Nueva Generación: Proyecto Cartago
Capítulo 21
Ellos eran los Guerreros de Lyoko. Y estaban dispuestos a ponerse en riesgo con tal de derrotar a Cartago, y con ellos, tres fuertes Inteligencias Artificiales dispuestas a conseguir ese objetivo; unas por lealtad a aquel hombre que les lideraba, la otra por su sueño de libertad y de poder recorrer la Tierra como cuando estaba… viva, por así decirlo, lo que quedaba de Anthea en sus sistemas era lo bastante potente para que ese deseo se convirtiera en su mayor impulso a la hora de actuar, y desde hacía años. Avanzaban por el mar digital escoltados por un gran ejército lo bastante poderoso como para conquistar cualquier enclave, o eso querían pensar ellos.
La misma Cartago estaba impresionada, tendría problemas para derrotarles de no haberse hecho aliados en el último momento gracias a compartir intereses comunes. Pero el Proyecto era muy poderoso, costaría derrotarles igualmente, pero con su ayuda podría hacerse. Pensaba en ello mientras se aproximaban al mundo virtual, todo parecía en total calma y esa era buena señal. En torno a la gran esfera había bloques de datos pero no les prestaron atención; en su lugar, se aproximaron hasta el polo sur despacio, maniobrando de tal manera que colocaron el Skid II en frente de la compuerta. Era una suerte de apéndice con una reja en forma de pico y un sensor.
Cartago se colocó frente a ella y posó su mano en la zona indicada, de un color bastante más claro que el resto de la estructura, y en pocos segundos se abrió poco a poco. Según pasaba giró su rostro y miró al resto de la tropa, pues en el momento en que entraran por allí la alarma podría saltar en cualquier momento, así que tenían que actuar con cuidado. Ellos eran sabedores perfectamente de eso, pero también que, si seguían el plan como estaba previsto, todo debería ir bien y acabarían relativamente rápido. Pero nada era seguro totalmente y eran también conscientes que en cualquier momento se podían torcer las cosas, pero casi preferían no pensar en ello. No serían capaces de quitárselo de la mente en caso de razonar demasiado en ese sentido, y era lo último que les interesaba: distraerse.
Aelita aproximó entonces el Skid II y este se vio envuelto en un potente torbellino blanco, desapareció en el aire y se reformó ya en el interior del mundo virtual, sumergido en sus aguas interiores. Comenzó entonces a elevarse lentamente, seguido por el grupo de ballernos y las IA's. Sin embargo, Cartago se adelantó y se colocó en primer lugar, con una mano pidió que el resto se quedaran dónde estaban mientras se elevaba hasta la superficie. Sacó con cuidado la cabeza y contempló hacia arriba, buscando a algún grupo de soldados trabajando en el submarino digital del Proyecto; y efectivamente, estaban apostados a lo largo del mismo, controlando cómo iban apareciendo las últimas piezas para ensamblar el gran aparato. Iban armados con fusiles a la espalda y todos portaban sus correspondientes trajes de neopreno verdes, así que la IA se limitó a acercarse de forma totalmente normal.
En el Skid II todos contuvieron el aliento. Desde donde estaban pudieron ver el cuerpo de su compañera ascender hasta la enorme plataforma y acercarse a uno de los soldados, con quien interactuó. En un minuto los vieron desaparecer en torbellinos azules, señal de que se habían desvirtualizado, así que ahora tenían vía libre. Cartago miraba hacia arriba y contemplaba la bóveda del mundo virtual con interés, como si supiera algo, así que antes de dar la señal a los demás se preparó y movió suavemente las manos en varias direcciones; en las palmas de sus manos aparecieron grupos de unos y ceros para desactivar el visionado en directo de lo que allí sucedía. Sólo entonces el Skid II ascendió hasta la plataforma.
-Desde aquí se puede acceder al núcleo, pero opondrán resistencia, contad con ello -les dijo la IA, iba formando una plataforma para que los monstruos pudieran llegar hasta allí-. En cuanto se den cuenta que algo pasa intervendrán, ¿estáis preparados?
Un asentimiento generalizado le confirmó que ellos estaban mentalizados, o al menos dispuestos a correr el riesgo, por lo que les preparó un sitio para poder atracar el Skid II y protegerlo de los ataques enemigos. Tenía preparado el código y sólo tuvo que ponerlo en marcha; una torre, alta y con forma circular, se alzó desde el suelo justo en medio del mundo. Fue en ese momento que fueron bajando por cupos hasta la superficie, en muy pocos segundos estaban todos abajo… listos para comenzar con el ataque, comenzaron a moverse y se dividieron rápidamente en varios grupos según lo que habían pensado para poder coordinarse, sin darse cuenta de que las alarmas ya comenzaban a sonar en la base.
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De hecho, aquel era un día más en las instalaciones. En pie de alerta por lo sucedido días antes con los chavales, y más aún tras la extraña aparición sobrevenida de Laura y compañía, y que se supone que iban ya vuelta a casa y con el asunto resuelto de alguna manera que ellos no entendían del todo. Sin embargo, que todo estuviera en orden era algo que a Tyron no convencía del todo, así que por primera vez en una buena temporada había bajado a las salas de mando para ponerse a trabajar él mismo en Cartago y en el submarino digital que andaban montando.
