reflejaba con la estimulante mordedura del carnoso labio inferior. Bella era la perdición de Edward. Sobre todo él tenía presente esa condición, ella era su principio y su fin.

-Si sigues bajando mas esa mano todo se va al traste y no podre ser gentil contigo… - le amenazo Edward tentando completamente la capacidad mental de Bella. Cuando Edward le hablaba en ese tono, no se podría contener más y pronto saltaría contra él.

-Vamos, ven por mí,… te estoy esperando. – le pidió Bella.

Edward vio que ya ambos estaban al límite, y comprobando eso, se inclino hacia Bella, y antes de cualquier otro movimiento, acerco unas de sus manos hacia la zona intima de Bella, comprobando lo preparada que estaba ya.

-Mmm, estas lista…-

-Y que vas hacer al respecto… - comento Bella en un tono completamente juguetón.

-Pues complacernos. –

Y sin dejarse esperar, Edward se reclino contra Bella inmediatamente y haciéndose camino entre las piernas de Bella, entro en ella sin previo aviso generando en ella un asombramiento reflejado en la mirada y en un suspiro cortado que emitió. Mientras Edward sonreía, gracias a la sensación que se estaba provocando en la unión de ambos, como los gestos que Bella hacia, era un libro abierto, leyendo cada una de sus expresiones era como leer sus propias sensaciones. Un gusto inconmensurable, le provocaba Bella sentir a Edward adentro, tan duro y potente, y luego de la segunda embestida, podía empezar a calcular su tamaño, el cual era considerable, sin duda era un paraíso exquisito.

Bella poco, logro posicionarse bien y adecuarse al ritmo de Edward, era fenomenal, como nunca antes se había sentido ni siquiera con Jacob. Era tan natural, poder gemir, sentirlo hasta el fondo, sin sentir ni un gramo de vergüenza, eran sin duda como dos piezas perfectas de un rompecabezas que uniéndose se complementaban perfectamente. En eso Bella logro nuevamente poner las piernas alrededor de la cintura de Edward, sin dificultar las embestidas. Y sujetándose por sus hombros, logró darlos vueltas, ahora ella quedando arriba de él.

-Bella… - le era difícil respirar, tan estrecha y caliente, ni en sus mejores fantasías pensó que Bella podría ser tan perfecta.

-Te voy a montar… -

-¿Lo estas preguntando? –

-No solo te aviso – le respondió Bella quien sin esperar embistió su boca nuevamente. Y entre besos y risas, Bella empezó con la danza de sus caderas. Cual bailarina exótica, la oscilación y el roce entre ambos cuerpos, excitaba cada vez más a Edward siéndole difícil la concentración y la contención de su propio orgasmo.

Bella era una maestra, era su propia diosa que lo llevaba a su nirvana, nunca antes una mujer lo podía mantener así, excitado con una toalla de baño, y más aun con sus gestos y sus miradas, esos ojos, ese cuerpo, ella era perfecta para él. Y que decir sobre sus movimientos, eran un pecado, no sabía exactamente como eran, solo sabía que era la mejor montada de su vida y en unos pocos minutos estaría listo… ojala que ella también.

-Bella…. Amor… - dijo Edward con la respiración completamente entre cortada, con las manos en las caderas de Bella, tratando de seguirle el ritmo con el fin de intensificarlo. Pero se le escapaba de su control. – Bella… me vengo…. Amor, vente con migo… Ah! – Edward no podía hablar al mismo tiempo que trataba de respirar, entre gemidos y respiraciones agitadas, trataba de decirle a Bella que estaba a punto de terminar, quería que ella terminara con él.

-Mmm… - la expresión de goce de Bella era increíble, verla ahí, montando su regazo, con ambas manos en sus pectorales dándose impulso y su cabello húmedo creando una cortina voluminosa, que encarnaba su sonrojada cara. Y ahí se dio cuenta Edward de que Bella también estaba a punto de terminar, entre los espasmos que sentía en su unión, como también la irregular respiración de Bella.

