Nota: Twilight no me pertenece. La historia es de RosieWilde, yo solo me adjudico la traducción.

N/A: ¡Espero que les guste el capítulo! De nuevo gracias a Cullenista cuya participación en este capítulo es apreciada, tambien a los reviews y los PMs.

N/T: Espero que disfruten de los capítulos tanto como yo :)

Gracias a: Bloodymaggie81, Rosse94, coony, KathieWych, ignacia, uremylifenow, la chica del gorro azul, Yuliss, lizie20, .x, Ericastelo, Lunavi Cullen, Pau Masen y Zedriagciar.

El Recluta

BPOV

En una semana, la aplicación de Edward había sido procesada y sus datos habían sido aceptados, haciendo de él un recluta oficial para la armada. Me sentí un poco sorprendida por la rapidez del papeleo, pero él me aseguro que era mejor así mientras, él estaba ansioso por partir ya que la espera no estaba haciendo ningún bien a nadie. Para el día diez después de su inscripción, Edward había empacado y estaba listo para salir al norte de Francia donde se uniría a las demás tropas estadounidenses que ya estaba ahí.

Parecía que todo el pueblo se había reunido en el andén de la pequeña estación de trenes de Forks, todos vinieron a despedir a nuestros hombres que viajarían a tierras extranjeras para luchar contra el agresor. Mi padre y yo nos reunimos ahí con todos los demás y yo mire alrededor buscando a Edward, desesperada por verlo de nuevo antes de que abordara el tren por quien sabia cuanto tiempo. Finalmente, pude ver su cabello broncíneo, a unas cuantas pulgadas por encima de las cabezas de la multitud, tiré de mi padre hacia él, abriéndome paso entre los cuerpos amontonados que dejaban poco espacio para moverse.

Cuando nos acercamos, tuve la oportunidad de mirarlo por primera vez con su nuevo uniforme, no podía negar que le sentara bien y que luciera apuesto con sus pulidas botas y su elegante gorra sobre su cabello bronce desordenado. Me lleno de orgullo observarlo lucir como un soldado real, dispuesto para luchar por su país y una inconsciente sonrisa se deslizo en mi rostro.

Edward nos vio acercarnos y vino a reunirse con nosotros, conduciéndonos hacia donde su familia estaba. Su madre agarraba el brazo de su padre en apoyo y su hermana menor, Alice, a quien conocía un poco por nuestras inquietudes familiares, se colgó de su brazo el segundo en el que regreso.

Ella comenzó a sollozar fuertemente, lagrimas surcaban su rostro, Alice escondió su rostro en el pecho de su hermano mientras él la abrazaba fuertemente. –Te extrañare mucho Edward,- se lamentó, él acaricio su cabello suavemente mirando alrededor para ver si alguien se había dado cuenta, avergonzado por la escena que estaba creando. Después de unos minutos de sollozos casi histéricos, Edward se separo y la entrego a su madre para que pudieran lamentar juntas su partida, sujetándose fuertemente la una a la otra.

El padre de Edward, el Sr. Masen, aprovecho la oportunidad para tener unas cuantas palabras con su hijo antes de que el tren partiera, y aunque no pude oír lo que decían, vi a Edward asentir con seriedad y a su padre palmear su hombro.

En ese momento, hubo una llamada para todos los pasajeros a bordo del tren por la inminente salida, la Sra. Masen y Alice se aferraron a él, sollozando mientras el devolvía sus abrazos un poco incomodo antes de separarse y voltear en nuestra dirección. Mi padre estrecho su mano seriamente, diciendo, -Buena suerte chico. Demuéstrales de lo que estas hecho.-

-Gracias Sr. Swan. Hare lo mejor que pueda, eso puedo prometerlo.-

Mi padre asintió y se dirigió hacia el Sr Masen a intercambias unas cuantas palabras mientras los últimos soldados abordaban el tren. En un rápido movimientos, Edward se agachó y me atrapo en un fuerte abrazo, dejándome sin respiración antes de separarse rápidamente. Por alguna razón, me sentí un poco fuera de balance y sacudí mi cabeza para mantenerme alerta.