Se recolocó en el asiento que ocupaba, pensativo, cuando dejó de tener una vista panorámica del mundo digital. Estaba operando para proceder a la colocación del armamento en el aparato cuando sucedió aquello, y eso le alertó bastante. Se apretó los cascos y sus ojos pasaron a lo largo de la pantalla, observando las líneas de código con interés para encontrar el fallo. Rápidamente se puso a teclear, pensativo, e intentó contactar con Cartago para saber qué había pasado… hasta que se puso a revisar las imágenes grabadas del interior del mundo virtual y vio todo lo que había pasado con el Skid II; si bien se habían apagado las cámaras internas antes de que salieran del aparato, pudo ver cómo se levantaba de las aguas.
Gruñó un poco y comenzó a dar la señal de alarma en el Proyecto. A lo largo de las instalaciones sonaron las alarmas con intensidad, incluso una luz roja parpadeante amenazaba de forma constante el ambiente, así que el toque del cuerno de la guerra hizo que todos se movieran como una máquina bien engrasada, así que los soldados se comenzaron a desplazar por los pasillos y bien armados por si eran atacados en su sede física también; a la vez, los técnicos informáticos se habían puesto a trabajar ante los gritos de Tyron, que se levantó en su sitio pegando voces, furioso por lo que estaba pasando y la aparente parsimonia de la IA que se supone les servía.
-¡Cartago, maldita sea, respóndeme! -vociferaba en el micro- ¡¿Qué coño estás haciendo?! ¡¿Y dónde está Gauthier?!
Realmente estaba furioso, pero en ese momento comenzaron a escucharse voces en el fondo. Al mismo tiempo, en las pantallas apareció la imagen de tres esferas concéntricas y una barra verde que iba decreciendo. Tyron reconoció aquello de inmediato y golpeó la mesa con el puño, así que se acabó de decidir y salió escopeteado hacia los escáneres.
-¡Necesito un equipo de intervención ya! -gritó- ¡Y preparad a los soldados, necesito un ejército ahí dentro ahora mismo! ¡Materializad vehículos y monstruos YA!
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La tercera parte del plan orquestado por el grupo ya estaba preparada también, y es que tras una maratoniana semana de investigación en la que se dejaron la cabeza para montar toda la información y que tuviera sentido, Milly y Tamiya Esta última tenía a su descendencia en brazos mientras su compañera ultimaba los preparativos para poder dar la noticia a nivel mundial, suspiraba nerviosa y pensaba que igual se habían metido en un lío demasiado grande, pero tenían que hacerlo. Habían dado su palabra para ello, y además podían ganar mucho… pero también perder demasiado, y eso no les gustaba, pero era lo que había.
Se rascó la cabeza con cuidado antes de incorporarse plenamente, se notaba el agobio en su cara, recibió un suave abrazo por detrás y el correspondiente besó en la mejilla de su hijo, así que se animó a sí misma y comenzó a mandar el documento a diferentes periódicos. Firmado por ambas, también la subieron a diferentes redes sociales para que se esparciera a través de todas partes y no pudiera ser algo que la prensa pudiera controlar… esperaban que con aquello fuera suficiente para, de alguna manera, salvar la papeleta.
-Bueno… la suerte está echada -murmuró Milly-. ¿Deberíamos ir a Polonia a estar con mi familia? No sé si estaríamos en peligro aquí…
-Puede ser, cariño, pero es a lo que nos estamos arriesgando -le respondió-. ¿Te sentirías así mejor?
-Tampoco quiero alejarte de tu casa, Tami… -reconoció- En fin, puede que sólo sea cosa mía.
Su compañera le sonrió, tomó su mano con la que tenía libre y la animó a apagar los móviles para no ser molestadas. Decidida entonces, Milly suspiró un poco y se levantó para recoger sus cosas, así que su mujer se puso a ayudarla; todo, sin saber que ya corrían ríos de tinta en las diferentes oficinas a las que había llegado su reportaje, los teléfonos ardían y la gente estaba, sin duda alguna, nerviosa…
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En Cartago, la IA había abierto un canal para que el grupo se pudiera desplazar desde ese sector hasta el equivalente al Sector Cinco, donde se hospedaba el núcleo del sector. Para poder atacar necesitaban de los Wyvern, comandados por Aelita; con ella iría Aria y Belona, el resto se quedaría en tierra con William mientras el grupo de Jeremy era llevado a Tierra. Con él irían Yumi, Patrick, Sissi, Odd y Laura, los demás se quedarían en Cartago para hacer frente al enemigo, que tendría que repartirse entre ellos para poder apagar todos los fuegos. Y, por supuesto, a tierra también irían varios de los monstruos, concretamente los Einards, pues con su forma humana podrían desplazarse fácilmente por todas las instalaciones.
Y tal y como se les avisó, los seis aparecieron en la zona de aparcamientos. Bien pertrechados, portaban sus características ropa de combate de Lyoko, así que comenzaron a moverse. Delante iba Odd, preparado para hacer aparecer su escudo cruzando los brazos; detrás iban Yumi y Jeremy, listos para atacar desde lejos, y por último Patrick y Laura. Esta última les guio hasta la puerta más cercana para llegar a uno de los pasillos y poder destruir los ordenadores desde dentro.
-Por la derecha, luego habría que ir la tercera a la izquierda y estaremos en el pasillo de los cuartos -les informó-. Lo más probable es que ya sepan que estamos aquí…
-Bien, bien… -Jeremy se llevó dos dedos a la oreja- Yao, Abigail, podéis moveros ya.
Estos asintieron, y es que habían aparecido en otro punto diferente. Siendo sólo dos era más complicado que les encontraran y se centrarían en ellos, un grupo mucho más evidente que no un dúo que el enemigo ni sabría que estaban allí hasta que dieran el primer mordisco. Por otro lado, serían fácilmente neutralizados por un grupo más grande, pero no todo podían ser ventajas. En torno a Jeremy aparecieron seis de los Einards y pasaron hacia el pasillo listos para luchar contra lo que llegara.