Ya con los últimos impulsos de las caderas de Bella, Edward con sus últimas fuerzas los giro de nuevo, y prontamente junto sus frentes, las respiraciones no lograban acompasarse. Como los movimientos de sus caderas eran frenéticos e imparables. Era ahora o nunca.

-¿Lista? – le pregunto Edward mirando profundamente sus pozas cafés.

-Mhm… - Bella no podía emitir palabra alguna. Esas posas verdes era su vida.

Edward unió sus labios, en tanto preparaba a Bella para la embestida final y el orgasmo. Ahogando también los últimos gemidos, Edward la embistió por última vez profundamente, haciendo que la explosión en ambos se desatara. Consecuencia de esto, Bella tuvo que romper el beso con el fin de emitir un gemido y tratar de coger un poco de aire. Pero le fue imposible. Adentro lo seguía sintiendo como también su esencia caliente y placentera adentro de ella. Mientras tanto él, trataba de coger el aire, descansando en el cuello de Bella, apoyando su mejilla en el hombro. Sentía como sus costillas se contraían y su abdomen también en busca de aire, pero también seguía sintiendo los espasmos de la cavidad de Bella. Fue increíble.

En eso cuando Edward logro controlar un poco más su respiración, llevo una de sus manos, que estaba en la cadera de Bella, hacia la mejilla de esta, girando su rostro, hizo que lo encarara.

-¿Estás bien? – pregunto Edward un poco preocupado gracias al gemido alto que finalizo Bella.

-Ed… Edward – dijo antes de besarlo.

-Bella… -

-Edward – dijo Bella al mismo tiempo en que le acariciaba el rostro. – fue como nunca lo he imaginado. Estoy muerta en vida. –

-Ja ja… amor, fue fantástico, nunca pensé que sería así… lo sentiste… lo has podido sentir antes. – le comento Edward seriamente mirándola a los ojos.

-No, nunca antes, éramos como las piezas perfectas, tu y yo con el ritmo adecuado… nunca sentí un orgasmo tan potente. –

-Quien… quien estuvo antes que yo… - le pregunto Edward separándose un poco más de Bella.

-¿Qué? A qué viene eso… - dijo Bella un poco sorprendida. – perfectamente sabes que ni tu ni yo éramos vírgenes. ¿Por qué lo quieres saber? – tratando de descubrir la lógica de Edward.

-Yo, solo quiero saber algo de tu pasado… encuentro que sería justo… - dijo Edward un poco más serio esta vez sentándose en la cama, con la espalda apoyada en el cabecero de la misma.

-Es por la llamada de Jacob verdad… - pregunto asertivamente Bella.

-Si llamo, es por algo… -

-No, está lejos, ni siquiera está en el mismo estado… - dijo Bella un poco más exasperada.

-Te equivocas, si llamo es porque algún interés tiene, está cerca… - dijo Edward sin perder el control.

-Edward… - sin comentario alguno Bella trataba de encontrar algún despiste, para no responderle.

-Bella solo te pido honestidad en esto. Es justo. Responde – le exigió Edward mirándola seriamente, dejándole sin escape alguno.

-Solo hubo uno antes… - respondió Bella entre culpa, resignación y vergüenza.

-Jacob… -

-Edward no creo que este es el mejor tema después de lo que hemos hecho. De verdad estas matando el momento. – se quejo Bella.

-Raro es que te pongas tan quisquillosa sobre el tema. – dijo Edward levantándose de la cama entre enojado y resignado.

-Pero tú, ¿Por qué te pones así? ¿Por qué sacas el tema del pasado cuando lo que importa es el ahora? – casi gritándole le dijo Bella.

-Porque no quiero pensar que la maravilla que acabamos de hacer fue gracias a la maldita llamada de Jacob. – le dijo fríamente Edward.

-Edward… - dijo Bella entre sorprendida y confundida.