Bajo su rostro hasta que estuvo a mi altura, mirándome directamente a los ojos. -¿Me escribirás?- Susurró quieto, su voz sonó sincera y su expresión nerviosa como si estuviera dudando de mi respuesta.

-Por supuesto,- aseguré, y él me miró mientras un silbato sonó a través de La estación. Él se alejo pero nuestros ojos nunca perdieron contacto. Luego corrió y salto dentro del tren. Me sentí despojada, observándolo alejarse y mordí mi labio, pestañeando rápidamente para disipar la inesperada humedad bajo mis parpados. No lloraría, no arruinaría su momento con mis lágrimas.

La puerta del tren se cerró justo antes de que partiera de la estación, una nube de humo escapando de la chimenea envolviéndonos desde la plataforma mientras mirábamos. Todos los hombres se asomaron por las ventanas, agitando sus manos violentamente, y la estación se lleno con gritos como "¡Adiós!" y "Nos veremos pronto."

Madres saludaban con orgullo y sonreían a través de lágrimas mientras buscaba a Edward, mis ojos finalmente lo encontraron mientras se inclinaba peligrosamente en la ventana del tren y saludaba, con una gran sonrisa estrechándose en su rostro. Le devolví el saludo, sonriendo forzadamente por mi amigo que era una propia extensión de mi misma. Mantuve mi vista en él hasta que el tren desapareció en una curva y no lo pude ver más, mi mano todavía alzada moviéndose suavemente mientras se alejaba.

EPOV

Salude hasta que perdí de vista la pequeña estación, situada en medio de los arboles que rodeaban mi pueblo, y lo último que vi antes de que el tren doblara fue el rostro de Bella, sonriéndome mientras nos alejábamos. Sentí una punzada de dolor mientras perdí señales de ella y se me formo un nudo en la garganta al ver cómo me alejaba de mi hogar, pero clave mis unas en la palma de mi mano para mantenerme sereno.

Cuando estuvimos definitivamente lejos de Forks, el bosque desapareció tras nosotros, comencé a caminar cuidadosamente en el tres y abrí mi camino a través del mar de hombres hacia otro carril en busca de un sitio para sentarme. Tuve suerte, había un asiento libre junto a la ventana y me moví entra la multitud para llegar a él, cayendo rendido sobre él y cerrando los ojos. De repente me di cuenta de lo agotado y emocionalmente cansado que me sentía, así que deje mi cabeza apoyarse en el asiento y mis pensamientos volver a Forks que, aunque se alejaba, yo no podía dejarlo atrás.

El tren avanzaba traqueteando a través del campo y mis parpados comenzaron a pesarme hasta cerrarse finalmente, el constante sonido de fondo del motor y las voces apagadas ahogaban mis pensamientos mientras flotaba alejándome cada vez más a un mundo de sueños.

Antes de darme cuenta, alguien sacudió mi hombro y abrí los ojos para encontrar a Tyler Crowley sonriéndome. –Llegamos,- anuncio alegremente, mire a mí alrededor para ver que el tren se detuvo en una estación y el bajo nivel de charla se había convertido en un fuerte bullicio mientras se recogía el equipaje y hombres se dirigían por las puertas hacia la plataforma.

Afuera, fuimos guiados al campamento en el que se sometería nuestra formación y antes de que pudiera darme cuenta, estaba sumergido en la vida de un recluta.

Las próximas semanas pasaron como un sueño. Yo estaba en medio de mi formación básica antes de que tuviera tiempo para procesar el hecho de que estaba siendo entrenado para luchar en una guerra real, y que esto ya no era un ejercicio de la escuela.