En todos los casos tenían que vencer la desventaja numérica, para ellos sería fácil hacerlo por ser en angostos pasillos, pero los demás equipos lo tendrían bastante más difícil por ser espacios abiertos. Al menos contaban con un ejército a su disposición para organizar el ataque, si cumplían con las estrategias planeadas tendrían bastantes posibilidades de victoria. De hecho, en no demasiado tuvieron la oportunidad de poner en práctica lo diseñado, pues vieron llegar por el pasillo a un grupo de diez militares.
Los disparos comenzaron en el instante en que se vieron, una auténtica lluvia de balas cayó sobre el grupo y Odd, valientemente, colocó los brazos en cruz para evitar los daños. Jeremy, por su parte, hizo aparecer sus revólveres y también intentó disparar, pero simplemente eran demasiados. Yumi, colocada de espaldas a la pared, gruñó un poco y se llevó los dedos a las sienes; instantes después los soldados vieron con asombro cómo sus armas se elevaban en el aire y sus compañeros pudieron dispararles a las piernas y brazos para inmovilizarles. Fue entonces que ella lanzó sus abanicos contra el armamento enemigo, inutilizándolas.
-Guau… -murmuró Patrick- Guau…
-Gracias, muy elocuente, como siempre -bromeó Yumi-. ¿Avanzamos, Einstein?
El aludido asintió, no sin antes atar a aquella gente de los pies y manos con unas bridas que encontraron en sus bolsillos, probablemente pensando en tener de alguna manera controlados a quienes llegaran. De esta forma siguieron avanzando, por supuestos vigilados en todo momento por las cámaras de seguridad, y todos vieron a Laura con ellos, la identificaron en seguida por sus movimientos y por cómo usaba su arco, detrás de Sissi y que se había puesto al frente detener los ataques después de ver cómo Odd acababa cayendo contra la pared cercana por recibir una ola demasiado grande; por ello, se interpuso y usó su bastón para romper las balas enemigas, en un movimiento tan veloz y certero que requería de toda su concentración para estar así.
Laura disparaba sus flechas de energía, a la vez que Patrick usaba su hacha para hacerla volar como si fuera una especie de boomerang, usaba corrientes de aire para incluso se moviera por todas partes sin llegar a volver a su mano en ningún momento sin antes terminar de noquear a todos los soldados enemigos. Chocaron las manos para felicitarse entre ellos, vieron entonces que Yumi ayudaba a levantar se Odd, que se quitó el polvo de encima, algo nervioso.
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Por su parte, dentro de Cartago Aelita y Aria ya volaban en torno al centro del mundo virtual. Igual que en Lyoko, por su estructura interna, aquel era un lugar enorme y con forma de esfera azulada, la parte inferior tenía también una apertura que constantemente se estaba abriendo y cerrando por una gran compuerta que tenía una cadencia bastante controlada. En torno a ambas volaban también los Wyvern, era todo un ejército que se estaba desplazando por allí; por supuesto el mismo mundo virtual se defendió, y es que en el aire aparecieron múltiples aparatos voladores, concretamente motos; y sobre ellas cayeron muchos soldados, que rápidamente se movieron hacia ellos y dispararon.
La batalla aérea comenzó en ese momento, y aunque los números estaban a favor de ellas, los monstruos caían relativamente rápido o chocaban entre ellos por estar persiguiendo a los soldados enemigos. Abrían la boca para disparar los láseres o morder por la tripa, pero en el proceso se golpeaban entre ellos o chocaban con las motos, de tal manera que los números se reducían más deprisa en ellos que en los miembros de Cartago. Aprovechando aquel caos, Aria y Aelita se desplazaron de tal manera que desvirtualizaron a varios de ellos con sus ataques para, eventualmente, llegar hasta el núcleo del mismo mundo virtual. Era una bella esfera con varias capas, una circular más externa, una cuadrada media, y finalmente el centro mismo; comenzaron a atacarlo con bolas de energía y golpes con la espada, sabiendo que sólo así podrían destruirlo.
Fuera, sus Wyvern luchaban pero no eran los únicos que estaban en un combate, pues William se había encontrado de frente con todo un ejército de soldados enemigos. Cómo llegaban hasta allí les eran desconocido, pero era claramente una legión y sin embargo, parecían no estar todo lo coordinado que podían estar siendo un grupo humano bien preparado y entrenado para poder luchar como una única unidad. Eso le llamó la atención pero no llegó a decir nada y se limitó a luchar.
Los niños habían montado en los Pegasi, que corrían por el campo de batalla como una gran manada que caía sobre el enemigo como una lluvia; se posaban en sus patas traseras para aplastar a quienes tenían delante, los muchachos usaban también sus armas para luchar. También estaban por allí muchos Einards, que avanzaban andando, pero con sus espadas ya en mano y haciendo veloces movimientos; se colocaban con un pie por delante, girados suavemente y con las dos manos ocupadas, movían los filos formando cruces en el aire para detener los disparos.
Y en la cabeza, estaba William. Portaba su espada al hombro y atravesaba a los soldados enemigos por el estómago, volviéndoles un montón de píxeles. A su lado Vikani empalaba también a los que se les ponía delante usando su lanza, se movía como un pez en el agua y era hasta temeraria en algunos momentos, pero su padre la tomaba del brazo y la apartaba hacia atrás cuando veía que se estaba empezando a propasar.