-Vez… lo sabia… piénsalo cariño, mientras me ducho… vístete para que no te enfermes. Si quieres comer hay algo en la cocina. – dijo Edward antes de salir de la habitación para entrar al baño. Eso si desnudo completamente recordándole el arma de doble filo que era él en este momento para Bella. Ahora ella tenía que asumir las consecuencias del porque no quiso compartir su pasado anteriormente. Tuvo que ser más honesta, al parecer. Porque todo vuelve, inclusive el pasado que te condena.

Bella estaba a punto de ponerse a llorar. Pero debía ser fuerte, tenía que demostrarle a Edward que no hicieron, lo que hicieron por despecho de Jacob, si no lo contrario, por necesidad de tenerlo cerca. Pero ella sabía perfectamente lo que le dijo antes de empezar todo, le suplico casi. Pero a Edward al parecer lo habían superado los deseos. O también podría ser una prueba. Edward siempre ha sido claro en lo que exige en una relación, aunque esta sea verdaderamente pequeña. Algunas semanas, sinceramente. Pero esas semanas fueron lejos más superiores a los casi dos años que estuvo con Jacob. La pregunta era como le diría y le haría entender a Edward, que su relación con Jacob de verdad no fue un paraíso, si no al contrario fue un completo infierno. Tomando la camiseta de Edward que seguía en el suelo, y amarrándose el pelo con una de las bandas que encontró en la habitación, fue hacia la cocina. Probablemente Edward también tuviera hambre. Ahora creía en los comentarios que hacia Rosalie de repente en la hora del almuerzo, a veces Edward si era bipolar.

En el baño mientras tanto, Edward se estaba sujetando del lavamanos, mirándose fijamente al espejo. Cuestionándose una y mil veces porque después del orgasmo de Bella le vino la inquietud de sí que ella, quizás, en algún momento de su relación con Jacob también la hizo llegar al cielo. Porque ahora se sentía como animal enrabiado y deseoso de proteger lo suyo, y sobre todo defenderlo marcando territorio. Según el comportamiento de Jacob en el teléfono, era posible que ella hubiera ubicado el paradero de Bella. Era un caos de celos, porque mierda se sentía tan amenazado por esa puta llamada. O fue quizás el hecho de que Bella, no haya sido lo suficientemente honesta con el propósito de que le confesara de que quizás Jacob la volvería a buscar. Era un enredo de aquellos. Buscando como liberarse de una gran tensión que se le estaba acumulando en la espalda, abrió las llaves para ducharse. Necesitaba relajarse un poco. Y si por esas casualidades Jacob volvía, defendería sin duda alguna lo que es suyo, mataría por proteger lo suyo, y sin pensarlo dos veces, en especial a Bella.

Luego de un rato, Bella ya tenía listo lo que iban a comer, en la despensa encontró un paquete de tallarines, y unas bases para salsa. Había leche y otras cosas, armarlo fue sencillo, al parecer fue verdad que la cabaña estaba bien provista de enceres. Era un lujo sinceramente, además de lo cómoda que se sentía. Estaba terminado de poner la mesa cuando sintió que la puerta del baño se abría, y de ella salía, él, simplemente espectacular, solamente con una mediana toalla amarrada a sus caderas, y simplemente extraordinario, con esas pequeñas gotas que estaba en todo su cuerpo. Tímidamente, Bella se atrevió a cruzar mirada con Edward, este la miraba atento desde su posición. Su conciencia ya le estaba recriminando su actuar en la habitación. Mientras ella esperaba cualquier indicio en sus gestos, que le precaviera sobre su estado de ánimo.

-Prepare algo para comer los dos… te esperare para servir… - dijo Bella tímidamente.

-OK, me pongo ropa y comemos. – dijo Edward pero sin el tono frio que tuvo en la habitación. Bella se alegro un poco, quizás al parecer Edward estaba volviendo a su raciocinio lógico.