El primer impacto real para mí fue cuando, la mañana después de nuestra llegada, nos estaba alineando en el patio fuera de nuestro cuartel y ordenaron cortarnos el cabello. La sensación de ser despojado de mi cabello me dejo expuesto y desnudo, vulnerables, como si mi cabello era el último vínculo que tenia con mi hogar. Los mechones rojizos cayeron mientras el barbero trabajaba viendo mi infancia caer sobre mí, descansando a mis pies. De pronto me di cuenta que no había vuelta atrás, no quedaba nada del muchacho que había sido. Ahora tengo que ser un soldado y no me había pasado antes.

Sin embargo, como nuevos reclutas, nos llena de optimismo y entusiasmo irreprimible no importa el cabello que sea cortado, las marchas en el patio o arrastrarse a través de obstáculos por el barro, nada nos detendría.

Hemos aprendido a manejar fusiles y el uso correcto de una bayoneta (n/t: arma blanca afilada que se acopla al fusil para combatir cuerpo a cuerpo), como cargar y como defendernos del enemigo en un combate mano a mano. Cada noche caíamos rendidos a nuestras camas agotados y cansados hasta los huesos pero no las arreglábamos para disfrutar de nosotros mismos, recordándonos que pronto nos enfrentaremos a enemigos reales, un pensamiento que todavía me tenía temblando de emoción.

Durante los meses que pase de formación en la costa este, recibí muchas cartas de mis padres y Bella, pero ninguna de ellas contenía más que las cuentas de varios acontecimientos en casa. Conservo cada una, y de vez en cuando las miro recordando a la gente que deje atrás. Y aunque solo hayan sido un par de semanas, ya me sentía a un millón de millas de distancia de ellos.

Después de un par de meses entrenando en la costa, abordamos el barco que nos llevaría a Francia donde la verdadera guerra estaba ocurriendo. Pasamos días jugando naipes y apostando, contando historias sobre nuestros hogares y familias, especulando sobre a lo que nos dirigíamos.

Durante mi entrenamiento me había molestado al ver que Michael Newton seria parte de mi regimiento, y aunque había evitado el contacto con él tanto como pude, hasta este punto, se me hizo imposible mantenerme distante cuando todos estábamos atrapados en un buque. En consecuencia, pasé demasiado tiempo en su presencia y casi parecía que él se apegó a mí, sin apartarse durante todo el viaje. Yo albergaba una aberración especial al vil niño pero ponía lo mejor de mi parte para ignorarlo y concentrarme en buscar el frente, y en las cartas que componían mi tiempo libre.

Muy a mi pesar, he encontrado esto más difícil de lo que había imaginado. Forks, mis padres, mi casa, se sentía tan distante que ya no sabía cómo dirigirme a ellos, como trasladar mi vida como recluta a una que ellos pudieran entender.

Mis cartas a Bella fuero aun más complicadas, se me hizo difícil encontrar cosas que contarle y, muy a mi pesar, casi me sentía incomodo en nuestra correspondencia forzada. Como resultado mis cartas eran más cortas y menos frecuentes de lo que me habría gustado, y ella parecía estar sufriendo de la misma dificultad ya que tan solo me envió una carta en todos los meses que he estado ausente. No obstante, lo apreciaba como una gran fuente de comodidad y entretenimiento y me sentí conectado con la persona que había sido lo mejor para mi.

Después de un viaje que pareció durar por años, desembarcamos y tomamos otro tren, llegando e nuestra base a finales de Septiembre. Nos quedamos en el campamento una semana antes de ser trasladados finalmente a la línea de frente a comienzos de Octubre. En los meses desde que me había sumado, pensé que me había preparado para todo. Fui entrenado, enseñado y gritado hasta que mis pies estuvieron hinchados queriendo meterme en la cama y no levantarme. Yo había apuñalado, arrastrado, tirado, cavado y corrido por millas, pero nada podría haberme preparado para lo que me esperaba en las trincheras.

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