Ulrich también se había puesto a correr a toda velocidad por la zona, usaba sus espadas para luchar con varios a la vez y podía enganchar a varios de ellos y hacer limpios cortes en sus cuerpos. Eran rematados por Maya, JP, Hiroky o Ariadna, demasiado motivados en esos momentos. Estaban allí precisamente para que no tuvieran que enfrentarse a personas reales, sino a sus avatares digitales y no tuvieran esos problemas de moral que, de otra manera, sí tendrían. Los muchachos no eran tontos, sabían que así les estaban protegiendo, pero por lo menos sí estaban haciendo algo importante.
Hiroki usaba su espada e interponía el escudo para luchar, era ágil y podía moverse bastante bien, mientras su hermana lanzaba su jabalina contra lo que se moviera, muchas veces alcanzaba las extremidades, pero en algunas ocasiones les daba en el pecho y les atravesaba de lado a lado. Tras superar la nube de píxeles, JP lanzaba esferas de fuego o incluso llamas más intensas con las que obligaba a los que tuviera delante a detenerse de golpe, instante que Maya aprovechaba para usar sus anillos y darles fuertes golpes con manos hechas de energía que brotaban de estos mismos; incluso los podía levantar con cierta facilidad y lanzarlos por los aires, en lo que era una de las batallas más increíbles que ellos hubieran vivido.
Herb, por supuesto, no se quiso quedar atrás. Usaba su pelo y falanges, hechas como si fueran cables de cobre, para atar a aquellos que se encontraba. En ese momento intervenía Paul, Marien o Gerard. Al principio se movían con cierta torpeza por ser algo bastante difícil para ellos y no estar muy acostumbrados, pero eventualmente aprendieron a luchar allí, pues era como en Tierra pero con sus capacidades aumentadas. Todo un vaquero, el mayor disparaba a quemarropa y usaba su lazo para hacer que varios de los ninjas enemigos se golpearan entre ellos; Gerard, en cambio, daba fuertes golpes en la cabeza o el cuerpo, tan fuertes eran que incluso los podía desvirtualizar si eran lo bastante potente para ellos.
Marien, por otro lado, montaba sobre uno de los Pegasi y se dedicaba a disparar sus flechas a toda velocidad, gritando y celebrando cada uno de los aciertos que tenía, alzando los brazos con intensidad. Era, en definitiva, un grupo que luchaba con relativa facilidad. El enemigo, en cambio, era mucho más numeroso pero no tenía esa capacidad de lucha o de sobreponerse y mejorar, pero eran tantos que simplemente parecían que siempre aparecía uno más. Si uno miraba desde arriba, en cambio, sí que se podían ver zonas donde ya casi no había, eventualmente de hecho comenzaron a ver la luz al final del túnel y se dieron cuenta que, de hecho, estaban ganando.
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Por su parte, en la Tierra las cosas iban mucho más tranquilas para Abigail y Yao, que habían cruzado varios corredores hasta llegar a una sala de control. Allí dieron con muchos compañeros informáticos, que se levantaron del sitio con cierto nerviosismo al ver cómo el chico les colocaba una de sus espadas en el cuello. Contrario que Laura, ellos sí conservaban sus ropas de combate pero con la cara destapada, no llevaban el casco puesto para poder ser diferenciados de los demás.
-No hagáis nada, ¿vale? -les indicó- Por supuesto no llaméis a nadie, ¿entendido?
Estos asintieron. Había hombres y mujeres de todas las edades, pero ninguno era un soldado por supuesto. Todos estaban demasiado ocupados intentando evitar la invasión como para preocuparse por dos que iban por libre. Y sin embargo habían sido vistos por las cámaras, pero al tratarse de soldados con sus mismas ropas no habían llamado la atención… hasta ese momento, que Tyron vio de reojo lo que sucedía en esa sala. Mientras, los dos se habían sentado en uno de los ordenadores, buscando de alguna manera de inutilizar los ordenadores desde allí. En sus oídos podían escuchar las muchas quejas de varios de sus compañeros, con quienes compartían radio interna y no daban crédito de la invasión que estaban teniendo en esos momentos.
Lo que sí estaban entendiendo es que, desde esa sala de mando, se podía hacer bastante pero la tarea principal era del grupo de Jeremy. Estos estaban ya a las puertas de la sala donde ellos, junto a Laura, llevaban trabajando tanto tiempo en el Proyecto. Por supuesto la estaban defendiendo con uñas y dientes; habían sido diezmados, y aunque aún estaban todos ya los Einards habían sido derrotados plenamente, así que ahora eran sólo ellos contra todos los que pudieran venir.
-Siento que todo nos está saliendo demasiado bien… -murmuró Abi- ¿Crees que nos estemos saltando algo?
Y como si aquello hubiera llamado a la mala suerte, escucharon unos pasos; les dio el tiempo justo para ocultarse tras uno de los aparatos, pues entraron entonces un grupo de seis soldados que dieron una ráfaga rápida antes de ponerse a buscar. Fue entonces que ellos se les lanzaron, sin contar que no tenían forma de defenderse de ninguna forma, así que rápidamente acabaron en forma de nube de píxeles que desapareció en el aire. De esta manera, las cosas se les ponían algo cuesta arriba, pues si el grupo de Aria y Aelita no era capaz de destruir Cartago desde dentro tendrían que ser ellos los que lo hicieran.