En menos de dos minutos, salió Edward por la puerta de la habitación, simplemente con unos pantalones de franela, que mágicamente se lograban sostener en esas caderas, que hace unos minutos ella cabalgaba. De verdad era una mezcla de emociones. Edward la miro, y solo podía pensar en el animal que había sido, como ahora se le enfrentaría a ella y rogarle perdón. Era una de las más difíciles tareas que tenía por delante.

Bella sirvió la comida tranquilamente, bajo la atenta mirada de Edward. La sensación que se sentía en esa parte de la cabaña era compartida por ambos, se sentían como si fueran una pareja desde hace mucho tiempo que estaba compartiendo la merienda, como cualquier otro día. Y esa sensación Bella la valoraba en especial porque le hacía olvidar la especial situación en la que se encontraban. Mientras que a Edward le hacia anhelar cada vez más establecerse seriamente con Bella. La deseaba definitivamente dentro de su vida.

-Bella… - dijo quietamente Edward luego de haber terminado de comer.

-¿Quieres más? – inocentemente pregunto Bella.

-No, gracias, estaba delicioso, pero estoy bien. – pero no alcanzo a terminar porque Bella ya estaba de pie nuevamente.

-Entonces hay un poco de fruta de unos tarros en conserva… ¿quieres? – dijo Bella una vez más escapando de la situación.

-Bella, por favor escúchame… necesito… Bella – ella simplemente no escuchaba. Había retirado los platos, y estaba empezando a lavarlos. – Bella por favor… - dijo Edward poniéndose detrás de ella, pero pegando sus cuerpos. – No puedes estar indiferente por tanto tiempo… - esta vez poniéndola nerviosa, en especial si lo hacía hablándole en el oído y con ese tono de voz. Un escalofrío corrió por toda la espalda de Bella.

-Entonces se valiente y dime que es lo que te paso. – le exigió fuertemente Bella, enfrentándolo fijamente.

-Yo… no sé realmente o exactamente lo que me paso. Solo sé que me poseyeron unos celos. –

-¿Celos? Pero Edward… ¿celos a quien? – ahora sí que estaba perdida Bella.

-Bella… es que mi retorcida mente pensó en tu pasado, en que estuviste en los brazos de otro y que capaz te hizo sentir esos orgasmos y yo… yo…. Yo me perdí. Perdí todo tipo de control racional y me desquite contigo. Amor no sabes cuánto lo lamento. Cuanto me arrepiento pero a la vez esto es como una reacción animal que tu provocas… -

-Edward… espera deja comprender, la que provocas que seas así de irracional soy yo – pregunto totalmente desencajada Bella.

Edward iba a responderle, en eso que su teléfono empieza a sonar. Y Edward reclino su frente contra la de ella. Respirando profundamente, deposito un beso en ese lugar antes de partir a contestar su teléfono. Comprobando quien era antes de contestar, cogió el teléfono.

-Padre, dime… - seriamente contesto Edward.

-Hijo, como estan… ¿todo bien? –

-Sí, nosotros acá bien. Recién terminamos de comer. –

-Me alegro, hijo quiero que sepas que las cosas se estan complicando un poco…. –

-¿Qué quieres decir papá? – dijo Edward más serio esta vez haciendo contacto visual con Bella, quien se acerco a Edward, ambos se sentaron nuevamente en el sofá.

-Un amigo de Bella llego a casa, se presento como novio de ella…-

-Jacob – interrumpió Edward.

-Al parecer ya lo conocías…-

-Si, llamo hace unas horas...-

-¿Cómo? A donde los llamo….-

-Al teléfono de Bella. –

-Mmm, con razón la muchacha se quedo viendo el papel de los teléfonos en la entrada…-

-Bueno y eso que quiere decir… le diste alojamiento – pregunto en un tono enojado Edward.

-Es que me temo que es otro el problema… -

-Papá se claro por favor…- le exigió Edward.

