Notas: A pedido de Maria Teresa y otros lectores este capítulo es sobre Lydia.

Fines de enero 1813

Lydia Bennet miraba con furia por la pequeña ventana de la pequeña habitación a sus compañeras conversando y jugando en el patio. Por segunda vez había tratado de huir del internado y había fallado miserablemente.

Como castigo la directora de la institución, la Sra. Potter, había decidido que debía quedarse encerrada en la pequeña habitación de penitencia por dos días.

¡Odiaba ese lugar! Quería regresar a Meryton; quería regresar con su madre.

Estaba absorta en sus pensamientos cuando la Sra. Potter finalmente abrió la puerta de la "prisión", pero antes que pudiera salir le dio un buen sermón...

"Srta. Bennet, es hora que escuche unas cuantas verdades y cambie de una vez por todas su actitud."

Lydia abrió la boca para protestar y la Sra. Potter hizo un gesto para que se callara, "Me imagino que usted sabe porque su familia la envió aquí."

"Esto es culpa de mis tíos..."

La Sra. Potter negó enfáticamente con la cabeza. "No; sin lugar a dudas es su culpa. Su comportamiento fue vergonzoso y la enviaron aquí con la esperanza que usted reforme su carácter, aprenda algo útil y con un poco de suerte no sea una vergüenza para su familia."

Lydia abrió muy grande los ojos, y la Sra. Potter siguió hablando. "Desde que llegó aquí, no presta atención a las lecciones ni hace satisfactoriamente sus tareas. Además, trato de huir dos veces." La miró a los ojos, "lo que me pregunto es ¿qué habría pasado si lograba huir? Usted no tiene dinero. ¿Cómo se iba a mantener? ¿Cómo iba a llegar a casa de su familia que queda a tres días en carruaje de aquí? ¿Cómo iba a defenderse si un hombre trataba de aprovecharse de usted?"

Lydia abrió aún más los ojos y la Sra. Potter con sarcasmo contestó, "Me imaginé que no había pensado en las consecuencias de sus actos. Del mismo modo que no pensó cuando decidió entregarle su virtud a un hombre fuera del matrimonio."

Lydia negó con la cabeza, "George me ama..."

"Si, sin lugar a dudas la ama tanto que solo se iba a casar con usted si sus tíos le daban una fortuna. Posiblemente luego que cobrará ese dinero la iba a abandonar y probablemente embarazada." La Sra. Potter suspiró, "usted es una joven muy tonta, que sus padres no le enseñaron nada útil. Tuvo suerte que no quedó embarazada. Además, hay tantos hombres con la enfermedad francesa que contagian a jovencitas tontas como usted... después las jovencitas mueren pobres y abandonadas... Esperemos que ese no sea su caso."

Lydia abrió aún más los ojos y balbuceó, "George no estaba enfermo y sería incapaz..."

"¿Incapaz de qué? ¿De aprovecharse de usted? ¡No me haga reír!" La miró de arriba a abajo, "tiene dos opciones Srta. Bennet, o cambia su actitud y reforma su carácter, o sino sólo la van a aceptar en un burdel de mala muerte donde va a tener que atender todo tipo de hombres para ganarse su sustento..."

Después de esa terrible conversación con la Sra. Potter, Lydia lentamente comenzó a pensar en forma más crítica en lo que había hecho y muy lentamente comenzó a darse cuenta de todos sus errores. Sumado a ello varias de las jóvenes del internado habían tenido experiencias en mayor o menor medida similares a las de Lydia e incluso otras de ellas habían sido violadas; la mayoría de ellas deseaba tener una mejor vida, eran conscientes de sus errores y de su cambio de estatus.

El internado tenía una estricta rutina; se levantaban antes que saliera el sol, tenían clases de piano, francés, historia y literatura desde las 8:00 a las 12:00, posteriormente tenían una hora libre, y después debían hacer tareas de limpieza, coser, y cocinar con ayuda de una cocinera.

El internado tenía un huerto, y animales y debían cultivar la tierra y darle de comer a los animales.

Una o dos veces por semana cada una de las pupilas se reunía una hora con la Sra. Potter para hablar sobre sus progresos. De vez en cuando algunos padres o familiares venían a visitar a una pupila, y cuando consideraban que estaban "reformadas" las sacaban del internado.

Incluso algunos hombres jóvenes, principalmente granjeros o comerciantes elegían esposa entre las pupilas "reformadas" ya que eran mayoritariamente hijas de caballeros, con una educación adecuada y la mayoría tenía una dote de 1000 libras - 40 libras al año - o más que era incentivo más que suficiente para ellos…