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Aparecieron en el interior del Skid II, que en esos momentos era asediado por los ninjas del Proyecto, debiendo ser defendido por el grupo. Sí, la batalla campal parecía ir bien encaminada para el grupo, pero en un momento dado se centraron en el aparato y tuvieron que buscar la manera de poder defender el submarino digital. Y en el núcleo, aunque las chicas habían hecho bastante, simplemente no tenían la suficiente fuerza para ir deprisa, necesitaban algo más que sólo sus ataques y aunque varios Wyvern ayudaban simplemente no eran tan veloces.
-¡Aria, vamos a necesitar en Skid! -le dijo, cansada- A este ritmo estaremos aquí hasta mañana, y no podemos aguantar una segunda oleada como la primerea…
La otra asintió. Se acabaron apoyando en una plataforma, creada exprofeso por Belona y Aelita usando sus poderes – por suerte para ellas, la base era como la de Lyoko – para al menos poder descansar un poco. Según se posaron tuvieron que incluso sentarse para recuperar el aliento, estando así podían notar las explosiones de abajo. Estaban colocadas de tal manera que entre ellas y el techo de la bóveda había unos seis metros, el suelo en el que andaban era igualmente ancho, pero era bombardeado de tal manera que incluso así estaban en constante peligro. Y ahora se habían quedado solas porque, minutos antes, la IA pidió permiso para ir a hacer algo que no llegó a explicarle a las mujeres, pero Aelita se fiaba de ella.
-¿Y cómo planeas hacerlo sin ser acribillada como una liebre?
La aludida sonrió, comenzó a cantar como hizo antes y extendió uno de los brazos; ante ellas apareció una versión de la chica, transparentaba un poco pero parecía totalmente real incluso con la verdadera apoyada en su hombro como si tal cosa. Aria desde luego se sorprendió bastante, la falsa incluso se movía y sonreía un poco, saludando a la otra.
-¿A que mola?
-Ya te digo… -murmuró Aria- ¿Volarás por fuera tú?
-Sí, abriré un hueco y pasaré por allí, espero… poder hacerlo.
-Bien… adelante, pues.
Aelita volvió a cantar, y de la misma manera que bajo ellas se formó aquella plataforma, se deshizo una parte de esta y también se generó un buen espacio en la bóveda. Y a la vez las dos versiones de la mujer salieron volando, y tal y como se había pensado la falsa fue tiroteada según la vieron llegar, acabando en una nube de píxeles instantes después. También se encontraron con el espacio en la plataforma, pero sólo se podía pasar uno por uno, y Aria, sabedora que podrían aprovechar eso, esperaba con su arma preparada así que según intentaban pasar desaparecían del mundo virtual.
Por su parte, la otra pudo volar a toda velocidad hacia el Skid II, cruzando para ello los torrentes de datos a las bravas y llegando hasta el sector de Cartago; se encontró con un panorama no demasiado alentador, pues efectivamente todo su grupo estaba colocado en torno al aparato mientras eran atacados por los soldados enemigos. Aelita, entonces, se lanzó contra ellos usando dos esferas de energía que colocó de tal forma que pasaba a tener forma de ariete, y aprovechando la velocidad de vuelo que llevaba abrió un boquete entre el enemigo, generando así una línea donde ya no había nadie. Se elevó tras cruzar todo el campo, evitando como podía al hacer zigzag en el aire los tiros de contrario, y se limitó a volver con los demás, que celebraron su llegada con gritos y se dedicaron a lanzarse contra ellos aprovechando los Pegasi que aún quedaban.
Aelita en ese momento aprovechó para volver a aparecer en el Skid II, tomó los mandos y lo desacopló de la torre, comenzó a moverlo y suspiró un poco, avisó a William y Jeremy a través de la comunicación interna que habían montado.
-Voy a destruir el núcleo usando las armas del Skid, no hay otra manera si queremos que sea pronto -les dijo-. En cuanto lo haga tendréis que dejaros derrotar, no sé si me dará tiempo a sacaros de aquí…
Jeremy tardó unos segundos en responder.
-Recibido, buena suerte -le dijo-. Nosotros… estamos algo ocupados aquí.
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Y es que ellos, efectivamente, estaban teniendo problemas con una muralla de soldados rivales que, básicamente, servían como protección de la sala principal. Tyron había dado la orden de defenderla con todo lo que hubiera, y básicamente eso estaban haciendo pues nada parecía servir. Yumi les había llegado a desarmar, pero un disparo a su pierna de uno de ellos, que sacó una de entre su ropa, la desconcentró lo suficiente para que las recuperaran; y no pudo hacer nada así de nuevo pues mientras unos disparaban el resto usaba unas bridas para atarlos a sus muñecas, de tal manera que seguían pudiendo disparar.
Sí, podía apuntar hacia el techo, pero si hacían la bastante fuerza podían recuperarla, y aunque intentó elevarlos más en el aire para llevarlos contra una pared simplemente tardaba demasiado y era un esfuerzo excesivo. Eso llevaba a que no pudieran desarmarles, por lo que Odd, en un momento dado, hizo de escudo humano y fue avanzando hacia la mitad del pasillo; detrás fue Sissi, que armada con su gran palo también comenzó a detener los disparos, momento en que Patrick aprovechó para usar su hacha e ir hiriendo a varios de los soldados enemigos, que uno a uno iban cayendo pero con dificultades, dado que tenía que lanzar su arma y retirarse a la seguridad de la pared. Era sustituido por Jeremy y Laura, aunque de todas formas igualmente recibían disparos en sus cuerpos, que terminaban sufriendo dolores en las piernas o estómago.