-Tu madre hablo con ellos. Sin saber mucho de la historia anterior de Bella, creyó que eran amigos de Bella y les dijo donde estaban, les dio las indicaciones. Edward las pruebas fueron fehacientes, habían fotos y el chico se mostraba muy desesperado por encontrarla. –

-Maldición, papá… -

-Edward… -

-Papá Jacob, - mirando un minuto a Bella – es el ex de Bella.

-Edward… creo sinceramente que hay puntos que tratar. Cosas que terminar en especial la relación entre ellos. Dale espacio a Bella… -

-Pero papá el contexto de la situación en que estamos…-

-Cálmate con respecto a ese tema. Todavía estan por acá en la ciudad. Y la coartada está en curso. Igualmente tienes que estar atento a cualquier cambio solo espera… ok… hijo por favor no hagas nada de que te arrepientas… hijo cuídense por favor. – se empezaba a despedir Carlisle.

-OK, entonces esperamos que en cualquier momento llegue Jacob. Genial… gracias por todo papá, saludos a todos por allá – termino de despedirse Edward. y luego cortó.

-¿Cómo así que Jacob viene para acá? – le pregunto Bella, un poco nerviosa y rara. No podía ser… como la encontró.

-Si, al parecer dieron con la dirección en la casa, y mamá les dio esta dirección, estaban bastante desesperados por encontrarte al parecer… - dijo Edward resignado y levantándose del sofá.

-Eso quiere decir que Jacob llegara en cualquier momento… -

-Si… pero antes de cualquier cosa, tú estás conmigo, estamos juntos y seguiremos juntos llegue quien llegue, pida lo que pida… ok – dijo Edward buscando la confirmación en sus ojos.

-Edward… quiero ser sincera contigo, pero mi pasado no es fácil de hablar. Lo que viví hace unos meses, fue muy fuerte para mí. Me sentí como lo peor de la especie humana…- le dijo Bella alcanzándolo y a la vez abrazándolo por la cintura, como buscando refugio.

-Y yo trato de controlarme y te prometo que estaré siempre ahí para ti. Te amo. –

-Te amo –

Ambos finalizaron con un beso que duro unos minutos. Terminando muy abrazados. Pero por la necesidad de aire terminaron el beso. Luego juntaron nuevamente sus frentes, buscándose, y continuaron su rutina. Terminaron de levantar la mesa y guardaron el resto de la comida.

Habían pasado alrededor de unas dos horas luego de que habían hablado con Carlisle. En que estaban reclinados en la alfombra mirando la chimenea que recién la habían encendido, cuando escuchan un golpeteo fuerte en la puerta. Guardando todas las precauciones Edward se preparo para abrir la puerta.

Acercándose, y teniendo a bella más segura cerca de la habitación, Edward abrió la puerta, encontrándose con una muchacha. Quien lo miro fijamente con unos ojos negros penetrantes, y examinantes. Edward simplemente seguía con el pantalón de franela.

-Debo suponer que tú eres el chico Cullen… -

Esa voz la reconoció, era Leah. Desde la habitación, Bella ahogo su respiración.

-Si… y tú debes ser…. –

-Leah, la amiga de Bella… déjame entrar. –

-¿Por qué? – dijo Edward bloqueándole aun más el paso.

-Porque su novio la viene a buscar… -

-El novio de Bella soy yo… -

-Quien mierda eres… - dijo un chico que se puso detrás de Leah.

Y sin esperar un segundo más Edward separo no tan gentilmente a Leah del camino y le propino un certero golpe en la quijada a Jacob, derribándolo fácilmente.

-¡Edward, no! Que hiciste… - dijo Bella detrás de él, sujetándolo de alguna forma por la cintura.

-Bella… - comento sorprendida Leah.

Era primera vez que ella la veía tan ligera de ropa. Nunca antes se le vio tan confiada y menos con otro hombre que no fuera Jacob. Sin duda habían ocurrido algunos ceberos cambios en la actitud de bella, y sin duda el culpable era Cullen.

Hasta el prox cap….