-¡Daos prisa, no sé si podré aguantar mucho más!
Odd, efectivamente, comenzaba a sufrir de los brazos y Sissi sentía sus brazos arder por la velocidad de sus movimientos. En un momento dado, de hecho, ella desapareció en una nube de píxeles cuando, simplemente, no pudo desviar uno de los disparos, que impactó en su hombro. En ese instante se llevó la mano a esa parte, quedando desprotegida y siendo el blanco de todos, así que al otro no le dio tiempo de hacer nada y sólo contempló cómo ella se deshacía.
La conmoción la aprovechó Laura, que cargó contra ellos usando su arco, pues demasiados tuvieron que cambiar a la vez de cargador; en esos instantes ella pudo recorrer en pocas zancadas el espacio que les separaba y se plantó entre ellos, así que el resto, de forma temeraria, fue tras la chica también. En pocos instantes unos cuantos guardias acabaron noqueados, y sin embargo escucharon como llegaban más por detrás, así que tuvieron que decidir qué hacer en esos momentos, pues si entraban era más que probable que debieran defender la plaza y no sabían cómo hacerlo. Y seguramente el enemigo tuviera la forma de abrir la puerta desde fuera, y quitarla para hacer una barricada igual se complicaba y si no tenían nada ahí dentro para construirla podría dificultarse mucho la misión.
Por eso Jeremy tuvo una idea, aunque complicada a nivel técnico pero era lo mejor. Se llevó los dedos a la oreja, suspiró, y se puso en contacto con Aelita.
-¿Estás ya en el Skid?
Ella tardó unos segundos en responder.
-Sí, ¿por?
-Te voy a necesitar aquí a ti y a tus poderes -le dijo-. Yo te sustituiré en los mandos, ¿entendido?
-Sí, por cierto, ¿a dónde mandaste a las IA's?
Este frunció suavemente el ceño.
-¿A qué te refieres?
-No los vi en el combate donde estaba William.
Eso preocupó al otro, pero suspiró suavemente.
-Es indiferente, hagamos lo que dije, ¿vale?
Aelita, a los mandos del aparato, asintió y procedió a hacer lo que se le dijo. Primero llevó a su pareja de vuelta a la sala de mandos, y luego se intercambió con él, apareciendo a unos metros de donde estaban, sólo tuvo que seguir el rastro de agentes adoloridos. Llegó con los demás a la vez que Jeremy movía el Skid hacia la sala del núcleo, usando las armas que tenía para disparar a lo que se encontrara pero sin quitarse de la cabeza lo que le había dicho la otra, pues que Marte y Cartago no estuvieran por allí era, sin duda, preocupante; tampoco tenían forma de hablar con ellos, pero en cualquier caso nada parecía estar yendo en contra para con ellos que fuera culpa de ellos… puede que tuvieran algo importante que hacer y que ellos no pudieran ver.
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Y mientras, lo que mandó Milly a las redes sociales había comenzado a moverse a toda velocidad. Precisamente Cartago había ampliado muchísimo su aparición por alterar el algoritmo a su favor, y Marte y Belona se habían dedicado a llevarlo por todas partes también, volviéndose uno con las diferentes interfaces de esos programas. Esa información debía llegar a todas partes, y aunque en varias ocasiones intentaron eliminar esa información de la red de datos mundial, ellos lo impidieron en todo momento y, simplemente, potenciaban su desplazamiento en los conductos de información.
Tyron se había dado cuenta de en qué sentido se estaba moviendo Cartago, y más cuando intentó ponerse en contacto con ella y sin éxito. Golpeó la mesa con rabia y se giró al escuchar una explosión detrás suya, así que se giró y vio como la puerta caía y humeaba, apareciendo entonces Aelita y el resto del grupo que estaba atacando en ese momento. Ella le amenazó con una esfera de energía, así como al resto de técnicos que estaban por allí, pero no llegó a lanzarla, pues se giró sobre sus pies y cantó suavemente, concentrada.
Vieron que aparecía una pared de energía donde se encontraba la anterior, de tal manera que tenían una buena defensa donde estaban y no podían pasar sin que ella lo permitiera, así que la mujer se giró de nuevo y encaró a los demás.
-Ríndete, y no pasará nada.
El mayor se limitó a gruñir un poco y se levantó suavemente, nervioso y se llevó una mano al pantalón, y encañonó a la mujer, que se posicionó para atacar también, igual que el resto, que le apuntaron también con sus diferentes armas.
-No tienes forma de ganar, anciano -le avisó Yumi-. Y te podemos desarmar fácilmente.
-¿Quiénes sois? -preguntó, serio- No sabía que los terroristas tuvieran esta… tecnología.
-No somos terroristas, sólo… no estamos dispuestos a que nadie tenga tanto poder -le respondió Aelita, seria-. Y todo esto, simplemente es algo en lo que trabajamos hace muchos años… llevamos luchando en un mundo virtual desde la época de mi padre, puede que le conociera.
El otro la miró con cierto interés, como si comenzara a reconocer sus facciones, y bufó un poco.
-¿Eres la niña de Hopper y Schaeffer?
-Sí, Aelita.
-Pero… ahora deberías tener muchos más años… -gruñó- ¿Cómo es posible?
-Tengo mis trucos -comentó, se cruzó de brazos-. No tenéis opción alguna, vuestra propia IA os ha traicionado y ahora está con nosotros.
El otro suspiró y asintió, era plenamente consciente de eso, pero se negaba a creer en ello aunque en su fuero interno sabía que eso era de necios. Se acercó y la encaró con mala cara, mirándola a los ojos directamente. Aelita no se amilanó y le sostuvo los ojos, eran pardos y aunque destilaban cierto odio a ella no le impresionaron.
-¿Cómo lo hiciste?
-Fue error vuestro, al juntarla con los restos que quedaron de… mi madre -murmuró ella-. Ahí fue cuando cavasteis vuestra propia tumba.
Tyron la miró verdaderamente sorprendido, pero si Cartago se les había unido era normal que les compartieran la información. Fue entonces que se fijó en la otra persona que en esos momentos le estaba quitando la tranquilidad.
-¿Tú también, perra desagradecida? -exclamó- ¡¿Tú también te pones en mi contra, con todo lo que he hecho por ti!?
-Lo que habéis hecho… no se podía permitir.
El mayor chasqueó la lengua, se pudo escuchar en ese momento los disparos que buscaban derribar la pared de energía de la mujer, que movió su mano y generó un par de esferas de energía. Todo sucedió en pocos segundos, y es que Tyron se interpuso entre esos ataques y los ordenadores, parando con su cuerpo los golpes. Cayó como un saco de patatas al suelo tras aquello, todos se movieron nerviosos para intentar socorrerle mientras Laura apuntaba con su arco a los demás para que no se movieran del lateral en el que estaban; sin embargo les invitó a irse por una salida de emergencia, sabiendo que usarlos como escudos humanos no era algo que ellos siquiera pensaran.
-Mierda… -gruñía Odd, serio- Creo… que ha muerto…
Le había colocado un par de dedos en el cuello. Su ropa, una bata blanca y un fuerte jersey gris con una camisa de manda larga por debajo estaba rota y parecía quemada en el sitio del impacto, se podía ver su piel y estaba levantada y enrojecida.
-¿No tiene pulso? -preguntó Patrick- ¡Espera! Igual podemos reanimarle.
Le colocaron boca arriba y el otro rápidamente intentó un masaje cardiaco, aunque lo hacía con cierta torpeza pues no era algo que hiciera a menudo. Aelita, por su parte, se había acercado hasta los ordenadores y se puso a teclear en los mismos mientras se comunicaba con Jeremy y William.
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En el exterior, varios camiones se habían acercado hasta las cercanías de la base de Nevada, y múltiples soldados habían salido de los mismos y corrían hacia el interior de las instalaciones, aprovechando los aparcamientos que tenían. El último en bajar fue un teniente americano con gafas de sol y su uniforme impoluto, en sus manos tenía una tablet y parecía con cara de pocos amigos.
-Venga muchachos, vamos a sacar a esta gente de aquí antes de que se propaguen más las cosas -les ordenó-. Todos deben estar mirando hacia aquí ahora, quiero una intervención rápida y limpia, ¿oído?
-SEÑOR, SÍ SEÑOR.
Y tras esa respuesta colectiva todos comenzaron a entrar a las instalaciones mientras el otro se retiraba algo las gafas y se podía ver, durante unos instantes, el símbolo de Belona en su mirada.
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El Skid cumplió su objetivo. Capitaneado por Jeremy, voló hasta el núcleo de Cartago y lo bombardeó, no sin antes recuperar a Aria, que estaba en las últimas tras un combate algo más complicado de lo esperado con unos ninjas que se colaron; tras destruir la plataforma creada previamente por su pareja comenzó a disparar contra el centro del mundo virtual. En los Navskid, Yao y Abigail habían despertado y recibido a Sissi, que se espabiló cuando notó los disparos del enemigo al ir contra el submarino del grupo.
Conocedor de todo esto, Jeremy liberó los aparatos y ellos pudieron estar libres, así que comenzaron a volar por el cielo virtual y comenzaron a luchar dos contra los monstruos enemigos y el otro dirigiéndose hacia donde se alzaba la torre por una orden de Jeremy, para así ayudarles. Fue sorprendente que, mientras estaba destruyendo la segunda de las barreras, aparecieron en el aparato Patrick y Odd también.
-¿Todo bien en Tierra, chicos?
-¡Nos manda Lita! -le explicó el primero- Quiere que se destruya cuanto antes Cartago y salir echando ostias, ella ya está trabajando allí para que todo esté listo.
El otro asintió y suspiró un poco. Efectivamente, Aelita se había sentado en uno de los ordenadores y ahora estaba mandando la información al ordenador de Unmei, esperando que todo eso sea lo suficiente pero no sabía si llegaría a tiempo. Vio de reojo en uno de los laterales de la pantalla a Marte, que había entrado en los sistemas así que ella sonrió un poco. Sólo se separó cuando vio terminado ese proceso, así que suspiró pesadamente y luego miró a los informáticos.
Se les acercó suavemente y Laura la miró de reojo, dejó que ella les hablara y carraspeó un poco antes de ponerse a hablar. Observó el cuerpo de Tyron, si no estaba muerto era un actor de los mejores que había visto, por lo que se limitó a inclinarse un poco.
-Lamento todo esto… -murmuró ella, su inglés ahora era más suave que cuando intercambió palabras con el mayor- Hace una semana, mi hija, bueno, mis hijos… descubrieron todo esto, y el miedo me pudo, yo no… -Aelita se emocionó en este punto un poco- No podía dejar que les pasara nada, y yo ya sufrí lo peor de este Proyecto hace años, cuando mi madre… fue sacrificada para crearlo, así que… debía destruirlo.
Los presentes se miraron entre ellos con cierto nerviosismo, más al ver que, en un momento dado, los disparos dejaron de caer sobre la pared de energía creada por ella. Se escucharon gritos y ellas supieron que algo debía estar pasando, más al escuchar todavía más gritos que antes, por lo que Aelita supo que tenía que intervenir; elevó su mano y creó una bola de energía que lanzó contra los ordenadores. A la vez, Laura usaba su arco para destruirlos también, y desaparecieron en una nube de píxeles segundos antes de que entraran los soldados americanos en la sala.
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En el mundo virtual, por otro lado, Jeremy lanzó las últimas rondas de energía contra el núcleo; cerca de la torre, por otro lado, los Navskid habían limpiado la plataforma y los guerreros que quedaban allí – Maya y JP acabaron desvirtualizados y veían todo desde Fort William – habían vuelto al interior del submarino principal por seguridad. De hecho, el núcleo del mundo virtual no llegó a estallar antes de que todo empezara a desmoronarse en torno a ellos, así que Jeremy dio un giro rápido sobre el eje del Skid II y aceleró a todo lo que los motores daban para salir de allí. Se introdujeron como un rayo en el mar digital interno y atravesaron la puerta, de fondo intentaban ver cómo la esfera que representaba el mundo digital detrás de ellos estallaba como si fuera una supernova, así que ellos soltaron vítores de felicidad.
En Fort William Maya y JP saltaron contentos sobre el sitio y se fundieron en un suave beso antes de mirarse entre ellos con cierto nerviosismo y separarse, pero siempre con las manos unidas. Por los micrófonos se escuchaban los gritos de todos y se sentían más vivos que nunca, sin darse cuenta que Cartago había vuelto a su cuerpo en el mundo real, limitándose a observar el cielo con las manos tras la espada con cierto interés. Una suave sonrisa apareció en su rostro y se estiró un poco, por fin libre… Por detrás, Belona y Marte se miraron con algo de interés, se preguntaba cómo debía sentirse aquello que estaba notando su compañera en esos momentos.
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Horas después, Amelie – Milly – Solovieff estaba en directo en la televisión, sólo acompañada por unos papeles y un pendrive en las manos. No se veía en el plano pero cerca estaba Tamiya también, junto a un hombretón que se mordía las uñas y varios operadores de cámara.
-¿Cómo dijiste que consiguió la información?
-Nos la pasó una de dentro -le sonrió Tamiya-. ¿Nos darás el aumento entonces?
-Y un despacho, sí… -murmuró el otro- Ahora en serio, ¿cómo fue?
La otra se rio mientras su pareja daba la exclusiva en la tele. Según salió el documento todos quisieron tenerlas en sus directos para comentar el asunto, pero cuando su jefe les prometió hasta un coche por tener la exclusiva por las causantes de todo… no pudieron resistirse. Ya había cámaras incluso cerca del lugar de los acontecimientos, desde casa lo veían todo el grupo, incluida Laura, tomada de la mano con Patrcik.
-Creo que perdimos nuestro puesto de trabajo -murmuró ella, divertida-. ¿Creéis que nos querrán en algún lado?
El resto se rio por aquella broma interna.
-Si queréis, tenéis sitio en Kadic -les dijo Sissi, sonriendo-. Tú, Lita… ¿Estarás bien?
Ella se giró y la miró. Se había acurrucado en el pecho de Jeremy y asintió un poco. Ahora sí estaban en la casa de Aria, los padres de ella les habían acogido y ya al día siguiente volverían a Francia.
-Sí, sí… -le respondió, sonriendo con algo de tristeza- Al final, Cartago fue destruida…
-¿Y qué haremos con el súper ordenador?
-Buena pregunta, Odd… -murmuró Jeremy, pensativo- Puede… que haya que conservarlo, quién sabe si en un futuro tendremos que volver a ponernos las botas, ¿verdad, Valquiria?
Aelita le sonrió un poco y le besó en la mejilla. Todo había terminado…
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Anthea observaba el mar con una suave sonrisa. A su lado Cartago tomaba un zumo de lima, sólo llevaba una camisa hawaiana corta y un bañador de flores con sandalias fucsia y gafas de Sol. Habían pasado días desde la caída del Proyecto y el mundo temblaba aún por lo sucedido, pero a ellas les daba igual.
-¿Dices que esto es el Pacífico?
-Sí… -Anthea le sonrió- ¿Verdad que es hermoso?
-Sí… -coincidió- Si es por esto… mereció la pena, sin duda.
-Has creado un mundo sin peligro, Cartago -le respondió-. Sobre todo… para mi familia. Gracias.
La otra la miró y dejó de beber unos segundos.
-A ti, por mostrarme la belleza de este mundo… -murmuró- Ya no existe el peligro del Proyecto, pero sí hay otros… puede que ese sea mi objetivo, ¿no crees?
Anthea le sonrió.
-Waldo estaría orgulloso, querida -le dijo-. Me hubiera… gustado que le conocieras, era un gran hombre.
Cartago asintió despacio, y se limitó a sentarse en la arena… Sí, sin duda ayudaría a crear un mundo sin peligro.
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Y hasta aquí esta historia. Especial agradecimiento a DarkClaw1997 por animarme a seguir con esto, y por supuesto a todos los que me leen y animan a continuar. Sin vosotros, nada de esto existiría. Eterno agradecimiento.
Espero que os haya gustado leerlo tanto como a mi escribirlo. Este fanfic está conectado con Aelita's Nature, y que se encuentra en el pasado de la línea temporal de este. Habrá referencias en ambos de eventos del otro.
Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar, me despido, hasta la próxima, y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece.
